AKUARIES

13.

Al día siguiente, viernes, Lucía estaba trabajando, el bar estaba casi lleno, no paraba de llevar bandejas de bebidas sirviéndolas por las mesas, volvía a la barra, le llenaban la bandeja otra vez y ella volvía a servirlas lo más rápidamente que podía. Iba para la barra, cuando vio entrar a Isa y Manolo agarrados de la mano, se pararon junto a ella, Lucía miró a los ojos a Isa, se dio cuenta que todavía no le había dicho nada a Manolo.

-Al final queda alguna mesa libre ¿Tomaréis lo de siempre?

Le dijeron que sí, pidió las bebidas en la barra, le llenaron de nuevo la bandeja, las fue repartiendo y llegó con los dos últimos gin tonics a la mesa de sus amigos.

-¿Te podrás sentar un rato con nosotros en el descanso?- Le preguntó Manolo.

-No creo chicos, ya veis como está esto hoy.- Se excusó Lucía.

Siguió trabajando, aunque de vez en cuando, iba mirando la mesa donde estaban sentados Isa y Manolo, desde luego no parecían muy contentos, estaban serios. Estaba esperando en la barra que le pusieran en la bandeja varias comandas, cuando se le acercó Manolo.

-Isa ha ido al baño, está muy rara ¿Tú sabes algo Lucía?- Preguntaba preocupado Manolo.

-Manolo, si Isa está rara, pregúntale que le pasa…

-Eso es lo que llevo haciendo toda la puta tarde ¿Qué te crees? Que no lo he hecho ya, pero no me dice nada, es… como si no me quisiera contar algo, no sé, está rara, lo que te he dicho antes.

Lucía no sabía que decirle, por suerte apareció Isa del baño y agarrando a Manolo del brazo, se lo llevó de nuevo a la mesa. Lucía acabó muy cansada aquella noche, sus amigos se habían ido hacía un rato, no estaba la cosa como para salir de copas con ellos, así que se fue directamente a su casa a dormir.

Cuando se despertó el sábado, era el medio día, llamó a Isa.

-¿Cómo estás?- Le preguntó tal como le descolgó el teléfono.

-Bien, bueno de esa manera, te lo puedes imaginar.

-¿Se lo has dicho ya?

Se hizo un silencio.

-Todavía no, es que no sé cómo decirle algo así.

-Pues con sinceridad ¿Cómo se lo quieres decir?

-No sé, es que no quiero hacerle daño.

-Mira Isa, más tarde o más temprano tendrás que hacerlo, cuanto más tardes peor será, tú misma.

-Ya lo sé Lucía ¿Te crees que para mí es fácil? Oye tengo que dejarte, ya seguiremos hablando.

Antes que Lucía pudiera decir algo ya le había colgado, la dejó con la palabra en la boca. Por la noche no aparecieron por el bar, eso le extrañó a Lucía, a lo mejor es que ya se lo ha dicho y no están para fiestas, pensó.

Al día siguiente al despertarse, volvió a llamar a su amiga Isa. No le cogió el teléfono, lo intentó varias veces durante una hora, ni caso, eso sí que le pareció raro.

No pudo hablar con ella durante todo el domingo, el lunes se encontraron justo antes de entrar en la facultad.

-Oye, no me cogiste el teléfono ayer en todo el día ¿Te pasa algo?

-Ahora no es el mejor momento para hablar vale, ya lo haremos luego.

-Chicos, he visto la lista, o sea, nosotros seremos los últimos en hacer la presentación del proyecto.- Les informaba Mercedes, con su manita levantada sujetando el bolso.

Entraron en el aula, ese día los grupos de trabajo se sentaron juntos. Fueron exponiendo uno a uno todos los demás proyectos, hasta que les tocó a ellos, el profesor nombró al grupo, Mercedes, abrió su bolso, sacó su portátil y se dirigió a la mesa del profesor, conectó el cable del proyector al ordenador y lo abrió, a los pocos segundos apareció la primera imagen, un murmullo se escuchó por todo el aula, una imagen a vista de pájaro del hospital los había impresionado.

Mercedes, tosió levemente, poniéndose educadamente y finamente la mano delante de la boca, empezó a hablar, las imágenes se iban sucediendo, Mercedes se venía arriba, acabó haciendo una presentación impresionante, sublime. Cuando acabó, toda el aula empezó a aplaudir, sus compañeros de proyecto, en pie, la aplaudían y jaleaban gritando de alegría. Mercedes dio unos pasos para delante, se paró y con una sonrisilla fue girando la cabeza, mirando toda la clase, como la aplaudían, algunos de pie. Pensó que ese era su gran momento, el momento que había estado esperando toda la carrera, el reconocimiento de todos a su trabajo, miró a sus compañeros, Celestina, ‘Celes’ para los amigos, se hacía polvo las manos aplaudiendo, hasta le pareció ver que le caía alguna lagrimilla de la emoción, los demás le gritaban con unas caras de alegría tremenda, hasta Lucía, con la que se intercambió una mirada de agradecimiento, gracias a ella podía tener ese momento tan mágico. Cuando la gente paró de aplaudir, tranquilamente, desconectó el portátil del proyector, se lo puso debajo del brazo y se juntó con sus compañeros, volvieron a gritar y saltar todos juntos abrazados, como un grupo bien avenido, todos a una.

Finalmente, el profesor dio por acabada la mañana. Los alumnos fueron desalojando el aula, el grupo seguía festejando su presentación, todos sabían que les pondrían una muy buena nota. Cuando ya no quedaba casi nadie, decidieron salir ellos, al pasar por el lado del profesor se fueron despidiendo de él.

-Lucía ¿Puedes quedarte un momento por favor?- Le preguntó el profesor.

Ella lo confirmó con la cabeza, no tenía ni idea de que quería decirle. El profesor esperó que todos abandonaran el aula.

-Lucía, he escuchado atentamente la presentación de Mercedes, ese magnífico proyecto, es tuyo ¿Verdad?

-El proyecto es de todos, señor.

-Ya sé que eres muy prudente, que no te gusta llamar la atención. Sabes, estudié con mucha atención el trabajo que presentaste el primer trimestre, gran trabajo por cierto, pues este, tiene tu huella, se nota a kilómetros de distancia. Excelente trabajo Lucía.

-No sé qué decir señor.- Se ruborizaba Lucía.

-No hace falta que digas nada, y otra cosa, lo que he visto en vuestro grupo, esa unión, esa manera de apoyarse todo el grupo, hacía muchos años que no lo veía en ningún otro, y eso también es gracias a ti, has sido una gran líder, has sacado lo mejor de cada uno de ellos…

-Yo no he sido la líder de nada señor.

-Ya lo creo que lo eres, solo había que ver cómo te miraban los demás, hasta Mercedes te ha mirado con agradecimiento, y eso que a esa chica le cuesta ser agradecida, te lo digo yo. Has conseguido, que hasta Mercedes hiciera un gran trabajo, que sublime presentación ha hecho la chica, claro que presentar este excelente proyecto no es difícil. Lucía, vas a ser una gran arquitecta, no lo dudes. Me quedan muy pocos años para jubilarme, te aseguro que gente tan preparada… tan preparada y con tantas buenas ideas como tú, solo lo he visto dos o tres veces como mucho en todos los años que llevo en estas clases. En fin, solo quería felicitarte, perdona a este viejo si se ha puesto un poco pesado.

El profesor hizo que Lucía riera, le estrechó la mano felicitándola y se marchó. Lucía salió al pasillo, la esperaban sus compañeros.

-¿Qué te ha dicho?- Preguntó uno de ellos.

-Varias cosas, la conclusión que he sacado es que nos van a poner un diez por este trabajo, felicidades chicos.

Volvieron a juntarse y saltar todos juntos.

-Un momento, Isa ¿Dónde está?- Preguntó sorprendida Lucía.

-Se ha ido en cuanto hemos salido del aula.- Le contestó Mercedes, señalándole con la cabeza la puerta de salida.

Lucía se entristeció, se dio cuenta que Isa, su mejor amiga, la evitaba, no quería hablar con ella, ya entendía que se había metido en algo muy gordo, poniéndole los cuernos a su novio, pero de ahí a no querer hablar con ella, lo encontraba muy exagerado.

-Enhorabuena por el trabajo Lucía.

Escuchó y se giró, allí estaba Carlos con una sonrisa felicitándola.

-¿Qué haces aquí Carlos?

-Bueno, aparte de que esta es mi facultad, mi hermana me ha dicho que ahora ibais a celebrarlo en la cafetería y me he apuntado.

-Mira, de verdad, esto empieza a parecer acoso…

-Lo siento, lo siento, no era mi intención, ni mucho menos.- Se disculpaba Carlos.

El grupo empezó a caminar saliendo del edificio, Carlos se quedó dentro, en medio del pasillo, con las manos en los bolsillos, mirando a Lucía por detrás, como le gustaba su culo. Lucía caminaba pensando, tal vez había sido un poco borde con Carlos, después de haber estado en su casa invitada a zumos y una fiesta durante meses, lo mínimo que podía hacer era ser agradecida. Se giró justo antes de salir por la puerta.

-Carlos, perdóname, no debía haberte dicho lo que te he dicho, ven con nosotros por favor.

Carlos sonrió, caminó rápidamente para juntarse con ella, cuando estaba cerca abrió los brazos, para abrazarla en agradecimiento.

-Tampoco te pases.- Le soltó Lucía traspasando la puerta de la facultad.

-Claro, perdona.

-No tienes que estar pidiendo perdón cada dos por tres, hombre.

-Qué gran proyecto habéis hecho, el mejor de todos sin duda.

-¿Ahora toca hacerme la pelota?

-¡Joder tía! ¿Cómo estás hoy?

-Lo siento, ahora soy yo quien se disculpa, es que no estoy muy fina hoy.

Lucía intentó ser amable con él, lo celebraron un buen rato todos juntos en la cafetería,  pero ella no se podía quitar de la cabeza el comportamiento tan extraño de su amiga Isa.

Isa, a media tarde esperaba en la acera a alguien, un coche deportivo se paró delante de ella, bajó la ventanilla del acompañante.

-Venga sube, vámonos de aquí.- Era Daniel, ella le sonrió y se subió en aquel cochazo.

Aquella misma mañana, mientras estaban escuchando las presentaciones de los proyectos, le llegó un mensaje a Isa, era de Daniel, proponiéndole pasar la tarde en su casa, Isa se mordió el labio, quería saber donde vivía Daniel, como era la casa, conocerlo a él también un poco más, miró a su alrededor, comprobando que nadie la miraba, sobre todo su amiga Lucía, le respondió que sí y le pidió que le dijera un lugar para quedar. En la distancia se miraron, cada uno estaba en un grupo, Daniel le sonrió y le envió la dirección para quedar.

La llevó, a base de acelerones, para que se diera cuenta que el coche era muy potente, unas cuantas casas más allá de donde vivían Carlos y Mercedes. Subieron a la habitación de Daniel, una habitación tan grande como mi casa, pensó Isa. Daniel le quitó el bolso, dejándolo en un sillón, después la chaqueta, dejándola al lado del bolso, le puso las manos en la cintura y la besó, ella le rodeó el cuello con sus brazos, devolviéndole el caliente beso.

Daniel la fue desnudando, primero la camisa, después la falda, ella se quitó los zapatos, él la llevó hasta la cama. Antes de estirarse, Isa lo desnudó, se arrodilló en el suelo, le agarró la polla y se la empezó a mamar, Daniel suspiró del gusto, como la mama esta tía pensó, ella seguía enfrascada en su labor. Al poco rato Daniel la levantó, pensaba que si la dejaba mamársela un poco más se corría allí mismo. La estiró en la cama boca arriba, se agachó y estiró del tanga para quitárselo, le besó los muslos, fue subiendo hasta darle un lametazo en medio del coño, Isa gritó del gusto, Daniel se animó y siguió dándole más lametazos y succiones. Isa pensó que no lo hacía mal, aunque no era ningún experto, se le notaba cierta precipitación.

No tardó mucho Daniel, en ponerse un condón, estirarse encima de ella y meterle la polla en el coño, Isa le acariciaba el pelo, él se concentraba en metérsela y sacársela a buen ritmo, ella se dio cuenta que si Daniel seguía aquel ritmo, se iba a correr antes de tiempo, antes de que a ella le llegara el orgasmo. Se giró, haciendo que él se pusiera a su lado, lo besó y le agarró la polla meneándosela lentamente, esperando que él se calmara un poco, lo veía demasiado excitado. Isa pensó, que aquel chico no estaba acostumbrado a darle placer a una mujer, seguramente se corría él sin importarle demasiado su pareja de folleteo.

Cuando notó que Daniel estaba más calmado, lo estiró y se subió encima, metió una mano por debajo de su coño y le agarró la polla, se acomodó encima y se la metió. Fue cabalgándolo lentamente al principio, él le tocaba las tetas, ella cerraba los ojos sintiendo como su polla rozaba con sus paredes vaginales, la sentía y se excitaba, gemía más fuerte, aumentando el ritmo de la cabalgada, abrió los ojos mirando el techo, y se corrió apretándole los pectorales a Daniel.

Él se salió rápidamente de debajo, estaba muy excitado después de ver la corrida de Isa, tan natural, gritando lo que le dio la gana. La puso a cuatro patas encima de la cama, se puso detrás, se la clavó de un golpe en el coño, empezando a dar golpes de cintura penetrándola, Isa volvía a gemir, se acababa de correr y sin esperar, la estaban volviendo a empotrar. De pronto, notó como la empujaba por la espalda, dejándola estirada boca abajo, Daniel se mojó con saliva la mano, y se la pasó a Isa por el agujero del culo lubricándolo, ella abrió los ojos levantando las cejas, no sabía si pararlo o dejar que intentara metérsela en el culo. Él se estiró encima, le apuntó la punta de la polla en el agujerito y se la metió lentamente, forzando la resistencia de su agujerito cerrado, hasta tenerla totalmente dentro, Isa se agarraba a la sabana con fuerza, sentía una mezcla de dolor y sensación extraña dentro de su culo. Daniel empezó a moverse, a sacársela y metérsela, despacio pero sin parar, el culo se le fue lubricando, el dolor fue desapareciendo, solo quedaba la sensación extraña, él fue aumentando el  ritmo, gruñía y gemía, estaba claro que se iba a correr pronto, pensaba Isa, en ese momento notó como Daniel se tensaba, y empezaba a gritar llenando el condón de leche.

Daniel se estiró a su lado y le dio un beso en la cara.

-¿Te he hecho daño?- Le preguntó amablemente.

-No, no, ha estado bien.- Contestó Isa, mientras disimuladamente se tocaba el agujero del culo, comprobando lo dilatado que lo tenía.

Daniel se levantó, fue al baño a tirar el condón, volvió a la habitación, de un armario sacó dos copas de cristal, de otro armario bajo, que en realidad era una nevera, sacó una botella de champán francés. Con las copas y la botella caminó hasta la cama, se estiró al lado de Isa y le ofreció una copa, ella la agarró con una sonrisa, él abrió la botella sirviendo en las dos copas, brindaron y bebieron.

-Que bueno está.- Decía Isa, nunca había probado el champán francés.

-Es un champán carísimo, yo se lo robo a mi padre, tiene la bodega llena, no sabe ni las botellas que llega a tener.- Le explicaba riendo Daniel.

Isa volvía beber, esto sí que es tener clase, pensaba, una habitación enorme, una cama fabulosa, una buena follada, o bueno, lo podemos dejar en follada, y para rematar, champán para celebrarlo como el que abre una botella de agua mineral. Joder como vive esta gente.

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