JOSÉ MANUEL CIDRE

La pantalla del ordenador se iba cuadriculando a buen ritmo. Pronto el presidente Ratanasio abriría la sesión.

Ratilano mantenía unidas sus patas delanteras, como si realizase una devota plegaria,  mientras observaba que la asistencia colmaba las previsiones más optimistas. No era de extrañar. El único tema del orden del día era importante. Vital.

Los representantes de las distintas galerías intercambiaban en voz alta los saludos de rigor con una comedida diplomacia informal.

Ratanasio comenzó a rogar silencio. El congreso iba a comenzar.

Estimados representantes. Comenzó el presidente tomando en sus patas los papeles que le había acercado su secretario. -Os ruego por favor que vayáis silenciando los micros de vuestros dispositivos, agradeciéndoos de antemano la asistencia y la colaboración para que la celebración de este congreso sea lo más eficaz y rápida posible. Mirad, leo seguidamente el único punto del orden del día,  el cual conocéis bien.

Se aclaró la garganta y continuó. –En su momento, nuestros padres, después de una ardua deliberación así como de los esfuerzos y sacrificios personales de algunos héroes, consiguieron ponerle el cascabel al gato, pues bien, como no se le escapa a nadie aquel gato tuvo crías, varias crías que ya han crecido y han empezado a atacar las distintas galerías y a perjudicarnos de distinta forma. Necesitamos decidir a que gato le ponemos el cascabel. Hacia que gato deben ir nuestros principales esfuerzos. Bebió un poco de agua y continuó. -Una vez tomada la decisión, la operación de puesta del cascabel no entrañará tanto riesgo gracias a nuestro avanzado sistema de drones. Levantó la mirada. -Las señoras y señores representantes pueden ir pidiendo la palabra. Se abre la sesión.

Ratilano inspiró profundamente y recostó su espalda  en la silla ergonómica. Aún no pensaba intervenir, por lo que dispuso sus pequeñas orejas para que captasen con detalle las intervenciones de los congresistas.

A todo esto, el primer representante de las galerías del Norte se disponía a tomar la palabra.

-Señoras y señores representantes, como saben mi nombre  es Rataúlfo y explicaré mi propuesta brevemente.

Un molesto sonido interfería en su discurso. El presidente le interrumpió;

-A ver, por favor. Hemos recordado la necesidad de mutear los micros. Señoras y señores representantes, vamos a colaborar. Continúe.

-Gracias señor presidenteComo digo, seré breve. Es imprescindible parar al gato cobrizo. Como todos saben, se dedica a secar y contaminar las fuentes, quema los almacenes…, todo ello de forma que la calidad de nuestro medio ambiente se deteriora de continuo. Quedarnos sin medio ambiente es quedarnos sin vida. Ruego a este congreso apruebe la resolución de poner el cascabel al gato cobrizo.

Gracias señor representante. decía el presidente Ratanasio mientras el congresista silenciaba su micrófono.

La siguiente intervención no se hizo esperar. –Tiene la palabra la representante de las galerías del Sudoeste.

Señor presidente, señoras y señores representantes, mi nombre es Ratalía. No cabía duda de que se expresaba con energía y decisión. -La propuesta que voy a presentar responde a una situación sangrante ante la que hay que tomar medidas rápidas y drásticas. Como saben ustedes el gato rayado ya ha atacado en muchas ocasiones, demasiadas diría yo, con la particularidad de que su objetivo somos las ratonas. Demasiadas de nuestras hermanas han sufrido daños injustificables y, lo que es peor, – no pudo evitar que su voz se quebrase– una enorme cantidad de ellas ya no están entre nosotros. Tras respirar y beber, consiguió terminar con la misma rotundidad con la que se había pronunciado hasta el momento.-Por todo ello señoras y señores representantes, demando a esta asamblea, – paró un segundo- me atrevería a decir, exijo a este congreso en nombre de todas aquellas hermanas que faltan, que apruebe la resolución de poner el cascabel al gato rayado.

Bastantes congresistas prorrumpieron de inmediato en un sonoro aplauso, que hizo retumbar los micros y tuvo que ser acallado por el presidente, en pro de poder continuar con la sesión.

Ratilano por su parte comenzó a retorcer su bigote, como solía hacer en las ocasiones en que tenía que reflexionar profundamente, con la mirada fija en la pantalla y casi sin pestañear. Cuando se vino a dar cuenta, se había iniciado el turno del representante de las galerías del Sur.

-…La obsesión del gato gris son los ratones blancos. En los últimos dos años los ataques contra ratones blancos se han cuadruplicado. Estamos asistiendo a una auténtica limpieza étnica. Una limpieza étnica que va de mal en peor, sembrando cada vez más muerte y desesperación. Señoras y señores congresistas; no podemos transigir con este racismo criminal, necesitamos poner el cascabel al gato gris.

El presidente Ratanasio casi se disponía a convocar la votación, no esperaba más discursos cuando algo llamó la atención en su pantalla. Ratilano había pedido la palabra.

-Bien. Parece que el representante de la galería de Levante solicita intervenir. Ratilano, tiene la palabra;

-Gracias presidente. Señoras y señores representantes, he escuchado con atención sus intervenciones y he de decir que todas, todas sin excepción expresan problemas dramáticos. ¿A quién no le va a preocupar la destrucción de nuestro medio ambiente llevada a cabo por el gato cobrizo? ¿Quién no siente como se le abren las carnes ante la violencia contra las ratonas que despiadadamente realiza el rayado? ¿Y que decir sobre el racismo asesino y criminal del gato gris? Es urgente ponerles coto, y ya. Pero, teniendo esto en cuenta, congresistas, creo que nos olvidamos de algo principal, clave. -Las caras serias de los representantes y el grave silencio incrementaban la tensión. –El presidente recordaba como nuestros padres colocaron el cascabel al gato negro. Al padre de todos estos criminales. ¿Se nos ha olvidado? Si el gato cobrizo contamina nuestras aguas es porque es hijo del gato negro, si el rayado mata ratonas es por ser heredero de un criminal, al igual que el gris realiza limpiezas étnicas. Todos son asesinos, hijos del gran asesino, el gato negro. Representantes, si hay que actuar siguiendo prioridades, hay que actuar contra el gato negro. Necesitamos acciones contra las causas principales de nuestros problemas y no irnos por las ramas. Coloquemos el cascabel en el origen de todo. Coloquemos el cascabel, al gato negro… El aire se podía cortar. –Gracias, señor presidente. Y volvió a silenciar su micro.

-Bien, congresistas, ha llegado el momento de realizar la votación.

https://habitantedelanoche.wordpress.com/

3 comentarios sobre “El congreso online de los ratones

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s