KERANOS

N: Sí, me gusta mucho.
E: ¿Has visto que pollón?
N: Sí. Qué suerte tienes…
E: ¿Te gustaría comérsela? Jijijiji…
N: Muchísimo. (dijo acercándose a mi polla relamiéndose, con intención de chuparla)
J: ¿Qué coño hacéis? (dije empujando a Noelia, haciendo que se cayera de culo)
N: Ay…
J: Elena, ¿qué coño es esto?
E: No pasa nada, Javi… Estamos jugando…
N: Claro, estamos jugando. Déjate llevar.
J: Tú cállate la puta boca.

Me levanté, subiéndome los boxers y los pantalones. Me fui de malas maneras cerrando la puerta de la habitación, para ir al salón y sentarme en el sofá. Estaba muy enfadado por lo que acababa de pasar. No sé qué coño le pasó a Elena para que dejara a Noelia hacer eso y tampoco sé cómo acabó ella ahí. Estaba ahí, a oscuras, pensando en cómo había llegado a esa situación. No me podía fiar de Noelia en ningún momento, ya hasta aprovechó que su hermana estaba borracha para intentar algo, casi consiguiéndolo. Estaba como paralizado al encontrarme ese percal al abrir los ojos, pudiendo reaccionar por suerte cuando Noelia se acercó con intenciones de empezar una mamada. De pronto oí como la puerta de nuestra habitación se abría y alguien entraba al baño. A los pocos segundos apareció Elena, sentándose a mi lado.

-Javiiiii… (dijo riéndose por la borrachera, aún con la voz ida también)
-Elena, no me hace ni puta gracia.
-Pero, ¿por qué? Jijiji… (dijo acariciándome la cara de manera torpe)
-Elena, para. En serio.
-¡Noooooooo, que quiero follaaaaaaar!
-Ya está bien.

Me levanté y cogí a Elena en brazos para llevarla a la habitación. Cuando llegué a la cama la solté, dejándola de pie.

-Javi, estoy muy tontorrona… Jijijiji…
-Ya lo veo, ya. Estás que… En fin.
-Pero no te enfades cariño… Venga, fóllame como tú sabes. Reviéntame, hazme chillar. Quiero que me folles tan fuerte que me duela el coño.
-Pues lo llevas claro.
-¡Javi! ¡Fóllame!
-No. Y para de gritar.
-Huy… Me estoy mareando.
-Normal, con todo lo que te has metido en el cuerpo lo raro es que no hayas vomitado.
-Ay…
-Venga, a dormirla, ya hablaremos mañana.
-¿No vas a cuidar de tu niña?
-No te lo mereces.
-Pero Javi… (dijo con la voz ida y quebrada)

Volví al salón, sentándome en el sofá, empezando a oír como Elena lloraba. Justo entonces apareció Noelia, quedándose de pie en la puerta del salón. Nos quedamos en silencio, sin hablar, casi sin vernos por la poca luz que entraba de la calle. Como no nos decidamos nada, ella se acercó, sentándose a mi lado. Se me quedó mirando mientras yo miraba a un sitio fijo, sin hacerle caso.

-¿Por qué has parado?
-¿Te quieres callar y dejarme tranquilo?
-No lo entiendo, si ha sido ella la que me ha llamado para acercarme y la que me ha dicho todo eso…
-Que sí, que todos somos muy malos y tenemos la culpa de todo y tú lo haces todo perfecto.
-Hacía mucho que no tocaba esa polla… Qué ganas tenía de metérmela en la boca… Y en otro sitio… He tenido que ir al baño para meterme los dedos de lo cachonda que estaba.
-¡Qué me da igual, coño!

Noelia pegó un respingo del susto que le di al pegar esos gritos. Me levanté y fui hacia la puerta, mientras oía como Elena seguía llorando. Cerré de un portazo y me fui sin saber a dónde ir. Empecé a andar y me crucé a mucha gente, pero quería estar solo, por lo que me bajé a la playa, que estaba desierta y empecé a andar. Estaba muy cabreado, pensando en lo que acaba de pasar. ¿Qué se le pasaba por la cabeza a Elena para permitir algo así? No tenía ni idea de cómo habíamos llegado a esa situación. Parecía que todo estaba bien y de repente me encuentro a Noelia de rodillas junto a ella agarrando mi polla, mirándola como si la fuera a devorar.

No lo sabía, no sabía que estaba pasando. ¿Tal vez Elena tenía esa fantasía como Irene, queriendo hacer algo con un familiar o algo? No, no me cuadraba. Es verdad que Elena había tenido un despertar en el sexo después de haber entrado yo en su vida, no teniendo que ver casi nada con cuando empezamos a acostarnos, habíamos descubierto muchas cosas, habíamos involucrado a más gente, pero no la veía imaginando algo así. Elena era celosa, como había demostrado varias veces con Irene al intentar coger mi polla o algo por el estilo. ¿Por qué iba a dejar a su hermana hacer algo así? No lo entendía, no me entraba en la cabeza. ¿Por la borrachera? Todo me hacía pensar que era por eso, pero no llegaba a estar seguro del todo. Y Noelia, no paraba la hija de su madre de dar por culo y provocar. Y no solo conmigo, también lo estaba empezando a hacer con Mario e Irene. Parecía que se había propuesto joderme la vida y lo estaba consiguiendo.

Seguí andando y andando hasta que llegó un momento en que había recorrido tantos metros sin fijarme en nada al estar dándole vueltas que llegué a un sitio en el que no había estado antes. No sabía qué hora era porque me dejé el móvil en el apartamento, pero sabía que era tarde por las horas a las que llegamos al apartamento y por el tiempo que llevaba andando. Me senté en la arena sin parar de darle vueltas a lo que me acababa de pasar.

De repente empezaron a aparecer varios chicos y chicas. Formando un grupo. Me pareció raro porque ese sitio parecía bastante tranquilo y no tenía pinta de que fuera a aparecer nadie, pero así fue. Se colocaron a unos 20 metros de mí, haciendo un pequeño fuego. Parecían estar bebiendo cerveza con varias litronas que se pasaban de unos a otros, pero de repente pasó algo que no me esperaba. Se empezaron a desnudar. Había de todo, aunque evidentemente me fijé más en las chicas. Todas estaban muy bien, algunas con más tetas, otras con menos, todas ellas con buenos culos, morenas, rubias, castañas… Serían unas 20 personas en total. Algunos se fueron a bañarse y entonces una de las chicas que salió del agua se acercó a mí.

Era imponente de lo buena que estaba. Mediría entorno 1,65. Castaña muy clara, como si fuera pelirroja y rubia a la vez, con media melena de pelo rizado. De cara era guapísima. Grandes ojos de color verde agua, una nariz muy bonita un poco respingona y una boquita de piñón muy bonita también. Si de cara era estupenda, de cuerpo… Delgada, aunque con curvas muy sensuales, un culo muy bonito y apetecible por lo que vi mientras se estaba bañando, su coño tenía mejor pinta aún. Tenía una pequeña rajita, pero con sus labios interiores dejándose asomar, mostrando lo rosados que eran y como estaban coronados por una pequeña porción de pelo, con vello fino del mismo color que el de su cabeza, un castaño muy claro. Esas caderas eran preciosas, junto a sus carnosos muslos, haciéndoles unas curvas muy sensuales, pero había algo que opacaba todo lo demás en su físico, sus tremendas tetas. Eran increíbles, bastante grandes y firmes con unos pezones marrones increíblemente bonitos, de aureolas normales, pero con esos pezones gorditos y de punta por el frío del agua.

Se quedó a mi lado, poniendo una mano sobre su cadera, mirándome con media sonrisa. Inmediatamente se sentó a mi lado, pudiendo yo apreciar como sus tetas rebotaban al dejar caer su culo sobre la arena. Ya estaba morcillón, pero al ver eso mi erección fue a más. Se me quedó mirando a los ojos, con una mirada muy profunda que hacía que te perdieras en esos ojos verdosos.

-¿Qué haces aquí tan solito? (dijo con una voz muy dulce de manera alegre)
-Nada, tomando el aire.
-Un poco raro, ¿no? Aquí en un sitio tan apartado, tan solo…
-No creo que sea tan raro. He empezado a andar y he acabado aquí.
-Bueno, no sé…
-Qué bien os lo pasáis, ¿no?
-¿Has visto? Venimos de vez en cuando, somos amigos y bueno, a veces surge esto… Tú no eres de aquí, ¿verdad?
-No, no soy de aquí. Estoy de vacaciones.
-Ah… Ya decía yo…
-¿El qué?
-Que no me sonaba haber visto a un chico tan…
-¿Tan…?
-Pues tan guapete. Me pareces muy mono.
-Eh…
-Me llamo Bea, por cierto…
-Yo Javi, encantado.
-Encantada. (dijo dándome dos besos)
-¿Y venís mucho por aquí?
-Bastante. Somos amigos de siempre y venimos mucho por aquí, aunque no siempre acabamos así… Jejejeje. (dijo mirándose su par de melones)
-Imagino, jajaja.
-Esto lo hacemos poco, cuando salimos de fiesta y los apetece seguir un poco más…
-Vamos, que cae una orgía de vez en cuando…
-Nooooo, jajajaja. Bueno, cada uno hace lo que quiere, yo no… Bueno, nos desnudamos por hacer la gracia, pero yo no hago nada con ellos.
-Ah, tienes novio imagino, ¿no?
-No, que va. Pero que no me gusta mezclar amistad con…
-Ah… va, va.
-¿Y tú no tienes con quien divertirte? ¿Quieres venirte con nosotros?
-Es una buena oferta, pero no te preocupes, estoy bien.
-Ah… Que eres más de estar tranquilito con una chica…

Entonces Bea puso su mano en mi muslo y se inclinó para darme un beso. Casi rozando mis labios aparté mi cara, dándome el beso en la mejilla.

-Vaya… La primera cobra que me hacen… ¿No te parezco atractiva?
-Tengo novia.
-Ah… Perdona.
-No te preocupes, no pasa nada.
-¿Todo bien?
-Bueno, no pasa nada.
-¿Seguro?
-Sí, si yo la quiero un montón, como a nadie, y ella a mí. Pero se ha emborrachado y bueno, no le cae bien el alcohol…
-¿Te ha engañado?
-No, que va. Si ayer fue su cumpleaños y lo pasamos muy bien, fue muy romántico.

Le expliqué un poco a Bea lo que hicimos Elena y yo el día anterior, contándole también lo emocionada y contenta que estaba, diciendo también que pasamos la noche en la playa, dejando caer lo que pasó con todo ese folleteo mientras ella me miraba sonriendo.

-Vaya, que bien suena todo eso.
– Sí, estuvo muy bien.
-¿Y por donde dices que os ponéis? Lo mismo me acerco a veros.
-Pues mucho más para allá. Pero te agradecería que no te acercaras.

Bea me miró con cara de no entender, casi como de molestia.

-No me malinterpretes, me has caído muy bien, eres muy agradable, pero mi chica es un poco celosa y ya hemos tenido alguna discusión por esto. Ve a una chica que resalta y bueno…
-Huy, muchos problemas veo por ahí, jajajaja.
-Que va, si apenas discutimos. Es un amor de chica, solo que bueno, pues a veces pasa eso, ¿no? Quiero decir… En todas las parejas pasa, es imposible estar de acuerdo en todo y esas cosas. Llevamos 5 meses y apenas hemos discutido, ni siquiera nos hemos peleado.
-Vale, tranquilo. Era broma.
-Pues eso, que no es por ti, es por bueno, evitar malos rollos.
-Vale, si te veo te sonrío y ya está, ¿vale?
-Vale, vale, jajaja.
-Pues es una pena…
-¿El qué?
-Que tengas novia… Porque me gustas. Me hubiera gustado… (dijo mirándome el paquete, que aún seguía duro, sentado una risita al final)
-Mmm… Bueno, si hubiera estado libre, ni me lo pienso.
-Jajajaja. Vaya, me estás tentando…
-Vale, me callo, jajajaja.
-Creía que no te parecía una chica guapa, me he venido un poco abajo.
-No, que va. Si eres preciosa y estás…
-Ya, ya he visto cómo se te van los ojos… Jajajaja.
-Pero, ¿tú te has visto? ¿Cómo no se me van a ir…?
-Pero no es justo. Tú me has visto todo y yo lo he visto nada…
-Oye, que yo no te he pedido que te despelotes… Jajajaja.
-Bueno, sé un caballero y ponte en igualdad.
-Joder… Es la forma de pedirme verme la polla más rara que he tenido, jajajaja.
-Bueno, para todo hay una primera vez…
-Me da vergüenza… Y más con todos tus amigos y amigas ahí.
-Pero si todos están desnudos, jajajaja.
-No sé, este tonteo no me gusta teniendo novia. Yo no soy así.
-Mira, hacemos una cosa. Cojo un par de cervezas y nos vamos más retirados. Así me quedo contenta y no te ve el resto.
-No sé… No soy mucho de beber…
-Venga, que voy a por ellas. Ya vengo.

Bea se fue hasta donde estaban sus amigos, trayendo un par de cervezas que metió en su bolso, junto a su ropa. Estando aún desnuda se plantó delante mía y me tendió la mano para ayudarme a levantarme. Me levanté con su ayuda, apreciando el bamboleo de sus tetas por el movimiento brusco que hizo al hacer fuerza para ayudarme. Al ver eso no pude evitar que se me escapara un resoplido, riéndose ella ligeramente al darse cuenta de porqué era. Una vez ambos de pie, me agarró de la mano y empezamos a andar un poco para retirarnos hasta que no los veíamos. De nuevo nos sentamos en la arena y aunque no teníamos la misma luz que antes por la fogata improvisada que montaron sus amigos, sí que se seguía viendo bien por la luz que nos proporcionaba la luna llena.

-Toma, bébetela y te relajas un poquito.
-Si es que no soy mucho de beber, no me gusta el alcohol. Debes pensar que soy un soso.
-No. Pienso que eres un chico muy mono que respeta mucho a su novia. No estoy intentando emborracharte ni nada, ¿eh? Que es sólo una cerveza… Jajajaja.
-Ya, jajajaja. Venga va, me la bebo para no hacerte el feo.

Bea y yo empezamos a hablar, conociéndonos mejor, contándome que tenía 22 años y que estaba en la universidad y que también trabajaba a media jornada para pagarse sus cosas. Me dijo que era muy independiente y que vivía sola compartiendo piso. Hablaba de una manera muy segura, contándome sus aspiraciones al futuro de manera muy decidida. Parecía muy madura para su edad, pero tenía ese tono de picardía que te hacía permanecer a alerta y más si tenías novia.

-Joder, creo que nunca he hablado con alguien de tu edad que tenga las cosas tan claras para su futuro…
-¿No?
-Pues no, la verdad.
-Yo tengo muy claro lo que quiero. ¿Y tú?
-Pues bueno, nunca he sido de pensar mucho en el futuro, he sido más de vivir el presente, pero ya me ha tocado tomar decisiones.
-¿Cómo cuál?
-Pues, por ejemplo, yo trabajo en un periódico como traductor y una vez tuve un trabajo y me lo tuvieron bastante en cuenta.
-¿Cómo fue?
-En el tema laboral excelente, en el personal, no tanto…
-¿Y eso?
-Me tuve que ir tres semanas a otro país y mi chica es un poco sensible y bueno… Digamos que ese tiempo sin vernos no le vino bien.
-Ah… Bueno, pero estáis bien, ¿no?
-Sí, sí. La cosa es que después de ese trabajo me dijeron que me iban a ascender a jefe de mi departamento, pero para ello tendría que irme a otra ciudad y viajar más y tal y bueno, pues… Tuve que rechazarlo por mi chica, me gusta mucho y quiero estar con ella y no quiero que esté mal y pues eso. Además, la distancia es una mierda.
-Javi, eso es muy bonito. No te conozco apenas, pero eso dice mucho de ti como persona.
-Gracias.
-Yo he tenido algún noviete y a las primeras de cambio me ha dado la patada. Tu chica tiene suerte, debió de haberle hecho mucha ilusión.
-No lo sabe.
-¿No?
-No. Quería evitar malos rollos, por eso no le dije nada.
-Bueno, eso también está bien. ¿Cuántos años tienes?
-25.
-¿Ya los has cumplido?
-No, cumplo 26 a finales de año.
-¿Y tu chica?
-24 cumplió ayer.
-Qué bien. Bueno, ¿cuándo te quitas la ropa?
-Joder que directa eres, jajaja.
-Me tienes esperando, nene…
-Pfff… Que corte…
-Venga, que tú me has visto todo. Si es para divertirnos, chico.

Me levanté y me empecé a desnudar, de espaldas a ella porque tenía vergüenza y aún la tenía bastante morcillona por seguir viéndola desnuda en todo momento. Era imposible estar relajado viendo ese cuerpazo. Cuando me quité la ropa me senté rápidamente, tapándome con disimulo para que lo me viera lo que me quería ver. Ella sonrió al ver mi gesto, mirándome a los ojos.

-¿En serio te tapas?
-Ya te he dicho que me da corte.
-Tío, que me has visto las tetas. -dijo pasando sus manos suavemente por ellas, acariciándolas, levantándolas y dejándolas caer, con su rebote tan sensual que me hacía sentir un cosquilleo por los huevos. Después pasó sus dedos por sus pezones, pellizcándolos ligeramente, haciendo que se volvieran a poner duros, con un ligero gemido al final- Déjame disfrutar a mí también, ¿no?

Después movió sus piernas, poniéndolas mirando hacia a mí, abriéndolas para dejar su sexo a mi vista.

-Venga, anímate.

A pesar de que eso había hecho que se me pusiera bastante dura, obligándome a encogerme para ocultarme, le hice caso y me senté bien, con las piernas estiradas, apoyándome en mis brazos, poniéndolos detrás de mi cuerpo.

-¿Contenta?
-Joder… -dijo después de unos segundos en silencio, mirando mi polla empalmada- Vaya tela…
-Vaya, con lo espabilada que eres y qué callada te has quedado, jajaja. (dije después de unos segundos estando ambos en silencio)
-Tío, me he quedado un poco…
-Jajajaja.
-Tu chica tiene que estar…
-Bueno, se lo pasa bien.
-Ufff…
-¿Qué pasa?
-Pues que no he visto una así en persona… Estoy mojadita.
-Joder, pero tía… Jajajaja.
-Madre mía que calor me ha entrado… Creo que me voy a dar otro baño, ¿vienes?
-No. Paso de…
-Bueno, vengo en nada. (dijo guiñándome un ojo)

Bea se fue al agua, metiéndose lentamente, dejándome disfrutar de su culazo conforme se iba alejando. Se quedó cerca de la orilla, lanzando una risa mientras cogía aire, al parecer por lo fría que estaba el agua. No entró más de dónde el agua le llegaba por las caderas, poniéndose de rodillas mientras se daba la vuelta para quedarse frente a mí. A pesar de que habría unos 10 metros, era capaz de verla bastante bien. La luz de la luna se reflejaba sobre el agua que cubría su piel, haciendo que brillara. Se esparcía el agua por sus hombros y el resto de sus brazos. El agua le llegaba casi hasta el cuello y estaba haciendo un esfuerzo para que no se le mojara el pelo, aunque se lo había recogido con un coletero, quedando muy sexy, pero se cansó y empezó a avanzar hacia la orilla estando de rodillas aún, quedando entonces con el agua a la altura de sus tetas, mostrando un poco los pezones. Ambos nos mirábamos, con una ligera sonrisa, hasta que a ella se le fue, poniéndose seria.

-¿Seguro que no te quieres dar un bañito…?

Negué con la cabeza mientras seguía sonriendo, haciendo Bea un gesto de no entender que no quisiera ir con ella, acabando en una sonrisa. Después empezó a masajearse su cuerpo, sin dejar de fijar su mirada en mí, a veces se miraba por donde pasaba sus manos, otras veces los cerraba, hasta que se empezó a masajear con más intensidad, empezando a mirarme más. Me pareció ver cómo tocaba sus tetas, como si pellizcara sus pezones, aunque no estaba totalmente seguro. A continuación, pude apreciar como movía sus brazos, pero esta vez como si los bajara más. No estaba seguro al igual que antes, pero juraría que se estaba tocando, porque cambiaba su cara, aunque parecía esforzarse porque no se notara, pero llegó un punto en el que echaba su cabeza hacia atrás ligeramente mientras entornada sus ojos. Cuando los abría me miraba fijamente, mirando mucho mi polla, que obviamente estaba durísima. Ver a una chica así de impresionante desnuda, tan cerca de ti y luego irse al agua, poniéndose en esa postura, que era una de mis preferidas, aunque ella no lo sabía, y con esos tocamientos que yo suponía, pues me tenía como una moto, tanto que para cuando miré hacia abajo pude apreciar unas gotas saliendo de mi nabo.

Me notaba acelerado y estaba rezando porque ella no dijera de dar un paso más porque el morbo que tenía en ese momento y quizás también el enfado por lo que había pasado en el apartamento me impedía vestirme e irme. Y siendo honesto, no quería irme realmente, estaba disfrutando de esa situación, era una situación muy morbosa, quizás la más morbosa que había vivido hasta ese momento o al menos así lo recordaba yo. No estaba engañando a Elena, esa chica y yo no nos habíamos tocado, ni besado ni nada. ¿A quién no se le ha ido la mirada en la playa al ver a una chica en topless aun estando en pareja? Solo era deseo, no sentía nada hacia esa chica y eso que era muy maja y agradable, hasta cercana, pero no. Yo estaba enamorado de Elena y jamás le haría algo así. Bastante mal me sentía ocultándole lo de Noelia como para ahora sumar esto, que sí que sería algo gordo y que me quemaría por dentro.

Se me rompía el corazón al ver a Elena mal y sabía que si hacía algo con Bea se lo acabaría contando por sentirme tan culpable. Puede que debiera hacer lo mismo con el problema que tenía con Noelia, pero no lo veía igual. Elena en su día sufrió cuando Alejandro le puso los cuernos y que se lo hiciera yo la destrozaría, ya que ella tenía una concepción bastante diferente a la mía sobre el sexo. Yo sabía diferenciar folleteo de sentimientos, como bien hice toda mi vida hasta que empecé a salir con ella, aunque tal vez había cambiado y ya no era así, pero pensaba que sí al haber hecho alguna cosa con Irene, como tocarla y que ella me tocara a mí. Sin embargo, Elena era muy tradicional, mucho. Y celosa, por lo que no podía ser.

Por otra parte, el problema de Noelia empezó cuando aún no éramos pareja. ¿Debería habérselo contado y haber sido un buen amigo así? Sí, por supuesto, pero pequé de egoísta. Me lo pasaba muy bien con ella y no quería perderme eso, me hubiera jodido mucho que me hubiera dado la patada en el culo que, pensándolo, seguramente me la habría dado teniendo en cuenta sus celos y que ella no era de echar polvos porque sí, como ya me dijo en su día. Ella se involucraba mucho y no tenía sexo con cualquiera. Quizás la cosa empezara así en nuestro primer polvo, tal vez algo desinhibida por el alcohol que tomamos, pero a raíz de ese primer polvo seguimos hablando como amigos y ella empezó a disfrutar de eso y cada vez nos llevábamos mejor, empezando a hablar más, siendo inevitable que al final surgieran sentimientos por su parte, como bien recordaba en esa noche en la que me susurró «me encantas», abrazándome después con fuerza al creer que ya me había dormido.

Era un tema muy delicado porque no quería crear un mal rollo con alguien de su familia y más teniendo en cuenta el tema de sus padres del que me empecé a oler algo justo cuando nos despertamos después de nuestra primera noche juntos. El problema es que la niñata de Noelia no paraba de calentar, picar y provocar, jugando conmigo con chantajes y yo picando como un auténtico idiota y la cosa llegó a un punto en el que era inviable contarle a Elena el problema porque empezaría a pedir explicaciones y contarle todo eso sería demasiado. No porque no me creyera, porque tenía guardada toda la conversación con los archivos que me enviaba, sino por el palo que se llevaría al ver que su hermana le estaba haciendo eso. Me tendría a mí para superar eso, pero era algo por lo que no quería hacerla pasar.

Tan ensimismado estaba en mis pensamientos que no me di cuenta de que Bea estaba justo delante de mí mientras yo había pasado a flexionar mis piernas, apoyando mis brazos en mis rodillas, notando como mi erección había perdido fuerza. Bea estaba de rodillas frente a mí, con sus manos en sus muslos, mirándome sonriendo.

-¿En qué piensas?
-¿Eh?
-Te has quedado con la mirada perdida, algo importante debía ser.
-Bueno, estaba repasando cosas que me han pasado.
-¿Puedo saber…?
-Es muy largo…
-No tengo prisa, estoy a gusto contigo.

La miré a los ojos mientras ella me sonreía y le empecé a contar un poco por encima mi relación con Elena, con alguna pincelada de lo de Noelia, aunque sin mencionar que era su hermana. Parecía comprensiva por lo que le estaba contando a pesar de que no estaba siendo transparente del todo con ella. No podía sincerarme de esa manera con alguien que conocía de hacía nada.

-Pues es una putada, la verdad. Pero no me parece que lo estés haciendo tan mal.
-¿Tú crees?
-Tienes tus motivos, aunque no hayas querido contarme del todo lo que pasa. Yo no sé qué haría en tu situación, pero si me dices que tu novia es bastante sensible, pues quizás sea lo mejor.
-Eso creo yo. No sé…
-Eres un buen tío Javi, no te preocupes.
-Gracias.
-Ay… (dijo en un suspiro)
-¿Qué pasa?
-Nada, que me apeteces mucho. No solo me atraes físicamente, sino que también me gusta cómo eres. ¿Sabes? Cuando estaba en el agua y te estaba mirando, me he tenido que tocar un poquito. Me ha puesto muy cachonda ver lo que tienes ahí y no he podido evitarlo.

Me quedé en silencio, con miedo de alentarla más si decía algo y ella siguió:

-Lo pasaríamos tan bien… -dijo poniendo su mano en mi espalda- No tiene por qué enterarse nadie, podemos ir a mi casa, estoy sola estos días.
-Bea…
-Mira, otra vez me he mojado… (dijo abriéndose de piernas como hizo anteriormente, llevando su mano hasta su coñito para abrírselo con los dedos)

Me quedé mirando al frente para que no siguiera.

-Mírame. (dijo de manera seria, casi con tono mandón)

Eché un rápido ojo sin poder evitarlo notando de nuevo un cosquilleo por los huevos, cambiando rápidamente a sus ojos.

-No me lo pongas más difícil, por favor.
-Qué suerte tiene tu chica. Debe estar muy contenta contigo… (dijo pasando su mano por mi mejilla, la misma con la que segundos antes se estaba abriendo el coño)
-Pfff…

Bea se levantó, sacudiéndose la arena que tenía pegada al cuerpo, empezando después a vestirse, poniéndose su tanga negro y su sujetador del mismo color que encerraba esos pechos increíbles. Después se puso su vestido veraniego blanco con un estampado de flores y sus sandalias.

-Bueno, a ver si nos vemos mañana… (dijo soltándose el pelo)
-Vale, pero no me la líes, ¿eh? Jajaja.
-Jajajaja, no, tranquilo. Ya me ha quedado muy claro y mira que lo he intentado. Pero yo no soy como esa chica que te está dando problemas.
-Gracias.
-Nada, niño… Perdona por haber sido tan insistente. Lo bueno es que ahora cuando llegue a casa voy a poder acabar lo que he empezado en el agua y tengo un buen recuerdo de ti… (dijo mirando mi polla que aún estaba tiesa)
-Vale…
-Nos vemos.
-Adiós.

Bea se fue por donde habíamos venido mientras yo me quedaba ahí donde estaba sentado. Cuando la perdí de vista resoplé aliviado al no haber pasado nada al final. Me vi al límite, fue muy difícil esquivar aquello. Bea era una chica impresionante, lo tenía hecho y mi cabreo con Elena hizo que me costara mucho no lanzarme a hacer algo. El problema era que me quedé con un calentón increíble, por lo que viendo que no había nadie cerca, salí corriendo hacia el agua, lanzándome de cabeza. El frío que me entró hizo que se me pasará bastante, yéndose por completo cuando me quedé tumbado boca arriba, relajándome. Que bien me vino ese chapuzón. Me relajé mucho, pasándose el calentón y calmándome de mi cabreo bastante, achacando lo sucedido a la borrachera que pilló. Me quedé un buen rato en el agua, dándome cuenta de que casi ya estaba amaneciendo, por lo que salí rápidamente para ir a las duchas que había para quitarme toda esa sal del mar, esperando para secarme un poco y vestirme de nuevo.

Empecé a andar por el paseo marítimo esta vez, empezando a salir el sol mientras veía una turba de gente que mezclaba a jóvenes que iban a casa tras acabar la fiesta, con cara de no poder más y personas mayores con pinta de domingueros que parecían ir a pasar todo el día a la playa. Sí que había recorrido por la noche camino, porque andaba y andaba y no lograba ver algo conocido o visto los días anteriores. El no llevar el móvil encima tampoco ayudaba a situarme. Por suerte sí que llevaba la cartera, por lo que pude parar a comer algo en un bar. Estaba muy hambriento después de tanto moverme de un lado para otro. Cuando acabé seguí andando esperando llegar a un sitio conocido y tras un buen rato lo conseguí, dándome cuenta de que aún me quedaba un rato hasta llegar al apartamento.

Casi llegando me senté en la valla que separa el paseo marítimo de la playa, pensando en qué decir una vez apareciera y todos se pusieran a preguntarme donde había estado, porque estaba seguro de que iba a ser así. Pero no llegué a nada en concreto, pensando en improvisar una vez estuviera en situación. Lo mismo con suerte seguían todos durmiendo y me libraba de ese momento tan incómodo. Con la tontería el tiempo pasaba y no sabía qué hora era, por lo que pregunté a alguien que pasaba, diciéndome que eran las 10. Fui hacia el apartamento y cuando llegué, llamé a la puerta y me abrieron de inmediato.

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