MOISÉS ESTÉVEZ

Mucho se temía por su dilatada experiencia que la conversación con su
amigo caracortada sería lo más interesante que le sucedería ese día, al menos
eso pensaba a tenor de como había comenzado. Eso unido a su estado de
ánimo, el cual , estaba en horas bajas. Pero estaba equivocado…
Cogió un coche de los sótanos de comisaría y mientras se dirigía a la
empresa de Sarah iba pensando en lo que Stark le había soltado en su
despacho: la inminente incorporación de su nuevo compañero.
De repente sintió una necesidad imperiosa de hablar con Natasha ya
que empezó a notar un cierto agobio, y no sólo eso, advirtió también que el aire
no le llenaba del todo los pulmones, experimentado cierta dificultad para
respirar. Era una sensación nueva, que jamás había vivido, por lo que no pudo
evitar asustarse un poco. Soltó una mano del volante para marcar el número de
la consulta en su iPhone. Le saltó el buzón de voz, así que no tuvo otra que
dejarle un mensaje después de oír la señal, lo que suelen indicarte esas
jodidas voces – podían ser más agradables – pensó – Hola doctora. Necesito
verte…

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