MOISÉS ESTÉVEZ

  • Bajemos a tomarnos un café antes de ir a ver al jefe de Karen, a lo que
    tenemos aquí no sabría como llamarlo, como en toda buena comisaría de
    policía, y de paso te presento a un amigo –
    Pidió Nick tres cafés para llevar. El suyo doble, y se adelantó Abraham
    para pagar.
  • Gracias compañero pero he sido yo el que ha dicho de venir a tomarlo –
  • De nada. No te preocupes. El próximo, espero de muchos, te toca –
    contestó guiñándole un ojo.
    Se dirigieron a la esquina por donde solía residir caracortada, y allí
    estaba, sentado junto a sus cutres y pocas pertenencias, leyendo un viejo libro
    que había encontrado el día antes en un banco de Washington Square. ‘La
    sombra del viento’ de Carlos Ruiz Zafón, autor español que arrasó en su día
    con la tetralogía ‘ El cementerio de los libros olvidados’ y que con la novela que
    Russell tenía entre manos comenzaba.
  • Hola socio. Cómo lo llevas –
  • Nick! que sorpresa. Llevaba días sin verte. Cómo estás –
  • Muy ocupado. Ya sabes, el trabajo. Siento no haber pasado antes –
  • Va. No te preocupes, tampoco es que te haya echado de menos –
    mintió – Tu nuevo compañero, supongo –
  • Si. Abraham este es el amigo que te comentaba, Russell – dijo Nick
    tendiéndole el café.
  • Encantado Russell –
  • Igualmente. Te estará tratando como es debido el energúmeno este,
    espero, porque lo que es a mi… – bromeó caracortada.
  • De momento no tengo ninguna queja…

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