KERANOS

Abrió Mario, vestido ya para salir a la calle. Pasé y me encontré a Irene y Elena vestidas también para salir y a Noelia tumbada, aún en pijama.

E: ¡Javi! ¿Dónde estabas? (dijo viniendo hacia a mí corriendo para abrazarme con fuerza)
I: Javi, ¿dónde coño te metes?
M: Íbamos a buscarte. Elena nos ha dicho que no estabas en la cama cuando se ha despertado y que no te veía en el baño ni en ningún sitio.
J: Ya. Es que…
I: ¿Pasó algo anoche? (dijo levantando sus cejas)
J: Em… Bueno, algo…
E: ¿El qué? (dijo alarmada, abriendo mucho sus ojos)
J: Nada. El alcohol no te sienta bien, Elena.
E: Pero, ¿hice algo?
J: Te pusiste muy pesada. Empezaste a pegar voces diciéndome que te follara. Nunca te había visto así y no me gustó. Seguiste con los berridos y me fui a dar una vuelta.
I: Pero, ¿hasta ahora?
J: Pues sí. Me enfadé un poco y empecé a andar y me fui muy lejos. Me encontré con un grupo de gente y estuve un poco ahí. Para relajarme me bañé hasta el amanecer y empecé a volver, pero no sabía muy bien dónde estaba.
M: Te hemos llamado al móvil, pero lo tenías aquí.
J: Sí, me lo dejé aquí.
I: Bueno, y desde al amanecer hasta ahora, ¿qué has hecho?
J: Pues me paré a desayunar porque estaba muerto de hambre y seguí andando hasta que ya me sonaba el sitio, pero me he encontrado con un conocido y me he parado a echar un café con él. Se me ha hecho un poco tarde.
E: Javi, me he asustado mucho. No recuerdo nada de anoche, ni siquiera sé cómo volví aquí.
J: Te traje yo a cuestas.
E: Joder, lo siento. Es que estaba tan contenta que empecé a beber y se me fue la mano.
J: No entiendo por qué os infláis a beber. Es una mierda.
I: Si sabes beber no hay problema.
E: Lo siento, de verdad.
J: Da igual, ya ha pasado.
N: Joder, vaya resaca… -dijo llevándose una mano a la cabeza- ¿Qué pasa?
I: Nada, que tu hermana se puso muy contenta anoche.
N: Joder, no sé qué mierda bebí, pero no me acuerdo de nada, tengo imágenes borrosas…
I: Pues no te fuiste tan mal.
N: No sé… Lo mismo es que bebimos todos más de la cuenta…
J: Yo no, te lo aseguro.
N: Ya, ya sabemos que no bebes, chico sano…
M: Bueno, ¿vamos a la playa, o qué?
E: Pero Javi tendrá que dormir, ¿no? Mira que carilla tiene… Además, yo no me encuentro muy bien. Quiero descansar un poco más…
N: Bueno… Ya quieren follar…
I: Eso a ti te da igual. Y si quieren follar pues follarán. Así que venga, vístete, que nos vamos los tres a la playa.
N: Pero no he desayunado aún…
I: Da igual, ahora compramos algo de camino.
N: Vaaale…

Noelia se vistió y los tres se fueron, dejándonos solos a Elena y a mí. Ambos estábamos de pie, con ella agarrando mi mano de manera tímida.

-¿Vamos a descansar? (dijo bajito con una voz dulce)

Asentí ligeramente sonriendo y le agarré la mano con fuerza para ir a la habitación con ella. Me quedé en boxers mientras ella se quitó la ropa, poniéndose una camiseta de tirantes de pijama, marcando ligeramente sus pezones, aunque no se puso el pantalón, se quedó con sus braguitas negras. Me tumbé boca arriba y ella se echó sobre mi hombro, pegando su cuerpo al mío quedándose tumbada de lado, empezando a pasar su mano por mi pecho, estómago y barriga. Aspirar su olor, sus caricias, su voz dulce y aniñada cuando me dijo de ir a descansar, la cara de preocupación que tenía cuando llegué, todo eso, ella, hizo que se me fuera el enfado por completo. No decíamos nada, estábamos relajados, pero yo necesitaba darle un poco de cariño, aunque no quería romper el momento, por lo que le di un simple beso en la frente. Cuando lo hice, Elena paró de mover su mano, estirando su brazo por mi costado para abrazarme.

-Lo siento, de verdad.
-No te preocupes, no ha sido para tanto.
-Me da la sensación de que sí que lo fue.
-¿Por qué?
-Pues porque para que te vayas y estés toda la noche fuera… Además, me desperté con los ojos mojados, como si hubiera llorado.
-Anoche te pusiste muy… Bueno, que querías tema y a mí así no me gustaba. Llegó un punto en el que empezaste a pedírmelo a voces y no me sentó bien la cosa. Me levanté para irme, pero me dijiste que estabas mareada y que te encontrabas mal.
-Joder…
-Me preguntaste si iba a cuidar de mi niña y dije que no te lo merecías. Y ya me fui porque empezaste a llorar y no puedo verte así. Lo siento.
-Es por mi culpa. Tú no has hecho nada malo, fui yo quien lo hizo mal. Lo siento, mi amor. No volverá a pasar, ya no beberé más.
-Elena, yo me enamoré de ti por cómo eres, no tienes que cambiar nada de ti. Si te gusta beber, pues bebe.
-Lo siento, Javi. -dijo incorporándose, sentándose con las piernas cruzadas- Estoy mostrando muchos inconvenientes.
-¿Cómo?
-Quizá no soy en realidad la chica con la que te empezaste a ver para pasarlo bien y con la que acabaste saliendo.
-Pero…
-Empecé con los celos cuando apareció tu amiga Ángela, luego lo de cuando te fuiste por trabajo, que pasaron varias cosas y esta semana otra vez con los celos y esto…
-Elena, pero es que me da igual. Yo me enamoré de ti siendo así y te quiero como a nadie.
-Ya, pero…
-No me importan esos inconvenientes. He seguido a tu lado, ¿no? Pues si lo he hecho es porque soy feliz contigo. Seguro que hay cosas de mí que no te gustan.

Elena negó sacudiendo su cabeza mientras apretaba sus ojos.

-Jajajaja, ya…
-De verdad que no. No puedo estar más contenta contigo.
-Pues no sé…
-Para mí eres lo mejor.

Elena me abrazó, dándome un beso lento. Después la abracé yo y la puse boca arriba para recostarme en su pecho. Ella soltó una risa encantadora y empezó a acariciarme el pelo. Por lo a gusto que estaba con mi chica y lo cansado que estaba después de tanta vuelta y pasar toda la noche sin dormir, acabé durmiéndome sin pararme a pensar nada de lo que acabábamos de hablar.

Me desperté sobre las 3 de la tarde solo en la cama. Me pareció un poco extraño, pero cuando abrí la puerta me di cuenta de porqué estaba solo. Podía oler a comida desde allí y estaba hambriento, así que fui hacia la cocina. Me encontré a Elena de espaldas acabando de preparar algo. Me acerqué a ella, abrazándola por la espalda, con ella empezando a reír mientras me explicaba que había visto que había por ahí unos espaguetis y pensó en preparar algo para que comiéramos. Como ya sabía, lo que preparó estaba muy bueno, por lo que junto a cosas que hablábamos, pasamos un buen rato.

Habiendo descansado un poco dijimos de bajar a la playa, por lo que nos pusimos los bañadores y nos bajamos mientras le preguntábamos a los demás donde estaban. Cuando llegamos nos tumbamos junto a ellos en las toallas después de que Elena me embadurnara de crema como había ido haciendo todos los días. Parecía haber un buen rollo en general, sin nada raro, ni palabras, ni miradas, nada. Me pareció un poco raro por el plan en el que estaba Noelia, especialmente por cómo se habían ido, con Irene poniéndola en su sitio. Y esa era otra, Irene era más lista que el hambre y sabía que la tendría que confrontar tarde o temprano por aquello de haber desaparecido toda la noche.

Estábamos muy a gusto, charlábamos mientras jugábamos a las cartas o picábamos algo, poniéndose Elena sentada detrás de mí, abrazándome. Estuvo muy cariñosa durante todo el tiempo y parecía que la cosa no se podía torcer, pero entonces a unos metros vi a Bea, quien parecía estar mirando a varios sitios. Me hice el loco después de poner media sonrisa y seguí a lo mío mientras jugábamos.

-Este sitio está bien. (dijo Bea poniendo su toalla cerca de nosotros)
-Por fin te decides, tía… (dijo una amiga suya que la acompañaba)
-Aquí parece que vamos a estar a gusto.
-Hemos pasado por aquí un par de veces, no sé por qué no hemos venido antes…
-Ay tía… Estaba buscando un sitio con gente de nuestra edad, que donde nos ponemos siempre solo hay personas mayores…
-Ya, pero tampoco hacía falta irnos tan lejos, digo yo…
-Que pesada estás, de verdad. A ver si echas un polvo.
-Claro, como tú anoche triunfaste…
-Que va, no hubo suerte. Aunque cuando llegué a casa me acordé de él, ya sabes… Jajajaja.
-Jajajaja.
-Yo sí que te daba suerte… (dijo Irene por lo bajo)

Mario soltó una carcajada mientras los demás de nuestro grupo sonreímos, dándole Elena un manotazo a Irene. Después se callaron durante un rato mientras nosotros seguíamos a lo nuestro. Elena seguía tan cariñosa, sin soltar su abrazo por la espalda mientras me daba algún beso en el hombro. Tras un rato más sin oír nada, aparte de un ligero cuchicheo entre Bea y su amiga, ésta le dijo a Bea que se tenía que ir. Bea, sin embargo, se quería quedar, diciéndole que la vería luego para cenar.

B: Chicos… -dijo dirigiéndose a nosotros- ¿Os importa echarle un ojo a mis cosas mientras me doy un baño?
I: Claro que no, no te preocupes, ve a bañarte tranquila.
B: Gracias. (dijo de manera alegre)
M: Estás deseando, ¿no? Jajaja. (dijo mirando a Irene una vez Bea se había alejado)
I: Que bien me conoces, cariño. Jajaja.
E: Si con lo que has soltado antes ya…
I: ¿Pero habéis visto cómo está? Vaya cuerpazo tiene. Y esas tetas…
M: Sí, la chavala está para…
N: No os cortéis porque esté delante. Si yo las gasto igual cuando alguien me pone.
I: Voy a bañarme, ahora vengo.
N: ¿Siempre es así? (dijo una vez Irene se fue)
E: Así… ¿cómo?
N: Pues así de impulsiva y… Caliente digamos.
M: Sí, Irene es muy… Suya. Es una chica muy activa, nervio puro.
N: Ya veo. ¿Y a ti no te importa que diga esas cosas?
M: ¿El qué?
N: Pues lo que ha dicho de que está… Se la comía con los ojos vaya…
M: Ah, no. No me importa. Si yo también he dicho algo así. Nosotros somos así, un poco más abiertos en ese aspecto.
N: Pero… ¿cómo de abiertos?
E: Noelia, ¿qué más te da?
N: Es curiosidad joder… A ver si no voy a poder preguntar nada. ¿Me quedo callada hasta que volvamos a casa?
J: Bueno, tampoco hace falta ponerse así.
E: Noelia, no puedes ir preguntándole cosas tan íntimas a la gente. (dijo con cariño, casi con un tono maternal)
M: Pues bastante abiertos, Noelia.
N: Qué guay. Tiene que ser divertido.
M: Sí, pero hay que tener cabeza.
N: Si al final es lo mejor. Cuanto más abierto, mejor, porque así disfrutas más. Y si encuentras a alguien que sea así también, pues no veas…
E: ¿Tú serías así?
N: Pues no sé. Aún no he tenido una relación tan seria como para plantearme eso.
M: ¿Eres celosa?
N: Ya he dicho que no he tenido una relación como tal para sentir esas cosas.
M: ¿Y no lo intuyes?
N: ¿Cómo se intuye eso?
M: ¿Nunca has sentido celos?
N: Mmm… Sí, supongo.
M: ¿Y crees que esos celos podrían afectar una vez estés en situación?
N: Ni idea. Paso de rayarme pensado esas cosas. Ya se verá cuando surja.
Nos quedamos ahí mientras mirábamos como se bañaban ambas chicas. Después Mario se animó y fue con ellas y Noelia soltó una risita. Era una chica muy lista y podía intuir lo que se estaba cociendo por ahí. En este caso, Elena no se quedó atrás y me pinchó con los dedos disimuladamente, haciendo que la mirara. Ella los miró y luego a mí, sonriéndome. Se pegaron un buen rato en el agua, volviendo después con nosotros. Bea pegó su toalla a las nuestras y se juntó con nosotros, integrándose en el grupo. Empezó a contarnos como era su vida, tal y como hizo conmigo la noche anterior. Yo me hacía de nuevas a lo que contaba mientras los demás también contábamos nuestras cosas para que nos conociera.

Todos estábamos muy participativos, siendo Elena la que menos quizá. Estuvo toda la tarde muy cariñosa conmigo y no paraba de darme cariñitos en forma de caricias y besitos por los hombros, los brazos, los labios… Tanto hablamos que se nos hizo tarde y empezó a atardecer y dijimos de volver para ir a ducharnos y salir a cenar. Irene sugirió que Bea se viniera con nosotros, sin ninguna objeción por parte de nadie, por lo que quedamos más tarde en un punto intermedio porque su piso estaba bastante lejos y tenía que volver para ducharse y demás.

Regresamos al apartamento yendo cada pareja a un baño para ducharnos. Elena seguía tan cariñosa como lo llevaba todo el día, con muchos cariñitos y risitas durante la ducha. No llegó a pasar nada más aparte de cogerla yo en brazos como a ella le gustaba para besarnos con muchas ganas hasta que despegó sus labios de los míos, empezando ambos a hablar en susurros.

-Javi…
-Dime.
-Te quiero un montón.
-¿Sí?
-Sí. Más que a nadie.
-Yo también te quiero como no he querido a nadie en mi vida. Lo sabes de sobra.
-Sí… Esta noche…
-¿Qué pasa esta noche?
-Que quiero que me hagas el amor.
-Ufff…
-No, pero despacito, ya sabes. Me apetece mucho así.
-Claro mi vida. Lo que pasa es que hay un problemilla.
-¿Cuál? (dijo con una voz muy dulce, poniendo ojitos)
-Pues que tengo tantas ganas de ti que lo mismo me cuelo un poco con la fuerza y el ruido.
-Ah… No te preocupes, jejeje. Ya sabes que yo sé hacer eso muy bien. ¿Recuerdas cuando te lo hice yo en mi casa? Pues así va a ser hoy. Empezaré yo para que te tranquilices y luego me lo haces tú a mí.
-Mmm… Me estoy excitando ya.
-Bueeeeno, tranquilo. Todo llegará.

Le di un abrazo con mucha fuerza mientras seguía subida a mí con sus piernas en mis caderas. La situación me puso muy caliente, por lo que lo polla se puso bastante morcillona y ya habíamos acabado de ducharnos, por lo que puse el agua bastante fría para que se me pasara el calentón. En el proceso cogí a Elena para que le diera también a ella el agua fría, soltando un grito bastante alto, seguido de risas.

Cuando salimos fuimos a la habitación, entrando Noelia a ducharse. Yo me vestí rápido con unas bermudas vaqueras y una camisa blanca de manga corta. Elena tardó un poco más al tener que alistarse el pelo y pintarse un poco, estaba guapísima así y con el vestido veraniego blanco con un estampado de flores palabra de honor y unas sandalias negras. El colgante que le regalé resaltaba mucho sobre su piel ya bastante morena al no tener nada de ropa alrededor.

Casi acabando ella de maquillarse, entró la otra pareja a nuestra habitación, ya listos. Irene llevaba un vestido azul celeste muy ajustado con unos zapatos de tacón del mismo color. El contraste entre lo claro que era su vestido y su piel morena y más por los días de sol que tomamos era bastante alto, haciendo que fuera muy sexy. Mario iba con un look un poco más pijo, con una camisa más formal que la mía y un pantalón corto también más formal.

I: Chicos, os queríamos comentar una cosa.
J: ¿Qué pasa?
M: Es por Bea.
E: ¿Todo bien?
I: Sí, sí. Todo bien, estupendo. Es porque… Bueno, queríamos irnos con ella esta noche después de cenar.
J: ¿Y cuál es el problema?
I: Pues… Que pensamos que lo mismo os sentaría mal…
E: Pero vamos a ver, ¿por qué pensáis eso? Os comportáis como si fuerais nuestra pareja.
I: Bueno, nosotros os queremos mucho y…
E: Nosotros también Irene. Os queremos mucho, pero no pasa nada. Sabemos que habéis hecho vuestras cosas antes de que nosotros empezáramos a jugar con vosotros y también mientras lo hacíamos, como hicisteis con Ángela y la jefa de Javi. No hay ningún problema.
M: Eso le he dicho yo, pero bueno, se ha puesto un poco nerviosa.
E: No pasa nada, de verdad. Pasadlo bien. Nosotros también lo haremos.

Irene se acercó a Elena para darle un abrazo y un beso en la mejilla. Al rato por fin apareció Noelia mientras esperábamos en el salón. Iba también muy guapa, con una camiseta de tirantes de color rojo, unos shorts vaqueros muy cortos, que dejaban ver parte de los cachetes de su culazo y unos tacones rojos como su camiseta. Iba bien maquillada, resaltando aún más al no llevar las gafas puestas y con su larga melena negra que le llegaba hasta el culo muy alisada, aunque ya lo era de por sí, pero se la peinó de una manera que hasta relucía.

Nos fuimos dando un paseo, cada pareja yendo de la mano y Noelia en paralelo a nosotros. Íbamos tranquilos, disfrutando de la buena noche que hacía a pesar del calor propio del mes de julio sumándolo a la humedad por estar en la costa. Finalmente llegamos al sitio pactado con Bea y en cuestión de minutos apareció. Iba tremenda, con un top negro de tirantes que solo cubría sus enormes tetas, aunque dejaba un canalillo, dejando asomar también más carne, indicando que no llevaba sujetador. También llevaba una falda roja muy ajustada, resaltando las buenas caderas que tenía, marcándole unas curvas que hacían que te fijaras en ella si pasaba a tu lado, acabando en unas sandalias negras de tacón muy alto. Llevaba el pelo alisado también, convirtiéndose esa media melena rizada que vi ese mismo día o en el día anterior en una larga melena que le llegaba casi hasta el culo y en la cara llevaba un maquillaje muy ligero, con un rabillo en los ojos y los labios de color rojo bastante intenso.

Al verla noté como Mario resopló un poco, aunque lo disimuló, pero de lo que sí estaba seguro era de que Irene se encendió al instante, ya que hasta cambió su forma de andar cuando se acercó a darle dos besos, dándome cuenta también de que estaba un poco sonrojada, pero no de tener vergüenza, sino por el sofoco que le estaba entrando. Se le notaba que estaba muy cachonda y apostaría a que ya estaba mojando un poco su tanga si es que llevaba ropa interior.

La cena fue excelente. Era un sitio que había propuesto Bea al vivir allí y conocer más la zona, por lo que estuvimos echando un rato genial, disfrutando del ambiente, del servicio y de la comida, además de la compañía que nos dábamos los unos a los otros. Ya cuando acabamos de cenar fuimos a otro sitio para tomarnos una copa como llevábamos haciendo durante toda la semana. Irene, Mario y Bea sí que se pidieron un buen copazo, mientas que Noelia y yo nos pedimos algo más ligerito. Elena sin embargo no quería tomar alcohol, por lo que solo se pidió un refresco.

B: ¡Qué colgante tan bonito! (dijo inclinándose hacia Elena, mirando su colgante de cerca al estar a su lado)
E: Es un regalo de mi chico. -dijo apretando mi mano- ¿Te gusta?
B: Es muy bonito, tanto como la inscripción que tiene.
N: Puag…
B: ¿Ocurre algo?
N: Nada, es que no puedo con tanto amor… Son muy empalagosos.
B: Bueno, ya te tocará a ti vivir eso.
N: Uff… Quita, quita. Yo paso de esas mierdas. A mí mientras… Bueno, que paso.
I: Ya te llegará y ya verás como te gusta. Yo pensaba como tú hasta que conocí a Mario. Solo me gustaba pasármelo bien, seguramente por juntarme con quien no debía, pero cuando lo conocí a él, cambié de idea.
N: No me veo como tú, la verdad.
J: Mario, ¿qué hiciste para cambiar la opinión de esa cabeza loca? Jajaja.
M: Pues poca cosa, solo fui yo mismo. Y darle mucho cariño… Pero del de verdad, no el que piensas, jajaja.
E: Hacéis muy buena pareja.
B: La verdad es que sí, y vosotros también. Yo he tenido mala suerte con los chicos con los que he estado…
I: ¿Y has probado con chicas?
B: Pues no, aún no. No sé si me gustaría, la verdad, porque nunca he sentido atracción por ninguna.
I: Bueno, todo es probar. (dijo mirando con disimulo a Elena)
B: Pues sí. ¿Y vosotros cómo os conocisteis? (preguntó mirándonos a Elena y a mí)
E: Pues nos conocimos en el instituto, hace unos 10 años, ¿no?
J: Yo iba a cuarto y tenía 15 años, así que sí.
E: Y yo 13 e iba a segundo… (dijo poniendo sus manos en sus mejillas, riendo ligeramente)
B: Hala… ¿Tanto lleváis saliendo?
E: No, no… Jejeje. Saliendo como pareja llevamos 5 meses.
B: Ah, creía que…
J: No, hemos sido amigos desde hace mucho, pero como pareja llevamos solo eso.
E: Éramos muy pequeños y él era más tímido. Y ya se fue a la universidad, viéndonos menos y me puse novia con un chico y acabamos a primeros de este año, al mes más o menos volvió a aparecer Javi en mi vida.
B: Anda, que bien. Pero espera, ¿cuánto llevabas con él?
E: Demasiados años…
B: Huy… Suena a que no acabó bien.
E: Pues no. Me engañó, enterándome a los 5 años, aunque tengo sospechas de que me engañaba desde mucho antes.
B: Vaya… Lo siento.
E: No importa. Ahora estoy con Javi y es algo muy diferente. En estos 5 meses he estado mejor con él que con mi expareja en todo ese tiempo.
B: Vaya Javi, como te vende tu chica… (dijo sonriendo)
J: Yo también soy muy feliz con ella. Ojalá haberla conocido así antes.
B: Elena, cuida a este chico, parece que te quiere como a nadie y por lo que dices vale oro. Ojalá pueda encontrar yo a alguien así y de paso que sea tan guapo como él, jajaja.
M: Bueno… (dijo mirándome y haciendo una ligera señal)
J: Sí, nosotros nos vamos ya, que queremos descansar.
E: Sí, nos vamos. Venga, Noelia.
N: ¿Qué? Pero si es temprano… Además, me he arreglado mucho y quería ver si veía a algún chico guapo por ahí.
I: Nosotros nos vamos.
N: Me voy con vosotros.
E: No, Noelia. Te vienes con nosotros.
N: Pero…
J: Noelia, se van a un sitio en el que no pueden entrar menores y tú todavía lo eres, así que no puedes ir con ellos.
N: Es nuestra última noche aquí, ¿y queréis que me encierre ya?
E: Venga, Noelia. No te enfades.
I: Venga, que cuando vayamos de vuelta a casa nos vamos un día por ahí de fiesta y te vienes, así te compensamos.

Noelia puso cara de decepción más que otra cosa y al final nos acabamos yendo Elena y yo agarrados de la mano junto a ella mientras la otra pareja y Bea se iban en dirección contraria, presumiblemente a casa de ésta para acabar la noche. Por el camino Elena y yo disfrutábamos del paseo, pasando yo mi brazo por sus hombros y ella por mi cintura mientras Noelia iba algo cabizbaja. Cada vez que un grupo de gente que era aparentemente de su edad, o quizás algo más, pasaba cerca de nosotros se quedaba mirándolos, lanzando un suspiro.

E: Venga, Noelia, que no es para tanto…
N: Me apetecía salir y conocer a un chico guapo…
E: Bueno, pues cuando lleguemos a casa.
N: Nuestro pueblo es una mierda, me conoce todo el mundo.
J: Pues ve a mi ciudad.
N: ¿Sola?
E: Vamos contigo.

Miré a Elena con cierta incredulidad, pero ella me devolvió una mirada negando con la cabeza, como diciendo que ni de coña iba a pasar eso.

N: Joder, ¿has visto como me he vestido y pintado? Quería aprovechar…
E: Ya, pero es que…
J: Mira Noelia, eres un poco pequeña aún y estamos a tu cargo. Estoy bastante seguro de que tu madre no te dejaría irte por ahí sola y más aquí, que hay mucha gente y a saber… De hecho, lo mismo no te hubiera dejado ni que te vistieras así.
N: No, si esta ropa la metí a escondidas en la maleta…
J: Pues eso. Y nosotros no vamos a hacer de carabina, bastante tuvimos con lo del otro día. Ya tendrás tiempo de hacer lo que quieras, pero ahora mismo no. Si te pasa algo, lo más mínimo, tu madre nos mata.
N: Vaaaaale…

El tema se zanjó ahí y Elena me miraba con cara de orgullo, abrazándome, pegando su cuerpo al mío con ese brazo que rodeaba mi cadera. Cuando llegamos al apartamento nos pusimos cómodos, saliendo al balcón a hablar un poco mientras tomábamos el aire y picábamos algo, después nos fuimos a la habitación y cerramos la puerta, empezando a besarnos aún estado de pie y con la ropa con la que los fuimos puesta. Mientras nos besábamos le agarraba su culo por debajo del vestido, con ella riéndose bajito. Cuando fui a echar mano a la cremallera de su vestido, me paró, diciéndome que antes se iba a desmaquillar. Me senté en la cama esperándola, con la polla ya algo morcillona al saber lo que vendría después y por los besos y metidas de mano que hubo antes. En ese momento entró Noelia, abriendo la puerta.

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