AKUARIES

15.

Ese mismo jueves, en el mismo momento que Manolo se venía abajo delante de Lucía, Isa se estaba follando a Daniel como si no hubiera un mañana. Lo cabalgaba para correrse ella, ya lo conocía, sabía que un gran amante precisamente no era el chaval, así que se corría ella, y después dejaba que él jugara lo que quisiera, lo que pasó ese día. Daniel la colocó boca abajo, le puso una almohada debajo del vientre para levantarle el culo, le metió la polla en el coño y estuvo un rato bombeando, el solo se aceleraba, ella tenía que estar calmándolo para que no se corriera demasiado pronto. Cuando se cansó, se la sacó del coño y se la metió en el culo, entonces sí, en unos cuantos empujones ya se estaba corriendo. Daniel se quitó el condón, lo tiró y se estiró a descansar al lado de Isa.

-¿Qué harás el fin de semana?- Le preguntó a Isa.

-No lo sé.- Contestó.

Lógico que no lo supiera, durante mucho tiempo el fin de semana lo pasaba con su novio, o mejor dicho, ex novio, y su amiga Lucía. Tomaban algo en el bar que trabajaba su amiga, salían los tres de fiesta, después de dejar a Lucía en su casa se iban a follar con Manolo en el coche, ese era el plan de la mayoría de sus fines de semana.

-¿Quieres pasarlo aquí conmigo?

-¿Y tus padres? ¿Es qué no vienen nunca?

-¡Buf! Mi padre tiene negocios por casi toda Europa, siempre está de viaje, mi madre, cuando se enteró que mi padre le ponía los cuernos cada vez que se iba, le cortó el rollo, no le dejó volverse a ir solo, ahora siempre está con él. Y mi hermana mayor está casada y vive en Londres, llevándole a mi padre una de las delegaciones…

-¿Y tú?

-A mí me crio una canguro básicamente.

-Quiero decir, sí tú padre tiene los negocios que tiene, si tú hermana ya trabaja para él ¿Qué haces tú estudiando arquitectura?

-Pues Isa, tocarle los cojones a mi padre ¿O es que no lo ves? Por eso he repetido un par de cursos y este no creo que lo apruebe, me gusta la vida universitaria.

-Que fácil lo tenéis todo vosotros.

-¿Vas a venir o no? Nos lo pasaremos bien.

-No sé, lo tengo que pensar.- Se hacía la interesante Isa.

El viernes por la mañana, se presentaba Isa en la universidad con una mochila colgada al hombro, llevaba dentro cuatro bragas y alguna muda. Se fueron directamente a la casa de Daniel. Él le regaló un par de conjuntos de lencería fina, ella contentísima y emocionada, follaron por todos los rincones, hasta en una piscina interior, con agua calentita, que le enseñó Daniel.

Para Manolo y Lucía, no fue su mejor fin de semana, él fue a tomarse varias copas al bar que trabajaba ella, Lucía intentó controlar el alcohol que bebía Manolo para que no se emborrachara demasiado, que cogiera el puntillo estaba bien, pero que no llegara a descontrolar. Después del trabajo fueron a tomarse alguna copa más, hablaron, Lucía ayudó en lo que pudo a su amigo, él se sintió aliviado, dentro de su dolor, de hablar con ella. Se fueron a dormir cada uno a su casa.

A esas alturas, los padres de Isa ya sabían que su hija había dejado la relación con Manolo, no le dieron mayor importancia, pensaron que sería una discusión de novios y que no pasaría de ahí.

El domingo por la tarde, después de comer, Isa estaba en la casa de Daniel estirada en un sofá con él al lado. Hablaban de diferentes temas cuando llamaron a la puerta, la abrió Daniel y entró un amigo suyo, se saludaron y le presentó a Isa.

-Ven conmigo a la cocina, traeremos algunas cervezas.- Le dijo Daniel a Isa. Su intención, era claramente poder hablar con ella a solas, así lo entendió Isa. Mientras Daniel sacaba las cervezas de la nevera.

-¿Qué te parece mi amigo?

-¿Qué me parece de qué?

-Es guapo, no me lo negarás.

-Sí, es guapo ¿Y?

Daniel se acercó a ella, le rodeó la espalda con sus brazos, le besó los labios un par de veces cariñosamente.

-Dime una cosa ¿Has hecho alguna vez un trió?

-¡Coño! Ahora lo entiendo ¿Es por eso que ha venido tú amigo?

-A mí me gustaría hacerlo.- Le decía Daniel.

-Yo… no sé, déjame que lo piense.

Salieron con las cervezas y algo para picar. Mientras bebían y comían algo, Isa pensaba en la conversación que tuvo con Manolo sobre el tema en su momento, tenía que reconocerse que era algo que había pensado que le gustaría probar, incluso, alguna vez se había hecho una paja pensando que se follaba a dos tíos a la vez. No le costó mucho convencerse a ella misma, miró a Daniel y se lo confirmó con la cabeza, Daniel sonrió, miró a su amigo y también dijo que sí con la cabeza.

Se levantaron los dos, le pasaron la mano por la espalda cada uno por un lado, fueron caminando, subieron las escaleras y entraron en la habitación de Daniel. El amigo se puso delante de Isa, le acarició la carita y la besó con lengua, ella lo aceptó, ya se empezaba a poner cachonda de pensar en lo que pasaría. Daniel se sentó en un sillón mirando, Isa lo vio, entendió que quería mirar como ella se enrollaba con el amigo, tipo cornudo consentido. El amigo, mientras la volvía a besar, le acariciaba todo el cuerpo por encima de la ropa, las tetas, los muslos, el culo y el chocho, ella no se cortaba y le agarraba por encima del pantalón la polla, moviendo la mano pajeándola.

Se desnudaron, Isa se arrodilló, le agarró la polla y se la metió en la boca, en nada ya lo tenía con la polla tiesa y gimiendo por su mamada, él la estiró en la cama, metió la cabeza en medio de sus piernas y le empezó a comer el coño. Mientras miraba como Daniel se desnudaba, Isa pensó que aquellos tíos no tenían ni puta idea de comerse un coño, ni lo hacía bien Daniel, ni su amigo. Le abrió las piernas, se estiró en medio, se agarró la polla y se la metió de golpe, delicadeza, lo que se dice delicadeza, tampoco era el fuerte de esa gente, pero qué más daba, a ella le interesaba la experiencia de follar con dos. El tío bombeó muy poco tiempo, mirando como Daniel se pajeaba lentamente, hacía una cara de vicio tremenda, Isa se subió encima del amigo, lo fue cabalgando al ritmo que a ella le interesó, era la única manera de pasárselo bien con ellos. Daniel se subió de pie en la cama, se colocó delante de Isa, ella le agarró la polla y mientras seguía follándose al amigo, se la metió en la boca chupándosela. Eso sí que excitó a Isa, por fin disfrutaba de dos pollas, una en la boca y otra metida en el coño dándole gusto. El amigo gemía, Daniel gruñía, Isa pensó que aquellos dos se iban a correr y ella se iba a quedar a dos velas.

Daniel se salió de delante, se arrodilló detrás de ella, se mojó la mano con saliva y se la pasó por el agujero del culo a Isa, ella abrió los ojos, se dio cuenta de lo que pensaba hacer Daniel, se la quería meter por el culo, ella había pensado en un trió, pero no se le pasó por la cabeza que se la follaran por delante y por detrás a la vez. Estaba tan excitada, tan caliente de ver dos cuerpos bien formados por el gimnasio, que ella misma se inclinó hacia delante para que Daniel la pudiera sodomizar. Daniel le metió la puntita, después de tener que forzar un poco por lo cerrado que lo tenía, sin parar se la fue introduciendo hasta el fondo, Isa gritó, de gusto, del tremendo placer que le produjo sentir dos pollas dentro de ella, se abrazó fuerte al cuello del amigo, se fue moviendo, follándose al amigo por el coño, que le daba un gusto tremendo, y a Daniel por el culo, que la excitaba una barbaridad. Ellos casi ni se movían, todo lo hacía ella, que cada vez exageraba más sus movimientos y gritaba más fuerte. Cuando Isa se empezó a correr, los dos tíos la siguieron, los dejó secos, no paró de moverse hasta correrse totalmente, hasta que no le bajó la calentura que había agarrado, ellos llenaron los condones de leche, pocas veces se habían corrido tanto.

Se ducharon, bebieron champán en pelotas, hablaron y rieron. Hasta que Isa pensó que ya se habían recuperado, quiso hacer realidad otra de sus fantasías, los colocó uno al lado del otro, se arrodilló en el suelo, y les fue comiendo la polla por tiempos, a uno y al otro. Muchas veces había pensado que se sentiría en ese momento, chupando una polla, a la vez que pajeaba otra, poder chupar y pajear cambiando de polla cuando le diera la gana. Los chicos se pusieron como motos, los tenía a punto de reventar, cuando, les pidió volver a follar como antes, por delante y por detrás a la vez, tuvo un orgasmo muy intenso y quería volver a sentirlo. Por supuesto ellos aceptaron, solo le pidieron cambiar el lugar, que se follara por el coño a Daniel, y que el amigo se la metiera en el culo. Así lo hicieron, Isa se volvió a excitar como pocas veces en su vida, y se volvió a correr sintiendo aquellas dos pollas follándola. Retorciéndose de gusto, jadeando, gimiendo y gritando, ellos se volvieron a vaciar dentro de los condones.

Daniel no es que fuera un gran follador, pero el domingo por la noche, cuando llegó a su casa Isa, tenía el agujero del coño y el del culo, irritados de tanto metérsela Daniel por donde quiso, bueno, Daniel y un amigo suyo que le ayudó en algún momento.

El lunes, cuando Lucía llegó a la universidad, vio por primera vez a Isa que estaba con el grupo de Daniel, hablaba y reía con ellos. Eso le produjo mucha rabia, le fastidiaba que Isa estuviera tan contenta y pasando de todo, cuando Manolo y ella se estaban preocupando tanto. Intentó acercarse para hablar con ella, no pudo, cuando la vio Isa se agarró al brazo de Daniel y se metieron en la facultad, en clase la tenían protegida, rodeada de amigos que no dejaban que ella se acercara.

Lucía se entristeció una vez más, no podía entender como Isa podía haber cambiado tanto, esa no era la Isa que ella conocía ¿Qué había pasado? Pensaba Lucía continuamente. Estaba a punto de entrar ella a la clase cuando la paró Carlos.

-¿Estás bien?- Le preguntó con educación, Lucía le miró a los ojos con tristeza.

-No, no estoy bien Carlos.

-¿Quieres que vayamos a tomar algo? Ya le pediremos los apuntes de esta mañana a algún compañero.

Ella se lo confirmó con la cabeza, después del fin de semana tan duro con Manolo solo le faltaba aquella falta de tacto de Isa. Fueron a la cafetería, Carlos la invitó a un café y se sentaron en una mesa. Lucía le explicó todo lo que le ocurría con Isa, como había dejado al novio de hacía mucho tiempo, todo por estar con Daniel.

-Ya os avisamos, Mercedes te lo dijo, Daniel es un tío raro, bueno, es un cabrón. Yo hace mucho tiempo que no salgo con él, nos vemos aquí y poco más.

-¿Qué le pasa a este tío? ¿Por qué es tan raro?- Preguntaba Lucía intentando comprender alguna cosa.

-Es raro con las chicas, como mucho a salido dos semanas con una, no le duran nada. Tiene unos gustos muy raros.

-Me estás asustando Carlos ¿Qué es eso de gustos raros?

Carlos bebía mientras pensaba, buscaba la manera de decírselo sin alarmarla.

-Daniel… con las chicas… y más siendo como Isa…

-¿Siendo como Isa? Quieres decir que es una choni, como yo.

-No, tú no eres una choni e Isa tampoco ¡Ay! Déjame explicarme mujer. Daniel busca chicas como vosotras para aprovecharse, seguramente habrá estado encantador con ella algunos días, le habrá regalado algo, después le pedirá hacer algún trió, o que se deje follar por otro amigo, o que se folle a toda la pandilla, cosas así.

-No,  con Isa no le funcionara eso.

-Lucía, él sabe cómo hacerlo, las lleva a su casa, una casa que tiene para él solo, porque sus padres nunca están, les hace ver lo bien que vive y de alguna manera ellas se piensan que estando con él podrán vivir así, muchas acaban haciendo todo lo que les pide, hasta que se aburre y se olvida de ellas, ese es el peligro que corre Isa. Ahora se ríe y está muy a gusto con esa gente, de aquí poco la dejaran de lado, se reirán de ella y la dejaran tirada.

Lucía pensaba, cuadraba de alguna manera la actitud de Isa, dejar de hablarle, comportarse tan mal con Manolo, era como si quisiera olvidarse de su anterior vida y empezar una nueva. Tal como pensaba, su amiga se iba a pegar una buena hostia.

-¿Estás mejor?- Le preguntaba Carlos.

-Cómo voy a estar mejor después de lo que me has dicho.- Respondía preocupada Lucía.

-Sé que es difícil para ti, pero Isa es mayor de edad, hace lo que quiere hacer, yo la veo con mucho carácter, no creo que la estén obligando.

Carlos estiró un brazo por encima de la mesa, agarró con suavidad la mano de Lucía, ella levantó la vista mirándole a los ojos. Separó la mano, bajando de nuevo la mirada.

-¿Qué haces Carlos?- Lucía lanzó la pregunta, sabiendo perfectamente la respuesta.

-Lucía por favor, sabes de sobras lo que siento por ti.

-¿Qué sientes por mí? ¿Lo mismo que Daniel por Isa?

-No seas injusta conmigo por favor, yo no soy como ese tío.

-Mira Carlos, pertenecemos a mundos diferentes, no tenemos nada que ver uno con el otro, sé que es muy típico, pero el aceite no se mezcla con el agua.

Lucía se levantó de la mesa.

-Por favor, dame una oportunidad, conóceme antes de opinar.

-Ya te conozco.- Decía una triste Lucía sin demasiado entusiasmo.

-No, no me conoces, por favor, déjame seguir hablando contigo, así me irás conociendo, cuando haga algo que no te guste dímelo por favor.

-No vale la pena Carlos.

-No sabes si vale la pena, ves algo en mí que no te guste, tienes un motivo para alejarte de mí.

-Te parece poco la diferencia social, curiosamente tu padre es un gran arquitecto, y el mío… el mío es un simple obrero de la construcción.

-Yo me cago en las diferencias sociales Lucía, no dejes de hablar conmigo por eso.

-Tú te cagas ¿Y tú familia? También se caga en eso, son todos tan comprensivos como tú.

-Ya sé como es mi hermana, pero creo que después de que la dejaras presentar el proyecto…

-Sí, sí, me prometió que ya no nos llamaría ‘chonis’…

A Lucía se le escapaba una risilla irónica pensando en Mercedes. Se puso las manos tapándose la cara, había ido a la cafetería preocupada por Isa, ahora, además de seguir preocupada, tenía delante al chico más guapo, al chico más inaccesible para ella diciéndole que estaba enamorado ¿Cómo iba ella a encajar con él? Imposible.

-Está bien, me has pedido que no deje de hablar contigo, pues vale, no dejaré de hablarte, pero por favor, para de decirme que quieres tener una relación conmigo.

Se hizo un silencio, Carlos se relajaba, hubo un momento que pensó que Lucía se alejaría de él, que no tendría ninguna posibilidad con ella, por suerte, pudo recuperar que no dejara de hablar con él. Lucía, seguía preocupada por su amiga, a la vez, intentaba olvidarse de las palabras de Carlos, seguiría hablando con él de vez en cuando y listo.

-¿Estás mejor?-Volvió a preguntarle Carlos.

-Sí, algo mejor.- Respondió Lucía sin demasiado entusiasmo.

-Vamos a dar un paseo.

-Carlos por favor, que cansino eres tío.

Carlos se moría de risa, se levantó de la mesa.

-Venga vamos, te tiene que dar un poco el aire, tienes que despejarte y aquí dentro no lo harás.

Lucía se levantó y le siguió hasta el exterior, caminaron un buen rato. Le fue dando conversación, cuando acabó la mañana, curiosamente, como le dijo Carlos, Lucía estaba mejor. Se despidió de él educadamente y se fue a casa, tenía que trabajar en el nuevo proyecto.

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