AKUARIES

23.

Fue pasando la tarde, los chicos haciendo el trabajo del proyecto o estudiando. Ya de noche, después de cenar, Isa estaba estirada en su cama, se convencía de que Manolo no volvería a ponerse en contacto con ella, se lo dejó muy claro y se le veía muy seguro de sí mismo. De pronto sonó la llegada de un mensaje en el teléfono, Isa de un salto se puso de pie, miró una mesita, no estaba, giró la cabeza mirando la otra, tampoco estaba, tiró la ropa que tenía encima de una silla por si tenía el teléfono debajo, no estaba, levantó la cabeza mirando la mesa donde estudiaba, asomaba por debajo de una de las láminas, de un salto se puso al lado, lo agarró, lo primero que vio.- Manolo.- De otro salto se sentó en la cama.

-¿Podemos vernos esta noche?

-A qué hora.

-En treinta minutos.

-De acuerdo.

Se puso de pie, corrió tres pasos en una dirección, se paró, corrió los tres pasos en dirección contraria, se volvió a parar, se puso las manos en la cabeza.- Piensa Isa, piensa por Dios.- La ducha. Salió corriendo desnudándose por el camino, se duchó rapidísimo, volvió en pelotas a la habitación. Abrió el cajón de las bragas, las que no le gustaban las tiraba por encima de su cabeza, algunas caían encima de la cama otras al suelo, por fin encontró las que quería, se las puso. Abrió el armario, fue tirando ropa encima de la cama hasta encontrar la minifalda que le gustaba a Manolo, quería ponerse la ropa que sabía que le gustaba o excitaba a él. Abrió el cajón de los sujetadores, los miró.- Paso.- Volvió a cerrarlo, volvió al armario, varias camisas volaron hasta caer encima de la cama, encontró la que quería y se la puso. Se miró en el espejo, abrió un pequeño neceser con pinturas, agarró un pintalabios, empezó a pintárselos, de los nervios se le fue la mano y se hizo una raya por el medio de la cara.- ¡Joder! Te pareces al Joker tía, paso.- Se quitó la mancha de pintalabios y cerró el neceser. Miró la hora, faltaban minutos para que llegara Manolo. Agarró el bolso, metió las llaves de su casa, el móvil y el monedero.- Ya estoy lista.- Pensó saliendo corriendo, se paró de golpe.- Los zapatos joder.- Volvió a ponérselos. Salió al rellano, llamó al ascensor, subía muy lentamente, bajó por las escaleras, muy rápida.- Tranquila, que te vas a matar capulla.- Se decía a ella misma. Salió a la acera, miró, no vio el coche de Manolo, miró al cielo estrellado y respiró profundamente, intentaba tranquilizarse, aquella última media hora había sido la más estresante de su vida.

Llegó Manolo, ella se acercó al coche abriendo la puerta, intentando mantener alta su dignidad sin llorar, se sentó dentro y miró a Manolo aguantándose las lágrimas.

-¿Tú me quieres?- Le preguntó directo y serio Manolo. Isa ya no pudo disimular más y empezó a llorar.

-Claro que te quiero, estés conmigo o no, siempre serás el hombre de mi vida.

Manolo arrancó el coche, Isa se quedó en silencio, quería tranquilizarse para no llorar más, mientras se limpiaba las lágrimas con la mano. No decían nada ninguno de los dos. Ella se dio cuenta que por el camino que la llevaba, solo podía llegar a un sitio, al descampado del folleteo, seguramente para seguir hablando con intimidad. Manolo paró el coche, miró a Isa mientras bajaba el asiento, le pidió a ella que también lo bajara. Isa ya sabía que quería, bajarlos y ponerlos a la altura de los asientos traseros, así quedaba como una cama, más o menos, lo habían hecho tantas veces. Cuando igualaron los asientos.

-Estírate aquí atrás por favor.

Le pidió Manolo, ella lo hizo al momento, se estiró boca arriba. Él también pasó a la parte de atrás, le metió las manos por debajo de la mini falda, le agarró el tanga y de un tirón se lo bajó y se lo quitó, le abrió las piernas, Isa lo miraba fijamente, Manolo le agarró el coño con toda la mano, acercando su boca al oído de Isa.

-Como le des este coño a otro tío, como se te ocurra volver a hacerme lo que me has hecho, te juro que no volverás a saber nada más de mí, me cambiaré el número de móvil, me iré a trabajar a otro lugar, lo más lejos de ti que pueda, me joderé la vida sin verte, pero lo haré, desapareceré para siempre.

Isa le pasó los brazos alrededor del cuello, atrayéndolo, estrechándolo contra su cuerpo.

-Solo será tuyo mi amor, tuyo para siempre, te prome…

-Cállate.- Ordenó Manolo.

La desnudó, se desnudó él, le hizo una señal. Isa sabía que quería, le agarró la polla, alguna lagrimilla le recorría la cara al notar aquella polla en su mano, aquella polla que no podía agarrar entera de lo gordita que era. Se la metió en la boca, le chupó el capullo. Tuvo que hacer un esfuerzo para abrir más la boca y poder metérselo entero, notó la mano de Manolo en su cabeza, la empujó y le metió la polla hasta la garganta, se ahogaba, tenía que respirar por la nariz, la boca se le llenaba de saliva. Pero ella no paraba de mover la cabeza, sacándosela y metiéndosela dos o tres centímetros, le salía un sonido gutural, que junto a la saliva, estaba poniendo a Manolo caliente como una estufa. Isa se sacó un momento la polla de la boca, cogió aire.

-¿Te estás vengando de mí así?- Le preguntó a Manolo.

-Sí.

-Vale.

Volvió a meterse la polla hasta la garganta, siguiendo con los movimientos cortos y rápidos, Manolo cerraba los ojos del gusto, cuando tenía la polla a punto de reventar de tiesa. Estiró de la cabeza de Isa. Se puso un condón, la colocó boca arriba, sujetándole los tobillos, le abrió las piernas muy abiertas, todo lo que pudo, Isa pensaba que la iba a descuajaringar. Manolo se puso en medio, sin soltarle los tobillos, y con las piernas de Isa tremendamente abiertas, apuntó la polla moviendo la cintura en la entrada de la vagina, cuando vio que la punta se encaraba en el agujerito y lo notó mojado. Le pegó un pollazo empotrándola en el asiento, empalándola hasta el fondo. Isa dio un grito tremendo de gusto.

Había soñado ese momento tantas veces en los últimos días, no exactamente así, porque Manolo estaba a punto de arrancarle las piernas abriéndoselas tanto, y se la follaba dándole unos pollazos que la estaban volviendo loca. Un tremendo latigazo de gusto le atravesó el cuerpo, cerró los ojos poniéndose las  manos en la cabeza, Manolo no le daba tregua, la penetraba con una fiereza que nunca le había visto, se está vengando, se está vengando, pensaba Isa, y que  gusto me está dando por Dios, me voy a correr, me voy a correr, me corro, me corro. Isa soltó un ‘Me corro’ gritando como una loca, Manolo se aceleró más, ella se movía de un lado para otro, las manos descontroladas intentaban parar las embestidas de él, se estaba pasando de gusto, pensó que en cualquier momento se iba a desmayar de tanto placer.

Manolo paró, ella le miró a los ojos con una sonrisa, él le devolvió la sonrisa, la sujetó por las caderas y le dio la vuelta. Se mojó una mano con saliva y se la restregó por el agujero del culo.

-No sé si podrás, la tienes muy gorda.

Manolo no le contestó, se movió e intentó meterle el capullo en el culo. No se le abría.

-Ya te lo estoy diciendo.

-Cállate.

-Vale.

A Isa se le escapó una risilla de alegría, era feliz en ese momento, le daba igual lo que intentara Manolo, que la metiera donde quisiera o pudiera. Él se mojó un dedo con bastante saliva, lo apoyó en el agujerito y apretando le metió la punta dentro, Isa movió un poco el cuerpo, había notado el dedo de Manolo entrando en su culo. Él fue moviendo el dedo, intentando dilatarle el culito a Isa. Volvió a ponerse encima apuntándole el capullo en el agujerito, apretó un poco y notó como la punta empezaba a entrar. Isa dio un pequeño grito, eso que intentaba entrar, era mucho más grande que un dedo, mucho más ancha que la que le metió Daniel, Manolo le agarró una mano, Isa se la apretó, preparándose para aguantar el dolor que sabía que sentiría, Manolo tenía un capullo enorme.

Con cuidado la fue introduciendo, muy lentamente, dejando que el agujero se fuera dilatando, en uno de los pequeños empujones, todo el capullo se coló en el culo de Isa. Ella suspiró aguantándose el dolor, no quería ni pensar como le iba a dejar el agujero Manolo cuando acabase, porque claro, aquello acababa de empezar. Una vez la parte más grande dentro, Manolo le fue metiendo polla lentamente, hasta tenerla toda dentro, Isa suspiraba.

-¿Esto también es parte de la venganza?

-No, esto es porque me moría de ganas de follarte este culo precioso que tienes.

Isa volvía a reír, a la vez que se aguantaba el dolor, Manolo se empezaba a mover, sacándole la polla unos centímetros y volviéndosela a meter. Ella le apretaba la mano con todas las fuerzas que podía. Él fue aumentando el ritmo, poco a poco, intentando hacerle el mínimo daño, pero a medida que se lubricaba el culo, la polla entraba y salía mejor, Manolo se animaba y se movía más rápido, Isa escondía su cara contra el asiento, para que no le viera los gestos de dolor, un dolor mezclado con excitación de verlo a él. Manolo le separó una nalga, para penetrarla más profundamente, a esas alturas, golpeaba una y otra vez contra el culo de Isa, la polla la tenía enorme, a punto de explotar, miraba sin perderse detalle, como entraba y salía. La excitación le subía sin control y se corrió, aceleró más los golpes de cintura gritando, gimiendo, llenando el condón de leche. Isa apretaba la mano de Manolo y el asiento, aguantando las embestidas, hacía un ruidito, una especie de gemido para excitarlo y que acabara pronto.

Manolo, sin sacarle la polla del culo, se dejó caer encima de Isa, le dio un beso en la cara y le habló al oído.

-Te quiero, te quiero con locura, no me vuelvas a hacer algo así por favor, no puedo vivir sin ti.- Isa, boca abajo, levantaba un brazo para tocarle la cabeza.

-Eres mi vida Manolo, ya te lo dije, sé que me porté muy mal contigo, que seguramente no te merezca, yo solo quiero estar contigo, que mi cuerpo sea solo para ti, que me hagas lo que quieras.

Isa notaba como la polla de Manolo se aflojaba, y como su culo se iba cerrando. Él se salió de encima, se quitó el condón, le hizo un nudo y lo guardó para tirarlo más tarde. Se puso al lado de Isa, esta se giró y le pasó un brazo por encima, apoyando la cabeza en su hombro, él se lo pasó por la espalda.

-No te imaginas las ganas que tenía de estar así contigo.- Le decía Isa contenta.

-Tengo que confesarte algo, lo del culo no era venganza, pero…

-Pero saber que otro me lo había follado te ha hecho decidirte.

-Sí, siempre lo había pensado y nunca me había atrevido, pensaba que te haría daño y me tiraba para atrás.

-¿Te ha gustado cariño?- Preguntaba Isa sabiendo la respuesta.

-Me ha vuelto loco.

-Pues hazlo cuando quieras, me acostumbraré.

-Isa, no tienes que hacer ningún sacrificio porque te sientas culpable.

Ella se incorporó, le acarició la cara y le besó los labios, tres o cuatro besos cortos.

-No es un sacrificio, quiero que disfrutes de todo lo que quieras de mí. Aunque… me has dejado el culito, abierto, abierto.

Los dos reían, ella volvió a colocar la cabeza en el hombro de Manolo, le acariciaba el pecho, bajaba hasta los muslos, subía, le amasaba los huevos, le pajeaba suavemente la polla y volvía a acariciarle los abdominales y el pecho.

-Tenía muchas ganas de acariciarte.- Le decía mientras le pajeaba suavemente.

-Estás consiguiendo volver a ponerla tiesa.

-Dime una cosa ¿Te hiciste una paja el otro día? Oliendo mí tanga.

-Ya lo creo, no podía desaprovechar la ocasión.

Isa buscó con la vista las bragas, las encontró, las agarró y se las puso a Manolo en la nariz. Él inspiró profundamente, ella aumentó el ritmo de la paja.

-¿Así te la hacías?

-Tú la haces mejor.- Contestaba Manolo sin dejar de oler el tanga de Isa.

Manolo se excitaba, Isa se mojaba la mano para que resbalara por la polla, lo pajeaba con la polla muy tiesa otra vez. Se colocó entre sus piernas, le siguió pajeando, se mojó un dedo con saliva de la otra mano y le acarició el agujero del culo, Manolo abrió los ojos excitado. Isa aumentaba el ritmo de la paja, a la vez le metía la puntita de un dedo en el culo, Manolo rugía y gemía de gusto. Cuando ella creyó que ya lo tenía suficientemente caliente, se metió la polla en la boca, llegándole a la garganta, volviendo a ahogarse y tener que respirar por la nariz, volviendo a salivar una barbaridad y volviendo a subir y bajar la cabeza, sacándola unos centímetros y volviéndola a incrustársela en la garganta, más sonidos guturales, más excitación para Manolo. A la vez fue metiéndole y sacándole unos centímetros de su dedo en el culo de Manolo, este soplaba y respiraba como una máquina de tren de carbón, una máquina a punto de reventar por la presión del vapor, y reventó. Manolo empezó a correrse en la garganta de Isa, ella se ahogaba, pero no paraba de mover la cabeza, chupando, dejando que la polla se deslizara por su garganta, sintiendo como los lechazos de su novio, le entraban en la garganta intentando tragarlos. Tosió, le salió semen por la nariz, ella no paró, su objetivo era que Manolo se corriera sin interrupciones, hacerle disfrutar del orgasmo hasta que no pudiera más.

Cuando acabó, agarró unos pañuelos de papel, ya sabía donde los guardaba Manolo en el coche. Lo limpió a él y se limpió ella. Manolo la agarró con cariño besándola.

-Ves porque eres única, solo tú puedes llegar a ponerme así.

Le decía Manolo acariciándole la cara, ella se acurrucaba a su lado abrazándolo. Sin decir nada estuvieron un rato, cada uno con sus pensamientos, disfrutando del reencuentro.

-Nos vestimos y vamos a tomar algo.- Preguntaba Manolo.

-Como quieras, yo prefiero quedarme aquí contigo, los dos desnudos, acariciándonos.

-De acuerdo.

Estuvieron varias horas, tiempo tuvieron de acariciarse, tocarse, masturbarse y follarse, de lo que no tuvieron tiempo fue de cenar, esa noche ayunaron.

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