KERANOS

Salimos del agua yendo con el resto. Irene nos miraba con una sonrisa pícara y recogimos todo, dejándolo en el apartamento y dándonos una ducha por turnos. Cada pareja compartimos ducha y luego se duchó Noelia. Todas salieron con el pelo mojado, estaban muy guapas. Fuimos a un restaurante que había cerca, donde comimos estupendamente y el trato era muy bueno, ya que Irene conocía a los dueños al ir allí todos los veranos. Después de estar un buen rato y ponernos morados mientras conversábamos, regresamos al apartamento para reposar y resguardarnos del sol que picaba como un demonio.

Entre el viaje, el rato que habíamos estado en la playa y la copiosa comida que acabábamos de hacer, nos entró sueño y cada pareja nos fuimos a nuestra habitación, quedándose Noelia en el salón. Elena y yo nos pusimos la tele, ya que yo no soy una persona de echar siesta. Tengo que estar muerto o enfermo para dormir siesta, por lo que me relajé mirando la tele, pero ella sí que se durmió abrazadita a mí. Bajé el volumen de la televisión para no molestar a Elena, quedándonos en silencio. Entonces empecé a oír ruidos y gemidos. Por los gemidos supuse que los ruidos eran del cabecero de la cama al golpear la pared. Con cuidado me libré del abrazo de Elena para no despertarla y me levanté, cerrando la puerta cuando salí. Fui a la habitación de la otra pareja y llamé a la puerta. Pararon los ruidos e Irene me dijo que pasara. Dudé un poco, pero entré y cerré la puerta. Me encontré a Irene tumbada boca arriba, abierta de patas y a Mario encima de ella.

J: Joder…
I: ¿Te quieres unir?
J: No me jodas, anda…
M: A mí no me importa, ya lo sabes.
I: Uff, es que estoy muy cachonda con lo que ha pasado esta mañana…
M: Anda que avisáis, cabrones…
J: Ha salido improvisado y casi nos pillan.
I: ¿Qué pasa entonces?
J: Pues eso precisamente, que os cortéis un poco, que está ahí la hermana de Elena. No os digo que no folleis, pero que os cortéis un poco, por favor.
M: Pero, ¿ella es virgen?
J: Que yo sepa no, pero, ¿qué tiene que ver?
M: Por si se escandaliza o algo.
I: Esa niña parece muy espabilada, no creo que se escandalice por oírnos ni nada, jajaja. No te preocupes Javi, estás muy tenso. Relájate, estamos de vacaciones.
J: Ya, ya, si todo va bien, pero prefiero ir con cuidado.
M: ¿Cuidado de qué?
J: Nada, os dejo a lo vuestro.

Salí de la habitación con cuidado y cuando llegué a la parte de donde estaba el baño, salió Noelia. Se me quedó mirando fijamente y seguí hasta nuestra habitación, entrando y acostándome de nuevo junto a Elena. Ella se volvió a abrazar a mí y me puse a pensar en la coincidencia de encontrarme a Noelia al pasar junto al baño y más que eso en la manera en la que me miró durante un rato. Algo raro pasaba. ¿Tal vez había oído a la otra pareja y verme venir de ahí le dio pie a pensar algo que no fue? Me empecé a poner nervioso por si creía que estábamos follando entre todos, porque por la mañana también puso cara de sospecha al ver varias cosas.

Afortunadamente, su comportamiento no cambió lo más mínimo cuando nos bajamos a la playa a media tarde cuando el sol ya no pegaba tanto. Nos volvimos a echar crema y todo fue bien, tomando el sol más liviano y yendo a darnos un baño, todos juntos en ocasiones. Todo parecía ir de maravilla y como habíamos descansado un poco después de comer, cuando regresamos al apartamento nos volvimos a duchar para salir un poco por la noche. Empezamos a pasear por el paseo marítimo cada pareja cogida de la mano, viendo toda la ciudad por la parte de la costa. Paramos en un bar y nos sentamos en su terraza para cenar tapeando un poco. Estuve muy a gusto, relajado al ver que todo iba perfectamente, disfrutaba de mi pareja y de mis amigos, incluso de Noelia, quien se comportaba como una persona normal y racional. Todos estuvimos muy participativos en las conversaciones que no paraban de suceder una tras otra.

Cuando acabamos de cenar seguimos paseando y oímos un ruido de música que venía de un hotel. Nos acercamos y como vimos que no había seguridad ni nada en la puerta, nos colamos y fuimos a donde estaba todo el ruido. Había gente, pero no tanta por ser un hotel que estaba casi a las afueras, lejos de la parte céntrica de la ciudad donde estaba todo a rebosar. Cuando llegamos a ese sitio, vimos que había un escenario junto a una piscina enorme, pero no era una de esas fiestas en las que la gente se baña mientras tiene el lugar el concierto. No había nadie en la piscina, las personas que habían estaban sentadas en sillas que se disponían como si fuera la terraza de un bar. Todo el mundo iba vestido con look muy playero, cosa que nos hizo encajar bien en el ambiente para dar el pego y que no nos echaran.

Sobre el escenario había un grupito de gente joven haciendo música. Por lo que se veía, estaban imitando a los Beatles, era un concierto con todas sus canciones, o al menos las más conocidas y no lo hacían nada mal. En cuanto vimos lo que pasaba, Mario y yo nos miramos, levantando las cejas en un gesto de complicidad, del cual Irene se dio cuenta y sonrió al vernos así. Nos sentamos y como vimos que no venía ningún camarero, Mario y yo fuimos a por las bebidas.

-¿Te acuerdas? (dijo Mario una vez llegamos a la barra)
-Claro, ¿por qué crees que te he mirado?
-Joder, ha llovido, ¿eh?
-Ya ves. Estuvo bien.
-Sí, me lo pasaba bien, lástima que fue justo antes de entrar a la universidad y cada uno fue por su lado.
-Hubiera estado bien seguir.
-¿De qué habláis? (preguntó Irene, que finalmente vino a ayudarnos a llevar todas las bebidas)
M: Nada, cosas del instituto.
I: Secretitos… ¿Por eso os mirabais antes así?
M: Sí, era por eso.
I: ¿Qué es? Va…
J: Nada, que antes de irnos a la universidad, en el instituto hicimos un miniconcierto.
I: ¿Sí? Mario, no me habías dicho que eras músico… Jajajaja.
M: Jajajaja, que tonta eres.
J: Que va, nada de eso. Si fueron cuatro canciones sueltas…
M: No digas eso hombre… No lo hicimos tan mal.
J: Bueno, fue hace mucho…
I: ¿Os animáis?
J: ¿Qué dices? Anda… Cállate, jajaja.
I: Huy… Que le da vergüenza al hombretón.
J: Pues un poco, la verdad.
M: Por mí no hay problema.
I: Venga, Javi… Ya verás cómo se pone Elena, se le va a hacer el coñito agua. La conozco y sé que le va a gustar.
J: Déjate, anda…
I: Que soso eres, hijo…

Volvimos a sentarnos todos juntos y disfrutamos del concierto que dieron mientras nos tomábamos una copa. Elena se puso muy apegada a mí, estaba disfrutando bastante del momento, agarrando mi brazo y echándose sobre él, apoyando su cabeza en él. Irene se excusó para ir al baño y tardó en venir, pero vino justo para ver el final del concierto, trayendo más copas, ayudada por el camarero, ya que la gente empezaba a irse. Una vez acabó el evento, Irene se levantó.

I: Bueno, y ahora hay una sorpresita.

Todos la miramos extrañados.

I: Resulta que Mario y Javi saben un poquito de música y he hablado con el personal y no hay problema con que toquen un poquito. De hecho, les ha gustado la idea.
J: Joder, no se puede estar quiera, no…
M: Jajajaja, venga Javi, vamos.
J: Tío, que son muchos años sin tocar, vamos a hacer el ridículo…
E: Javi, no sabía esto… Anda, hazlo por mí…
J: Me da vergüenza…
E: Porfa… (dijo poniéndome ojitos)
J: El caso es comerme un marrón, jajajaja. Venga, va.

Mario y yo nos subimos al escenario y en lo que debatimos qué hacer, todo el mundo se fue para mí alivio. Solo nos escucharían las chicas, quienes estaban pegadas al escenario. Mario se vino arriba y dijo de tocar algo que no si quiera ensayamos en su día para lo que hicimos en el instituto. Me negué porque entre los años que llevábamos sin tocar y que no conocíamos nada de cómo tocar esa canción, seguro que salía mal. Después de debatir, nos pusimos de acuerdo con una canción que era más lenta y vocal que el resto que ensayamos en su día, ya que nos gustaba un grupo en especial de heavy metal y dudamos que les gustara a las chicas esos berridos que contenían la mayoría de las canciones, aunque también tuvieran su parte vocal. La canción era todo lo opuesto a lo que ese grupo solía expresar en sus canciones, por eso la elegimos en su día, nos pareció especial y tampoco queríamos que todo fueran gritos, para que la gente a la que no le gustara eso, pudiera al menos disfrutar con esa canción.

-Esa está bien, pero, ¿cómo lo hacemos? Solo somos dos.
-Pues tú rocas la batería y yo la guitarra acústica, como aquella vez, Javi.
-Pero, ¿y el bajo? ¿Y quién canta?
-Pues sin bajo.
-Pero tío, el bajo de esa canción es la ostia.
-Javi, es lo que hay. Yo no sé tocarlo ni tú tampoco.
-Venga, va.
-Y para cantar… Pues eres tú el que sabe hablar mejor inglés…
-Mario, no me jodas.
-Venga coño, con la vergüenza. Ni que te fueras a sacar la polla ahí delante, jajajaja.
-Pues casi prefiero eso…
-Eso luego más tarde en el apartamento. Va, yo te ayudo con los coros.
-Pero que yo no tengo voz para cantar.
-Javi, no somos profesionales. Es por hacer la gracia. Mira Elena lo ilusionada que está. Hazlo por ella.
-Joder, como me liais…

Al final nos decidimos en hacer eso, tocaríamos esa canción, con Mario en la guitarra y yo en la batería y cantando. Me moría de vergüenza, pero bueno, al menos solo teníamos a tres personas de público. A pesar de los años que pasaron, empezamos y no lo hicimos mal. Mi parte en la batería no era tan complicada, era algo muy ligero y Mario tocaba bien, así que no estábamos haciendo tanto el ridículo. El problema fue cuando me tocó cantar. Nunca lo había hecho de esa manera y me daba vergüenza, pero recordaba la letra de la canción y cerré los ojos para concentrarme y hacer como que estaba solo para que no me diera tanta vergüenza. Empecé, intentando entonar y poner una voz más suave y no fue tan mal la cosa. Lo malo era que el cabrón de Mario me dejó medio tirado y solo me ayudaba en el estribillo, aunque la canción era de esa manera, se repetía las últimas palabras de cada frase en el estribillo y era lo que él hacía. Me sorprendí a mí mismo al no estar haciéndolo tan mal, pudiendo tocar la batería, aunque durante toda la canción era solo tocar los platillos prácticamente, de manera muy suave mientras Mario tocaba la guitarra bastante bien. Por suerte la canción era cortita y fue bien y llegó el momento final en el que ya se acabó la letra y la melodía seguía, apagándose la guitarra, dando lugar a un pequeño solo de batería, en el que me explayé y me vine arriba, haciéndolo bastante bien. Cuando acabamos, Irene se puso a aplaudir y a silbar como una loca. Abrí los ojos y las veía contentas a ella y a Noelia, sonriendo y aplaudiendo. Sin embargo, Elena aplaudía, pero se le saltaron las lágrimas. Me dio cosilla y fuimos rápidamente. Cuando llegamos a ellas, Elena me abrazó.

E: Ay, Javi… Qué bonito…
J: ¿Te ha gustado?
E: Mucho. No sabía que hacías esto…
J: No he cantado en mi vida, jajaja. Y lo de la batería pues fue puntual, llevo mucho sin tocarla.

Mientras Elena me abrazaba, miré a los demás y vi a Irene darle un morreo a Mario. Noelia nos miraba con una pequeña sonrisa en la boca.

E: Ay, me he puesto tontorrona…
I: Venga Elena, que tu chico lo ha hecho muy bien, luego tienes que hacer de groupie, jajajaja.
E: Cállate tonta, jajajaja.
M: ¿Has visto Javi? Lo hemos hecho de puta madre.
J: No ha estado mal, no. Pero me podías haber ayudado un poco más, cabrón… Jajajaja.

Nos fuimos de allí, con el personal del hotel despidiéndose de nosotros, era gente muy amable. Regresamos hasta la zona donde estaba el apartamento, pero antes paramos en un chino para comprar unas cervezas y nos fuimos a la playa para sentarnos. Irene me dijo que quería hablar conmigo a solas y nos apartamos un poco de los demás, dejando a Elena, Mario y Noelia hablando entre ellos. Irene y yo nos sentamos en la arena y empezamos a hablar mientras bebíamos cerveza.

-Ha estado muy bien la cosa, me ha gustado como lo habéis hecho.
-Sí, no ha estado mal. Ya he visto como le comías la boca a Mario, jajaja.
-Me ha puesto que mi chico sepa tocar la guitarra. No tenía ni idea.
-Bueno, no es que tuviéramos mucha idea, era un hobby. No dábamos clases ni nada. A Mario le regalaron una guitarra y empezó a trastear con ella.
-¿Y tú?
-Bueno, mi hermano tenía una batería y cuando se fue a la universidad, pues aproveché para usarla yo un poco de vez en cuando y como Mario y yo compartíamos gustos musicales, pues lo hablamos y con otros tres pues hicimos eso.
-Que guay, ojalá haberos visto en aquel entonces. ¿Elena os vio?
-No, como ella tiene dos años menos que nosotros, fue otro día a esos actos. Nosotros lo hicimos antes porque teníamos la selectividad.
-Vaya sorpresa se ha llevado. Se ha emocionado y todo…
-Sí, es muy ñoña.
-¿Siempre ha sido así?
-Pues si te digo la verdad, me he sorprendido, porque siempre la he visto como una chica con carácter. A veces daba miedo hacerle alguna coña o vacilarle cuando nos conocimos, pero una vez la conoces más y entras en su círculo más cercano, es otra. Es muy sensible.
-Me hubiera gustado haber vivido esa época con vosotros. Soy muy feliz ahora mismo que os tengo a mi lado.
-Joder, Irene…
-Es verdad Javi, sois muy importantes para mí. Os quiero un montón.
-A ver si te vas a emocionar tú también, jajajaja.
-Cállate, jajajaja.
-¿Esto era lo que querías hablar?
-Sí, bueno y preguntarte si has pensado algo para el cumpleaños de Elena.
-Sí, tengo algo en mente, pero me tenéis que ayudar un poco.
-¿Puedo saber…?

Entonces le conté a Irene el plan que tenía para el cumpleaños de Elena, enseñándole lo que le iba a regalar con una foto que le eché.

-Javi, es muy bonito. Le va a encantar.
-¿Tú crees?
-Sí. De hecho, va a llorar, lo sabes, ¿no? Jajaja.
-Buah… Se me pone mal cuerpo cuando la veo así… Como antes cuando hemos hecho eso.
-No hombre, si es por algo bonito. No se pone así porque esté mal, se pone así porque le encantas, te quiere con locura. Siente las cosas mucho contigo.
-Ya, ya lo sé. Pero me da cosilla…
-Venga, vamos con los demás, anda.

Regresamos con el resto, dándome cuenta de que Noelia me miraba un poco raro mientras nos acercábamos. Nos sentamos y estuvimos un rato hasta que se empezó a hacer tarde y volvimos para irnos a dormir. Cuando llegamos al apartamento, todos nos cambiamos de ropa, poniéndonos más cómodos. Hacía muy buena noche y por la siesta que se pegaron todos estuvimos un buen rato en el balcón tomando el aire tan fresco que hacía aquella noche. Seguimos hablando y pasado un buen rato. Mario se fue a dormir porque estaba que no podía más e Irene se fue con él, no sin antes acercarse a mí para darme un abrazo por la espalda y susurrarme:

-¿Ves como al final no ha pasado nada raro? Todo va bien.

Sonreí al escucharla y me dio un beso en la mejilla. Luego se despidió de todos, dándonos las buenas noches y nos quedamos Elena, Noelia y yo en el balcón. Noelia estaba más callada que de costumbre a pesar de que la otra pareja se había ido ya. Finalmente se levantó de la silla para entrar al salón e irse a dormir, pidiéndonos que no tardáramos mucho en irnos a dormir porque quería descansar. Cuando Noelia entró, cerramos la puerta del balcón para hablar un poco más.

-Javi, no tenía ni idea de que podías hacer eso…
-¿Lo de la batería?
-Sí. Ha estado genial, me ha encantado.
-Me alegra oír eso. Aunque te has emocionado un poco… Jajajaja.
-Joooo, no te rías…
-Si es que me río por no comerte a besos. Se me pone un cuerpo cuando te veo así…
-Anda…
-Es verdad. -dije acercándome- Cuando te veo emocionada o triste, me lo transmites de una manera… Solo me entran ganas de darte mimitos.
-Ay… (dijo acariciándome la cara)
-Elena, te quiero.

Elena me empezó a besar con mucha ternura. Era cierto eso de que le ponía mucho cuando me abría de esa manera y le mostraba mis sentimientos hacia ella. Se ponía muy cariñosa y eso era algo de lo que me iba a aprovechar, del mismo modo que ella aprovechaba mi punto débil del cuello.

Le cogí del culo, empezando a amasárselo y el beso se hizo más intenso. Después le di la vuelta y le empecé a besar el cuello después de apartarle el pelo. Podía ver sus pezones duros, marcados en su camiseta de tirantes del pijama. Mientras le besaba el cuello con cariño, le metí las manos por dentro de la camiseta para tocarle las tetas y comprobar lo duros que estaban sus pezones, empezando a pellizcarlos.

-Qué cabrón eres… Jejeje…
-¿Yo? ¿Por qué?
-Porque sabes cómo me pongo cuando haces eso y te aprovechas…
-Pues claro, jajaja. Igual que una que yo me sé se aprovecha de mi cuello…
-Mmm… Pero no vamos a follar aquí, mi amor…
-Shhh… No rompas el momento.

Me aparté de su cuello para bajar por su espalda, dándole varios besos hasta llegar a su culo, el cual mordí ligeramente mientras Elena soltaba una risita. Estaba muy caliente, así que aproveché que las toallas estaban tendidas sobre la barandilla del balcón, tapando todo lo que había en él, para bajarle esos pantaloncitos y sus braguitas, empezando a darle besos en los cachetes del culo. Elena empezó a suspirar y yo ya no podía más. Le cogí de las caderas e hice que pusiera su culo medio en pompa para empezar a comerle el coñito desde atrás, colando una mano por delante para estimularle el clítoris muy suavemente. Respiró agitadamente porque no parecía esperarse aquello. Estuve así durante unos segundos, pasando mi lengua también por su ojete. Elena se deshacía, empezando a lanzar suspiros mientras se retorcía ligeramente y cerraba sus piernas un poco de manera automática. Por cómo estaba dispuesto el salón Noelia no podía ver nada, ya que las persianas que dejaban pasar la luz de la calle, estaban bajadas y la puerta al balcón no daba hacia donde ella iba a dormir

Continué con las lamidas mientras le seguía tocando el clítoris hasta que Elena se corrió, ahogando sus gemidos con su mano. Me puso muy burro ese cambio en el sabor de sus fluidos y cuando acabé, sin dejar que se recuperará de esa bofetada en forma de orgasmo que Elena sufría siempre, le di la vuelta para besarla. Volvió a lanzar otro gemido, esta vez amortiguado por mi boca y me aparté de ella, pero se echó en mi pecho, abrazándome para recuperarse ahí de su orgasmo. Yo la abrazaba con cariño mientras notaba como me temblaba un poco el cuerpo hasta que se recuperó. La cogí de la mano y me dirigí a la puerta del balcón para entrar, pero me frenó, mirándome con una sonrisa pícara.

Después me sentó en una silla y me sacó la polla, que aún seguía bastante dura. Se puso de rodillas y empezó una mamada a buen ritmo, llevando cuidado de no hacer mucho ruido. Jugaba con mis huevos, acariciándolos con la mano mientras seguía chupando, mirándome a los ojos. Con lo que había hecho antes estaba muy cachondo, y ver a Elena hacerme eso en ese sitio pues me puso aún más, por lo que tarde muy poco en vaciar mis huevos en su boca entre pequeños jadeos que trataba de que no fueran muy grandes. Cuando acabé, ella se quedó mirándome mientras pasaba su lengua suavemente por mi glande. Cuando la miré me guiñó un ojo y se lo tragó, sacando la lengua para que viera que no había nada. Después me sonrió girando su cabeza y la levanté para sentarla encima mía y besarla. Después de unos segundos besándonos, entramos para ir a la habitación sin notar nada raro y nos acostamos, poniéndose Elena sobre mi hombro, con su mano en mi pecho y una pierna suya por encima de las mías como solía. En nada se durmió y al poco le seguí yo al pensar el día tan bueno que habíamos tenido.

Me desperté abrazando a Elena por detrás mientras ella seguía durmiendo. Estábamos muy a gusto con el aire acondicionado que dejamos puesto toda la noche para no pasar calor. Empecé a acariciarle el cuerpo hasta que se empezó a despertar, con una sonrisa en la boca. Nos empezamos a besar suavemente hasta que la cosa fue a más y Elena me sacó la polla para empezar a masturbarme suavemente. Oímos ruido así que paramos antes de que la cosa fuera a más y nos viniéramos arriba y nos pudieran oír. Nos levantamos y nos cambiamos de ropa, aprovechando para que se me bajara la erección. Al salir me percaté de que la puerta estaba sin llegar a estar cerrada del todo y recordé que la habíamos cerrado por la noche. Tampoco le di mucha importancia y salimos hacia la cocina para desayunar. En la cocina ya estaban los tres, casi terminando de desayunar.

I: Como se os pegan las sábanas…
M: Lo que se pegan son otras cosas… Jajajaja.
J: Nos hemos levantado graciosillos, jajajaja.
I: Anda, no tardéis que, si no, se llena la playa. (dijo dándome un cachete en el culo al salir de la cocina)

Desayunamos rápidamente, yendo después al baño y finalmente nos fuimos a la playa como el día anterior. Clavamos las sombrillas y extendidos las toallas y entonces pasó algo. Las chicas estaban sacando los botes de crema de sus bolsos y me di cuenta de que Noelia se estaba quitando la parte de arriba del bikini, dejando sus tetas al aire. También vi como levantaba su culo de la toalla, poniéndose de rodillas para ponerse la parte de abajo como si fuera un tanga. Me empecé a poner nervioso, primero por ver el cuerpazo de Noelia, más delgada que cuando la conocí, pero con unas curvas muy sensuales, con un buen culo y muslos carnosos. Sus tetas eran increíbles, con esa forma cónica, con esos pezones orientados hacia arriba. Ya se me habían olvidado que tenía esos apetecibles pezones rosa palo, bastante parecidos a los de su hermana. Tenía las tetas blanquísimas de no darle el sol, cosa que parecía que iba a remediar haciendo topless. Ver su culazo con la parte de abajo del bikini puesto como si fuera un tanga negro no ayudó a que me calmara.

Disimuló un poco al empezar a echarse crema sobre ellas y ese manoseo me puso cachondo. No tenía pinta de estar intentando provocar, pero lo hacía de una manera que estaba empezando a despertar algo en mis bajos, por lo que me encogí mientras Elena, que estaba de espaldas a ella, me seguía echando crema. La segunda razón por la que me puse nervioso era por si a Noelia le había dado por empezar con sus juegos de nuevo, aunque no lo pensaba del todo al haber sido el día anterior tan normal. Irene tampoco la veía, ya que estaba de espaldas a nosotros. Entonces pasó algo que hizo que mi pensamiento de que todo iba a ir bien se empezara a desmoronar. Noelia se levantó y se puso frente a mí.

N: Javi, ¿me ayudas a echarme crema por la espalda? Y también por el culo, que quiero coger color… (dijo segundos después de la primera pregunta)
J: Eh… No.
E: Noelia, ¿qué haces? (dijo al ver a su hermana con las tetas a la vista de todos)
N: Topless, quiero coger bien el color por todo el cuerpo, no me gustan las marcas del moreno.
E: Tápate, anda.
N: No, quiero coger color. ¿Me ayudas entonces, Javi?
J: No.
N: Joder, que soso… ¿Y tú, Mario?
M: Eh…
I: Si quieres te echo yo… Jajaja.
E: Anda, ven. (dijo de malas maneras mirando a su hermana mientras la cogía de la muñeca para sentarla a su lado)

Elena le empezó a echar crema a Noelia por la espalda y un poco por el culo también. Ver como mi chica tocaba así a su hermana me encendió un poco y me volví a encoger para que no se me notara.

I: ¿Pues sabes qué? Yo también voy a hacer topless. (dijo quitándose la parte de arriba)
J: Vais a llamar la atención de todos.
I: Mejor, que miren, que vean lo buenas que estamos. ¿Te animas tú, Elena?
E: No, no me gusta hacer eso.
I: Mario, échame crema en las tetas, anda…
M: Encantado.
N: Que sosa es mi hermana…
I: Bueno, cada una es como es…
N: Mejor para Javi, así tiene más donde ver, que mi hermana las tiene más pequeñas que nosotras.
E: Noelia, no te cueles.
N: Pero si es verdad, ¿te crees que no nos las ha mirado ya? Si seguro que hasta se ha puesto cachondo.

Elena me miró intentado ver si Noelia llevaba razón.

J: Venga, parad con el tema.
N: Sí, así puedes seguir viéndome las tetas, ¿no? -dijo quitándome las gafas de sol- Así me las ves mejor.
J: Noelia, dame las gafas.
N: ¿Qué más da? Si ya sabemos todos dónde estás mirando…
J: En serio, dármelas, que tengo los ojos sensibles al sol.
N: Jajajajaja, que excusa de mierda has puesto. Si nos quieres ver las tetas, hazlo. No pasa nada, ¿o mi hermana se pone celosa?
J: Dámelas, coño. (dije dando manotazos sin ver bien)
N: Vale, vale, toma, que me vas a coger una teta como sigas así…

Me froté los ojos y me las puse. La cosa se tranquilizó, pero Elena me puso la mano en el muslo cuando se tumbaron todos y me susurró al oído:

-Tranquilo, no pasa nada. Es tonta.
-Ya…
-¿Te ha gustado?
-¿El qué?
-Verle las tetas. La excusa de las gafas ha sido un poco mala…
-Elena, ¿en serio?
-Que no pasa nada. Sé que las tiene más bonitas y entiendo que te gusten. Se te ha puesto morcillona…
-Joder, de verdad…

Me levanté, yéndome a dar un paseo.

-Espera. (dijo Elena al ver como me iba)
-No, quiero estar solo.

Un comentario sobre “Reencuentro con Elena (64)

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