BAJOLASSÁBANAS

Los celos 6 Nubarrones

-Buenos días.-Lola ya estaba en la terraza, llevaba una camiseta corta y unos pantalones de pijama, su piel estaba bronceada haciéndola más exuberante, jamás le costó coger ese bronceado natural, apenas dos días de playa y su piel se bronceaba.

-Buenos días.- contesté pensando en la mala noche que había pasado, no pude conciliar el sueño hasta las cinco de la mañana y eran como mucho las diez, aquello me estaba matando, al cerrar los ojos por la noche me venían imágenes de Lola, y esa noche se juntó la maldita foto.

– Tienes café y bollos en la cocina, tú mismo.

Entré en la casa en busca de mi café, por supuesto que lo necesitaba, al atravesar la sala volví a ver la foto, era como si vigilará mis movimientos, me detuve para poder verla de nuevo, esa vez la miré despacio viendo a los tres sonrientes, Lola estaba en medio de los dos tenía el brazo de Susana alrededor de su cintura con la mirada clavada en Lola, el brazo de Pierre se perdía detrás de la espalda de Lola mirando al fotógrafo, mientras que Lola tenía apoyados los codos en sus rodillas, se podía ver cómo su sexo estaba semi abierto dejando una ranura de visión para el fotógrafo, sin duda hacían un buen trio, como dijo Lola, Susana tenía dos maravillosos pechos adornados con dos aros, me vino a la cabeza si Lola también los llevaría, quizás si bajaban a la playa lo descubriría, al momento me maldije, ¿cómo podía estar pensando en si Lola llevaba aros o no?, no estaban allí para eso; entonces ¿para qué ?, ¿cuál era el sentido de todo aquello?, Lola ya dijo que no podían volver, ¿a qué estaban jugando?, ¿porqué seguir con aquel estúpido juego si no tenía solución?, se tenía que acabar ¿acabar ?,¿y perderla definitivamente?, ¿era eso lo que quería?, deje todas mis preguntas sin contestar, supongo que intenté hundirlas en mi interior por miedo a las respuestas, aún sabiendo que lo único que conseguiría sería retrasar el momento.

Era una cocina inmensa, típica de las películas americanas de esas que una familia al completo puede hacer la vida entre sus paredes, todo ordenado pero le faltaba vida, era como si estuviera de exposición en uno de esos grandes almacenes, le faltaba lo que aquí decimos ” el Caliu”, el calor o sensación de pasión, era todo lo contrario, fría y extraña, intentaba imaginármelos conviviendo, ¿cómo sería su día a día ?, ¿quién cocinaría ?, ¿se turnaron o quien compraría?, cosas tan sencillas en cualquier familia, lo que es en sí una vida de pareja.

– Pensaba que te habías perdido.-Lola me sacó de mis pensamientos.

– No.-Dije girándome, Lola estaba apoyada en el marco de la puerta apoyando la cabeza sobre este.-¿Quieres otro? .-Dije mostrándole la cafetera.

– No, con uno ya tengo bastante.

– ¿Dónde están?.-Mi mente me traicionó.

Lola se quedó mirándome, por primera vez pude apreciar ternura en sus ojos.

– No están aquí ni vendrán.-Dijo adentrándose en la cocina, puso sus brazos en mis hombros cruzando sus manos en mi nuca.-Jamás te haría eso, he cometido muchos errores en mi vida pero nunca jugaría contigo, lo nuestro fue muy importante y no podría hacer nada que pudiera manchar todo lo que vivimos juntos, ¿me crees?.

¡Dios!, en ese momento me mató, me dejó sin defensas, la tenía a escasos centímetros con sus ojos puestos en los míos, no podía perder ese momento, me acerqué a su boca sin dejar de mirarla temiendo que se retirara en cualquier momento, nuestras bocas se unieron y me sentí morir, lo recordaba, recordaba el sabor de su boca, el baile de su lengua e incluso su caída de ojos mientras nos unimos, podía reconocerla a través de un beso, eso nadie lo podría borrar, en ese momento era mía, era mi mujer.

No sé el tiempo que duró aquel beso, pero el sentir su cuerpo en mis manos era el sueño de todo un año.

– Quiero que me creas Carlos.-Dijo separándose de mis labios

.- ¿Te apetece ir a la playa un rato?, quizás te sientas más cómodo y si te molesta estar aquí podemos alquilar una habitación en alguna pensión, te diría hotel pero en esta época del año sabes que no hay habitaciones o las que hay son muy caras y yo precisamente no ando muy sobrada.-Dijo riéndose.

– No, aquí estaremos bien.- La verdad es que yo tampoco iba demasiado sobrado de presupuesto, había sido un año muy duro, entre lo de Vanesa y Lola había dejado mi negocio descuidado y muchos clientes se fueron a la competencia. -Y si, me gustaría ir a la playa.

– ¿Hacemos unos bocatas?, y así no tenemos que ir a ningún restaurante.

– Creía que te iban bien las cosas, ¿el coche? .Dije sin soltar su cintura.

– El coche no es mío, es de la empresa, y bueno no es que me vaya mal pero mi sueldo no es que sea muy generoso, además tengo muchos gastos. -Al decirme eso me vino a la mente la coca, no era precisamente un vicio barato, aunque delante mío no la había visto consumir.

Al rato estábamos andando por Sitges cogidos de la mano como una pareja más, tenía una sensación extraña, no sabía que es lo que estaba pasando, pero intentaba apartar las dudas de mi cabeza, quería vivir ese momento, Lola llevaba una camiseta semi transparente dejando entrever su bañador blanco y un pareo colocado a modo de falda, me recordó tantas cosas, aquellos domingos de novios en tren para ir a la playa, las noches de San Juan viendo los cohetes en Peñíscola, demasiados recuerdos para meterlos en una simple caja.

La playa estaba al completo, por un momento creí que me llevaría a Cala Majó, pero respire aliviado al descubrir que no era ese su pensamiento, nos hicimos hueco entre sombrillas, cubos de plástico de niños, Lola extendió su fular como si fuera una toalla, se quitó la camiseta dejándome ver sus preciosos pechos encerrados detrás del biquini, ya no recordaba cuándo fue la última vez que fuimos juntos a la playa y entonces me acordé, y algo dentro de mí se rompió.

” Hacía dos años, estábamos en Almería de vacaciones, hacia tanta calor que pasamos de hacer turismo y fuimos a la playa de Los Muertos, una preciosa playa que según se mire parece salvaje, aguas transparentes y limpias, pero sobre todo bastante tranquila, Lola llevaba un traje de baño amarillo que resaltaba el moreno de su piel, normalmente no se sacaba la parte de arriba del bañador, cosa que hasta entonces no entendí, todo iba bien, teníamos un par de parejas alrededor más jóvenes que nosotros, por su comportamiento parecían recién casados, que si besitos por aquí, mimos por allá, lo típico de ese momento, Lola parecía estar disfrutando de su presencia, yo me había llevado un par de revistas de coches con lo cual tampoco estaba muy atento, aunque sin darme cuenta vigilaba a los muchachos, conocía bien esa edad y sabía que Lola no podía pasar desapercibida para ellos, Lola a su vez entraba al agua se estaba diez o quince minutos y volvía a salir, en uno de esas idas y venidas me fijé que los muchachos no le quitaron la vista de encima, podían ver cómo su bikini se pegaba a su cuerpo dibujando sus líneas, yo los miraba intentando que se dieran cuenta que los estaba viendo pero ellos lejos de cortarse seguían con lo mismo, me fijaba en sus parejas las cuales no les importaba en absoluto el comportamiento de estos, al llegar a mi altura Lola se sentó sin percatarse de nada.

– Te están mirando.-Dije irritado.

– ¿Quién?-Dijo Lola frunciendo sus cejas.

– Los dos chicos, ¡joder!-Mi irritación iba en aumento.

– No digas tonterías Carlos, si están con sus parejas, y además ¿qué quieres que haga?,¿ me pongo un burka? .-Dijo tumbándose en la toalla.

– No, pero podrías cortarte un poco ¡hostia!, parece que los estés provocando.

– ¿Qué yo los provoco?.-Lola se incorporó quedándose sentada en la toalla.-¿Quieres que los provoque para que así entiendas lo que es provocar?.-Nuestras voces habían aumentado de volumen y estoy seguro que las dos parejas nos estaban escuchando.-Esto es provocar.-Dijo quitándose el sujetador del bikini, se levantó y se acercó a las parejas las cuales se sorprendieron al verla llegar, vi que se sentó con ellos y en un momento estaba compartiendo una cerveza, veía a los chicos con la mirada fija en sus pechos mientras las chicas se reían por algo que estaba diciendo Lola, en aquel momento me hubiera ido dejándola allí, pero me di cuenta que lo empeoraría, a los cinco minutos volvió con una cara muy seria.

– Ves, eso es provocar y ahora sí no te importa me gustaría irme al hotel, se me han pasado las ganas de playa.-Dijo recogiendo su bolso.

-¿A qué ha venido esto? .-Dije de camino hacia el coche.

-Que no te entiendo Carlos, que lo haces todo tan difícil,¡joder!, son dos jóvenes con sus parejas que a demás están de luna de miel, y seguro que me miraban, ¡pues claro!, como lo hacías tú o mejor dicho como lo haces, ¿o es que no miras a otras mujeres en la playa?,¿me vas a decir que no te fijas en sus tetas o en su culo?,¡por Dios!.

-¿De qué estabais hablando?, ¿de mi?.-Dije parándome en seco.

Lola se detuvo sonriendo sarcásticamente.

-Si mira, les he dicho que eres un celoso de mierda…o no, mejor todavía, les he dicho si querían hacer un trío mientras mirabas, no se… ¿eso te va bien para tu torcida imaginación? .-Dijo volviendo a caminar.”

Y allí estaba en Sitges viendo a Lola entrar al agua, pero esa vez no me importaba si la veían otros, solo tenía ojos para verla a ella, su contorneo de caderas, haciendo que perdieran la compostura, podía ver el ligero movimiento de sus pechos al caminar, sus nalgas al agacharse para comprobar la temperatura del agua, como se mojaba la nuca para que su cuerpo se acostumbrara al cambio de temperatura, o como se tiraba tímidamente de cabeza atravesando una ola, tal cual como la recordaba, viejas costumbres que no se olvidan por mucho tiempo que pase.

Nos íbamos turnando para bañarnos pues no nos fiamos de dejar nuestras cosas solas, en esa época del año había mucho amigo de lo ajeno mezclado con los turistas, con lo cual no pudimos coincidir en el agua. Sobre las cuatro devoramos nuestros bocadillos y un par de cervezas que compramos a los vendedores ambulantes, en ese momento sentía paz, estuvimos hablando sobre todo de mi familia y del negocio, le comenté que no iba muy bien, cosa que le apenó, pero le quite hierro al asunto no quería que nada pudiera fastidiar el momento, y si perder mi empresa hubiera valido la pena por pasar un día más con ella yo mismo la hubiera hundido.

– ¿Qué vamos a hacer? .-Dije mirándola a los ojos.

– ¿No podemos hacer nada Carlos?, y lo siento, pero no puedo obligarte a que me entiendas, no estoy satisfecha de muchas cosas que he hecho pero ahí están, no tengo una vida muy normal y no deseo arrastrarte hacia algo que no puedas soportar.- Podía ver cómo sus ojos se humedecían.

– Déjame por lo menos intentarlo.-Dije cogiendo su mano.

– No creo…no sabes ni la mitad de lo que he hecho, cuando lo sepas todo, no creo que pienses lo mismo ,no soy la misma Carlos, creo que nuestras vidas son como dos líneas paralelas las cuales nunca llegan a juntarse.

– En el infinito.-Dije haciendo que Lola mostrara una sonrisa cariñosa.- ¿Cuando tienes que volver a trabajar?.

– No tengo prisa, mi jefe está de crucero con su mujer e hija por el Mediterráneo, ¿por?.

– ¿Y cuánto podemos usar la casa? .-Dije dejándola intrigada, ya estaba cansado que dirigieran mi vida, era hora de tomar al toro por los cuernos.

– Tampoco hay prisa.-Dijo arqueando sus cejas sin saber lo que yo pensaba.-¿Qué estás pensando?.-Preguntó sonriéndome.

Ese era mi momento, había conseguido construir un puente entre nosotros, sabía que nuestro pasado de pareja jugaba a mi favor, si conseguía llevarla a ese punto habría conseguido vencer el miedo de Lola, ahora sabía que me seguía queriendo, pero lo único que temía era si yo no comprendiera lo ocurrido durante ese año y la rechazara, pero eso jamás permitiría que ocurriera, incluso hice cosas que jamás pensé que llegaría a hacer, tenía que contarle también mi vida durante su ausencia sería de alguna manera compensar las culpas de cada uno y con suerte hacer borrón y cuenta nueva.-Te propongo estar unos días aquí disfrutando del presente y luego volvemos a Barcelona y hablamos de todo lo que quieras, prometo escuchar así como quiero que me escuches, porque eso fue lo que me dijiste, que hablemos como dos personas adultas, pues te prometo hablar, pero dejémoslo para Barcelona y disfrutemos de Sitges, ¿qué te parece?.-Me sentía eufórico.-Salgamos de copas esta noche.

– Tu estás loco.-Dijo riendo.-¿Qué estás buscando? .-Ella sabía perfectamente lo que yo buscaba, y lo deseaba tanto como yo.

– Solo divertirnos, creo que nos lo merecemos.

– Me parece bien,¿ y tu trabajo?.

– A la mierda, haré algunas llamadas para cancelar y punto.

Esa noche cenamos algo ligero y a las doce estábamos listos para irnos, hubo un momento en el que volví a notar un nudo en el estómago, pero esta vez era diferente, no era de miedo si no de alegría, como el joven en su primera cita o el primer beso, una sensación de liberación recorría todo mi cuerpo, la espere en la sala hasta que apareció vestida con una falda corta de cuero negra con una camisa blanca anudada a su cintura dejando su ombligo al aire, subida a sus zapatos de tacón, se me cortó la respiración al verla, pero lo que me llamó más la atención fue la ausencia del collar, lo había cambiado por una fina cadena de oro.

– Estuvimos haciendo la ruta de los chiringuitos, íbamos como si fuéramos dos desconocidos en su primera cita, midiendo cada gesto o cada palabra por miedo a estropear el momento, hablábamos de cosas sin importancia, de lo que había cambiado Sitges o Barcelona en los últimos años, de política o simplemente no hablábamos, Lola a veces me abandonaba en la barra para bailar, entonces podía disfrutar de su cuerpo sin miedo a ser descubierto, de vez en cuando algún hombre intentaba algo con ella, pero enseguida se lo sacaba de encima pero siempre con una sonrisa, me miraba y se reía, sobre las cuatro de la mañana volvíamos a casa algo pasados de alcohol, al entrar en casa Lola me dio un beso en la mejilla.

– Buenas noches Carlos.-Me quedé viendo cómo se perdía en el pasillo que iba a su habitación, yo quería algo más que un simple beso pero no deseaba forzar la situación así que me fui a mi habitación esperando que mañana cambiaran las cosas.

Decidí ducharme pues estaba completamente sudado, me metí debajo de la ducha repasando cada momento de la noche, su mirada, cuando dirigía sus coqueteos hacia mí desde la pista, o su caída de ojos cuando me escuchaba, era todo realidad y quería que se quedara grabado en mi memoria, estaba tan metido en eso que no la oí entrar en la ducha, sentí sus manos recorriendo mi espalda suavemente, todo como si fuera la primera vez, me giré y vi sus ojos brillar bajo el agua de la ducha, me giré y abrazándola nos besamos, recorrí toda sus espalda hasta las nalgas asegurándome que no era mi imaginación realmente estaba presente, nuestras lenguas se volvieron locas enredándose, notaba su sexo pegado a mí, se podía respirar la excitación de nuestros cuerpos, Lola pasó su mano entre medio de los dos buscando mi verga, suavemente la movía haciendo que mi glande quedara descubierto, lo hacía sin prisa como si tuviéramos la eternidad a nuestra merced, se separó de mi boca dejando una sonrisa, la mire y comencé a recorrer su cuello con mi boca hasta llegar a sus pechos adornados con dos pequeños piercings, los apreté con mis labios estirándolos suavemente, ella jugaba con mi mojado cabello haciendo remolinos a la vez que aprisionaba mi verga cada ver más dura, mi mano se coló entre sus piernas deseando encontrar aquel tesoro tan anhelado, un pequeño aro se topó con mis dedos, Lola comenzó a besar mi pecho descendiendo por el hasta quedar arrodillada, me miró mientras mi verga se introducía entre sus labios, succionaba sin dejar de mirarme a los ojos transmitiéndome el placer.

– Vamos a la cama.-Dije levantándome para volver a besarla, Lola mostró una sonrisa y cogidos de la mano fuimos hasta la habitación.

Nuestros cuerpos ya se conocían, recorrimos cada centímetro de ellos volviendo a sentirnos el uno con el otro, nuestras respiraciones se juntaban creando una sintonía unísona, bebí de sus labios totalmente abiertos besando su piercing, lo envolvía entre mis labios succionando su olor, sus piernas se cruzaron en mi espalda para sentirme más profundo, y acabar los dos envueltos en un sudor compartido.

Me desperté y descubrí que estaba solo en la cama, por un momento pensé que todo había sido un sueño, una mala jugada de mi imaginación, pero descubrí el hueco en su almohada y su olor: había sido real.

Me levanté y fui a buscarla, tenía ganas de besarla de nuevo, de cogerla para no volver a soltarla me daba igual lo que había pasado, estaba dispuesto a pagar cualquier coste, la encontré en la cocina, estaba apoyada sobre el mármol con una taza de café entre sus manos, al levantar la vista comprobé sus ojos rojos de haber llorado.

– ¿Que pasa Lola? .-Dije abrazándola, ella negaba con la cabeza.

– No…no podemos volver Carlos, lo nuestro no tendría futuro.

– ¿Pero porqué?.

– ¡¿No lo ves!?, no soy la misma ¡joder!.-Dijo separándose de mi.-No me conoces, ves la mujer que querías no la de ahora, nada es igual y tú no…

– Y tú no ¿qué ?.

– Me he entregado a hombres, he follado con mujeres, ¡joder!, tú sigues siendo el mismo, lo sé, y yo no, hace tiempo que no consumo y lo peor es que le podía echar la culpa de todo, pero no es cierto.-Lola estaba fuera de sí .-¡Soy la amante de mi jefe¡¿lo entiendes?.-Dijo mirándome a los ojos.-No, no podemos volver Carlos.

– Déjalo.-Mí voz sonó tímida.

– No puedo, lo he intentado pero no puedo, lo deseo, desde que Susana me ofreció a él, no puedo olvidarlo, me tiene en sus manos cuando quiere y como quiere, y no puedo hacer nada por evitarlo, es como una corriente eléctrica que cruza mi cuerpo.

– ¿Y su mujer?

– Su mujer lo sabe y no le importa.

Me quedé helado, todo mi sueño se había vuelto una pesadilla.

– ¿Entonces lo de anoche? .-Dije incrédulo.

– Cuando me llamaste la primera vez no quería volver a verte, quería dejarte en el pasado teníamos dos mundos diferentes y no podríamos encajar de nuevo…

– ¿Entonces por qué?

– Él me convenció de hacerlo, dijo que le daríamos más chispa a lo nuestro, él quiere que vuelva contigo para follarme sabiendo que hay un cornudo esperando en casa.

Mi cabeza estaba a punto de estallar, se mezclaban las conversaciones con imágenes de Lola de todos estos últimos días.

– Lo siento Carlos…lo siento tanto.-Lola lloraba desconsolada.

– ¿Él sabe lo de esta noche? .-Estaba destrozado sin llegar a creérmelo.Lola bajó la mirada sin atreverse a mirarme.-¡¿Qué si lo sabe?!.-Dije con toda la fuerza que mis pulmones pudieron darme.

– El lo sabe todo.-Al final contestó entre sollozo y sollozo.

– ¿Has hablado con él?.-Dije cogiéndola por los hombros.

– No, por mensajes, no quería que me pudieras escuchar y te dieras cuenta, pero por favor déjalo, ¡oh Dios!…lo siento…lo siento.

– Quiero verlos.

– No Carlos, no lo empeores por favor.

– ¡Qué quiero verlos!¡coño!.-Mis manos la balancearon como si fuera un saco.

Lola me dio su móvil con la pantalla abierta en los mensajes, sentía como temblaban mis manos, los mensajes empezaban el primer día que quedamos en el Mar Mediterráneo a las cuatro y media de la tarde, media hora antes de verme.

16:30 Sergio

-Hola amor ¿has llegado?

16:32 Lola

No cariño, estoy un poco nerviosa

16:33 Sergio

Tú solo piensa en mí, recuerda que esta noche estarás en mi cama abierta esperando mi verga.¿tienes ganas de verme?

16: 34 Lola

Lo estoy deseando pero no sé si podré.

16:35 Sergio

Piensa en nosotros, sé que tú lo deseas igual que yo.¿dónde estás exactamente?

16:36 Lola

En un bar el Mar Mediterráneo tomando una cerveza, estoy muy nerviosa.

16:38 Sergio

Ves al lavabo y tócate el coño y dime si no estás mojada, lo hemos hablado muchas veces y sé que te pone cachonda, ves al lavabo y compruébalo por ti misma.

16:45 Sergio

¿Lola?

16:46 Sergio

¿Cariño?

16:48 Lola

Si amor, lo voy a hacer luego te digo.

Busque a Lola con la mirada, Lola se había sentado en la mesa, seguía negando con la cabeza mientras las lágrimas caían por sus mejillas.

El siguiente mensaje fue diez minutos después de despedirnos en Las Ramblas.

22:30 Lola

Amor, ya está

22:40 Sergio

¿Cómo ha ido?

22:43 Lola

Quiere verme otro día, pero no sé si podré repetirlo.

22:45 Sergio

Te quiero nena, tranquila, ven a mi casa hoy Isabel esta muy cachonda pensando en ti.

22:47 Lola

Yo también, me muero de ganas de follar.

Era el día anterior a llamarme

22:30 Sergio

-¿Lo has llamado?

22:50 Lola

Si, he quedado para mañana en el parque.

22:55 Sergio

Te quiero mi amor

22:60 Lola

Yo también

01:00 Sergio

Cuéntame, como va con el cornudo

01:05

He quedado con él para el fin de semana, pero no me siento bien haciendo esto Sergio.

01:08 Sergio

Falta poco, después nos reiremos mientras follamos, cuando te corrías hablando de él no te importaba, al revés te ponías más cachonda, más zorra, jaja no me digas que no.

01:10 Lola

Una cosa es pensarlo y otra hacerlo, luego hablamos en casa.

01: 15 Sergio

Si, ya tengo ganas de que me cuentes, se me pone dura como a ti te gusta, dime quieres que te folle.

01:20 Lola

Jaja estas loco.

01:23 Sergio

Si, pero dime que te folle el culo de puta que tienes, mira como la tengo pensando en tu culo.

01:28 Sergio

Aquí venía una foto de la verga de Carlos totalmente empalmada.

01:32 Sergio

Todo esto es lo que se va a tragar tu culo zorra, dime si tienes ganas de él.

01:35 Lola

Joder jaja lo estoy deseando cabrón hijo de puta.

Me tuve que sentar tenía miedo de que mis piernas se doblaran, sentía como mi cuerpo se vaciaba dejándome desnudo, me sentía hundido en mi propia mierda, no podía acabar de asimilar todo lo que leía, miraba a Lola y era imposible que ella hubiera hecho aquello, el siguiente mensaje era de la noche anterior.

03:30 Sergio

Hola cariño te echo de menos,¿cómo va todo?

03:34 Lola

Bien hemos estado hablando.

03:40 Sergio

Quiero verte mándame una foto

03:48 Lola

Aquí iba una foto de Lola desnuda abierta de piernas, con una mano se abría los labios del coño dejando ver el rosado de sus labios.

03:52 Sergio

¿Estás mojada puta?

03:55 Lola

Ummm si estoy que me salgo solo de pensar en ti, no sé si aguantaré hasta el miércoles sin ti.

03:58 Sergio

¿Sin mí o sin mí verga puta?

03:62 Lola

Jaja, sin los dos, te dejo estoy muy cansada.

Deje el teléfono encima de la mesa, Lola se levantó y salió de la cocina dejándome solo, ya no me podía creer nada de ella, sentía un puñal atravesando mi espalda, sus lágrimas, sus palabras…todo era teatro.

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