AKUARIES

19.

Isa y Manolo se sentaron en una discreta terraza de un bar, le pidieron al camarero dos cervezas, Isa intentaba disimular que lloraba, Manolo miraba para otro lado, para no verla. El camarero llegó y les dejó las consumiciones en la mesa.

-Manolo yo… sé que te he hecho mucho daño, también sé que no te lo merecías.

-¿Has visto a Lucía?

-¿Qué?- Preguntaba extrañada Isa.

-Qué si has hablado con Lucía.

-Sí, sí, le envié un mensaje hace tres días…

-Que cojones tienes tía, estás no sé cuantos días sin hacerle ni puto caso, pasando de ella como de la mierda ¿Y le envías un mensaje? Si me lo haces a mí, te digo que te…

-Que me lo meta en el coño, ya. Ella me respondió, en resumen, no nos hemos separado desde ayer, estuvo todo el día en mi casa consolándome y hoy me ha obligado a ir a la universidad, y si soy sincera, ella ha sido quien me ha animado a hablar contigo.

-¡Ah coño! Es decir, si has venido es por Lucía.

-No Manolo, yo también quería verte, pero me daba vergüenza.

-No me extraña, yo no tendría cojones de hacerlo si hubiera hecho lo que has hecho tú.

-Supongo que Lucía te ha puesto al día.

-No Isa, desde el fin de semana que no hablo con ella.

-¡Hostia! Yo pensaba que tú ya sabías algo, que Lucía había hablado contigo, me he atrevido a verte porque pensaba que tenía el terreno un poco allanado.

-Pues de eso nada, claro, que yo entiendo a Lucía, si me llega a decir que tú querías verme te aseguro que no estaríamos aquí ahora.

-Quieres decir, que Lucía sabía que era mejor presentarme por sorpresa, que así tendría alguna posibilidad.

-Ya te digo, que bruja está hecha, ya hablaré con ella ya.

-Por lo que sé, no te ha dejado solo, debe haber sido un apoyo para ti.

-Hemos salido varios días, nos hemos tomado unas copas y ya está.

-¿Y nada más?- Preguntaba con ciertos celos Isa.

-Mira Isa, no tienes ningún derecho a sospechar de nada, pero te diré una cosa, si Lucía se hubiera insinuado un poco, me la hubiera follado, está buenísima, le hubiera dado pero bien…

Isa lloraba otra vez con intensidad, no daba abasto para quitarse las lágrimas con el pañuelo.

-Ya sé que siempre te ha gustado, por eso pensaba que…

-No idiota no, no ves que te lo digo para hacerte daño, porque estoy dolido contigo.- Manolo se ponía la mano tapándose la boca, pensaba.- Mira Isa, esto no nos lleva a ningún sitio ¿Quieres que te deje en tú casa?

-No, no, yo quiero seguir hablando contigo.

-¡Vale ya Isa! ¿Qué quieres realmente? ¿Por qué estamos aquí?

Isa lo miraba fijamente, intentando buscar la manera de decirle lo que realmente quería.

-Me gustaría tener una máquina del tiempo, para volver atrás y que nada hubiera pasado.

-Eso es imposible.

-No quiero perder el contacto contigo.

-¡Ah no! Yo no soy de esos que acaban una relación, haciéndome daño como me has hecho y sigue siendo un buen amigo de su ex.

-Solo quiero verte de vez en cuando, poder hablar contigo, esas cosas.

-Te hablaré claro Isa, a mí me parece que lo que buscas es volver conmigo, como si te hubiera funcionado lo de la máquina del tiempo, como si yo fuera un aparato, ahora te utilizo, ahora te guardo y te olvido.

Isa lloraba tanto que no podía ni hablar, eso no le gustaba a Manolo.

-Dime que te podré llamar, que saldrás algún día conmigo.

-Que pesadita te pones, y lo que quiero yo, no cuenta ¿O qué?

-Por favor Manolo.

Manolo se empezaba a desesperar, y muy a su pesar, ha ablandarse, las lágrimas de Isa le afectaban.

-Vale, está bien, pero con dos condiciones.- Le anunciaba Manolo a Isa, esta levantó la cabeza con una sonrisilla, todavía lloraba, pero había encontrado algo de esperanza.

-Deja de llorar de una vez, no me gusta, y dos, explícamelo todo.- Isa abrió los ojos mirándolo fijamente.

-¿Qué quieres decir con…? Explícamelo todo. Tampoco hay mucho que explicar.

-Ya lo creo que hay mucho que explicar ¿Quieres que salgamos algún día? Pues quiero saberlo todo, desde el primer día que viste a ese chico, hasta el último, y con todos los detalles.

-¿Con todos los detalles?- Preguntaba una preocupada Isa.

-Quiero saber hasta como te bajaba las bragas, donde y como te folló, quiero saberlo todo.

-No puedo explicarte eso Manolo, entiéndelo.

-Pues nos vamos ¿Te dejo en tu casa? O ¿Te vas en bus?

-¡Joder Manolo! No me das alternativa.

-La misma que me diste tú, cuando me dejaste en medio la calle como a un perro.

-Vale, vale, de acuerdo.

-Pues empieza ya, tengo ganas de escuchar esta historia.

-¿Aquí?

-No, si quieres buscamos una sala de reuniones ¡No te jode!

-Es que… es muy íntimo, no quiero que nadie nos pueda oír.

-Muy bien, volvamos al coche.

Manolo se levantó, fue a la barra y pagó las dos cervezas, Isa lo esperaba en la calle preocupada, eso no se lo esperaba, tener que explicarle todo lo que hizo con Daniel se le hacía una montaña. Manolo la llevó a un descampado con el coche, donde iban a follar, ellos y un montón de parejas más, aquello algunos días parecía el aparcamiento del Bernabéu en un día de clásico.

-Que buenos recuerdos me trae este sitio.- Le dijo Isa con nostalgia.

-Ya puedes empezar, y no te dejes nada, si nos volvemos a ver quiero saberlo todo.

-Después de escucharlo, no sé si querrás saber nada de mí.- A Isa le empezaba a caer alguna lágrima.

-Sin llorar, ya te lo he dicho, piénsalo, si tienes alguna posibilidad de que nos veamos pasa porque yo lo sepa todo, como tú quieras, tú decides.

Isa le miró a los ojos, respiró profundamente, y empezó el relato.

-Lo conocí en los grupos de trabajo del proyecto, una del grupo tiene una casa muy grande, quedamos allí para trabajar, resulta que su hermano gemelo, que también está en nuestra clase, citó a su grupo allí mismo. Daniel, que es como se llama, estaba en el grupo del hermano…

Isa se lo explicó todo, como empezaron a hablar, como no fue hasta el último día, que se lo folló en el cuarto de baño apartándose el tanga, las folladas en su casa, hasta en la piscina interior, el champán, el trió, como se la follaron por delante y por detrás a la vez, la propuesta que le hizo para que se follara a todos sus amigos. Y para acabar, su discurso delante de la facultad ridiculizándolos.

Cuando acabó, se hizo un silencio, Isa miraba hacia delante, no se atrevía a mirar a Manolo, este la miraba fijamente.

-Yo pensaba que eras más inteligente Isa ¿Cómo has podido caer en algo así?

-Por idiota Manolo, por en cegarme con coches, casas y lujos.

-Y encima mal follada.

-¡Manolo por favor!

-Está claro, cantidad mucha, pero calidad poca.

-Estoy tan arrepentida, me siento tan mal, casi pierdo lo que más quería en esta vida.

-¿A sí? ¿Y qué es lo que tanto querías?

-A ti y a Lucía, ya lo sabes.

-Pues no te acordabas mucho de nosotros cuando te subías en el Porsche descapotable o bebías champán francés, dime una cosa ¿Cuando bebías levantaba el dedito meñique como la gente fina?

-¡Manolo coño! Menos cachondeo que esto es muy serio.

-Tan serio que no me has preguntado como estoy yo.

-Ya lo sé por Lucía ¿O te crees que no le pregunté por ti? Fue lo primero que hice. Y me imagino cómo estás, solo hay que verte, no me has sonreído ni una vez.

-No estoy para sonrisitas Isa.

-Lo entiendo… ¿Crees que me podrás perdonar algún día?

-No lo sé, ahora mismo no lo creo, tengo demasiado daño dentro.

Isa cerró los ojos, de dolor, de saber el daño que le había provocado.

-¿Te podré llamar para salir a tomar algo y hablar un rato?

-Te he dicho, que si me lo explicabas podrías hacerlo, soy un hombre de palabra.

Isa confirmó con la cabeza en silencio, ella pensaba que si se lo explicaba tendría alguna posibilidad, o eso le pareció entender, que Manolo aceptase que lo llamara, era una buena noticia para ella.

-Mañana, podríamos hacer lo de siempre, quedar para cenar una pizza, pasarnos por el bar que trabaja Lucía, tomarnos un par de copas y luego salir con ella de fiesta, como hacíamos antes ¿No te apetece?- Intentaba animar Isa a Manolo.

-¿Pero tú de qué vas? Te he dicho que algún día me podrías llamar, a ti se te da una uña y te agarras el brazo entero.- Le contestaba Manolo molesto.

Isa abrió el bolso, sacó su teléfono y marcó algo, al momento sonó el móvil de Manolo.

-¿Me estás llamando tú?

-¡Hombre! Estás diciendo que solo puedo hablar contigo llamándote, descuelga que quiero proponerte un plan para mañana.- Le decía muy seria Isa.

-Que cabrona estás hecha, mejor vámonos, ya hablaremos.

Manolo iniciaba la maniobra con el coche para salir de allí, Isa estaba satisfecha, para ella no había ido mal la tarde noche, incluso a última hora, cuando le hizo la broma del teléfono, le pareció ver una pequeña sonrisa en la cara de Manolo.

Nadie dijo nada en todo el camino, hasta que el coche paró en la puerta del edificio donde vivía Isa. Antes de bajarse, Isa miró a Manolo.

-Mañana te espero como hoy, cuando salgas del trabajo y vamos a tomar algo, vale.- Manolo hacía una mueca de desaprobación.

-Ya he quedado Isa.

-¿Con quién?- Preguntaba Isa, dando a entender que no se lo creía.

-No tengo que darte explicaciones de lo que hago o con quien lo hago.

-Porque es mentira.

-¿Mentira? Mira, he quedado con una tía que está buenísima, vamos a ir a cenar, después nos tomaremos unas copas, al final de la noche la llevaré al descampado, y allí, me la follaré hasta reventarla. No te lo quería decir para no…

-¿Has quedado conmigo? Me encanta tú plan…

-¿Pero qué dices?

-Has dicho, que has quedado con una tía que está buenísima, esa soy yo ¿No me dirás que no?

Manolo se pasaba la mano por la cara, ese descaro de Isa le sorprendía.

-Mañana te llamo.- Se despedía Manolo.

-No me vas a llamar.

-Haré lo que me dé la gana.- Contestó Manolo molesto.

-Vale, de acuerdo, ya me voy.

Isa bajó lentamente del coche, Manolo la miraba, al cerrar la puerta, Isa levantó la mano en modo de despedida cariñosa, él desde dentro también la levantó, pero se parecía más a un déjame ya tranquilo. Manolo desapareció por la esquina, Isa lo siguió con la mirada, hasta dejar de verlo. Lo conocía lo suficiente para saber que no había quedado con nadie, con los chicos del taller seguro que no, sino habría sido más convincente, y lo de la tía buena, eso era mentira seguro, si de verdad tuviera ese plan desde antes de que apareciera en la acera del taller, ni se hubiera molestado en hablar con ella, Manolo estaba demasiado serio, demasiado afectado, como para tener una cita con una tía. Pensó Isa.

Manolo volvía a su casa, se había hecho muy tarde, y lo peor de todo, se hizo tarde por escuchar a Isa, dejándose convencer de todo lo que quiso, quiso hablar, y él la dejó, quiso ir a tomar algo, y él aceptó, encima la invitó, quiso seguir hablando, y él la volvió a escuchar. Al menos pareció sincera cuando le explicó lo ocurrido con todos los detalles que él pidió, hasta sabía que la primera vez que le puso los cuernos, se separó el tanga, como si separárselo, fuera más leve que quitárselo. También se enteró que le habían desvirgado el culo, y que se la habían follado dos tíos, uno por el coño y el otro por el culo. Él nunca se atrevió a pedirle sexo anal, siempre pensó que tenía la polla demasiado gorda, que le podía hacer daño. Seguro que mañana me llamará, con lo pesadita que estaba hoy, no le contestaré, si después de cenar tengo ganas de verla seguro que estará en el bar que trabaja Lucía. Pensaba Manolo.

Esa misma noche, pero un poco más temprano, Lucía cenaba con Pablo, se había dado cuenta que su padre estaba más callado de lo habitual, incluso en la cara se le notaba preocupado.

-¿Te pasa algo papá?- Pablo levantó la vista del plató abriendo los ojos, como cuando te pillan haciendo algo malo.

-No, no, bueno… quería hablar contigo.

-Vale, dime.

-Verás, nunca te he hablado de esto, yo…- Pablo se atascaba, no le salían las palabras.

-Papá por favor ¿Pasa algo? Me estás preocupando.

-No, tranquila, no es nada malo, o así lo pienso yo al menos.

-¿Lo quieres soltar de una vez por favor? Ya estoy de los nervios.

-Es que te he visto esta semana preocupada por Isa, y claro, no me he atrevido a…

Lucía dejó los cubiertos en el plato y miró fijamente a su padre, Pablo se dio cuenta que no podía demorarlo más, tenía que decírselo ya.

-Lucía, yo, hace tiempo que voy con una persona…

-¿Qué vas con una persona?- Pablo resoplaba. Ella volvía a agarrar los cubiertos y comía.

-Quiero decir, que tengo una relación, o algo parecido con una persona…

-¿Una persona?

-Sí Lucía, una persona humana.- Acabó de decirlo y Pablo pensó, pero qué coño estoy diciendo.

-¡Ah vale! ¿Y esa persona humana? ¿Tiene sexo?

Pablo se tensaba cada vez más, se limpiaba la boca con la servilleta y bebía nervioso.

-Claro, es una mujer.

-Pero de esto hace ya tiempo ¿No?- Preguntaba segura Lucía.

-¿Y tú como coño lo sabes?

-¡Papá hostia! Que tonta no soy, sobre todo, porque a veces tus camisas huelen a perfume, y que yo sepa, tú no te pones perfume de mujer.

Se hizo un silencio, para Lucía solo fue la confirmación de algo que sospechaba de hacía tiempo, la ropa de su padre a veces hacía un olor a perfume, y siempre era el mismo, así que debía de ser la misma mujer. Para Pablo fue una sorpresa, pensaba que su hija no sospechaba nada.

-¿Y tiene nombre?- Preguntaba con cierto cachondeo Lucía.

-¿Quién?

-La persona humana papá.

-Sí, sí claro, se llama… María.

-¿María?

-Sí, María ¿Qué pasa? ¿No te gusta el nombre?

-No, no, si a mí me da igual como se llame.

Lucía se levantó de la mesa recogiendo los platos, los vasos y cubiertos.

-¿Quieres algo de postre?- Le preguntaba a su padre, mientras entraba en la cocina.

-No gracias.- Lucía salió de la cocina.

-Vale, pues así, me voy a seguir con el proyecto un rato.

-Espera, espera.- La avisaba Pablo.

-¿Hay algo más?

-Sí, sí, verás, es que este fin de semana…

-Papá ¿Me estás pidiendo permiso para irte de fin de semana con una mujer? Haz lo que quieras.

-No te pido permiso, te informo, que es diferente.

-Lo que tengo que ver, que mi padre me pida permiso para irse a follar el fin de semana…

-¡Lucía Coño!

-No me dirás ahora qué vais a pasear, a ver el paisaje y los pajaritos. Los pajaritos los veréis de tanto follar.

-¡Lucía para ya! Que soy tú padre coño.

-Toma precauciones ¡Eh! No me vengas con una sorpresita de aquí un tiempo.

-La madre que te parió, que a gusto se quedó hija mía.

Lucía desaparecía por el pasillo muriéndose de risa. Era muy tarde, casi las dos de la madrugada, cuando el móvil de Lucía se iluminó en la oscuridad, ella abrió un ojillo, lo inclinó y leyó. Isa… Muy bien esta tarde, mejor de lo que me pensaba. Lucía sonrió y siguió durmiendo.

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