KERANOS

Irene se quitó las chanclas y me empujó para apoyar la espalda contra el sofá, pasando una pierna por encima de mí para sentarse encima de mí como lo hacía Elena, apoyando su culo en mis muslos, pero cerca de mi paquete. Me cogió la cara con suavidad para mirarme a los ojos sonriendo y me dio un beso en la mejilla, pero bajó hasta el cuello, empezando a besármelo como me lo hacía mi chica. Lo hacía de manera similar, aunque no tan bien como Elena. Aun así, mi polla reaccionó a ese estímulo y se empezó a hinchar, teniendo una buena erección, aunque no tan bestia como las que me provocaba Elena al hacerme eso. Irene también reaccionó, pero no como yo esperaba, porque al notar mi erección lanzó un gemido sin despegarse de mi cuello y se empezó a frotar ligeramente contra mi polla. Llegó un punto en el que se restregaba bastante fuerte y ya sí que se me puso bastante dura, por lo que la paré.

-Irene, para.
-Pfff… Lo siento Javi. He empezado a hacer el tonto y me he dejado llevar. (dijo con la respiración un poco agitada)
-No pasa nada, no te preocupes. (dije mientras le miraba sus duros pezones marcados bajo su camiseta)

Irene se miró las tetas, lanzando una pequeña risa y mirándome después.

-Joder, como me he puesto, ¿no? Jejeje. (rio de manera nerviosa)
-Bueno, es normal. Hay atracción sexual entre nosotros. No es la primera vez que nos pasa, pero…
-Pero no ha pasado nada. ¿Ves, Javi? Tu amiguita sigue en tu pantalón y ambos estamos vestidos, ni siquiera nos hemos besado en los labios.
-Bueno, tú no vas muy vestida…
-Ya, eso sí, pero es porque yo estoy yo así para estar por casa. No me pongo sujetador para estar más cómoda. De hecho, no llevo ni bragas.
-¿No llevas bragas?
-No. ¿A ver? Huy… Sí que se nota que estoy un poco mojadita… (dijo enseñándome la mancha de su entrepierna, oscureciendo el tono del color de la prenda que la cubría)
-Joder, Irene…
-Perdona, Javi. Estoy abusando de nuestra amistad. Lo sé. Me he dejado llevar. Solo te quería animar porque te he visto mal. No sé qué me pasa… Si quiero a Elena como su fuera mi hermana, no quiero hacerle esto, pero te veo así empalmado…
-Ya está. No le des más vueltas. Seguro que ella entendería porqué te has puesto así.
-Sí… (dijo mirándome a los labios)
-Irene…
-Pfff… Perdón. Pero es que tengo muchas ganas de besarte. Me he puesto muy cachonda y uff… (dijo llevando su mano a su coño, tocándolo por encima de su pantaloncito)
-Irene, por favor…
-Ya está. -dijo dándose una torta con cada mano a la vez en la cara- Uff, que calentón. Dame un segundo que me pego una ducha rápida. Ya vengo.
-No, me voy ya.
-Javi, por favor. Déjame invitarte a desayunar y me cuentas si le contaste a Elena lo que pasó con Bea.
-Venga, vale. Pero rápido, que tengo que trabajar.

Irene se marchó a la ducha, dejándome ahí sentado en el sofá, con una erección importante. Fue un momento muy duro. Irene estaba muy buena y esa manera en la que se esforzó para «alegrarme» me gustó bastante y casi que yo también me estaba dejando llevar, pero por suerte puede parar a tiempo. Notar sus caricias, sus besos, sus pezones hincándose en mi pecho, su coño restregándose contra mi polla de esa manera me puso muy malo y ella no parecía que fuera a parar. Bien es verdad que solo fue un roce y que no llegamos a desnudarnos, aunque ella poco tenía que hacer, pero no fue la gran cosa. ¿Hubiera seguido si yo no la hubiera parado? ¿Hubiera llegado a follarme? No paraba de hacerme esa pregunta hasta que cuando me di cuenta apareció, ya vestida con un corto vestido veraniego azulado con flores. Estaba muy guapa con el pelo mojado, diciéndome de acompañarla a la cocina para que desayunáramos. Mi polla seguía morcillona al llegar a la cocina y mientras desayunábamos ella hizo ademán de empezar a hablar, pero la interrumpí.

-Irene, ¿hubieras seguido si no te hubiera parado?
-¿Seguir de qué? ¿De follarte?
-Eso mismo.
-No, Javi. Ya te dije que yo no le haría eso nunca a Elena. Lo que he hecho ha estado mal, lo reconozco y me arrepiento, pero al fin y al cabo no es gran cosa en comparación con lo que hemos hecho en su presencia.
-Ya…
-Javi, no te comas la cabeza, por favor. Han sido unos besos tontos en el cuello y un rocecillo, no ha sido para tanto.
-Ya, pero es que…
-Fue como aquella vez en la cafetería cuando me animaste tú, que te di un beso. Fue un gesto de cariño, sin más. No hay que hacer un mundo de esto. No hay necesidad, no te pongas a darle vueltas, no hemos hecho nada malo, no estás engañando a Elena. Tú y yo somos amigos y estamos locamente enamorados de nuestras parejas, punto.
-Vale, vale.
-¿Ves? No hay nada de qué preocuparse. Claro que no te hubiera follado, yo no soy así, pero me gusta jugar, ya me conoces. Además, te conozco y sé que no me hubieras dejado por nada del mundo.
-Sí, pero no quita que me haya costado apartarte de mí.
-Es normal Javi, ambos somos así, pero que ya está, no ha pasado nada. (dijo cogiéndome las manos)
-Ya.
-No te preocupes, no va a pasar de nuevo. Además, ya me he aliviado en la ducha… Jajajaja.
-¿Has pensado en mí?
-Con lo que ha pasado, ¿tú qué crees? ¿Te molesta?
-No. Me gusta sentirme deseado.
-Bueno, vamos a cambiar de tema, que te comes mucho el coco. ¿Cómo fue el día?
-Eso que te lo cuente Elena, ya te he dicho que te lo quería contar ella y también está preocupada porque no le contestaras.
-Vale, en cuanto te vayas le hablo. Pero cuéntame lo de Bea al menos, porque yo no le voy a preguntar acerca de ello. Ella no sabe que yo lo sé y no quiero que se sienta mal por habérselo ocultado.
-Pues fue bien. A ver… Le dije que le tenía que contar una cosa y madre mía cómo se puso…
-No jodas…
-Casi le da un ataque de ansiedad, Irene…
-Joder.
-Creía que la iba a dejar. Creía que habíamos pasado ese día tan bueno para que tuviéramos una buena despedida.
-¿Qué dices?
-Pues eso.
-Pero, ¿por qué piensa eso?
-Dijo que no tenía ningún motivo para pensar así, que se puso muy nerviosa y que le dio por pensar eso.
-Pobrecilla.
-Logré tranquilizarla y se lo conté con todo el cuidado que pude.
-¿Y qué dijo?
-Pues para no alargarme mucho, lo entendió y lo razonó. Me dijo que le molestaba, como bien le dijo a Bea cuando se puso a preguntarle, pero que no le enfadó.
-Ah, pues muy bien. Me alegro mucho por vosotros, Javi.
-Gracias, de verdad.
-Si te digo la verdad, esperaba que no le sentara muy bien. Ya sabes, es muy sensible.
-Ya, yo también lo esperaba peor. Le molestó mucho que Bea se pusiera a preguntarle ya sabiendo que era yo ese chico. Me dijo que le dio la impresión de que se estaba riendo de ella.
-Bea es una chica muy dulce, pero estuvo feo que hiciera eso.
-A mí también me molestó y se lo dije a Elena, pero le comenté que no lo dije en el momento para no destaparlo delante de todos, sobre todo por su hermana.
-Claro, es normal.
-Me dijo que si se llega a enterar la hubiera arrastrado del pelo.
-Jajajaja. No creo que Elena…
-Bueno, no des nada por hecho… Jajaja.
-Huy… ¿Y eso?
-Luego le preguntas a Elena si hubo un percance o algo.

Irene me miró con cara de estar extrañada, incluso con algo de preocupación.

-Tranquila, no pasó nada malo, pero pasó algo muy interesante. Déjaselo caer, seguro que te lo dice.
-Vale, me has dejado con la intriga…
-Bueno, pues me voy ya, que tengo que trabajar.
-Vale.

Irene me acompañó hasta la puerta y me dio un fortísimo abrazo antes de que me fuera.

-Javi, de verdad, perdona por lo de antes.
-Va, ya está. No pasa nada.
-He sido muy mala amiga, me merezco que me castigues… (dijo moviendo su culo de un lado a otro mientras reía)
-Me están dando ganas de llevarte a tu habitación y ponerte a 4 para darte bien con la fusta…
-No me digas eso, cabrón… Jajajaja.
-Te lo digo, te lo digo, jajajaja.
-Ya en serio, perdona por eso. Mira, es que teníamos muchas expectativas para nuestra semana juntos en las vacaciones, pero se me fue la cabeza dejando que Noelia viniera. No caí, lo siento. Y viendo lo que pasó el primer día, que fue una pasada y que lo otro que pasó me supo a poco, pues cuando me he puesto encima de ti así, pues se me ha ido. He empezado con la coña, pero la cosa se me ha ido de las manos.
-No pasa nada, hemos podido parar.
-Ya. Y lo de Ángela, tampoco le des muchas vueltas. Dale tiempo para que se le pase un poco y ya verás como podréis ser amigos como antes.
-No sé yo…
-Bueno, tú tranquilo.
-Gracias.
-¿Por qué?
-Por ser mi mejor amiga. Me ayudas mucho, aunque a veces… Estás un poco loca.
-Ayyyyy… (dijo dándome otro abrazo)
-Me voy ya, que me lío mucho y luego se me acumula la cosa. (dije rematando con un fuerte azote)

Irene pegó un respingo seguido de un gritito de sorpresa. Después se despegó de mí y me miró con cara de asombro e incredulidad, riéndose después. Me dio otro abrazo y un beso en la mejilla, yéndome después a mi casa para trabajar.

Cuando llegué a mi casa me puse manos a la obra, cosa que me vino muy bien para no darle vueltas a lo que pasó en casa de Mario con Irene. Tampoco lo vi como algo tan malo, pero si es verdad que no estuvo muy bien y que no debería haber pasado. También me vino bien para despejarme el tema de Ángela de la cabeza. Aún me dolía lo que había pasado con ella y volver a saber de ella me trajo de vuelta ese sentimiento de culpabilidad. Que Irene me contara que siempre que se veían le preguntara por mí, hizo que me sentara bien y mal a la vez. Bien porque aún estaba ahí, no estaba todo perdido con ella, quizá podía retomar mi amistad con ella en un futuro, pero también me sentó mal porque me recordó precisamente eso, que no estaba en mi vida, yéndose de esa manera que contrastaba tanto con la frialdad y carácter tan cortante con el que me respondió al felicitarla por su cumpleaños. Fue una breve reflexión de ambos temas, poniéndome inmediatamente a trabajar, para quitarme en cierto modo todo eso de la cabeza y no empezar a darle vueltas y para quitarme del medio bastante trabajo por si surgía algún plan esporádico.

A media mañana me escribió Elena diciéndome que ya había hablado con Irene y que todo parecía estar bien. Le contó con detalle lo que hicimos durante el día, aunque no me dijo nada de si le contó algo del tema de Bea. Se despidió de mí recordándome que me esperaba para que fuera a comer con ella. Cuando salí del chat con ella vi que Irene me había hablado diciendo que quería hablar conmigo cuando pudiera.

-Dime. He hecho un parón para descansar un poco. He hablado con Elena y me ha dicho que ya ha hablado contigo.
-Sí. Me ha contado todo. Me alegro mucho de que fuera tan bien la cosa. (respondió a los pocos minutos)
-Gracias.
-Y veo que os lo pasasteis bien con nuestro regalito, jejeje.
-Sí. Fue una pasada y me dio mucho morbo ver como lo chupaba mientras se la metía.
-Jajajaja. Sabía yo que os iba gustar.
-Ha sido un acierto. Y con lo de la doble penetración… Joder. Como se corría…
-¿Es lo que pasó en la foto que me enviaste?
-Que va, si eso fue el primer polvo, follándola contra el ventanal. Se corrió a chorros de lo cachonda que estaba.
-Es verdad, que me ha dicho que te lo pidió. Qué morbo, ¿no?
-Ya ves.
-Y encima fue ella la que te lo pidió. Me hubiera gustado veros así.
-Bueno, necesitábamos algo de intimidad, que siempre estamos con alguien cuando decimos de follar.
-Ya. Bueno, tampoco es que estuvierais muy tranquilos, ¿no? Jajajaja.
-Te lo ha contado, ¿no? Jajaja.
-Sí. Flipo con Elena. Daría lo que fuera por haberla visto así.
-Me puso muy cachondo verla así. Si me puso a mí, no quiero imaginarme como te hubiera puesto a ti.
-Pfff… Qué ganas de hacer algo con vosotros…
-Ya quedaremos los cuatro solos.
-Estoy deseando…
-Oye, ¿qué me querías decir?
-Ah… Es verdad. Es que Elena se ha puesto más seria cuando me ha contado lo de Bea.
-Normal…
-Me ha contado con detalle todo. Lo que sentía, como estabas tú, como la tranquilizaste… Todo.
-¿Y qué tal?
-Pues bueno, no ha sido algo bonito, pero no se ha puesto triste ni nada. Solo estaba seria.
-Ya, por lo menos no se puso como ella se pone.
-A eso voy. No se puso triste, pero me dijo que estaba preocupada.
-¿Por?
-No es por ti, no cree que puedas llegar a hacer nada que le haga daño de verdad. No piensa que la vayas a engañar con nadie, pero tiene miedo de que como ha pasado con Bea y con Sofía en su día, se te acerque una chica de más. Me ha dicho que es normal, que ella lo sabe de primera mano cuando pasó aquello en el parque, ya sabes. Y cuando reapareciste así en su vida. Sintió una atracción muy fuerte por ti y le da miedo que otras chicas se puedan sentir así y te acaben de conocer más y se acerquen más aún, como le pasó a ella.
-Pero eso no va a pasar. Si he rechazado a Sofía y a Bea, debería saber que no va a pasar nada.
-Lo sabe, Javi. Pero tiene ese miedo.
-Vale, lo entiendo. Nos pasó algo parecido con vosotros.
-¿Con nosotros?
-Sí. Cuando empezamos a hacer todas las cosas que hacíamos y la cosa fue avanzando me dijo que se lo estaba pasando bien, pero que tenía miedo.
-¿Miedo de qué?
-De que alguno sintiera más de la cuenta.
-¿Cómo?
-Ya sabes… Elena no sabe diferenciar el sexo de los sentimientos. Le daba miedo que al jugar los cuatro juntos pues alguno empezara a sentir más por alguien y se pudiera liar. Y cuando os pasó lo de Sofía a ti y a Mario se asustó.
-Vaya…
-Pero bueno, ya tiene claro que sois unos muy buenos amigos. Os quiere mucho y no hay problema con eso, aunque no se atreve aún a dar el gran paso.
-Ni falta que hace. Elena es muy especial para mí y no quiero poner en riesgo nada con ella. Le quiero muchísimo.
-¿Alguna idea de cómo tratar ese miedo que te ha explicado?
-Pues no lo sé Javi. Te diría que le dijeras todos los días que la quieres, que la cuides, que tengas detalles, que seas transparente con ella, pero es que ya lo haces. Y que alguien se fije en ti no es algo que se pueda evitar. Solo para la situación si ves que la cosa puede ir a algo más. Solo se me ocurre eso, Javi.
-Vale. Gracias por contarme esto y por aconsejarme.
-De nada y perdona de nuevo por lo de esta mañana. No sé qué coño me ha pasado.
-No le des más vueltas Irene. No pasa nada.
-Vale, luego hablamos. A ver si quedamos los 4 para cenar o algo y lo que surja.

Me gustó hablar con Irene, ya volvíamos a ser los mejores amigos que éramos, como bien comprobé por la mañana, pero esos ratos de conversación y confidencias era lo que necesitaba. Ella siempre sabía levantarme el ánimo cuando me pasaba algo malo, ya sea en general o algo del tema de parejas, aconsejándome siempre muy bien y cuidando de mí en general.

Me preocupó un poco que me hiciera esa confesión de lo que le contó Elena. Ya conocía de sobra sus miedos, experimentándolo cuando Ángela volvió a mi vida, con ese comportamiento extraño, maquillándose de más, agarrándome de la mano para llevarme a otro lugar lejos de ella y luego llevándome al baño para echar un polvo. Luego con Sofía, aunque tuvo menos impacto. Y por último con su propia hermana hacía escasos días, cuando tuvo lugar toda esa escena con el topless y con ella diciéndome que las tetas de Noelia eran más bonitas que las suyas. No sabía cómo evitar o poner solución a esos problemas. Como bien dijo Irene, es algo que no puedes evitar, si alguien se siente atraído por ti no puedes hacer nada, por lo que solo me quedaba frenar la situación que se pusiera dar desde el primer momento, sin dar pie a nada, como ya me pasó con Bea.

De nuevo, fue una reflexión rápida para no perder mucho el tiempo y ponerme a trabajar hasta que llegara la hora de comer e ir a casa de Elena. Acercándose el momento avisé en casa, pero mi padre no puso muy buena cara, cosa que no entendí. Me reprochó que no avisaba con tiempo y mi madre preparaba más cómoda de la cuenta. Mi madre rápidamente puso paz diciéndome que no le hiciera caso y que fuera a divertirme y pasar tiempo con Elena. Me fui de mi casa un poco mosqueado por la escenita que tuve por la comida. Al rato llegué a casa de Elena. Como siempre que sabía que iba a ir, me abrió ella y se tiró encima de mí para darme besitos por toda la cara. Yo me reía y se los devolvía una vez entraba y cerraba la puerta, dándole como último un buen beso con lengua antes de entrar al comedor, donde estaba su familia.

-Que se te va a quitar el hambre, mi amor… (dijo bajito mientras reía)
-Contigo es imposible que se me quite el hambre.

Entramos al comedor de la mano saludando a Maribel, quien ya estaba sentada, con dos besos. Los platos ya estaban preparados encima de la mesa y entonces Maribel, llamó a Noelia de una voz, pero no como había hecho alguna vez anteriormente. Fue de manera dulce y con cariño. Apareció Noelia y empezamos a comer. Como de costumbre, la comida estaba tremendamente buena. Elena, Maribel y su abuela tenían mucha mano para la cocina. También empezamos a conversar de varias cosas, aunque yo me mantenía algo distante, tanto por las cosas con las que hablé con Irene ambas veces esa mañana, con ese tonteo algo excedido quizá, como por el mosqueo con el que salí de casa.

M: Javier, ¿qué te pasa?
J: Nada, ¿por qué?
M: Estás muy callado, no pareces tú.
E: ¿Qué te pasa, Javi?
J: Nada, el trabajo.
M: ¿Mucho lío?
J: Sí. Estamos un poco hasta arriba.
E: Joder…
J: Pero que no pasa nada, va.

Maribel puso una pequeña sonrisa y seguimos comiendo, ya participando yo más en la conversación. La que estaba distante era Noelia, que seguía con ese comportamiento tristón desde el miércoles pasado. Me parecía algo serio que llevara así tantos días, pero tampoco es que me molestara. La prefiera así a que estuviera dando por culo, y más delante de su madre. El resto de la comida fue muy bien hasta que acabamos y Maribel me pidió que le acompañara para traer el postre, que había hecho tiramisú.

-Javier. -dijo una vez llegamos ambos a la cocina- Sé lo que te pasa.
-Ah, ¿sí?
-Sí.
-Pues no sé. Ya te he dicho que es por el trabajo.
-A mí no me engañas… (dijo con una ligera sonrisilla)
-No te sigo.
-Lo que te pasa es… -dijo hablando bajito mientras se acercaba a mí- Quieres quedarte a solas con Elena.
-Ah… Pues bueno, no estaría mal.
-Jejeje. Pues claro, niño… (dijo dándome palmaditas en el pecho)
-Pero la cosa está complicada.
-Sí, lo sé. Por eso he pensado en que me voy ir un par de días a lo de mi hermana para estar allí con ella, mi sobrino y mi madre. Así os dejo intimidad y tenéis un sitio para poder… Para estar juntos.
-Ah… Pues gracias, de verdad.
-No hay de qué hombre. Voy a intentar convencer a Noelia, ¿vale? No sé si lo voy a conseguir, mírala como está.
-Ya, ya lo he visto.
-Voy a hablarlo antes con Noelia y luego ya se lo digo a Elena. Venga, vamos.

Regresamos al comedor con Elena y Noelia y nos comimos el postre tranquilamente. Después dije de irme a casa para continuar con mi trabajo. Noelia se fue de inmediato a su habitación en cuanto acabó de comer y me despedí de Maribel, acompañándome Elena a la puerta para despedirme mientras su madre me miraba sonriendo y guiñándome un ojo.

-Mi amooooor…
-Sí, vengo a dormir.
-¡Ay! (dijo eufórica al oírme decir eso)
-Cómo te conozco…
-Siiiii… (dijo dándome un fuerte abrazo)
-Esta noche nos vemos.
-Hoy toca hacer el amor, jejeje.
-Elena, que te va a oír tu madre.
-Me da igual. Soy feliz, ¿qué hay de malo en ello?
-Nada, mi vida. Yo también soy muy feliz contigo. Te quiero.

Elena me miró con gesto serio, como siempre hacía al abrirme yo así. Abrirme de esa manera con ella le tocaba siempre la fibra. Después me dio un beso de esos que parecen de despedida, pero nos íbamos a ver a las pocas horas. Tras ese beso que la dejó medio atontada, me fui a casa para seguir trabajando. Me puse las pilas para hacer bastante, ya que me olía que el siguiente día iba a estar con Elena y poco iba a hacer. Aun así, también pensé en echarme el portátil para trabajar un rato allí. A media tarde me hablo Maribel.

-Hola Javier.
-Hola Maribel. ¿Qué pasa?
-Nada, que ya casi me voy a casa de mi hermana y eso, pero al final no he podido convencer a mi hija Noelia. Lo siento.
-No pasa nada, mujer. Si ya estamos acostumbrados, no pasa nada porque esté ahí con nosotros.
-Ya, pero sé que queréis y necesitáis estar solos…
-Bueno sí, pero no te preocupes, de verdad.
-Vale. Bueno, pues eso, que en un rato me voy, pero no sé qué día volveré. Os dejo al cargo de Noelia, aunque ella ya es muy espabilada para cuidar de sí misma. Me refiero a que me la cuides, que ya sabes como está.
-Por supuesto, no hay problema.
-Gracias, eres un sol.
-Nada, mujer. Si yo soy el primero que quiere pasar tiempo con tu hija.
-Con Elena, ¿no?
-Sí, claro.
-Estoy de broma, jejejeje.
-Vale, jajaja.
-Por cierto, me llevo mi coche, tú tienes el tuyo, ¿no? Por si pasa algo, ya sabes.
-Sí, no te preocupes por eso.
-Pues nada más. Que os lo paséis muy bien. (dijo terminando con un emotico con cara sonriente)
-Muchas gracias.

Me quedé un poco flipando con la conversación que acaba de tener. No parece para tanto, pero es que hablar así con mi suegra después de ver su comportamiento desde que nos conocimos con ese contraste tan grande de personalidad me hizo hasta plantearme si me estaban gastando una broma. Parecía otra mujer. No sabía que le pasaba para estar así de tan buen humor, pero desde luego no me iba a quejar. Parecía haber superado al fin su problema y poco a poco se abría más, mostrando esa conducta tan encantadora con la que no podía estar más contento. Finalmente, no pudo convencer a Noelia para que pudiéramos quedarnos solos. No tenía ni idea de por qué no quería irse con su madre. En mi opinión le hubiera venido bien para despejarse. Creía que le vendría bien salir de su pueblo, en el que no salía para nada de casa porque todo el mundo allí la conocía y casi que no se le acercaba nadie. Solo se me ocurría que no quería salir tampoco por allí porque no quería hacerlo sola y lo mismo le daba cosa conocer a gente nueva.

En cuento acabé de hablar con Maribel me puse de nuevo a trabajar para adelantar material y tener el día siguiente libre. Al rato me habló Elena.

-Javi, qué ganas tengo de que vengas…
-¿Sí?
-Sí.
-¿Muchas?
-Muchísimas.
-Pues para la cena me tienes ahí.
-Vale, cenamos juntos. Mi madre se va a casa de mi tía. Está por aquí mi hermana, pero no creo que se ponga pesada. Cuando se pone así parece que no está.
-Vale.
-Tráete una muda y te la dejas aquí anda…
-Vale, ahora preparo algo.
-Esta noche ya sabes lo que toca… (dijo poniendo un emoticono con cara pilla)
-¿Sí? ¿Qué toca?
-¿Te has olvidado? Tenemos que hacer el amor…
-¿Cómo se me va a olvidar? No se me olvida nada de lo que hacemos y lo que me dices Elena. Te tengo grabada en mi cabeza.
-Jo… (siguió con emoticonos de cara poniendo ojitos)
-Jajajajaja.
-Me pongo muy tontorrona cuando me dices esas cosas… (continuó con un emoticono de una cara con una lágrima)
-Lo sé. Pero es que me gusta verte así. Y lo que te digo es verdad, te tengo grabada en mi mente y siempre que me voy a dormir repaso muchos momentos que hemos vivido juntos.
-Ay… Que me vas a hacer llorar…
-Cuando llegue se te van a quitar las ganas de llorar.
-¿Por qué?
-Porque en cuanto te vea te voy a comer a besos y te voy a estrujar. Y después más tarde te voy a hacer el amor durante horas.

Elena respondió con un emoticono con cara de sorpresa.

-Te quiero muchísimo Elena.
-Y yo a ti, mi amor. (remató con varios emoticonos de caras felices con corazones)

Que ganas tenía de ir a verla para comérmela a besos. Me encantaba decirle esas cosas y que se pusiera así de blandita.

Seguí trabajando para ir adelantando y poder estar más tranquilo con ella, pero sobre las 8 de la tarde me llegó una notificación de la app que tenía para ver casas. El perfil de una de las que más me gustó había sido actualizado y el precio de su alquiler había bajado considerablemente. En cuanto vi eso me arreglé y preparé todo el papeleo necesario que requería quien la alquilaba y salí pitando hacia allí mientras avisaba por la app que estaba interesado. A los 20 minutos de llegar vino el dueño y me enseñó la casa a fondo. Era perfecta. Grande, con mucho espacio y buenas habitaciones. Un gran salón que prácticamente era la mitad de la casa, dos cuartos de baño, con uno más grande que otro, dos dormitorios y dos habitaciones más que estaban acomodadas para ser como dos despachos. Además, tenía un patio bastante grande, tanto como para poner una buena piscina para el verano. Era perfecta, justo lo que buscaba y bien amueblada.

Ya estaba pensando en hacer mi vida allí junto a Elena, pensando en cada uno trabajando en esos dos despachos que eran prácticamente idénticos, cada uno con su trabajo mientras no hiciéramos nuestra vida en el salón o en el amplio dormitorio. Incluso me imaginé llevando allí a nuestros amigos igual que cuando nosotros íbamos a la suya, con ese otro dormitorio para que se quedaran a dormir. El dueño me explicó que había bajado el precio porque le urgía el dinero, por lo que me pidió pagarle 3 meses como señal de nuestro acuerdo. No me supuso ningún problema, por lo que después de mostrarle el papeleo pertinente para que viera que todo estaba en orden, le pagué y él me dio la llave. Nos despedimos con un apretón de manos y me marché a mi casa más contento que unas pascuas.

Era perfecta aquella casa y estaba deseando contárselo a Elena para que viera que por fin podríamos estar los dos tranquilos sin que nadie nos molestara. Hasta estaba ilusionado con que se viniera a vivir conmigo. Pensé en contárselo aquella misma noche como colofón después de esa noche de cariño que iba a tener lugar. Quería que ella fuera la primera en enterarse, por lo que guardé la llave y preparé una muda en una mochila, junto al portátil y me fui a casa de Elena. Mi madre, encantada, mi padre por el otro lado seguía con el malestar de la pequeña bronca que tuvimos al mediodía y no me echó ni cuenta. Para no ponerme otra vez de mala ostia cogí y me fui a casa de Elena, estaba deseando llegar para estar con ella tranquilamente. Cuando llegué aparqué y me abrió ella, como siempre. Después de un buen beso me llevó al salón de la mano, pero me llevé una sorpresa al entrar.

Se trataba de su amiga Isa. Me pilló un poco a contrapié y no es que me hiciera mucha ilusión verla porque esperaba que estuviéramos más solos, pero aun así puse una sonrisa y la saludé. Ella se levantó del sofá como si tuviera un muelle en el culo y vino hacia a mí para darme dos besos. Puso su mano en mi cintura mientras yo puse la mía en su hombro, inclinándome un poco para los dos besos.

I: ¿Qué pasa, nene?
J: Pues nada, a pasar la noche con mi chica, pero no sabía que estaba acompañada.
E: Es que Isa ha cortado con su novio y ha venido a contarme y a lo tonto hemos echado la tarde juntas.
J: Ah, lo siento.
I: No te preocupes, no pasa nada.
E: Han roto por la distancia.
J: Ah… No sabía.
I: Sí. Yo voy a la universidad a la que iba Elena, pero mi chico, bueno, mi ex va a una ciudad que está muy lejos.
E: Y no se ven apenas.
J: ¿Y eso?
I: Pues porque además de ir a la universidad allí, ha encontrado un trabajo y se ha independizado. Y yo no me puedo permitir estar yendo y viniendo. Y no quiero irme a vivir con él sin estar yo trabajando.
J: Pero eso no tiene nada de malo.
I: No. No me gusta. Y al final la distancia pues apaga la cosa.
E: Isa, perdona por lo que te dije la otra vez.
I: ¿El qué?
E: Lo que te dije en el parque cuando estuvimos hablando las dos solas.
I: No caigo tía.
E: Joder, que cuando me dijiste que no te contaba cosas y te eché en cara que estabas todo el rato de folleteo con tu chico.
I: Ah… No te preocupes, coño.
E: Creía que estabas todo el día con él.
I: Técnicamente lo estábamos, pero a través de la pantalla.
J: ¿Y qué estudias?
I: Filología hispánica.
J: Ah, qué bien.
E: ¿Tenéis hambre? Porque ya son casi las 10. Lo que pasa es que no he preparado nada y me da pereza.
I: ¿Pedimos unas pizzas?
E: Venga.

Esperaba estar más a solas con Elena, pero no fue tan desagradable como esperaba. De hecho, hasta estaba a gusto con la presencia de Isa. Pedimos unas pizzas para cenar y Elena fue a llamar a su hermana, a diferencia de como lo hacía Maribel, se acercó a su habitación y le dijo que viniera con nosotros de manera muy dulce. Estuvimos cenando mientras hablábamos y nos conocíamos mejor, comparando lo que ella estaba estudiando con lo que estudié yo, contándole a qué me dedicaba y lo que pretendía hacer ella. Noelia estuvo más participativa, contestándole a Isa cuando le preguntó que qué tenía pensado estudiar ella y dónde. Le respondió que aún no había decidido nada, que estaba descansando de tanto estudio y que ya vería en agosto qué hacer. Isa le aconsejó que no se durmiera por el tema de la matrícula y demás, pero ella le dijo que lo tenía todo bajo control. Después de cenar nos fuimos al salón, poniéndonos más cómodos para seguir hablando. Noelia se quedó con nosotros para mi sorpresa, pareciendo estar mejor de su bajón, aunque aún se le notaba bastante.

Durante toda la conversación Isa demostró ser muy simpática, lejos de la impresión de chica más pasota y provocadora que me dio la impresión cuando la conocí en el parque por su conversación con Elena que escuché a hurtadillas y por su forma de darme dos besos y mirarme mientras hablábamos. Lo sorprendente vino cuando de pronto dijo:

I: Oye, ¿os apetece jugar a algo interesante?
E: ¿Cómo qué?
I: No sé… ¿Verdad o atrevimiento?
E: Eh… (dijo mirándome)
J: ¿Cómo lo hacemos?
I: Pues fácil. Cada uno vamos haciendo una pregunta o retamos a que alguien haga algo y si no quiere, pues bebe.
E: ¿Pero bebiendo? (dijo mirándome de nuevo)
I: ¿Qué pasa, que tienes que pedirle permiso a tu chico para todo? Jajajaja.
J: No me tiene que pedir permiso para nada, ya es mayorcita para decidir por ella misma. (dije sonriendo mientras la miraba)

Elena sonrió al ver mi gesto y continuó:

E: Ya, pero es que Javi no bebe mucho y a mí no me sienta muy bien el alcohol.
I: Pues lo hacemos con cerveza, que no tiene tanto. ¿Qué dices tú, Noelia?
N: A mí me da igual.
E: Venga, va. Así te animas un poco Noelia. Traigo 4 latas, ¿no?
I: Sí.

Elena fue a por las latas mientras y vino enseguida, con algo para picar también.

E: Pero, ¿Qué tipo de preguntas hacemos y eso?
I: Lo suyo es que sea algo interesante, ¿no? No te voy a preguntar cuál es tu color favorito, jajajaja.
E: Vale, pero… (dijo mirando a Noelia)
I: Venga Elena, si es más espabilada que tú, jajaja.
E: Vale, ¿quién empieza?
Tras echarlo a suertes, le tocó a Elena empezar.
E: Vale. Pues se la voy a hacer a mi hermana. A ver… Noelia, cuando estabas con tu amiga, ¿te hacía sentir lo mismo que un chico?
J: Elena…
E: Tengo curiosidad.
N: Sí. (dijo después de hacer una mueca con la cara)

Elena se acercó a su hermana y le dio un abrazo y un beso en la frente.

E: Es que me daba curiosidad.
N: A lo que placer se refiere, sí. Me hacía sentir lo mismo. Pero yo no me atrevía a hacer nada con ella, era ella la que me lo hacía a mí.
E: Vale, no hace falta que des más detalles.
I: Venga Noelia, ahora te toca a ti hacer una pregunta o retar a alguien a hacer algo.
N: Vale, pues a ti mismo. ¿Con cuántos chicos te has acostado?
I: Mmm… Pues la verdad es que no llevo la cuenta, pero diría que unos 15.
E: Joder…
I: Me gusta disfrutar tía, jajaja. Me toca. Elena, ¿qué fetiche tienes?

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