MOISÉS ESTÉVEZ

  • Hola Nick. Cómo te trata la vida… –
    Con el derecho procuro mirar hacia otro lado, pero con el izquierdo
    intento mirar al frente. Me siento más seguro, y es que podría decir que es una
    excentricidad, una obsesión, más que una simple costumbre. Caracortada no
    dejaba de recordármelo cada mañana cuando me cruzaba con él en la esquina
    de la 34th. Aquel viejo sabio indigente tenía toda la razón – amigo, tú el pie
    derecho para subir al autobús y poco más – me decía sonriendo. Cuántas
    verdades ocultaba en su pensamiento más íntimo que raramente expresaba.
  • Buenos días Russell. Intento no quejarme. ¿Y tú cómo has pasado la
    noche? –
  • Las he tenido mejores, aunque parece que va haciendo menos frío –
  • Aquí tienes. Tómate algo caliente. Te vendrá bien –
  • Gracias amigo. Que tengas un buen día –
    Nick se alejó pensando que posiblemente aquel individuo con tan buen
    fondo sería un magnífico compañero de trabajo. Quizás en otra vida…

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