ARCADIO M

Si debo pedir perdón lo haré. Aunque sinceramente, no veo por qué. Sé que no suena convincente, pero estoy totalmente seguro de que no hay nada de que arrepentirse. Aunque tus palabras me han herido, me han hecho dudar de mis convicciones, no han sido suficientes como para cambiar mi punto de vista.

Sí. Una vez tuve un sueño. ¿Es pecado soñar? Soñé que alcanzaba mis metas, que mis letras se convertían en textos y mis textos en libros. Soñé que esas miradas que nos cruzábamos, un día, me absorberían y, por fin, nuestros labios se rozarían, suaves, delicados, dejando paso a un bocado de deseo y placer infinito. Y nos fundiríamos en un abrazo interminable, dejando que nuestras pieles se descubrieran, desvelándome el secreto de tus ojos con un susurro mudo, que germinaría en mi corazón ese amor que tanto deseaba profesarte. ¡Tan cerca hemos estado miles de veces! Y, sin embargo, siempre nos hemos negado a dar rienda suelta a nuestro instinto. Tú principalmente. Me has negado la ambrosía que representabas cuando, lo sé de buena tinta, lo deseabas tanto como yo.

Y ahora, dices que te ves reflejada en esa novela mía. Una historia sin malicia, sin faltas, sin acusaciones. ¡Mil acusaciones podría hacerte! Un texto lleno de metáforas con interpretaciones abiertas que, si tú dices sentirte identificada, es porque todo aquello que negabas, era cierto. No lo he escrito pensando en ti, pero después de tu llamada, lo he leído de nuevo. Y tienes razón. La protagonista podrías ser tú sin miramientos. ¡Para qué vamos a negarlo! Pero no nos engañemos. Éramos casi unos niños. Y somos casi unos ancianos. La vida, al menos mi vida, ha girado lo suficiente como para poder escribir esas palabras sin dirigirlas a ti.

Así que, si debo pedir perdón, lo pido. Pero aunque esa fuera nuestra historia, tantos años después, no debería haberte molestado que la contase. Porque nuestra historia, la que pudo ser, tanto tiempo después, es agua evaporada, es una lágrima en el océano, es un rayo de sol reflejado en la luna. Pude quererte, pero no me dejaste. Y no has sido la única, aunque sigas creyendo que sí.

Por suerte, mi sueño si se ha hecho realidad. Aunque no como lo soñaba entonces. Pero los sueños también cambian y, a veces, en secreto, se hacen realidad.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s