ALMUTAMID

Levantarse a las 4 de la mañana para acompañar a tu novia a su casa es un fastidio con lo fácil y cómodo que hubiera sido que nos quedáramos a dormir en mi casa. Pero hay barreras difíciles de derribar y la que suponía la libertad de Alba era complicada. Demasiado habíamos avanzado para lo que yo me temía cuando conocí a mi suegro.

Volver a la cama solo cuando un rato antes había tenido el cuerpo de mi chica abrazado a mí me resultaba incomprensible pero aun así me pude dormir fácilmente hasta el mediodía del sábado, en que tuve que salir a hacer varios recados por el barrio que me había dejado encargados mi padre.

Al salir de una ferretería oí que me llamaban.

-Luis, Luis…

Me giré para ver quien era la emisora de la voz femenina que decía mi nombre y me encontré a Mónica avanzando por la acera hasta llegar a mi altura.

-Hombre, Luis ¿cómo estás?

-Muy bien…mmmm, qué de tiempo, ¿no?-respondí algo descolocado.

-Bueno, tú que desde que tienes novia ya no quieres nada con nadie.

¿Cómo sabía Mónica que yo salía con Alba? Debió notar mi desconcierto y se explicó:

-Te he visto cogido de la mano con tu chica varias veces y no te he saludado por no incomodar.

-Ahn, vale. No incomodas- respondí cortésmente.

-Bueno, recuerdas que yo te había dicho hace mucho tiempo que esa chica estaba por ti. Se salió con la suya.

Esas palabras dando a entender que Alba había manipulado las cosas para terminar conmigo me molestaron sobremanera y respondí algo seco:

-Bueno, era algo mutuo. Tardé en darme cuenta.

-Cuando una mujer quiere algo lo consigue. Tenemos nuestras armas.

Sus palabras seguían molestándome. Pues precisamente el arma en qué estaba pensando era el que Alba no había utilizado para “seducirme”. Lo que evidentemente escondían sus palabras, y a estas alturas ya me daba cuenta. Es que ella estaba dispuesta a utilizar esas armas también. O al menos eso parecía decir.

Me despedí de ella amablemente aduciendo que me esperaban con la promesa de tomar café una tarde que por supuesto no tenía intención alguna de cumplir. Mónica tenía un trasfondo oscuro que yo había descubierto en mis escarceos y por nada del mundo iba a poner en peligro mi relación con Alba por alguien como ella. Aunque la mente masculina es tan débil que se me puso morcillona la polla de regreso a casa recordando la habilidad con la que Mónica me había ordeñado aquella vez debajo de un árbol. De hecho su extraño carácter y comportamiento habían evitado que yo buscara algo más con ella que sí parecía seguir abierta a tenerlo conmigo. Mejor evitarla.

De regreso a casa me puse a arreglar el toldo del balcón que me había encargado mi padre. Hacía calor y estaba sudando como un pollo cambiando la polea que permite desplegar la vela que evita que el sol pegue directamente en la fachada del piso. Tendría que haberlo cambiado antes de que empezara a pegar el sol, pero como me había levantado tarde me cogió el toro y además no quería que se quedar otro día más pegándole el sol a los muebles y las macetas del balcón.

Mientras estaba liado me llamaron otra vez desde la calle. Era Alba. Estaba llamando al porterillo y a mi móvil y yo fuera no lo oía. Entré a abrirle. Venía con unos helados y un pollo asado.

-¿Y esto?- pregunté al abrirle la puerta.

-Le he dicho a mi madre que estabas arreglando el toldo y que tenías tarea y me ha dicho que te eche una mano.

-Échamelas todas…-le dije intentando abrazarla.

-Jajajaja, que estás todo sudado…-me apartó apoyando su mano en mi efectivamente sudado pecho.

Guardamos los helados en el congelador y mientras yo terminaba de desmontar la pieza que era realmente lo más complicado pues se había enganchado a la barra que gira para desenrollar la tela, mi chica me sirvió una cerveza que me trajo bien fría.

-Así no acabo con esto…-le dije dando el primer sorbo.

-Es que estás tan sudado que te falta líquido.

Después al verme subirme a la escalera para cambiar la pieza por la nueva me sujetó por la cintura.

-¿No decías que estaba sudado?

-Luis, me da pánico que te me caigas por el balcón desde un cuarto piso.

-Pero si llevo una hora aquí liado y no me ha pasado nada.

-Cámbialo rápido que me da cosa…

-Vale, mi princesa…

Instalar la pieza nueva fue mucho más sencillo y en apenas 10 minutos ya estaba el toldo desplegado. Fui a abrazarla pero de nuevo me detuvo.

-Date una ducha y comemos, anda…

La obedecí sin rechistar pues estaba realmente acalorado y cuando salí del baño me asomé con la toalla en la cintura comprobando que ya había calentado el polo y lo estaba sirviendo.

-Date prisa, anda. Vístete que ya está la comida.

Fui a preguntarle si quería comer mejor otra cosa, pero me corté pues estando con la regla no tocaban jueguecitos, así que me fui al dormitorio y me puse unos calzoncillos y una camiseta para comer.

Durante la comida hicimos planes sobre el viaje al norte. Los lugares que queríamos visitar, los que ya conocíamos. Se le notaba ilusionada con nuestro verdadero primer viaje juntos.

Después de comer nos fuimos al salón a tirarnos en el sofá a ver una película. Como estaba con la regla, en vez de echarnos como solíamos conmigo echado en su barriguita, postura que me había permitido alguna comida de coño a mi novia, fue ella la que se recostó entre mi pecho y mi abdomen mientras yo acariciaba su espalda colando la mano en su camiseta.

Estábamos tranquilos hasta que noté que su mano se paseaba por mi vientre pasando su dedo índice por mi ombligo y el elástico del calzoncillo. Me estaba poniendo nervioso y temía que mi calzoncillo me delatara. Alba levantó la cabeza y me sonrió. Parecía simplemente una caricia.

Pero de golpe su dedo bajó lo suficiente para tropezar con el bulto de mi calzoncillo.

-Alba…que eso se espabila…

Pero no me contestó dibujando con su dedo el contorno de la forma de mi paquete en el calzoncillo progresivamente más marcado de forma inevitable.

-No seas mala…que no podemos hacer cositas…

-No podemos con mi chochito pero…

Coló su mano en mi calzoncillo tropezando con mi polla ya endurecida.

-Si es que estás malito…

-Me estás poniendo tú…

-Pues habrá que curarte…-respondió sacando mi polla ya totalmente erecta.

-Pero ¿sigues con la regla?

-Todavía mancho, pero ya no tengo molestias…y teniendo a mi niño así…-respondió bajando mi prepucio completamente para liberar mi glande- Si es que mi niño está muy bien, pero que muy bien…

-Alba, no tienes por qué hacer nada.

-¿Y tener a mi lindo así? No, no…

Bajando la cabeza besí mi glande haciéndome estremecer.

-Ay, princesa…

-¿Ves? Estabas deseando…

-Pero yo quiero también hacerte cositas.

-Hoy no. Hoy me dejas que yo te las haga…-respondió justo antes de pasar su lengua por mi meato provocándome un gemido.

-Pero ¿qué te pasa? ¿Estás…caliente?

Alba giró su carita con una mirada mimosa para mirarme pero de inmediato desvió su mirada a mi polla a la que acariciaba mientras me explicaba:

-La menstruación es como una montaña rusa de hormonas y sensaciones, ¿sabes? Cuando te va a bajar no quieres no oír hablar de sexo. Después sólo quieres mimitos. Pero cuando ya ha bajado empiezan las hormonas otra vez y te pones como una moto. Yo antes apenas lo sentía, pero ahora que te tengo es otra cosa…

Y se metió mi polla en la boca succionando con fuerza haciéndome gemir hasta que siguió hablando:

-…si es que tengo el mejor novio del mundo. Es inteligente, guapo, buena persona…y está para comérselo…

“Chup, chup…” Alba estaba desatada mamándome la churra.

-…si es que tienes la mejor churra del mundo, la más rica…

“Chup, chup…”

-Madre mía Alba, cómo estás y cómo me estás poniendo.

-¿Te gusta mi lindo?

-Me encanta…

Mi chica se acomodó de rodilla entre mis piernas para tener más libertad de movimiento y volvió a la carga.

-Mi princesa, más lento y más profundo…-le pedí.

Ella obedeció mirándome a los ojos complaciente. No me lo podía creer. Lo de la playa no había sido fruto de su enfado por complacerme. A mi novia le gustaba comérmela. Me acomodé apoyando la espalda en el reposabrazos del sofá para estar más erguido mientras Alba volvía a la carga.

-Ufff, princesa…quiero metértela…

-No, que todavía mancho- respondió sonriendo mientras me la meneaba.

-Es que me tienes loco…

Volvió a meterse mi glande en la boca con una sonrisa. Pero yo esta vez más seguro presioné con suavidad su cabeza para que se tragara más. Entró casi entera. Aguanté unos 3 segundos y la solté lanzando un gemido. Mi chica se limpió la babilla con el dorso de la mano y me preguntó:

-¿Así te gusta?

Asentí con la cabeza y mi chica repitió cerrando los ojos y contrayendo la cara pues mi polla se incrustaba hasta su garganta. Ver mi trozo de carne perderse en su carita angelical era el sumum del placer. Alba estaba perdiendo muchos de sus prejuicios. Y el sexo era uno de los más importantes. Desde luego a mí me tenía imnotizado viendo como mi polla se perdía dentro de su boquita donde permanecía unos instantes hasta que una contracción de su carita indicaba que ya le molestaba y la soltaba para coger aire.

-Disfruta…-me decía cuando tomaba aire- Quiero que disfrutes.

-Vas a hacer que me corra.

-Eso quiero…

-Quiero disfrutar este momento mucho más.

Me sonrió divertida justo antes de empezar a mamar de nuevo. Pero por más que yo quería retardar lo inevitable, la naturaleza tiene sus pautas. Y tanta estimulación visual y de contacto en zona tan sensible me estaba llevando al éxtasis. Y no me quedó más remedio que avisarla. Pero Alba estaba tan enfrascada en mi placer que no atendía a mis gemidos lastimeros previniéndola:

-Ya viene, princesa…ya viene…

Ella mamaba con rápidos movimientos de cabeza concentrada. Tuve que darle golpecitos con mi mano en el hombro porque temía que correrme dentro de su boca provcara que le perdiera el gusto a comerme la churra. Pero para cuando se retiró el primer lefazo ya venía en camino e impactó entre sus labios entreabiertos. Pude ver como hacía un gesto de asco cerrando los labios mientras el pegotón bastante espeso colgaba y se escurría por su barbilla mientras su mano, ya experta terminaba de vaciarme los huevos derramando el resto de su contenido en mi barriga.

Pensé que se iría corriendo a limpiarse. Pero esperó a que yo empezara a relajarme y entonces se quitó con la mano churrete. Escuché horrorizado como decía:

-Pensé que me iba a morir del asco, pero no ha sido para tanto.- mientras pasaba la lengua por el labio donde había caído mi semen no sé si como gesto de reflejo o por curiosidad.

Se fue ligera el baño regresando al instante preparada para limpiarme. Casi le digo cuando terminó “Servicio completo” pero después se me ocurrió pensar que ella no lo relacionaría con una gasolinera y se podría cabrear. Pero cuando se volvió a acurrucar sobre mi pecho demandando mimitos de nuevo sí le pregunté:

-¿Estás bien?

-Sí, muy bien.

-Es que, no sé…tú ahí dándome gustito, y yo sin hacer nada, y además te lo he soltado un poco en la cara…

-Sí, jajajaja. Cómo estabas…

-Yo en la gloria, pero quiero saber cómo estás tú- insistí.

Puso Los ojos en blanco en un gesto muy gracioso y con una sonrisilla pícara me respondió:

-Pues como entre tú y yo no hay secretos…he tenido que cambiarme el tampón.

-¿Por la regla? ¿Te ha sentado mal lo que me has hecho?

-No, jajajaja. Porque estaba empapado de otra cosita.

Puse cara de extrañeza y Alba se rio jocosa explicándome:

-Estaba mojadita por lo que estaba haciéndote, tonto.

-Ahn, jajajaja. Vale…tendrías que haberme dejado metértela. Además ahora no hay riesgo de embarazo.

-Pero no te iba a manchar ahí…

-Me ibas a empapar pero de lo mojadita que estabas.

De golpe mi chica se estremeció.

-¿Estás bien?-pregunté.

-Sí, sí. Es que me ha dado como un escalofrío.

-Además- continué- yo te he manchado con lo mío. Y no te ha pasado nada.

Alba se quedó un instante en silencio acariciándome el pecho y dijo con cierto misterio:

-He probado tu sabor.

-Ya me la habías chupado antes.

-No. Que algo se me ha colado en la boca y lo he probado.

-Ahn…

-Y no me ha dado asco, Luis. Ni el pegotón que me has dejado.

-Lo siento, yo no pensaba que…

-No pasa nada. No me ha dado asco.

-¿Sabes una cosa? Hay chicas que dejan que se lo eches en la boca…

-Supongo que lo sabes porque lo has hecho.

-Sí- respondí serio.

-Y te gusta, claro.

-Puff, es increíble.

Se hizo un silencio largo y bastante incómodo hasta que quise romperlo diciendo:

-¿Y si en vez de salir nos quedamos aquí toda la noche?

-¿Y eso?

-Los dos juntitos. ¿No te paetece?

-Claro que me apetece. Podría vivir pegada a ti, jajajaja.

-Podemos dormir juntos un rato y después te acompaño a casa.

-Luis, tendría que pasar al menos por casa para cambiarme de ropa y que mis padres no se piensen que me paso todo el día en la cama con mi novio.

-Ahora estamos en el sofá…

-Jajajajaja, pero tú estás desnudo y hace un momento- se acercó al oído para susurrarme- me he comido la churrita rica de mi novio.

-Yo sí que te comía entera…

-Jajajajaja

-Vale. Pues me voy un rato a casa.

-Te vienes para cenar juntos. Que te preparo algo rico.

Así hicimos. Yo aproveché para bajar al supermercado y comprar vino y algo especial para la cena. Después me volví a duchar y me puse a cocinar. Cuando ya era la hora en que llegaría mi novia me vestí para reciirla. Al abrirle la puerta me dijo:

-Que guapo ¿cómo que te has arreglado?

-Para cenar con mi chica…

Cerré la puerta y cogiéndola por la mano la hice darse la vuelta para verla mejor.

-¿Y tú? ¿A dónde vas tan guapa?

-Pues con mi novio…jajajajaja

Era increíble la cantidad de horas que pasábamos juntos y no nos aburríamos. Pero la cena fue hasta divertida con los dos riéndonos como tontos. Juntos recogimos los platos. Después le pregunté si quería sofá o cama y me respondió que cama. Que quería dormir un rato conmigo.

Nos fuimos al dormitorio. Yo me desnudé quedándome en calzoncillos. Abrí la cama para poder meternos entre las sábanas aunque no creo que nos tapáramos porque era verano. Alba fue al baño. Tardó bastante por lo que pensé que estaría cambiándose el tampón. Regresó aún con el vestidito que llevaba. Se desabrochó los botones delanteros de espalda a mí y se lo quitó dejándolo sobre la silla para que no se arrugara. Llevaba un conjunto de braguita u sujetador de encaje blanco que me sorprendió. De hecho sus pezones oscuros se transparentaban a través de la tela calada de su lencería pero no así su vello púbico pues tenía algún tipo de forro.

-Pero madre mía…-dije mientras mi chica ponía pose de modelo.

-¿Te gusta?

-Me encanta. Estás preciosa.

-Me lo compré hace unos días y no sabía cuando ponérmelo. Y bueno como hoy íbamos a estar los dos aquí…

-Pero eres mala. Ponerte esto cuando no podemos hacer nada.-le dije mientras se acomodaba en mi hombro.

Alba se giró abrazándome y me besó la mejilla. Entonces con una voz muy dulce me dijo:

-Pues ¿sabes qué me pasa? Que llevo todo el día con ganitas por culpa de este cuerpo y ya casi no mancho…así que si quieres…

No llegué a contestar. Mi boca se adueño de la suya que empezó a lanzar gemiditos sólo con el choque de nuestras lenguas. Sus caderas cobraron vida mientras mi mano acariciaba su piel. Estaba realmente deseosa.

En unos pocos minutos su sujetador había desaparecido y mi boca recorría su cuerpo deteniéndose especialmente en sus sensibles pezones, más endurecidos que nunca, que la hacían gemir ya como cuando la penetraba.

Yo estaba lanzado y al quitarle las bragas me lancé a por coño para comérselo olvidándome de su menstruación. Ella me detuvo cerrando las piernas con fuerza.

-No. Luis…eso todavía no…

Me lancé sobre ella colocándome entre sus piernas uniéndose de nuevo nuestras bocas. Ahora era ella la que tenía prisa por bajarme el calzoncillo. Como por la postura no podía apenas me empujó para ponerme boca arriba y sacarme los gayumbos ahora ya sí con mi colaboración haciendo que mi polla saltara muy dura. Alba dudó qué hacer y le dije:

-Siéntate encima y tú controlas.

Se sentó de modo que mi polla quedó aplastada por su peso. Nos besamos de nuevo mientras mis manos agarraban sus tetas.

-Necesito metértela ya…-le dije.

La ayudé a colocarse para que mi churra se fuese colando entre sus labios mientras ella apoyaba sus manos en mis hombros. Estaba empapada y caliente pero aun así entró con dificultad. Cuando al fin quedó completamente hundida dentro de su coño Alba vació los pulmones mordiéndose el labio dejando caer la cabeza hacia atrás.

-Ufffffff, Luis…

Sin embargo se quedó quieta un instante mientras nos mirábamos a los ojos para inmediatamente besarnos.

-Luis, te quiero…

-Mi vida…

-Me encanta hacer el amor contigo…me llenas…

Nuestras bocas se encontraban de nuevo con mis manos recorriendo su espalda mientras las suyas se agarraban de mis hombros para pegarse a mí.

-Estoy muy sensible…te siento todo-me susurró al oído.

-Me encanta que me disfrutes…

-Sé que no tengo experiencia, pero me encanta hacerlo contigo, no creo que me guste con nadie así…

-Eso espero…

-Jajajajaja, lindo…

De nuevo nos besamos y yo me dejé resbalar por la cama para que mi cabeza quedara a la altura de la almohada mientras Alba se inclinaba sobre mí.

-Ahora hazme tú el amor…-le dije.

Mi novia empezó a mover las caderas mientras gemía. Era increíble lo estrechito que estaba su chocho apretándome la polla con sus movimientos.

-¿Me sientes mi lindo?

-Uffff, eres increíble…

-Yo te siente…mmmmmm….te siento…

Muestra de los caliente que estaba mi chica que en menos de 5 minutos estaba temblando mordiéndose el labio con la cabeza caída sobre el pecho. Fue un orgasmo breve y no muy intenso. Pero lo sufieicnte como para que se quedara quieta con sus manos en mi pecho.

-Uffff, Luis…no sé que me ha pasado.

-Pues que te has corrido, jajajaja.

-Pero si apenas…

-Shhh…sigue, que hay algo mío dentro de ti que quiere seguir sintiéndote.-le dije justo antes de incorporarme para besarla.

Me sonrió y empezó de nuevo a mover sus caderas.

-Ay, Luis…es que estoy supersensible…

-Pues disfrútalo como yo estoy haciendo contigo.

Hasta dos veces más tuvo un orgasmo con una periodicidad de 5 o 6 minutos pero yo estaba tan caliente que tras el tercero no dejé que se recuperara y flexionando mis piernas empecé a percutirla desde abajo. Sus gemidos debían oírse en todo el barrio. Afortunadamente teníamos las ventanas cerradas.

Además estaba empapada con un flujo bastante denso. Como no vi mi polla pues llevaba sin salirme de ella desde el principio no sé si me había manchado. Pero me daba igual. No podía estar en mejor sitio.

Con la caña que le estaba dando le vino un cuarto orgasmo ahora sí más intenso. No me lo podía creer. Alba se había corrido 4 veces en media hora. Pero no paré. No podía hacerlo. Sentía que yo estaba cerca y no podía evitarlo.

Efectivamente exploté dentro de ella que estaba con la cabeza hundida contra mi pecho entre sus brazos por efecto de su reciente orgasmo, Mi polla estaba llenándole el coño con mi semen mientras de mi boca salía repetidamente su nombre en tono lastimero.

-Albaaaa, Albaaaaa….

Entonces de golpe empezó a temblar de nuevo con mayores contracciones que antes. Estaba casi ida con la cabeza totalmente caída y pude sentir como se le escapaba la babilla sobre mi pecho. Pude sentir sus contracciones en mi churra aun clavada en sus entrañas.

La abracé mientras seguía temblando consiguiendo que se dejara caer sobre mi cuerpo. Era increíble. Habíamos follado a pelo y corriéndome dentro y mi chica había tenido cinco orgasmos cada vez más intensos. Ahora estaba casi inerte con la respiración profunda derrotada sobre mi cuerpo mientras mi polla perdía fuerza poco a poco dentro de su chocho. Ni todo el sexo del mundo valía más que lo que mi novia y yo acabábamos de disfrutar.

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