Mi querido y añorado motero

PENÉLOPE Conocí a Roberto, él llegó una mañana a cargar combustible con una moto enorme, ruidosa, llamativa, usaba barba en esos días y unos anteojos espejados que me impedían ver sus ojos y un pañuelo anudado en su cabeza, con ropa de cuero y botas texanas, era la típica imagen del motero americano, y bueno, … Sigue leyendo Mi querido y añorado motero