KERANOS

J: ¿Qué coño haces? ¿Te he dado permiso para que hagas eso?
Is: No, amo. Perdón.
J: Mi polla solo la toca mi chica.
Is: Lo siento, no volverá a pasar.
J: Y tanto que no va a pasar. Vas a tener tu castigo.
Is: Vale.
J: Besa a Irene. Ya.

Isa me hizo caso, besando a Irene, lanzando un gemido. Al final resultó gustarle, por lo que no me gustó como castigo, así que pensé en hacer algo más.

J: Vaya, eres más guarra de lo que pensaba… Voy a tener que buscarte otro castigo, porque eso te ha gustado…
Is: Sí, amo.
J: ¿Te gusta la polla de Mario?
Is: Sí. (dijo bajito)
J: Bien, porque te va a follar el culo con ella.

Todos pusieron cara de sorpresa al oírme, había quien creía que lo decía de coña. Isa, sin embargo, me miraba seria. No sabía si lo estaba diciendo en serio y parecía tener miedo de decir algo o reaccionar de manera equivocada. Parecía saber de sobra cómo funcionaba el juego. Como bien dijo, le gustaba eso muchísimo, aunque no estaba seguro de si tenía mucha experiencia en ello.

J: Venga, tira para la cama.

Las caras de todos cambiaron al ver que iba en serio. Mario e Isa fueron a la cama e Irene también se incorporó para ir, pero la paré, tirando de su brazo para susurrarle al oído:

-Cómele bien el culo, no quiero que sufra. Quiero que se lo pase bien. Prepáraselo lo mejor que puedas, sé que sabes hacerlo. Y dile a Mario que con cuidado. Si veis que no puede parad, pero disfrutad.

Irene se apartó mirándome fijamente a los ojos, para después susurrarme ella a mí de manera que solo la oyera yo.

-Amo, me has puesto muy cachonda. Estoy empapada. Ojalá me follaras. Así, tan fuerte como se lo acabas de hacer a tu nena.

Le sonreí una vez se apartó y le hice una señal con la cabeza para que fuera con ellos, dándole un azote cuando se levantó y se dio la vuelta, reaccionando ella con un gritito de sorpresa mientras podía oír como Elena se reía dulcemente.

Me tumbé junto a Elena, poniéndola de lado, de cara a ellos y yo detrás de ella, empezando a acariciar su cuerpo y darle besos por su hombro, cara, cabeza… Empecé a hablar con ella en susurros, sin que los demás nos pudieran oír, aunque tampoco es que tuvieran mucho interés, ya que se les veía muy excitados y concentrados, con Isa boca abajo e Irene con su cara sobre su culo, empezando a jugar con él, besándoselo, acariciándoselo y lamiéndolo. Mario aprovechaba para follar a Irene lentamente, con gemidos bajitos, pero sensuales.

-¿Cómo estás?
-En la gloria.
-Perdona por lo de Isa, no quería que me la cogiera…
-No pasa nada, mi amor. Ha sido el morbo de la situación.
-Ya, pero…
-No te preocupes, de verdad, Javi. Si yo no estoy enfadada ni molesta. No tienes por qué estarlo tú.
-Joder, todavía no me creo la suerte que tengo de estar a tu lado.
-No.
-¿No?
-No. La suerte la tengo yo. -dijo dándose la vuelta- Conociéndote desde que éramos niños y no me he dado cuenta hasta ahora de todo esto… ¿Cómo he podido estar tan ciega?
-Elena, yo… Yo… No sé qué decirte.
-No tienes que decir nada. Fue mala suerte.

Nos miramos a los ojos y le pasé el pelo por detrás de la oreja, dándole un beso en la frente después.

-Joder… -dije riéndome- Hemos pasado de todo esto a estar así, jajaja.
-Me encanta ese contraste de cuando te pones así de dominante y tan dulce. Es que te como.
-Ay… ¿No quieres verlos?
-Ya estoy cachonda. No necesito verlos.
-¿Sí?
-Sí. Casi me corro cuando Irene me ha hecho eso.
-Uff… ¿Te ha gustado? Me dijiste que solo querías que folláramos entre nosotros dos, pero es que me ha dado mucho morbo…
-Me ha gustado, tranquilo.
-Entonces… ¿Sigues cachondilla?
-Sí.
-¿Y si hago esto?

Cogí mi polla dura y se la encajé entre sus muslos y su culo, empezando a frotarme con ella.

-Mmm… Qué rico.
-Sí…
-Juega con mi culete.
-Uff…

Le metí los dedos en la boca para que los chupara, llevándolos después a si culo, acariciándole el ano, jugando con él mientras me frotaba.

-Qué bien, mi amor… Mírales y cuéntame lo que pasa.
-Vale.

Elena metió su cabeza entre la mía y la almohada, empezando a besarme el cuello, haciéndolo yo también mientras veía como los demás disfrutaban. Veía a Irene comiéndole el culo a Isa, quien gemía alto, mirándonos a Elena y a mí de vez en cuando. Mario seguía follando a Irene, pero ahora más rápido y con más fuerza. A los pocos minutos Mario se puso detrás de Isa, frotando su glande con su culo. Se la veía nerviosa, pero Irene la tranquilizaba, besándole el cuello y acariciándole el cuerpo. Mario también estaba tranquilizándola en todo momento, llevando el máximo cuidado posible. Al fin se la empezó a meter, apretando Isa los ojos con fuerza, lanzando un gemido de dolor también. Mario paró, pero su glande ya estaba dentro. Irene le preguntaba a Isa si todo iba bien y ella dijo que sí, que solo le escocía un poco. Tras unos breves minutos, Mario se empezó a mover en su interior, metiendo poco a poco su polla. Al final le estaba follando el culo. Yo creía que no sería posible, pero también contaba con la experiencia de mis amigos para que todo saliera bien. Isa se relajó, permitiendo que la follara, pero cuando Mario metía la mitad de su polla en su culo, Isa le decía que parara, que le hacía daño. Pero al menos podía follarla, cosa que no era muy común según nos contó.

Is: ¿Así amo? ¿Te gusta así? (dijo mirándome)
J: Sí. Eres una buena putita.
Is: Mmm… Siiiii… (dijo en forma de gemido)
J: ¿Lo vas a seguir siendo?
Is: Sí. Hago todo lo que tú quieras, amo.

Cuando me dijo eso me encendí bastante, frotándome con Elena con más fuerza, gimiendo ella.

J: Bien, pues ahora le vas a comer el culo a Mario.

Elena gimió con una risa al final y Mario se levantó. Parecía gustarle la idea por la expresión de su cara, tumbándome boca abajo. Isa ni se lo pensó, le abrió los cachetes a Mario y se lo empezó a comer. Irene miraba la situación con una cara de vicio increíble. Isa gemía, parecía gustarle y Mario también, tanto que empezó a gemir.

J: Mario, fóllatela muy fuerte por el coño. Quiero que se corra muchas veces. Pero no lo hagas tú.
Is: Gracias, amo.
J: Y tú, putita… Mientras Mario te folla le vas a comer el coño a Irene.
Is: Como quiera mi amo.

Los tres se pusieron a ello, con gemidos por todas partes. Elena resoplaba, pidiéndome que fuera más lento al frotarme, diciéndome también que lo estaba disfrutando mucho. Le dije que se diera la vuelta y así lo hizo, para que pudiera verlos.

E: Mi amor… -dijo susurrando- Quiero que me folles el culito.
J: Claro, mi vida.
E: Pero métemela ya, no esperes más.
J: ¿Ya? Pero…
E: Estoy muy cachonda, mi amor. No necesito que me prepares. Me noto abierta por el rato que has jugado con tus dedos. Un poco de saliva y listo.

Elena se puso a cuatro patas, mirando al trío y yo me coloqué detrás, echando saliva en su ojete, pasando mi glande por ahí, con ella gimiendo como respuesta. Sin esperar mucho más se la empecé a meter. Efectivamente estaba muy abierta, porque entró sin ningún problema apenas. La empecé a follar a buen ritmo mientras veíamos como Isa se corría varias veces, aguantando ya con dificultad. Cómo la vi tan sensible, los paré.

J: Ya está. Suficiente. Ahora te vas a follar a Irene, Mario. Pero despacio, mientras Isa te come el culo. Y te vas a correr dentro de Irene. Después Isa se lo va a limpiar como Irene ha hecho con Elena.

Enseguida se pusieron así, haciéndolo a la perfección. Mientras yo me follaba a Elena de la misma manera que hacía antes de decirles eso a nuestros amigos. La follaba a un ritmo normal, quería que ambos disfrutáramos de aquello, pero Elena se salió, volviéndose hacia a mí para tumbarme boca arriba, montándose sobre mi polla para cabalgarme a buen ritmo. Elena me estuvo cabalgando durante un buen rato, perdiendo yo la noción de todo al concentrarme en su fija mirada, con esos ojazos clavados en los míos. Hasta dejé de oír a nuestros amigos. Pero más aún cuando Elena se inclinó para entrelazar nuestros dedos y darme un beso, pasando después a mi cuello. Notaba como su culo subía y bajaba a toda velocidad hasta que no pude más y me empecé a retorcer, señal, junto a los escalofríos que ella originaba en mí, de que me iba a correr en breve.

Y así fue, vaciándome en el coño de mi chica, quien también se empezó a correr al notar mi orgasmo. Cuando ella se recuperó, después de haberlo hecho yo bastante antes, se incorporó un poco para besarme y luego se puso recta para mirarme con una sonrisa. A continuación, se levantó, sentándose en mi pecho, sentada hacia atrás, haciendo que mi corrida cayera sobre mí, como alguna vez había hecho anteriormente. Efectivamente, como en esas ocasiones, Elena se puso de rodillas a mi lado para lamer mi corrida, succionando para limpiarme y llevársela a la boca por completo mientras meneaba su culo de un lado al otro. Después se incorporó, poniendo sus manos sobre sus rodillas, tragándoselo, relamiéndose y sonriéndome girando su cabeza. Como me gustaba que me hiciera eso… Tiré de ella para que se tumbara y poder darle un buen beso. Miré a la otra cama y los vi a los tres tumbados boca arriba, con la respiración algo agitada y mirándonos.

-Elena…
-Dime.
-Me encanta cuando me haces eso.
-Lo sé, jijiji…
-Pero te has aprovechado de mi cuello… Ahora me toca a mí.
-Huy…
-Además, te falta por hacer algo y quiero que tu amiga lo vea.
-Mmm…

Sin decir nada más, me puse de rodillas y empecé a tocar a Elena, rozando su rajita con mis dedos, centrándome también en su clítoris. Tras unos minutos bajo la atenta mirada del trío, empecé a meterle los dedos, empezando a oírse rápidamente ese sonido a chapoteo. Estaba cerca, pero quería que se mojara mucho, por lo que le cogí un pie y me lo llevé a la boca para empezar a chuparle los dedos, atrapándolos para seguir estimulándole con mis manos. Se puso roja a rabiar, pero funcionó a la perfección, porque tras unos pocos movimientos más bruscos en su interior, Elena empezó a gritar de placer, temblando como una loca. Saqué mis dedos de su coño y le empecé a estimular el clítoris, lanzando ella unos cuantos chorros a mucha presión. Isa tenía cara de estar flipando, mientras que Irene y Mario nos miraban con cara de vicio.

Así acabó la noche de folleto. Bastante intensa y larga, porque eran pasadas las 5 de la mañana cuando acabamos. Isa nos propuso darnos una ducha, por lo que fue ella primero, regresando enseguida mientras los cuatro descansábamos en silencio. Cuando volvió nos dijo que cada pareja podíamos ir a un cuarto de baño diferente, dándonos toallas para poder secarnos y demás. Cuando nos duchamos regresamos a la habitación. Isa dijo de quedarnos a dormir, porque ya era tarde, por lo que aceptamos. Como la cama era inmensa, cogimos la otra y la llevamos a su habitación mientras ella cambiaba las sábanas, que están manchadas por los flujos de los tres. Todos nos pusimos nuestra ropa interior, aunque todas las chicas se quedaron en tetas y nos tumbamos para dormir, estando Isa y yo en un extremo de la cama casa uno, Mario al lado de Isa, siguiéndole Irene, y luego Elena hasta llegar a mí. Estábamos tan cansados que nos dormimos enseguida sin hablar absolutamente nada.

El despertar no fue tan bueno, porque lo hice sobresaltado por una serie de mensajes que me empezaron a llegar, llegando a asustarme, tanto por el ruido, como por pensar que había pasado algo al escuchar ese bombardeo de notificaciones. Resultó ser la madre de Elena, preguntándome si le pasaba algo a su hija, que no respondía sus mensajes ni sus llamadas, que ya mismo iba a salir y que tenía algo de carne en casa para hacer una barbacoa, ya que le dijimos que había allí una. Le respondí que estábamos durmiendo y que sí, que llevara lo que quisiera.

Después fui corriendo al baño porque me estaba meando, encontrándome a Mario con toda la cara de sueño y resaca.

-¿Qué pasa?
-Que me meo.
-De eso vengo yo.
-Tengo que hablar contigo… (dije con tono serio)
-Mmm… ¿Bronca?
-Pues sí.
-Buah…
-Ya hablaremos mañana por la mañana.

Después de ir al baño regresé a la habitación. Mario dormía de nuevo a pierna suelta, como todos. Me puse junto a Elena y la giré hacia mí para despertarla con cuidado. Se despertó con una sonrisa, cogiéndome de los hombros para abrazarme.

-Javiiiii… Ven aquí conmigo. (dijo susurrando)
-Elena, nos tenemos que ir.
-¿Por qué?
-Me ha hablado tu madre preguntando por qué no le respondes. Dice que va para nuestra casa.
-Ostia… Se me había olvidado.
-Venga, que tenemos que llegar antes que ella.
-Pero… (dijo mirando a los demás)
-Ya les contaremos luego porqué nos hemos ido.
-Vale, vamos.

Nos vestimos y salimos disparados hasta nuestra casa. Por el camino Elena llamó a su madre explicándole que nos habíamos dormido y demás. Se puso un poco nerviosa porque al parecer le pidió la ubicación, pero Elena le contó habíamos tenido que salir a arreglar un problemilla que había con unos papeles y que en cuanto acabáramos se la mandaría. Le colgó enseguida diciéndole que íbamos a hablar con alguien y me contó.

-Madre mía. Tenemos que llegar antes.
-Bueno, tampoco pasa nada, ¿no?
-Bueno… Sí, pero no quiero que se dé cuenta de que hemos pasado toda la noche con éstos. No quiero que malpiense.
-Pues acertaría de lleno, jajaja.
-Oye… No seas malo…
-No creo que sea para tanto.
-Ya, pero mi hermana estaba ahí y seguro que vio el plan en el que estaba Irene. Si es que esta chica no para, se le mete enrollarse con alguien en la cabeza y empieza pico y pala… Jajaja.
-Ya ves.
-Jo… Qué sueño. Apenas hemos dormido 4 horas.
-Pues duerme, aún nos queda para llegar.

Elena se durmió durante todo el camino, echando su cara sobre su mano. Estaba preciosa. Al final llegamos tras una hora y media de viaje, teniendo casi media hora hasta que llegara su familia. Desperté a Elena tras aparcar en la puerta y ella le envío a su madre la ubicación. Entramos en casa, nos cambiamos de ropa y desayunamos algo, preparando las cosas para ir a la piscina. Al final resultó que llegaron casi media hora después de lo acordado porque la abuela de Elena tenía que parar para ir al baño y estirar las piernas. Se alegró mucho cuando llegó a nuestra casa y nos vio juntos. Maribel también se alegró bastante, dándonos un abrazo a cada uno. Noelia estaba bastante pasota, sin decir palabra, ni acercarse a nosotros, ni nada. Elena se encargó de enseñarles la casa a las tres mientras yo me quedaba en el salón esperando para irnos. Solo esperaba que Noelia no se pegara todo el día dando por culo por como acabó nuestra conversación la noche anterior.

Finalmente nos fuimos después de que guardaran la carne que trajo Maribel para que la hiciéramos luego para comer allí en la barbacoa que había. Nos fuimos andando, ya todos preparados. Todas ellas con un bikini sobre el que llevaban un pareo. Yo simplemente llevaba el bañador y una camiseta. Llegamos y pusimos las toallas bajo unas sombrillas que había allí instaladas. Como siempre que íbamos a la playa o a la piscina, Elena me embadurnó en crema, con una sonrisa enorme en su boca. Después se quitó su pareo y se echó a ella misma, pidiéndome que le echara por la espalda. Estaba preciosa con un bikini de ambas piezas de color naranja muy chillón. Se la esparcí suavemente, de manera sensual, quitándole el nudo de la parte de arriba. Elena me miró con expresión de querer reñirme. Yo la miraba sonriendo, siguiendo hasta que se lo quité para echarle bien por toda la espalda. Cuando acabé pasé mi mano por sus muslos, metiéndosela por dentro del bañador para tocarle el culo. De nuevo giró su cabeza rápidamente hacia a mí, haciendo su pelo un bamboleo. Me miró de la misma manera mientras yo le sonreía mordiéndome el labio.

-Para. Estás muy tontorrón.
-Un poco.
-Te voy a tener que castigar luego…
-Mmm… Qué ganas…
-Para, en serio.
-Vale. Tranquila, mi vida. (dije dándole un pequeño beso)

Le abroché la parte de arriba a la espalda y se tumbó boca arriba. Después yo me quedé sentado, apoyado en mis manos al echarme un poco hacia atrás, viendo a las demás. La abuela de Elena iba con un bañador de cuerpo completo y Noelia iba con un bikini que ya le había visto cuando estuvimos los cinco juntos en la playa. También me fijé en Maribel, dándome cuenta de que llevaba un conjunto de dos piezas, pero al estar echándole crema a su madre, no pude vérselo bien. Aunque sí que lo vi cuando se puso de pie y fue hasta las duchas para mojarse un poco, y más cuando volvió para sentarse en su toalla. Se quedó un poco de pie y madre mía… Llevaba un bikini de Elena. Lo reconocí al instante porque era muy detallado, blanco con dibujos en morado. Estaba muy sexy. Me empezó a entrar calor y más al ver como se le marcaban los pezones debido al agua fría de la ducha. Pero no era lo único que se le marcaba. El bikini le estaba algo pequeño y se podían adivinar sus labios vaginales bajo la tela del bikini. Fue un momento breve, pero me di cuenta. Me puse a mil al ver eso y más aún cuando se dio una pequeña vuelta para mirar a la piscina y ver ese culazo que tenía como Elena, apretado en ese bikini.

Me puse a sudar como un pollo, por lo que me levanté, con una erección bastante grande y me lancé al agua de cabeza. Lo hice tan rápido que no se percataron, por lo que dudaba que me hubieran visto la erección. Cuando me relajé, siendo algo rápido gracias a lo fría que estaba el agua, volví con ellas, sentándome junto a Elena. Me acerqué a ella para que le cayeran unas cuantas gotas, estremeciéndose un poco y mirándome sonriente. Le di un pequeño beso y ella se puso boca arriba. Le empecé a acariciar el cuerpo con un dedo y empezó a dejarse llevar hasta que me apartó la mano, mirándome como lo había hecho antes, con ganas de querer echarme la bronca. Paré, pero me di cuenta de que sus pezones estaban marcados, mirando a la parte de abajo, dándome cuenta de que le estaba algo apretado, marcándosele el coñito, viendo también que tenía la zona un poco húmeda, con una pequeña mancha de un color más oscuro.

-Huy…
-¿Qué pasa Javi?
-No sé… Dímelo tú, jejeje. (dije mirando su sexo)

Elena se incorporó rápidamente, quedando sentada, abrazando sus piernas, algo sonrojada.

-No pasa nada, mi vida.
-Me da vergüenza.
-Es algo natural. Además, se te marcaban los pezones y el coñito. (dije susurrando a su oído)
-Javiiiii…
-Me encanta como te queda. Estás para comerte.
-Te vas a enterar cuando se vaya mi familia.

Me quedé mirándola fijamente, bajándome las gafas de sol, haciendo ella lo mismo, llegando un punto en el que no era consciente de lo que pasaba alrededor. Fue una mirada muy intensa hasta que a ella le empezó a dar la risa floja, pero aun así siguió con esa mirada tan profunda, haciendo que me perdiera en esos ojos marrones oscuros. Hasta que de repente llamaron al móvil de Elena, dando ella un respingo, interrumpiendo ese momento tan intenso. Miró su móvil y me susurró que era Isa, levantándose y retirándose para hablar con ella, yéndose de manera que nos daba la espalda. Seguro que lo hizo adrede porque se le marcaban mucho los pezones y seguro que la manchita que tenía abajo se hizo más grande. Entonces Maribel le dijo a Noelia que llevara a su abuela con cuidado al agua para que se refrescara, que la sentara en los escalones que daban inicio a la piscina para que estuviera fresquita y que estuviera pendiente de ella. Noelia sin protestar le hizo caso, hablándole a su abuela de manera muy alegre, como pocas veces había visto en ella. Yo me puse de vuelta las gafas de sol y al poco Maribel me empezó a hablar.

-Oye, pues habéis elegido muy bien.
-¿A qué sí?
-Sí. La casa está pero que muy bien. Estoy impresionada, habéis elegido muy bien.
-La eligió Elena. Ella ya sabía que esta casa era una de las que más me gustaron, pero lo dejé a su elección.
-Am… No lo sabía.
-Pues sí. Yo estaba ocupado con el trabajo y le dije que eligiera ella, que sabía que lo haría bien.

Maribel sonrió orgullosa.

-De hecho, hasta arregló ella todo el papeleo y demás mientras yo estaba trabajando. Y cuando vinimos el viernes fue ella también quien arregló lo que quedaba.
-Vaya…
-Tú hija es muy espabilada. Más de lo que crees.

Maribel volvió a sonreír orgullosa, dirigiendo después mi mirada a Elena, viendo como hablaba por teléfono, con su otro brazo en jarra, riendo y dándose la vuelta, incapaz de quitar la mirada de su perfecto culo.

-¿Y todo bien por casa?
-¿Eh? (pregunté un poco distraído)
-Que si todo bien por casa.
-Claro. Es muy fácil vivir con Elena. Hacemos todo entre los dos, menos cocinar, porque yo soy un desastre para eso, ya lo sabes, jejeje. Aunque le ayudo en lo que puedo. Hemos hecho bastante vida de pareja antes de que tú y yo nos conociéramos, hasta llegamos a pasar días juntos.
-No me refiero a eso.
-Ah, ¿no?
-No.
-¿Entonces?
-A ver… Es que Elena me ha contado alguna cosa.
-No te sigo. ¿Hago algo que no le guste?
-No, no es eso.
-Pues ni idea de a qué te refieres.
-Me ha dicho que la relación que tienes con tu padre es…
-Ah… (dije sorprendido)
-No me ha dicho que os llevéis para mataros, no me malinterpretes.
-Am…
-Pero sí me ha dicho que es un poco fría.
-Ya…
-¿No quieres hablar de ello?
-Eh…
-Me da la sensación de que algo pasa y creo que necesitas hablarlo. Yo solo quiero ayudar, igual que hablamos de mi marido el día que te conocí y luego me has dicho alguna cosa más, ¿recuerdas?
-Sí, claro.
-¿Y bien? (preguntó a los pocos segundos)
-Pues… Es que no hay mucho que contar.
-Pero algo hay, ¿no?
-Mi padre y yo tenemos un carácter algo fuerte y chocamos bastante.
-Mmm… No me da esa impresión cuando trato contigo.
-Eso es porque no me has visto enfadado.
-¿Ni cuándo me pasé preguntándote si habías drogado a mi hija? Ahí me pasé mucho.
-En realidad estaba más molesto que enfadado. Me hizo daño que pensaras así de mí más que enfadarme.
-Vale, ahora lo entiendo. Creí que te habías enfadado por como me respondiste y tal, que lo vi normal después del calentón.
-Pues eso, no me has visto enfadado. Pero sí, a veces tengo un temperamento fuerte y bueno, alguna que otra vez en casa pues ha pasado y…
-¿Y con tu madre?
-¿Mi madre? Con ella la cosa es tan diferente… Me hace de consejera, de amiga… Ahora mismo siento que se me haría muy duro vivir si me falta ella o Elena.
-Vaya… (dijo con tono de estar impresionada)
-La relación con mi padre se ha enfriado bastante. (dije algo serio a los pocos segundos)
-¿Estás bien? (dijo acercándose a mí y pasándome el brazo por los hombros)
-Sí, sí. Solo que… A veces pienso que… Nuestra relación es muy fría, como si fuera otro pariente en vez de mi padre. No noto que se preocupe por mí en algunas cosas como lo hace mi madre.
-Ay… Pues háblalo con él.
-Ya…
-Venga, hay que hablar las cosas. ¿Por eso te has preocupado tanto por Elena con el tema de su padre?
-Sí. Por eso y porque la quiero y no quiero que esté triste.
-¿Y tu madre qué opina de tu relación con tu padre?
-No le he contado lo que yo opino.
-¿En serio?
-Sí.
-¿Por qué?
-Por evitar la situación.
-Mmm…
-Ella dice que nos parecemos mucho, que somos iguales y que por eso estamos así.
-¿Y es así?

Espero que no… (pensé)

-No lo sé. -dije a los pocos segundos- Yo no me puedo ver en tercera persona para ver si ambos nos comportamos de la misma manera.
-Creo que va a ser mejor que dejemos de hablar de esto. (dijo al ver mi cara de incomodidad)

Yo me quedé en silencio, mirando a otra parte con cara de incomodidad aún. Elena seguía hablando por teléfono y Noelia ayudando a su abuela a andar por el interior de la piscina por donde el agua les llegaba por la cintura. Maribel se apartó de mí, sentándose como lo había hecho Elena antes, abrazando sus piernas mientras miraba a su hija y a su madre.

Entonces me llamó a mí un antiguo compañero de clase que vino de Erasmus desde Londres a la ciudad en la que estaba en ese momento para estudiar lo mismo que yo, teniendo varias asignaturas en común. Empezamos a hablar en inglés y fue en cierto modo un alivio porque me preguntó acerca de Ángela, con quien también compartió clase al estar en la mía. Le dije que seguía tan guapa y estando tan buena como en aquel entonces, pero que tuvimos un problema y ya no hablábamos y que se había ido a vivir a otro lugar. Él me decía que era una pena, porque tenía pensado en venir unos días y quería verla. Empezamos a bromear porque todos los que vinieron de Erasmus ese curso iban detrás de ella. Serían unos ocho chicos que venían desde todas partes de Reino Unido e iban a saco a por ella. Ellos lo tenían muy fácil porque todos los que venían de fuera triunfaban con las chicas, sobre todo cuando decíamos de salir de fiesta, pero Ángela les daba calabazas a todos con mucho arte, cosa que les hacía estar más encima de ella por ese desparpajo, además de que la chica era un bombón. Seguimos haciendo el tonto preguntándome que qué le daba para que estuviera siempre a mi lado y que si no se juntaba con nadie más y demás. Al rato nos despedimos sin llegar a quedar en nada con él para vernos.

-Javier, ¿me das las llaves de casa para ir a por la comida?
-Claro, vamos y te ayudo a traer todo.
-No. No hace falta, dámelas.
-Pero, ¿cómo vas a venir tú con todo, mujer? Hay que traer las bebidas también.
-Venga, va. Dámelas y le echas un ojo a mi madre. (dijo poniéndose el pareo)
-Pero si está con Noelia, ¿no?
-Bueno, pues ve con Elena y le comentas que vamos a comer ya mismo,
-Emmm… Vale, como quieras. (dije dándole las llaves)

Maribel se fue disparada sin decir nada más. Me pareció un poco raro la manera en la que me pidió las llaves y se fue, dándome también la sensación de que estaba inquieta mientras yo estaba hablando por teléfono. En cualquier caso, esa conversación que tuve con aquel compañero fue algo bastante agradable, que me levantó el ánimo después de esa charla previa con Maribel que no pude anticipar de ninguna manera. No me esperaba para nada que me saliera por ahí. Me quedé un poco descolocado, pensando en ese cambio de humor de lo cariñosa, por decirlo de alguna manera, que estaba mientras hablaba de mi padre y tras la conversación con mi amigo, comportándose de esa manera tan rara. Poco me duró esa preocupación al pensar en que se lo había contado Elena. No me molestó que lo hiciera, pero me dio un poco de cosa que se diera cuenta de que las cosas entre mi padre y yo no es que fueran muy bien. Me incomodaba mucho hablar de ello y me ponía mal cuerpo a partes iguales, por lo que era algo que quería evitar hablar con ella. Así que necesitaba decirle a Maribel que no le comentara nada a Elena si podía ser, para evitar un mal trago.

Al final le hice caso a Maribel y fui con Elena, oyendo como se reía mientras hablaba con Isa de espaldas a mí, comentando algo de la noche anterior. Me acerqué con cuidado y le di un pellizco en el culo, dando ella un respingo del susto.

-Ay, Javi, que susto…
-Jajajajaja. Vaya tertulia tenéis, ¿no?
-Jajajaja, espera.

Elena puso el móvil en manos libres y empezamos a hablar los tres.

I: ¡Neneeeee!
E: Isa, habla más bajo, que casi te podemos oír sin usar el móvil.
J: ¿Cómo que nene? (dije de manera sería, aunque aguantando la risa)
I: Perdón, amo.
J: Estoy de coña, Isa.
I: Joder…
E: Jajajaja.
J: Ostia… No sabía que fueras tan…
I: Tan… ¿Qué?
J: Tan sumisa.
I: Ya lo viste ayer, ¿no? Acaté todas tus órdenes sin rechistar.
J: Ya lo vi, ya. No es la primera vez que lo haces, ¿no?
I: No. Ya os dije que era mi fetiche y por supuesto que lo he llevado a cabo, pero…
E: ¿Qué pasa?
I: Pues que ningún chico con el que lo he probado ha sido así.
J: Así, ¿cómo?
I: Pues así de dominante. Me gustó muchísimo. Estaba cachondísima perdida. Nunca había estado así de mojada. Joder, que Mario me follo por el culo. ¡Con esa polla!
E: Nena, baja la voz, que tengo el móvil en manos libres.
I: Madre mía… Todavía me duele el culo.
J: ¿Te dio fuerte?
I: Al principio no, pero luego se vino arriba y me dio con más fuerza.
J: Claro, es que con su novia no puede, entonces pues tiene que aprovechar.
I: Normal que no pueda. Aún me escuece el culo.
E: Jajajaja.
I: ¿De qué te ríes tú? Si tú estarías igual que yo si lo hubieras hecho.
E: Pero si Javi me folló el culo. ¿No lo viste?
I: Es verdad. Pero la de Mario es más gorda.
E: Y la de Javi más larga y mírala, enterita dentro.
I: Dios…
J: Bueno, pero lo disfrutaste, ¿no?
I: Sí, sí. Si con lo cachonda que estaba me corrí muy fuerte.
J: Me alegro. Oye, ¿al final hicisteis lo que os mandé?
I: Pues claro, ¿no lo viste?
J: No. Estaba tan pendiente de Elena que no presté atención. De hecho, se me olvidó que estabais allí.
I: Joder… Pues sí que lo hice. Le comí el culo a Mario mientras se follaba a Irene lentamente hasta que se corrió. Lo noté y todo. Creo que le gustó bastante que se lo comiera. Luego se apartó haciéndolo exactamente lo mismo que hiciste tú con Elena cuando Irene se lo limpió. Lo mismo. Y me metí entre sus piernas para limpiárselo y comérselo. Primer coño que me como en mi vida.
E: Anda…
I: A mí sí me lo había comido una chica antes, pero yo no.
J: ¿Y qué tal?
I: Pues fue raro, pero es que estaba tan cachonda con lo de la dominación, todo el morbo de estar los 5 ahí follando y todas las veces que me había corrido que me gustó. Nunca había estado más cachonda en mi vida, joder.
J: ¿Te gustó mi leche?
I: Mucho, amo.
J: Uff…
E: Que guarra eres, Isa… Jajajaja.
I: Estoy muy cachonda otra vez. He mojado el tanga.
J: Llama a Mario e Irene, seguro que les apetece.
I: Pues lo mismo le digo que se vengan a pasar la tarde a mi piscina.
E: Pero ten cuidado con el culo, jajajaja.
I: Serás cabrona… Jajajaja.
J: Te dejamos, que tenemos que preparar la comida.

Después de despedirnos, Elena colgó y me miró con una sonrisilla en la boca. Nos dimos un pico y un abrazo, viendo yo como Noelia nos miraba desde dentro de la piscina mientras seguía con su abuela, ayudándola a moverse.

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