FRAN REL

MARISA
“¿Folláremos hoy?” pensaba mientras terminaba de arreglarme delante del espejo. El polvo de ayer había sido bastante diferente al de la noche, mucho más largo e intenso. El primero había sido morboso pero el de ayer había sido puro sexo. “Y Dani se portó mucho mejor, no una maravilla pero muy bien”. Me puse a pensar en el polvo y me entró un escalofrío “tiene una buena polla, eso sin duda, pero además es que está muy bueno”. Si hoy quería un polvo, no tendría ningún problema, eso desde luego, pero que lo pidiera él, de mí no iba a salir.

Entonces escuchó ruido y fue a la cocina para encontrarse a Dani vestido y entrando en la cocina. Me vio y vino a mí, dándome un pico y un buenos días… decepcionante…

DANI
Me había levantado cansado y con dolor de cabeza. La ducha me había despejado pero estaba aún medio dormido. Me senté a desayunar, esperando que el café me despertara del todo. Marisa estaba poco habladora, para variar. Pensé “esta se siente culpable, a ver por donde sale”. Nos sentamos y empezamos a comer. Entonces ella dijo:

  • Dani, tenemos que hablar
  • Ya me lo imaginaba
  • Lo que ha pasado, sabes que no está bien
  • Sí, bueno…
  • Pero ha pasado
  • Ya
  • Ahora, lo que tienes que tener muy claro es que no quiero nada de jueguecitos delante de tu tío o los niños
  • ¿A qué te refieres?
  • A insinuaciones, risas tontas, miradas… eso lo guardas para el desayuno o la cama, pero nada delante de tu tío, que no tiene un pelo de tonto

Me quedé mirándola y le dije:

  • Pensaba que me ibas a decir que ya no íbamos a tener más sexo
  • Bueno, una vez que ya hemos cometido el pecado, es tontería no disfrutarlo

Mirándome con una sonrisa. Y dijo:

  • Un polvete de vez en cuando no está mal ¿no?
  • No, para nada
  • Pero, por favor, mucho cuidado con tu tío, no le quiero hacer daño y tú y yo tendríamos mucho que perder si se entera
  • Ya

Y entonces se puso a hablar de otras cosas, de los niños, vecinas… Terminamos de desayunar y ella se levantó a dejar los platos en el fregadero. Le iba a decir que me iba pero entonces le miré el culo bien ajustado con sus mallas y me empecé a animar. Me levanté y le agarré el culo diciéndole:

  • Me encanta tu culo

Marisa giró la cabeza para mirarme con una gran sonrisa en su boca. Entonces dijo:

  • ¿Solo mi culo?

Le agarré las tetas desde atrás y le dije:

  • No, éstas también me encantan

Me había pegado a ella y Marisa movió su culo restregándose por mi paquete. Le aparté el pelo del cuello y se lo besé y lamí. Marisa dejó de fregar los platos y se apoyó en la encimera, gimiendo mientras yo seguía besando su cuello y le apretaba las tetas. Ella, mientras tanto, no dejaba de mover su culo por mi paquete, que ya estaba duro. Metí una mano dentro de sus mallas y acaricié su coño por encima de las bragas. Cuando lo noté bien húmedo, metí la mano dentro de las bragas y la masturbé mientras seguía besándola el cuello. Entonces le dije al oído:

  • Eres muy zorra

Marisa jadeó y no dijo nada más, solo aumentó el ritmo de sus gemidos. La seguí masturbando rápido y le dije:

  • Tienes el coño chorreando, que zorrita eres

Marisa giró la cabeza para buscar mi boca y nos dimos un morreo con mucha lengua mientras seguía con mis dedos dentro de su coño. Entonces me separé y le bajé las mallas y las bragas. Me puse de cuclillas y le mordí una nalga. Ella gritó y se inclinó para dejar el culo en pompa. Le metí dos dedos en el coño y los moví rápido mientras con el pulgar le acariciaba el clítoris. Marisa no paraba de gemir. Le dije:

  • ¿Quieres mi polla, zorra?
  • ¿Quieres que te folle?
  • Sí, ya

Me levanté, me saqué la polla y se la metí en su coño chorreando. Ella dio un grito placentero y empecé a follarla hasta que se corrió. Me salí de ella y la miré, allí inclinada sobre la encimera, con el culo en pompa, la ropa por los tobillos, estaba muy sexy.

Me bajé los pantalones y me senté en la silla. Le dije:

  • Ven, chúpame la polla, zorra

Marisa se giró, mirándome aún descompuesta por el orgasmo. Entonces vino a mí y se arrodilló entre mis piernas y comenzó a mamármela. Le dije:

  • Sabe a coño ¿verdad?

Ella seguía chupando y mirándome, sin poder decir nada. Le dije:

  • A coño de zorra

Le iba diciendo las cosas que Gema me había dicho y por ahora, a Marisa parecía gustarle. La mamada la estaba haciendo con muchas ganas. La tuve que parar, me iba a correr como siguiera así. Le dije:

  • Móntame zorrita

Marisa se levantó, se quitó los zapatos, las mallas y las bragas y se sentó a horcajada sobre mí, clavándose mi polla en un coño que seguía muy mojado. Comenzó una nueva cabalgada. Le quité la parte de arriba dejando sus tetas al aire que apreté, chupé y mordisqueé mientras ella no paraba de moverse encima mía. Y entonces aumentó el ritmo y sus gemidos hasta que me corrí y ella al poco. Nos quedamos abrazados en esa postura, recuperando la respiración. Luego me dio un morreo lento y se levantó para irse al baño. Salió al poco para recoger su ropa y ponérsela, mirándome con una sonrisa. Le dije:

  • Un polvete como este ¿no?
  • Algo así

Riéndose. Me despedí de ella con otro beso y me fui. Solo era jueves y ya llevaba un par de polvos con Marta, tres con mi tía y dos con Gema. Y seguramente otro esa noche con Gema al contarle como le había hecho caso con los insultos. Menuda semana.

Llegué a la facultad y vi de lejos a Marta y Charo hablando pero me entretuve con otros compañeros. Al rato se me acercó Marta y cuando nos quedamos solos me dijo:

  • Entonces, esta noche ¿quedamos en tu casa?

No me acordaba para nada que había quedado con Marta, y yo haciendo planes para quedar con Gema. La miré y ella notó algo porque dijo:

  • Ya has quedado ¿no?
  • No, no, es que se me había olvidado, lo siento
  • Bueno, si no tienes ganas, no pasa nada
  • Claro que tengo ganas, es solo que ando despistado
  • ¿Seguro?
  • Sí, sí
  • ¿A qué hora me paso?
  • mmmm, no sé, te aviso y paso a recogerte
  • No hace falta
  • Sí, no hay problema, te recojo
  • Vale

Me jodía no quedar con Gema pero ya le había dicho a Marta de quedarse en mi casa y también me apetecía pasar la noche con ella. Me reí por dentro pensando que había pasado de tener problemas por no tener con quien mojar, a ahora tener que decidir con cual, como cambiaba todo.

Por la tarde-noche, me duché e iba ya a avisar a Marta para recogerla, comer algo y luego volver a mi casa cuando llamaron a mi puerta. Abrí para encontrarme a una Gema vestida con un mini vestido y sonriente. Me dijo:

  • Venga, vente, que hoy tengo ganas de bailar

La miré, estaba super sexy con ese vestido tan ajustado y cortito. Le dije:

  • Pero es que he quedado con Marta
  • Pues que se venga
  • No sé si querrá
  • Tú llámala, que se venga, pero vámonos ya y me cuentas por el camino como ha ido con Marisa, te la has follado esta mañana ¿no?

Y tiró de mí para llevarme con ella a mi coche donde le conté todo y Gema sonreía diciéndome:

  • Ves como siempre tengo razón jajaja

Me dio un morreo en toda regla y luego arrancamos para ir a un bar a comer algo. Estuvimos un rato los dos solos, charlando, besándonos de vez en cuando y tocándonos mucho y a eso de las 10 de la noche, Gema dijo:

  • Oye ¿Qué pasa con Marta?

Me quedé de piedra, se me había olvidado completamente. Le dije:

  • Joe, se me ha olvidado
  • ¿No la has llamado?
  • Pero si no me has dejado!!!
  • ¿Yo? pero si te dije que la llamaras
  • Pues no sé cuando si no has parado de meterme mano
  • Ya, claro, jajaja, anda, llámala y que vaya a… espera, voy a ver donde andan

Y se puso a mirar su móvil y luego me dijo el sitio. Fui a llamar a Marta pero entonces pensé “¿Quiero que venga?” Tenía a Gema allí al lado, super sexy y juguetona. Quedar con Marta estaba muy bien pero es que Gema era mucha Gema y se la notaba caliente y con ganas de cualquier cosa. Al final escribí a Marta diciéndole que no podía quedar, que me habían liado unos amigos y no sabía cuando iba a acabar. Ella me escribió casi de inmediato:

  • Cuando termines, si tienes ganas, me llamas y te pasas por aquí
  • Es que no sé cuando voy a terminar
  • Ya, bueno, no me importa la hora, ya sabes

Me sentí como un cabrón, ella con tantas ganas de verme y yo sin decirle la verdad.

  • Bueno, tú no me esperes ¿eh?
  • Ya, ya, voy a estudiar, pero me acostaré tarde
  • ok, te dejo, y perdona
  • Nada

Apagué el móvil sintiéndome mal pero llegó Gema diciendo:

  • Venga, vamos, que no vamos a parar de bailar jajaja

Y me olvidé de Marta.

MARTA…
Miré el móvil, estaba claro que no iba a venir, se estaba divirtiendo y no iba a venir a follar con la aburrida canija. Esta vez ni me había dicho que fuera, la cosa estaba clara. Si quería follar, le había dejado claro que yo estaba disponible, ya vendría si no conseguía otra. Y se sentó a estudiar muy desanimada.

DANI….
Era cierto que Gema tenía ganas de bailar, no paró en todo el rato. Bailaba y se enrollaba conmigo pero también hacía lo mismo con otros. La vi enrollada con otras dos tías. A quien no vi fue a Lily en toda la noche, y al par de horas, perdí a Gema. Le escribí pero ya no respondió. Me quedé pensando en irme y pasarme por casa de Marta pero me sabía mal, ella no se merecía tenerla de segunda opción, era rastrero por mi parte. Me lo estuve pensando unos minutos y al final decidí que no, que era muy feo hacia Marta, no la quería tratar así, me parecía despectivo e irrespetuoso y Marta era una amiga, no solo alguien con quien follar. Miré a mi alrededor, vi a unas amigas de Gema y me puse a bailar con ellas, quizás conseguía cacho con otra pero nada, mucho jugueteo, algún beso pero nada de nada. Al final me fui a casa solo y tarde, pasadas las 4 de la noche, y sin noticias de Gema.

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