SYLKE & RAÚL

CAPÍTULO 3

Una vez que terminamos esa deliciosa comida, pago la cuenta y a continuación abandonamos el local, no sin antes percatarme de que el propio Carlo y el resto de hombres del comedor, no pueden desviar sus miradas del culo de las dos hermanas y es que es lógico, una morena y una rubia impresionantes, con las que me siento más que afortunado de acompañar. Una vez en la calle, Marel se despide de mi mujer, a la que yo vuelvo a dar un morreo agarrándola del culo con todo el descaro, algo más caliente de lo normal, pero al mismo tiempo quiero que me vea la otra como la beso.

–        Cari, no estamos solos – me dice Mar, separándome al ver a su hermana junto a nosotros.

Tras despedirnos de Mar, Marel y yo regresamos caminando a la oficina…

–          Qué bien se os ve, Aritz. – me comenta mientras yo estoy hipnotizado con el sonido de sus tacones retumbando por la acera y sus tetas bamboleándose a cada paso.

–          La verdad es que sí, no falta la pasión.

–          Ya veo ya…

–          Perdona nuestra efusividad.

–          No, no, al contrario, me encanta veros así y en el fondo no puedo evitar sentir cierta envida.

–          Vaya, tú e Igor… – intento parecer desconocedor de lo que ya sé.

–          Bueno, cuñado, para serte sincera, creo que la chispa desapareció entre nosotros hace tiempo.

–          Vaya.

–          Me tienes que dar el secreto para saber cómo conservar esa pasión, no sé algo que yo pueda hacer para despertar a ese león dormido… al menos conmigo.

–          ¿A qué te refieres?

–          No nada.

–          Vamos cariño, con confianza.

Marel detiene el paso antes de proseguir.

–          Sé que Igor me pone los cuernos desde hace tiempo.

–          ¿En serio?

–          Si y no una amante o dos… no, se ha follado a un montón de tías, algunas de vuestra antigua empresa. Lo sé a ciencia cierta.

–          Pero… ¿él te ponía los cuernos con otras desde entonces?

–          Si, incluso antes. Yolo sospechaba de hace mucho tiempo, casi no teníamos sexo, le veía cada vez más distante a pesar de que yo me insinuaba y me ponía mis mejores galas. Incluso contraté a un detective, pero le resultó fácil averiguarlo enseguida y confirmármelo.

–          ¿Y no le dijiste nada? ¿No le mandaste a la mierda? – pregunto yo entre alucinado y mosqueado.

–          No fui capaz, quizás es lo que debía haber hecho en ese momento, pero pensé que era todo culpa mía.

–          ¿Pero cómo va a ser tu culpa? ¿No dices que tú te insinuabas?

–          Pues sí, lo he probado todo, Aritz, me he comprado lencería sexy he intentado insinuarme de todas las formas posibles, aparecer desnuda, tocarle, me he masturbado frente a él…

–          ¡Joder! ¿y él no saltaba sobre ti con todo eso? – pregunto asombrado y excitado imaginando la escena.

–          Pues nada… No sé, quizás he dejado de gustarle, no le doy la pasión que busca o no le parezco lo suficientemente atractiva.

–          ¿Bromeas Marel? Pero si tú eres una bomba sexual… quiero decir que eres una mujer apasionada, se te nota y tan deseable que no necesita nada más, pues irradias sensualidad por cada poro de tu piel, además de ser una mujer físicamente perfecta.

Hala, lo he soltado así, sin darme cuenta, arrepintiéndome en un primer instante, pero al mismo tiempo orgulloso de haberlo hecho, tenía ganas de decírselo.

–          Uf, Aritz, ¿de verdad te parezco todo eso? – me dice sonrojada.

–          Por supuesto, si no fueras mi cuñada… – digo justo cuando abro la puerta del edificio de nuestra empresa y la dejo pasar, mientras ella me roza el paquete con su cadera y me sonríe complacida y halagada.

Una vez allí vamos cada uno a nuestros respectivos despachos, aunque yo con un calentón monumental… creo que va ser complicado compartir trabajo con esa diosa y verla continuamente por aquí.

Me pongo a revisar temas pendientes para despejar la mente y de pronto llaman a la puerta y veo que es Elisabeth que asoma su cabeza.

–        Hola jefe, ¿estás libre? – me pregunta.

–        Sí, Eli, pasa…

–        Perdona, pero tenemos un problema.

–        ¿Qué ocurre?

–        La modelo que hemos contratado para la sesión de fotos y videos para estrenar el nuevo juguete y ponerlo en la web, se ha puesto enferma en el hotel.

–        ¿Qué dices? ¿La modelo que esperábamos para el plug anal plateado con brillantes? Pero si tenemos que mandar esas fotos hoy mismo.

–        Por eso… parece que la chica se ha sentido indispuesta por algo que ha comido… y como comprenderás no puede hacerlo.

–        ¡Joder! ¿No tenemos a otra?

–        Tenemos a Lis en una sesión de lencería, pero ya sabes que no encaja del todo, es algo estrecha de caderas y necesitamos un culo redondo… bonito.

–        Te entiendo, pero si nos retrasamos en eso… no vamos a poder promocionar el plug esta semana como estaba previsto. ¿Se te ocurre algo, Eli?

–        Pues sí. Pero no sé si te va a gustar.

–        Dime.

–        Había pensado que tal vez Marel…

–        ¿Mi cuñada? – digo y mi polla vuelve a tensarse irremediablemente.

–        Pues sí.

–        Te ha gustado, ¿verdad? – le pregunto sonriente y con total confianza.

–        ¡Uf, sí, no lo puedo negar, es preciosa!

–        ¿Y en serio has pensado que ella…?

–        Ya sé que es una locura, Aritz, pero la modelo tiene un culo parecido y tu cuñada es un bellezón… perdona, pero es que estamos en este lío…

–        Si te entiendo, Eli, pero ¡Joder, Marel! Si se entera mi mujer me mata.

–        Sabes que nadie da nombres y por supuesto no se le va a ver la cara.

–        Es muy fuerte, Eli. ¿Cómo le voy a decir a mi cuñada que se meta un plug anal para hacerle una sesión de fotos? Me va a mandar a la mierda.

–        Ya… bueno, podemos empezar a animarla con una sesión de lencería, a ver cómo reacciona, que se sienta cómoda y luego le propones eso. A ti se te da de maravilla convencer a la gente.

Mi polla se pone durísima con esa idea que está proponiendo mi empleada. ¿Será realmente una locura? ¿Seré capaz de convencer a mi cuñada? Elisabeth me mira esperando mi respuesta, hasta que le contesto:

–        Déjame pensarlo, Eli y te comunico algo dentro de unos minutos.

–        Vale. En dos horas se van los fotógrafos, acuérdate.

Eli se marcha de mi despacho y me quedo pensativo con esa propuesta que me ha lanzado, que es sin duda, una auténtica locura, pero tanto Eli como yo, parecemos entusiasmados con esa idea, creo que incluso ella ha notado lo mucho que me pone mi cuñada, me conoce muy bien y sabe que esa idea me vuelve loco, tanto o más que a ella.

Termino de enviar unos correos cuando veo que está disponible un nuevo video de la webcamer con el título “Mayder_bzk_follando_con_repartidor” que empiezo a descargar inmediatamente, aunque es un video pesado y tardará en bajar. Vuelvo a pensar en ella, en Marel, con la posibilidad de que la chica del vídeo sea ella misma y me toco la polla para notarla dura bajo mi pantalón pensando en esa posibilidad. En ese momento, más decidido, marco la extensión 9 que es el teléfono del despacho de Marel.

–        Dime Aritz – contesta ella rápidamente.

–        ¿Todo bien, Marel?

–        Si, ya tengo traducidos unos textos. Luego te los mando, ¿Querías algo?

–        Verás, yo… – digo volviendo a pensar en la webcamer y en la posibilidad de que realmente esté hablando con la misma persona, pero me niego a pensar en eso, no puede ser…

–        ¿Ocurre algo, Aritz? – insiste ella ante mi tardanza en contestar.

–        No, bueno… sí. Es algo delicado.

–        Dime, sabes que puedes confiar en mí. – añade ella.

–        Mejor, ven a mi despacho, ¿vale?

Estoy nervioso, como un quinceañero, vuelvo a mirar la descarga y todavía está por la mitad. Hay un momento en el que algo dentro de mí me impide hacer eso de que mi cuñada sea la modelo del plug, pensando en que no puedo hacerle eso, de ponerla en un tremendo compromiso, las consecuencias, que se pueda enterar mi mujer, aunque ella es tan comprensiva que no habría problema pero quizás peor aún, que se enterara mi cuñado, aunque pensándolo bien, eso es precisamente lo que me motiva a hacerlo, que su dulce mujercita acceda a una sesión de lencería erótica e incluso a lucir un plug anal. Cuanto más le duela a él, más me gusta a mí ¿y si consigo que se separen?, ¡Joder, mejor todavía!

El video de mi webcamer se ha descargado por fin en mi portátil y empiezo a visionarlo. Aparece esa mujer misteriosa, con un top ceñido que marca sus enormes tetas y un tanga rojo, con su cara cubierta con un antifaz veneciano. Es preciosa, aunque no se le puede ver la cara, pero su cuerpo es tan parecido al de mi cuñada… que mi verga se pone en ristre en un momento.

Luego hay una escena en la que abre la puerta y hay un repartidor con un paquete que se queda alucinado con esa preciosa mujer. Ella parece juguetona y acaba enseñándole las tetas, unos pechos perfectos y enormes… cuando de pronto suena la puerta de mi despacho.

–        Hola Aritz, puedo pasar – dice la voz de mi dulce cuñada.

–        Sí, adelante. – digo bajando repentinamente la tapa de mi portátil.

–        ¿Qué es eso tan delicado que querías comentarme? – me pregunta sentándose frente a mí y ofreciéndome un maravilloso cruce de sus espectaculares piernas enfundadas con las medias.

Miro a mi cuñada, sus curvas, el canalillo que ofrece su chaqueta abierta y su blusa ceñida, esas caderas tan armoniosas, sus piernas cruzadas coronadas con sus taconazos…

–        Verás, Marel, una de las chicas de la sesión de fotos de hoy, nos ha fallado. – le digo con mi polla todavía dura.

–        ¿Para alguna sesión de lencería? – pregunta.

–        Sí, exactamente – le miento, lógicamente ocultándole lo del plug.

–        Vaya. ¿Quieres que busque alguna modelo urgentemente?

–        Bueno, no es eso cariño, necesitamos esa sesión para hoy mismo en menos de dos horas y no creo que encuentres a nadie tan rápido.

–        ¿Tan importante es que no puede pasar de hoy?

–        Sí, es un pedido muy urgente, para editar y maquetar las fotos esta misma tarde, subirlo a la web, ya sabes, para que mañana a primera hora salga en una promoción especial por todo el mundo.

–        Uf, no sé entonces cómo poder ayudarte.

Se produce un largo silencio y no estoy muy seguro de si mi cuñada es tan inocente o se lo hace.

–        Pues se me ocurre si tú… ¿Podrías posar para esa sesión? – digo sin poder evitar mirar hacia sus impresionantes piernas.

Marel se pone roja y vuelvo a observar más arriba cómo se marcan sus pezones y recuerdo los que acabo de ver en el video, con esa chica tan parecida… casi igual a Marel. ¡Joder!

–        No, olvídalo, es una locura, Marel – le digo al ver su apuro y creo que puede verse presionada.

–        No, Aritz, es que… no sé, esa lencería y me a ver todo el mundo… – me dice con cara de niña asustada, pero parece que no se ha negado.

–        Bueno, naturalmente no se vería tu cara y por supuesto nadie lo sabría… ni Mar, ni tu marido… recuerda nuestro compromiso de confidencialidad.

–        ¿Y estás seguro de que nadie me podría reconocer?

–        Solo se vería tu cuerpo, si no se te ve la cara es difícil reconocerte.

–        Pero yo no soy profesional…

–        Creo que con ese cuerpo vas a deslumbrar a todo el mundo – añado volviendo a ver como se enrojecen sus pómulos.

De nuevo vuelvo a pensar en la webcamer y la situación es esa precisamente, la de no llegar a reconocer a mi cuñada con su rostro cubierto, suponiendo que realmente sea ella. Sigo con esa enorme duda… y continúo:

–        Además, podemos usar algún modelo no demasiado atrevido, algún corsé, algo de cuero, látex, pvc, ya sabes… pero necesitamos algún material. Vamos tarde… es algo que si no fuera tan urgente no te pediría…

Mi cuñada guarda silencio y parece pensativa, para luego mirar directamente a mis ojos.

–        Y ¿Cuánta gente estaría en esa sesión, Aritz?, porque ellos sí que me verían…

–        Bueno, pues un par de fotógrafos, el técnico de iluminación, la estilista y por supuesto, Elisabeth, que es la que organiza todo.

–        Claro… ¿y tú no estarías? – me pregunta con una cara que parece toda una invitación.

–        Bueno, no sé, quizás tenga que entrar a dar algún tipo de orientación o sugerencia… pero si te incomoda…

–        No, no… no pasa nada. Al fin y al cabo, somos cuñados. Además, creo que me sentiría más segura si estás cerca.

Es increíble, pero Marel, no solo no se ha negado a posar, sino que quiere que yo la vea con ese atuendo.

–        ¿Entonces no te importa que yo esté presente en la sesión?

–        Claro que no, todo lo contrario y hay confianza entre nosotros, además ya me viste con ese bikini de mi hermana, ya que prácticamente estaba medio desnuda.

Cuando rememoro ese momento del bikini en el que se transparentaba todo, mi polla da uno de sus respingos.

–        Entonces Marel ¿Qué decides? – insisto sin dejar de mirar a sus ojazos.

–        Lo voy hacer por ti, Aritz, te debo una. Te ayudo, pero por favor, que no se entere Igor, ¿Vale? porque si llega a sus oídos, me mata. – dice medio riendo.

–        Tranquila mujer, será nuestro secreto. – respondo yo de la misma manera. – Y si te sientes agobiada o nerviosa, o lo que sea me dices y paramos la sesión, ¿Vale? Recuerda, además nuestro compromiso de confidencialidad.

–        Aritz, si estás tú presente en la sesión voy a estar más tranquila.

–        ¡Entonces vamos! – digo.

Cierro el portátil, me levanto y me sitúo junto a mi cuñada. Desde mi posición tengo una vista privilegiada de su canalillo y sus piernas. Sin dejar de observarla, marco la extensión 4 con el móvil. Al segundo tono me contesta Eli.

–        Dime Aritz. – contesta Elisabeth.

–        Estoy con Marel y ha aceptado lo de la lencería.  Vete preparando todo, que vamos para allá.

–        ¡Genial, que buena noticia! – me dice y se le nota realmente entusiasmada, tal y como imaginaba – Os esperamos en el set.

Miro por un momento a Marel que camina sonriente a mi lado y añado hablando por el teléfono.

–        Antes que se me olvide Eli, diles a los de contabilidad que preparen un cheque de 5.000 euros a nombre de Marel Agirregomezkorta.

–        Claro. Se lo digo ahora mismo.

Cuelgo la llamada con Eli y veo a mi cuñada con la boca abierta debido a lo que acaba de escuchar, y justo cuando va a decir algo le pongo mi dedo en esos labios carnosos que tiene y le digo:

–        Que menos que por un trabajo que no te corresponde, sea bien renumerado. ¿No crees?

–        Gracias, Aritz. Pero es demasiado, eso es mucho más que lo cobran las profesionales por una sesión. – responde ella cuando retiro mi dedo de sus labios.

–        Tú vales mucho más. Y este es un favor especial, que requiere de la máxima tarifa… faltaría más.

Nos metemos en el ascensor de camino al set nº 5. Dentro, veo a Marel que está un poco tensa, y le agarro del brazo para tranquilizarla comentándole junto a su oreja:

–        Cariño, lo vas hacer muy bien.

–        Espero estar a la altura. – Me dice de nuevo.

–        Lo vas a estar.

En ese preciso instante que voy a tocarla la mejilla para hacerle una carantoña se abren las puertas del ascensor y nuevamente, como un buen caballero la dejo pasar, momento que aprovecho para degustar delante de mí, el movimiento de su culo y nos dirigimos hasta el estudio. Durante el trayecto hay un silencio sepulcral exceptuando por el sonido de los tacones de mi cuñada, que me parece música celestial, viniendo de ella. Eli nos espera y tras saludarse entre ellas, yo aprovecho para acercarme a nuestra estilista y después de darle dos besos le comento:

–        Paula, me gustaría saber qué ropa se va poner Marel para esta sesión.

–        Ya me ha puesto Eli al corriente, Aritz y sabemos que tu cuñada no es una profesional. Para la ocasión he preparado este conjunto, ¿qué te parece? – me dice mostrando sobre una percha ese atuendo tan insinuante.

Al verlo mi polla reacciona al instante, ya que solo con imaginármelo puesto en el cuerpo de mi cuñada, me vuelvo loco y es que el conjunto que ha elegido Paula consta, en primer lugar de una máscara veneciana blanca y azul celeste  todo ello bordado con perlas brillantes y cristales de Svarosky que le tapará prácticamente casi toda la cara excepto los ojos y la boca, pero lo más impresionante es que en el cuerpo va a llevar un body blanco opaco con brillantes y cristales también y en la espalda unas plumas de cisne para rematar con una braguita blanca con dos cremalleras, una por delante y otra por detrás por si quiere mostrar el coño o el ano, y todo acompañado de unas medias blancas a medio muslo con unos taconazos con plataforma blancos de unos 20 cm que  llevan tres tiras que sujetan el empeine del pie. No conocía ese conjunto, pero de fijo que va a sorprender, a mí el primero.

–        ¿Qué tal? – me pregunta la estilista viendo mi cara de asombro.

–        Es perfecto, Paula, buena elección. – la contesto y ella me sonríe complacida.

Le hago una seña a mi cuñada para que se acerque a nosotros y una vez hechas las presentaciones con la estilista, le pregunto directamente:

–        ¿Cómo lo ves, Marel? – le pregunto sosteniendo ese atuendo con la percha.

–        ¡Es alucinante!

–        Aún más en tu cuerpo. – digo sin meditar mis palabras.

–        ¿A ti te gusta entonces, cuñado? – me dice con su blanca sonrisa.

–        Claro.

–        Pues entonces a mí también. – añade ella mirándome fijamente.

Las dos chicas se meten en el camerino para preparar esa lencería mientras yo me acerco al resto de integrantes de la sesión, tanto el iluminador, como los dos fotógrafos y la propia Elisabeth.

–        A ver chicos, quiero comentaros que esta sesión que vais a realizar es completamente distinta a la que hacéis habitualmente.

–        Lo sabemos, Aritz. – me contesta uno de los fotógrafos.

–        Bien, – respondo – porque Marel no es modelo “hot” y además trabaja aquí, por lo que quiero que sea una sesión más erótica que porno, no sé si me explico. No quiero que Marel enseñe más de lo normal y quiero que se sienta a gusto.

–        Tranquilo Aritz – interviene Eli – ya he hablado con todos y en cuanto haya cualquier problema cortamos la sesión inmediatamente.

–        Os lo agradezco.

En ese momento recibo un mensaje de mi secretaria, en el que me avisa de una reunión urgente con el director financiero y de publicidad porque están enfrascados en una discusión con los presupuestos.

–        ¿En serio, Pili? ¿Es necesario que vaya yo en este momento?

–        Si, Aritz, tienes que mediar, como siempre, ya sabes…

–        ¡Joder! – digo colgando la llamada.

–        ¿Todo bien? – me pregunta Eli en cuanto guardo mi móvil viendo mi cara de cabreo

–        Me vais a perdonar, pero tengo algo importante que atender. – les digo.

–        Pero… entonces, ¿no te quedas a la sesión? – comenta ella.

–        No, imposible, pero lo dejo en buenas manos. – añado apretando su muñeca en un gesto de confianza y seguridad.

En el preciso momento en el que me dispongo a salir, Eli dice casi en un grito mirando detrás de mí:

–        ¡GUAUUUUUUUUU Marel!, ¡Estas deslumbrante y guapísima!

Al darme la vuelta veo a mi cuñada como si fuera la mismísima rencarnación de Afrodita, y es que está increíble y espectacular con ese peinado que le ha hecho Paula rizándole el pelo y un sensual body blanco, marcando sus curvas y que le hacen resaltar esas voluptuosas tetas que tanto me fascinan y además esos taconazos afianzados a sus tobillos, superan lo imaginado. Cuando se gira levemente, me fijo que su culo se muestra perfecto. Ella me mira y me sonríe viendo mi cara y entonces me acerco para decirle sosteniendo su mano en alto y haciéndola girar sobre sí misma.

–        ¡Estas espectacular, Marel!

–        Gracias, Aritz, eres un cielo. – contesta halagada con su gran sonrisa –

–        Te quedas en buenas manos.

–        Pero… ¿Te vas? – me pregunta sorprendida cambiando a un rostro de asombro.

–        Me gustaría quedarme a la sesión, pero tengo una reunión importante.

Su cara muestra un claro gesto de decepción y le hago una carantoña cariñosa en la cara. No dejo de pensar en ella, en mi cuñada, a la que conozco casi desde niña, pero ahora, la veo con otros ojos, llenos de deseo, casi obsesivo.

–        Si me da tiempo, bajo antes de que acabe. – la digo y luego me dirijo a Eli para comentarla – Cuídamela, Eli y si hay algún problema me llamas.

–        Tranquilo Aritz que le vamos a tratar como una reina. – responde ella.

Al abrir la puerta del estudio de grabación para salir, me quedo observando una vez más a mi cuñada, mientras los fotógrafos la colocan sentada sobre una banqueta mostrando toda la pierna, en una pose de lo más sugerente. Ver esa imagen hace que mi polla se ponga morcillona y no dejo de pensar cómo va a ser esa sesión con Marel, lo que me hace sentir palpitaciones y es que la situación me pone cardiaco.

Una vez dentro de la reunión, que se alarga durante varias horas, no me quito de la cabeza esa imagen de Marel sobre el taburete y casi en ningún momento estoy pendiente de lo que estamos hablando, hasta que por fin la damos por terminada.

Nada más salir de la sala de reuniones, hablo con mi secretaria

–        Oye, Pili ¿Sabes si la sesión que había esta tarde en el set 5 ha terminado? – le pregunto.

–        No lo sé, pero si quieres llamo.

–        No, no te preocupes Pili, ya llamo yo y vete a casa que es tarde.

Me meto en mi despacho y veo que Eli me ha mandado un mensaje en el que me anuncia que todo ha ido muy bien, sin ningún contratiempo y que en breve me manda las fotos y los videos de la sesión para que elija las que más me gusten y dárselas a los frikis para empezar a subirlas a la web junto a los videos promocionales y explicativos. Por último, me pide que estará pendiente de mi llamada. Que en cuanto reciba el material, la llame inmediatamente, a la hora que sea.

En ese momento viene a mi mente el otro video, el de mi webcamer “Mayder_bzk”, y enciendo inmediatamente el portatil para seguir viendo el video de esa chica con el repartidor. Hay una escena en la que el chaval le manosea una de sus enormes tetas, que me recuerdan a las de Marel con su nuevo atuendo e intento escuchar la conversación para intentar identificar su voz para saber si es definitivamente mi cuñada, pero nada, es inútil, está demasiado lejos y prácticamente solo se le oye a él.

Entro de nuevo en el correo y veo que justo en ese momento han llegado dos mensajes de Eli con los respectivos links. Cliqueo el primero y me redirige hasta un programa que tenemos de gestión de fotos, en donde aparecen más de 1.000 imágenes de mi cuñada en distintas posturas y poses. Las voy pasando mientras me recreo en cada una de ellas y en todas me parece preciosa, elegante y escandalosamente sexy. Unas sobre el taburete, otras en el suelo, de pie, de perfil y yo voy dibujando con mis ojos cada curva. No soy capaz de seleccionar, porque en todas está bellísima y espectacular y veo que han hecho un gran trabajo artístico. En el siguiente enlace entro en el video en el que se promociona el body, las medias, los tacones, mientras Marel, se pasea sobre un fondo lleno de estrellas y velos. Me parece alucinante, porque me doy cuenta de que es una de nuestras mejores modelos. Entonces marco el teléfono de Eli y se presenta en mi despacho a los pocos minutos. Veo en su cara que está nerviosa y excitada.

–        ¿Todo bien? – la pregunto.

–        Hola Aritz. Ha sido genial. ¿Has visto las fotos? – me dice ella colocándose a mi lado.

–        Sí. ¡Qué gran trabajo has hecho!

–        Bueno, el mérito no es solo mío…

–        Ya claro, de tu equipo.

–        No, no me refiero a eso. El mérito es de Marel.

–        ¿Qué quieres decir?

–        Pues que lo ha hecho genial, casi no ha habido que repetir nada. ¿Estás seguro de que no ha hecho esto antes?

En ese momento me viene a la mente el video de la webcamer, lo que me hace sospechar que eso indicaría que realmente sea Marel, esa chica… y más ahora viendo su soltura en la sesión.

–        Creo que no, Eli… es su primer posado. – le digo, aunque ni yo mismo estoy seguro.

–        Pues no has visto lo mejor. – me dice sonriente y mordiéndose un labio.

–        ¿El qué? – pregunto intrigado.

–        Pues que no puso pegas con el plug. – dice mirándome a los ojos esperando a mi reacción.

–        Espera, espera… ¿En serio?, ¿Lo has conseguido? – digo eufórico

–        Sí, bueno, le tuve que mentir un poco, que era algo que necesitábamos urgentemente y que tú no te habías atrevido a pedírselo.

Me quedo pensando en eso y me parece mentira que Marel haya aceptado sin poner ni una pega.

–        ¿He hecho mal? – me pregunta Eli al ver que tardo en reaccionar.

–        No, no al contrario, es perfecto, pero me extrañaba que hubiese aceptado.

–        Pues ya ves. ¿Preparado para verlo?

–        ¡Claro! – digo efusivamente, aunque luego disimulo – ¡Confío en mi equipo!

–        No estaba segura de sí querías verlo, al tratarse de tu cuñada.

–        Vamos, Eli… somos todos profesionales.

–        Yo también lo soy, pero te aseguro que me he cogido un calentón tremendo con Marel.

En ese momento ella abre otro link en mi portátil y veo una selección de diez fotos. En la mayoría sale el juguetito solo, en otras en la mano de mi cuñada, rodeado por sus gráciles deditos y un par de fotos del plug insertado en su agujerito posterior, pero desde muy cerca.  No hay duda, es imposible que se la reconozca porque solo es un primer plano, aunque eso sí, es un culazo espectacular, con un orificio dilatado albergando en él ese artilugio brillante.

–        ¿Qué tal? – me pregunta a medida que pasa las fotos y veo ese plug fuera o dentro del culo de Marel.

–        ¡Guau… Increíble!, No me creo que ella haya accedido a hacerlo. De hecho, ni me creo que sea su culo, ya que ella no…

Guardo silencio y Eli me sonríe entendiendo que estoy hablando de más, aunque ella lo capta a la primera.

–        Lo sé, es virgen por ahí, ella misma me lo dijo, pero no puso pegas e hizo todo lo posible para que el tema saliera adelante, ha hecho todo súper fácil, totalmente colaborativa y además me dejó ayudarla.

–        Joder, y tu encantada, ¿no Eli?

–        No te lo voy a negar… fue tremendo. Ahora el vídeo definitivo está en la sala de montaje para que no se vea más de lo que se tiene que ver. Ya me entiendes.

–        Por supuesto.

–        Aritz, ¿te gustaría ver video el original?

–        ¿Lo tienes aquí? – respondo con nerviosismo y mi polla palpitante.

–        Claro, si no te importa verlo – me dice, pero noto su tono burlón.

Eli espera mis reacciones, pero por su sonrisa entiendo que se me nota demasiado que estoy loco por verlo.

–        No te preocupes, Aritz, lo entiendo perfectamente. Marel es impresionante y a mí me ha dejado igualmente impactada. Ya sabes que conmigo el secreto está guardado.

No hace falta que diga nada, tan solo estiro mi mano y acaricio su culo cariñosamente en señal de agradecimiento y entrega a la causa, guardando entre nosotros ese nuevo secreto, como hemos hecho siempre con los temas de la empresa.

–        Pues ahora sí que vas a flipar, jefe. ¿Preparado? – añade ella señalando el siguiente enlace.

Tan solo afirmo con la cabeza y entonces arranca el video explicativo, en el cual aparece Marel tumbada en una cama mostrando el juguete en principio en su mano y dando todas las explicaciones sobre él, en realidad solo son datos técnicos y me doy cuenta que la voz que han puesto es la de otra de nuestras chicas, Ivana.

–        Si, hemos doblado la voz, ya sé que no querías problemas. – me dice Eli leyéndome el pensamiento.

–        Perfecto Eli… estás en todo. Además, Ivana tiene una bonita voz y no se nota nada el doblaje.

En ese momento, se ve que la imagen va en ascenso desde sus tacones, siguiendo por sus interminables piernas de piel de melocotón, hasta subir por todo su cuerpo y llegar a su cara, que evidentemente está oculta bajo la máscara veneciana. Marel, con su voz doblada, continúa explicando cómo va a insertarse el plug y se lo mete en la boca como si estuviese mamándolo de una forma increíblemente erótica.

–          ¡Joder! – exclamo.

–          ¿A qué es excitante? – añade Eli.

–          ¡Flipante!

–          Pues casi no hizo falta dirigirla, Aritz… ella misma se desenvolvía de esa manera.

De nuevo vuelvo a pensar en Mayder, esa otra entidad oculta que tanto parecido guarda con mi cuñada y cada vez estoy más confuso.

–          Ahora verás… – me comenta Eli.

En ese instante Marel se queda sentada en la cama y se va bajando la cremallera de ese body blanco, dejándolo caer a su espalda y mostrando en la imagen sus dos preciosas tetas al natural, que ella misma intenta abarcar con las manos y juguetea con esas enormes protuberancias, pellizcando unos duros pezones, que veo por primera vez o quizá no, ya que no sé si la webcamer es ella… En la siguiente escena, Marel se va despojando lentamente del tanga de cremalleras y al principio oculta su sexo con las dos manos, pero cuando la cámara vuelve a enfocar, además de su sonrisa, se ve un coño rasurado, precioso, con unos labios cerraditos, que ella misma abre con sus dedos, mostrando esa rajita sonrosada y brillante.

–          ¿Has visto qué coño tan lindo? – me comenta Eli.

Tan solo la miro y la sonrío y continuamos viendo el video en el que Marel juega con ese plug plateado, enredándolo entre sus labios vaginales, metiéndolo alternadamente en su coño, notándose como se expande ante esa bola, pero lo mejor es cuando se pone a cuatro patas, con su cuerpo totalmente desnudo y sus enormes tetas colgando y a continuación ayudándose con los dedos comienza a lubricar ese pequeño juguete en su coño mojado hasta dejarlo totalmente empapado y tras untarse un gel lubricante, comienza a intentar meterlo en su culo, algo que en principio le cuesta bastante y es cuando aparece Eli en la imagen, acariciando ese culazo y ayudando a la otra hasta que ese aparatito acaba insertado en ese culito virgen de mi cuñada, al tiempo que ella da un pequeño gritito acompañado de un largo jadeo.

Casi me da algo, noto palpitar mi polla y todo mi cuerpo tiembla ante esa imagen, algo que también parece comprender bien mi compañera, que posa su mano sobre la mía, entendiendo que estoy tremendamente excitado. En la siguiente escena, Eli mete y saca el plug en ese pequeño orificio del ano de Marel que se va adaptando cada vez mejor al tamaño, al tiempo que se la oye gemir, algo que no está doblado esta vez, porque se reconocen sus jadeos y de vez en cuando decir un “¡Joder, que gusto!” y se ve como acaba corriéndose cuando ella misma ha tomado el pequeño juguete entre sus dedos y no deja de insertarlo en su ano incesantemente. Luego el video se corta.

–          Bueno, Aritz, tenías que haber visto cómo se quedó todo el mundo en el set, estábamos todos tan excitados que había un silencio sepulcral, tan solo se oían los gemidos de tu cuñada. Fue alucinante. Nunca he vivido nada parecido en todos mis años con escenas de lo más fuerte.

Me lo creo, porque yo todavía estoy impactado y eso que me arrepiento de no haberlo visto en vivo, aunque no sé cómo hubiese reaccionado, seguramente me habría lanzado a comerme ese culo o a follármelo directamente. Eli continúa relatándome el momento:

–        Nos ha dejado alucinados. Tu cuñada es una de las mejores modelos que hemos tenido nunca, además de profesional, es increíblemente sexy. Ya te digo que todo el mundo estaba impactado, los fotógrafos, el de iluminación si hasta Paula y a mí se nos notaba lo cachondas que nos habíamos puesto viéndola, no te digo más.

–        ¿En serio?

–        Es un bombón, Aritz. Naturalmente el video está sin cortar, pero antes quería que lo vieras tú completo y me dieras tu parecer. Me gustaría conservar el máximo posible sin que se la reconozca, porque ese cuerpo es demasiado bonito para que no luzca en el video promocional. ¿Harás lo posible para que se corte lo menos posible?

–        Sí, claro hablaré con ella… pero no se le puede ver la cara.

–        Claro, claro… Bueno, te dejo solo, no quiero incomodarte. – se despide Eli sonriente – Por cierto, tienes una carpeta con más de 1000 fotos. Cuando escojas el material definitivo, me avisas. – añade abandonando mi despacho.

Cuando sale por la puerta, vuelvo a poner el video desde el principio para comprobar la asombrosa  habilidad y experiencia que parece tener Marel ante las cámaras, con una soltura fuera de lo normal y a continuación ella misma, poniendo morritos y una cara de niña mala, a pesar de estar doblada su voz con la de Ivana, explica en el video, mordiéndose el labio muy sensualmente como untarse el gel que se esparce lentamente por todo el ano, algo que me hace volver a tensar mi polla bajo el pantalón y no puedo aguantar más por lo que la libero de su prisión sacándola afuera, notando que está más dura que nunca.

Yo sé por mi mujer que ese redondito y estrecho agujero que aparece en el video no ha sido estrenado, al menos con una polla, además del comentario de Eli, confirmándome que mi cuñada se lo había confesado, pero lo sorprendente es la soltura con la que se mueve ante la cámara, como si fuera algo que hace habitualmente, lo que me hace volver a pensar en Mayder. A pesar de llevar máscara es increíble esa mirada al objetivo mientras se recrea esparciendo el gel transparente y a continuación se introduce un dedo, e intenta meterse el plug sin éxito, cuando aparece en imagen la mano de Elisabeth, que con dulzura acaricia primero sus posaderas y luego, tras llenarse los dedos con lubricante, le mete uno en su esfínter, después un segundo hasta llegar hasta tres dedos introducidos en ese orto rosadito que tiene mi cuñada. Después no puedo evitar imaginar que en lugar de esos tres dedos es mi polla la que se inserta en ese orificio tan atrayente 

Veo que una vez abierto ese agujerito, lentamente salen los dedos de Eli y mi cuñada los sustituye con el plug anal hasta el tope, oyendo cómo grita entre gemidos y se mueve excitada presa de un gran gusto, pero ver ese gesto de placer de mi cuñada cuando tiene introducido ese juguete, me pone como un burro, a tal punto que noto mi polla a punto de reventar y me masturbo frenéticamente, con desesperación, soñando que en lugar del plug está metida mi polla en ese culo virgen. Justo en el momento que estoy subiendo y bajando mi prepucio a toda velocidad, dispuesto a correrme, me llaman al movil.

–        ¡Joder, hostia puta! – Exclamo al ver que se trata de Mar, mi esposa mientras yo me pajeo viendo el video de su hermana.

Dejo de masturbarme repentinamente, y noto que mi polla está dando espasmos, mientras miro las escenas en las que Marel, saca y mete ese aparatito en su ano.

–        ¿Sí? – Respondo recobrando el aliento.

–        Cari, llegaré un poco más tarde que estoy con mi hermanita tomando una copa de vino en el Casco Viejo. – me responde Mar.

–        Vale cielo. Te espero en casa.

–        ¿Estás bien? Te noto agitado – me comenta Mar.

–        No… es que vine corriendo porque tenía el móvil en mi despacho… – respondo disimulando.

–        Ah, vale. Besos. Agur.

Cuelgo y sigo excitado, pero me doy cuenta que alguien puede entrar en mi despacho, además es tarde, decido descargar el video de la sesión de Marel al móvil. A continuación, mando un correo a Eli, diciéndole que me gustan todas las fotos y que elija ella las que considere, pues no soy capaz de hacer una selección, me parecen todas súper excitantes.

Y una vez fuera de la oficina, me dirijo al parking a coger la moto para volver a casa. Una vez allí, algo más relajado, me dirijo a la cocina abro el frigorífico y saco una cerveza bien fría, que me bebo casi de un trago, subo a la habitación y me pongo ropa cómoda, un pantalón corto y una camiseta de baloncesto de la NBA, dispuesto a entretenerme con el precioso culo de mi cuñada en el televisor de plasma de 82 pulgadas. Y justo cuando estoy mandando el video desde el móvil a la tv, me llama mi socio.

–        ¿Qué pasa Ander?, ¿Todo bien? – le pregunto.

–        Sí, perfecto, estoy en el hall del hotel con las chicas esperando a los nipones, para ir a cenar Y ya sabes me imagino que se alargará la velada casi toda la noche. – me responde riendo.

–        Ya conozco como son tus veladas Ander, jejeje. – le contesto riendo también.

–        Cuando regrese ya te contaré y espero tener entre mis sabanas a Jessica que si la vieras que traje se ha puesto, está impresionante, ¡mamma mía! jejeje.

–        Aprovecha, mamonazo, que ya trabajo yo por ti. – le digo tomándole el pelo.

–        Oye, cabrón, que lo mío es trabajo también, pero te llamo por otra razón. – me dice.

–        Dime.

–        Acabo de ver el book y el video de presentación del nuevo juguetito anal, y me he dado cuenta que la voz es de Ivana, pero no es la modelo que sale, porque como sabes a Ivana la he catado más de una vez y no tiene ese culo.

–        Jejeje. ¡Qué ojo tienes! –  contesto riendo porque Ander se conoce bien a todas las modelos con las que trabajamos y ha follado con muchas de las que han promocionado nuestros juguetes y lencería.

–        Sin embargo, ese cuerpo me resulta familiar, Aritz… ¿no será quien creo que es?

–        Jajajaja. – Suelto una carcajada con todas las ganas.

–        Serás cabronazo. – me responde.

–        ¿Y quién crees que es? – le comento.

–        ¡Joder, Pues tu cuñada!

–        ¡Coño, Ander… veo que ayer le echaste un buen vistazo a mi cuñadita!

–        Aritz, colega, ese cuerpo es difícil de olvidar. – me dice y pienso que tiene toda la razón.

–        ¡Joder que culo tiene cuando he visto su video!, Sabía que era ella, como sé también que es la webcamer que te mandé

–        No empieces con eso. – le respondo con cierto cabreo, aunque yo mismo estoy lleno de dudas.

–        Vale tío, pero ese video del plug es una pasada, lo he visto como cuatro veces. ¡Es flipante! Me he tenido que hacer una paja al verlo.

–        ¡Oye, cabrón, que es mi cuñada pequeña! – le digo mientras yo mismo me estoy tocando la dureza bajo mi pantalón de deporte.

–        Lo sé, colega, lo siento, soy humano… y no hay humano que se resista a ese cuerpo. – añade mi socio.

–        Ander, mi cuñada solo va hacer esta sesión ya que su trabajo es de relaciones internacionales, para eso la hemos contratado. – respondo más serio.

–        Si, joder, ya lo sé, con ese culo y esas tetas que se gasta tu cuñadita, podríamos promocionar algún consolador o bolas chinas o algo… ¿Te imaginas que fuera ella la que presentara el juguete que tenemos en I+D?

–        Oye, Ander, ya te lo he dicho. Ella no está para eso. – digo tajante.

–        Bueno, pues al menos me reconocerás que si no fuera tu cuñada, ya te la habrías follado.

Esas palabras me dejan sin casi voz y mi polla se pone dura al instante imaginándolo.

–        Bueno Aritz, te dejo que acaban de venir los japoneses… – me dice.

–        Ok, y disfruta de la velada.

–        Lo haré. Agur.

Cuelgo sin dejar de pensar en las palabras de mi socio. ¿Si no fuera mi cuñada qué habría ocurrido? Vuelvo a la cocina para coger un par de cervezas de la nevera, pues se me ha quedado la boca seca. Regreso al salón y enciendo la tv, le doy un buen trago al primer botellín y sitúo el video en el punto donde Marel se llena sus dedos con el gel. Luego, como van entrando uno, dos y tres dedos… Solo con volver a ver ese culo tragándose esos deditos, mi polla se pone totalmente dura a tal punto que no me puedo contener y sacándola de mi pantalón y la acaricio suavemente recreándome en la imagen, masturbándome lentamente hasta que consigo descapullarla y sale mi glande. Incremento el ritmo de mi mano a la vez que veo como Marel se introduce poco a poco el plug anal por su estrecho ano, imaginándome nuevamente que es mi polla lo que está ahí dentro. ¡Joder, mi cuñada me tiene loco!

El culo de Marel, aparece en primer plano de mi plasma, mientras me hago una de las mejores pajas de mi vida, viendo como ese juguetito entra y sale de su pequeño orificio posterior, cuando de pronto oigo las llaves introducirse por la puerta y detengo el video inmediatamente, quedándose en pausa.

–        ¡Joder! – digo guardando mi polla apresuradamente y me dirijo corriendo a la puerta, cuando entra mi mujer.

–        Hola cielo. – me dice al verme – ¿Me esperabas?

De mi mente no se despega el redondo trasero de su hermana y ese plug incrustado en su ano. Empujo a mi esposa contra la entrada, agarro su cintura y colocándome enfrente de ella, la pongo contra la puerta y la empiezo a besar y a morder su cuello, que es precisamente uno de sus puntos sensibles y sigo hasta llegar a su boca, le muerdo el labio inferior y le doy un buen morreo, entregándonos a un beso de total lujuria y pasión, mientras mis manos masajean sus tetitas redondas por debajo de la chaqueta, encima de la blusa.

Dejamos por un instante de morrearnos y jadeante me suelta.

–        ¡Uf, cari que efusivo estas!

–        ¡Shhhhhhhhhh! – le digo, tapándole sus labios con mi dedo índice.

Entonces me agacho, colocándome en cuclillas frente a ella, le subo la falda y aparto su tanga negro semitransparente, abro su vulva entre mis dedos y meto mi boca chupando sus labios superiores, después le doy pequeños mordisquitos en sus labios inferiores, que sé que le vuelve absolutamente loca y acabo por meter mi lengua entera en su cuevita, escuchando sus gemidos, mientras acaricia mi cabeza. Así estoy unos segundos cuando veo como empieza a florecer su pepita, que parece un garbancito que chupo suavemente y luego mordisqueo notando como ese bultito se pone tieso y duro a la vez. La sonrío y meto dos dedos en su coño notando que está muy lubricado. Ella empieza a gemir cada vez más intensamente, colocando su pierna derecha encima de mi hombro, y sé que está a punto de explotar, porque agarra mi cabello fuertemente empujándome contra su coño notando como se corre inmediatamente, tanto que no me da tiempo para absorber sus jugos y parte caen por la comisura de mis labios. Veo por su cuerpo que está temblando y me dice.

–        ¡Joder cari tu sí que sabes hacer gozar a una mujer!, ¡Qué manera de comerme el coño!

Me limito a sonreír y Mar coloca su pierna otra vez en el suelo, me levanto y empujando sus hombros, la pongo en cuclillas, sujeta por sus tacones altos, negros.

–        Te toca, preciosa. – le digo.

Obediente y lanzándome un guiño, me baja el pantalón hasta las rodillas,

–        ¡Mmm que grandota y qué dura! – dice al cogerla entre sus dedos.

Mi esposa empieza a pajearme muy despacio y veo como su boca se acerca a mi glande y empieza a darle besitos para pasar su lengua por toda la punta como si estuviera degustando un helado, hasta que la mete en su boca y mueve su lengua de un lado al otro poniéndomela aún más tiesa de lo que esta y me dejo llevar por la habilidosa boca de mi mujer, en una de las mejores mamadas de su vida y aunque no logre tragársela entera, consigue llevarme al éxtasis y tengo que sujetarme a la puerta para no correrme. Mientras Mar está esforzándose en darme el máximo placer, vuelve a mi mente el culo de mi cuñada, con ese plug insertado y entonces cojo de la mano a Mar, la levanto, colocándola de espaldas a mí, con su cara contra la puerta de entrada.

–        ¡Quiero tu culito, amor! – la digo.

Ella vuelve a sonreírme y saca su precioso culo para fuera, ofreciéndomelo mientras dice:

–        ¡Todo tuyo!

Levanto su falda, aparto el tanga mientras separo sus piernas. Agarro mi polla por la base y la coloco primero a la entrada de su coño, la embadurno bien con sus jugos y la pongo esta vez a la entrada de su prieto ano, y lentamente se abre camino el glande. Al principio me cuesta avanzar, pero tras relajar sus músculos y al estar mojada con la mamada y sus propios fluidos empieza a entrar con mayor facilidad, notando como sus paredes anales se estiran para dejar entrar mi pedazo de carne, hasta que queda insertada al completo.

–        ¡Ay, ay, qué gusto, cabrón! – gime ella con sus ojos cerrados y su cara pegada a la puerta.

Una vez con mi polla insertada en su ano, empiezo a follarla despacito para que se amolde en su estrecho agujerito y cuando veo que ella está gimiendo más fuerte, me aferro a su cintura haciéndole un mete saca cada vez más fuerte, mientras la empotro contra la puerta.

Al escuchar sus gemidos, me imagino que son los de mi cuñada a tal punto que embisto a Mar brutalmente, llevándola en volandas en cada golpe de mi pelvis contra su culo, de tal forma que la levanto y se oyen sus tacones contra el suelo una y otra vez, mientras la penetro entre bufidos y oyéndose mis huevos chocar contra su redondo culo, hasta que después de unos minutos frenéticos llenos de gemidos y bufidos, y por supuesto, los tacones golpeando el suelo, no aguanto más y descargo toda mi leche dentro de su culo, quedándome dentro de ella, uniendo mi pecho a su espalda. Cuando me recupero, saco mi miembro flácido de su pequeño agujero y veo como cae mi leche por sus piernas machando las medias de red llegando al suelo.

–        ¡Joder, cari que cargado estabas! – me dice – ¡Y vaya polvazo me has echado!

Mientras tanto me da un beso y se tapa con la mano el culo para que no caiga más leche sobre el parket y se dirige escaleras arriba, para ir directamente al baño a ducharse.

Mientras veo en la escalera a mi chica, me subo los pantalones y antes de acompañarla veo el culo de mi cuñada con el plug anal metido totalmente expuesto en el plasma en un primer plano y no dejo de pensar en que ese culo tiene que ser mío.

Después de una reparadora ducha juntos, Mar y yo nos besamos sin dejar de acariciarnos hasta que ella me dice

–        ¡Vaya enculada me has regalado, cariño! Me encanta cuando me das así de duro. – me dice acariciando mi verga y enjabonándola.

–        ¿Te gusta entonces?

–        Eres increíble, amor. ¡Qué pena que mi hermanita no tenga una así, para que la empotren como a mí!

Mi polla se tensa bajo su mano y yo intento disimular, porque ha sido nombrar a su hermana y todo mi cuerpo se transforma. Al final bajamos juntos a preparar la cena a la cocina, pero Mar se queda un momento parada con la vista fija en el culo que aparece en el plasma, sin saber lógicamente que se trata del de su hermanita

–        Qué culo tan bonito. – me dice.

–        Ya lo creo. – afirmo.

–        Y ¿ese es el nuevo juguete que vais a poner en la web? – pregunta señalando al plug dorado.

–        Si. ¿Te gustaría probarlo? – comento riendo.

–        Mmmm porque no, ya que he probado muchos de tus juguetes. Y sé que me pone muy cachonda, bueno y a ti también que me los ponga.

–        Sabes que sí.

–        Bueno, no me quedará tan bien como en ese culito perfecto de la modelo.

–        Oye, el tuyo no está nada mal, se le parece mucho.

–        ¿Tú crees?, ese es redondito, perfecto, más joven.

–        ¿Entonces, te gustaría probarlo con la modelo y conmigo? – añado totalmente excitado en ese punto de picante ya que lógicamente no sabe que es su hermanita.

–        Pues hay que reconocer que la chica tiene un buen culo, ¿por qué no? – me contesta, riendo, pero sabe que yo no pierdo la oportunidad incluso tiempo atrás hemos hecho algún trio con algunas de esas modelos.

–        ¿Y ese ya lo has probado tú? – me pregunta de pronto.

–        ¿Cuál?

–        El culo de esa modelo, bobo.

–        No, todavía no. – respondo pensando en Marel y noto mi polla despertar.

–        ¿Se te resiste?, ajajaja… – dice ella sin un atisbo de celos, aunque claro, no sabe a quién pertenece.

Le doy una palmada en el culo, y seguimos preparando una ensalada y unas alitas de pollo al curry entre risas y nos sentamos a cenar, acompañando la cena con un buen rioja.

–        Hablando de culos bonitos, ¿qué tal con mi hermana? – me pregunta de pronto y casi puedo notar el calor en mis mejillas.

–        En el trabajo bien. Muy profesional ¿Por qué? – digo sin dar detalles, claro.

–        Porque hijo, he estado con ella de vinos y me dice que está muy contenta pero no cuenta mucho, ya sabes, la tienes bien aleccionada.

–        Ya te digo que es muy profesional.

–        Pues es que lo tiene todo, ¿verdad? – me dice.

–        ¿Cómo que lo tiene todo?

–        Pues eso, es guapa, está buena, es inteligente, simpática… lástima que esté con el bobo de Igor. Desde luego tener una mujer así y no llenarla de placer continuamente, ¿no te parece inaudito? No sé ni cómo están juntos todavía.

Por un momento guardo silencio pensando en la confesión de los cuernos que le puso tantas veces Igor a su preciosa esposa. Y es cierto, como dice Mar, es inadmisible, que, teniendo a semejante hembra en casa, se busque otras.

–        ¡Y tanto, no le pega nada! – acabo diciendo.

–        Ya le he dicho yo que le mande a la mierda y la estoy convenciendo de que se separe.

–        Mujer, su marido es un imbécil y yo soy el primero que me alegraría de que le mandara a la mierda, pero no sé si nosotros debemos meternos en eso.

–        Pues porque quiero mucho a mi hermana y se merece algo mucho mejor. Por lo que ella me ha confesado, Igor no sabe ni follar…

–        ¡Joder! – exclamo.

–        Es que no sé qué hace con él, Aritz, se merece algo más y ahora que tiene un trabajo bien remunerado y tíos buenos en la empresa…

–        ¿Tíos buenos?

–        Si, me ha dicho que hay varios. Cuando ha estado en la sesión del plug nuevo ese que vais a lanzar.

Me quedo paralizado cuando la escucho decir eso.

–        ¿Te ha contado eso? – pregunto intrigado.

–        Sí, no le he sacado mucho, pero me ha dicho que ella estaba presente en la sesión y que el ambiente es muy agradable y chicos muy guapos.

Respiro un poco al escuchar eso, porque Marel le ha debido contar que ha estado en la sesión y no precisamente que ella era la protagonista.

–        ¿Y qué más te ha contado? – pregunto intrigado.

–        Ah, veo que ahora el curioso eres tú… no, simplemente eso, que ha visto que tienes unos grandes profesionales y que tratan a las modelos muy bien y da gusto trabajar con ellos y que cuando quieras repite.

Al oír eso casi se me atraganto con una alita.

–        ¿Qué repite? – digo tosiendo.

–        Cari, hijo, pareces tonto, pues lo que le has mandado hacer, supongo.

–        Ah, sí, claro… si, tienes razón.

–        Pues eso, que se lo ha pasado genial y está muy contenta con su nuevo trabajo. Gracias cari.

–        Lo hago encantado. – contesto y lo digo con rotundidad, porque es totalmente cierto.

–        Ya la he dicho, que, si al menos no piensa separarse del idiota de Igor, que al menos disfrute con un tío bueno del curro, se lo folle bien follado y le ponga una buena cornamenta a su marido.

Inevitablemente eso me hace reír y al mismo tiempo mi polla da otro respingo, porque yo haría gustosamente de corneador para ese inútil, más ahora sabiendo que el otro ha sido un cabronazo durante estos años engañando a su mujer.

–        Pues eso, que me ha dicho que te está eternamente agradecida y que te diera un beso cuando llegara a casa, pero creo que te he dado algo más más que eso, ¿no? –  me dice guiñándome un ojo y ambos reímos.

Después de cenar, recogemos todo, Mar se sube arriba a lavarse los dientes y yo apago el video, pues lo que me faltaba es que Mar descubriera la verdadera identidad de la modelo.   Justo cuando estoy quitando el video y pongo la tv para ver una película o serie para ver juntos, me llega un enlace de la webcamer “Mayder_bzk” al móvil, lo pincho y automáticamente me dirige hasta la sala de esa chica anónima y dentro, aparece un mensaje diciéndome

“Bienvenido señor/a bilbo_ath es usted nuevo usuario/a VIP de esta sala”

Observo que al lado de mi nombre de usuario tengo 2.000.000 de monedas virtuales para gastarme en sus shows, ya que no he dejado de pagar con la tarjeta durante estos días. Leo las condiciones de uso, y la única diferencia con los demás usuarios es que al ser vip me permite chatear y tener shows privados exclusivos que nadie puede ver. Indago por su sala, lo primero que observo que solo hay otro usuario/a vip. Lo primero que pienso es si será Ander mi socio, pues sé que también ha canjeado monedas virtuales con esa webcamer misteriosa. El ser usuario VIP me permite también ver que tiene más de 2.500.000 de usuarios desde hace más de un año en su canal.

–        Joder, sí que es buena – digo en alto.

–        ¿Quién es buena? – me pregunta Mar, que ni he visto sentarse a mi lado en el sofá.

–        No, cosas del trabajo, cari. – respondo.

Mientras mi mujer busca una peli en la tele yo sigo con mi móvil y mi acceso Vip a la misteriosa Mayder sin que Mar se dé cuenta. Me meto en el apartado de videos privados y aparte del que ya he visto con el repartidor, observo que tiene tres más, que rápidamente descargo. El primero se titula “Mamada en coche compartido”, el segundo veo que va de una masturbación desnuda en el rellano, y el tercero y último que tiene publicado se titula “Mayder con un desconocido en una discoteca”. Estoy intrigado y me dan ganas de abrirlo, pero la voz de Mar me despierta de mi sueño con mi webcamer secreta.

–        ¿Cari qué peli o serie vemos? – me pregunta.

–        Lo que quieras, ¿Qué te apetece a ti, cielo?

–        Que no sea de acción, aunque sé que a ti te molan.

–        ¿Vemos “365 dias”? esa peli me la recomendó Ander – digo.

–        Vale, genial.

Nos acurrucamos y empezamos a ver la peli, aunque yo casi no le presto atención, pues estoy pensando en ese momento ver algunos videos nuevos de Mayder_bzk y descubrir por fin la identidad y saber si se trata realmente de mi cuñada o es una pura coincidencia.

Tras ver la peli juntos, nos subimos a la habitación a dormir, aunque yo no lo consigo y cuando veo que Mar se ha quedado “frita”, me pongo los cascos y comienzo a ver los videos de la webcamer. El primero que visualizo es el de esa preciosa chica masturbándose en el rellano, en una escena muy cachonda, en la que ella se va tocando debajo de su faldita de colegiala y la cámara sube tras ella enseñando su coño y su culo por detrás, se ve cómo se mete dos dedos y vuelvo a ver la semejanza de ese culo con el de mi cuñada, son exactamente iguales. Desde esa toma, tampoco se muestra su cara, solo su melena, pero también hay un gran parecido. Abro el segundo video, en el que parece liarse con un chico en la discoteca, pero está oscuro y solo se descubre que no lleva ropa interior bajo su vestido y se deja follar por el tipo, en la que se pueden escuchar unos gemidos medio tapados con la música de la disco. Parece un video muy real, como si lo estuviera haciendo de verdad y me pregunto si ese hombre, al que tampoco se le ve la cara, pueda ser el otro usuario VIP. En el tercer vídeo, ella comparte un coche para un viaje y como suele pasar, acaba pagando su parte, con su cuerpo y el tipo, ante semejante belleza no lo duda. Casi toda la escena ocurre en el asiento posterior del coche, pero de nuevo su cara no se desvela del todo, aunque cada vez está más claro su parecido. Esta vez ella va cubierta por una mascarilla y unas gafas de sol. Claro que puede ser Marel, porque sus facciones son iguales, por no hablar de sus tetas que saltan sobre la cara del conductor, mientras él sobetea ese culo tan similar al de la sesión.

Casi no he dormido esta noche y me despierto todavía cachondo tras haber visionado esos videos varias veces, rematando con el de mi cuñada y su plug que he visto ya unas cuantas. Tengo que reconocer que Ander no andaba tan desencaminado y es cierto que son infinitas semejanzas y cada vez me pongo más burro pensando que mi cuñada no es la niñita inocente que tenía en mente. Me pongo los pantalones de deporte, sin nada más debajo, con todavía mi polla algo morcillona y bajo a desayunar, pues me espabilo con el olor a café que sin duda ya ha preparado mi mujer.

–        Buenos días cariño. ¿Se te han pegado las sábanas? – me dice Mar en cuando aparezco en el comedor.

–        Sí, mucho ajetreo anoche. – la digo, aunque no sabe que después de que ella se durmiera, me quedé un buen rato viendo tanto a mi webcamer misteriosa, así como el video de Marel, sin saber todavía a ciencia cierta, si se trata de la misma persona.

En ese momento, me doy cuenta de que está preparada mi taza con el café, zumo y tostadas, como siempre, pero hay otros dos servicios usados.

–        ¿Cómo es que hay tres tazas, cari? – le pregunto a mi esposa.

–        Ah sí, la otra es de mi hermana que ha venido a desayunar, pero como tardabas está dándose un baño en la pisci.

–        ¿Marel está aquí? – pregunto sorprendido y me siento en la mesa para que mi mujer no vea como mi polla parece revivir nuevamente, ya que mi deseo por mi cuñadita es cada vez más incontrolado y el saber que está aquí ya me está poniendo nervioso.

–        Sí, está afuera, ha venido para que la llevaras al trabajo que tenía que comentarte no sé qué.

–        Oh, vale. – respondo azorado sin atreverme a mirar a mi esposa a los ojos, como si descubriera mis pensamientos y eso que nunca me ha costado confesarle a mi mujer mis líos con las modelos y actrices que han trabajado para mí, aunque una cosa diferente es que sepa que estoy brutísimo con su hermanita, la que ella sigue tratando como su niñita y no sabe que es una hembra explosiva a la que todo el mundo se quiere follar… yo el primero.

–        Voy a subir a ducharme mientras. – me dice Mar y desparece del comedor.

No me tomo ni el café, doy un trago al zumo y me dirijo a la piscina. Allí se encuentra nadando mi cuñada y me parece toda una sirena, envuelta por las cristalinas aguas. Vuelve a llevar el bikini blanco de Mar, que casi parece que no lleve nada, pues se transparenta todo. Y me saluda desde el agua:

–        Buenos días, Aritz – dice estirando su mano en el saludo lo que hace que se bamboleen sus preciosos pechos.

–        Hola. – respondo casi babeando ante esa musa de mis sueños y masturbaciones.

En ese momento, mi cuñada sale de la piscina, pero no por la escalerilla, sino que lo hace justo frente a mí, apoyándose en el borde y mostrándome sus tetas robustas entre sus brazos, y con agilidad se incorpora completamente hasta que queda de pie frente a mí. No muestra ningún apuro ni vergüenza en deslumbrarme con su cuerpo apenas cubierto por el mini bikini, en el que se transparentan clarísimamente sus pezones y los labios de su rajita, sin nada de vello.

–        ¿Qué tal has dormido? – me dice mientras escurre su pelo del agua, en una pose tan femenina como sensual, haciéndome un show en exclusiva

–        Bien, bien… – digo nervioso admirando esa cinturilla y el resto de su anatomía casi desnuda.

–        Noche movidita, ¿no? – me dice riendo.

Por un momento pienso en que ella, que cada vez tengo más claro que es Mayder, sepa que yo soy uno de sus dos clientes VIP y he estado visionando sus imágenes, sus pequeñas películas, pero tras su sonrisa juguetona, continúa hablando, dejándome en la duda otra vez:

–        Ya me contó Mar, que la diste un buen recibimiento anoche.

–        Esto… sí, claro. – respondo – espero que no te diera todos los detalles.

–        Casi todos. ¡Qué suerte!, lo pasaríais genial, ¿no? – me dice y veo que su vista está en mi entrepierna sin que yo hubiese reparado que mi pantalón de deporte está mostrando una tienda de campaña como mi polla totalmente tiesa ante esa diosa.

–        Sí, lo pasamos muy bien. – digo y me recreo de nuevo en su cuerpo y ella se sabe admirada y me deja devorarla, sin despegar la vista de mi bulto y sin dejar de sonreír con cara de niña mala.

–        ¡Cari, dúchate o se te hará tarde! – oigo la voz de mi esposa desde la terraza de arriba asomándose.

–        ¡Oh, sí, claro!

Echo un último vistazo al cuerpo de mi cuñada, cada vez con más descaro y que ella seca cuidadosamente con una toalla sin dejar de mirarme. Subo rápidamente a la ducha y me cuesta borrar de mi mente ese cuerpo perfecto de Marel, las gotitas resbalando por su fina piel, esos pechos enormes, tan rotundos y bien puestos, así como su pubis rasurado, que permitía vislumbrarse a través de la transparencia de su braguita del bikini.

Me meto en la ducha y pienso en masturbarme, pero en eso oigo la voz de mi mujer entrando en el baño para retocarse frente al espejo.

–        Cari, yo me voy ya. Mi hermana está cambiándose abajo, en el cuarto de invitados.

–        Vale, amor. ¿Nos vemos para comer? – grito desde la ducha.

–        Huy no, tengo el día complicado, amorcito… pero por cierto se me olvidó decirte que he invitado a cenar a mi hermana y a Igor.

–        ¿Cómo? – digo sacando la cabeza por fuera de la mampara.

–        Sí, ya lo sé qué odias a tu cuñado, pero precisamente por eso, quiero hacerle rabiar con esa cena, sabiendo lo bien que le va a Marel en su trabajo en tu empresa y restregárselo y que se muera de envidia y de celos. ¡Adiós, cielo! – se despide al fin lanzándome un beso.

Salgo de la ducha nervioso, pensando en la cena de esta noche con mi cuñada y su asqueroso marido y yo sí que le restregaría por la cara a ese imbécil que su mujer es una webcamer con la que se pajean millones de usuarios, incluido yo… aunque pensando en ser perverso, lo que más me pondría es follármela a sus espaldas y que sea, como se merece, todo un cornudo, aunque seguramente ya sea, si finalmente resulta que Marel es Mayder.

En ese momento me doy cuenta de que estoy solo en mi casa con mi cuñada, que ahora debe estar desnuda, ahí abajo, quitándose el bikini. Me seco rápidamente y me pongo mi camisa y mi traje a toda prisa, bajando las escaleras y aprovecho para acercarme a la habitación de invitados. Por suerte, la puerta está ligeramente abierta y veo enseguida el cuerpo de mi cuñada. No la he podido ver desnuda, al menos del todo, ya que solo alcanzo a ver su espalda, pero todavía tengo la suerte de ver su culo perfecto, embutido con una braguita negra, tipo culote, medias negras, sus taconazos y a continuación, veo que, sin sostén, siempre de espaldas a mi vista, se pone la blusa. Me hubiese gustado ver sus tetas al natural de frente, aunque con el bikini transparente me he hecho más que una idea.

Me separo de la puerta para no ser descubierto y al rato aparece vestida con un traje de chaqueta de ejecutiva, azul marino. Está impresionante de nuevo, con esa falda tubo, que dibuja sus caderas, la chaquetilla marcando su cinturilla y esa blusa que yo sé que lleva sin nada debajo.

–        ¡Ya estoy lista! – me dice – ¿estoy guapa?

–        ¡Preciosa, como siempre! – es lo único que puedo decir y ella me sonríe agarrándose a mi brazo.

–        Vamos, cuñado, que llegamos tarde. – añade y nos encaminamos al garaje.

Una vez dentro del coche, miro a mi derecha y mis ojos se van de vez en cuando hacia su escote y hacia sus piernas, porque la falda se ha subido bastante y muestra una buena porción de sus muslos enfundados en esas medias negras.

–        Bueno, Aritz, quería preguntarte, ¿qué te ha parecido mi primer día de trabajo? – me dice ella acariciando levemente sus rodillas con la punta de sus cuidadas uñas.

–        Lo has hecho genial, Marel, te has adaptado enseguida y nos ha ayudado mucho con los informes traducidos.

–        No, Aritz, me refiero a la sesión de fotos. Creo que todos quedaron satisfechos, pero aún no sé tu opinión. – añade jugando ahora con un mechón de su pelo mientras yo intento no desconcentrarme entre el tráfico.

–        Pues fantástica, claro. Nos has hecho un gran favor.

–        Lo sé… pero ¿por qué no me dijiste lo del plug? – me pregunta ladeando su cabeza.

–        Pues no sé, Marel, me dio apuro que te molestase… además eres mi cuñada.

–        Te tienes que olvidar de eso, Aritz, ahora soy tu empleada y apuro ninguno. Me encanta ayudar a la empresa y a especialmente a ti, por darme esta oportunidad.

–        Gracias, Marel, te aseguro que, con esa sesión, nos has salvado la vida.

–        ¿Para tanto ha sido?

–        Sí, lo has hecho genial.

–        ¿De verdad?, ¿Qué es lo que más te ha gustado? – me pregunta intrigada.

–        Pues todo, cariño, lo has hecho todo perfecto.

–        Tienes que ser más explícito, cuñado, así la próxima vez mejoraré.

–        ¿La próxima vez?

–        Bueno, si es por la empresa… y tú me lo pides…

Su voz melosa logra volver a ponerme dura la polla, por mucho que intente disimularlo, sobre todo hablando de esa espectacular sesión.

–        Venga, cuéntame, ¿Qué fue lo que más te gustó, Aritz?

–        Bueno, creo que cuando te desnudaste ante la cámara, me pareció que fue muy sensual, hasta que te quitaste toda la ropa y la cámara hizo un primer plano de…

–        ¿De mi coño?, ¿Te gustó? – me pregunta totalmente lanzada y ese labio atrapado entre sus dientes.

Vuelvo a tragar saliva recordando ese momento y esa insinuación que me está haciendo mi cuñada en este preciso momento.

–        Vamos, Aritz, somos cuñados… aparte de compañeros. Necesito saber tu opinión profesional y como hombre – me anima.

–        Me encantó tu coño… es precioso. – afirmo sin dudar.

–        ¿En serio te gustó?… Gracias… ¿Y qué más?

–        Pues cuando te diste la vuelta, te untaste ese gel lubricante y luego Eli te ayudó con sus dedos.

–        Sí, gracias a ella, porque no me entraba ese plug tan gordo.

–        ¿Te dolió?

–        Un poco, pero el placer superó esa tensión…al metérmelo el ano, porque no podía evitar excitarme.

Tengo que concentrarme al conducir, porque esas palabras de mi cuñada me ponen realmente nervioso y excitado, pero creo que ella lo sabe y entonces le lanzo un dardo:

–        Pues para ser tu primera vez lo has hecho como una profesional. – le digo, esta vez mirándola fijamente a los ojos.

–        Bueno, el equipo me orientó. Son muy buenos. Sobre todo, Eli, que es un encanto de mujer.

Sonrío pensando que Eli además lo disfrutó a base de bien, porque mi cuñada desconoce que a mi jefa de marketing le encantan los culos de las chicas también.

–        ¿Entonces no te dio vergüenza que te viera todo el equipo o yo mismo? – le pregunto directamente.

–        Pues no. Ya sabes, me hubiera gustado incluso que estuvieras presente, para saber tu opinión directamente, como espectador. Además, reconozco que me ha gustado hacerlo y he cumplido mi fantasía de exhibirme y ahora más sabiendo que a ti te ha encantado.

–        Mucho… te lo aseguro y la verdad, no parecía tu primera vez. Como si hicieses esas cosas a diario. – vuelvo al ataque.

–        No, para nada. – responde, pero noto que se inquieta.

–        Pues te digo una cosa, si te dedicaras a eso en privado, tendrías millones de seguidores.

–        ¿Tú crees? ¿Tanto te he impactado? – me dice, pero su nerviosismo es evidente.

–        Me encantas. – añado rotundo sin pensar y noto como vuelve a enrojecer y a frotar sus muslos. No sé si nerviosa o excitada, o a lo mejor las dos cosas a la vez.

No dejo de pensar en esa Mayder y me tortura saber que es mi propia cuñada, solo me queda preguntárselo directamente pero cuando me quiero dar cuenta estamos entrando en el parking de la ofi. Nunca se me había hecho tan corto el trayecto… ni tan excitante.

Continuará…

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