AKUARIES

9.

Isa y su novio Manolo, esa misma mañana habían llegado al hotel que habían escogido en un bonito pueblo de montaña. Pegaron un buen polvo y estaban descansando los dos desnudos encima de la cama.

-Dime una cosa cariño, es que tengo curiosidad en saberlo.- Isa miraba a su novio mientras se lo decía.

-¿Qué quieres saber Isa?

-Te lo voy a preguntar sin rodeos ¿No has pensado nunca en hacer un trió?

-¡Joder Isa! Que pregunta.

-Si no quieres no me respondas, ya entiendo que es una tontería.

-No, no, puedo responderte, no pasa nada, tenemos confianza ¿No?

-Siempre la hemos tenido cariño.- Respondía segura Isa.

-A ver, si te digo, que no me gustaría follarte a ti y a otra tía a la vez, no me vas a creer…

-Claro que no te creería, ya sé que tonto no eres.

-Ya, sí que he pensado cariño ¿Pero sabes qué pasa? Que pensar en que otro tío te este follando me mata de celos ¿Tú como lo ves?

-Bueno, la verdad es que he fantaseado en cómo debía ser montárselo con otra chica…

-¡Joder! Daría un ojo de la cara por verte en la cama con otra tía.

-¡Ah! Eso si te gustaría cabroncete.

-Me pondría muy cachondo la verdad.

-Ya me lo imagino. Si fuera un tío no te gustaría tanto.

-Me moriría de celos Isa. Y mira que alguna vez lo he pensado y me pone, pero verte en directo con otro me haría daño, una cosa es fantasear y otra muy distinta vivirlo en directo.

Isa sonreía y le acariciaba la polla.

-Pues parece que te excita, la vuelves a tener dura.

-¿Te gustaría fantasear? ¿Qué harías? Si aquí, al otro lado, tuvieras a otro tío en pelotas y bien dotado.

En ese momento, Isa le estaba haciendo una paja mirándole a los ojos.

-¿Quieres que te lo diga? Que te vaya explicando lo que haría con dos pollas para mí.

-Me estás poniendo muy caliente nena…

-Ya lo veo, se te está poniendo la polla como una piedra de dura.

Isa le hacía una paja muy lenta, pasándole la mano desde la punta hasta la base, apretándole los huevos con la otra mano.

-Cuéntame qué harías si hubiera otro tío a ese otro lado.

Isa se mordió el labio, se estaba poniendo cachonda solo de pensarlo.

-¿Ves la paja que te estoy haciendo?- Manolo se lo confirmaba con la cabeza, levantándola y bajándola lentamente.- Pues le agarraría la polla al otro tío, y le haría lo mismo que a ti. Estiró el brazo, puso la otra mano como si le estuviera haciendo una paja a otro, la movía arriba y abajo.

Manolo abría los ojos como platos, se imaginaba una buena polla en medio de la mano de su novia, como le subía y bajaba el pellejo, igual que le hacía a él.

-Ahora, te la voy a chupar mientras no dejo de pajearlo.- Dijo Isa metiéndose su polla en la boca.

Mientras se la chupaba con ganas a su novio, la otra mano seguía moviéndose arriba y abajo, pajeando otra polla. Luego cambió las posiciones, pajeó la de Manolo y simuló estar chupando otra.

-Ven, ponte de pie delante de mí, apóyate en el cabecero.- Mientras Manolo se colocaba, ella se subía encima de un cojín.

-Ahora vas a ver cómo me meto la polla de ese tío.- Metió una mano debajo de su cuerpo, como si le agarrara la polla a otro tío que tenía debajo, movió el cuerpo como si se la hubiera metido y empezó a cabalgar la almohada.

Manolo miraba al techo de la excitación, Isa le agarraba la polla y se la chupaba pensando que se estaba follando a otro que tenía debajo. Le chorreaba tanto el coño que estaba manchando la almohada.

-Ya está bien, no aguanto más.- Levantó la voz Isa excitadísima.

Estiró a Manolo en la cama boca arriba, le agarró la polla, se subió encima y se empaló hasta el fondo dando un grito. Colocó una mano a cada lado de la cabeza de su novio y lo cabalgó al galope, Isa cerró los ojos, cabalgaba salvajemente a su novio y se imaginaba que otro tío se la follaba por el culo. Nunca se la habían metido en el culo, Manolo tenía la polla muy gorda y le daba respeto. Pero en ese momento se lo imaginaba, Manolo resoplaba, eso quería decir que pronto se correría. Se mojó un dedo con saliva, lo llevó hacia atrás y poco a poco se lo metió en el culo a Isa. De la impresión empezó a correrse como una loca, su novio no aguantó más llenándole el coño de leche.

Fantasearon y se lo pasaron bien, se excitaron mucho y se corrieron como campeones. Después dormían uno al lado del otro descansando. Lo que no sabía Isa, era que en ese momento, sus padres también habían follado como leones. Coincidencias de la vida.

Dos semanas más tarde, entró Lucía en su casa. Pablo escuchó cómo se abría la puerta y se cerraba, después, un corretear de pasos, apareció su hija en el salón.

-¿Tienes prisa?- Preguntaba Pablo, riéndose de la cara risueña que tenía su hija.

Lucía, sin decir nada, estiró el brazo dándole un papel doblado.

-¿Y esto? ¿Es la nota del trabajo?

Lucía seguía callada, sin decir nada, solo sonriendo. Él abrió el papel, miró la nota, dobló de nuevo el papel y se lo devolvió a su hija.

-Lo sabía, tienes un don cariño.

-Un diez papá, un diez, es la primera vez que saco uno.

-Sacarás más, seguro, cada proyecto que hagas será de diez, tienes un don ya te lo he dicho.

-Muy seguro estás tú.

-¿Qué hacemos? ¿Lo celebramos o algo? Vamos al Bar Tere y comemos algo allí para cenar ¿Qué te parece?

Su hija seguía mirándole con una sonrisilla.

-Claro que sí papá, como tú quieras.

Entraron los dos en el Bar de Tere.

-Hola parejita, cuánto tiempo sin verte Lucía, cariño, podías haberte pasado por aquí de vez en cuando.- Les saludaba una alegre Tere.

-Sí Tere, tienes razón, es que he estado liada últimamente.

-Venimos a celebrar el primer diez de Lucía en la universidad.- Cambiaba la conversación Pablo.

-No me digas ¿Qué bien no? Lucía estás hecha una fiera nena. Va, donde queréis sentaros.

Se sentaron en una mesa al final del local, pidieron unos bocadillos, Lucía un refresco y Pablo una cerveza. Tere se lo sirvió todo y se sentó con ellos.

-Dime Lucía ¿Cómo te van las cosas?- Le preguntaba Tere.

-Bien, muy bien, ya ves, saco un diez y todo en los estudios.

-Ya sabía yo que con ese novio que ibas no te convenía.

-Eso ya es cosa del pasado, un error de juventud.- Se cachondeaba Lucía.

-Pablo, esta niña es muy lista.- Reía Tere.

-Que me vas a decir a mí Tere…- Contestaba Pablo.

-¡Ey! Si he sacado un diez ha sido gracias a él.

-No es verdad, todo lo ha hecho ella, yo solo le di unos consejillos.

-Me gusta veros tan contentos.- Finalizaba Tere la conversación levantándose.

En esos momentos entraban al bar Isa y Manolo. Lucía levantó la mano para hacerse ver, Isa la vio y Pablo les invitó a sentarse con ellos. Cuando estaban los cuatro sentados llegó de nuevo Tere.

-Hola parejita ¿Qué queréis tomar?

Les pidieron dos bocadillos más, otro refresco y otra cerveza para Manolo.

-¿Y a ti Isa? ¿Cómo te ha ido el proyecto?- Preguntaba interesado Pablo.

-Muy bien, ha sacado un ocho…- Se adelantaba Manolo.

-¿Quieres dejar que conteste yo Manolo? Es que eres…- Se quejaba Isa mientras Lucía y Pablo reían.

-Un ocho, por qué me ayudó mi padre claro.

-A mí también me ayudo él, que te crees.- Decía Lucía señalando a Pablo.

-Pero tú hubieras sacado buena nota igualmente, eres muy buena con los proyectos.- Afirmaba Isa.

-¿A que sí?- Confirmaba Pablo orgulloso.

-¡Papá!- Exclamaba Lucía ruborizándose.

-Tú padre tiene razón, si eres buena, eres buena, las cosas como son. Por cierto, me gusta mucho veros así, ya era hora.- Decía mirando directamente Isa a Lucía.

-Estamos bien.

Contestaba Pablo, para que su hija no tuviera que hacerlo, en el fondo tenía miedo de la posible respuesta de Lucía. Pablo invitó a los amigos de su hija, los chicos salieron a la calle, él se acercó a la barra a pagar las consumiciones.

-¿Cuánto te debo Tere?

-Qué guapa está Lucía, hacía tiempo que no la veía.- Comentaba Tere, agarrándole el billete de los dedos de Pablo.

-Sí, siempre ha sido muy guapa.-Confirmaba su padre, mirando a su hija al través del cristal de la entrada.

-Y os veo muy bien, así me gusta.- Dijo Tere devolviéndole el cambio a Pablo.

-Gracias Tere.- Se despidió Pablo.

En las vacaciones de navidad, Lucía también trabajó todos los días que pudo. Así que entre semana no se veía con Pablo, cuando él acababa de trabajar ella empezaba su horario en el bar, coincidían el fin de semana por la mañana y comían juntos. Un sábado estaban sentados en la mesa almorzando, Pablo sacó una conversación.

-¿Cuándo tendrás que hacer otro trabajo universitario?

-Nos dijeron que en enero tendríamos que hacer otro, pero, según parece será en grupo.

-¿En grupo?- Se extrañaba Pablo.

-Por lo visto está de moda hacer trabajos en grupo, no sé exactamente por qué.

-Yo diría que lo hacen para descubrir a los líderes…

-¿Lo líderes? ¿Qué líderes?- Preguntaba inocente Lucía.

-¡Ay mi niña! Tal como está montada la sociedad en que vivimos, las empresas buscan gente que sepa liderar, gente que no tenga miedo a tomar decisiones y defenderlas, en fin, cosas así.- Le argumentaba Pablo.

-¡Ah vale! Por el forro me paso yo los liderazgos.- Contestaba Lucía partiéndose de risa, contagiando a su padre.

-Ya lo sé, ya, que me lo digan a mí, que vas a tu puto rollo.

Pasadas las fiestas, en la última clase del primer día, les informaron a los alumnos del aula de Lucía, que las listas de los diferentes grupos estaban publicadas en los tablones de anuncios. Cuando acabó la clase salieron todos corriendo a mirarlas, como Lucía, Isa y sus amigas se sentaban en el lado contrario de la puerta, fueron de las últimas en llegar. Había un montón de gente mirando las listas, imposible llegar hasta allí en ese momento.

Mercedes, una compañera de la zona ‘Pija’, porque la clase estaba dividida en tres zonas, la más cercana a la puerta era la zona ‘Pija’, luego estaba la zona central del aula, esta era la ‘Normal’, y al final de la clase estaba la zona ‘Choni’, esta era la zona de Lucía, Isa y amigas, junto con más gente claro. Evidentemente esta distribución la habían hecho desde la zona pija, para ser más exactos Mercedes y amiguitas.

Pues, esta Mercedes, junto a su inseparable amiga Celestina, ‘Celes’ para los amigos, se salió de la primera fila del tablón de anuncios y comenzó a gritar.

-Isa, Lucía, Fernando, Javier, Fede, Richi.

Del montón de gente arremolinada, seis cabezas se giraron, Mercedes les hacía una señal con la mano para que se acercaran.

-Hola chicos… y chicas también claro, veréis, nosotros somos un grupo, o sea, que nuestros nombres están en uno de los grupos del tablero…- Los demás, menos Celestina, ‘Celes’ para los amigos, la miraban levantando las cejas, por el rollo que les estaba explicando.

-Vale, que somos uno de los grupos de trabajo, es eso ¿No?- Respondió uno de los chicos.

-Sí, o sea, eso mismo.- Respondió Celes sin demasiado entusiasmo.

-Yo creo que tendríamos que hablar, para concretar las acciones a seguir, o sea, para tomar decisiones sobre el trabajo…- Intentaba explicarse Mercedes.

-Ya lo hemos entendido a la primera, no hace falta que lo repitas.- Le contestaba Isa de malas maneras.

-Vale, de acuerdo, entonces ¿Qué hacemos?- Preguntaba Lucía agarrándole el brazo a Isa para que se calmara.

-Vamos a la cafetería y nos reunimos, o sea…- Volvía a hablar Mercedes.

-Pues vega vamos, no hace falta que lo repitas.- Volvía a cortarla Isa con mala cara.

Salieron los ocho del edificio, caminaban en dirección a la cafetería, delante iban Mercedes y su amiga Celestina, ‘Celes’ para los amigos, las dos impecablemente vestidas, con ropa de marca carísima y todo tipo de accesorios, pulseritas, collar y reloj, carísimo por supuesto, para rematar un bolso colgado del brazo, el brazo en forma de uve, con la mano levantada mirando al cielo, para que el bolso no se les cayera claro.

Detrás, a un par de metros, los cuatro chicos hablaban de sus cosas. Y a unos tres metros de los chicos, Isa y Lucía.

-Lucía, que mal me caen esas tías, no las soporto.- Decía Isa acercando su cabeza al oído de Lucía para que no la escucharan.

-Tranquila Isa.

-¿Tranquila? ¿Pero tú las has visto? Con esa manera de hablar que tienen ‘O sea, es que esto, o sea, es que lo otro’ Tan guapas que se creen, con tantas pulseritas caras, tan bien puestas, con esa manita mirando para arriba sujetando el bolso, que vale mil o dos mil eurazos, tan pijas… Pero pijas, pijas, insoportables, esto va a cavar mal Lucía.

Lucía paró de caminar, sujetó del brazo a Isa y le miró a la cara.

-Isa, tranquila, es un  trabajo en grupo, no tenemos más remedio que aguantarlas… y te diré más, vamos a tener que cooperar unos con los otros, así que vete convenciendo y relajando ¿De acuerdo?- Isa, con cara de asco movía la cabeza confirmando.

Caminaron otro tramo, Isa volvió a hablarle al oído a Lucía.

-Te las imaginas follando, o que les estén comiendo el coño, con esa manita para arriba “Ay, ay, o sea, ¿Qué me estás haciendo?”- Ponía una voz fina y tonta Isa.

-Isa por favor.- Le llamaba la atención Lucía, a la vez que se partían de risa las dos.

Se sentaron los ocho, alrededor de una mesa en la cafetería de la universidad. Llegó la camarera con una libretita para apuntar.

-¿Qué queréis tomar chicos?

-Un té verde.- Respondió rápidamente Mercedes.

-Sí, yo también.- La secundó Celes.

-Yo, a estas horas, una birra.- Pidió uno de los chicos.

-Yo también.- Respondieron los otros tres casi al unísono.

-Para mí también birra.- Pidió segura Lucía.

-Y para mí.- Confirmó Isa.

-Así, dos tés verdes y seis cervezas, marchando.- Confirmaba la camarera.

Los cuatro chicos miraron a Isa y Lucía, les gustó que ellas también pidieran cerveza. Lucía sonreía, sabía que habían atraído la atención de los chicos. La camarera volvió con una bandeja y las consumiciones.

-Bueno, tendríamos que ponernos de acuerdo en varias cosas, o sea, en los días que nos vamos a reunir y las horas. Yo propongo que sean los lunes, miércoles y viernes de cinco a ocho de la tarde.- Habló Mercedes.

-A mí me da igual.- Apuntaba uno de los chicos.

-A mí no me va bien, trabajo los viernes a partir de las cinco de la tarde.- Les informaba Lucía.

-¡Oh! Eso podría ser un pro…- Empezaba a decir Mercedes.

-Podríamos quedar los lunes, miércoles y jueves, para mí estaría mejor.- Opinaba otro de los chicos.

-Sí, buena idea, así casi empalmaríamos con alguna fiesta universitaria.- Apoyaba otro chico.

Los demás, menos Mercedes y Celes, confirmaban con la cabeza que así estaba bien. Mercedes miró a Celes, buscando su opinión.

-O sea, creo que así está bien, los viernes salimos de fin de semana con los papis, en verano a la casita de la playa y en invierno a esquiar.- Decía tímidamente Celes, sabiendo que a Mercedes no le iba a gustar su respuesta.

Los demás intentaban disimular la risa, viendo que Celes no sabía dónde meterse.

-De acuerdo, nos reuniremos los lunes, miércoles y jueves, de cinco a ocho de la tarde.- Sentenció Mercedes, no demasiado convencida.

Se quedaron todos en silencio, algunos aprovechaban para beber de la cerveza.

-¿Qué más?- Preguntó Lucía.

-¿Qué más qué?- Dijo Mercedes, un poco molesta.

-Pues eso ¿Qué más decidimos? Tendremos que decidir algunas cosas más ¿O no?- Seguía Lucía.

-No sé, yo había pensado decidir cuándo nos reuniéramos.

-Ya estamos reunidos Mercedes, para eso hemos venido, por ejemplo ¿Dónde? ¿Dónde nos vamos a reunir?

Todos los chicos abrieron los ojos prestando más atención.

-Claro, es verdad ¿Dónde lo haremos? ¿Aquí?- Preguntaba otro de los chicos.

-En mi casa, lo haremos en mi casa, estaremos más cómodos y tendremos todo el espacio necesario para trabajar. Ya os enviaré la ubicación, por cierto, tendríamos que darnos los teléfonos y crearé un grupo de ‘what’.- Hablaba con seguridad Mercedes, como queriendo demostrar que ella era la líder del grupo.

-Yo te doy mí teléfono Mercedes.

-El tuyo ya lo tengo Celes ¡Por Dios!

-Vale, vale.- Disimulaba Celes bajando la cabeza.

Los demás, volvían a intentar no reírse apretando los labios. Le fueron dando los teléfonos a Mercedes, ella abrió un grupo en whatsapp.

-Ya está, ya tenemos grupo para comunicarnos.- Decía satisfecha Mercedes.

-GRUPO DE TRABAJO DE ARQUITECTURA, que imaginación tiene esta chica.- Decía irónicamente Isa, flojito para que solo la escuchara Lucía.

-Isa por favor.- Le llamaba la atención riéndose Lucía otra vez.

Volvieron a quedarse todos en silencio.

-Bueno ¿Qué más?- Insistía Lucía.

Todos la miraron, sin saber que decir.

-Podríamos decidir ya, para no perder tiempo, de qué ira el trabajo ¿Qué proyectaremos?- Seguía diciendo Lucía.

Los chicos se encogían de hombros, dando por buena cualquier idea. Mercedes miraba fijamente a Lucía, tenía la sensación que le estaba disputando el liderazgo del grupo. Celes miraba preocupada a Mercedes, sabía que aquella cara la ponía cuando se enfadaba. Isa con una sonrisilla las miraba a las dos, sabía que Lucía ya era la líder, tenía toda la atención del grupo, menos de Celestina, Celes para los amigos.

-Yo había pensado en algo sencillo, o sea, para no complicarnos la vida.- Argumentaba Mercedes.

Los cuatro chicos giraron la cabeza mirando a Lucía, como si supieran que ella daría la idea buena.

-¿Queréis sacar una buena nota? O ¿Os vais a conformar con un aprobadillo?- Preguntó Lucía, una pregunta trampa, porque sabía que todos querrían sacar buena nota.

Nadie respondía, por las caras, estaba claro que todos querían escuchar su propuesta.

-Un hospital.

Propuso Lucía, los demás se miraron, todos pensaban sin atreverse a hablar.

-Me parece demasiado complicado.- Opinó Mercedes, más por llevarle la contraria que otra cosa.

-A mí también me lo parece, o sea…- Intentaba decir Celes apoyando a su amiga.

-Ya os lo he preguntado antes ¿Queréis sacar buena nota o no? Un hospital es un proyecto lo suficientemente complicado, con un proyecto fácil nos aprobaran y listo. Un hospital nos da la oportunidad de hacer algo grande ¿Os parece bien?

-Por mí perfecto, si Lucía sacó un diez en el último trabajo, me fio de ella.- La apoyaba Isa con una risilla, había descubierto la nota que saco Lucía, se las dieron personalmente a cada alumno sin publicarlas en el tablón.

-¡Si hombre!- Exclamó Celes al oír la nota del trabajo.

-Ni hombre ni mujer, sacó un diez como una catedral, yo también quiero uno.- Insistía Isa.

Los demás miraban a Lucía con admiración, menos Mercedes, esta la miraba con envidia, viendo que se estaba llevando la atención y admiración de los otros.

-¡Buff! No sabría ni por dónde empezar.- Comentaba preocupado uno de los chicos.

-Escuchar, la idea es mía y sé que no es fácil, si os parece bien, nos reunimos el miércoles, yo, entre hoy y mañana dibujo algunos bocetos y los discutimos el miércoles.- Les decía con seguridad Lucía. Mercedes iba a abrir la boca.

-Por mí perfecto.- Dijo otro chico con la aprobación de todos.

Mercedes cerró la boca sin decir nada, se dio cuenta que apoyaban a Lucía, Celestina, Celes para los amigos, miraba a Mercedes esperando una respuesta. Mercedes con una falsa sonrisa movió la cabeza confirmando, Celes la movió igual mirando a Mercedes de reojo.

Así se dio por terminada la primera reunión del grupo de trabajo. Al salir de la cafetería, Mercedes y Celes se fueron, con su manita levantada, aguantando el bolso. Los demás se quedaron en la acera, acabando de comentar algunas cosas del proyecto.

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