MOISÉS ESTÉVEZ

De camino al local donde trabajaba Karen y los esperaba su jefe, Nick
saciaba la curiosidad de su nuevo socio con respecto a caracortada. A
Abraham le parecía cuanto menos curioso que un individuo que vivía en la
calle, bajo unas condiciones tan duras, sufriendo una escasez general y con un
futuro tan incierto, que sus pensamientos seguro que no irían más allá del día
que estaba transcurriendo, mantuviera esa relación de amistad con su
compañero. Éste le contó que ya hacía más de diez años que lo conocía
-siempre en la calle – dijo. Y desde el principio le pareció un ser entrañable.
Educado, inteligente, medianamente culto y bastante amable… en un momento
de su vida tuvo un golpe de mala suerte y todo cambió para él…
Cuando llegaron, el jefe de Karen los esperaba, y después de unas
cuantas preguntas y corroborar su coartada, se fueron como habían venido,
con las manos vacías.

  • Nick. Me acaba de llegar un mensaje de los técnicos. Al parecer
    podrían tener algo de las cámaras –
  • Joder! A ver si puede ser y nos cambia la suerte. Necesitamos avanzar
    en alguna dirección –
    Pisó con brío el acelerador rumbo a comisaría con la esperanza de que
    así fuera…

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