KERANOS

-No (dije parándola para que no lo abriera).
-¿Por qué?
-Primero a la ducha (dije cogiéndola y cargándola sobre mi hombro mientras le daba un azote).

Ella respondió con un gritito de sorpresa y risas. Fuimos a la ducha, estando un rato bajo el agua caliente abrazados con algún beso. Mientras nos duchábamos esperaba que Noelia ya se hubiera ido. Cuando terminamos, nos empezamos a secar, adelantándome yo, mientras ella se secaba el pelo, para ir a la habitación, encontrándome el armario entrecerrado. Lo cerré y me puse los boxers mientras me sentaba en la cama para esperar a Elena. Cuando vino, pusimos unas sábanas nuevas entre los dos y nos tumbamos en la cama abrazados. Hablamos un poco de otras cosas y nos dimos las buenas noches, apagando la luz. Elena se durmió bastante rápido dejando caer su cabeza sobre mi pecho. Yo me puse a pensar en todo lo que había pasado y que Noelia estaba allí. Esperaba sentirme mal, pero no fue para tanto porque tenía la esperanza de que eso hubiera sido lo último que tendría que hacer y hasta cierto punto me dio morbo que nos viera, por lo que me relajé, cayendo dormido rápidamente al estar abrazado a Elena estando calentitos, bien tapados y oyendo caer la lluvia en la calle.

A la mañana siguiente nos despertó el móvil de Elena. Era su hermana, avisándonos de que su madre estaba viniendo. Un poco sobresaltados, nos levantamos de la cama, poniéndome yo la ropa rápidamente y ella el pijama para asomarse a la calle para comprobar que no estaba ya cerca, yéndome rápidamente hacia el coche sin apenas darnos tiempo a despedirnos, dándonos un rápido beso. Me fui a casa, yéndome a la cama directamente para dormir un poco más, habíamos acabado tarde y tenía sueño aún. Me desperté a las 2 horas con mensajes de Elena.

-Ayer me lo pasé genial, lástima que te hayas tenido que ir así tan de sopetón. Estaba muy a gusto contigo durmiendo y quería hacer algo más…
-Sí, yo también estaba muy a gusto. De hecho, me acabo de despertar.
-Jo… Ojalá poder estar tranquilos sin que nos moleste nadie…
-Bueno, ya habrá tiempo para eso…

Pasé el resto de la mañana jugando a la play, después fui a comer y luego me eché un rato en el sofá. Entonces mientras estaba somnoliento me empezó a llamar Noelia. No se lo cogí, no tenía ganas de que me calentara la cabeza y me fui a mí habitación para hablar por mensaje, diciéndole que estaba con la familia y no podía hablar.

-Vaya tela anoche, ¿no?
-Ya…
-Qué manera de follar tío…
-Bueno, ya está. Yo cumplí con lo mío y tú te lo pasaste bien.
-Sí, nos lo pasamos bien.
-¿Nos?
-Uy…
-¿Qué pasa?
-Es que…
-Noelia, no me jodas…
-Se lo dije a María y puso cara de morbosa y le dije de venir y estuvimos las dos en el armario.
-¿En serio?
-Sí.
-Joder…
-También le va la fiesta a ella.
-Ya veo…
-Me encantó como lo hiciste. No me creía eso cuando me lo dijiste y joder… Mi hermana parecía una muñeca, hacías con ella lo que querías…
-Ya…
-Como me puso cuando la ataste… Ojalá me hicieras eso a mí…
-Eso no va a pasar.
-Ya… Qué mala suerte tengo. Para un polvo que echamos y fue rápido…
-Espero que lo disfrutaras, porque no va a volver a pasar.
-Sí, me gustó. Pero viendo lo de ayer… Es que estaba tan cachonda que María y yo nos empezamos a tocar la una a la otra…
-¿En serio? (dije como haciéndome de nuevas, a pesar de que María ya me había contado varias cosas).
– Sí.
-Bueno, ya viendo que hicisteis un trío, no me extraña tanto…
-No, pero a mí no me van las tías, sólo nos tocamos un poco por encima.
-Ya…
-Aunque por echar un polvo contigo estoy dispuesta a probar…
-Noelia, olvídate.
-Javi, imagínate un trío con nosotras dos… Ya sabes que yo follo bien, pero María no se queda atrás…
-Basta.
-Va, no sabes las ganas que tengo que hacerlo contigo… La guinda del pastel fue que te follaste a mi hermana por el culo… No me lo esperaba para nada… Yo aún no he hecho eso, ¿quieres ser el primero?
-Noelia, por favor…
-Y como me gustó también cuando la tenías a 4 y la levantaste tirándole del pelo… Uff, que burra me puso eso… Estoy muy sorprendida, pero más que contigo, con mi hermana. Ya sabía que tú eras capaz de hacer todo eso, de hecho, me lo he imaginado muchas veces… Pero… ¿mi hermana? Como te la comía, metiéndosela entera en la boca mientras le cogías del pelo y luego lo del culo… Qué guarrilla…
-Ya está bien Noelia.
-Sí, que me pongo cachonda y ahora no puedo tocarme…
-Ya…
-Oye, gracias por pararla cuando venía hacia el armario.
-Si os llega a ver ahí se me cae el pelo.
-En verdad no, se me cae a mí. Tú no tendrías por qué ver nada…
-Mira, llega a abrir el armario y os veo a las dos y lo mismo os meto un guantazo a cada una.
-Mmm…
-Joder, pero no así…
-Ya, jajaja.
-Noelia, dime que vas a parar ya con todo esto, por favor.
-Javi, es que no te das cuenta de que yo tengo las mismas ganas de seguir y acabar en la cama contigo que las que tienes tú de que acabe todo esto…
-Noelia…
-Mira, por ahora estoy contenta. Pero tampoco descarto que cuando te va me entre algo, así que no te preocupes mucho.
-Sí… Me quedo muy tranquilo.
-Va, de verdad. Te has portado bien, yo también lo intentaré.
-Bueno…
-Te dejo, que tengo que estudiar.
-Vale…
-Ya nos veremos, tío bueno. (escribió rematando la frase con un emoticono de un beso)

En cuanto terminé de hablar con Noelia, le escribí a María, pidiéndole explicaciones.

-María…
-Dime.
-No… Dime tú.
-Joder, ¿te lo ha contado?
-Sí.
-Vaya bocas…
-¿Me vas a contar de qué va todo esto o qué?
-Pues que me contó su plan y bueno, me hizo gracia y me dijo que si quería ir a ver. Yo pensé en que tal vez podría hacer algo con ella mientras tanto o después y acepté. Además, tú y Elena estáis muy bien y fue muy divertido, me gustó lo que hacíais.
-Se supone que me ibas a ayudar…
-Ya, pero bueno, también miro por mí.
-La que me estáis liando…
-Bueno, bastante que la frené, que quería abrir la puerta del armario para ver mejor y que nos vieras…
-Qué dices…
-Pues eso… Y no te voy a mentir, cuando los tocamos estaba muy cachonda y también quería follar contigo y más viendo lo que haces, pero bueno…
-Joder, estáis que no paráis…
-Tranqui, que yo no me voy a poner como ella. Pero otra cosa no puedo hacer, ya sabes como es.
-Bueno, supuestamente se va a relajar, pero no me fio de ella.
-Ya, es que es muy cabezona.
-Intenta que no se ponga pesada, por favor.
-Vale, te dejo, que tengo examen mañana.

Me quedé flipando con el percal que tenía, ahora se sumaba María al tema. Decidí esperar para ver si Noelia se calmaba y si seguía con más mismas, pues ya le daría un susto. Los siguientes días pasaron con normalidad, con la misma rutina de siempre, aunque tuve una conversación con Elena en la que me decía que su madre y su abuela iban a irse unos días con su tía, que vivía en otra ciudad, proponiéndome irme esos días con ella para pasar más tiempo juntos. Yo acepté, tenía ganas de pasar más tiempo con ella y la veía ilusionada, así que ni me lo pensé. Más tarde caí que el inconveniente era Noelia, pero ya haría por donde para mantenerla a raya. Preparé todo el trabajo para esos días, pasándolo a un portátil, para poder trabajar desde allí y eché un poco de ropa en una maleta, avisando en casa del plan que tenía, explicando que estaría fuera desde el miércoles por la noche hasta el domingo.

El miércoles por la noche fui a casa de Elena, ya que me dijo que su madre y su abuela se irían ese mismo día por la tarde. Cuando llegué, llamé a la puerta, abriéndome ella, saltando sobre mí para darme muchos besos por la cara. La veía muy contenta, la llevé hasta el salón, con ella encima mía, viendo al llegar la mesa puesta con una cena que había preparado. La miré sorprendido, mientas ella me miraba con cara de orgullo.

-Anda, ¿y esto?
-Quería darte una sorpresa (dijo con cara muy sonriente).
-Como me cuidas…
-Qué ganas tenía de pasar más tiempo juntitos…
-Mmm…
-No, bobo, jajaja. Bueno, eso también, claro. Pero también quiero estar contigo como cuando estuvimos en tu casa nada más empezar.
-Lo pasamos bien.
-Sí, como lo vamos a hacer estos días.
-Sí (dije convencido, aunque con alguna duda por la presencia de Noelia).

Nos pusimos a cenar tranquilamente. Parecía que estábamos solos porque no se oía nada más. Elena no paraba de sonreír, como ella lo hacía girando la cabeza. Yo estaba encantado, estaba muy a gusto en ese momento, quedándome embobado mirando a Elena mientras ella me contaba historias de los años anteriores en la universidad. Después le contaba yo las mías, poniendo ella su cara sonriente sobre su mano, apoyando el codo en la mesa. Después de estar un buen rato hablando y cenando con tranquilidad, recogimos todo para quedarnos sentados en el sofá, abrazados mientras veíamos la tele y seguíamos hablando. Al rato empezamos a besarnos, poniéndonos melosos, con ella subiéndose encima mía como solía hacer. Sobre las 10 y media pudimos oír la puerta de su casa abriéndose. Elena, lejos de parar y bajarse de mí como hacía siempre que estábamos juntos ahí, se quedó conforme estaba. Era Noelia, quien entró al salón.

-Ah, que estáis vosotros, perdón, ya me voy (dijo con un tono serio, casi triste).

Después se fue a su habitación, cerrando la puerta de manera normal.

-¿Qué le pasa a tu hermana?
-No lo sé.
-Parece triste.
-Sí, ya le preguntaré. Ahora quiero jugar contigo…
-Mmm…

Entonces empezó a besar mi cuello, mientras yo le acariciaba el culo.

-Elena no sé como lo haces, pero cuando me haces esto es que se me pone hasta la piel de gallina…
-Jiji…
-Lo haces de una manera que uff…
-Lo he notado, te has puesto ya duro…
-Vamos a tu habitación (dije susurrando mientras me levantaba cogiéndola en brazos).

Fui con cuidado hasta su habitación, para no hacer ruido y que Noelia no se enterara. Cuando llegué, cerré la puerta con cuidado y la tumbé en la cama besándola, pasándole el pelo por detrás de la oreja, mirándome ella a los ojos cuando me aparté y acariciándome la cara. Entonces saqué mi portátil de la maleta, poniendo música suave, encendiendo después las velas que usamos una vez y me tumbé a su lado acariciándole suavemente su cara, pasando mis dedos por sus labios mientras ella cerraba sus ojos. La empecé a desnudar poco a poco, desnudándome yo también al mismo tiempo. Seguí acariciando su piel, notando como se le oponía de gallina por el suave contacto y el frío que hacía esa noche. Jugaba con sus pezones, los cuales se empezaron a endurecer, seguí rodeando el contorno de sus tetas, bajando después por su estómago, rodeando su ombligo y pasando a su barriga. Su respiración se iba acelerando mientras variaba su mirada entre mis ojos y mis dedos que tocaban su piel. De su barriga, pasé a su pubis, jugando con su pelo, dibujando el triángulo que formaba, pasando después a sus muslos, los cuales acaricié con toda la palma de mi mano, para calentarlos porque estaban fríos. Ella acercó su cara a la mía para empezar a besarme.

Entonces se volvió a subir encima mía para empezar a besarme cogiéndome la cara con sus manos, escurriéndose a los pocos segundos hacia abajo para cogerme la polla con su mano mientras apoyaba su cara en mi muslo, mirándome a los ojos y empezándome a masturbar suavemente. A los pocos minutos, cuando mi polla estaba bien dura, la empezó a chupar poco a poco, mirándome fijamente a los ojos. Lo hacía de manera muy sensual, mientras me acariciaba el pecho. Yo estaba muy cachondo, por lo que la subí para besarle en los labios, después le di la vuelta para comerle el coño mientras ella me comía la polla. Lo hacíamos sin prisa, disfrutando del momento, soltando algún gemido bajito a medida que pasaban los minutos. Después se tumbó de lado, poniendo su culo un poco en pompa, así que se la empecé a meter haciendo la cucharita, lo hacía suavemente mientras le pasaba su pelo por detrás de la oreja para besarle el cuello, notando como se erizaba su piel. Pasé un brazo por debajo de su cuerpo, jugando con las tetas, y con el otro jugaba con su clítoris, pasando antes mis dedos por su boca para mojarlos.

En todo momento, el ritmo de la penetración y del jugueteo con sus pechos y clítoris era suave, con sus gemidos bajitos que soltaba murmurando. Al rato se movió para ponerse encima mía, apoyándose en mis manos, entrelazando nuestros dedos para empezar a montarme suavemente, acelerando el ritmo conforme pasaba los segundos, mirándome con cara de placer. Le pedí que siguiera así, pero que me besara el cuello, haciéndolo así ella, empezando a notar yo escalofríos por eso y por el placer de la penetración. Cuando noté que estaba cerca de correrme, la levanté de mí, poniéndola boca arriba en la cama para comerle un poco el coño, pasado un rato se la volví a meter, estando yo esta vez encima, agarrándose ella a mí con sus piernas y sus brazos. Empecé a acelerar la penetración, con algunas embestidas duras y rápidas de vez en cuando, que provocaban en ella gemidos cada vez más altos conforme lo iba haciendo, por lo que apretó su cara contra mi hombro para ahogarlos. Seguí metiéndosela, haciendo esas embestidas más seguidas, hasta que noté como se empezaba a agarrar más fuertemente a mí mientras me susurraba al oído que me corriera dentro de ella. A los pocos segundos empezó a temblar, por lo que aceleré un poco más la penetración, provocando unos gemidos muy dulces en ella, hasta que no pude aguantar más y me empecé a correr dentro de ella entre largos jadeos, siguiendo con un suave mete-saca una vez acabé mientras ella temblaba ligeramente.

A los pocos segundos paré, manteniéndome dentro de ella hasta que abrió los ojos, mirándome y dándome un beso mientras acariciaba mi cara. Después salí de ella, tapándose ella el coño con su mano y yéndose al baño, cogiendo sus braguitas para limpiarse. Yo me puse mis boxers y apagué las velas y el portátil y me volví a tumbar en la cama, esperándola. Al poco volvió sonriendo, tumbándose a mi lado para taparnos y abrazarme.

-Javi, te quiero.
-Uy… ¿Te pones tierna?
-Jo… No te cargues el momento…
-Jajaja, vale, vale.
-Jajaja, es que me encanta estar contigo.
-Y te pones ñoña… jeje.
-Jo… Javi…
-Jajaja, ya paro.
-De verdad, estoy en la gloria contigo.

Le di un beso en la frente, abrazándola fuertemente.

-Yo no puedo estar mejor (dije susurrando).

Al poco nos dormimos, levantándome de madrugada para ir al baño, sin rastro de Noelia para buscar una provocación. Volví para acostarme, abrazando a Elena por detrás. Me volví a despertar al oír a Noelia irse de allí para ir al instituto, así que me volví a dormir, ya que era bastante temprano.

Nos despertamos sobre las 9 y media. Elena se desperezó para luego darse la vuelta y pasar su brazo por mi cintura y darme un beso.

-Qué bien se duerme contigo…
-¿Sí?
-Sí, me encanta cuando me abrazas por detrás, estoy muy calentita.

Elena se levantó para darse una ducha, mientras yo me quedaba tumbado esperando para luego entrar yo, ya que estaba a gusto y quería quedarme en la cama un poco más. Entonces me puse a pensar en que Noelia no hizo nada durante el tiempo que estuve allí, pareciéndome raro. Después de ducharnos y desayunar, nos fuimos al salón, cada uno con nuestro portátil para trabajar. La veía muy concentrada, pero estaba tan mona con sus moñetes que no podía evitar mirarla a cada rato, pillándome ella en varias ocasiones, para sonreírme, devolviéndole yo la sonrisa. Estuvimos toda la mañana con nuestras cosas, hasta que a las 2 y media dijo de preparar la comida e ir poniendo la mesa. Yo me ofrecí a ayudarle en lo que pudiera, porque no tenía mucha idea de cocina. Mientras preparábamos la comida, me acerqué a ella por detrás mientras ella estaba en los fogones, abrazándola por las caderas e inclinándome para besarle en la mejilla y en el cuello. Le empecé a hacer cosquillas en la tripa mientras seguía besándole el cuello.

-Javi, para, que con el fuego es peligroso.
-Tú eres más peligrosa que el fuego…
-¿Sí? ¿Tan mala soy? (dijo riéndose).
-Qué va, si eres un amor…
-Ammm…
-Lo digo porque me enciendes más que cualquier fuego…

Entonces la aparté de los fogones, mientras la subía a la encimera, para besarla y acercar mi paquete a su cuerpo, restregándome un poco.

-Javi, mi hermana está a punto de venir…
-¿No quieres jugar?
-Claro que quiero, pero con más intimidad…
-Pero si estamos solos (dije cogiendo su mano para llevarla a mi paquete).
-No seas malo… (dijo acariciando mi paquete).
-¿Me vas a castigar? (dije besándole el cuello).
-Si te sigues portando mal, sí (dijo apretando mi paquete mientras notaba como se le ponía la piel de gallina por jugar con su cuello).

En ese momento, Noelia entró por la puerta de la cocina, que estaba cerrada, por lo que no la pudimos oír cuando llegó. Elena y yo pegamos un respingo, separándonos, siendo mi erección bastante visible debido a que llevaba un pantalón de un chándal, miré para ver quién era, pudiendo ver que Noelia mi miraba el paquete, apartando su mirada al suelo casi al instante. Yo me puse de espaldas a ella para disimular, mientras veía como iba la comida, y Elena se bajó inmediatamente de la encimera, poniéndose detrás de mí. Ninguno dijo nada, yéndose Noelia al salón, esperando para comer.

Elena y yo no nos dijimos nada, preparando los platos mientras yo los iba sacando. Una vez nos sentamos a comer, se notaba que era una situación un poco incómoda por lo que acababa de pasar. Noté que Noelia estaba un poco cabizbaja, con algún suspiro, así que para romper el hielo le pregunté.

J: ¿Estás bien? Te noto tristona.
N: ¿Eh?
J: Que si te pasa algo.
N: No, no me pasa nada.
E: Venga Noelia, que se te nota.
N: Nada, que he suspendido dos exámenes importantes…
J: Bueno, no pasa nada, seguro que los puedes recuperar.
E: ¿Y eso? Si tú te matas a estudiar…
N: Ya, bueno. Me he distraído un poco.
E: ¿Es por el chico ese?
J: Bueno, ya está. Seguro que no los llevabas tan mal y con un poco más de estudio los sacas (dije al ver que no respondía a lo que le preguntaba su hermana).
N: Sí, seguro…
E: Noelia, ya te dije que te podría echar una mano si lo necesitabas.
N: Creo que no hay nada que hacer…
E: ¿Por?
N: Porque tiene pareja.
E: Ah… Pues si tanto se gusta, sigue intentándolo, pero sin agobiarle. Tú eres buena chica, aunque tengas tu carácter.

Miré a Elena haciéndole un gesto de duda. Ella me miró encogiéndose de hombros.

N: ¿Tú crees?
E: Bueno… no sé. Es que depende de muchas cosas…
N: ¿De qué?
E: Pues de si está muy apegado a su pareja, de si llevan mucho tiempo juntos, de lo que sientan entre ellos… No sé…
N: Bueno, llevan como un mes. Y parece que se gustan bastante, aunque…
E: Aunque, ¿qué?
N: Pues que diría que ella está enchochada por él, pero creo que se le pasará.

Miré a Noelia, frunciendo un poco el ceño.

E: Bueno, pues si ves que tal, inténtalo. ¿Tú qué opinas, Javi?
J: Yo creo que no debería meterse. A mí no me sentaría bien que me hicieran eso.
N: Yo creo que a él le gusta que le busque. Se hace el duro, pero en el fondo le gusta, le va la marcha.
E: Pues entonces…
J: ¿Estás segura? ¿O es lo que tú ves porque le tienes muchas ganas…?
N: Yo pienso eso y María opina lo mismo que yo.
E: ¿María?
N: Sí, es muy amiga mía y le he contado.
E: No, si lo digo porque creía que era ella la que estaba con él.
N: ¿Por?
E: Porque la vimos con el chico con el que estuvisteis las dos aquí y también estabas tú y parecías enfadada.
N: No, no es él. Ni María es la chica con la que está.
J: Bueno, ¿y de que eran los exámenes que has suspendido?
N: De matemáticas y filosofía.
E: ¿Y cómo es el chico?

Entonces Noelia empezó a describirme, sin entrar mucho en detalles para que no fuera tan claro. Elena, quizás pecando un poco de ingenuidad, no me relacionaba con la descripción que daba Noelia. Yo me limitaba a estar en silencio, mirando el plato mientras negaba con la cabeza ligeramente.

E: ¿Estás enamorada de él?
N: No, a tanto no he llegado (dijo contestando a los pocos segundos).
E: Bueno, entonces ya no sé si me metería siendo tú.
N: Es un poco un capricho, pero se me resiste tanto que cada vez quiero estar más con él. Además, es buen chico.
E: Pues no sé, si crees que merece la pena, adelante.
J: Pues yo creo que os equivocáis las dos (dije con un tono de un poco de molestia).
N: ¿Por qué?
J: Porque me parece… Porque yo no me metería en una relación y menos si es un capricho. Es que ni estando enamorado me metería.
N: Si me hermana estuviera con otro, ¿no te meterías?
J: Pero es que lo nuestro no empezó así.
N: Imagínate que sigue con Alejandro y tú sientes por ella lo que sientes ahora mismo. ¿No lo harías?

Elena me miró, esperando mi respuesta.

J: Me cuesta imaginarlo.
N: Inténtalo.
J: Nada, no puedo.
E: No respondas si no quieres.
J: No es por eso.
N: Venga, mójate.
J: Pfff… A ver. Alejandro a mí me parece un gilipollas y la verdad es que no me gustaría verla con él. Pero si veo que ella está enamorada de él, pues no me metería. Si yo estoy enamorado de ella, me gustaría verla feliz y si así lo es, pues ya está. Mala suerte. Tampoco voy a joderle una relación para intentarlo yo con ella y que pueda salir mal.
N: Ya, pero tú con ella serías feliz.
J: Pero no me arriesgaría a que ella no lo fuera conmigo si ya lo es con otra persona.
N: ¿Y tú, Elena?
E: Yo, ¿qué?
N: Te hago la misma pregunta que a Javi, pero cambiando los papeles.
E: Yo creo que sí que me metería. Si él es feliz con una persona y yo estoy enamorada de él, daría todo de mí para hacerle tan feliz como está con esa persona, o más.
J: La cosa es que has dicho que no estás enamorada. No sé por qué estas preguntas…
N: Quería saber vuestra opinión.
E: Tranquilo, Javi, sólo estamos hablando.
J: No, si estoy tranquilo, pero no entiendo a qué viene esto.

Elena y Noelia siguieron hablando de otras cosas mientras yo me quedaba en silencio mirando la tele. Mientras terminaba de comer, pensaba si me podría haber expuesto al ponerme como me puse. Cuando acabamos, recogimos la mesa y me puse a fregar los platos, acercándose Elena por detrás para abrazarme.

-¿Estás molesto?
-Qué va.
-Parece que un poco sí…
-Nada… Es que te quiero tanto, que no me gusta imaginarme esas cosas.
-Ay…

En ese momento entró Noelia, despegándose Elena de mí.

-¿Tanto corte te da abrazarme? (dije riéndome una vez se fue Noelia).
-Noooo. Es que delante de mi hermana…
-Elena, me estabas abrazando.
-Ya, pero con lo que ha pasado antes…
-Ni que fuera la primera vez que nos ve así. Si casi nos ha visto…
-Ya… Si hasta creo que te vio la polla cuando yo salí desnuda para pararla… jajajaja.
-Sí, muy oportuna tu hermana…
-Bueno, es que me da corte. Igual que me dio cuando ella hizo el trío y se la oía gritar…
-Parece que a ella no le da corte…
-Está en la edad.
-Ya.
-Oye… ¿Quieres que vayamos a mi cuarto…?
-Con la suerte que tenemos, seguro que entra tu hermana mientras te la meto.
-No me jodas que no vamos a follar si está ella aquí…
-Tampoco es eso… jajajaja.
-Es que tengo unas ganas…
-Pues hasta esta noche nada…
-Jo… (dijo mirándome poniendo ojitos).
-Esta noche nos vamos a tomar algo con éstos, cuando volvamos, hacemos lo que quieras.
-No sé si voy a poder aguantar…
-Pues es lo que hay (dije dándole un azote en el culo mientras volvía al salón).
-Pero bueno…

Cogimos los portátiles para seguir trabajando en el salón como habíamos hecho por la mañana. Al rato se nos unió Noelia, preguntándonos si se podía quedar con nosotros, que así se animaba más para estudiar. Cuando llevábamos una hora, Noelia empezó a recibir mensajes.

N: ¿Os importa que venga María? No podemos ir a su casa hoy y habíamos quedado para estudiar juntas.
E: A mí no me importa. Pero si viene que sea para estudiar, no para estar de cháchara.
N: Vale, le digo que venga.

A la media hora apareció María, saludando y poniéndose a estudiar al lado de Noelia, era la ventaja de la mesa del salón, que era bastante grande y teníamos espacio de sobra. Durante el rato que estuvimos los 4 juntos no notaba nada raro, estábamos concentrados, sólo notaba miradas de Elena hacia mí, con sonrisas y como me rozaba la pierna a veces. A la hora, Elena se levantó, dejando todas sus cosas como estaban mientras trabajaba. Pasaban los minutos y no venía, hasta que se escuchó desde su habitación.

-¡Javi, ven!

Me levanté, dejando las cosas como estaban para ver que quería. Cuando llegué a su habitación, la puerta estaba casi cerrada, llevándome una sorpresa cuando la abrí. Me encontré a Elena desnuda, sobre la cama, con unas medias negras y unos tacones, el pelo alisado y algo de maquillaje. Sonriéndome me hizo gestos con el dedo para que fuera a la cama. Me acerqué lentamente y me cogió de la mano para tirar de mí y sentarme en la cama, después me llevó la mano a uno de sus pechos mientras me miraba con ojillos y se mordía el labio. Me acerqué a su cara, pero me detuve estando a pocos centímetros.

-¿Qué haces?
-¿Tú qué crees? jiji…
-¿No habíamos quedado en que hasta la noche nada?
-Javi… Tengo muchas ganas…
-Elena, está ahí tu hermana y su amiga, si ven que tardamos van a saber que estamos…
-Me da igual, te quiero dentro de mí ahora mismo.
-Te estás portando muy mal…
-¿Me vas a castigar?
-Sí.
-Vale (dijo con cara de expectación).
-Pero esta noche (dije mientras me levantaba para irme).
-Noooo…
-Venga, ponte como antes anda, a ver si encima se van a cachondear…
-Jo…

Regresé al salón para seguir trabajando, apareciendo Elena como estaba antes, pero poniéndome la mano sobre el muslo a veces, intentando alcanzar mi paquete, aunque la frenaba. Ahora me miraba más continuamente, esperando a que le devolviera la mirada, pero me aguantaba con dificultad. Sobre las 8 fui a ponerme unos vaqueros, pero dejándome la sudadera que llevaba para cuando fuéramos a irnos con nuestros amigos, Elena se quedó como estaba, con una sudadera y unos leggings. María y Noelia se quedaron estudiando cuando nosotros nos fuimos. Nos montamos en el coche y fuimos hasta mi ciudad, donde habíamos quedado con nuestros amigos, pero conforme íbamos llegando dijo:

-Javi… ¿vamos a un sitio apartado?
-¿Para qué?
-Para jugar…
-¿No puedes esperar?
-No…
-Pues lo vas a tener que hacer (dije riéndome).
-Jo (dijo cruzándose de brazos).
-Si sólo va a ser un rato (dije poniendo mi mano sobre su muslo y apretándolo).
-Pues esto no ayuda.
-¿No? (dije subiendo la mano por su muslo).
-Javi…
-Vale, paro (dije pellizcándole la mejilla).

Una vez llegamos, nos sentamos juntos, hablando con nuestros amigos y pasando un buen rato. Al rato, Elena fue al baño y yo la seguí a los pocos segundos sin que se diera cuenta. Hice como la última vez que nos estuvimos en el baño, esperando a que sonara la cisterna, para entrar. Esta vez no la asusté, parecía emocionada cuando me vio. Me acerqué a ella, arrinconándola contra la pared, provocando que se acelerara su respiración. La miraba a los ojos y le agarré el cuello firmemente con la mano.

-Hoy te estás portando muy mal (dije apretando un poco).

Ella asintió ligeramente mientras me miraba con ojitos y sacaba su lengua para empezar a jadear.

-Te voy a tener que castigar…

Ella volvió a asentir, entonces me acerqué para besarla y tocarle el culo, notando perfectamente su forma por los leggings, apretándoselo, para luego salir de ahí e irme a la mesa para sentarme. Cuando llegaba, Mario, quien estaba allí junto a Irene, me miró extrañado, supuse que por el breve tiempo que había estado en el baño con Elena, quizás esperando que tardará más. A los pocos segundos salió Elena, viniendo hacia la mesa con normalidad, pero con las mejillas encendidas. Se sentó a mi lado, acercándose bastante, mientas me acariciaba el muslo, sin que nadie más lo viera, hincándome a veces las uñas. Cuando acabamos, nos despedimos, montándonos en el coche. Durante el camino de vuelta Elena no hablaba, estaba sentada con la espalda muy recta, con más manos en sus rodillas, parecía impaciente, esperando que llegáramos para salir corriendo del coche, también notaba como su respiración se aceleraba a medida que nos acercábamos a su casa. Cuando llegamos y aparqué cerca de su casa, se quitó el cinturón de seguridad con ansia para salir del coche y esperarme a que saliera del coche. Una vez salí fuimos hacia su puerta, sacando ella sus llaves y buscando la de la puerta con nerviosismo. Cuando abrió la puerta, me cogió de la mano, llevándome a su habitación pasando por el salón, que estaba con la luz encendida. Noelia y María nos saludaron, devolviéndole yo el saludo a las dos, pero Elena seguía andando, tirando de mí sin decir nada. Una vez llegamos a su habitación, cerró la puerta dejando caer su espalda contra ella, haciendo bastante ruido al cerrarla.

Me miraba con la respiración muy acelerada. Yo me acerqué despacio a ella, arrinconándola contra la puerta y acariciándole la cara, metiéndole el pulgar en su boca para que lo chupara. Así lo hizo ella, para a los pocos segundos, sacar yo el pulgar y cogerle del cuello con fuerza.

-Ahora te voy a castigar.

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