ALMUTAMID

Otra sorpresa llegó por la noche. Decidimos cenar algo en el apartamento y después salir a tomar algo e incluso a alguna discoteca o terraza de verano. ¿Y cuál fue la sorpresa? Que mi chica se puso un vestido anudado al cuello que sujetaba sus pechos en dos copas como de bikini de la que caía el resto del vestido con mucho cuelo y algo corto dejando toda su espalda al aire.

Me dejó tan sorprendido que me quedé con la boca abierta mientras ella me preguntaba si me gustaba cuando salió del dormitorio así vestida, con su melena castaña suelta y su espalda, hombros y escote a la vista en su piel bronceada salpicada de pequitas como sus mejillas.

-No puedo dejarte salir así a la calle…

Su cara se torció en un gesto de preocupación mientras yo terminaba la frase:

-…porque todos van a querer arrebatarme a la niña más bonita.

Su cara se iluminó ahora con esa mezcla tan suya de sonrojo y orgullo cuando vino feliz a sentarse en mis rodillas para darme un beso.

-¿Nos vamos entonces?-pregunté.

-Falta Paula- recordó Javier.

-¡Ya voy!- gritó.

Al minuto salió también dejándonos sorprendidos con un mono de color negro ancho por las piernas hasta sus zapatos de plataforma, seguramente para disimular su estatura, pero con un escote espectacular formado por un cordón tranzado hasta su ombligo por el que se veía la redondez de sus pechos dejando por supuesto también toda la espalda al aire. Mi cuñado también se sorprendió de ver a su ¿novia? Y se levantó de un salto para decir:

-Joder, Paula, estás espectacular.

-¿Te gusta?- preguntó girándose para que viéramos como se apretaba a sus nalgas sin marca de elástico evidenciando que llevaba un tanga.

-Joder, me dan ganas de quitártelo ya…

-Córtate- le espetó su hermana.

-¿Nos vamos?- preguntó Paula con una sonrisa.

-Vamos- respondió mi chica levantándose de mis piernas.

Sorprendentemente lo pasamos bien. Nos pasamos casi toda la noche contándoles a los chicos experiencias y anécdotas de la universidad. Javier mostraba interés y no se comportó como un capullo. Incluso cuando las chicas se fueron al baño me preguntó si de verdad jugaba al fútbol sala. Le conté lo del partido semanal con mis amigos y como había ganado una liga universitario jugando incluso el torneo regional. Quedó impresionado y hasta me pidió permiso para venir un día. Por supuesto le dije que lo avisaría.

La convivencia sirve para que ocurran dos cosas generalmente opuestas: que te caigas muy bien o que te caigas muy mal. La partida de inicio de aquel fin de semana había sido terrible: mi cuñado mintiendo a su hermana para montárselo con su novieta, Alba cabreada pagándolo con la niña que no tenía culpa de nada, mi novia de cara larga jodiéndome el fin de semana a mí, pero según habían ido pasando las horas y habíamos hablado nos habíamos ido acercando. Primero Alba a Paula, hasta el punto de tener ya sus confidencias y ratos de hablar entre ellas entre sonrisitas, y de mi cuñado a mí. De verme simplemente como el aparente novio que se aprovechaba de su hermana (poco, la verdad, aunque la mamada de la hora de la comida había estado pero que muy bien) a verme hasta como un posible amigo. Todo ello demostraba que los prejuicios por una parte, y la falta de diálogo suelen ser la principal fuente de conflictos, y muchos de ellos se pueden solucionar fácilmente. De todos modos quise indagar más en la forma de ser de mi cuñado:

-Entiendo que quisieras venirte a pasar un fin de semana con Paula…

-Está buena ¿verdad?

-Y se ve buena niña.

-Sí ¿verdad?

-¿Tú no te das cuenta?-indagué.

-La verdad que sí, pero no quiero que piense que vamos a casarnos.

-Jajajajajaja ¿cómo va a pensar eso?

Mi cuñado se encogió de hombros.

-Tienes poca experiencia.

-Algún rollo, para qué te voy a engañar.-confesó.

-Normal. Yo con tu edad no me comía una rosca. Pero todo es conocer a alguien adecuado.

-¿Tú te vas a casar con mi hermana?

-No sé. Apenas llevamos unos meses. Aún nos estamos conociendo.

-Pero no es un rollo de verano.

-Evidentemente que no…Nunca he estado con nadie como con ella.

-Pero ¿has estado con muchas?

-Novias solo dos y tu hermana.

-¿Y te las has follado a todas?

-No voy a contestar a esa pregunta.-respondí serio.

-Vale, es verdad no ha sido muy elegante. Es que en realidad no quiero que Paula sepa que soy un pardillo.

Joder. ¿Otro cómo yo? Yo lo estropeé con Viqui por ir de lo que no era, aunque tampoco estaba enamorado de ella. Y con Claudia, uff, con Claudia. Mejor no pensar en todos mis errores por falta de seguridad.

-Mira Javier- le dije apoyando mi mano en su hombro- No tienes que aparentar nada. No tienes que ir de machito cuando ya le gustas a alguien. Tienes que ser tú mismo. Amable cuando toca, serio cuando toca, divertido cuando lo seas, pero sin intentar parecer un cliché. Un malote que está por encima del bien y del mal y que va por ahí mojando el churro sin sentido. Eso hace daño a las personas que te aprecian y te hace daño a ti…

Mi cuñado parecía cavilar sobre mi comentario cuando llegaron las chicas.

-Qué serios estáis- dijo Alba sentándose- ¿de qué hablabais?

-De la suerte que tenemos…

Una sonrisa fue suficiente. Al final estuvimos en varias terrazas y nos tomamos varias copas. De regreso por el paseo marítimo la parejita iba por delante nuestra. Javier no se cortaba en sobarle el culo a Paula mientras ella iba a brazada a su cintura. Eran un tanto disparejos. Él tan largo y ella pequeñita, él tan pijo con su camisa Oxford de rayas y ella con su mono llamativo. Alba venía en silencio abrazada a mi pecho mientras yo la cogía por la cintura. Pero se la veía contenta pues se paró varias veces a besarme rezagándonos.

Al llegar al apartamento las chicas tomaron el baño. Yo le ofrecí como el día anterior una cerveza a mi cuñado tras cambiarnos de ropa. Yo me puse un bañador seco que encontré tirado en la cama y una camiseta porque la brisa era fresca en la terraza. Por fin las chicas salieron, Alba con su pijama y Paula con su camiseta larga. Mi chica dio un sorbo a mi tercio de cerveza y me dijo: “Me caigo de sueño, te espero en la cama”.

-No me tardo- respondí.

Javier se apuró la cerveza y se fue con Paula a mi dormitorio. Se escuchaban las rosas que salían de la habitación. Yo resignado me terminé la cerveza y me fui al baño a lavarme los dientes y mear. Cuando entré al dormitorio Alba estaba despierta.

-Pensé que no venías.

-Estaba acabando la cerveza- respondí quitándome la camiseta.

-Ya te echaba de menos…

No sabía como interpretar su respuesta. Me quité el bañador delante de ella y me puse unos calzoncillos para dormir. Ella me observaba sin decir nada. Pero cuando me fui a meter en la cama mi chica se quitó la camiseta del pijama dejando sus preciosas tetas a la vista justo antes de apagar la luz.

Me giré y la encendí de nuevo.

-¿Qué te pasa lindo?

-¿Estás bien?

-Si, jajajaja ¿qué te pasa?

-Que mi niña está…está…-tiré de la sábana y comprobé que sólo llevaba sus braguitas puestas.

-Aquí nadie nos ve.

Me giré a por ella y la besé. Me recibió gustosa y además rápidamente empezó a acariciarme la espalda.

-¿Tienes ganas? Y ¿tu hermano?

-Sólo voy a dormir con mi novio…

-Tu novio contigo así se va a poner muy caliente.

-Pues ya lo remediaremos, jijiji…

Me separé de ella y le pregunté:

-¿Qué ha pasado?

-Que no puedo ser injusta contigo ni negar lo que siento. Y soy tonta si no disfruto de mi novio por culpa de mi hermano.

-¿Eso es todo?

-¿Qué más va a haber?

-Como estabas tan reacia…

-Pero hoy, bueno no hace falta que te cuente lo que ha pasado hoy…

-Pero ahora no estamos solos.

-No veo aquí a nadie más…

-Alba, Alba…algo ha pasado y lo quiero saber…

-Me gusta complacer a mi novio.-respondió acariciándome el pecho.

-¿Y ayer no te gustaba?

-Ayer estaba enfadada y hoy ya se me ha pasado todo. Además no quiero que pienses que yo no te sé dar lo que tengo…

Ese comentario me despistó.

-Alba no tienes que demostrarme nada.-respondí tumbándome en la cama.

Mi chica sin dejar de acariciarme el pecho respondió:

-Luis, esa chica que hemos visto hoy, Paula…todas lo hacen, y yo poniéndole pegas a mi novio hasta que se canse de mí.

-¿Es eso?

-No. Me apetece. Me gusta hacerlo contigo. Lo del mediodía ha estado muy bien. Y quiero que te lo pases bien este fin de semana.

-¿Y tú?

-Pasármelo bien contigo…

-¿Segura?

-Segura.

Se acabó la conversación. A partir de ahí las bocas estuvieron ocupadas por otras cosas que no eran palabras. Y es que sus bragas y mis calzoncillos volaron. Nuestras manos recorrieron nuestros cuerpos y terminamos haciendo el amor intentando no hacer mucho ruido en la postura del misionero. De nuevo mi chica se corrió relativamente pronto y pude seguir bombeándola más tiempo pues al haberme corrido al medio día y controlar yo ahora la penetración duré bastante más tiempo. Alba me demostró que disfrutaba al sentirme dentro acariciándome la espalda y el culo mientras que yo bombeaba sintiendo su boca en mi hombro y sus piernas rodeándome. Conseguí que se corriera dos veces más hasta que me vacié dentro del condón con una doble satisfacción: el polvo y su cambio de actitud. Seguíamos dando pasos.

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