FRAN REL

MARTES​
DANI
Llegué a la facultad y vi a Marta a lo lejos. Me acerqué a ella y le pregunté como estaba. Puso cara de “pufff, que exagerado” pero me dijo que mejor que el día anterior. Por la tarde quedamos en la biblioteca y le insistí en hablar a solas aunque no quería. Al final, por pesado, conseguí que fuéramos los dos solos a por un café. Allí le dije:

  • ¿Estás enfadada conmigo?
  • No ¿Por qué debería estarlo?
  • No tuve nada que ver en lo de Javi
  • Lo sé
  • Pero pareces cabreada por eso
  • No lo estoy
  • Entonces ¿Estás cabreada con él?
  • ¿Con él? ¿De dónde sacas eso?
  • No sé… ¿Pasó algo en el sexo o lo que sea con él?

Marta se me quedó mirando y me dijo:

  • ¿Quieres saber como fue el sexo con él?
  • No, solo que te veo rara y no sé si pasó algo
  • Nunca te he preguntado por el sexo con Gema
  • Ya, pero que no es eso, es que te veo rara, solo quiero saber si te pasa algo, no detalles

Marta suspiró y entonces dijo:

  • Perdona, es que la regla me tiene de mal humor

Me quedé mirándola y dijo:

  • El sexo fue muy bien, muy divertido, y Javi muy bien
  • Ah
  • Con esto no quiero decir que haya sido mejor sexo que contigo, ni mejor ni peor, diferente
  • Entiendo
  • Y ni estoy enfadada con él ni contigo
  • Pero te pasa algo
  • La regla, Dani, la regla, eso me pasa
  • ¿Seguro?
  • ¿Te puedo besar?

Marta calló un par de segundos y luego dijo:

  • Claro que sí

Y nos besamos, pero esa duda de dos segundos no me había gustado aunque el beso fue bien, con ella respondiendo bien, buscando mi lengua. Terminamos el morreo y le dije:

  • ¿Quedamos luego?
  • No voy a follar con la regla
  • Ya pero…
  • Pero nada, la otra vez que lo hicimos, además de asqueroso, es que no me dolía, pero hoy sí
  • Ya, pero que no es para follar, solo para cenar algo juntos y estudiar
  • Ah, vale

Que no le pasaba nada, no, menos mal… estaba que saltaba a la mínima y decía que no le pasaba nada. Entonces dijo:

  • Te puedo hacer una mamada
  • No hace falta
  • Pero si te la hago, luego no me digas de hacerme algo, no tengo el cuerpo para nada
  • Pero que no hace falta
  • Sabes que me gusta, no hay problema
  • Marta, que no, mañana o cuando sea, que es por quedar contigo, solo eso

Volvimos a la biblioteca pero al rato Marta dijo de irse. Me levanté para irme con ella pero dijo:

  • Me voy para tomarme una pastilla y acostarme temprano, a ver si se me quita la puta regla por la noche mientras duermo
  • Pero ¿No íbamos a quedar?
  • Hoy no, no tengo cuerpo, lo siento
  • Bueno, te llevo
  • No, prefiero andar un poco, gracias

Y se fue dejándome más mosqueado que nunca.

MIÉRCOLES​
DANI…
Otro día más… empezaba a echar de menos los desayunos con Marisa pero después de lo loca que se había puesto, mejor la dejaba tranquila. En la facultad vi a Marta con mejor cara pero ese día no quiso quedar conmigo dándome como excusa que llevaba unos días casi sin estudiar y necesitaba ponerse al día así que había quedado con Charo. La miré super mosqueado pero me dijo:

  • Mañana quedamos ¿Vale?

Joder, me quedé de piedra, lo había dicho con el mismo tonillo con el que yo le decía eso a Marisa cuando no estaba seguro de poder quedar.

Intenté hablar con Gema, tenía que contarle muchas cosas, la actitud de Marta y lo que había pasado con Marisa, pero al escribirle me dijo que Javi ya se había ido pero que se iba a quedar unos días más con Sonia y Fran. Se me cayó todo encima, necesitaba hablar con ella, que me aconsejara, pero no quería contárselo por teléfono. Pues nada, paciencia, esperaría a su vuelta que me dijo que sería el domingo.

Esa noche salí con unos amigos y me emborraché más de lo normal, necesitaba desconectar.

JUEVES​
MARTA…
Ya había tomado una decisión, me había costado decidirme, llevaba días pensando y pensando que hacer, incluso había exagerado lo de la regla para poder pensar tranquila, pero ya está, ahora lo tengo claro. Y me sentía liberada. “Y hoy tiene que salir todo bien con Dani… a ver que me pongo que le guste”

DANI…
Vi a Marta a lo lejos, los días anteriores había ido a clase con el pelo recogido, vaqueros y gafas, pero hoy llevaba falda, lentillas y el pelo suelto, donde aún se veían las mechas. Esto me dio algo de esperanza pero no pudimos hablar hasta la tarde cuando se me acercó y me dijo de tomar un café. Allí me dio un beso y luego me dijo:

  • ¿Dónde vamos a ir?
  • ¿Hoy sí quieres quedar?
  • Claro, te lo dije ayer
  • Ah, yo que sé, como estás tan rara
  • No, te dije de quedar hoy
  • Pero ¿Vamos a dormir juntos?
  • Si quieres, sí, claro
  • Claro que quiero
  • Pues salimos a tomar algo y luego vamos a tu casa ¿Vale?
  • Vale, vale, genial

La atraje hacia mí y le dije al oído:

  • Hoy estás guapísima
  • jajaja, que tonto
  • Sí, mucho

Y nos besamos… bien, esta era mi Marta, había vuelto. Volvimos a la biblioteca donde estudiamos un rato junto al resto. Luego nos fuimos los dos juntos a mi coche para ir a un bar a tomar algo antes de irnos a mi casa. En cuanto se sentó, Marta se quitó las bragas y me las dio diciendo:

  • Toma, mañana me las das ¿Vale?

Me quedé sorprendido y ella sonriendo dijo:

  • ¿No quieres verlo?

Me repuse de la sorpresa y le dije que claro. Ella se subió la falda, abrió las piernas y me enseñó su coño diciendo:

  • Me lo he depilado esta mañana ¿No quieres comprobarlo?

La miré aún más sorprendido “Pero ¿Qué pasa aquí?”. Entonces alargué la mano y se lo acaricié, y ya no aguanté más y me lancé a besarla y meterle mano. No me la follé allí porque seguro que nos veían. Conseguí calmarme y ella se bajó la falda sonriendo.

Nos fuimos a un bar y Marta estuvo especialmente caliente y provocativa durante toda la velada. Llegamos a la casa y no me pude aguantar y follamos rápido e intensamente. Un polvo rápido como el de hacía unos días con Sara pero nada que ver, Marta tenía algo que me ponía a mil.

Descansamos los dos desnudos sobre la cama. Al rato ella se levantó y fue al baño. Al volver, fue a su bolso y sacó el juguete. Me lo enseñó con una sonrisa. Como había cambiado Marta, de esa chica tímida que se cubría todo el rato, a una chica cómoda con su desnudez y con disfrutar del sexo.

Follamos de nuevo, usando el juguete y con mucha intensidad. Y volvimos a probar el sexo anal, pero esta vez ella pidió más rapidez y más fuerte. Y comencé a ir más rápido mientras ella jadeaba a cuatro patas sobre la cama, recibiendo mis embestidas, al principio lentas y luego rápidas. Fui a parar pensando en que le tenía que estar doliendo pero ella pidió seguir “Sigue así, no pares”. Le follé su culito de verdad, no como las otras veces tan lento. Al final me corrí dentro de su culo, cuando ella estalló en un orgasmo. Al sacarla, vi que el condón se había roto y me sentí mal, había sido un bestia. Me disculpé pero ella, tumbada boca abajo se incorporó, me besó y me dijo:

  • Me ha gustado mucho
  • Es que.. se ha roto el condón
  • Ya lo he notado

Mientras me sonreía aunque seguro que le había dolido, me había emocionado demasiado. Me dormí al poco, con ella abrazándome. Que polvazo.

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