KERANOS

I: Elena, tranquila. ¿Qué es lo que pasa?
M: Pero… ¿De qué es el trabajo? ¿Es algo raro o qué pasa…? (dijo sentándose junto a Irene)

Elena cogió también a Mario para abrazarlo, quedando los tres juntos. Estuvieron así un rato, intentando calmarla entre los dos, con caricias y buenas palabras, pidiéndole a Elena que se tranquilizara. Ella sollozaba y pasados unos segundos se tranquilizó y pudo reanudar la conversación.

E: No es nada raro. Es de lo que he estudiado.
I: Vale. Venga, tranquila. ¿Qué es lo que pasa?
E: Es que es fuera de aquí y me tengo que marchar. Os voy a echar mucho de menos.
I: Pero… ¿Cómo fuera? ¿A dónde vas?
J: Es en la ciudad en la que ha estudiado.
M: Joder, pero si no está tan lejos…
J: Ya. Eso le digo yo, pero a ver…
I: Madre mía Elena, si todos hemos estado viviendo allí. Nos conocemos la ciudad más que la nuestra propia casi.
M: Claro. Si allí hay muchas cosas. Ya verás que bien lo pasáis.
E: No soy tonta, ¿vale?
I: Nadie dice que lo seas, Elena.
E: Sé que es una ciudad muy buena, que todos hemos estudiado allí, que no está tan lejos, pero también sé que nos vamos a ver menos de lo que nos vemos ahora y os voy a echar mucho de menos…
I: Pero es que… A ver. Claro que nos vamos a ver menos Elena. Ya nos hacemos mayores y tenemos que ir encarrilando nuestras vidas.
E: Pero es que no quiero que desaparezcáis de mi vida.
I: Y no lo vamos a hacer, corazón. Simplemente ahora pues no nos veremos tanto. Pero tenemos los findes para vernos y tomarnos algo y lo que surja, jejeje.
M: Claro Elena. Cuando aprovechéis para venir a ver a la familia, pues quedamos también y nos tomamos algo. Y también podemos hacer como hemos hecho para las vacaciones. Cuadramos todos las nuestras y hacemos un plan para irnos a una casa rural o algo así. Tú no te preocupes por eso.
I: Entre semana pues hacemos videollamadas. Ya verás como ni te enteras del cambio.

Elena sonreía muy tiernamente al oírlos y al darle ánimos.

J: ¿Ves Elena? No tienes por qué ponerte así.
E: Ya, pero es que…
I: Javi, tienes que cuidar de este bombón. Es muy sensible, pero también sé que es muy fuerte y puede con todo, ¿a qué sí?
J: Claro que sí. Es una chica increíble que puede con todo.
E: Ay… Callaos ya… (dijo riendo)
M: Bueno, cuéntanos un poco de qué va.

Elena se puso a contarles cómo sería el trabajo con detalle y porqué se lo habían ofrecido y demás.

I: Pues suena bien la cosa.
M: ¿Y cuando empiezas?
E: La semana que viene.
M: Bueno, si necesitáis ayuda para llevar cosas y eso, ya sabéis.
E: Muchas gracias chicos.
I: ¿Gracias de qué? Anda…
M: ¿Habéis visto ya casas o algo?
J: Sí, hemos estado echando un ojo y hay algunas que están bastante bien.
I: ¿Has visto Elena? Ya vais a poder estar más juntitos… ¿eh? (dijo haciéndole cosquillas)
E: Sí, jejeje. Eso es lo mejor de todo.
M: ¿Tienes ganas de vivir con Javi?
E: Muchísimas.
I: No sé cómo no te ha dicho antes de iros juntos a vivir con lo que se fija él en esas cosas…
J: Eh… Pues por esto mismo. Con su familia se ha puesto igual que con vosotros.

Estuvimos un poco más hablando de como nos estábamos organizando para movernos a aquel sitio y demás, con más detalles acerca del trabajo de Elena y entonces Irene se llevó a Elena a su habitación para enseñarle no sé qué.

-Al final os vais a vivir juntos. Con lo que va a cobrar Elena y lo que cobras tú vais a estar bien.
-Sí, bueno…
-¿Pasa algo?
-La he cagado tío.
-¿Qué pasa? (preguntó algo alarmado)
-Pues resulta que últimamente he estado mirando casas por aquí para irme a vivir solo y si Elena quería, pues para irnos los dos.
-Vale, ¿y?
-Pues que he encontrado una casa y he firmado un contrato de alquiler.
-Bueno… ¿y cómo es?
-Pues es un alquiler de 3 años. 400 euros al mes.
-Pues habla con quién te la ha alquilado y se deshace.
-Ya, pero es que he dado por adelantado tres meses de alquiler.
-Joder, pues vaya marrón.
-Que no pasa nada. Bueno, son 1200 euros que se me han ido. Tampoco es para tomárselo a la ligera, pero aún puedo recuperar algo si encuentro a alguien a quien meter ahí y me pague esos meses.
-Es lo suyo.
-¿Sabes de alguien?
-Ahora mismo no, pero si me entero de algo, te lo digo.
-Gracias, tío.
-También es mala suerte, joder.
-Qué me vas a decir a mí. Me animo a dar el paso, encuentro una casa de puta madre y le quiero dar la sorpresa a Elena y justo pasa esto.
-No se lo has dicho, ¿no?
-Qué va. Ni lo voy a hacer. Es lo mismo que cuando rechacé el aumento. No quiero que se sienta mal y eso. Bastante tiene con dejar de ver a su gente más cercana como para que se eche a sí misma la culpa de esto. Que la conozco…
-Bueno, creo que haces bien. Tómatelo con calma. No te agobies por eso y disfruta de que ahora vais a estar más juntos. No deberías tener problema con la convivencia, habéis hecho vida de pareja muchas veces y eso, ¿no?
-Sí. Muchas veces hemos dormido juntos, cocinado juntos y eso. Por eso estoy tranquilo.
-Claro. Ya verás como todo va de puta madre.

Mario y yo estuvimos un rato más hablando de otras cosas e incluso le enseñé fotos de la casa y demás mientras oíamos como las chicas reían de vez en cuando desde la habitación. Al rato salieron y nos despedimos de nuestros amigos para irnos a descansar porque se nos hizo tarde.

Mientras íbamos hacia el coche pensé en donde ir, porque no quería que se repitiera por tercera vez esa situación en mi casa y quería evitar ir a casa de Elena para no tener que cruzarme con Noelia después de esa conversación tan desagradable y no me fiaba de ella con eso que me dijo Elena de que me quería decir algo. Fue Elena quien decidió, porque una vez llegamos al coche, tiró de mi mano para seguir andando hasta mi casa. Una vez entramos, fuimos al salón, donde nos encontramos a mi madre sola, ya que mi padre tenía que madrugar para ir a trabajar y ya estaba durmiendo. Mi madre se dio cuenta al instante de que Elena estaba tristona y fue con ella, abrazándola. Elena le contó todo con más detenimiento y detalle. Mi madre le dio muchos ánimos, diciéndole que si necesitaba algo, que ella estaba ahí, mientras que a mí me decía que estuviera pendiente de ella y que la animara, pero no con tono de reprimenda. Me lo decía convencida de que así sería.

Después de un rato de charla acabamos saliendo para ir a casa de Elena. Al final me comí las dos situaciones que quería evitar, aunque cuando llegamos y entramos después de aparcar el coche, nos encontramos todas las luces apagadas y todo en silencio, por lo que fuimos directos a la habitación de Elena para acostarnos. Cuando pasamos por el pasillo, junto a la habitación de Noelia pude ver que salía luz por debajo de la rendija de su puerta, pero no le hice mucho caso, porque tampoco es que pudiera oír nada. Me senté en la cama de Elena mientras ella se cambiaba de espaldas a mí en silencio. Cuando acabó se dio la vuelta, poniendo una pequeña sonrisa en su boca. La cogí de la mano para atraerla y sentarla de lado sobre mis piernas, echado ella su cabeza sobre mi hombro mientras pasaba su brazo por mi espalda para abrazarme, haciéndolo yo también. Nos dimos un beso muy lento, para después levantarme y quitarme la ropa, quedándome en boxers para dormir más a gusto. Elena se echó sobre mí, como siempre, con su cabeza sobre mi hombro, una pierna suya sobre las mías y su mano acariciando mi pecho.

-No ha sido para tanto, ¿no?
-Bueno… Estoy triste.
-Lo sé. Pero es que no nos queda otra, mi vida.
-Ya. Es que soy muy sentimental. Le cojo mucho cariño a la gente que más me rodea.
-Es normal Elena, es tu familia.
-Ya. Siento que todos a los que se los he contado hoy son mi familia. Esto es muy importante para mí y me alegro de que todos me apoyen.
-Pues claro, cariño. Todos te quieren mucho. Solo quieren lo mejor para ti.
-Lo sé.
-Y yo voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que no te sientas mal. Me muero cuando te pones triste y no puedo verte así. Cuenta conmigo para lo que sea. Intentaré que te sea más liviano el que los eches de menos.
-Lo sé, mi amor. -dijo tras cogerme la cara con fuerza con una mano, girándola para mirarnos a los ojos- Sé que vas a estar ahí. Me llevas apoyando así desde antes de que fuéramos pareja. Por eso estoy más tranquila. No voy a estar sola. De ser así estaría aterrada, pero voy a estar con lo mejor que me ha pasado en la vida. Todo va a salir bien.

Nos dimos un beso y nos acomodamos para dormir. Elena se durmió enseguida mentiras que yo me puse a pensar en esas últimas palabras que me dijo. Ella contaba conmigo y yo estaba dispuesto a darlo todo, pero eso tampoco quitaba que yo también estuviera nervioso, por ella más que por mí. Ya había vivido solo durante mi época de universidad y el caso es que ella también, pero toda esta situación era nueva para mí. Cuando ambos estudiamos y la veía no aparentaba para nada que estuviera mal al haberse ido ni nada, por lo que parecía que estaba tratando con otra chica que en aquel entonces. Tampoco pude pensar demasiado porque caí dormido al poco de hacerlo ella.

El despertar fue raro porque no notaba a Elena sobre mí, ni yo abrazándola a ella, por lo que empecé a palpar con mi mano hasta que la encontré, abrazándome a ella, apoyando mi cabeza en su pecho. Pero algo no iba bien, no la notaba como siempre. Cuando me retiré un poco y abrí los ojos me di cuenta de que se trataba de Noelia.

-Joder. ¿Qué coño haces aquí? (dije al verla tumbada de lado frente a mí)
-Nada.
-¿Eres tonta? Tu hermana te va a ver.
-No. Está dando un paseo con mi abuela. Ha dicho que no te quería despertar porque te gusta dormir.
-¿Y tu madre?
-Ha salido a comprar.
-¿Qué quieres?
-Nada. Solo te miraba.
-Pues ya me has visto, lárgate.
-¿Qué es esto? (dijo moviendo su mano desde su espalda al frente, sujetando el dildo de Elena)
-Nada que te importe. (dije quitándoselo de la mano)
-Jajajaja. No esperaba que usarais eso… ¿Te gusta que te lo metan por el culo…?
-¿Pero qué dices? Anda, cállate.
-¿Te gusta que jueguen con tu culito?
-¡Que es de tu hermana!
-¿Pero por qué? ¿No tiene suficiente con lo tuyo?
-Noelia, que te largues. No te voy a explicar nada.
-Que capullo te pones a veces, de verdad…
-Que harto me tienes…
-Yo también estoy harta de muchas cosas…
-Me importa una mierda.
-¿Te ha dicho mi hermana que quería comentarte una cosa?
-Sí, algo me dijo ayer.
-Te quería preguntar que dónde estaba mi conversación contigo. Estuve mirando y no vi nada.
-¿Te crees que soy tan gilipollas para dejarla ahí a la vista de cualquiera?
-Sí. Sí que creo que eres así de gilipollas.
-¿Por qué?
-Porque tienes muy fácil follarte a una chica como yo sin ningún compromiso y no lo haces.
-Es que si lo fuera, entonces sí que sería gilipollas.
-Ya… ¿Y dices que la tienes guardada o algo?
-¿Qué más te da?
-Quiero saber si miras mis fotos y vídeos de vez en cuando y te tocas mirándolos.
-Noelia. -dije de manera seca, incorporándome para sentarme en la cama con las piernas cruzadas- Tengo a tu hermana, que es la mejor chica con la que he estado. No necesito tus fotos y vídeos de mierda.
-A mí no me hables así. -dijo dándome un guantazo después- Yo soy mejor que mi hermana en todo. Y tú eres tan idiota que no te das cuenta. Es que eres gilipollas.
-No me vuelvas a tocar.
-No, si se me están quitando las ganas ya…
-No me digas. Joder, por fin.
-Pero me estás tocando mucho los ovarios. Y como sigas lo mismo tengo una charla con mi hermana.
-Pues lo mismo hablo yo con tu madre para que vea la clase de hija que tiene.
-Sí, jajaja. ¿A quién va a creer? ¿A su hijita o al cabrón del novio de su hija que la engaña con su hermana?
-Eres más tonta de lo que pensaba. ¿Se te olvida que tengo toda la conversación guardada con todo lo escrito por ti, con todos esos archivos?
-Aaaaarrrggg… Qué rabia me das. (dijo con cara y tono de estar muy enfadada)

Noelia se levantó y se fue a su habitación, cerrando de un portazo. Yo me fui vistiendo y luego fui al baño para lavarme un poco la cara y despejarme. Aproveché que Noelia estaba enfadada y que no había nadie más en la casa para irme a la mía. Cuando me monté en el coche le escribí a Elena para decirle que me iba a casa para trabajar duro y que no iría a comer para aprovechar el día entero. Llegué a casa y me puse a trabajar después de desayunar algo. Al rato me escribió Elena con emoticonos de caras poniendo ojitos.

-Va, no te pongas así.
-Jo… He sacado a mi abuela para que anduviera un poco. Si lo sé me quedo contigo y que luego hubiera ido con mi madre…
-No, Elena. Has hecho bien. Ya mismo nos vamos y va a verte menos. Deja que disfrute de ti.
-Pero es que quiero estar contigo…
-Mi vida, a partir de la semana que viene nos vamos a hinchar de estar juntos.
-Siiiii. (siguió con emoticonos de caras con corazones)
-Por cierto, tenemos que decidirnos ya por una casa. Que estamos a jueves y el lunes empiezas y tenemos que hacer la mudanza y eso.
-Pues ahora mismo me pongo a ello.
-Vale. Lo dejo a tu elección. Elige la que más te guste, seguro que me encanta.
-Ay… (remató con un emoticono con corazones en los ojos)
-¿Qué pasa? Jajaja.
-Que me encanta la confianza que tienes en mí.
-Pues claro, si eres perfecta. ¿Cómo no la voy a tener?
-Pues me decido por una y me pongo a hacer la maleta y preparar las cosas.
-Perfecto.
-Nos vemos esta noche para dormir, ¿no?
-Pues…

De nuevo Elena me respondió con emoticonos de caras poniendo ojitos.

-Bueno, ya veremos.
-Bueeeeeno. Luego hablamos.
-Vale.
-Te quiero.
-Y yo.

Pensé en de decirle eso a Elena para que se entretuviera y que se hiciera más ligero todo lo vivido esos días, así estaría distraída entre la elección de la casa y la preparación de la maleta y demás. No me apetecía aparecer por su casa después de lo que me acababa de pasar. Noelia seguía con lo suyo, diciendo que se le estaban quitando las ganas. Ya, seguro… No me la creía, ni tampoco el cuento de que fuera a su hermana con todo lo que pasaba entre nosotros. Pero quería quitarme del medio durante esos días. Con un poco de suerte no la vería casi hasta que nos despidiéramos para irnos a la otra ciudad.

Me puse a trabajar duro porque uno de esos días lo dedicaríamos a instalarnos y sabía que se me iría todo el día, además de que tenía algo de trabajo atrasado. A medio día hice un pequeño descanso, dándome cuenta de que tenía un mensaje de Sofía. Por lo visto me lo mandó bien temprano por la mañana, pero no me di cuenta.

-Javi, me dejaste preocupada con eso que me dijiste… Dime algo anda.

Decidí contarle lo que pasaba, porque noté bastante preocupación al ver ese mensaje y tarde o temprano se iba a enterar por Irene y Mario, así que pensé en contárselo yo en ese momento.

-Hola Sofía. Verás, es que no nos vamos a poder ver más.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Ha habido algún problema con tu chica?
-No, no es eso.
-¿Entonces?
-Resulta que le han ofrecido trabajo a mi chica y nos vamos a mudar.
-Me alegro mucho, Javi. Me jode porque me caes muy bien y tú chica también y esperaba que fuéramos amigos y eso. Me gusta mucho la amistad que tenéis entre Irene, Mario y tú y yo quería formar parte de eso. Pero no solo para el folleteo, no pienses mal, jajajaja.
-Jajajaja. Vale, vale.
-Joder tío… Me da mucha pena. Pero me alegro mucho de que vayáis encarrilando lo vuestro yendo a vivir juntos.
-Muchas gracias.
-Iba a daros una sorpresa, pero ya poca cosa va a ser.
-¿Qué es?
-Pues que había decidido irme a vivir a tu cuidad. Me gustó mucho cuando me la enseñaron Irene y Mario. Hay de todo y todo es muy accesible y tendría muy buena compañía.
-¿En serio?
-Que sí, tío.
-¿Pero y el trabajo?
-Estuve hablando con los de arriba en una reunión que tuvimos. Bueno, yo y todos los jefes de cada departamento y llegamos a la conclusión de que el ritmo que llevábamos de vida no era ni viable ni sano. Cada semana nos íbamos a una ciudad diferente, yendo a hablar con publicistas, gente relacionada con nuestro periódico y demás. Y eso conlleva también un gasto, por lo que decidimos hacerlo de manera más telemática, pero teniendo algunas reuniones a lo largo del año. Las más importantes. Una al mes como mucho y no tres o cuatro.
-Ah. Estupendo. La verdad es que sí. Ese ritmo de vida tiene que ser un infierno.
-Lo es, tío. ¿No te llegó un correo? Ahí venían todos los cambios, también este.
-Sí, me llegó, pero no le fijé en esa parte. Solo miré la que me afectaba a mí.
-Pues eso, así va a estar la cosa ahora. Y menos mal, porque ya estaba muy estresada.
-Me alegro que la cosa haya cambiado a mejor.
-Gracias. Lo necesitaba.
-¿Entonces te vienes a vivir aquí dices?
-Sí.
-Dime que aún no tienes casa.
-No, ni siquiera he mirado nada. Tenía pensado en irme unos días con la parejita y que ellos me ayudaran a buscar una buena casa en un buen sitio, ya que ellos se conocen la ciudad.
-Pues no tienes que buscar nada.
-¿Por?
-Resulta que estuve mirando casas para irme a vivir solo y darle una sorpresa a Elena, para que se viniera conmigo.
-Anda, que bien.
-Es que intimidad, poca.
-Vivís los dos con la familia, ¿no?
-Sí.
-¿Y cómo lo hacéis para follar?
-Pues con cuidado o aprovechando cuando estamos solos.
-Vaya. ¿Entonces tienes una casa?
-Tengo un contrato de alquiler, pero no creo que haya problema para traspasártelo a ti.
-¿Y cómo es?
-Está de puta madre, ahora te mando fotos. Son 400 al mes y está en un buen sitio.
-Ah, qué guay. Pues un problema menos.
-No sabes cómo me has venido…
-¿Por qué?
-Porque había pagado tres meses por adelantado y creía que iba a perder ese dinero.
-Ostia, tío…
-¿Cuándo vienes?
-Pues tenía pensado en ir para finales de la semana que viene.
-Vale.
-Pero voy el lunes voy y así echo todo el mes, ¿no?
-Pues sí. Me parece cojonudo. Yo me pongo en contacto con el dueño para lo del contrato.
-Muy bien. Muchas gracias por ayudarme.
-Gracias a ti. Me has venido al pelo.
-Te lo tendré que agradecer, ¿no? Jajajaja.
-A mí mientras me pagues esos tres meses, me vale, jajaja.
-Ayyyyy… A ver si se anima la cosa algún día como con Irene y Mario…
-Bueno, ya veremos. Ya sabes que yo ahí no mando.
-Porque no quieres. He estado hablando con Irene y dice que Elena haría cualquier cosa por ti. Tal vez con un empujoncito…
-No, no. No quiero meter prisa ni presión. Que salga de ella.
-Joder, si es que eres hasta buen novio, coño. Así no te quitas de mi cabeza, jajajaja.
-Jajajajaja, anda ve haciendo la maleta, que te calientas y ya verás tú.
-Sí, mejor, jajajaja. Nos vemos el lunes.

Al final el problema de la casa alquilada se resolvió más rápido de lo que pensaba y resultaba que era Sofía quien iba a vivir ahí. Esa chica estaba como una cabra. Aunque me gustaba su forma de ser. Era muy decidida y echada para delante. Muy espontánea. Al menos Irene y Mario tendrían a alguien después de que los fuéramos, aunque nuestra idea era mantenemos como si no nos fuéramos, pero todos sabíamos que no iba a ser lo mismo.

Después de ambas conversaciones seguí trabajando hasta la hora de comer, continuando tras acabar, haciendo otro parón a media tarde para llamar al que me alquiló la casa y explicarle mi problema. Por suerte no hubo ningún inconveniente. Le expliqué que se trataba de mi jefa y demás y me dijo que mientras llevara los mismos papeles que le llevé yo y le pagara, que le daba lo mismo quien viviera ahí. Así que avisé a Sofía para decirle qué papeles que necesitaba presentar y todo estuviera en orden. Después continué un poco más hasta las 10, que me acordé lo que le dije a Elena de lo de que mirara casas y le escribí preguntándole si ya había elegido alguna.

-Mi vida, ¿has elegido ya casa?
-Siiiii. No te he dicho nada porque sé que estás trabajando y no te quería molestar.
-Tú nunca me molestas, Elena.
-Ay… (dijo para poner un emoticono de una cara con corazones en los ojos)
-¿Cuál has elegido al final?
-La que más nos gustó. Creo que el inconveniente de que esté un poco apartada del centro está compensado con creces.
-Bien. Es la que más me gustaba.
-A mí también. Es grande, en un buen barrio, está bien amueblada. Es perfecta.
-Sí. Me parece la mejor. Además, que esté retirada no es problema. Te llevas mi coche cuando tengas que ir a trabajar y problema resuelto.
-Había pensado que me llevarás tú.
-Como quieras. ¿No quieres coger mi coche?
-Me da cosilla…
-¿Por qué? Si ya lo cogiste cuando tuve aquel accidente en la fiesta esa.
-No sé… voy a cogerlo más yo que tú.
-¿Y cuál es el problema? Mi coche también es tuyo.
-Jo…
-¿Qué pasa?
-Que te quiero.
-Que tonta eres, de verdad… Jajajaja.

Elena me respondió con varios emoticonos con caras poniendo ojitos, aunque yo le seguí con varios de corazones.

-Pues ya he hablado con la inmobiliaria. Tenía pensado en que fuéramos por la mañana para arreglarlo todo con ellos, para que nos den las llaves y demás y luego ir a la casa para dejarla preparada y eso.
-Vale. Me parece buena idea.
-Ya lo tengo todo listo. He preparado lo más importante, ya vendremos a por lo demás.
-Perfecto.
-Por cierto. He estado hablando con Isa.
-Ah. ¿Y qué tal?
-Pues es por lo que nos dijo el otro día. Lo de la fiesta que iba a montar este finde y eso.
-Vale. ¿Has pensado algo?
-Pues sí. Si de hecho he sido yo la que la ha llamado.
-Ah, ¿sí?
-Sí. Se me ha ocurrido algo. A ver qué te parece.
-Dime.
-Quiero hacerlo. Quiero que nos vea. Ya te dije por qué.
-¿Segura?
-Sí. Estoy segura. Es nuestro último finde aquí y me apetece hacer una locura.
-Pero…
-No. Yo solo voy a follar contigo y tú conmigo.
-Ah, vale.
-Pero hay algo más.
-¿El qué?
-Le he propuesto a Isa una cosa para pasarlo mejor.
-Huy… Mi Elenita maquinando. Me gusta y me da miedo a la vez, jajajaja.
-Jajajajaja. (dijo poniendo emoticonos de caras moradas con cuernos y con expresión de maldad)
-¿De qué se trata?
-Le he dicho si puedo llevar a unos amigos.
-¿Mario e Irene?
-Exactamente. No me ha puesto ninguna pega, pero me ha recordado el premio que le debemos. Yo le he dicho que es parte del premio.
-¿Pero no has dicho que tú y yo íbamos a estar solo el uno con el otro?
-Y así va a ser. Ellos con Isa y nosotros por otra parte.
-Pero si nos quería ver, ¿no?
-Sí. Ellos tres en la cama de sus padres y nosotros en otra cama que va a poner en la misma habitación. La suya.
-Jooooder.
-¿Te da morbo?
-Mucho. Te voy a reventar. Se va a enterar de lo que hacemos, pero bien.
-Solo te pido una cosa.
-¿El qué?
-No juegues con mis pies. Me da muchísima vergüenza, Javi…
-No me jodas… Si me encanta ponerte así. Además, lo disfruto mucho yo también. Me gustan mucho tus pies.

Elena me respondió con unos emoticonos de cara con sorpresa, aunque también expresaban algo de timidez.


-Mira como estoy de pensarlo… (escribí después de mandarle una foto de mi polla empalmadísima)
-Uff… 
-Va Elena, no me prohíbas eso…
-Bueno, ya veremos. Depende de cómo de caliente esté…
-Me vale. ¿Pero Irene y Mario lo saben?
-Sí. Lo saben todo, se lo he contado a ambos.
-Uff… ¿Qué han dicho?
-Están más cachondos que un mono. Les he explicado todo lo que tengo en mente para el sábado y están con muchas ganas. De hecho, me han colgado porque han ido a follar de lo calientes que se habían puesto.
-Jajajajaja.
-Oye, ¿cuándo vienes para dormir?
-Elena… He estado trabajando y se me ha olvidado hacer la maleta.
-Noooooooo.
-Lo siento. No te preocupes. Mañana vamos a estar todo el día juntos.
-Me vas a tener que compensar.
-¿Cómo quieres que te compense?
-Mmm… (dijo poniendo emoticonos de caras con expresión pilla)
-Vale, te compensaré bien, jajajaja.
-Mañana a las 9 te quiero aquí.
-Huy, que mandona…
-Nooooo. Que tenemos que ir temprano, va…
-Vale, vale. Estaba de coña, jajaja.
-Va a ser un día muy largo, descansa.
-Sí, pues tengo que hacer la maleta aún…
-Ay… Qué desastre de novio tengo… Jejejeje.
-Sí. Sin ti no soy nada.

Una vez más, Elena puso varios emoticonos con caras poniendo ojitos, algo muy típico de ella.

-Jajajajaja. Va, mañana nos vemos.
-TE QUIERO.
-Y yo a ti, mi vida.

Estaba de muy buen humor después de esa conversación con Elena hasta que vi que tenía un mensaje de Noelia.

-¿Qué hablas con mi hermana que no para de reírse? La oigo desde mi habitación.

La dejé en visto. No quería responderle ni tener que hablar nada con ella. Me puse a hacer la maleta no de tan buen humor, aunque me salía una sonrisilla al recordar la conversación con Elena. Así estuve durante un buen rato, haciendo la maleta, pensando también en que en nada estaríamos viviendo juntos, lejos de su familia, los dos tranquilos a nuestras anchas para hacer lo que quisiéramos. Después de hacerla me fui a dormir porque tenía pinta de que nos esperaba un largo día.

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