KERANOS

Entonces la destapé mirando su cuerpo tan bonito hasta que me di cuenta de un detalle.

-Anda… ¿y eso? (dije mirando a su pubis).

Se había recortado bastante el vello, dejando un perfecto triángulo invertido de color negro.

-Como dijiste que te gustaba así, pues he decidido arreglarlo un poco para que no sea tan molesto… ¿te gusta…? (dijo con las mejillas un poco encendidas).

-Me encanta (dije mientras se lo acaricié).

Y empecé a acariciarle todo el cuerpo sensualmente. Ella cerró los ojos mientras su respiración se aceleraba un poco. Y como en nuestra primera vez, empecé a besarle los labios, para ir bajando por todo su cuerpo, jugando con sus pezones, mientras ella gemía suavemente. Seguí bajando hasta su ombligo, rodeándolo con mi lengua.

-Pfff…

-¿Qué pasa…?

-Que me pones a mil haciendo estas cosas…

-Jeje, ¿te gusta que te haga esto?

-Mmm… me encanta…

Seguí bajando, besándole las caderas y el pubis, después los muslos, con algún mordisquito.

-Mmm… me encantan tus muslos…

-Mmm… (gimió bajito).

Seguí por el resto de sus piernas hasta llegar a sus pies, besándolos también mientras le miré a los ojos. Ella me miraba con una cara de deseo y excitación increíble. Entonces se incorporó para sentarse y tiró de mí hacia ella, cogiendo de mi sudadera para empezar a besarme con mucha ansia mientras soltaba algún gemidito.

-¿Qué te apetece hacer hoy?

-Lo que tú quieras, soy toda tuya… (dijo mientras me besaba el cuello sensualmente)

Yo sonreí mientras le acariciaba la espalda. Empecé a desnudarme, ella me ayudó con prisa, pero la paré.

-Shhh… Tranquila.

Se quedó callada mirándome a los ojos. Entonces le cogí las manos para que me ayudara a desnudarme lentamente. Una vez me desnudé, empecé a besarla lentamente, echándome sobre ella para que se tumbara. Una vez tumbada hice lo mismo que antes, pero más lentamente, jugando bastante con sus pezones, usando mi lengua, se pusieron muy duros y a veces se le ponía la piel de gallina, mientras notaba como su corazón se aceleraba por la estimulación que le estaba haciendo. De vez en cuando le miraba, ella estaba con los ojos cerrados, con cara de placer, mordiéndose el labio de vez en cuando.

Al cabo de unos minutos, fui bajando, dándole besos recorriendo todo su abdomen a lo ancho, llegando a sus costados. Ella se estremecía mientras me acariciaba el pelo. Después pasé a sus caderas hasta llegar finalmente a su coño. Empecé a lamerle la rajita. Ella vació fuertemente sus pulmones. Subía y bajaba la lengua lentamente recorriendo toda su raja, hasta que pasados unos pocos minutos empecé a clavarle la lengua, metiéndola en su coño. Ella reaccionó con un gemido. Estuve así durante un rato, hasta que pasé a su clítoris, empezando a lamerlo y succionar. Ella se retorcía un poco de vez en cuando. Aceleré un poco el ritmo en la lamida de su clítoris, provocando un jadeo en ella. Cada vez se retorcía más a menudo, se iba a correr pronto si seguía.

Así que paré para subir y besarle los labios. Ella estaba como en otro mundo, parecía desorientada cuando abrió los ojos al notar que le besaba los labios. Esperé un poco a que se relajara y se le pasara un poco el calentón para que no se corriera tan rápido cuando se la metiera. Estuve un rato besándola en los labios y en el cuello. Yo estaba muy excitado, porque sabía que estaba jugando con ella y eso me ponía mucho, así que, a pesar de no tocarme la polla ni nada, no se me bajaba la erección.

Cogí un condón de la mesita y me lo puse sin parar de besarla por la boca y el cuello. Empecé a acariciarle la raja con mi polla durante unos segundos hasta que se la metí suavemente.

-Mmm…

-¿Te gusta?

-Me encanta… (dijo besándome el cuello).

Se la metí entera y aguanté dentro, ejerciendo presión. Ella me acariciaba la espalda. Entonces empecé un lento mete-saca durante un rato, subiendo un poco el ritmo de vez en cuando hasta llegar a un ritmo fijo, ni muy rápido, ni muy lento. De hecho, se podría considerar que estábamos haciendo el amor más que echar un polvo sin más, por ese ritmo, tantos besos y caricias…

Al cabo de unos minutos se empezó a retorcer de nuevo, como cuando le estaba comiendo el coño y me centré en su clítoris.

-Me voy a co…

-Shhh… -la interrumpí- No digas nada…

Estábamos cara a cara, mirándonos a los ojos. Su respiración se aceleró y empezaron a darle espasmos. Me agarró con más piernas fuertemente y me arañó un poco la espalda con las uñas mientras jadeaba fuertemente.

Al ver que se corría, estrujando mi polla con su coño, los espasmos, como me agarraba con las piernas y como me arañaba la espalda, no pude aguantar y me empecé a correr dentro del condón mientras hundía mi cabeza en la almohada al lado de la suya.

Me tumbé boca arriba a su lado, despacio. Ella seguía con los ojos cerrados, dándole aún algún

espasmo. Aproveché para quitarme el condón, anudarlo y dejarlo en la mesita.

Me quedé tumbado de lado mirándola. Estaba muy bonita con los ojos cerrados y esa cara de placer

que apretaba de vez en cuando. Me encantaban los orgasmos que tenía.

Por fin abrió los ojos. Se tumbó de lado, para mirarme. Me acarició la cara con la mano y me besó suavemente.

-Para nada esperaba esto hoy…

-¿Follar? Si hemos quedado para eso… Jajaja.

-No tonto, jajaja. Hacerlo así…

-¿Te ha gustado?

-Me ha encantado…

-Me apetecía hacerlo así, quería ver que te parecía…

-Pues ha sido genial, como una sorpresa. Esperaba que fuera como el otro día, o incluso un poco más duro. He estado leyendo algunas cosillas y tenía alguna idea, pero joder… Así me ha encantado también.

-Vaya… la niña había hecho los deberes y no me los ha enseñado…

-Jajajaja. Para la próxima te los enseño. Pero de verdad, ha sido genial. No creía que fueras tan cariñoso…

-Puedo ser muchas cosas…

-Mmm…

Nos quedamos callados durante un rato, descansando. Ella nos tapó con la manta para que no cogiéramos frío. Estábamos los dos bastante satisfechos, habíamos estado bastante tiempo follando, porque miré el reloj y eran casi las 3 y habíamos empezado sobre las 12. El tiempo con ella se me pasaba muy rápido. Entonces me dijo:

-¿Te quedas a dormir…?

-Si tú quieres, sí.

-¿Tú quieres…?

-Por mí sí. Pero no quiero que pase lo del otro día con tu hermana, o no me quiero arriesgar a que nos pillé tu madre.

-No creo que haya problema. Parece que mi hermana se ha enterado de que no se tiene que meter en mi vida íntima y me ha dicho que me avisaría si venía ella o mi madre.

-Genial entonces (dije, aunque pensé que la loca de su hermana era capaz de jodernos por no ceder a lo que ella quería).

Pero recordé lo que me dijo cuándo se bajó del coche. La veía muy honesta cuando me dijo eso, sin chulería, ni nada parecido. Así que me relaje pensando que no había peligro, confiaba en que su hermana no nos jodiera.

-Voy al baño, ¿necesitas ir tú?

-No, estoy bien.

-¿Quieres agua o algo?

-Mira, eso sí.

-Vale, voy al baño y ahora vuelvo.

Se puso sus braguitas negras y salió de la habitación. Yo me puse los calzoncillos y me quedé tumbado con las manos detrás de la nuca, pensando en lo bien que me lo pasaba con Elena. Entonces, antes de que Elena volviera, caí dormido.

Al igual que la otra vez, me desperté por la claridad de la luz que entraba por la ventana. Elena estaba acurrucada, yo la abrazaba por detrás haciendo la cucharita. Levanté un poco la cabeza para ver si aún dormía. Estaba con los ojos cerrados y una respiración profunda, así que asumí que estaba dormida, por lo que volví a apoyar mi cabeza en la almohada para seguir descansando. Dormimos un poco más hasta que me desperté por su movimiento. Entonces se dio la vuelta para quedar cara a cara conmigo.

-Buenos días (dijo sonriendo).

-Buenos días (dije yo también sonriendo mientras acercaba la cara para que nuestras narices se tocaran).

-Que calentita duermo contigo…

-Calentita durmiendo y sin dormir, jajaja.

-Jajajaja, que tonto eres.

Y nos dimos un beso. Pero de pronto sonó la puerta de su casa cerrándose. Ella pegó un respingo, cortando el beso y puso cara de susto. Nos quedamos mirando, yo con cara de preocupación y ella con cara de susto. Estaba pensando que no podía creer que su hermana nos hubiera hecho la putada de traer a su madre sin avisar. No, no podía ser, su actitud parecía haber cambiado en nuestra última conversación. ¿Lo hacía por rencor o algo así…? Hasta que por fin sonó una voz al otro lado de la puerta de la habitación de Elena.

-Elena, soy Noelia.

-¡No pases! (dijo Elena un poco sobresaltada).

-Vale, vale. Tranquila. No te preocupes, mamá se queda con la abuela, me ha dicho que luego vayamos a comer.

-Vale, gracias.

Después se hizo silencio y Elena resopló.

-Joder, que susto… (dijo susurrando).

-Pfff, la verdad es que sí (dije acariciándole la espalda para tranquilizarla).

-Oye, anoche te quedaste dormido en nada.

-Sí, ayer madrugué y estaba muy a gusto, así que no pude aguantar…

-Estabas muy mono.

-Gracias, jeje.

-Que hambre tengo, ¿vamos a desayunar?

-Me parece genial.

Fuimos al cuarto de baño por turnos para asearnos un poco y luego fuimos a la cocina. Empezamos a desayunar y apareció su hermana.

N: Buenos días (dijo con buen tono).

-Buenos días (dijimos ambos).

N: ¿Qué tal la noche?

J: Muy bien.

E: ¿Por qué no has avisado que venías?

N: Mi móvil se quedó sin batería, así que vine a avisarte de que mamá no iba a venir.

E: Ya…

N: Es verdad, mira (le enseñó su móvil, que estaba apagado).

J: Gracias por avisar. No quiero causar ningún problema.

N: No eres un problema, pero para mí madre si puedes serlo (dijo de nuevo con un buen tono, sin buscar pinchar).

E: ¿Cómo está la abuela?

N: Mejor, aunque aún tiene fiebre.

Nos quedamos en silencio unos minutos, hasta que Noelia dijo:

N: No tenía intención de joderos el mañanero, perdón.

J: No te preocupes (dije mientras miraba a Elena, a la que noté algo molesta).

E: Me ha molestado más el susto al oír la puerta.

N: Ya te he dicho por qué no he llamado, no lo he hecho adrede, de verdad.

E: Vale, te creo. No te preocupes.

Terminamos de desayunar y dije de marcharme, por lo que me despedí de Noelia, que se acercó a darme dos besos alegremente. Elena miró a su hermana un poco extrañada y me acompañó a la puerta para despedirme.

-Oye, ¿has hablado con mi hermana?

-Mmm… Que va…

-Es que es raro verla así de simpática, es borde, y más con la gente que empieza a conocer y aún más con la que tuvimos el otro día.

-Pues no sé… A lo mejor le he caído bien, o ha entrado en razón después de tu charla.

-No sé… Cuando hablamos seguía en las mismas, aunque dijo que no se metería.

-Ya sabes, la edad del pavo…

-Sí, jaja. Oye… que me lo pasé muy bien anoche (dijo dándome toquecitos con el dedo en el pecho).

-Yo también (dije sonriendo).

-¿Quieres que quedemos el finde que viene?

-Claro (dije pellizcándole cariñosamente la mejilla).

Nos despedimos diendonos un abrazo y ella dándome un beso en la mejilla. Cuando me giré para irme, me dio un cachete en el culo.

-Oye… jaja.

-Venga jajajaja, hasta luego.

Me monté en el coche y me quedé pensando en la actitud de Noelia. Me estaba haciendo caso en que hiciera las cosas bien y se comportara. Joder, si que tenía ganas de follar conmigo otra vez… Pensé un poco en si me gustaría que eso pasara de nuevo. La verdad es que físicamente me atraía y me puso bastante cachondo cuando echamos ese polvo.

No quise empezar a comerme la cabeza, ya lo pensaría en frío más detenidamente, porque los contras de que fuera menor y la molestia que le pudiera causar a Elena pesaban mucho sobre mí. No me quería arriesgar a perder esos momentos con Elena, porque disfrutaba mucho su compañía tanto en la cama, como fuera de ella.

Arranqué el coche y empecé a conducir para volver a casa, pegarme una ducha

y acostarme un rato para descansar.

En los próximos días no ocurrió relevante, hablaba con Elena de chorradas por mensajes, acordamos en quedar ese fin de semana con más amigos en común para luego irnos a su casa como en los dos fines de semana anteriores.

Hasta que llegó el jueves. Estaba liado con el trabajo, ya que trabajaba como traductor para un periódico y lo hacía desde casa. Vino mi madre a avisarme que una chica preguntaba por mí, que la hizo pasar y estaba en el salón. Me extrañó. No esperaba visita de nadie y menos a esa hora, poco más de la 1 de la tarde. Pensé que lo mismo era Elena, que se había pasado para darme una sorpresa, como hice yo la semana anterior. Bueno, eso es lo que le dije, porque fui por otra cosa muy distinta. Llegué al salón y ahí estaba Noelia. Me quedé un poco parado sin saber qué decir o hacer.

-Hola (dijo Noelia muy alegremente).

-Hola, ¿qué haces aquí? (Pregunté un poco cortado sin saber qué decir).

-Pues que venía a preguntarte unas cosas…

Mi madre me miró extrañada y Noelia dijo reaccionando rápidamente:

-Es que me está echando una mano con los idiomas, se le dan muy bien y a mí no, para ver si me podía explicar algunas cosillas.

-Ah, claro, pasa a su habitación, niña (dijo mi madre convencida).

Yo estaba flipando mientras iba a mi habitación y ella me seguía. Entramos y cerré la puerta. La miré. Iba bastante guapa, bien peinada, con ropa normal, pero bastante bonita y una mochila colgada a la espalda.

-¿Qué haces aquí?

-He pasado a verte y a preguntarte si te habías decidido ya.

-¿Cómo sabes que vivo aquí…?

-Fácil, porque vives al lado del instituto y te he visto alguna vez entrar y salir de esta casa.

Era cierto, vivía justo al lado del instituto donde estudié yo y también su hermana, donde nos conocimos, y ella, ya que el pueblo donde vivían era tan pequeño que no tenía instituto, sólo colegio para niños.

-¿No deberías estar en clase?

-Sí, pero el que nos da las dos últimas horas hoy ha faltado y no quería estar ahí encerrada. Y hasta que me vaya en el autobús tengo un rato.

-Ya… ¿y esa excusa de los idiomas?

-Pues yo que sé chico, lo primero que se me ha ocurrido jajaja, que tú estabas en blanco.

-Es que no esperaba una visita y menos tuya… Pero me refería a como sabes que se me dan bien.

-Ah, porque mi hermana habla mucho de ti a sus amigas y a veces estoy con ellas cuando vienen a casa y dijo que te dedicabas a traducir para un periódico o algo así.

-Sí, de hecho, en eso estaba (dije señalando el ordenador donde se podían ver textos en una pantalla y mis anotaciones en otra).

-Vaya, que guay.

-Sí, es muy divertido (dije con sarcasmo).

-Bueno, no sé… pero se ve muy profesional.

-Entonces… ¿a qué dices que has venido…?

-A saber si te habías decido ya.

-¿De qué?

-Tú qué crees…

-Ah… Pues la verdad es que no he pensado nada aún, estoy muy liado con el trabajo.

-¿De verdad…? (dijo acercándose a mí lentamente).

-Mmm no. Y ni se te ocurra intentar nada aquí con mi familia en casa, que te veo venir.

-Que aburrido eres…

-Prefiero ser aburrido que estar loco, jaja.

-Lo que te dije iba en serio. Mira, yo sólo quiero pasar un buen rato contigo. Me pones y creo que yo a ti también, por lo que pasó la última vez. Pero puede que acabe con un chico con el que me estoy viendo y me gustaría aprovechar. No veo el problema.

-No sé, es que a mí no me gusta hacer las cosas así… Luego, eres menor, te saco 7 años.

-Ya… lo que tú ves como problemas, yo lo veo como escusas porque estás pillado por mi hermana.

-Te equivocas, Elena y yo somos buenos amigos, nada más.

-Yo noto otra cosa. Sólo hay que veros.

-Ya…

-Bueno. No te molesto más, que te veo liado. Dale una vuelta a eso y me dices. ¿Nos damos nuestros números…?

-Venga va, prefiero que me escribas directamente a que le quites el móvil a tu hermana.

-Te dije que me iba a portar bien…

-Ya, y lo estás haciendo bien, sobre todo cuando viniste el domingo por la mañana. Me agradó la conversación y tu trato. Tu hermana me preguntó si había hablado contigo o algo, te notó rara… más agradable de lo habitual.

-Ya… tengo un motivo…

-Pues no deberías tener motivo para ser así.

Sonrió y nos intercambiamos los números.

-Me voy, que hay un bus que sale ya mismo.

-Venga, hablamos.

-¿Te puedo dar dos besos como el otro día o te vas a poner tenso por estar en tu casa y con tu familia…? Jajaja.

-Claro, no pasa nada por dos besos.

Me encorvé, porque ella era bastante bajita y yo bastante alto, entonces se agarró a mi cuello para darme los dos besos y mientras me los dio susurró:

-Si fuera por mí te follaba aquí ahora mismo (acabó de decir dándome un mordisquito en la oreja).

Me estremecí y resoplé.

-Jajaja, hasta luego.

-Adiós…

Y se marchó por la puerta, despidiéndose de mi madre alegremente.

Me senté en la silla todavía un poco en shock por lo que acababa de pasar y también un poco encendido. La situación me había puesto un poco cachondo. Me gustaba sentirme deseado y Noelia me atraía. Entonces vino mi madre preguntando:

-¿Quién es la chica?

-Es la hermana de una amiga, que me ha pedido que le explique unas cosas.

-Es mona.

-Mamá… que va al instituto aún…

-¿Cuántos años tiene?

-17.

-Bueno, casi 18.

-Es muy chica para mí, anda no seas pesada, que te gusta mucho buscarme novia.

-Si es que ya te pinta ponerte novio, hijo.

-Estoy a gusto como estoy.

-Bueno, lo que tú veas.

Se fue y me quedé mirando la pantalla pensando en la situación. ¿Qué haría con Noelia? No tenía ni idea. Me decidí a pensarlo esa misma tarde después de comer.

Cuando terminé de comer y reposar, me senté en la cama para tomar la decisión. Anoté los pros y los contras. Como pros puse que me atraía bastante, sabía que lo hacía bien por nuestro breve encuentro y me gustaba sentirme tan deseado. Como contras, que era aún menor, que tenía un medio novio y que no sabía cómo se podía sentir Elena si se enteraba. El contra de lo de Elena me pesaba demasiado, me gustaban demasiado nuestros encuentros y la consideraba una buena amiga para echar el rato, no sólo para follar y no quería perderla, hacía mucho que no tenía algo así. Fui incapaz de decidirme.

Más tarde estuve hablando con Elena para concretar lo del fin de semana. Era seguro que tendríamos su casa para pasar la noche, su madre seguía yendo a dormir con su abuela.

Al rato me escribió Noelia.

-Me ha dicho mi hermana que este sábado también vienes.

-Sí, pero antes vamos a casa de unos amigos y luego ya vamos para allá.

-Vale, así te veo.

-No me jodas Noelia, no quiero uno de tus jueguecitos con Elena delante.

-Ay… si es que cuanto más te resistes, más me pones.

-Pues vete con tu amigo, que él te ayude.

-No tiene ni idea de follar el pobre.

-Ese no es mi problema.

-Jajaja, sí que lo es, porque quiero follar contigo.

-Aún no me he decidido… me está costando…

-En serio, le das demasiadas vueltas a las cosas, si solo va a ser un polvo…

-Es que no quiero cagarla por un calentón.

-Bueno, tal vez esto te ayude a decidirte…

Tardó un rato en contestar. Me estaba oliendo una de las suyas. Entonces me pasó una foto de sus tetas. Abrí la foto e hice zoom para verlas bien, eran preciosas. De tamaño normal, con una forma cónica y puntiagudas hacia arriba, con unos pezones de tamaño normal rosaditos de punta, se veían bastante duros.

Cuando cerré la foto, vi que había enviado otra. Era una de su coño, totalmente depilado, muy pequeñito, con sus labios rositas. Me entraron ganas de comérselo al verlo. Resoplé y cerré la foto, pero había otras dos. En la primera salía su coño abierto. Qué pinta tenía, brillaba de lo mojado que lo tenía. Me empecé a tocar por encima del pantalón. Después abrí la otra y era una de su coño, pero en esta se estaba metiendo los dedos. Estaba totalmente empalmado, metí mi mano dentro de mis boxers para empezar a tocarme. Entonces recibí un video. Salía ella tocándose las tetas, pellizcando sus pezones, luego enfocó su coño, acariciando su clítoris, para luego meterse los dedos lentamente y acelerar un poco, pudiéndose oír como una especie de chapoteo. Ahí acabó el video. Estaba tan cachondo que me bajé los pantalones y los boxers y me eché una foto a la polla empalmada y se la mandé. Respondió con varios emoticonos de la cara roja sudado con la lengua fuera. Entonces me llamó.

-Como me tienes cabrón… Mira como me pongo cada vez que me acuerdo del polvo que echamos…

-Joder Noelia, que cachondo estoy… (susurré mientras me pajeaba fuertemente).

-Ojalá te pudiera comer la polla ahora mismo, que rica estaba… mmm…

-Y que bien lo hacías… casi me corro cuando me la comiste…

-Quiero que me folles fuerte, como dijiste que podías hacer (dijo con la voz un poco entrecortada).

-Si te tuviera delante ahora mismo lo haría…

-No me digas eso cabrón, como me arrepiento de no haberlo intentado hoy cuando he ido a tu casa…

-Demasiado riesgo…

-Merecería la pena…

-Noelia, no puedo más… me voy a correr… (dije susurrando entrecortadamente mientras soltaba chorros corriéndome).

-Yo también… Ay… (dijo con un pequeño gritito ahogado y una respiración agitada y entrecortada).

Nos quedamos un poco en silencio para recuperarnos. Entonces dijo:

-Eres un cabrón, que lo sepas. Me tienes todo el día con la miel en los labios.

-Otra cosa te ponía yo en los labios… (dije aún cachondo por la situación).

-Javi, no me calientes que me planto mañana en tu casa a primera hora, que no puedo más…

-Ni se te ocurra, que mi madre se pone muy pesada.

-Joder tío… el sábado os dejo solos, porque como te vea no voy a aguantar y me voy a lanzar encima de ti.

-Está bien, vamos a follar.

-¿Cuándo? (preguntó ansiosa).

-No lo sé. Tenemos que hacerlo bien.

-Pfff… yo quiero ya…

-Vas a tener lo que querías, ¿vale? No te pongas como una niña pequeña.

-Vale, pero joder, estoy cachondísima. No puedo esperar.

-Mira, vamos a follar, pero con mis condiciones, ¿vale?

-A ver… cuéntame.

-Lo primero y más importante, tu hermana no se puede enterar. No quiero joder la cosa.

-Vale, ¿qué más?

-No puede ser ni en mi casa, ni en la tuya.

-Joder, pues ya me dirás donde lo hacemos…

-Ya se nos ocurrirá algo…

-¿Algo más?

-Sí, que seas discreta con esto. Y muy importante, que nos respetes a tu hermana y a mí. Se pone muy incómoda cuando empiezas con tus puyitas.

-Vale, acepto todo.

-Bien.

-Qué ganas, por dios…

-Yo también tengo ganas…

-Mmm… Te dejo, que andan por aquí mi hermana y mi madre. Como siga hablando contigo me voy a volver a tocar y me voy a poner a gritar como una loca cuando me corra…

-Jajaja, vale… pensaré algo para ver donde puede ser.

-Vale, nos vemos, un beso.

Y colgó. Aún seguía empalmado, estaba cachondísimo. Recogí el estropicio que había liado y me tumbé en la cama. Finalmente le había dicho de quedar para follar y había aceptado todas mis condiciones. Parecía que todo iba bien, pero seguía temiendo que Elena se enterara. Me olía que Noelia la podía liar yéndose de la boca fácilmente, si me había dicho a mí que se veía con otro chico, con el que probablemente llegara a más, dudaba si se podría mantener callada por lo nuestro… Decidí no darle más vueltas, ya le había dicho que quería, no había vuelta atrás. Confiaría en ella para que todo saliera bien.

Llegó el sábado. Fui a recoger a Elena a su pueblo. Fui arreglado, en camisa azul a cuadros, vaqueros más formales y unas botas color mostaza. La esperé en la puerta de su casa con el coche arrancado. Salió y se montó en el coche. Esta muy guapa. Iba con un top negro de tirantes, una falda negra de medio muslo con una fila de botones, unos zapatos tipo sandalia con un poco de plataforma y tacón y una cazadora vaquera que llevaba en el brazo.

-Qué guapa, ¿no?

-¿Has visto? Jajaja (dijo dándome dos besos).

-Hacía tiempo que no te veía así. Desde que salíamos todos en grupo cuando estábamos en el instituto.

-Madre mía… Cuánto hace de eso…

-Unos años ya.

-Pues gracias, tú también estás muy guapo.

-Bueno, una camisa hace siempre quedar bien.

-Sí, pero es importante también que el muchacho sea guapo…

Entonces, quité el freno de mano y nos fuimos de ahí, yendo a la casa donde habíamos quedado con los demás amigos, precisamente habría varios chicos y chicas de aquel grupo que habíamos mencionado antes.

Llegamos al sitio, aunque tuve que aparcar un poco retirado, ya que la casa donde quedamos estaba en el centro. Bajamos y ella se puso su cazadora vaquera. Estaba realmente guapa, con un poco de maquillaje y los labios rojos.

-Chiquillo, que vas a coger algo, así tan en cuerpo.

-Como íbamos en coche no creía que necesitara abrigo.

-Venga, vamos. Antes de que te enfríes.

Y fuimos a paso ligero a la casa. Llegamos enseguida, ya había gente y fuimos saludando. Había gente de los que iban a clase conmigo y también de la clase de Elena. No sé muy bien como llegamos en su día a juntarnos un grupo de chicos y chicas con dos años de diferencia, pero hacíamos un buen grupillo. Recuerdo que nos empezamos a juntar cuando todos los de mi clase estábamos a mediados de 4° de la ESO.

A la mayoría de la gente que había la conocía bien, seguía teniendo trato con ellos de vez en cuando. Pero se acercó una chica a mí que no reconocía bien. Era Laura. Una chica que en su día recordaba que era bastante guapa, pero ahora estaba espectacular, era una chica muy delgada, sobre 1,70 de altura, con una melena negra muy larga lisa, que le llegaba a las caderas, no tenía mucho pecho, casi igual que el de Elena. Iba con una camiseta de tirantes negra de seda, unos pantalones de tela negros muy ajustados, que le hacía un culito espectacular, redondito y respingón, un cinturón grande blanco y unos zapatos de tacón blancos a juego con el cinturón. De cara era guapísima, tenía una cara redondita, con unas cejas no muy finas, pero bien perfiladas, una nariz un poquito grande, pero muy bonita, y una boca con labios finos, que se volvían más bonitos aun cuando sonreía, mostrando su perfecta dentadura blanca y unos ojos muy vivos, tan negros como su pelo. Todo ello acompañado de un bonito maquillaje.

-Javi… ¡Cuánto tiempo!

-¡Ya ves! No caía en quien eras cuando te acercabas. Estás muy guapa.

-Gracias, tú también estás muy guapo. Siempre has sido un chico grande, pero ahora estás mejor.

Y nos pusimos a hablar un poco de como nos iba, me dijo que había estudiado moda y yo le conté que había estudiado traducción y a lo que me dedicaba.

Estábamos hablando hasta que de repente vi que entraba el ex de Elena por la puerta. No esperaba que fuera a ir allí. Ambos se dieron cuenta de que estaba el otro ahí, aunque no le echaron mucha cuenta. Yo seguí hablando con Laura, hasta que vi al ex acercarse a Elena, la cual tenía cara de estar incómoda. Mientras hablaba con Laura, no paraba de mirar a Elena y Laura se dio cuenta. Se giró para ver qué miraba.

-Me ha dicho Elena que últimamente os estáis viendo más.

-Eh… sí. Pero no estamos juntos, ¿eh? Quedamos para tomar algo de vez en cuando.

-Eso está muy bien. Está ahí el ex, no sé como se atreve a acercarse a ella después de lo que le hizo y de como acabaron…

-Sí, tienes razón.

-Anda, ve y le echas una mano…

-¿Crees que debería intervenir…?

-Sí, mírala, se le ve incómoda. A saber que le está diciendo. Venga ve.

Entonces me acerqué a ellos, sentándome al lado de Elena.

J: ¿Todo bien? (dije mirando a Alejandro, el ex de Elena).

A: Sí, sólo estamos hablando.

J: ¿Cómo te va…? Hace tiempo que no sé de ti.

A: Bueno, ahí vamos… (dijo con desdén sin mostrar interés en seguir la conversación).

E: Alejandro, ¿por qué no te vas con tus amigos…?

A: ¿Qué pasa, no puedo quedarme aquí…?

E: Esto es un poco incómodo…

A: Yo estoy bien aquí.

J: Venga, relajaos…

A: Qué pasa, que ya ha llegado el pelícano para espantarme, ¿no? (dijo mirando a Elena).

Elena apartó la mirada poniendo cara de estar incómoda.

J: ¿Cómo?

A: Pues eso. Que ya me dijeron que fuiste a pelicanear en cuanto te enteraste de que rompimos.

J: Tranquilo tío, que te veo un poco nervioso, ¿vale?

A: Yo estoy bien.

J: Pues no lo parece. Sólo hemos venido a echar un buen rato y nos lo estás jodiendo comportándote así…

A: Así… ¿cómo?

J: Como un capullo, la verdad.

Puso cara de pocos amigos e hizo amago de encararse, pero dijo:

A: Sí, mejor me voy.

Y se fue, dejándonos a los dos solos.

-Lo siento, no tenía ni idea de que iba a venir y creía que necesitabas que te lo quitara de encima (le dije a Elena).

-No pasa nada (dijo aún con cara de incomodidad).

-Tengo una idea (dije mientras cogí si chaqueta para irnos). Ve despidiéndote de la gente.

Me hizo caso y empezó a despedirme despedirse de casi todos, evitando a su ex. Yo hice lo mismo, pero Laura me preguntó.

-¿Qué ha pasado…?

-Nada, que este es gilipollas y casi se me encara.

-Vaya…

-Nos vamos ya. Elena está muy incómoda y no quiero que esté mal.

-Pero si habéis venido hace nada…

-Ya, pero no me parece bien hacerle pasar por eso, no hay necesidad.

-Llevas razón. Bueno, a ver si nos vemos otro día…

-Claro. A ver si coincidimos sin que aparezca éste…

Y nos despedimos dándonos dos besos.

Elena y yo fuimos hacia el coche a un paso normal. Ella estaba en silencio. Me daba cosa verla tan seria y le eché el brazo por encima de los hombros, rodeándola mientras seguíamos caminando.

-¿Estás bien?

-Sí… (dijo mientras giró su cara para mirarme y lanzar una pequeña sonrisa)

-No pasa nada. Si se nos jode la fiesta, montamos nosotros una.

Nos montamos en el coche y fui a un chino a comprar un par de botellas de alcohol, refrescos y hielos. Después fuimos a su casa. Al final me vino hasta bien, porque no tenía pensado beber en la fiesta porque luego tenía que llevar a Elena a su pueblo, así que en su casa ya podría beber, aunque no era mucho de tomar alcohol, pero me apetecía tomar algo. Llegamos a su casa y fuimos al salón.

-Estamos solos hoy. Mi hermana me ha dicho que se iba con mi madre y mi abuela a dormir.

Entonces me acordé de lo que me dijo Noelia, que el sábado no iba a estar para evitar liarla si me veía. Me alegré de que se fuera, para que no pasara nada y dejarnos a Elena y a mí más intimidad.

Nos serví unas copas y nos pusimos a hablar. Tiré un poco de mi sentido del humor, haciendo también un poco el tonto para animarla. Parecía funcionar, porque la vi más relajada y animada. Hablamos de varias cosas, nos lo estábamos pasando bien, a pesar de estar los dos solos. Incluso pusimos algo de música y bailamos un poco.

Eran ya cerca de la 1 de la noche. Llegó un punto en el que ya empezábamos a ponernos más cariñosos y ella se sentó encima de mí, como hizo el fin de semana anterior, con sus piernas apoyadas en el sofá y su culo sobre mis muslos. Empezó a besarme suavemente mientras yo le acariciaba la espalda y el culo.

-Me encanta cuando te sientas así encima mía y me besas los labios y el cuello…

Entonces empezó a besarme el cuello. Como me ponía cuando hacía eso. Se me ponía la piel de gallina, dándome escalofríos, lo que hacía que se me acelerara la respiración. Mientras lo hacía, yo le

mordisqueaba la oreja.

Me levanté, cogiéndola con mis brazos. Ella me rodeó la cintura con sus piernas.

-Me encanta cuando te agarras así a mí cuando estoy de pie (dije mientras ella no paraba de darme besos por el cuello).

Fui andando hacia su habitación mientras nos chocábamos con las paredes y las puertas varias veces por el camino mientras nos comíamos la boca. Llegamos a su habitación, pero la puerta estaba cerrada, así que chocamos con ella, pero no abrí, me quedé ahí, sujetando a Elena con la presión de mi cuerpo y la puerta mientras ella me seguía abrazando con sus piernas y me rodeaba el cuello con sus brazos.

Nos estuvimos comiendo la boca un rato así, hasta que abrí la puerta para tumbarnos en la cama y seguir enrollándonos.

Nos empezamos a desnudar, hasta que nos quedamos en ropa interior, yo en boxers rojos y ella con una bonita ropa interior de encaje negra.

-Qué bonito el conjunto…

-¿Te gusta?

-Mucho, te queda genial.

Entonces le agarré el culo y noté que era un tanga.

-Ah, que es un tanga…

-Sí, jajaja.

-Es la primera vez que te veo usando uno.

-Es que soy más de braguitas normales…

-A ver, quiero verte el culito con ese tanga…

Se levantó de la cama, dándome la espalda para que le viera el culo en tanga. Le quedaba genial, le hacía un culo muy bonito y así se lo hice saber.

-Mmm, que te queda genial, que culito te hace…

Entonces se puso a hacer un bailecito, moviendo el culo y poniéndolo un poco en pompa. Mi reacción fue sentarme en la cama, traerla hacia a mí y besarle los cachetes del culo y darle algún mordisquito.

-Mmm, que culito más rico…

-Me haces cosquillas (dijo entre risas).

Entonces se dio la vuelta y se volvió a sentar encima mía, de la misma manera que lo hizo en el sofá, para volver a besarnos. Mi erección era muy notable ya. Me eché hacia atrás, quedando ella tumbada encima de mí, nos seguíamos besando mientras ella me cogía la cara con las manos y yo le acariciaba el culo. Mi polla estaba aprisionada en mis boxers, pero al echarse ella encima, se quedó de forma que quedaba entre nuestros cuerpos.

Se separó de mí, cogiéndome la cara aún y me preguntó:

-¿Qué quieres hacer hoy…?

-Lo que tú quieras…

Se mordió el labio y dijo:

-No sé… te quiero hacer muchas cosas…

-Mmm… ¿qué cosas…?

Entonces empezó a besarme el cuello y fue bajando, besándome todo el cuerpo hasta llegar a mis boxers, que bajó lentamente mientras me seguía besando las caderas y el pubis, que llevaba con vello recortado de la misma manera que ella.

Cuando me terminó de quitar la ropa interior, me agarró la polla suavemente, siguiendo con los besos por la base del troco, subiendo poco a poco hasta el glande con pequeños besos. Me gustaba bastante lo que estaba haciendo. Entonces me empezó a chupar el glande suavemente mientras me miraba a los ojos. Eso me puso bastante cachondo, así que le acaricié la cara mientras lo hacía y entrelazaba mis dedos en su pelo, para acariciarle la nuca. Ella siguió sin que yo le dijera qué hacer o como hacerlo, pasando su lengua por el tronco, haciendo pequeñas succiones, hasta llegar a mis huevos, los cuales empezó a chupar y a meterse en la boca mientras me masturbaba. Lo hacía muy bien, los chupó un poco hasta que volvió a chuparme la polla, ahora más rápido y cada vez más profundo.

La veía hacerlo con muchas ganas, cada vez se metía más la polla en la boca, llegando a atragantarse, haciendo sonidos guturales. Cuanto más se la metía, más apretaba los ojos del esfuerzo, hasta que se la metió entera varias veces, en la última aguantando varios segundos con la polla en su garganta. La sacó rápidamente, cogiendo aire fuertemente por aguantar sin respirar, se le saltaban las lágrimas un poco. Cuando se la sacó de la boca dejó la polla llena de saliva, la cogió y la empezó a masturbar, lubricada con su saliva. Me encantaba como me la estaba chupando y como me tocaba.

-¿Te gusta…?

-Me encanta, lo haces muy bien.

Siguió tocándome y chupándomela durante un rato de la misma manera. Hasta que paró y dijo:

-Levántate.

Me levanté y me empezó a besar, poniéndose de puntillas por la diferencia de altura mientras me seguía masturbando.

-Quítame el tanga.

Se lo quité lentamente mientras ella se quitaba el sujetador. Después se tumbó en la cama y alargó su mano para coger la mía, tirando de mí para que me tumbara encima de ella para besarnos. Al poco de estar besándonos dijo:

-Cómeme el coño.

Sonreí y sin decir nada le obedecí, bajando poco a poco con unos besos por el cuello, pezones y resto del cuerpo hasta llegar a su coño. Metí la cabeza entre sus piernas abiertas y flexionadas. Le lamí la raja, notando que estaba caliente, provocando en ella un suspiro. Estuve jugando entre lamidas, clavadas de mi lengua dentro de su coño y más lamidas y succiones en su clítoris. Se empezaba a retorcer, así que me empezó a acariciar el pelo, con algún tirón cuando se retorcía hasta que de pronto dijo:

-Para.

Le miré a los ojos, tenía una cara de estar cachonda muy evidente.

-Ven aquí (dijo tirando de mis manos hacia arriba).

Nos empezamos a besar de nuevo y me giró para que me quedara yo tumbado boca arriba, ella se puso de rodillas a mí lado, a la altura de mi cabeza y pasó una pierna por encima mientras se tumbaba sobre mi pecho y empezó a chupármela. Yo aproveché para seguir comiéndole el coño, quedando en un 69. Estuvimos así un rato, subiendo el ritmo de vez en cuando, dejaba que fuera ella quien lo marcara, aumentando yo cuando lo hacía ella. Hasta que empezó a retorcerse y no pudo más. Se sacó mi polla de su boca y la agarró con fuera mientras se corría.

-¡Ay! (dijo con un grito seco bastante alto mientras empezaba a temblar).

Yo seguí sin bajar el ritmo, lo que provocó un fuerte jadeo en ella. Se intentó zafar, pero mis ganas hicieron que no la dejara, quería que siguiera corriéndose. Entonces empezó a gemir fuertemente mientras seguía temblando.

-¡AHHH…! Para, para, para, que estoy muy sensible…

Paré y se desplomó encima mía, hundiendo la cabeza en la cama mientras seguía agarrándome la polla fuertemente y seguía temblando, con algún espasmo fuerte. Yo me limité a esperar que se recuperara, acariciándole suavemente el culo.

Poco a poco se empezó a recuperar, me soltó la polla y apoyó la cabeza en mi muslo de lado, dándome algún beso y alguna caricia ahí. Se bajó de mí y se incorporó para tumbarse boca arriba a mi lado medio sollozando. Me miró soltando una risa tonta.

-Joder, que manera de correrme…

-Tus orgasmos son increíbles.

-Me pongo muy sensible…

-Ya, lo he notado jajaja…

-Ha sido genial, ha llegado un punto en que me faltaba la respiración…

-No he podido evitar seguir, quería ver qué pasaba.

-Ha sido muy intenso… es una sensación que no sé explicarte. Es como que pierdo la noción de todo, no sé como explicarlo, pero me encanta.

Me quedé en silencio escuchándola atentamente. Después me volvió a agarrar la polla para masturbarme.

-¿Quieres más…?

-Pues claro, además, tú aún no te has corrido…

Entonces se sentó encima de mi pecho con una pierna a cada lado y cogió un condón de la mesita. Antes de abrirlo, puso mi polla pegada a mi pubis y se sentó encima, quedando mi polla entre mi pubis y su coño, que estaba totalmente empapado. Empezó a moverse hacia delante y atrás muy sensualmente. Se inclinó para darme un beso. Yo sólo me dejaba hacer, me encantaba que ella llevara la iniciativa. Poco a poco se movía más deprisa, hasta que se apartó un poco para abrir el condón, dejarlo en la punta y ponérmelo con la boca, metiéndose la polla en la boca poco a poco hasta que me lo puso bien. Después cogió la polla para acariciarse toda la raja con el glande e ir metiéndola poco a poco dentro de ella. Empezó una cabalgaba suave que poco a poco fue aumentando de velocidad. Yo mientas, le tocaba las tetas, dándole algún pellizco en los pezones, jugando con el piercing de su pezón. Me encantaba como me montaba. Llegó un punto en el que la cabalgada era muy fuerte, provocando ruido por choque de nuestros cuerpos. Ambos estábamos jadeando fuertemente, mirándonos a los ojos, entonces solté sus tetas, que empezaron a botar por el movimiento y puse mis manos sobre sus caderas. Elena empezó a gemir fuertemente y se puso a gritar como una loca cuando empezó a correrse. Al verla así, me encendí mucho y me empecé a correr yo también, gimiendo fuerte. Era la primera vez que veía así a Elena, como me puso cuando empezó a gritar…

Se desplomó sobre mí temblando, con algún espasmo, se había corrido más intensamente que antes. Supuse que era porque estaba más sensible por el anterior orgasmo. Estábamos los dos sudados, pese al frío que hacía aquella noche. Mientras se recuperaba, alcance a quitarme el condón con cuidado para no derramar el interior, lo anudé y lo tiré al suelo, ya que no quería moverme mucho para no molestarla. Una vez se recuperó, alzó la cabeza, apoyando su barbilla en mi pecho para mirarme.

-Ahora ha sido más intenso todavía (dijo susurrando).

-Lo he notado, que manera de gritar jaja

-Jajaja, no podía controlarme…

-Menos mal que estamos solos, porque se hubiera enterado cualquiera que hubiera estado con nosotros… Jajaja

-Ya ves. Oye, estamos sudados, ¿quieres que nos demos una ducha rápida antes de dormir?

-¿Juntitos?

-¿Por qué no?

-Por mí bien (dije sonriendo).

Y nos fuimos a la ducha, nos metimos juntos y nos duchamos, con algún arrumaco de por medio. Una vez acabamos, ella se puso su tanga y yo mis boxers y nos fuimos a la cama y nos tapamos con la manta.

-La verdad es que quería hacer cosas como las que hicimos la primera vez (dijo Elena).

-¿Y por qué no las has hecho?

-No sé, me he dejado llevar y he hecho lo que me ha pedido el cuerpo.

-Es lo que pretendía, y cada vez lo haces mejor.

-Me hubiera gustado seguir, pero ha sido un día muy largo, estoy un poco cansada. Y me da miedo seguir estando tan sensible, parece que me va a dar un ataque al corazón…

-Poco a poco.

-¿Crees que podría seguir?

-Yo creo que sí, pero hay que ir poco a poco.

-¿Como si fuéramos entrenando?

-Sí, algo así.

-Mmm, que buen profe eres.

-Jajaja, pero si yo no he hecho nada…

-Ya te digo que sí, jajaja.

Hablamos un poco más de varias cosas, de la gente que había en la fiesta, algunos que no veíamos desde hacía bastante, pero sin llegar a entrar en el tema de su ex. Nos entró sueño y nos dimos las buenas noches, apagando la luz, aunque se veía un poco por la luz de las farolas de la calle. Estábamos en silencio, ella estaba con la cara echada en mi hombro, yo la abrazaba, dejando pasar mi brazo por su espalda. Entonces pasó su brazo por mi barriga y puso una pierna suya encima de una mía, creía que se había dormido. Cerré los ojos para dormir, pero se me vino a la cabeza la situación que había tenido con su ex. Me preguntaba qué le estaría diciendo antes de que yo me acercara. Entonces me vino el momento de cuando se me encaró. A penas le dije nada para que se pusiera así. ¿De verdad intentaría pegarme? dudaba que pudiera conmigo por la diferencia de tamaño, yo era alguien grande, de 1,90 y él apenas llegaba a 1,70. Me quedé pensando un buen rato. No creía que fuera capaz y no quería que tuviéramos que llegar a ello y menos con Elena delante. De repente noté un poco de movimiento de Elena, incorporó la cabeza para darme un pico y decir susurrando:

-Me encantas…

Y después puso otra vez la cabeza sobre mi hombro y me abrazó con todo su cuerpo con más fuerza de la que con la que se había agarrado para dormir. Abrí los ojos bastante. ¿Qué acaba de pasar? Eso no había sonado como algo de cariño entre dos amigos. Me había sonado como algo más. ¿Elena buscaba algo más…? Incluso llegué a preguntarme si podía estar enamorada de mí. Empecé a darle vueltas a la cabeza y me costó bastante dormirme.

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