AKUARIES

14.

Lucía no dejó de llamarla, conocía a Isa de toda la vida, todavía no se podía creer que se fuera de la universidad sin decirle nada. Tenía que intentar hablar con ella para saber cómo estaba, si le pasaba algo, se estaba comportando de forma muy extraña.

Y mientras Lucía se preocupaba por su amiga, aquella misma tarde, acumulando las llamadas perdidas en el móvil. Isa estaba en otra situación, bebía champán estirada en una cama totalmente desnuda, al lado de un chico también desnudo, que no le quitaba el ojo de encima, la miraba de los pies a la cabeza.

-¿Es qué nunca has visto a una chica desnuda?- Le preguntaba Isa, viendo a la observación minuciosa que era sometida.

-Claro que he visto a chicas desnudas, pero pocas como tú, que cuerpazo tienes, y estás aquí, desnuda en mí cama, pareces la maja desnuda, estás guapísima.- Contestaba Daniel.

A la vez que hablaba, le acariciaba el cuerpo, le pasaba la mano suavemente por las tetas, el abdomen y los muslos. Con la yema de un dedo le recorría la rajita del coño. Isa dejó la copa en la mesita de noche, le agarró el dedito que le estaba pasando por el chichi, abrió las piernas y sujetando el dedo de Daniel, se lo fue pasando entre los labios vaginales.

-Así, tienes que ir haciéndolo así.

Le decía Isa, mientras se acariciaba con su dedo el chichi, cerró los ojos, en señal que le estaba dando gustirrinín. Daniel, dejaba que ella dirigiera su dedo, sin perderle de vista la carita de gusto. A Isa, se le mojaba el coño por momentos, se estaba haciendo una paja con el dedo de Daniel, sabía perfectamente por donde y cuando tenía que tocarse. Presionó más en algunas zonas, se lo metió en el agujerito un poco, sacándolo mojado, volviendo a frotarse los labios y el clítoris. De su boca salían pequeños gemidos que estaban poniendo a Daniel caliente como una estufa. De repente, empezó a frotarse con más fuerza, se le aceleró la respiración y se corrió. Abrió los ojos mirando a Daniel con una sonrisa.

-Ves, así es como me gusta que me toques.- Daniel le besó los labios.

-Isa, eres una reina.- Ella le miraba orgullosa, estaba contenta de impresionar así a un hombre.

Le miró la polla, la tenía a punto de explotar, ver como Isa se masturbaba con su dedo se la había puesto como una piedra. Ella se la agarró, la fue pajeando suavemente, él se recostó mirando como la mano de Isa le subía y bajaba la piel. Ella le agarró y amasó con cuidado los huevos, los músculos de la polla le dieron varios espasmos, levantándola y bajándola. Isa sonrió, de ver lo caliente que lo tenía y de pensar lo bien que se lo iba a hacer pasar. Se metió la punta de la polla en la boca, fue dejando resbalar sus labios, hasta llegar a la mitad más o menos, de repente, le pegó una succionada arrastrando sus labios de nuevo a la punta. A Daniel se le escapó un grito de gusto, a Isa una sonrisilla de verlo así. Volvió a bajar sus labios alrededor de la polla, esta vez casi se la traga entera, Daniel jadeaba de la excitación al verlo, ella se la succionó unas cuantas veces seguidas, él pegó varios gritos agarrándose a las sabanas, Isa notaba la punta casi en su garganta, muy despacio, succionó de nuevo subiendo los labios otra vez  a la punta. Daniel se movía dando señales que estaba a punto de correrse. Con el objetivo de acabar lo que había empezado, Isa volvió a repetir la operación, metiéndose la polla entera en la boca, esta vez sí que la notaba claramente en su garganta. Chupó y succionó varias veces, los gritos de Daniel eran exagerados, de golpe, un lechazo le entró en la garganta, ella se lo tragó, al tragarlo succionó, otro lechazo, volvió a tragar como pudo, se fueron sucediendo las eyaculaciones, parecía que Daniel tenía leche de sobras guardada, a Isa no le daba tiempo a tragársela toda, saliendo entre sus labios y la polla bastante semen que resbalaba entre sus mano y el cipote. A Daniel se le salían los ojos viendo aquello, muy pocas chicas le habían hecho algo así, tan bien hecho y tan excitante.

Isa le miró, tragó el semen que le quedaba en la boca, se la limpió con la sabana, agarró de nuevo la copa y le dio un buen trago al champán. Los dos sonreían.

Lucía volvía a insistir llamando a Isa, justo antes de sentarse a cenar con su padre.

-¿A quién llamas a estas horas?- Le preguntaba Pablo.

-A Isa, lleva toda la tarde sin contestarme.

Pablo se sentó pensando, Isa también mirando el teléfono.

-A lo mejor, es que no quiere contestarte.

Eso hizo que Lucía levantara la cabeza mirando a su padre, que fácil fue entender lo evidente, si no le había contestado ya, estaba claro que a Isa no le interesaba hablar con ella y eso era una mala noticia, porque sabía que su amiga se estaba complicando la vida.

-Me tienes que explicar como os ha ido la presentación del proyecto esta mañana.

Pablo sacó a Lucía de sus pensamientos con Isa, le sonrió y se lo explicó todo. Que la presentación fue un éxito, que Mercedes había estado fantástica, que seguro que sacaba otro diez, y para finalizar las palabras que le dijo el profesor.

-¿Cómo se llama ese profesor?- Preguntó curioso Pablo.

-Cobos, Emilio Cobos ¿Para qué quieres saberlo?

-Chica, a un profesor que habla también de mi hija, lo mínimo que puedo hacer es enviarle un jamón por navidad.- Los dos se partían de risa.

Acabaron de cenar, Isa volvió a mirar el móvil.

-Lucía cariño, sino te ha devuelto ya la llamada, no lo va a hacer. Igualmente mañana os veréis en la facultad ¿No?

Lucía miraba atentamente a su padre, sabía que tenía razón, confirmó con la cabeza lo que le había dicho, pensó que al día siguiente tendría que hablar seriamente con Isa.

Cuando llegó a la facultad, en la entrada como cada día estaban las amigas, todas menos Isa, preguntó por ella, nadie sabía nada, eso la preocupó. Sentada en la clase, seguía mirando la puerta de entrada, de un momento a otro tendrá que entrar, pensaba Lucía. Fue a última hora cuando lo hizo, acompañada de Daniel y varios de sus amigos, ni le dirigió la mirada, como si no la conociera, se sentó en la otra punta del aula, hablaba y reía con Daniel. Lucía se puso roja de rabia, estaba a punto de levantarse para ir a decirle cuatro cosas, la amiga que tenía sentada al lado la sujetó.

-Escúchame Lucía, si Isa quisiera algo de nosotras ¿No crees que estaría aquí sentada? O habría venido hasta aquí para saludarnos y decirnos que se iba a sentar allí, si no lo ha hecho será por algo.

Lucía pensó que seguramente tenía razón, ella había hecho todo lo posible por hablar con Isa, ya era mayorcita para saber lo que hacía. La miraba, no podía evitarlo, la veía tonteando con Daniel, se acordaba de las palabras de Mercedes, Daniel no es bueno, la volvía a mirar, entonces pensaba en Manolo, que putada le estaba haciendo, porque viéndola así con Daniel, era seguro que se lo había vuelto a follar.

En los descansos, Isa desaparecía con sus nuevos ‘amigos’, volvía justo cuando empezaban las clases o ya empezadas. No le dio la más mínima oportunidad para hablar con ella, Lucía tuvo la sensación de que había perdido a su mejor amiga.

Isa folló y bebió champán con Daniel tres días seguidos, lunes, martes y miércoles. Lucía se refugiaba en su casa, pensando en el último proyecto que tendría que presentar en el tercer trimestre.

El jueves, Pablo, que había visto a su hija preocupada toda la semana por Isa, la convenció para ir al bar de Tere y cenar algo los dos juntos. Se sentaron en una mesa, le pidieron a Tere algunas cosas para picar y un par de cervezas.

-¿Has pensado en el nuevo proyecto?- Preguntaba Pablo, intentado que su hija pensara en otra cosa, viendo que Lucía estaba muy distraída.

-Sí, le estoy dando vueltas, la verdad es que no lo tengo claro, hay tantas cosas para poder hacer, no sé qué haré.

-Me permites una sugerencia.- Decía solemnemente su padre, Lucía sonrió.

-Claro, siempre has tenido buenas ideas.

-Una biblioteca.

Lucía le miraba pensando, veía a su padre muy seguro de la propuesta.

-¿Una biblioteca? ¿Por alguna razón en concreto?

-Bueno, creo que es un proyecto que te puede facilitar ponerle imaginación, ser creativa. Y creo que en un futuro puede ser algo aprovechable.

-¿Aprovechable? Esos proyectos se quedan en la universidad, nadie les hace caso nunca más en la vida papá.

Su padre le sonreía, confirmándole con la cabeza lo que ella decía. Inesperadamente apareció Manolo al lado de Lucía, Pablo le miró, miró a su hija, Lucía entendió que algo pasaba, giró la cabeza y se encontró con Manolo, la cara que hacía el chaval lo decía todo, estaba destrozado. Pablo se levantó, cogió su cerveza y el plato de jamón.

-Me llevo esto, Manolo siéntate por favor, creo que tenéis que hablar.

Pablo se sentó en la barra, Tere se acercó para interesarse, había visto que algo pasaba. Manolo se sentó en el lugar de Pablo, Lucía le miraba la cara sin saber que decir, aunque en su interior lo tenía claro, Isa lo había dejado.

-¿Qué ha pasado Manolo? ¿Es por Isa?

-Supongo que ya lo sabes…

-No, no sé nada de ella, desde el sábado pasado que no me contesta el teléfono, en la universidad me ha estado evitando, no he podido hablar con ella de nada.

Manolo miraba al techo, era peor de lo que pensaba, Isa se había alejado hasta de su mejor amiga.

-El lunes por la noche, Isa me dijo que necesitaba algunos días para aclararse, que habían pasado cosas, que necesitaba meditar, por supuesto se negó a decirme que había pasado, yo tampoco quise darle demasiada importancia, como habíais presentado el proyecto ese mismo día, pensé que sería algo de los estudios. No tuve noticias suyas…

A Manolo se le pusieron los ojos vidriosos, Lucía se dio cuenta que estaba muy jodido, le apretó una mano dándole ánimos.

-Hasta esta tarde, cuando he salido del trabajo, me estaba esperando. No me ha dejado ni darle un beso, directamente me ha dicho que teníamos que dejarlo, no he entendido nada, he intentado hablar con ella, no ha querido. La he visto diferente, no parecía ella, no lo entiendo Lucía, si encima me dices que contigo tampoco quiere saber nada, no sé qué pensar.

-¡Ay Manolo! Me parece que Isa se está metiendo en algo muy feo.

En ese momento llegó Tere, le dejó una cerveza delante a Manolo, le dijo que le invitaba Pablo, los dos se giraron dándole las gracias, Pablo  levantó la mano para darse por enterado.

-¿Qué quieres decir con algo muy feo? ¿Qué sabes Lucía?- Lucía hizo una mueca, sabiéndolo no le había dicho nada a Manolo antes, pero tenía que hacerlo.

-Conoció a un chico, cuando estuvimos haciendo el trabajo del proyecto, una compañera me dijo que ese chico no era bueno, hablé con ella, se lo dije, la verdad es que nunca pensé que pudiera llegar a nada, por lo visto me he equivocado. Estoy preocupada por ella…

-¿Cómo que conoció a un tío?- Se preocupaba Manolo.

-Un tío que estaba con otro grupo, en la casa, éramos dos grupos haciendo el trabajo.

-Así que está con otro tío ¿Es eso? ¿Se ha enamorado de otro?

Lucía le miraba con pena, se imaginaba lo mal que lo tenía que estar pasando.

-Lo peor, es que le van a hacer daño, se va a pegar una hostia de campeonato.

-Lo peor, es que me ha dejado a mí por un imbécil ¿Es eso lo que quieres decir?

-Perdona, ya sé que contigo se ha portado muy mal, pero es que yo pienso en los dos. Me preocupáis los dos…

-¿Qué más sabes Lucía?

-Nada, ya te he dicho que conmigo no habla, es que ni la veo últimamente por la facultad.

-De estos últimos días no, de antes, de cuando todavía se suponía que estaba bien conmigo, de cuando estabais haciendo el dichoso trabajito.

-En los descansos vi que empezó a hablar con ese chico, no fui la única, por eso una amiga del grupo me advirtió…

-Sí, ya sé que te avisaron que el tío era un cabrón… Pero tú ¿Los vistes besarse o algo?- Preguntaba molesto Manolo.

Lucía miró para otro lado en silencio, que hacía, le decía que Isa le confesó que se lo había follado, o se callaba.

-Mira Manolo, yo no he visto nada directamente, si alguien tiene que darte explicaciones, esa es Isa, puede que ahora no, pero estoy segura que llegará un momento que podrás pedírselas.

-Que putada, pero que putada, me ha tirado por el suelo mi vida…

Ahora sí que lloraba totalmente hundido, Lucía lo consolaba como podía.

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