ALBERTO MORENO

  (Relato infantil)    

En la llaga de cemento de la columna de ladrillo del porche de la casa, el caracol Roque llevaba varios días adherido con su ventosa.

 Allí no habia nada que comer.

Era inexplicable, ¿Qué haría allí tanto tiempo?.

El gorrion Marcial, visitaba todos los días el porche. El dueño de la casa, en una pajarera abierta, ponía trozitos de pan que los gorriones apreciaban, Marcial era un asiduo.

Reparo en el caracol y no entendia que hacia allí. Su curiosidad pudo mas que su impertinencia. ¡Que le importaba el caracol!.

Se acerco y en el idioma universal de los animales le pregunto que hacia allí.

Roque, no contesto, se limito a mirar de reojo al gorrion y no percibio ningún peligro. Marcial se marcho, se fue a  visitar sus ramitas preferidas de los arboles del jardín. Era un inquieto, no paraba ni un minuto en el mismo lugar. Su sistema nervioso y el del caracol Roque eran muy diferentes.

Al dia siguiente se repitió la  escena, Roque seguía en el mismo lugar.

Esta vez el gorrion Marcial le hizo una propuesta: ¿Quieres dar un paseo por el cielo, con tus ventosas te agarras a mis alas y veras la tierra desde el aire?.

¡Y si quieres, te llevo a ver el mar, esta cerca, en quince minutos estamos en la playa!.

Alli viven los peces, que no has visto nunca y las caracolas de mar, que tienen como tu una concha y viven dentro, como haceis los caracoles!.

Roque escuchaba con atención y le tentaba la idea, pero estaba muerto de miedo. ¡Yo en el cielo, me muero del susto!.

¡Lo voy a pensar, mañana hablamos, estaré aquí, en el mismo sitio!.

Roque aquella tarde comio todas las hojitas que le cogían en el estomago. ¡Si voy debo estar fuerte, nunca se sabe que puede pasar!.

Durmio, pensando en la aventura, estaba claro que en su interior habia tomado la decisión.

Al dia siguiente, el sol era radiante y no corria viento, Marcial el gorrion le pregunto: ¿Estas preparado, hace un tiempo explendido para volar!.

Roque solo dijo una palabra:

¡Vamos!.

Se encaramo como pudo al lomo del gorrion, activo sus ventosas, comprobó que estaba bien sujeto y esto le tranquilizó.

El gorrion Marcial, tomo inercia y en un pispas ya estaban en el aire. Roque extendio sus dos tentáculos a tope, en cuyas puntas están los ojos , para ver mejor la tierra desde el aire. El gorrion le pregunto si solo quería un paseo o ir a ver el mar.

Roque, envalentonado, contesto:

Vamos a ver el mar!.

El vuelo  aumento altura y velocidad, pero Roque se habia convertido en un caracol valiente, habia perdido el miedo.

¡Que gusto!, ¡Que maravilla, me gustaría tener alas como tu!.

A los pocos minutos, empezaron a ver el mar, el gorrion aflojo la velocidad y fue descendiendo hasta quedar cerca de la superficien del agua.

¡Todo eso es agua!, Es inmnenso!, exclamo Roque.

Marcial, busco una playa que tuviera rocas que sobresalíeran del agua, incluso que las olas no alcanzaran  su parte alta. Asi podía apear a Roque para q este viera los peces.

Al final eligieron una, la mas alta que tenia un caminito que permitia bajar hasta la superficie del agua.

Pronto un banco de peces, comenzaron a rodear la roca y mirar al caracol. Ambos se miraban extrañados, ni los peces habían visto antes un caracol ni el caracol habia visto nunca un pez.

De nuevo el lenguaje universal de los animales, les permitió comunicarse.

¿De donde eres, como has venido hasta aquí, como te llamas, donde vives, sabes nadar?, el pez mas bocazas le hacia estas preguntas a Roque.

Roque contesto con buen tono las preguntas y luego le llego a el el turno.

¿Y vosotros podeis vivir en la tierra, siempre estais en el agua, hay peces mas grandes que vosotros?.

Estuvieron de chachara un buen rato.

Marcial el gorrion, viendo que todo marchaba, se fue a unos arboles que crecían cerca de la playa, en sus ramas se sentía feliz.

Cuando ya la conversación de los peces y Roque estaba decayendo, apareció de improviso, acercándose a la roca una caracola que tenia un caparazon de colores preciosos.

Parecia timida, se acercaba muy despacio, al final alcanzo el filo de la roca.

 Desde allí, podía ver mejor a Roque y Roque Puso de inmediato sus ojos en la caracola.

¿Esto no es un pez, se dijo para si?.

¡Hola guaperas!, Roque no solo habia perdido el miedo sino también su timidez.

La caracola, le pregundo quien era y donde vivía.

Roque, explico que vivía en un jardín, con muchas plantas y que su amigo el gorrion Marcial le habia traído a conocer el mar.

Pronto la caracola y el caracol hicieron buenas migas, se dijeron sus nombres.

¡Yo me llamo Marina y tu?.

¡Yo me llamo Roque, como mi abuelo!

¿Y cuanto tiempo te quedas aquí?, pregunto Marina.

¡No se!, dependo de mi amigo el gorrion, el dira cuando regresamos!.

Marcial apareció, vio la escena y sonrió para sus adentros, ¡El Roque ligando, que morros tiene!.

¡Roque tenemos que irnos, otro dia volvemos!.

Marina y Roque se despidieron, el caracol se volvió a encaramarse en el lomo del gorrion y emprendieron el vuelo.

El vuelo de vuelta fue otra gozada para Roque, se cruzaron con una bandada de golondrinas que cambiaron el rumbo y siguieron a Marcial y a Roque, no entendían lo que estaban viendo: Un caracol subido en las alas de un gorrion.

Marcial aumento la velocidad del vuelo, y al final se convirtió en una carrera, el gorrion llego primero, descendió al jardín de Roque y se despidieron  hasta el dia siguiente.

Cuando los otros caracoles vieron aterrizar a Roque todos acudieron a saber donde habia estado.

Las preguntas eran todas a la vez:

¿A dónde has ido?, ¿Cómo te cogias al gorrion para no caerte?,¿Qué has visto?.

Roque, como un personaje importante empezó a narrar la aventura. Los caracoles escuchaban con una mezcla de curiosidad y miedo.

¡Hemos ido a ver el mar, es una inmensa cantidad de agua, que no se ve el final y allí viven unos animales que se llaman peces, que solo respiran en el agua, fuera se mueren, tienen unas cosas a los lados como alas, pero se llaman aletas, les sirve para nadar, que es como andar en el agua, son animales malos , los grandes se comen a los pequeños, uno me conto una historia: “Como su carne estaba muy rica, todos los grandullones lo perseguían, entonces, el cambio su comida, para ver si su carne se volvía amarga. Comenzo a comer unas algas amargas que crecen en el fondo del mar, las algas son como plantas, son las lechugas que viven en el mar.

El cambio de comida hizo que el sabor de su carne fuera amargo y entonces los peces grandullones lo dejaron en paz.

Muchos compañeros de aquel pez tan listo copiaron y viven gracias a la idea”.

¡Una buena idea es un tesoro!, añadió Roque, ya en su nuevo papel de profesor de caracoles.

Aquellas charlas se repitieron varias semanas, se sentaban en el césped de su jardín y escuchaban y preguntaban a Roque.

Llego el momento de hablar de Marina:

¡Tambien viven en el mar caracolas, llevan su casa a cuestas, como nosotros y viven dentro de sus caparazones, casi todas son chicas, he conocido a una que pienso volver a verla!.

Marcial, una mañana, le pregunto a Roque si quería volver al mar. A Roque le falto tiempo para decir ¡Si!.

¡Pues, vamonos ahora y volvemos esta tarde!. Dijo Marcial.

Dicho y hecho. Se acoplaron uno encima del otro y emprendieron el vuelo. Esta vez, el viento dificultaba a Marcial mantener la dirección y la altura, fue algo mas peligroso, pero Roque se habia vuelto temerario, hasta se divertia con los revoloteos .

Llegaron, encontraron la roca y Marcial descendió lentamente y dejo a Roque en el mismo sitio que la primera vez.

La escena fue un calco de la anterior. Primero aparecieron los bancos de peces, esta vez habia mas, los habia mas grandes y de otras formas. Se repitieron las preguntas. Roque volvió a explicar que el vivía en la tierra y no sabia nadar.

Un momento después apareció Marina, venia acompañada de varias caracolas, todas con sus caparazones de colores distintos y preciosos.

¡Hola guapo!, le saludo Marina, ¡Te presento a mis amigas, les he hablado de ti!.

Roque, muy educado, bajo hasta la base de la roca, justo donde llegaba el nivel del agua y fue saludando una a una.

¡`Dice Marina que es posible que ella visite tu jardín!, quiere conocer donde vives!.

¡Nosotras podemos respirar dentro y fuera del agua!.

Aquella noticia, que Roque no sabia, le entusiasmo.

Roque prometio enviar al gorrion Marcial a recogerla, este que no tardo en aparecer, medio en la conversación:

¡Mañana a esta hora estoy aquí, coge algo de comida por si no te gustan las lechugas, además el jardín tiene piscina y podras bañarte!,

A las otras caracolas se les hacía  la boca agua. Ellas también querían ir.

El viaje de la caracola Marina fue algo mas difícil para Marcial, tuvo que volar mas despacio, pero al final llegaron.

Roque y todos sus amigos caracoles que conocían la noticia estaban congregados en el jardín para darle la bienvenida.

Cuando Marina se apeo de las alas de Marcial y pudo caminar por el césped, dijo:¡ Que delicia!.

Roque primero la saludo cariñosamente y los otros caracoles en fila india  le dieron la bienvenida.

Marcial, se despidió, tenia que atender sus asuntos.

Roque le hizo un recorrido a Marina, le enseño las plantas que daban las hojas que ellos comían, Marina las probo y dijo que estaban mas ricas que las algas, se dio un baño en la piscina.

A los pocos días dio clases de flotacion y natación a todos los caracoles. Estos, estaban entusiasmados con la caracola.

¡Nosotros queremos que vengan sus amigas!.

Marcial se preocupo, cada caracol le pedia un viaje para ir a ver el mar y para traerse una caracola, mucho trabajo para él.

¡Voy a tener que montar una línea aérea!, Hablare con mis compañeros y organizamos una escuadrilla .

Al final veinte gorriones dijeron que se prestaban al viaje. Marcial propuso un vuelo de prueba, ellos le seguirían, aprenderían el camino y después se tomaba la decisión.

Hasta aquí lo que sabe el autor de esta historia.

Hay rumores no confirmados, que veinte caracoles hicieron el viaje, que veinte caracolas enamoradas de veinte caracoles vinieron a vivir al jardín de Roque .

Otro rumor no confirmado dice que un lagarto mal nacido que compartia el jardín dijo a todos los animalitos que vivian allí, que las caracolas eran emigrantas sin papeles y estaban ilegales, al final el lagarto se murió de viejo y se acabo el problema.

Otro rumor era distinto. Decia que los caracoles al aprender a nadar en la piscina se volvieron mas activos y dinámicos y organizaban los domingos una carrera de velocidad. Tambien Marcial, que termino por organizar el transporte aéreo , les llevo un dia al zoologico de la ciudad, cuando vieron los elefantes y las jirafas se desmayaron estuperfactos y hubo que llevarlos al jardín donde vivian con grandes dificultades.

Estos rumores, si alguna lectora de esta historia los investiga, podrían añadirse y continuar el relato.

                                                -FIN-

REGALO  a Angela en su 9º cumple de su abuelo Alberto

2 comentarios sobre “El caracol Roque y la Caracola MARINA

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