ALMUTAMID

Al llegar al apartamento el mal humor de mi novia no se había pasado. Aunque Paula de forma educada y queriendo caer bien me agradeció mil veces la invitación y alabó las vistas y la terraza, la cercanía a la playa, buscando caernos bien, Alba seguía enfadada con su hermano y tratando, creo que de forma injusta, a la chavala.

Hicimos reparto de habitaciones dejándoles a ellos mi dormitorio y evidentemente quedándome yo con la cama de matrimonio de mis padres. Por suerte aunque habíamos ido en caravana todo el camino la velocidad había sido aceptable y habíamos llegado sobradamente con tiempo para bajar a la playa. De modo que tras hacer camas nos cambiamos para aprovechar el sol de la tarde. Mientras se cambiaban me fui al supermercado a llenar la nevera.

Al volver sólo Alba estaba en casa. Así pude hablar con ella mejor.

-¿Por qué estás tan enfadada?

-Porque se ha aprovechado de nosotros.

-Y nosotros de él. Tu enfado no es ese. Tu enfado es porque viene con una niña.

-Te lo estoy diciendo. Se ha aprovechado de nosotros, Luis.

-Pero si podemos hacer lo mismo que si viniera con un amigo. ¿Qué más da que sea una chica?

-Pero ¿tú la has visto? Con medio culo fuera y enseñando las tetas.

-No seas exagerada Alba. Si le gusta a tu hermano tú no deberías meterte en medio. Me da que ese no es el problema.

Alba estaba enfurruñada y ni se terminaba de explicar ni tampoco daba su brazo a torcer. Aun así la convencí para bajar a la playa diciéndole lo guapa que estaba hasta enfadada. Y es que lo estaba con su pareo alrededor del cuello contorneando sus pechos y ajustándose a la cintura dejando su espalda al aire.

Cuando llegamos a la playa fue fácil localizar al hermanito. Se estaba pegando el lote en la toalla con Paula y sólo se cortaron cuando Alba carraspeó la garganta para que nos oyeran.

-Hey- dijo Javier- Pensé que ya no bajabais.

-Luis ha llenado la nevera para los señores marqueses- respondió Alba seca.

-Perdón, teníamos que haberos ayudado- respondió Paula poniéndose de pie- Esta noche yo hago la cena.

-Eso, esta noche Paula hace la cena- respondió el bobo de mi cuñado.

Al ponerse de pie la amiga de mi cuñado vimos su bikini tipo tanga con sus dos cachetes completamente fuera. La cara de Alba era un poema a pesar de las grandes gafas de sol. La verdad es que la niña tenía un culo para lucirlo. Era pequeñita con caderas estrechas y dos nalgas pequeñitas pero muy redondeadas. Todo el volumen se lo llevaba el pecho que era sostenido en dos triángulos que se redondeaban completamente ante semejantes bolas.

Como temía que hubiera discusión tras soltar chancla y camisetas me lleve a mi novia a dar un paseo por la orilla de la playa. Intenté que se relajara de nuevo.

-Me dan envidia…

-¿Envidia?

-Sí. Han venido felices a pasar su fin de semana mientras tú estás amragada y estoy viendo que me lo vas a amargar a mí.

-Luis, pero ¿no lo has visto? ¿Dándose el lote en medio de la playa y con el culo al aire?

-Lo que tendría que estar haciendo yo con mi novia…-respondí dándole un cachete en el culo.

-No estoy para bromas-

Me quedé muy cortado. Nunca habíamos discutido así. Se dio cuenta y suavizó algo la expresión agarrándose a mi cintura para explicarme:

-Es que no es justo Luis. A mí no me dejaban salir ni irme de fin de semana cuando mis amigas lo hacían y este siempre haciendo lo que le da la gana. Nos ha engañado a nosotros con que se iba con un amigo, pero sobre todo a mis padres. Joder, Luis. Que para poder venir contigo me he tenido que traer al gili éste. Y él tan feliz dándose el lote con la niñata esa que a saber de donde se la ha sacado, que mas barriobajera no puede ser…

-Te doy la razón en todo menos en tu forma de tratar a la chavala. Ella no tiene culpa de nada y estará pensando que eres una ogra.

-Si es que no me gusta tampoco la niña…

-Dale una oportunidad. Sé amable. Lo mismo sólo es un rollete de verano para tu hermano.

-Si es que…es tonto, joder- se desahogó- Siempre el niño bonito de la casa. Siempre se lo han perdonado todo, y ahora encima se aprovecha de que mis padres a él le dejan hacer de todo y a mí de nada.

-¿Y por qué no haces tú lo mismo? Aprovéchate que él está aquí y haz tú también lo que te da la gana.

-No sé Luis, no sé…

Regresamos a las toallas y los pillamos otra vez dándose el lote. Esta vez fueron ellos los que al vernos se cortaron. Pero era bastante incómodo verlos meterse mano como si no hubiera nadie y más incómodo cuando se fueron a bañar con mi cuñadito marcando su alegría en el bañador. La verdad es que el niño se pasaba un poco. Pero no quería calentar más a mi chica y no comenté nada. Incluso estuve conciliador y propuse planes para la noche:

-¿Os parece que nos subamos pronto y nos cojamos el vaporcito para cruzar la bahía hasta la capital? Conozco una freiduría con un pescado frito espectacular. Después podemos tomarnos una copa y regresar en el último vapor de la noche. ¿Qué me decís?

-Me encanta- dijo Paula- No conozco la ciudad.

Miré a Alba que me respondió con un gesto de conformidad pero no dijo nada. Fue Javier el que dijo:

-Pues venga a ducharse que hay plan.

Parecía que la cosa se relajaba pero siempre acaba ocurriendo algo que molestaba a mi novia. Por ejemplo, mi cuñado entró al baño cuando aun se duchaba Paula. No sabemos qué ocurriría dentro pero la chica salió corriendo envuelta en una toalla entre risas para cambiarse a su dormitorio. Después por la cara que torcía Alba se veía que tampoco aprobaba el vestuario de la chica, pues se puso un vestido ajustado a medio muslo con dos huecos a ambos lados de su cintura uniendo pecho y falda por una tira delantera. Dejaba poco que adivinar en sus curvas. Alba optó por un vestido largo de tela vaporosa de tirantas ajustado a su pecho. Yo por mi parte me puse el disfraz de turista playero con mis bermudas, zapatillas de lona y camisa de lino.

Conduje hasta el puerto y allí cogimos el famoso vaporcito. Afortunadamente no hacía mucho viento y el trayecto de 25 minutos fue apasionante viendo el sol descender por el oeste mientras la silueta de las torres de la ciudad, las gemelas de la catedral, las iglesias, y las famosas torres vigías que coronaban las casas de los comerciantes de la ruta americana cuando Felipe V trasladó el monopolio del comercio americano de mi ciudad a ésta.

Yo ejercí de guía pues conocía bien la ciudad. De hecho el verano anterior había pasado un fin de semana allí con Almudena. Ya sería casualidad que volviera a encontrarme a Marta. Pero con los miles de veraneantes que esos días inundaban la ciudad ya sería atinar mucho.

Paseamos por el ayuntamiento, sus famosas Puertas de Tierra, la catedral y sus plazas de aire colonial que hicieron que el escritor la comparara con su gemela al otro lado del Atlántico, La Habana, eso sí “aquella con más negritos y ésta con más salero”.

Llegamos a la plaza de las Flores donde pedimos varios cartuchos de pescado frito al estilo de la ciudad: acedías, cazón en adobo, salmonetes…y una botella de vino blanco de la tierra. Alba por fin se relajaba. Pero sobre todo se sorprendió cuando Paula, que no había dejado de preguntar por todo lo que veía, dijo:

-Me vais a decir que soy un poco pesada, pero quería daros las gracias por haberme invitado…

Técnicamente no la habíamos invitado pero dejamos que hablara.

-…la verdad es que es increíble todo. El apartamento, la playa, el paseo. Me gustaría invitaros a cenar esta noche.

-No, no, mujer- intervino Alba- ¿Cómo vas a pagar tú todo?

-Vosotros ponéis casa, playa, coche…es lo menos.

-De verdad, que no es necesario…-tercié.

-Es lo mínimo.

El detalle de la chica pareció ablandar algo a Alba hasta el punto de que las vi charlar, momento que aproveché para darle un toquecito al cuñado:

-Podías haber avisado a tu hermana.

-¿Para que se chive a mis padres?

-Si le hubieras dicho algo tan fácil como viene una amiga y no quiero que se enteren papá y mamá habría sido suficiente. Ya tenéis edad de empezar a entenderos con esas cosas. Le ha dolido mucho que le dijeras que no ibas a venir a aplaudirnos follando todo el fin de semana -exageré- cuando eres tú el que no deja de darse el lote…

-No me des lecciones.

-No son lecciones es algo más sencillo. Es simple comunicación. Yo la habría convencido. Con esto a lo mejor has conseguido que no te traiga más, y eso me jode a mí. ¿Lo pillas o no?

-No te me pongas chulito…

-Joder qué burro eres. Mucha matemática pero que pocas dotes sociales.

El niño se quedó pensando cuando de golpe Alba nos interrumpió:

-Venga Luis, vamos a tomarnos una copa.

Su cambio de humor me daba esperanzas nuevas de mejorar el fin de semana. De hecho entramos en un local cubano con mojitos y jazz latino en directo donde charlamos al fin agradablemente. Bueno, menos Javier, que estaba bastante pensativo.

Allí empezamos a conocer a Paula algo mejor. Alba parecía sentirse mal con la chica por haberla prejuzgado. Efectivamente vivía en un barrio menos acomodado que el nuestro y había estudiado en un instituto de los llamados de enseñanza compensatoria por la cantidad de alumnos en familias en riesgo de exclusión social. Ella había sacado el bachillerato gracias al esfuerzo de sus padres que querían que ella consiguiera a través del estudio lo que ellos con su esfuerzo no habían logrado.

Tenía unas notas excelentes en bachillerato y en selectividad y estaba esperando que le confirmaran entrar en medicina o enfermería. El paralelismo en mi mente fue evidente. No pude evitar comparar a aquella chica con Claudia y ver en aquel fin de semana una situación muy parecida a la que yo había vivido con ella aquellos días en la playa junto a Lourdes y Víctor. De hecho se ganó mi admiración y cierto afecto recordando los esfuerzos de mi exnovia. Aunque yo había pasado meses enganchado a Claudia y el gilip… de mi cuñado había tenido la suerte de conocer a semejante perla durante la selectividad.

Noté como Alba también se relajaba mucho más al conocer los objetivos de la chica. Incluso me reconoció más tarde a solas que la veía superior a su hermano en capacidad y empatía.

Casi perdemos el último vapor de la noche, pero nos dio tiempo de cogerlo y regresar a la localidad donde mis padres tenían el apartamento. Nadie planteó salir de fiesta por lo que relativamente temprano llegamos al piso. Allí mientras las chicas se cambiaban le di una cerveza al cuñadito en la terraza y tuve otra charla con él:

-Eres un gilipollas con suerte- le solté.

-Está buena ¿verdad?

-No lo digo por eso…

-Lo sé- se jactó- Tú no tanto, mi hermana se las trae.

-Tu hermana vale mucho. Soy más afortunado que ella. Pero te aviso que Paula vale mucho y si vas a estar con ella va a necesitar apoyo.

Me miró con cara de no entender hasta que se le encendió una bombillita:

-Ehn cuñado. No corras tanto. Que sólo estamos enrollados. No nos vamos a casar…

-Pues dudo que conozcas a muchas chicas así…

-Mañana te lo cuento- me dijo guiñándome el ojo tras rematar la cerveza de un trago.

Demasiado infantil. No era consciente. ¿Era yo igual? Tampoco tuve tiempo de pensarlo demasiado. El baño se quedó libre y entré. Tras despedirme de Javier y Paula entré al dormitorio. Alba estaba en la cama sentada echándose cremas con el pijama puesto aunque sin sujetador. Me acerqué a ella para besarla acariciándole el muslo y algo seca me respondió:

-No vamos a hacer nada con mi hermano ahí al lado…

Y no hubo. Dormir abrazados y poco más con pijama incluido. Yo, que tras comprobar que se relajaba durante la cena, pensaba que el fin de semana iba a volver a lo que yo tenía pensado me encontré ahora ya no con el cabreo de mi novia sino con su excesivo pudor.

Que por cierto, no era heredado de familia, porque ella se quedó dormida relativamente pronto con su facilidad mientras que yo tuve que escuchar la fiestecita que se montaban mi cuñadito y su amiga en mi dormitorio. Incluso por un momento me imaginé a mi cuñado dándose el lote con esas tetas, algo que rápidamente descarté en mi mente mientras abrazaba a mi pudorosa novia en la postura de la cucharita para intentar dormirme.

Me desperté y Alba seguía durmiendo. Qué envidia me daba en esas ocasiones. Y no por dormir, que yo siempre he tenido buen dormir, hasta de bebé, como cuenta mi madre. Pero lo de mi novia era espectacular. Así que me levanté y me fui a prepararme un café. Me puse el bañador y salí a la cocina.

Todos dormían. Follar cansa. Por eso yo no estaba cansado. Me serví el café y me senté en la terraza observando la playa vacía a esa hora de la mañana. Al poco asomó mi chica. No la vi salir y no la sentí hasta que me abrazó por detrás besándome en la mejilla. Me levanté a servirle un café del que había sobrado al yo hacerlo.

-Estás enfadado…-me dijo cuando me senté,

-No.

-Sí lo estás. Y tienes razón.

-¿Me das la razón?- pregunté extrañado- ¿en qué?

-Ayer lo pagué con Paula cuando todo es culpa de mi hermano. Y después lo pagué contigo cuando no tienes culpa de nada.

-Para eso estamos, para recibir los golpes. ¿Qué le voy a reprochar a la persona que me sacó de mi depresión?

Alba hizo un gesto de desagrado y respondió:

-No quiero que estés conmigo por lo que hice sino por lo que soy.

-¿Por qué dices eso, princesa?

-Te estoy amargando el fin de semana. Te cansarás de mí.

-¿Tú te cansaste de esperarme?

Se hizo el silencio mientras nos mirábamos a los ojos pero Alba bajó la mirada respondiendo:

-A lo mejor te cansas de mi familia.

-Mira, tu hermano es un niñatillo. Ya madurará. Te lo digo por experiencia. Pero a ti no te puedo mentir. Tu hermano no es quien está fastidiando el fin de semana. Es tu actitud. Suéltate. Él no tiene problema. ¿Por qué tú sí? Esta semana ha sido maravillosa. La sorpresa de tu hermano no puede estropearla.

Alba seguía con la mirada baja y respondió:

-Ya sabes que em bloqueo. No sé si es por la educación que he recibido, o por mis propios prejuicios, pero me bloqueo. Y tú tienes paciencia pero se te acabará…

-Jajajaja. No digas tonterías. Te he hecho el amor dos veces esta semana. Eso significa que me debes cinco. Me da igual la gente que nos rodee. Sólo me interesas tú…

La abracé intentando no clavarme los reposabrazos de las sillas de la terraza besándole la mejilla.

-Te quiero, Luis.

-Yo también te quiero, princesita.

En ese momento escuchamos a Paula dar los buenos días desde el fondo.

-Hay café en la encimera- le dije.

Al minuto se sentó con nosotros con una taza de café tapando un bostezo con su mano vestida con una camiseta larga sin sujetador.

-Qué bien se duerme aquí, tan fresquita.

“Y bien follada más…” pensé pero en realidad pregunté:

-¿Es cómoda la cama?

-Sí, sí. De lujo. Me encanta este sitio. Gracias, de verdad.

-No te repitas más- cortó Alba- En realidad díselo al idiota de mi hermano.

-Bueno. Él no sabía ni donde venía.

-¿Qué te gusta de mi hermano?- preguntó mi chica con curiosidad.

-¿Aparte de guapo? Aunque eso es de familia- halagó a mi novia- Verás, yo estaba agobiada con el examen de matemáticas, porque la bilogía y la química las llevaba superbién. Y él se puso a ayudarme sentados en el césped. Me explicó cosas que mi profesor del instituto no había dicho en clase y me sirvieron mucho para sacar una nota alta. Claro, después lo busqué para darle las gracias y me invitó a la fiesta que habían montado para celebrar el fin de los exámenes, y bueno, pues fui, y lo pasamos muy bien, y surgió.

-Pero de eso hace ¿tres semanas?

-Es el tiempo que llevamos viéndonos.

-Es que te veo tan inteligente y a él tan…tan…

-Jajajaja. Mira, tu hermano da una imagen que no es real. Quiere aparentar lo que no es. Quiere aparentar que es desprendido, que va a su bola y que está por encima de todo, pero yo te digo que vale mucho.

En ese momento salió el bello durmiente de mi dormitorio en calzoncillos rascándose la barriga. Se frotaba los ojos. Tardó en vernos sentados fuera. Se acercó a Paula y le dio un beso y después nos saludó sin dejar de frotarse los ojos y bostezar.

-¿has dormido bien?- preguntó su hermano.

Asintió con la cabeza y después preguntó:

-No hay café.

-Espera que te lo traigo- dijo Paula.

-El señorito tiene piernas- respondió Alba tomando del brazo a la chica para que no se levantar- En casa mi madre se lo pone todo por delante, pero aquí no está mi madre así que se espabile y mueva el culo.

Javier se levantó de mala gana y Paula le dio un cachete en el culo diciendo:

-Venga, jajajaja, mueve ese culo…

A Alba esos gestos le desagradaban pero yo intentaba que se soltar y entendiera que eran normales en cualquier pareja. De hecho, ella misma los había tenido conmigo los días anteriores delante de nuestros amigos. Era la presencia de su hermano la que la cohibía.

Echamos la mañana en la playa los cuatro mucho mejor que el día anterior. Las chicas conversaban y hasta mi cuñado empezó a comportarse con más normalidad. Me sorprendió que Alba estuvo tomando el sol boca abajo con el bikini desabrochado para que no le quedara señal. Al igual que Paula que nos reconoció que ella había hecho topless pero que en una playa tan concurrida y con nosotros se cortaba. Mi cuñado la animó pero la chica ahí fue prudente. Me alegré de que no lo hiciera. No quería pasarme todo el día evitando mirarle las tetas delante de Alba.

Me recordaba tanto a Claudia que tenía un doble sentimiento hacia ella de empatía y repulsión por traerme recuerdos que quería apartar. Y es que qué diferente aquel fin de semana en la playa hartándome de follar y de fiesta con mi exnovia a este fin de semana algo apagado con mi novia actual y encima a dos velas…

Pero para lo que yo no estaba preparado era para el sobresalto que iba a tener un rato más tarde. Alba y yo nos fuimos a dar un paseo por la playa cogidos de la mano. Entonces me pareció oír que me llamaban.

-¿Luis? Luis…

Me detuve y giré hacia donde provenía la voz. Era Chari, la amiga de Marta. La reconocí al instante por su cara y por sus tetas pues estaba en topless.

-Hola- respondí cortado- ¿Qué tal?

-Muy bien, niño. Que de tiempo. Hola- dijo a Alba- Soy amiga de una amiga de Luis. Que coincidimos el verano pasado un fin de semana con esta amiga.

-Hola, encantada, soy Alba.

-Es mi novia…-añadí.

Las dos chicas se dieron dos besos. Tras las típicas palabras de cortesía nos despedimos. No sé si se extrañó de que no le preguntara por Marta. Pero no tenía ningún interés por saber de ella. De hecho fue Alba la que con naturalidad me dijo:

-La amiga en común es con la que tuviste un lío que acabó mal ¿no?

-Sí. No me apetece nada verla, la verdad.

-Jiji, pues yo tengo curiosidad.

-Lo que quieres es verme pasar un mal trago.

-Después de haberte acompañado aquel día con tus amigas de la universidad ¿dónde está el problema?

-En ti ninguno. En ella.

No había terminado de decirlo cuando de frente por la playa la reconocí. No había duda. Ese cuerpecito pequeño, con el pelo corto, las tetitas al aire y un armario empotrado de 2x2m de su mano. ¿Qué hacía? Lla evitaba? ¿Cómo se lo explicaba a Alba? Además Chari le diría que me había visto. Joder…

La sorpresa fue que me vio. Evidentemente que me vio. Pero pasó de largo. Respiré aliviado. Y Alba se dio cuenta. Miró hacia atrás y me dijo:

-¿Es ella?

Asentí con la cabeza.

-Está claro que está enfadada contigo.

-Bueno, en realidad yo también con ella. Como ya sabes me utilizó y después se hizo la ofendida.

Otra mirada atrás de mi novia y dijo con cierto desprecio:

-No te pega nada. Enseñando las tetas y con el culo al aire.

-Bueno. Cuando empiezas a salir con alguien no sabes como va a la playa.

-Pero sí hay cosas que se saben.

-Ah, ¿sí?

-¿Cuánto tardaste en acostarte con ella?

-Una semana desde que nos conocimos y un día desde que nos liamos.

-¿Ves?

-Alba, pero eso no es malo.

-Yo necesito más seguridad.

-¿Te decidiste a hacerlo conmigo cuando supiste que ya no me iba?-pregunté.

-Ayudó pero no fue sólo eso. Me moría de ganas por hacerlo pero todo me daba miedo. Que tú te fueras, que mis padres se enteraran, que yo me sintiera mal…

-¿Y qué te hizo cambiar de opinión?

-La charla con mi madre sobre todo. Ella daba por hecho que yo me acostaba contigo. Y no le parecía mal. Sólo me pidió que tuviera cuidado.

-Y vas y lo haces a pelo con tu novio…

-Jajajaja. Es que no podía más…ya estaba decidida y si tardaba me podía echar atrás.

-Es como cuando te tiras del kamikaze en el parque acuático. O vas de frente decidido o te das la vuelta. Pero anoche no quisiste…

-Uff, es mi hermano. Me jode darle la razón y que piense que he venido a follar con mi novio.

-¿Y no habías venido a eso?

-Sólo a eso no. Fíjate que estamos haciendo todo menos eso.

-Entonces ¿no tienes ganas?-dije exagerando la cara de pena.

-Jajajajajaja, contigo siempre tengo ganas…otra cosa es que no se pueda.

-Pero aquí tenemos cama de matrimonio…para los dos solitos…

-Ains, es que con mi hermano…pero te compensaré…

-¿Cómo?

-Ya se me ocurrirá.

Cuando llegamos a la sombrilla, no estaba la parejita. Pero los vimos jugando en la orilla a tirarse agua. Les dijimos que subíamos a preparar la comida. Paula se ofreció a acompañarnos, pero le dijimos que disfrutaran. Que les avisábamos cuando estuviera lista.

Nos duchamos en la misma playa para quitarnos la sal y la arena antes de subir secándonos con las toallas. Al llegar al apartamento las tendimos en la terraza para que se secaran y fuimos a ponernos ropa seca. Después de la conversación imaginaros lo que se me pasó por la mente en cuanto mi chica se quitó la parte de arriba del bikini mojada con sus pezones totalmente empitonados.

Me pilló con el bañador mojado en la mano sin tiempo para haberme puesto el seco. No me lo pensé y la abracé por detrás pegándome a su culo todavía con la braga mojada.

-¿Qué haces loquito?

-Imposible resistirme…-respondí besando su cuellos mientras mis manos se apoderaban de sus pechos comprobando la dureza de sus pezones.

-Tenemos que hacer la comida.

-Déjame disfrutarte un ratito, sólo un ratito…

Mis caricias en sus pechos y notar como mi churra crecía pegada a su culo la hicieron reaccionar estremeciéndose. Se dio la vuelta y me besó pegando su cuerpo al mío mientras que mis manos ahora se adueñaban de su culo mojado.

-Mi lindo está caliente…-dijo acariciándome la espalda.

-Es que estás muy buena.

-Tenemos que hacer la comida.

-Yo te comía entera…-respondí agachándome para que mi cara llegara a sus tetas.

No tardé en saborear su pezón algo salado por el salitre del mar a pesar de la ducha. Mi chica reaccionó con una risita entre gemidos.

-Ay lindo…

Pero después vino la sorpresa:

-¿No te gustan más las tetitas de tu ex la de la playa?

-Nooooo, me gustan tus pechos…

-Mmmmm, pero ella los enseña…

-Pero yo quiero comerme los tuyos…mmmmm

Sujetándose las tetas con la mano me las ofreció:

-Ten tetita, bebé…son para mi niño grande…

-Mmmmmmm- me lancé a por ellas degustando entre gemidos mientras ella se sujetaba una mano y me tiraba del pelo con la otra.

Me estaba dando un festín de pechos encorvado desnudo delante de mi chica. Pero yo quería más. Me levanté y tras besarla de nuevo le dije:

-Vamos a la cama, quiero hacértelo ahora…

-No, Luis, no tenemos tiempo…

-Con lo caliente que estoy no creo que duremos mucho…

-Pero vamos a deshacer la cama y todo…-respondió ya poco convencida acariciándome la polla que la tenía durísima.-…uf, mi niño como está…

-Quiero metértela, princesa…

-No, Luis…no…

Entonces sin esperármelo se agachó y agarrando mi polla con la mano empezó a lamerla provocándome un escalofrío.

-Ufff, princesa.

Halagada por mi reacción se introdujo el glande en la boca succionando mientras con su lengua jugaba rozándola para generarme nuevas sensaciones en zona tan sensible.

-Ay….qué cosas me haces…vamos a la cama que quiero hacerlo contigo.

-No tenemos tiempo- respondió mientras no dejaba de pajearme.

Y tras decirlo se introdujo media polla en la boca succionando con fuerza.

-Mmmm-exclamé sorprendido.

Alba empezó a chupar moviendo la cabeza para que mi churra entrara y saliera de su boca pero sólo la punta.

-Más profundo, princesa…-le pedí.

Ella lo intentó pero su escasa experiencia le impedía meterse algo más de media polla.

-Uffff, que bien….un poco más….vas a hacer que me corra en nada.

Algo más despacio consiguió que ¾ de mi polla se colaran en su boca sin dejar de chupar y su cabeza una vez comprobado hasta donde era capaz de tragar empezó de nuevo a moverse horizontalmente.

“Chup, chup, chup…”

-Uffff. Que bien….uffff, yo quiero metértela…

Chup, chup, chup…

-Princesa, me vas a ordeñar si sigues así…

Chup, chup, chup…

Mi novia con los ojos cerrados mamaba con fuerza incansable. Quería llevarme al orgasmo.

-Ay que bien, ay…

Chup, chup, chup…

Yo ya resoplaba pues cada roce de sus labios y su lengua en mi polla me generaba un latigazo de sensaciones y claro una de ellas era un cosquilleo conocido en las pelotas aviso de la cercana corrida. Pero estaba disfrutando tanto que no quería que parara. Sin ser una gran feladora mi chica estaba demostrando que podía darme mucho placer con la boca.

Pero no podía soltárselo en la boca y menos sin avisar. Apuré cuanto pude. Ella ya debía estra notando el sabor de mi líquido preseminal. O quizá estaba tan concentrada que no se daba cuenta. Pero cuando ya noté que era inminente le rogué que parara:

-Para, para…que me corro…

Alba se separó el tiempo justo de que un churretazo le cayera en el cuello mientras yo flexionaba las piernas por el placer. Dos, tres, cuatro lefazos sobre sus pechos desnudos mientras mis gemidos más parecían lamentos lastimeros. Debió bajárseme hasta la tensión porque la corrida había sido tan repentina y brutal que estaba ligeramente mareado mientras mi novia ¿me sonreía? ¿No estaba enfadada por haberla pringado entera?

-Lindo, cómo estabas, jiji…y cómo me has puesto.

Se levantó para ir al baño a limpiarse mientras yo intentaba reubicarme. Pero casi el instante la seguí. Quería abrazarla. Todavía con las piernas flojas llegué al baño mientras Alba se limpiaba mi semen de sus tetas y cuello. Al verme aparecer me sonrió a través del espejo.

-¿Bien?- me preguntó.

-No del todo…-respondí.

-Ya mi lindo, pero no podíamos ponernos a hacerlo y tú estabas que explotabas…

-No es por eso. Me ha encantado- añadí abrazándola por detrás pegando mi churra desnuda a su culo.

-¿Entonces?

-Tú no te escapas…-respondí colando mi mano dentro de su braga descubriendo que mi chica estaba empapada.

-No, Luis…no tenemos tiempo…

-Yo creo que sí…-respondí besándole el cuello mientras mi mano derecha se perdía en su braga clavando mi dedo en su chochito caliente y mi mano izquierda apretaba su teta aún mojada por el agua con el que se limpiaba mi corrida.

-Mmmmmm, Luis, ahora no…

-Ahora estamos solos y estás caliente…

-Uffff, lindo…

-Te pone caliente comer me la polla ¿verdad?

No respondió pero cerró los ojos.

-Estás empapada. Me tenías ganas…¿querías hacerlo y te has cortado¿ ¿O preferías comérmela?

-Mmmmmm, arghhhh….

-Me encanta que me la comas…pero has sido mala…

-¿Mala ay por qué? Mmmmmmm

-Porque yo quería metértela en este chochito caliente….

-Ay Luis…

-¿Qué te gusta más?

-Darte placer…arghhh-respondió mientras mi dedo se clavaba en sus entrañas.

-Pero ¿te ha gustado chupármela?

-Mmmmm, sí….sí…

-¿Y te gusta que te la meta?

-Mmmmmm, sí…sí…

-¿Y si te la meto ahora?

-Noooo, no tenemos tiempo…

-No van a subir hasta que los avisemos. ¿Quieres que te la meta?

-Mmmmmmm….noooooo….arghhhhh….síiiiii….

Sin dejar de percutir con mi dedo en su chocho mientras la palma de mi mano estimulaba su clítoris empecé a bajar con mi mano libre su braga con dificultad pues Alba apretaba su culo contra mi polla. Aún así conseguí al menos que sus nalgas quedaran libre encajando mi polla entre ellas. Pero justo cuando intenté colar mi churra por debajo para llegar a su chocho Alba empezó a temblar con gemidos continuos:

-Arghhh…argggg…aghhhh…

Apretó sus muslos dejando mi mano atrapada entre ellos y noté como se le aflojaban también las piernas. Su orgasmo había llegado antes de penetrarla. De hecho me estaba mojando la mano con un flujo algo menos denso que el que manaba con su calentura. Además se reclinó hacia adelante por lo que empecé a besar su espalda mientras notaba como tragaba saliva y sustituía progresivamente sus gemiditos por una respiración profunda.

-Mi reina…sí que estaba caliente y no decía nada.

-Ufff, Luis. Eres malo…-respondió irguiéndose.

La ayudé a darse la vuelta y nos besamos.

-Estás loco…

-Por ti…

-Venga, anda, vamos a hacer la comida.

Regresamos al dormitorio a ponernos ropa seca y nos pusimos a cocinar unos filetes a la plancha y una ensalada entre carantoñas y caricias. Parecía que todo estaba normal, como antes de venirnos a la playa.

Alba puso la mesa mientras yo terminaba de cocinar y avisó a su hermano. El sexo había tenido dos consecuencias: había aliviado mis tensiones y había relajado a mi chica que estuvo encantadora durante la cena. Lo curioso es que en todo el día no volvió apreguntarme por marta. Ni yo por supuesto a acordarme de ella concentrado en la mamada que me había regalado mi novia. ¿Qué habría pasado si no hubiese sido capaz de controlar y se me hubiera escapado dentro? No le dio asco en las tetas. Ya no le daba asco mi semen. Bueno, en la boca…Mejor preguntar. Pero me había gustado. Furtiva, ansiosa, con ganas de darme placer. El secreto era la intimidad. Tenía que buscarla con ella para seguir avanzando.

Y Marta…Me daba cuenta de que empezaba a vivir todo lo ocurrido en la residencia como algo ya ajeno a mí. Un pasado del que quería desprenderme. Y la actitud de Marta ignorándome era la mejor noticia para conseguirlo.

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