FRAN REL

DANI
Me desperté y me duché. Gema me había dicho lo que tenía que hacer pero ahora me estaba arrepintiendo y pensando “Tengo el mejor sexo de mi vida gracias a Marta y aquí estoy, metiéndome en follones por Gema y en algo que ni me había planteado antes”. Me miré al espejo y no me decidía. Si quería follar, solo tenía que llamar a Marta y quedar, era así de sencillo y no todo este lío de seducciones y jueguecitos tontos. Pero la verdad es que Marisa lo ponía, y Gema mucho más. Así que nada, haría lo que le había dicho.

Salió de su cuarto solo con una toalla alrededor de la cintura. Entró en la cocina donde Marisa estaba de espalda, preparando las cosas del desayuno. Carraspeé y Marisa se giró y se quedó sorprendida al verme así. Me dijo:

  • Pero ¿Qué haces así?
  • mmm ¿Te acuerdas de lo que te dije ayer?

Marisa me miraba con los ojos abiertos, sin saber que hacer. Dijo:

  • No sé lo que dices
  • Lo de depilarme ahí abajo
  • Ah
  • Pues lo he hecho
  • Ah
  • Y bueno, no sé, me siento un poco ridículo
  • ¿Por qué?
  • Me veo raro

Gema quería que montara ese teatrillo antes de despelotarme, para no ir a saco pero yo me sentía ridículo con esa historia, no por mis pintas con eso depilado. Le dije:

  • ¿Te puedo enseñar como queda?
  • ¿Cómo?
  • Bueno, ya me has visto desnudo, podrías decirme si está bien o ridículo ¿no?

MARISA….
“Pero ¿A qué coño juega el niño éste? ¿A ponerme cachonda o qué?”. Lo miré un rato y él, visiblemente nervioso, al final dijo:

  • Bueno, nada, es una chorrada, ya me visto

Y se dio media vuelta. Entonces, de pronto, salió de mí:

  • No, a ver, muéstrame

Dani se volvió y se quitó la toalla. “Madre mía como está el niño!!!”. En efecto, estaba depilado y con la polla bastante crecida, no erecta del todo pero morcillona. Y le quedaba genial, y mira que me gustaban los tíos varoniles de pelo en pecho pero “ese cuerpo bien marcado y esa polla grande sin pelos me ponen mucho”. Me entró de todo por el cuerpo y no podía ni hablar porque se me iba a notar la excitación. Encima, ahora se giró sobre sí mismo para enseñarme el culo, tan redondito y bien puesto, me iba a entrar algo.

DANI…
Bueno, ya había hecho todo lo que me dijo Gema, media vuelta incluida para enseñarle el culo. Ahora a ver que pasa. Estaba claro que a Marisa le gustaba lo que veía, se le notaba en el nerviosismo y en como me miraba con una medio sonrisa. Le dije:

  • Bueno ¿qué?

Marisa miraba pero sin decir nada. Repetí la pregunta y ella dijo:

  • Te queda bien
  • ¿Sí?

Nos quedamos callados. Ahora no sabía que hacer, Gema me había dicho de darle conversación pero estaba cortado, era una situación rara. Entonces ella dijo:

  • ¿Y está suave?
  • ¿Cómo?
  • Sí, que como es la primera vez, si te lo has dejado bien apurado o no
  • Pues no sé, creo que sí

Me toqué, esa mañana me había pasado de nuevo la maquinilla. Entonces dije:

  • Compruébalo si quieres

Marisa estaba como a 4 metros de mí. Me miró y entonces se movió hacia mí, sorprendiéndome. Se puso enfrente mío, a menos de medio metro y alargó un dedo y lo pasó sobre la parte encima de la polla, donde antes no había pelo. Mi polla creció inmediatamente, ya cerca de la erección total. Marisa dijo:

  • No está mal apurado
  • También me he afeitado debajo
  • ¿Debajo?
  • Los testículos
  • Ah
  • Creo que me han quedado bien ¿quieres comprobarlo?

Marisa me miraba sonriendo pero solo movía el dedo por la misma zona. Estuvo así 3-5 segundos y entonces bajó la mano y me acarició los huevos con el mismo dedo, sin dejar de mirarme con esa medio sonrisa. Ahora sí que se me puso la polla totalmente dura. Le dije:

  • Te gusta

Ella me miraba con esa sonrisa, sin decir nada pero sin parar de mover el dedo. Le insistí:

  • ¿Está bien apurado?
  • Sí, está suave

Entonces subió la mano y, con el mismo dedo, recorrió mi polla desde la base hasta la punta, diciendo:

  • Como esto

Pensé “joder, me está tocando la polla y los huevos, ahora es el momento” y estuve a punto de meterle mano pero recordé a Gema “no vayas a por sus tetas, tócala pero suavemente, en la cintura, mano… no vayas directamente a sus tetas o culo”. Me reprimí y puse mi mano en su cintura temiendo lo peor pero Marisa no se movió, aceptó mi mano sin dejar de mover su dedo, mirándome igual. Y entonces, bajó su mano y pasó a acariciarme los huevos con la mano, no con un dedo.

Cogí y la atraje suavemente hacia mí, quedando los dos casi pegados, solo nos separaba su mano y mi polla, que ahora estaba sobre su estómago, apuntando arriba. Me acerqué a ella y le dije casi pegado al oído:

  • Que bien hueles Marisa

Marisa ni se movió ni dijo nada. Empecé a decirle lo atractiva que era, lo guapa que era… todo muy despacio y bajo, mientras ella no paraba de acariciarme los huevos. Entonces acerqué más mi boca a su oído y moví mi mano de su cintura a la espalda, acariciándola, mientras le decía lo mucho que me ponía. Luego, fui a por su boca pero ella ladeó la cabeza y la besé en la mejilla. Luego en su oreja y bajé por su cuello. Marisa se pegó aún más a mí y le lamí el cuello mientras le cogía el culo y se lo apretaba. Jadeó pero no se apartó nada… al contrario, ladeó la cabeza para dejarme besarla bien por el cuello y subió la mano para cogerme la polla.

Y entonces, llamaron a la puerta y todo el ambiente se vino abajo. Marisa se separó, muy colorada y avergonzada. Dijo:

  • Son María y Lourdes, que vienen a ayudar por el cumpleaños de Manolo

Me quedé sin saber de qué hablaba y entonces recordé, era el cumpleaños de su hijo Manolo e iba a montar una fiestecilla infantil en la casa. Nos quedamos mirándonos, ahora separados por dos metros. Volvieron a llamar y Marisa se recompuso diciendo:

  • Vístete, que las he invitado a desayunar para hablar del cumpleaños

Y dijo en voz alta “Voy”. Cogí mi toalla y ella fue al fregadero y se echó algo de agua en la cara y se arregló la ropa y el pelo. Me fui a mi habitación aún empalmado. Menuda mierda.

MARISA….
“Pero ¿Qué hago? estoy loca” mientras se tranquilizaba antes de abrir. No se podía creer lo que había estado a punto de hacer, le había salvado la campaña… la del timbre. Se miró la ropa, notaba las bragas mojadas pero no había llegado a la malla, creía. Le temblaban aún las piernas. Madre mía, como se había calentado…

DANI….
Volví a la cocina al rato, ya vestido y sin estar empalmado. Desayuné con las tres, bromeando aunque notaba a Marisa claramente nerviosa pero las otras dos lo atribuían a los nervios por preparar todo. Yo estaba tranquilo y la miraba pero ella rehuía el contacto visual.

Me fui a la facultad pero volví temprano para la fiesta, había quedado en ayudarlas a inflar globos y preparar algunas cosas. Me quedé un rato en la fiesta, más que nada para intentar hablar con Marisa pero había algunas madres divorciadas que me tiraron los tejos descaradamente y eso me divertía porque veía a Marisa mirarnos con cara de enfado.

Pero solo estaba tonteando, ninguna me interesaba lo más mínimo. Cuando me iba a ir, conseguí quedar a solas con Marisa. Me dijo:

  • Mañana hablamos sobre lo de esta mañana
  • Claro
  • Esto no puede ser Dani

La miré y le di dos besos, quedándome luego cerca de ella para decirle al oído:

  • Estás guapísima

Era verdad, todas iban arregladas a pesar de no haber posibilidad de ligar, el único tío que había allí era yo. Marisa se apartó mirándome seria. Le dije:

  • Eres la más atractiva, sin lugar a dudas
  • Ya, por eso has estado tonteando toda la tarde
  • Pero sin ningún interés, la única interesante eres tú, no hay color
  • Ya

Le sonreí y ella sonrió, que desde esa mañana no me había sonreído. Dijo:

  • Eres tonto
  • Eso me dicen mucho últimamente
  • Porque lo eres, y ciego
  • No, eso no

Me fui, había quedado con amigos para salir un rato aunque tenía mucho que estudiar pero necesitaba relajar la cabeza, mucha tensión con Marisa. Ya estudiaría de noche. En cuanto salí, llamé a Gema y le conté todo. Gema se entusiasmó. Quedé con ella para tomar un café cerca de su gimnasio donde le conté todo con detalle. Gema me dijo que tenía que hacer al día siguiente durante el desayuno, estuvimos un buen rato hablando y trazando estrategias, ella opinaba que si lo hacía como me estaba diciendo, en el desayuno casi seguro que follábamos. Me contagió su entusiasmo.

Le dije de quedar esa noche pero me dijo que no podía, que ya había quedado, que guardara fuerzas para el polvo del día siguiente con Marisa, estaba totalmente convencida.

Cuando se fue, estuve a punto de llamar a Marta pero al final lo dejé, dos días seguidos quedando con ella era peligroso para Marta, para que se montara películas sobre nosotros. Al final me fui con amigos, quería divertirme un rato pero no beber, esa noche tenía que estudiar que los exámenes estaban cerca de nuevo y con tanto juego y folleteo, estaba retrasado en varias asignaturas. Me iba a costar concentrarme pensando en Marisa pero lo intentaría y si no, paja para tranquilizarme.

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