ALMUTAMID

No hay mayor placer para un amante que acabar satisfecho habiendo provocado placer. Y al juzgar por la intensidad del orgasmo de mi chica al recibir mi corrida dentro de su coño yo podía estar muy satisfecho. Pero nada es eterno. Pues Alba se quedó casi inerte sobre mi cuerpo acurrucada con su culillo medio en pompa dejando caer su peso sobre mí sin dejar de tragar saliva e intentando acompasar su respiración. Yo acariciaba su espalda complacido dejando que mi churra se fuese desinflando después de haber cumplido su papel con creces como órgano de placer mutuo.

Hasta que se escurrió. Mi chica abrió los ojos súbitamente y se levantó corriendo hacia el baño con la mano tapándose su raja. No dijo nada y hasta me preocupó la forma como se había incorporado. Mi churra estaba manchada con una mezcla de su flujo, mi semen y algún pequeño grumo sanguinolento, que supuse que eran los restos de su menstruación. ¿Y si le había hecho daño bombeando tan fuerte?

Fui al baño. Afortunadamente no había echado el pestillo. Estaba sentada en el baño con las piernas abiertas limpiándose con papel su entrepierna.

-¿Qué ha pasado?- pregunté.

-Sal que me estoy limpiando- me dijo cerrando bruscamente las piernas.

-Pensaba que te pasaba algo malo.

-Se me estaba saliendo lo que me has soltado de dentro- dijo avergonzada.

-Uff, menos mal. Pensaba que te había hecho daño.

-Es que ha sido una sensación muy rara y no quería pringarlo todo. Pero sólo es eso. Salte anda.

-¿Prefieres entrar al baño de mi madre que tiene bidé?

-No, no…pero salte anda, que no me gusta que me veas así.

Me acerqué al retrete donde estaba sentada y me arrodillé a su lado cogiéndola por la barbilla diciéndole:

-Esto forma también parte de la pareja. La naturalidad, la complicidad, la colaboración…

-Pero Luis, ¿cómo me voy a limpiar delante de ti? Es como hacer caca, yo que sé…

-¿Y por qué no vas a hacer caca conmigo en un baño?

-Porque no, porque eso es una guarrada.

-Pues yo voy a ducharme que mira como estoy- respondí poniéndome en pie enseñándole los grumos de mi polla.

Me metí en la ducha y abrí el grifo mientras Alba me observaba desde el retrete sin hacer nada. Esperó a que yo terminara. Me sequé y le dije:

-Dúchate anda, que te traigo una toalla seca.

-No importa. Uso la tuya- me despachó haciendo el gesto con la mano de que saliera del baño.

La esperé en la cama. No tardó mucho. Yo estaba desnudo en la cama y ella llegó envuelta en mi toalla, pero se la quitó para meterse conmigo en la cama. No era tarde. Aun teníamos tiempo para estar más tiempo juntos.

Entre el sexo y la ducha nos quedamos tan relajados que nos quedamos dormidos. El problema es que ninguno de los dos nos acordamos de poner un despertador. Me desperté por casualidad cuando el día clareaba casi a las 7 de la mañana. Al sentir el cuerpo de mi novia a mi lado pegué un brinco y la desperté. A la pobre le costó trabajo darse cuenta en donde estaba hasta que reaccionó a mis explicaciones.

Nos vestimos corriendo y del mismo modo llegamos a su casa. Temía que su padre estuviera despierto así que subí con ella. No se equivocó. Me costó trabajo explicarle al buen hombre que estábamos dentro de una discoteca cerrada y no nos habíamos dado cuenta de la hora.

-Menos mal que estás con ella, hijo. Porque comprenderás la preocupación que puede tener un padre con una niña a estas horas sola por la calle.

-Papá, nos hemos despistado pero Luis no me deja nunca venir sola.

-Gracias, hijo. Anda princesita acuéstate que estarás reventada. ¿Quieres un café, Luis?

-No gracias, me voy a la cama también.

“Que necesito descansar de haberme follado a tu hija matándola de gusto” pensé con cierta malicia estrechándole la mano.

Al volver a casa me quedé dormido de nuevo oliendo el aroma de Alba en mis sábanas. Pero me desperté pronto y me quedé pensando un buen rato tumbado en mi soledad. Las vueltas que da la vida. Me sentía satisfecho. Recordé cuando empecé a trazar mi plan tras el abandono de Claudia y como había conseguido cumplirlo. Y desde luego la gran protagonista de todo había sido Alba.

Le mandé un mensaje para ver que tal le había ido con sus padres, pero resultó que su hermano había llegado más tarde y le había caído la bronca al niño. Mejor.

Cada vez que Alba y yo teníamos sexo se volvía los días siguientes más cariñosa. Cuando estábamos juntos no dejaba de abrazarme, acariciarme y buscar el contacto con mi piel. Yo supongo que para quien nos viera resultara empalagoso cuando sentados en una cafetería se pasaba todo el tiempo con la mano dentro de mi camiseta acariciando mi espalda.

Yo disfrutaba de esos instantes esperando que no se vieran de nuevo cortados por uno de sus ataques de pudor y compostura que le daban sobre todo después de ocurrir algo con su familia. De hecho lo que más me alegró esos días es que pese a haber llegado amaneciendo a su casa ella se seguía sintiendo segura conmigo.

Además no me rehuía cuando buscaba sus labios o la piel de su cintura simplemente caminando por la calle. Nos sentíamos como una pareja plena ante los ojos de todos, amigos y familia.

Pero lo mejor ocurrió con el cambio de mes. Sus padres se iban dos semanas a la playa y dejaban a su niñita sola por primera vez. Teniendo en cuenta lo complicado que es mi suegro casi se queda sin vacaciones por no dejarla sola, pero mi suegra lo convenció de que la niña ya era mayor, y que además iba a estar segura porque tenía novio. Incluso me ofrecí a dormir en la casa para que no estuviera sola por las noches pero ahí se puso firme por aquello del qué dirán.

La cuestión es que se fueron aunque nos obligaron a tener que irnos el fin de semana con ellos. Bueno, me tocaría dormir con mi cuñado el fin de semana a cambio de dormir toda la semana con mi novia pues a mi madre no le pareció mal que no la dejara sola. Así que comeríamos en casa y dormiríamos en la suya.

El mismo día que se fueron sus padres comimos juntos con mis padres en casa tras dar nuestras clases pero después preparé una mochila con algo de ropa y un neceser y nos fuimos a su casa. Aunque no pudimos quedarnos porque Alba tenía que hacer unos recados. Nos íbamos a pasar unos días permanentemente juntos. Una buena prueba de fuego para nuestra convivencia.

Tras la cena ya definitivamente nos fuimos a su casa. Yo me había duchado en casa pues no queríamos que hubiera demasiadas huellas de mi paso por la casa. Así que al llegar ella se metió en la ducha avisándome de que tardaría un poco porque tenía que lavarse el pelo. Yo me fui al dormitorio observando sus cosas. Sólo había entrado una vez al principio de salir cuando nos habíamos empezado a enrollar pero me paró.

Curioseando en su dormitorio me encontré un librito sin título encima de su sifonier. Lo abrí y descubrí que era una especie de diario. No estaba ordenado por fechas periódicas sino más bien era una libreta donde Alba anotaba algunos pensamientos.

Pensé en soltarlo para no invadir de esa forma su intimidad pero la curiosidad me pudo. No quería leer todo, sólo donde hablaba de mí. Abría al azar y vi una fecha cercana a cuando nos conocimos en aquella barbacoa en el chalé de Leyre pero ni me mencionaba.

Busqué entonces mirando las fechas a aquel puente del año anterior cuando empezamos a conocernos mejor. ¡Bingo! Allí hablaba de mí.

“Luis es muy guapo y divertido, pero tiene mucho mundo. Hay algo oscuro detrás de él.”

Más adelante en Semana Santa escribió:

“He pasado con Luis la mejor Semana Santa de mi vida. La siente como yo. Y en silencio me ha cogido la mano. Me da miedo reconocer que me gusta mucho. El Domingo de Ramos estaba guapísimo con su chaqueta azul y su corbata. Me gusta cuando me habla comentándome lo que vemos pero sobre todo cuando me coge de la mano para no perdernos. Es atento y educado y tiene unos labios carnositos que dan ganas de besar. ¿Me estaré enamorando?”

Más adelante pude leer:

“Luis y yo nos hemos enrollado. No hemos podido resistirnos. Todo el mundo se daba cuenta de nuestra atracción. Ha sido delicado al principio pero muy pasional después. Le he acariciado el pecho y lo he tocado. Hacía mucho que no tocaba a nadie y con Luis ha sido especial. Pero él quería más y terminó tocándome también y desnudándome el pecho. He pasado un poco de vergüenza pero después ha sido tan delicado que me he sentido bien a gusto con él.”

Y justo después decía:

“Sólo ha sido un rollo. Luis esconde algo y no quiere complicarse conmigo. Me gusta tanto que estoy dispuesta a ayudarle en lo que sea, pero él no se abre y se ha limitado a decir que no puede ser. Estoy desconsolada pero no quiero que nadie lo sepa. Creo que nunca me ha gustado tanto una persona. Creí que era mutuo pero sólo ha sido un rollo.”

Varias páginas avanzando volvía a aparecer mi nombre:

“Luis me evita. No es que me rechace pero mantiene las distancias. No quiero que se piense que estoy loca por él capaz de hacer cualquier cosa. Pero es que realmente lo estoy. Me he fijado en su cuerpo. No suelo hacerlo en los chicos, pero Luis me tiene absorbida. Me gustaría tanto abrazarlo, acariciarlo, rozar su piel y volver a besarlo…”

Por fin llegué al momento que pensé más interesante:

“La ex de Luis ha aparecido y lo ha dejado destrozado. Menuda zorra debe ser. Se acuesta con él justo antes de abandonarlo. Pero ahora sé que no piensa en mí. Debería olvidarme de él. Pero cuando lo he visto destrozado, tan apagado, abandonado. Me ha roto el corazón pero verlo tan desvalido me ha hecho tener que ayudarlo. Estaba demacrado, hundido por culpa de esa Claudia.

Tengo sentimientos encontrados hacia ella. La odio por hacerle sufrir y a la vez me alegro de que haya desaparecido de su vida. Pero verlo así ha sido muy triste. Necesita mi ayuda y se la voy a dar aunque sé que no me quiere. Es muy duro tenerlo tan cerca y tan lejos a la vez.

Debería alejarme de él pero sé que me necesita”

Esas palabras me conmovieron de tal forma que cerré el libro y me desnudé para tumbarme en la cama de Alba. Pobre, qué mal lo tuvo que pasar por mi culpa. Tenía que devolverle ese dolor en forma de felicidad. Su corazón es tan grande que no le cabe en su precioso pecho.

Tuve suerte de cortar la lectura en ese momento porque no llevaba un minuto en la cama cuando apareció Alba envuelta en una toalla con el pelo ya secado.

-Qué serio estás…-me dijo al verme con su preciosa sonrisa.

-¿Sabes que te quiero?

-Huy, ¿y eso ahora?

-Pues no sé. Aquí en tu dormitorio que me ha dado la vena- respondí mientras mi chica buscaba unas braguitas en el cajón justo debajo de su diario.

-¿Sabes que eres el primer chico que se ha metido en mi cama?

-Pues deberíamos estrenarla ¿no? Mejor deja esas braguitas en el cajón…

-Jajajaja, hoy vienes con ganas- respondió sentándose a mi lado en la cama para besarme.

Tiré de su toalla para que se soltara dejándola desnuda y Alba dejó caer su cuerpo sobre el mío abandonándose a mis labios.

No desaproveché la ocasión recién duchadita de besar y lamer todo su cuerpo incluido su chochito que me ofreció gustosa sentada sobre mi cara. Después me regalo una breve mamada que no fue muy intensa porque yo tenía ganas de penetrarla.

La enseñé a ponerme el condón y la penetré al estilo misionero con dulzura y muchas caricias durante bastante tiempo hasta que se corrió abrazada a mí. Me encantaba sentirla. Continué un poco más hasta correrme y nos quedamos abrazados dormidos. Sin prisa. Sin miedo. Sin que nadie nos molestara. ¿Eso sería su felicidad? La mía lo estaba siendo.

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