BELLA PERRIX

El chico – que responde al nombre de Borja – ha pasado a buscar a la chica – a la que llamaremos Bella – para ir de compras. Bella, una chica de familia bien, de 1,75m de alto, pelo moreno, fino y liso y media melena de largo, lo esperaba deseosa de poder empezar a tirar de la tarjeta de crédito que su papi le ha llenado, como cada principio de mes.

Ambos tienen 22 años. 

Ambos han sido confidentes y compañeros de toda la vida.

Y nada más.

Ambos han entrado en una tienda de un centro comercial.

Es tarde. Están a punto de cerrar.

Bella ha decidido, para divertirse un rato, meterse una pieza de ropa interior dentro de sus pantalones. Nada anormal si no fuera porque las ha metido arrugadas y con la intención de llevárselas sin pagar. 

Borja ha reído la ocurrencia de Bella. Le encanta que aunque sea una niña de papá con la vida resuelta, a veces rompa las reglas.

Ahora están muy arrepentidos porque el guarda de seguridad – al que llamaremos Julio – les ha pillado de lleno cuando iban a salir de la tienda.

Aterrorizados porque Julio le pide a Bella que se baje los pantalones.

Los dos se niegan a acceder a semejante idea.

Julio, un expolicía retirado del cuerpo, ha observado fijamente a la chica nada más entrar. No por su pinta sospechosa, sino por lo bien buena que está.

Julio y Oscar – dependiente de la tienda donde han entrado Borja y Bella – se miran entre ellos. 

Borja ya no ríe.

Oscar se separa del grupo y cierra la persiana del recinto. 

Nadie puede verlos desde fuera.

Oscar le pregunta a Julio si debe llamar a la policía o aún no.

Por la cabeza de Bella pasan muchas cosas, pero la principal es la cara de su padre. Un personaje público lanzado a una carrera política imparable. En su cabeza resuenan las veces que su padre les ha inculcado a ella y a su hermano lo importante que es mantener impecable la imagen pública de la familia.

Una imagen de la que depende el alto ritmo de vida que llevan todos. En pocas palabras, el padre ha comprado la vida pública de toda la familia. Ahora Bella está a punto de echarlo todo a perder.

Mientras Bella da vueltas a su cabeza, Julio vuelve a insistir en lo de los pantalones.

Borja sigue preguntando si están locos o simplemente son así de imbéciles.

Sin que Borja entienda bien el porqué, Bella empieza a desabrocharse el botón de los pantalones.

Aún entiende menos cuando Bella deja que, deslizándose por sus largas y depiladas piernas, los pantalones caigan a sus pies.

Borja, igual que Julio y Oscar, no puede evitar que sus ojos se vayan a la entrepierna de Bella. Borja siempre había soñado con verla así. Nunca se lo ha dicho, pero Borja le quiere, le ama y le desea. Muchas han sido las noches que Borja se ha masturbado pensando en Bella.

Alucinado, Borja ni siquiera ve caer la prueba del delito: un tanga negro. Otro tanga copa toda su atención: el que lleva Bella.

Es un tanga de color rosa pálido. Suficientemente transparente como para poder entrever los pelillos de su coño a través de el. Una delgada mata rectangular perfectamente modelada. 

Julio, se acerca a Bella.

La chica se tapa el objeto del deseo de todos los hombres de la sala.

El guarda de seguridad le rodea sin quitarle un ojo de encima.

Piensa lo precioso que es el culo de Bella. La minúscula cinta rosita ni siquiera se intuye una vez se introduce entre las dos redondas nalgas.

Julio piensa en el tiempo que hace que no tenía ante sus ojos una belleza semejante. Julio está harto de la piel de naranja de su mujer. Está harto de las pieles colgando. Eso es firmeza pura. Juventud en estado puro…

Oscar insinúa que puede haber otras piezas de ropa sustraídas.

Julio asiente y le pide a Bella que se levante la camiseta.

Borja protesta enérgicamente.

Oscar recuerda que aún no ha llamado a la policía.

Borja está de acuerdo. Que llame.

Bella habla por primera vez. Le pide a Oscar que no lo haga. Que ella cooperará. Si no se lo dicen a nadie. Julio y Oscar se cruzan una mirada cómplice. Borja está desesperado. No entiende porqué Bella accede a todo lo que le piden esos dos degenerados.

Bella se levanta la camiseta por encima de su cabeza.

Al superar los pechos, estos caen hacia abajo y rebotan al sentirse libres de la opresión de la ajustada camiseta.

Los ojos de los tres machos rebotan con ellos.

Al quitar la camiseta, Bella deja a la vista un sujetador a juego con el tanga descrito anteriormente. La transparencia muestra unas aureolas y unos pezones que coronan unas preciosas tetas de la talla 90.

_______________

Sin sacarle un ojo de encima, Julio coge el bolso de Bella. Sin preguntar, lo abre y lo vacía sobre el mostrador de la tienda. Del bolso cae el monedero de Bella, un paquete de kleenex, las llaves de su casa, un tampax, un encendedor y un par de condones.

Una vez comprobado que no hay nada robado en el bolso, Julio le pide a Bella que lo acompañe a un probador.

Borja le pide que no acceda.

Mientras sus pies siguen al expolicía, Bella se gira y le dirige una mirada a Borja.

Con la mirada Bella intenta decirle que esté tranquilo, que no le pasará nada. Son gente honrada a la que Bella ha engañado. Y si ha de sufrir algún castigo, ella acatará la condena pero que no se entere nadie más.

Pero claro, Borja no lo entiende así. Borja, como poseedor de una, conoce bien la mentalidad masculina. No se fía un pelo.

Una vez los dos encerrados en el probador, Julio le pide a Bella que se desnude.

Bella le dice que todo lo que ha robado está con sus pantalones, en el suelo de la tienda.

Julio le dice que no le pagan por creer a ladrones. Viendo que el tema de la policía no le gusta demasiado a Bella, le recuerda la llamada que tienen pendiente.

Bella, pensando que antes acaba lo que antes empieza, decide acceder.

No será la primera vez que se desnuda ante un hombre, pero sí sería la primera vez que deshonra a papá.

Primero se quita la camiseta, que ya había vuelto a colocar en su sitio.

Julio le indica que continúe.

Con cierto temblor, sus manos se unen en su espalda y desabrochan el corchete del sujetador. Lo deja caer al suelo.

Las tetas emergen esplendorosas. Un perfecto y redondo cúmulo de grasa coronado por unos pequeños y rosados pezones en incipiente erección. La piel que las forma parece infinitamente suave y lisa. La falta de marca de bronceado indica la práctica de top-less.

Julio empieza a sentirse tremendamente excitado.

Pudorosamente, Bella se tapa los dos pechos con las palmas de sus manos. No llega a taparlos completamente pero, al menos, sus pezones quedan cubiertos.

Julio, casi babeando, le recuerda que ha de quedarse completamente desnuda.

Reprimiendo una incipiente excitación concentrada entre sus piernas, Bella prosigue con la orden.

Con el tanga en sus pies, Bella levanta primero el pie izquierdo y luego el derecho. El antebrazo izquierdo cubre, como puede, sus tetas y la palma derecha su coñito.

Julio se sienta en el ínfimo asiento del probador y le pide que le acerque el tanguita. Bella lo hace con el pie. Sin acercarse al Hombre para nada.

Julio recoge el minúsculo tanga recién extraído.

Con sus dedos lo va abriendo.

Ante el pavor de Bella, Julio estampa el tanga contra su nariz. Una sensación de asco le recorre cuando Julio aspira con todas sus fuerzas.

Julio observa el desnudo cuerpo de Bella.

Julio le dice que ella está en un verdadero aprieto y que tiene dos opciones: la primera es no acceder a lo que le va a pedir y entonces eso significará que tendrán que llamar a la policía. Una policía donde Julio aún conserva buenos amigos y que seguro lo creerán, o la segunda, acceder a lo que le pida y todo quedará entre ellos cuatro.

Bella le pide que no le hagan daño.

Julio le da su palabra de honor que nadie le hará daño alguno. Y además que Julio no piensa tocarle ni un pelo. Ningún tipo de pelo.

Bella acepta la segunda opción.

Sonriendo le pide que empiece a jadear. A jadear como si le estuvieran follando y ella se estuviera muriendo de placer.

Bella lo mira aturdida. Bella piensa que es un hombre con gustos extraños. Un hombre que le ha prometido que no le tocará ni un pelo. La sustanciosa paga de fin de mes bien vale contentar al pobre Julio.

Bella empieza a jadear. El primer jadeo suena tan alto como falso.

Julio le pide que lo haga más bajo y con más sensualidad. Le dice que si contornea las caderas mientras gime, ella misma se irá metiendo en el tema.

Bella piensa que Julio sólo quiere hacer creer a los de fuera, a Borja y a Oscar, que se la está follando. 

Bella piensa en lo que pensará Borja.

Bella piensa en lo que pensará Oscar.

Bella piensa en lo que pensará su papá.

Bella empieza a jadear con los ojos cerrados.

Son jadeos cortos, llenos de lujuria y deseo contenido.

Bella mueve sus caderas de lado a lado.

Julio asiente y le pide que le diga Sí, Sí, Más, Más y Qué bien lo haces!.

Bella accede, entre jadeo y jadeo, a sus peticiones.

Fuera, Borja está hecho polvo. No se cree lo que está oyendo. No se puede creer que Bella haya accedido a follarse al viejo segurata. Borja no puede evitar excitarse al oírla jadear y pedirle más al viejo. Borja se avergüenza del despertar que nota en su entrepierna. 

Oscar recuerda lo que ya le hicieron a otra pareja en situaciones similares.

Oscar le susurra a Borja que pronto se podrá follar a su novia.

Borja le dice que Bella no es su novia.

Oscar sonríe maliciosamente.

Los dos quedan en silencio mirando unas cortinas cerradas. Borja imagina lo que está pasando dentro. Oscar, como ya sabe lo que pasa dentro, piensa como tentar a Borja.

Julio le pide a Bella que incline su cuerpo hacia delante, manteniendo las piernas rectas.

Bella lo hace, recordando que le ha prometido que no le tocaría un pelo. Julio le dice que cumplirá con su palabra.

Ahora le pide que se tire hacia atrás.

Un poco más.

Y más.

Bella nota las cortinas del probador rozando la fina piel de su trasero.

Julio le pide que dé un paso atrás.

Bella lo hace.

Las cortinas se separan por el centro.

El contacto de las cortinas pasa de su trasero a ambos lados de su cintura.

Ante Borja y Oscar aparece, bien abierto, el culo desnudo de Bella. Siguiendo la raja del trasero, se ven los pelitos del pubis. La rajita está completamente depilada. Sobre los carnosos labios que crean la raja queda, perfectamente a la vista, el arrugado ano de Bella.

Julio se desabrocha los pantalones y saca una verga considerable.

Empieza a masturbarse ante Bella mientras le pide que diga que quiere sentirla en su boca.

Bella niega con su cabeza.

Julio le dice que sólo le pide que lo diga, que no piensa hacerlo.

Bella lo dice con voz potente y sin vacilar.

Las palabras retumban en la cabeza de Borja como martillazos. A lo lejos oye como Oscar le pregunta si quiere follarse ese lindo coñito que tan apetitoso se abre para ellos. Borja casi ni oye las palabras. Se está imaginando a Bella comiéndole el miembro a Julio.

Bella observa deslumbrada el tamaño de la verga de Julio. Sólo ha visto alguna igual en las películas porno que le pilló un día a su hermano y que, algunas veces, Bella miraba en su habitación mientras se masturbaba. Ver semejante falo a pocos centímetros de su cara le produce unos pensamientos demasiado oscuros que Bella no quiere ni reconocer como suyos. La mano de Julio sube y baja abarcando menos de media polla. El enorme capullo que sale bajo la piel del prepucio seguro que ni le cabría, piensa Bella.

Julio, sin parar de meneársela, le pide que se toque el coño para los espectadores de fuera. 

Bella, muy a su pesar, empieza a estar excitada.

Mientras Julio le habla a Bella, Oscar sigue insistiendo a Borja. 

Ahora Borja ya ha oído y entendido lo que le propone Oscar. Le está pidiendo que se folle a Bella. 

Borja, un chico recto, serio, nunca podría hacerle algo semejante a Bella.

A la persona que tanto desea y ama.

A la persona de la que hasta ahora, lo más sexy que había conseguido era ver la tira de sus bragas asomando por encima de los pantalones.

A la persona que ahora le está enseñando el culo en pompa.

Oscar se reafirma en sus palabras. Le recuerda que, si se la folla, Bella no sabrá nunca quién ha sido. Siempre creerá que ha sido Oscar. 

Borja sabe que Oscar tiene razón. No tiene porqué enterarse que ha sido él. Es una ocasión para follarse un conejito en el que siempre ha pensado pero nunca ha conseguido.

Oscar le insiste a Borja, que si se la folla bien, Bella misma le pedirá que se lo haga por el culito.

El muro que representaría la resistencia de Borja empieza a temblar. Si Bella ha accedido a chupársela al viejo, porqué Borja, alguien que conoce de toda la vida, no puede follársela. Es injusto.

No puede ser que Borja piense semejante barbaridad. Frotándose los ojos, intenta alejar esos pensamientos de su cabeza.

Entre las piernas de Bella, aparece su mano. Con sus dedos centrales se frota el clítoris.

Claramente Borja y Oscar ven los dedos moverse en círculos en la parte superior del sexo de Bella.

No hay duda que las caderas se mueven en círculos contrarios a la mano. Eso no lo haría una persona que está sufriendo.

Ambos dejan de hablar.

Ahora los dedos de Bella suben un poco más y tocan los labios de su rosado coño.

Los dedos se separan.

Con ellos también los labios.

La apertura muestra las rosadas interioridades de su coño, con el agujero negro en el centro de todo.

Un agujero negro por donde se cuela el mínimo resto de resistencia que a Borja le quedaba.

Borja agarra el condón que Oscar le ofrece y se acerca a Bella.

Evidentemente Bella no lo ve. Tampoco se imagina lo que se le viene encima.

Julio llega a ver, por encima del culo de Bella, como Borja se acerca, condón en mano. Oscar ha vuelto a hacer su trabajo a la perfección.

También llega a ver como tira sus pantalones hasta los tobillos.

Ahora deja de mirar a Borja y se fija en Bella. No quiere perderse la cara que pondrá.

Julio le pide a Bella que diga que quiere que la follen.

Bella lo dice en voz alta y clara. Sigue creyendo que Julio sólo pretende alardear.

Cuando Borja oye como Bella pide que se la follen, se vuelve loco. El condón se le escapa entre los dedos y cae al suelo. Lo recoge al instante y rompe el plástico protector con los dientes. Con los dedos temblando consigue enfundar su erecto miembro.

Borja, con la polla en una mano, se acerca a Bella.

Borja flexiona un poco sus rodillas y levanta la polla, situando la punta entre los brillantes e hinchados labios vaginales de Bella.

Bella da un respingo cuando nota el contacto puntual que le viene por detrás.

Bella abre los ojos y mira a Julio.

Julio, sin parar de masturbarse, le dice que calle y acepte.

Bella aún mantiene el coño abierto con sus dedos.

Borja pasa una mano por su rajita. 

Bella está completamente empapada.

Borja aprieta su culo hacia Bella.

Borja ya nota el calor rodeando su capullo.

Borja mueve su mano arriba y abajo buscando la entrada a Bella con la punta de su verga. La entrada al paraíso.

Borja está tan nervioso que no acierta a dar con la entrada.

Bella, sin poder evitarlo, agarra la polla con la mano que abre sus bajos.

Bella da un respingo. Ni siquiera puede juntar las puntas de los dedos alrededor del diámetro que tiene el cilindro de carne.

Borja resopla al notar como Bella le agarra su palpitante polla.

Bella da gracias por que Oscar – Si supiese que es Borja el que la va a follar – se ha puesto un condón. Aunque en realidad, le gusta más notar una polla sin protección, con sus venas apretando contra su chocho, con la piel subiendo y bajando dentro de Bella, notando su calor. 

Bella misma lo pasea a lo largo de su raja.

A Bella le encanta eso.

Bella enfoca la húmeda punta del miembro en su agujero vaginal. Bella ha hecho miles de veces algo parecido cuando tiene la regla.

Borja nota como su polla se hunde un poco.

Borja ya está en la entrada a Bella.

Borja empuja.

El conducto venoso pasa a través de la palma de Bella y se aloja en sus profundidades.

Bella gime por la violenta y súbita penetración.

Borja vuelve atrás. Y le vuelve a empotrar.

Bella siente como su coño se abre ante el inexorable empuje de la polla.

Bella nota como su coño se abre como nunca lo ha hecho antes.

Bella nota como el calor y la humedad invaden su coño.

Bella nota como unos huevos rebotan contra su coño.

Bella siente que ha de gritar.

Bella grita.

Bella se gira para ver la cara de su follador. Las cortinas se lo impiden.

Los continuos envites le obligan a soltar la descomunal polla y apoyarse en las endebles paredes del probador y dejarse llevar por la follada a la que se ve sometida.

Julio observa las tetas de Bella yendo de delante a atrás con los pezones completamente hinchados y erectos.

Julio observa la cara de contenido placer que pone Bella.

Julio aumenta el ritmo de su paja al tiempo que se masajea los huevos.

Oscar, sentado en el mostrador, y sin despegar los ojos de un monitor, imita a Julio. Su miembro es bastante más modesto pero lo trabaja con igual eficacia.

Borja tira de Bella agarrándole por la cintura, haciéndole gemir cada vez que se hunde en ella. Borja gime cuando nota las nalgas de Bella rebotar en su bajo vientre.

Bella piensa en Borja. Se pregunta qué pensará al ver como se deja follar por un simple dependiente y un viejo y, además, que se lo esté pasando bien.

Un forcejeo en la entrada a su culo provoca que se olvide de Borja al instante.

Bella pide a gritos que por ahí no.

El dedo consigue entrar en su culito.

Bella dice que es virgen de ahí. 

Grave error.

Borja aprieta con un poco más de fuerza.

Julio le ordena que no ponga pegas y que se relaje. Que si no, le puede hacer daño.

Borja ya hunde medio dedo.

Lo mueve en círculos.

Borja lo saca y lo mete en su propia boca hasta el nudillo.

Borja piensa lo bien que sabe el culo de Bella.

Borja piensa lo bien que se debe estar dentro de un sitio que tiene un sabor tan increíble.

Saca la polla de su coño.

Bella emite un leve quejido. No le gusta el vacío en su coño. Ahora no.

El condón que se había puesto Borja, acaba a sus pies. Se lo ha puesto para no tener problemas de embarazos. Borja sabe que Bella es una chica sana.

Borja sube un poco su objetivo, apuntando con su polla libre de plástico a la arrugada diana de su culo.

Presión en el culo de Bella.

Algo lucha por entrar por un sitio considerado, hasta hoy, solamente una vía de salida.

Un nuevo empuje de caderas.

Bella siente un descosido atrás.

Borja nota como su polla realiza un súbito movimiento adelante.

Un gruñido.

Un grito.

Borja acaba de sodomizar a su compañera.

Y Bella nunca sabrá que ha sido Borja. Ahora le puede hacer lo que quiera.

Bella pide que se la saque.

Borja le responde con un nuevo apretón hacia el interior de su ojete.

Un nuevo ruego pidiendo que se retire.

Borja, completamente ido, le da un cachete en la nalga derecha. Ésta responde con la firmeza natural de su juventud.

Separando las nalgas puede observar como el enrojecido ano se deforma alrededor de su polla, haciéndole una presión que el coño ya no ofrecía.

Bella ruega que se la saque de ahí. Le duele.

Le duele sobre todo cuando saca la polla hasta la entrada y vuelve a clavarle el capullo en su culo. Notar el pliegue de la punta del falo separarle el ano le hace ver las estrellas.

Sin apenas oírle, Borja piensa que es la primera vez que la mete en un culo… Y espera que no sea la última.

Oscar, una vez ha comprobado que el video de seguridad funciona y registra perfectamente toda la escena, se acerca al lugar de la sodomización, sin pantalones y la polla totalmente tiesa.

Le grita a Julio que se la meta por la boca a Bella a ver si así calla de una vez y continua con lo suyo mirando la enculada a escasa distancia.

Julio se levanta.

Y le sonríe a Bella.

Bella intenta decirle, entre grito y grito cada vez que la polla entra más en su culo, que le había prometido que no le tocaría.

Bella no puede acabar la frase.

La boca es inundada por algo líquido y caliente.

Julio se aprieta la polla, logrando retener parte de la corrida.

Bella cierra la boca. Con el acto reflejo no puede evitar tragar algo de semen.

Julio se suelta la polla.

Un caliente y abundante chorro de esperma contenido choca contra la cara de Bella. Labios, nariz y párpados completamente embadurnados. 

Cuando Bella nota que la lluvia amaina, abre la boca y escupe lo que ha conseguido no tragarse.

Se mancha parte del pelo que le cuelga ante la cara.

Un pelo que sigue yendo y viniendo al ritmo de la inacabable enculada.

Una estalactita de esperma se le forma en los labios y se va agrandando en su natural camino hacia el suelo.

Borja nota un calor creciente, cercano al dolor, desde los huevos y creciendo hacia la punta de su polla.

Borja presiona con todas sus fuerzas hacia las profundidades del ojete de Bella.

Sus ojos se cierran.

Las bocas se abren.

Un gemido cruza el aire.

Las manos de Borja se aferran con fuerza en la cintura de Bella.

Borja llena el culo de Bella con todo el contenido de sus huevos.

Una gran corrida desatada con virulencia después de tantos años de espera.

Borja cierra los ojos intentando alargar la orgásmica sensación.

Fallándole las fuerzas, Borja se deja caer un poco. Se le doblan las rodillas.

Un poco de saliva le cae en el culo de Bella.

Borja mira el culo de Bella.

Borja se siente mal. Quiere desaparecer ahora mismo de allí.

Borja saca su flácida polla de dentro de Bella.

Bella gotea esperma por dos de sus orificios.

Bella gimotea.

Son lágrimas de rabia. No ha podido contener un orgasmo cuando ha sentido el semen cuajar en su recto.

Bella se recompone enseguida. No quiere darles el placer de verle llorar.

Además, no quiere preocupar a Borja…

Bella se queda sola en el probador.

Se enfunda la ropa que tiene y sale. Sin mirar a los ojos de nadie, recoge los pantalones del suelo y se los pone.

Siente asco al notar la humedad de su entrepierna que, naciendo desde el culo, llega a meterse en plena raja vaginal.

Julio dice que ya pueden irse.

Bella se abraza a Borja y empiezan a caminar.

Borja los mira por encima de la cabeza de Bella. Su mirada es de culpabilidad. No podría ser de otra forma. Julio y Oscar le acompañan la mirada con unas sonoras carcajadas.

Borja se siente mal. Se ha dejado llevar por su lado más oscuro.

Los dos llegan a la puerta.

Julio le dice a Bella que se deja algo.

Julio le lanza el tanga negro que ha intentado robar.

La prenda rebota contra el cuerpo de Bella y cae a sus pies.

Ahí se queda mientras Borja y Bella se van por la puerta.

Al verlos desaparecer, Oscar se va detrás del mostrador y saca una cinta del video de las cámaras de seguridad. Lo etiqueta con el título de «BORJA Y BELLA». Lo guarda en un armario del almacén. Le dice a Julio que pronto tendrán que comprar un nuevo armario. Casi no cabe ninguna cinta más.

….

Borja aparca ante la casa.

Bella sale sin mirarlo a la cara.

Está avergonzada por lo que Borja ha visto.

Está avergonzada por haberse excitado.

Necesita una ducha.

Borja tampoco se atreve a mirar a su cara.

Está avergonzado por haberse aprovechado de Bella.

Bella le dice que ni una palabra a Papá.

Borja le dice que él no ha visto nada.

Sólo puede pensar en el culo de Bella, su hermana melliza, siendo penetrado por su polla.

Necesita hacerse una paja.

BellaPerrix ❤️

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