AKUARIES

17.

Al día siguiente a primera hora, Lucía llegaba a la puerta del edificio donde vivía su amiga Isa. Le esperaba Higinia.

-Hola cariño, Isa me dijo que vendrías, está en su habitación, no veas cómo le cuesta salir de ella, yo me voy con mi hermana a pasar el día en su casa, Armando comerá con tu padre, así que tenéis todo el día y toda la casa para vosotras solas, a ver si tú puedes sacarla del pozo, está muy mal Lucía.

-Ya me lo imagino Higinia, no te preocupes que la espabilaré.

-Ojalá lo consigas mi niña, toma la llave del piso, así no tendrás que llamar.

Higinia se fue caminando por la acera, Lucía la miraba con una inmensa pena, la veía tan preocupada por su hija. Subió en el ascensor y entró en la casa, cerró la puerta y fue a la habitación de Isa, llamó con energía, le abrió Isa, casi sin mirarla se le tiró a los brazos, abrazándola, con una fuerza que la estaba estrujando, Lucía la apretaba también contra ella, miraba al techo buscando fuerzas, sentía como estaba llorando desconsoladamente su amiga, ella sabía que no podía llorar también, tenía que ser fuerte para ayudar a Isa. Cuando pasó un ratito se separó un poco de ella, le dio dos sonoros besos en las mejillas y le miró a los ojos ¡Madre mía! Cuanto debe haber llorado para tener los ojos así, pensó Lucía.

-Está bien, date una ducha y vístete, quiero verte y hablar contigo bien vestida, bien guapa, como siempre vas, así como estás no eres mi Isa.- Le decía, mientras se quitaba alguna lágrima que también le había caído por la cara, aunque había intentado evitarlo.

-Estoy cómoda en chándal, no me hagas cambiarme.

-Y tanto que te vas a vestir, ya te lo he dicho, dúchate y vístete, después ventilaremos la habitación, que huele, huele, no sé a qué huele.

-A lágrimas Lucía, a eso huele, no entiendo como no se me han secado ya los ojos.

Lucía reía, le dio un golpecito cariñoso en el culo, animándola a meterse en la ducha, ella se sentó en la cama, Isa dejó la puerta del baño abierta. Lucía vio como se quitaba la parte de arriba del chándal, dos buenas tetas rebotaron antes de quedarse duras apuntando hacia delante, no se extrañó, ya las conocía, se las había visto muchas veces. Después se bajó el pantalón, seguidamente el tanga y se quitó los calcetines, en pelotas abría el agua de la ducha, comprobando la temperatura. Lucía seguía mirándola, admirando el cuerpazo que tenía su amiga, unos pelitos bien recortados le adornaban el coño. Se sorprendió a ella misma observándola tanto.

-Isa ¿Has desayunado?- Preguntó levantando la voz para que la escuchara desde dentro de la ducha.

-No, no tengo hambre.- Contestó Isa.

-Pues vamos a desayunar, que para eso he venido.

-¡Joder tía!- Se quejaba Isa.

-Ni joder ni nada, date prisa que tengo hambre, voy a prepararlo.

Lucía salió de la habitación, se había quedado a dormir muchos días en la casa de su amiga, sabía perfectamente donde estaba todo. Isa cerró el agua, se secó, salió del baño y buscó en el armario ropa para ponerse, la dejó encima de la cama, abrió el cajón de la ropa interior, se le abrieron los ojos y se le puso cara de mala leche, vio los dos conjuntos que le regaló Daniel, los sacó, buscó las tijeras que tenía dentro de un cajón de la mesa donde estudiaba, los destrozó, hizo mil trozos con ellos, dejándolos tirados en el suelo. Después de vestirse, peinarse y pintarse un poco, para ver si podía disimular las ojeras que tenía de tanto llorar, entró en la cocina con mil trozos de tela en las manos, abrió el cubo de la basura y los tiró, Lucía la miraba atentamente.

-¿Y eso?- Preguntaba Lucía sin darle demasiada importancia.

-Dos conjuntos de bragas y sujetador que me regaló el cabrón aquel.

-¿Daniel?

-Sí ese, no quiero ni oír su nombre.

-Parecían bonitos.

-Por el culo se los tenía que haber metido, me cago en la puta.

-Así me gusta mi niña, que tengas energía de buena mañana.

Isa miraba la mesita de la cocina.

-¿Pero qué has preparado tú aquí? Si hay comida para un regimiento tía.- Se quejaba Isa.

-Que tienes que comer coño, no voy a consentir que te pille una anemia o algo.

-¿Una anemia? Si lo que vas a conseguir es que pueda ir rodando por la calle de lo que voy a engordar, exagerada.

Lucía reía, estaba contenta de ver a Isa mucho mejor de lo que se esperaba. Antes de sentarse a desayunar, Isa abrazó y le dio dos besos a su amiga.

-Muchas gracias por venir, pensaba que no querrías saber nada de mí.

-Pues ya ves que te has equivocado.

Se miraron en silencio, Isa pensaba, Lucía observaba.

-¿Cómo está Manolo? Preguntó tímidamente.

-¿Cómo va a estar Isa?

-Ya me imagino.

-Con él no creo que sea tan fácil reconciliarte como conmigo.

A Isa le volvieron a caer unos lagrimones por la cara, estropeándole el maquillaje.

-Dime una cosa Isa.- La amiga la miró intrigada.- ¿Tú… tú todavía le quieres?

Isa no hablaba, no podía, apretaba los labios confirmando con la cabeza.

-Es qué estos días, quiero decir, después de que lo dejaras, hemos estado saliendo y tomando copas, hablando…

-Lucía por favor, no me jodas que te lo has follado.

-No tía, no ¿Pero qué dices?

-¡Yo que sé ya!- Exclamaba Isa poniéndose la mano en la frente.

-Te lo digo porque hemos hablado mucho, y está mal, igual o peor que tú, el siempre te ha querido mucho.

-Ya lo sé, he sido tan idiota, llegar a dejar a Manolo por el cabrón…

-¿Por qué lo hiciste? Quiero decir, como decidiste hacerlo, no me creo que fuera porque te enamoraste, te conozco y creo que algo más tendrías en la cabeza ¿Por qué te alejaste también de mí?

Isa no paraba de llorar, se fue secando las lágrimas con una servilleta de papel que Lucía le entregó.

-Porque… porque, aparte de que soy idiota perdida, pensé que con Daniel tendría una vida de lujos, me venía a buscar con ese coche descapotable, me llevaba a aquella casa tan imponente, hasta tenía una piscina en el interior con agua caliente, me daba champán francés de beber, todo era como en las películas.

-Pero haber criatura ¿Era cariñoso contigo? ¿Follaba bien?

-Cariñoso, lo justito por interés. Follar, follaba de puta pena.

-¡Joder tía!

-Por eso te digo que soy una inútil y una idiota, solo vi las cosas materiales, me ofusqué.

-Madre mía Isa.

-No creo que valga la pena acercarme a Manolo, me debe odiar.

-¡Eh eh! No hagas más la idiota, sabes que Manolo es incapaz de odiar a nadie, si es un trozo de pan…

-¿Y si le envió un mensaje? Como hice contigo.

-Sí eso, le envías un ‘Hola’ como a mí, te contestará que te metas el ‘Hola’ por el coño. Está jodido Isa, no le he visto reír, que digo reír, ni sonreír desde que lo dejaste.

-Es que tengo miedo de verlo, me da vergüenza ¿Qué le digo?

-¡Coño! Pues no te dio ninguna vergüenza dejarlo, escucha Isa, cómete el orgullo, ves a verlo y habla con él, preséntate en el mismo sitio donde lo dejaste, tendrá un sentido, aquí te dejé y aquí vuelvo a hacer las paces, si está enfadado contigo, que lo estará, ya te lo digo yo, te jodes y te aguantas, tienes que decirle la verdad tú, de tu boca. Si es que le quieres claro, si no te importa es otra cosa.

-Claro que le quiero, tú sabes que siempre le he querido mucho.

-Ven, vamos a sentarnos en el sofá, tienes que contarme muchas cosas.

Le dijo Lucía, estirando un brazo para que Isa le agarrara la mano, se sentaron las dos y estuvieron horas hablando, sobre todo Isa, que era la que tenía más cosas que decir. A última hora de la tarde se despidieron.

-Mañana vengo a buscarte, iremos juntas a la universidad.

-No sé si es buena idea Lucía.

-Y tanto que es buena idea, tú no tienes que esconderte de nadie, menos de cuatro capullos como esos. Y por la tarde vas a ver a Manolo.

-¡Joder tía!

-Ni joder ni nada, tú vas a ver a Manolo mañana como me llamo Lucía.

-No sé si estoy preparada.

-Para pasarte el día follando en la mansión sí que estabas preparada golfa, pues para hablar con Manolo también lo estás.

Isa no estaba muy convencida, no se sentía lo suficientemente fuerte, pero Lucía tenía razón, cuanto antes recuperara la normalidad en su vida mejor. Aquella noche antes de acostarse, repasó varios temas, para ponerse un poco al día de los estudios, antes de meterse en la cama respiró profundamente, el día siguiente no sería un día fácil.

Caminaban las dos amigas juntas, a lo lejos se veía el edificio de la facultad de arquitectura, escucharon que alguien las llamaba. Cuando se giraron vieron a Carlos caminar preocupado.

-Hola chicas.- Las saludó Carlos.- Os estaba esperando, pensaba que como no vinisteis ayer, hoy era muy probable que lo hicierais…

-¿Qué pasa Carlos? No te andes por las ramas anda.- Preguntó Lucía sin dejar que acabara de hablar.

-Está bien, ahí va, Daniel y sus amigos, ayer, estuvieron diciendo por la facultad… que Isa era una puta, que aceptaba follar por un regalo barato, que se la habían follado todos…

-¡Hijos de puta! Eso es mentira, cabrones de…- Se cabreaba Isa.

-Mira Isa, igual es mejor no entrar hoy, no tienes porque aguantar las mierdas de esos cabrones.- Aconsejaba Carlos.

Lucía callaba mirando a su amiga, Isa le devolvió la mirada, apretó los labios antes de hablar.

-Gracias Carlos, pero creo que tengo que dar la cara, si no me enfronto a esto nunca se acabará.

La sonrisilla de aprobación de su amiga Lucía la convenció de que su idea era la buena.

Siguieron caminando los tres, Isa, Lucía en medio, y al lado de Lucía, Carlos.

-¿Y vosotros que tal?- Preguntó Isa.

-Bueno…- Empezaba a decir Carlos.

-Nosotros nada.- Sentenció Lucía.

-Que mal, estáis enamorados uno del otro y ahí seguís, perdiendo el tiempo, desde luego.- Lanzaba el dardo Isa.

Lucía pasó un brazo por detrás de Isa, le dio un cogotazo con toda la mano abierta, Isa tuvo que dar un pasito rápido para no caerse.

-Tú te estás recuperando muy rápido cabrona.- Le decía Lucía molesta.

-No creas, pero tengo ojos en la cara, veo lo que veo.

Lucía volvió a levantar la mano, Isa dio varios pasos rápidos para que no le volviera a dar otro golpe. Carlos se descojonaba de risa.

Cuando se fueron acercando, vieron a Daniel y su grupito sentados en un banco, al ver a Isa, se pusieron a cuchichear entre ellos. La intención de Lucía era entrar en la facultad sin hacerles caso. Isa, cuando llegaron a la altura del grupo, se desvió y fue caminando directamente hacia ellos. Daniel al verla, también se puso de pie, esperándola con una sonrisa burlona. Isa se paró delante de él, le miró a los ojos con odio, se dio media vuelta y sonriendo empezó a gritar.

-Chicos, chicas, acercaros por favor.

Lucía y Carlos alucinaban, no entendían nada, la gente que había por allí en ese momento, justo antes de empezar las clases había mucha, también por el morbo de ver a Isa después de lo que decían de ella, se fueron acercando. Isa seguía gritando.

-Vosotros, los de allí, acercaros también, y vosotros.

Isa gritaba avisando a la gente y movía la mano para que se acercaran. Cuando ya había como más de cien personas, y más que se iban acercando al ver tanta gente junta, el efecto chafardeo.

-Hola a todos, ya sabéis lo que este individuo, junto con sus amigos, ha estado diciendo de mí.- Empezó diciendo Isa, señalando con el dedo pulgar a Daniel, que estaba detrás de ella.

Daniel puso mala cara, aquello no se lo esperaba. Isa siguió con su discurso.

-Hoy, os voy a contar la verdad, ya que se propagan opiniones, al menos que sepáis las dos versiones. Es verdad, me he enrollado varias veces con Daniel, que hemos follado, sí, y bastante por cierto.- Se sintieron algunas risillas, Daniel hacía peor cara, si Isa se enfrentaba de esa manera, no se podría burlar de ella como pensaba. Cada vez se juntaba más gente. Isa siguió.

-También es verdad que me propuso hacer un trió, y acepté, tenía ganas de probar algo que no había hecho nunca, no lo voy a negar, me lo pasé bien. Después de eso, se pensó que me podía pedir lo que le diera la gana, una tarde quería que me follara a todo su grupo de amigos, sí, esos que veis detrás de él. El tonto polla se pensó que yo haría cualquier cosa, le dije que ni pensarlo ¿Y qué hizo él? Amenazarme, decirme que nunca más viviría tranquila si no lo hacía ¿Mí respuesta? Le dije que pusiera su culo, que se lo follaran a él a ver si le gustaba, seguro que le hubiera gustado, no sé qué pasó porque me fui de aquella casa de gnomos mentales. Esta gentuza todavía no ha entendido que las chicas tenemos derecho a follar, cuando queremos, con quien queremos y como queremos. Por eso os estoy explicando esto, porque nadie me va a extorsionar para follar, nadie, menos estos gnomos, porque tienen mucho cuerpo, pero el cerebro de un gnomo de grande.

Se escuchó un ¡Ooooh! generalizado, Isa siguió con su intervención.

-Chicas, escucharme chicas, quiero avisaros por si alguna está pensando en follarse a este elemento.- Isa señalaba por segunda vez por encima de su hombro, con el dedo pulgar estirado y el puño cerrado a Daniel, que detrás de ella no sabía qué cara poner. Isa siguió.

-Tiene una polla ‘regulinchi’, pero bueno, cada uno la tiene como la tiene, ese no es el problema, el problema es que no tiene ni zorra idea de usarla.- Otro ‘¡Ooooh!’ de la gente que la escuchaba.- Si queréis correros, no lo excitéis mucho, poneros encima, cabalgarlo con cuidado y si tenéis suerte os correréis antes que él, porque el chaval no se preocupará mucho de vosotras, si se tiene que correr, se corre y se queda tan tranquilo el gilipollas.- Ahora el grito de la multitud fue ‘¡Noooo!’

-Esperar que queda más, tal vez alguna piense, bueno, si no folla, igual me puede hacer una paja. Pues chicas, tengo malas noticias, no os podéis imaginar lo que me costó que aprendiera a tocarme el chichi, porque la primera vez que lo intentó era un puto desastre, parecía que tocaba el mando de la consola de juegos y no un coño. Así que sabe tocármelo a mí, a otra seguro que le hará lo mismo el corto de cerebro este, se pensará que a todas nos gusta que nos toquen igual.- La gente empezó a reír, las chicas miraban al grupo de Daniel con asco.

-Y por último, si lo que estáis pensando es que os coma el coño, olvidaros, eso no me dio tiempo a enseñárselo, es patético comiéndoselo. En fin, ya veis que grupito de machos, muy machos para intentar hacer daño a una chica sola, yo ya sé porque lo hacen, porque son unos reprimidos de mierda, solo follan amenazando o pagando, si una chica normal se cruza en su camino dura dos días de lo incompetentes y gilipollas que son. Bueno chicos, ahora sabéis toda la verdad.

Isa se giró, dio un paso y se puso muy cerca de Daniel, adelantó la cabeza para hablarle cerca del oído, para que nadie pudiera oír lo que le decía.

-¿Te pensabas que te reirías de mí capullo? Escucha, escucha bien de quien se están riendo, me llegas a dar pena de lo tonto que eres.

Se giró, una sonrisa enorme le apareció a Isa en la cara, escuchando las risas del gentío. Daniel y sus amigos fueron desapareciendo, no sabían dónde meterse después de ser el centro del discurso de Isa.

Lucía y Carlos se avanzaron, se colocaron uno a cada lado de Isa, se pasaron los tres los brazos por detrás y caminaron, la gente se iba abriendo para dejarles paso, unos gritaban, otros aplaudían, otros seguían riendo. Entraron en la facultad, un pasillo de gente a cada lado les dirigió hasta la clase, cuando entraron escucharon más aplausos, de pie estaban, Mercedes, Celestina, ‘Celes’ para los amigos, y todo su grupo de amigas ‘pijas’, mientras les aplaudían, Mercedes le guiñó un ojo a Isa y Lucía.

Llegó el profesor, todos ocuparon su lugar con prisas.

-Buenos días.- Saludó el profesor.- En primer lugar antes de empezar la clase, quiero felicitar a vuestra compañera Isa, ha sido un gran discurso Isa, muy… muy… ilustrativo.

Toda la clase se partía de risa.

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