ALMUTAMID

El despertar por la mañana fue muy agradable. Estaba más cariñosa y receptiva aunque me siseaba para no hacer ruido cuando algún beso salía sonoro. De hecho estuvimos un rato en la postura de la cucharita y cuando se me coló la mano a su barriguita y “me tropecé” con sus tetas no me paró las manos como otras veces aunque cuando me vine arriba con algún gemidito me mandó a callar. Entonces un poco traviesa se salió de la cama y me hizo el gesto de silencio de nuevo.

Cogió el sujetador y se lo puso de espaldas a mí saliendo de la habitación. Desde dentro oí como se saludaba con mi madre y ambas se decían que habían dormido bien. Yo tuve que esperar a que se me bajara la erección matutina reforzada por el contacto con mi chica y sus lolas.

Aproveché para ponerme el bañador y no salir en calzoncillos pues sabía que incomodaba a Alba. Mi madre estaba preparando café mientras Alba salía del baño. La saludé con un beso y me salí a la terraza. Por la mañana la vista era mejor con el toldo recogido.

Desayunamos en la terraza unas tostadas con café y zumo de naranja. Ahí pude fijarme en el pijama de mi chica, una camiseta de tirantas de Snoopy con un pantaloncito amarillo. Infantil pero muy mona.

Era algo temprano para ir a la playa y mi madre propuso ir al mercado para comprar pescado para comer al mediodía. Por supuesto aceptamos. Pero Alba no me dejó entrar al dormitorio a cambiarme a la vez que ella. Con un gesto de la cara me dejó fuera. Total yo sólo iba a coger una camiseta pues pensaba irme en bañador y chanclas, que para eso estaba en la playa.

Pero Alba se puso un bikini y sobre él unos shorts y una camiseta. Sustituyó su ropa interior por el traje de baño. Para ir al centro tuvimos que coger el coche. La verdad es que el pescado era excelente. Mi madre nos preguntó qué queríamos comer pero como no nos decidíamos al final compró atún para hacerlo con tomate acompañado de arroz. Nos dijo que se tendría que subir antes de la playa y así nos dejaba solos un rato.

En realidad no llegó a bajar. El almuerzo fue la excusa para dejarnos solos en la playa cuando regresamos al apartamento. De hecho, ni cogimos butaca para ella. Alba quería disculparse conmigo por estar tan arisca pero yo le quité importancia y además intenté darle la vuelta a la tortilla:

-Dime una cosa- le inquirí- ¿Te ha gustado que durmiéramos juntos en la misma cama?

-Claro que sí, mi lindo. Ha sido maravilloso…

-Pues eso es lo importante. A ver, te voy a contar un secreto.

-Dime…

-Si detrás del tabique está tu padre duermo en el salón…

-Jajajajajajaja, que no es tan malo…

-Pero es tu padre.

-Él es antiguo. Pero no es malo. Yo creo que le caes muy bien. Pero yo soy su niñita. Con mi hermano es menos cuidadoso. No sé, yo lo entiendo. Si tu fueras padre de una chica…

-Puff, a saber entonces como son las cosas. Ahora me toca ser el novio de este bombón.

Ese era mi problema con Alba, al final aunque algo me molestar siempre se me pasaba. No era nada grave, pero bastaba que con su carita bonita se disculpara o me pidiera algo para que yo estuviese a lo que ella esperaba. Ninguna chica me había tenido nunca así.

Subimos cuando mi madre nos avisó y almorzamos los tres en la terraza un espléndido plato de atún con tomate y arroz, ensalada y vino blanco. Alba no paraba de darle las gracias a mi madre hasta el punto de que ésta le dijo que no era necesario que éramos sus hijos. Joder, dos meses con mi chica y ya metidos en familia. Estábamos corriendo mucho para unas cosas y nada para otras.

Después de comer me eché una siesta breve en el chaise longue mientras ellas charlaban en la terraza. La idea era regresar temprano con la excusa de preparar las cosas para la fiesta del día siguiente pero en realidad lo que yo quería era llevarme a Alba a casa un rato.

Y así fue. El tiempo de que llegara mi padre, nos saludara y despedirnos. Alba estaba feliz a pesar de sus apuros. Se subió relajada y cuando le dije que nos vendríamos solos algún fin de semana le encantó la idea aunque habría que convencer a sus padres.

De hecho, por el camino de vuelta se le notaba que estaba contenta. Nuestra ruta iba despejada por la autopista mientras en los carriles contrarios el embotellamiento de los que huían del calor de la ciudad el fin de semana paraba el tráfico con retenciones prolongadas. Mi chica me acariciaba el cuello y la nuca cuando me hablaba y yo no me cortaba al acariciar su muslo.

Tardamos realmente poco en llegar a la ciudad dada la fluidez del tráfico de entrada e incluso aparcamos rápidamente gracias al vaciamiento generalizado hacia playas, sierras y campos de los urbanitas acalorados.

Con la excusa de que me ayudara a subir unas bolsas que mi madre me había dicho que trajera la subí a casa. No habíamos avisado de la hora de llegada a sus padres por lo que no teníamos prisa. Guardamos las bolsas donde mi madre me había dicho y le ofrecí algo de beber.

-Bueno, me voy a casa- me dijo- Nos vemos luego que hemos quedado para organizar lo de mañana.

-¿Tienes prisa?

Alba miró el reloj. En realidad era temprano. No eran ni las 7 de la tarde.

-¿Quieres que me quede un rato contigo?

-Aquí no hay nadie que nos moleste…

Una sonrisilla recorrió la cara de mi chica y me dijo burlona:

-No pierdes ocasión…

-Esfúmate, desaparece…y sólo con tu recuerdo seguiré pensando en estar contigo…-respondí agarrándola de la mano.

Cuando ya le tenía pegada a mi cuerpo agarrada por la cintura y la cara muy cerca me dijo:

-Tienes mucho peligro tú…

-Ahn ¿sí?

-Psi…sabes como camelar a una niña…

-Pero sólo me interesa esta niña.

-…y además le encanta que la cameles con esas cosas.

Fue el preludio de un largo beso donde nuestras lenguas pelearon con ansía dentro de nuestras bocas. Viendo que Alba también mostraba su deseo de estar más tiempo conmigo la cogí de la mano y me la llevé al dormitorio.

-A saber que está pasando por esa cabecita, jiji…-comentó dejándose llevar.

-Pues quiero simplemente estar un rato en la cama con mi chica ya que anoche sólo pude dormir…

-¡Socorro!!Auxilio!- decía de broma- Este hombre quiere abusar de mí…

-No te preocupes yo también dejo que abuses lo que quieras…

-Jajajajaja…

Me sorprendía como mi novia entraba al juego cuando esa misma mañana había huido de mis brazos. Estaba claro que mantener las formas era algo importante para ella. No me rehuía a mí. Ella huía del apuro de estar cerca mi madre o de que sus padres sospecharan algo.

Al llegar al dormitorio empezamos a besarnos de nuevo y yo me lancé directamente a por sus shorts que en menos de un minuto caían al suelo mostrándome unas braguitas blancas que ahora sí que hacían contraste con su piel ya bronceada. Pero ella no se quedaba corta y me sacaba el polo acariciando mi piel con ganas mientras buscaba mi boca. Me tenía ganas. Eso sí que me gustaba de verdad.

Su top también duró poco donde estaba colocado. Su sujetador negro contenía mis objetos de deseo como se ve que mi pantalón contenía el suyo porque casi me rompe el botón al intentar quitármelo. Ya en ropa interior nos tumbamos en la cama sin dejar de besarnos y con nuestras menos recorriendo el cuerpo del otro. Mi bulto era evidente y mis movimientos reflejos hacían que buscara pegar mi pubis contra el suyo. Entonces mi chica dejó de besarme un instante y cogiéndome la cara con sus manos me dijo con cierta tristeza:

-Luis, todavía no me siento preparada para hacerlo…

Os confieso que no me dio el bajón porque daba por hecho que no íbamos a follar por lo que mi respuesta salió de la forma más natural de mi boca:

-Hay muchas formas de disfrutarte…

No le di tiempo a pensar en nada más me fui directamente a sacarle las bragas y mi chica me sorprendió colaborando. Su pubis mantenía el mismo remate piloso que yo le conocía pero algo más recortado. Debía habérselo retocado antes de ir a la playa.

-Te voy a comer entera…-dije antes de lanzarme a lamer su vientre y hacer pedorretas provocando su risa que se transformó en gemido cuando me coloqué entre sus piernas y me lancé a lamer su raja. Sin preliminares. Directamente. Y sin los reparos de la primera vez. Sin vendas ni frenos. Mi chica abierta de piernas y mi cara encajada entre sus muslos saboreando de nuevo su chocho caliente.

En menos de 5 minutos y regalándome un movimiento rítmico de caderas durante todo el proceso con gemidos agudos que me nombraban mi chica inundó mi boca de su placer. Y qué bonita estaba cuando levanté mi cara de su entrepierna y la vi con los ojos cerrados relamiéndose con el sujetador puesto y su chocho brillante con los labios muy hinchados.

Eché mi cabeza en su vientre dándole besitos mientras ella acariciaba mi cabello y mi espalda. Así nos quedamos un rato en silencio hasta que Alba habló:

-No es justo…

-¿Qué no es justo?

-Tú me lo das todo y yo no te doy nada…

Me incorporé para tumbarme a su lado y dejar que echara su cabeza en mi pecho mientras le decía:

-Acabas de darme algo muy rico.

-Pero yo aquí toda despatarrada muerta del gusto y tú…te acabarás cansando de mí.

-Alba, estamos empezando. Y sé que me deseas. En cuanto derribes ese muro que te bloquea sé que me vas a dar todo y me harás el hombre más feliz del mundo.

-Pero me siento mal- dijo acariciando mi bulto por encima del calzoncillo- Yo sé que quieres más. Que estás acostumbrado a tener más, y yo…

-No sigas. Me da igual lo que yo haya tenido antes porque me interesa lo que tengo que descubrir contigo.

-Es que siento que te arrepientes de…

-Shhhh ¿arrepentirme?

Alba sacó mi churra del calzoncillo y empezó a acariciarla.

-Imposible arrepentirse de esto…-rematé.

-Luis, dime qué te gusta.

-Tú.

-En serio, lindo. ¿Qué te gusta?

-Quiero hacerte el amor.

-¿Eso es lo que más te gusta cuando estás con una chica?

-Estoy con mi chica y quiero hacerle el amor.

-Pero yo sé que a los tíos os gusta hacer otras cosas. Como las que tú me haces a mí. Venga, dime.

-Es que ahora estoy pensando en lo que estoy pensando…

Alba me miraba fijamente esperando una respuesta mientras su mano subía y bajaba por el tronco de mi polla cubriendo y descubriendo mi glande.

-Es que quiero saber de verdad- insistió- ¿qué es lo que más te gusta que te haga una chica?

-Pues lo que más me gusta es que me coman la polla…

Se quedó en silencio con la mirada perdida sin dejar de acariciarme. Justo cuando iba a hablar intervine:

-Princesa, no te pido que lo hagas. Te he respondido.

-Ay Luis. Esto me supera. Yo no sé si estoy preparada para algo así. Es que es algo que yo sé que hay chicas que hacen, pero yo no sé si podría…

-Shhhh, princesa. No te agobies. Hace una semana no me dejabas verte desnuda y mira donde estamos y como estamos.

Mi chica apretó sus piernas como pareciendo darse cuenta de que estaba sin bragas. El gesto le quedó muy inocente, como dando a entender que se había dejado arrastra cuando unos instantes antes le había comido su hermoso chochito.

-Teme que te canses de mí…-dijo al fin.

-Mientras me tengas agarrado por ahí no me escapo…-respondí señalando mi polla que seguía siendo acariciada por su mano.

-Tonto…pero es que me bloqueo. Pienso en algunas cosas y me echó atrás…

-Pero vamos dando pasos. Sé que ayer me puse pesado. Pero es que me cuesta controlarme cuando te tengo conmigo.

-Es que así como estamos ahora. A solas, sin que nadie sepa lo que hacemos estoy muy tranquila contigo y me dejo llevar más, pero si todavía no sé como explicarle a mi madre que he dormido contigo.

-No se lo expliques…

-Me va a preguntar.

-Pues dile que dormiste sola.

-Desde que estoy contigo no hago más que mentir. Van a perder la confianza que tenían en mí.

-Ellos también fueron jóvenes, seguro que nos entienden aunque aparenten no hacerlo.

-Ay, Luis, qué difícil…

-Oye…

-Dime. Estamos juntos. Eso es lo importante. Lo demás ya vendrá…

-Es lo que más me gusta, Luis. Estar a solas contigo…

-¿Sabes lo mejor del sexo?- le pregunté cogiéndola por la barbilla.- Que cuando terminas te quedas así. Juntos, relajados, abrazados y contentos…

-No es mi experiencia.

-Porque ese tío no te quería…

-Lo sé, Luis. Y ahora que estoy tan a gusto contigo, me bloqueo. Ufff, de verdad…

-Ven anda, abrázame fuerte.

Alba soltó mi polla y se apretó fuerte a mi pecho. Pero de golpe se soltó. ¿Qué le había pasado?

Se quitó el sujetador, que era la única prenda que aún le quedaba y se echó de nuevo sobre mí regalándome el contacto de su piel.

-Mejor así…

La besé y nos quedamos ambos en silencio abrazados ensimismados en nuestros pensamientos. No sé lo que pasaba por su mente. Por la mía había una duda que llevaba unos días reconcomiéndome. Había rechazado a Amelie, a Alice Li y todos sus agujeros, e incluso a Heike por Alba. Astrid me había dado a entender que además de deseo podía haber un trasfondo de sentimientos. Pero yo tenía muy claro que me reservaba para Alba. Y ahora veía como los miedos de mi chica me limitaban.

Lo tenía claro. Merecía la pena. Pero ¿ y si no superaba su bloqueo? ¿Y si me tenía a dos velas yo resistiría? Una llamada a Mónica y echaba un polvo, o al menos eso yo creía. Evidentemente no lo iba a hacer. Ni siquiera probar por la app de citas. Pero nuestra relación era lo suficientemente profunda como para que el sexo fuese parte connatural a ella.

En el fondo quizá no fuese tan grave. Tenía a mi chica desnuda entre mis brazos. Pero me costaba trabajo entender por qué no daba el paso. Además tenía demasiados remilgos. No creo que comerse una polla fuese algo tan complicado. Evidentemente yo no me la iba a comer, pero acaba de darme un festín de chochito apretado en salsa que me había dejado un regusto agradable. ¿Ni siquiera lo iba intentar?

No salía con ella para follar. Nos unían muchas más cosas pero ya llevaba casi tres semanas en la ciudad viéndonos todos los días y no conseguía quebrar su resistencia. ¿Iba a ser causa de que nuestra relación no fraguase? ¿Se cansaría ella de mi insistencia? ¿Me cansaría yo? ¿Había sido muy brusco diciéndole lo de la mamada? Pero, por Dios ¿en qué estaba pensado Alba?

No iba a aguantar más y se lo pregunté:

-¿En qué piensas?

-En que tengo miedo de que te canses de mí…

De golpe el temor se apoderó de mi corazón haciendo que se acelerara bruscamente. Una cosa era pensarlo como una posibilidad y otra que pudiera ser realidad.

-Ya tengo tu mente y tu corazón, poco a poco estoy teniendo tu cuerpo. Nos va todo bien aunque nos falta mejorar la cama. Pero yo no estoy pensando en nada de eso…

-Ay, Luis- respondió abrazándome fuerte- Si yo quiero, de verdad que quiero. Pero lo pienso y me entra un miedo irresistible.

Le besé la frente.

-Me encanta abrazarte- dije tratando de tranquilizarla.

-Y a mí. Pensaba que nunca estaría así con nadie. Y contigo puedo…

-Pues no te agobies.

-Ya, pero el probador, la playa…ahora. Tú lo das todo. Y yo…

Su sinceridad me conmovía así que terminé su frase:

-…me das mucho. A lo mejor me das lo que realmente necesito y yo me ciego en otras cosas.

-Pero es que te deseo, Luis. De verdad que te deseo…

-Pues déjate llevar…-respondí justo antes de buscar su boca y empezar a besarnos.

Sentía como su cuerpo se apretaba al mío y como sus piernas se entreabrían dejando que mi muslo se colara entre ellas. Sus caderas se movieron en un acto reflejo al sentir como la piel de mi pierna rozaba su entrepierna. Realmente me deseaba. Mi mano bajó hasta su culo amasándolo pero con miedo a colarse entre sus nalgas y buscar su vulva que en ese momento se frotaba con mi pierna.

Gemí cuando su mano agarró de nuevo mi polla con decisión. No había dejado de estar empalmado pero había perdido parte del vigor que de golpe había recuperado.

-¿Te gusta cuando te toco?- me preguntó mimosa.

-Me encanta…

Su boca empezó a recorrer mi cuello mientras me pajeaba. Sentía como su chocho me mojaba la pierna. Mi chica estaba caliente. No me engañaba. Me deseaba. ¿Hasta dónde iba a llegar?

Sus dientes mordisqueaban el lóbulo de mi oreja. Me hizo un poco de daño y se detuvo volviendo a mi cuello. Mi mano presionaba su culo para que su entrepierna quedase más pegada a mi muslo. Alba gimió sin dejar de pajearme.

-Joder Alba…

-Dime mi vida…

-¿Te das cuenta de los dura que me la pones?

-¿Te gusta?

-Estar contigo es lo que más me gusta…

Mi chica lanzó un gemidito de satisfacción y su cabeza bajó. Me estaba besando el pecho. Sentí sus labios apoderarse me mi pezón y gemí ronco. Mi mano libre se apoderó se su teta rozando su pezón con la yema de mi dedo pulgar. No dejaba de frotarse con mi pierna. Me estaba poniendo cardiaco. A lo mejor no necesitaba follar. Mi deseo era tan grande que sentía enorme placer en todo lo que mi chica me hacía.

Al acomodarse sobre mi pecho se resbaló. Mi pierna perdió contacto temporalmente con su chocho, pero la acomodé para que mi rodilla se encajara entre sus piernas. Ella la admitió de buen grado. Joder, qué mojada estaba…

Su boca se separó de mi pecho para girar la cabeza apoyada en él. Miraba como me pajeaba. Observaba mi polla. Veía como su mano subía y bajaba por ella. Ella la observaba. ¿También la deseaba? ¿Se atrevería a darme el placer que yo quería?

De manera instintiva mi cadera subió acercando su polla más a su cara. Alba me pajeaba con mi polla a escasos 10 centímetros de su cara. Joder, qué nervioso me estaba poniendo. Quería hablar pero no me atrevía. Ella miraba fijamente. ¿Estaba pensando en probarla? Mi expectación era tan grande y el meneo de su mano tan intenso que sentía que si lamía la punta me iba a correr sin remisión.

En el sexo no sólo juegan las sensaciones que recibimos a través del tacto. La mente apoyada en el sentido de la vista, principalmente, es la principal jugadora. ¿Cuántas chicas me habían comido la polla? Pero que Alba siquiera lo pensara me tenía más caliente que el palo de un churrero.

Mi chica recostada en mi pecho pajeándome mientras observaba mi polla haciéndome pensar que se atrevería a mamármela aunque sólo fuera un segundo mientras sentía su coño mojándome la pierna estaba siendo suficiente para que sintiera que me iba a correr. Pero no quería. Todavía no. No quería que ocurriera antes de comprobar si se atrevía.

-Vas a hacer que me corra…-dije con la voz entrecortada por la excitación.

-¿Y no quieres, lindo?

-Quiero disfrutarte más…

-Me gusta que disfrutes conmigo, con lo que te hago…

-Hazme lo que quieras…ufff-casi rogué.

Mi novia no dejaba de observar fijamente mi churra mientras me masturbaba con brío. Estaba cachonda. Su pubis seguía frotándose con mi rodilla. Pero no se atrevía a dar el paso de probar mi polla. Creo que le pellizqué un pezón pero no me acuerdo. Estaba llegando al punto de no retorno ese en que aunque dejes de recibir atenciones tu semen es eyaculado sin control. ¿Le pedía que parara? ¿Le pedía que lamiera? Quizá el líquido preseminal que en ese momento coronaba mi glande no la atrajera demasiado.

¡Se acercaba! Estaba pensándoselo. Me la va a comer…Mi chica estaba muy cerca de mi polla. Había levantado la cara de mi pecho y apoyándose en mi abdomen observaba sus trabajos manuales a muy escasa distancia. Ahora temía que me lamiera y mi semen le llenara la cara. Eso sería terrible. No volvería a acercarse. Aunque ya no le da tanto asco cuando se mancha con él. No, le gusta ver como sale. Hasta se lo he echado encima y no se ha quejado. Pero en la cara…Joder, no puedo más, y falta tan poco…

-Princesa, me corrooooooo, me corrooooo….

Alba tuvo el tiempo justo de volver a echarse en mi pecho cuando el primer chorro saltó hacia arriba cayendo sobre mi vientre. Si no se echa atrás le habría caído en toda la cara.

-Córrete, lindo…disfruta mi vida…-decía sin dejar de meneármela mientras mi semen llenaba mi abdomen, mi pubis, mi polla y su mano.

-Para, para, por favor. No puedo más…

Alba soltó mi polla tras apretar el glande para que saliera la última gota y se echó de nuevo en mi pecho acariciándome con su mano manchada por mi orgasmo. Después besó mi pecho y con una sonrisa de niña buena se fue al baño a limpiarse. Qué bonita estaba desnuda.

Me quedé tirado en la cama pensativo. Así me encontró cuando regresó. Se quedó quieta apoyada en el quicio de la puerta mirándome en la cama.

-Lindo, me quedaría toda la tarde contigo en la cama pero tengo que ir a casa que se hace tarde y hemos quedado después.

-Espera, una ducha rápida y te acompaño.

Me levanté. La besé al pasar pero echó su cuerpo atrás.

-Venga, jiji, dúchate que estás pringosito.

Pero lo que más me sorprendió es que al pasar a su lado camino del baño me dio un cachete en el culo.

Tras ducharme la acompañé a su casa como si acabáramos de llegar de la playa. El problema es que sus padres me hicieron subir. Tuvimos que contarle el día escaso que habíamos pasado en la playa con pelos y señales. Bueno, los pelos no, y menos que apenas media hora antes habíamos estado desnudos en mi cama.

Con una amabilidad que me resultaba incómoda me obligaron a quedarme a cenar pues ¿cómo me iban a dejar cenar solo en mi casa? Después tuve que esperar que Alba se duchara aguantando las batallitas de su padre al que tuve que reírle las gracias. A la charlita se sumó mi cuñadito. Ya lo conocía pero apenas había cruzado dos palabras con él.

Acababa de hacer la selectividad, ya había recibido las notas y estaba esperando para que le confirmaran la inscripción en la escuela de ingeniería. Como muchos estudiantes de carreras técnicas estaba muy subidito creyéndose superior. Era buen estudiante pero bastante seco en el trato. Me molestaba porque parecía mirarme con cierto desprecio, como si le molestara que su hermana tuviera novio. Aunque quizá era un simple problema de egocentrismo y el niño iba a su bola pasando olímpicamente del resto de la familia.

Pero me recordaba a su hermana mucho en la cara y los gestos. Alto, muy delgado. Con el pelo ni largo ni corto. Despeinado pero con un flequillo echado al lado seguramente porque le molestaba el pelo en la cara. Miraba a su padre mientras hablaba con el mismo desdén que yo pero sin disimularlo. Pero en ningún momento habló directamente conmigo, algo que me pareció más timidez que otra cosa. Pero asomaban en su nariz las mismas pecas de su hermana, y su pelo desmadejado repetía el castaño.

Tampoco yo estaba especialmente interesado en aparentar una amistad con el cuñado pues eso de tener familia política me resultaba tan novedoso como incómodo. No sabía de qué hablar con el chaval y la plática incesante de su padre tampoco ayudaba hasta que mi suegro me dijo:

-Me ha dicho Alba que juegas al fútbol.

-Fútbol-sala.

-Y que juegas bien…

-Bueno, entre amigos, ya se sabe.

-Mi Javier también juega muy bien. Podías algún día…

El niño levantó la ceja y me miró con incomodidad.

-Puede venir a cualquier partido con mis amigos…-respondí intentando quedar bien.

-Magnífico- contestó el padre.

-Bueno, ya aviso a tu hermana cuando juguemos.-dije al cuñadito que me miró con cierto asco.

Estaba empezando a odiar estas situaciones y vendrían más. Pero afortunadamente mi chica salió de la ducha ya arreglada con uno de esos vestiditos de tirantas que tanto me gustaban. Le dije que estaba muy guapa aunque me habría gustado decirle más pero tenía que guardar las formas.

Salimos. Llegábamos tarde a donde habíamos quedado con el grupo. La excusa sería la carretera cuando en realidad había sido otra. Y no estoy hablando de la cena y ducha en casa de Alba.

No hubo mucha fiesta pues básicamente nos tomamos unas cervezas organizando la intendencia del día siguiente. Otra cuestión importante era el dormir. Aunque habría mas gente en la barbacoa a la hora de dormir sólo nos quedábamos los más cercanos a Leyre y Pablo. Leyre ofreció dos habitaciones y la sala de al lado de la piscina donde yo ya había dormido otras veces. Mikel y Viqui avisaron que ellos se quedarían hasta tarde pero se bajarían dormir a la ciudad pues tenían planes el domingo. Nieves dijo que se quedaba y lanzó una miradita a Álvaro que dejaban claras sus intenciones. Y a Alba y a mí nos dejaron otra habitación con cama individual. Mi chica no puso pegas. Delante de sus amigas se relajaba o quizá simplemente quería aparentar delante de ellas que éramos una pareja normal.

Después nos tomamos una copa en una terraza de verano. Les conté a mis amigos el trance con mis padres y los suyos mientras las chicas bailaban en la pista. Había disparidad de opiniones. Mikel veía con naturalidad llevar a las novias a la familia. Él lo había hecho siempre y sus padres conocían a Viqui.

Pablo decía que vivía mejor lejos de sus suegros. Que ya llevaba dos años tratándose y que no terminaba de acostumbrarse. Por su parte su madre insistía en no cogerle apego a Leyre pues pensaba que esa pareja no tenía futuro por lo que no se empeñaba en reuniones familiares. Álvaro ni quería oír hablar de eso. Nieves no había planteado nada y él seguía pensando que era demasiado pronto. Lo mismo pensaba yo y más cuando Pablo terminó de rematar la faena diciéndome lo siguiente:

-Luis, Luis, Albita te tiene cogido por los huevos y con una soga al cuello. Ella está pensando ya en la vicaría…

-Pero si Leyre y tú lleváis más tiempo y tú estás metido en su casa todo el día.

-Sí, pero yo no me dejaba llevar como tú. Que has pasado de follarte a todo lo que se meneaba…- respondió guiñándome un ojo.

No sabía si se refería a cuando me follaba a Nieves o que se imaginaba que con Alba nada de nada pero el comentario me puso nervioso.

-…a vivir como un matrimonio viejo- terminó eliminando ese pensamiento.

Por algún motivo me avergonzaba que mis amigos llegaran a descubrir que Alba y yo no follábamos.

Por la mañana recogí a Alba y a dos amigos del equipo de fútbol sala y nos fuimos a comprar la bebida y hielo, que era la parte que nos había tocado en el reparto. Era la primera vez que yo llegaba a una reunión con mi coche nuevo. Joder, en el último año de instituto apenas iba a fiestas de ese tipo pero desde que entré en la residencia el primer año de carrera esas fiestas de inicio de verano en casa de Leyre habían sido una muestra de mis cambios. Un año llegué estando con Claudia. Al siguiente con mis líos con Marta. Y ahora felizmente saliendo con Alba aunque sus dudas con el sexo me generaran cierta turbación.

Pero al final en una fiesta llena de gente joven en bañador con ganas de divertirse mucho alcohol y comida te lo pasas bien. Y eso que yo estuve enfrascado un buen rato en enfriar la cerveza, organizar el hielo y preparar la sangría. Pero al final unas cuantas cervezas, un chapuzón y abrazar a Alba sin esperárselo mojado haciendo que diera un gritito siempre era un placer y un síntoma de diversión.

Quizá el mejor momento para mí ese día llegó cuando mi chica y yo después de comer nos apartamos al columpio en la parte delantera de la casa donde habíamos pasado parte de la fiesta de Año Nuevo abrazados. Ahora no hacía frío, sino bastante calor y estábamos, ella con un bonito bikini marrón y yo con un bañador surfero emulando aquella noche abrazados mientras nos balanceábamos suavemente.

Con mi chica echada en mi regazo acariciando su barriguita estaba en la gloria y tiré de recuerdos comunes:

-¿Qué habría pasado si te hubiera besado aquí mismo en Año Nuevo?

-Que me habrías hecho feliz…

-Entonces te decepcioné.

-No. Se notaba que querías, pero con líos mejor que no.

-Vaya ¿y qué ha cambiado?

-Que ya no tienes líos…

-Tendría que haberte besado.

Alba se giró ofreciéndome su boca para que la besara. Al hacerlo su cara quedó muy cerca de mi paquete y al acercar mi rostro al suyo mi mano se deslizó hacia arriba encontrándose con su teta que rodeó con confianza. Mi chica la apartó con una sonrisa:

-No te vengas arriba que nos pueden ver…

-¿Qué tiene de malo que le acaricie una teta a mi novia?

-Nada porque me encanta…pero aquí, no…

Entonces hizo algo que me dejó totalmente descolocado. Giró su cabeza hacia mi paquete, lo besó y se levantó a la carrera dejándome con cara de tonto y un empalme considerable. Menos mal que no había nadie en ese momento y pude esperar los casi 15 minutos que tardó aquello en bajarse. ¿Me daba esperanzas de que mi chica quisiera hacerme sexo oral? ¿Esa noche tendríamos fiesta? Nos tocaba un cuarto con cama individual. Pegaditos íbamos a dormir.

Cuando regresé a la zona de la barbacoa y la piscina Alba estaba sentada en el poyete con los pies en el agua junto a Viqui y Nieves. Me miró con una sonrisa pícara. Pero ¿qué estaba pasando? Ella no se solía comportar así. Lo curioso es que debería sentir satisfacción cuando en realidad tenía cierto nerviosismo por la actitud de mi novia.

Me hice el que no le daba importancia delante de ella aunque estaba deseando que cayera la noche para ver que pasaba. Jugué al vóley en la piscina, me tomé un par de cubatas y me puse a preparar el carbón para la cena cuando los que no se quedaban a dormir empezaban a irse cuando ya se marchaban los últimos rayos de sol.

Las chicas se pasaron casi toda la tarde cuchicheando sobre todo Viqui y mi novia, aunque a ratos se les unían Nieves y Leyre. Álvaro resultó ser un tío menos soso de lo que aparentaba. Aunque el que nos sorprendió por su festividad fue Mikel.

Tras cenar y cuando estábamos echándonos algún que otro cubata el vasco sin que nos diéramos cuentas se cruzó en pelotas el césped corriendo tapándose la churra con la mano y saltó a la piscina dando una voltereta espectacular llamándonos:

-¡Vamos esos tíos al agua!

Viqui se puso de pie aplaudiendo a su novio gritando:

-¡Tío bueno! Jajajajajajaja…

-¡Vamos chicos! ¿Es que aquí no hay tíos? Vamos al agua y que vengas esas hembras…

Pablo se levantó y sin taparse se fue andando en bolas hasta la piscina tirándose con parsimonia mientras escuchábamos a Leyre comentar con las chicas:

-Mi novio siempre dando el espectáculo…pero es que el jodido está tan bueno…

-¡Vamos!-gritaba Mikel- Que no se diga que aquí no hay tíos que los tengan bien puestos.

Yo no terminaba de entender la gracia de tirarnos en pelotas a la piscina delante de las chicas así que miré a Alba encogiéndome de hombros. Ella me respondió con incredulidad.

-Joder Luis, Álvaro que no se diga…-apremiaba el vasco.

Yo me levanté de la mesa y me acerqué a mi novia poniéndome de rodillas delante de ella y le dije:

-Señora mía, ¿me dais permiso para enseñar el pito a toda la concurrencia?

La carcajada fue general, especialmente en el bando femenino. A mi chica le dio tal ataque de risa que no contestaba.

-Vuestra palabra es mi ley, dama mía…-insistí.

-Desde luego Pablo, tú enseñando el culo, pero estos detalles no los tienes…-dijo Leyre.

-Luis siempre ha sido muy convincente con la palabra- añadió Nieves entre risas.

Por fin mi chica con mucha vergüenza respondió:

-Siento defraudar a la concurrencia, pero ese pito he decidido que sea sólo para mí…

-¡Sosos!- empezaron a gritar a coro hasta que Pablo desde la piscina gritó:

-Iros a follar ya y dejaros de tonterías…con tantos romanticismos y tanto almíbar…

-Jajajajajaja-reían.

-Cómo se nota que están empezando- comentó Leyre- Éste no ha sido romántico ni el primer día.

Yo aprovechando la circunstancia me levanté y tomando a Alba de la mano me la llevé hacia dentro de la casa. Mi chica se reía pero me seguía. La notaba muy suelta. Entramos enla habitación asignada y cerré la puerta. Ella con la misma risa tonta me dijo:

-No me apetecía nada que te vieran el pito…

-Ah no ¿y eso?

-Porque tu pito es mío…eso me dijiste ¿no?

-Todo tuyo- respondí pegándome a su cuerpo para besarla.

Sus manos fueron a mis costados y una mía directamente a su culo.

-Llevo todo el día queriendo meterte mano…

-Ya lo noté antes…-me respondió.

-Estás hoy, estás hoy…no sé como decirlo, pero llevo nervioso todo el día. Me dejaste antes totalmente caliente…

-Ya estás caliente otra vez…-respondió tocando mi dureza por encima del bañador.

-Joder, Alba, cómo me tienes…

De golpe mi chica se agachó y empezó a bajar mi bañador haciendo que mi churra dura y brillante saltara fuera quedando a escasos centímetros de su cara. ¿Por fin se había decidido?

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