JOSÉ MANUEL CIDRE

-Lo que te digo. Ayer estuvimos en casa haciendo una Ouija. Jajaja. No pasa naaada. De verdad.

En el pasillo que daba acceso a la sala de reuniones, Adalberto reía y hacía aspavientos apurando un café en vaso de cartón reciclable. Los miembros del Comité formaban tres corrillos justo antes de ser llamados para comenzar.

-Oye. Pues yo tengo entendido que no se debe jugar con esas cosas.

-Lo que no se debe es estar, el día antes de una reunión del Comité, haciendo gansadas y sin preparar los puntos del orden del día. Como se entere Lluvia...

Adalberto respondió con displicencia:

-Buenooo, que apretadas sois tías. Joder Tere, te juro por mis niños que no pasa nada. Y Deli, mujer, que va a ser lo de siempre; las propuestas para las generales, o sea; derechos sexuales y reproductivos, servicios sociales, perspectiva de género, derechos animales, y para terminar, alguna información de presupuestos, supongo. Naadaa.

Justo entonces, Berta, la secretaria del Comité, se asomaba.

-Compañeras, id ocupando vuestros asientos, que empezamos.

Entraron lentamente mientras los que estaban fuera fumando llegaban algo más acelerados. Fueron sentándose a lo largo de la gran mesa en U presidida por la compañera Lluvia. La sala era amplia, de techos altos, con los colores del partido en las paredes, y con buenos focos que proporcionaban iluminación artificial, a falta de ventanales.

-Compañeras, bienvenidas todas a la reunión del Comité. Antes de empezar, nos damos la enhorabuena porque, como signo de progreso en la inclusión de todes, -antes de que terminara la frase, un murmullo de aprobación recorrió la sala, algunas risas, e incluso  a alguien se le escapó algún aplauso- vamos a incorporar el neutro al lenguaje empleado en nuestro Comité. Así que -levantó un poco la voz- ¡Bienvenides todes a la reunión del Comité!

Lluvia pudo retomar la palabra tras unos segundos de algarabía y -esta vez sí- de sonoros aplausos.

-El primer punto del orden del día, será la incorporación al programa electoral de la propuesta de les compañeres de La Rioja, de un cuatrimestre sobre marturbación en el currículum de 1º de Secundaria. Para explicar la propuesta, tiene la palabra le compañere Liberto. Cuando quieras.

Liberto, muy sonriente, se acercó el micro a la boca;

-Buenos días, compañeres. Todes sabemos de la importancia de vivir y experimentar libremente la sexualidad

Mientras Liberto seguía hablando, la megafonía, de repente, dejó de funcionar. En la mesa moderadora empezaron a mirarse unos a otros y, como suele ocurrir en estos casos, a toquetear botones. Lluvia, levantando la voz a duras penas pidió a Deli que llamase a mantenimiento mientras, de nuevo, el murmullo se extendió.

Poco antes de que Deli llegase a la puerta los focos empezaron a parpadear cada vez más rápido, el murmullo subió de volumen, hasta que la sala quedó completamente a oscuras. Inmediatamente, expresiones de asombro mezcladas con algún grito y alguna risa nerviosa constituían la banda sonora de la situación. Lluvia trataba de hacerse oír.

-Compañeres, vamos a ver. No pasa nada. Estos fallos técnicos a veces suceden. Vamos a llamar por teléfono a mantenimiento. Seguro que en poco tiempo podemos continuar.

Justo en ese momento volvió la luz, aunque, tras la consabida expresión de alivio, todos dirigieron sus miradas al extremo de la mesa. Un individuo delgado, con pantalón y chaleco marrones y camisa amarillenta había aparecido allí, sin nadie conocerle, ni saber de dónde ni cómo había salido. Su pelo gris delataba una edad en torno a los sesenta.

-Compañeros; pido la palabra. Seré breve. La megafonía también volvía a funcionar.

El asombro hizo que nadie pudiese siquiera responder, de modo que el recién llegado preparó su micro, al tiempo que golpeaba una cajetilla de tabaco con intención de extraer un cigarrillo.

-Compañere, perdona. Aquí no se puede fumar.

El nuevo compañero miró a Lluvia, no respondió nada, y dejando en la mesa tabaco y mechero, se dispuso a comenzar.

-La sujeción económica del proletariado es la causa primera de la esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política. Su voz había adquirido un ligero acento gallego.

-…nuestras aspiraciones son;

Primero: la posesión del poder político por la clase trabajadora.

Segundo: La transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo  en propiedad común de la sociedad entera.

Tenemos como ideal; la completa emancipación de la clase trabajadora.

El silencio se podía cortar. El resto de miembros del Comité comenzaron a mirarse unos a otros sin saber muy bien qué decir, ni qué hacer. Lluvia se sintió con la obligación de responder.

-Gracias compañere. En fin, entendemos que esa es tu propuesta de cara al programa. Supongo que entraremos a debatirla en la próxima asamblea, porque -miraba y remiraba sus papeles- no veo en qué punto de los actuales podríamos insertarla.

-Compañera permíteme dos cosas más. Os he oído hablar hasta ahora de lenguajes y perspectivas. Necesitamos realidades. Se aclaró la garganta, y con ello pareció que el acento gallego cambió a un claro deje cordobés. -En situaciones de crisis social y económica; cuando no hay una respuesta clara de la izquierda. Es ahí donde surge el fascismo.

Cogió su carpeta y se dirigió hacia la puerta en medio del silencio sepulcral de la sala.

Mientras, Tere y Deli lanzaban a Adalberto sendas miradas acusadoras.

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