FRAN REL

MARISA
Dani llegaba tarde al desayuno, o se había quedado dormido o había pasado la noche fuera, con su nueva amiguita. La verdad es que se alegraba por él, se alegraba que tuviera una amiga y sexo, pero por otro lado, echaba de menos sus miradas y piropos. El día anterior había estrenado mallas, unas más claras que pensaba que me marcaban mejor el culo, y él ni lo había mencionado o mirado, y eso que ella estuvo atenta a ver si le miraba el culo pero nada, ni una mirada. Y sí, lo tenía que reconocer, le jodía.

«Bueno, y ahora me deja aquí esperando. Voy a ver si es que se ha quedado dormido o no está». Me dirigí a su cuarto y al abrir la puerta me quedé de piedra. La abrí despacio por si estaba dormido pero solo abrirla escuché ruidos claros… sexo. Y al mirar a la cama lo vi. Dani estaba de rodillas sobre la cama, y una chica estaba a cuatro patas, recibiendo sus empujones. Bueno, no estaba a 4 patas porque la cabeza la tenía hundida en la almohada ahogando sus gemidos.

La habitación tenía las persianas abajo pero entraba bastante luz y a Dani se le veía perfectamente, su torso desnudo, brillante, su cara de excitación… me recorrió un escalofrío e hice ademán de cerrar pero no pude, el espectáculo era muy excitante.

DANI….
Marta se había despertado juguetona y habíamos acabado follando, polvo mañanero, sin sexo oral ni nada, directamente a follar tras unos minutos de morreo. Habían disfrutado de un par de posturas y ahora la tenía a cuatro patas sobre la cama… la verdad es que me encantaba esa postura y Marta tenía un culo pequeño pero me gustaba vérselo. Notaba que ella estaba a punto y yo también pero en ese momento vi movimiento por el rabillo del ojo, la puerta. Ni se me ocurrió parar ni mirar, imaginé quien había abierto la puerta por la hora que era.

Pensé que se iba a cerrar rápidamente pero me sorprendió notar que no había más movimiento. Estuve a punto de mirar pero entonces pensé «vamos a darle espectáculo». Aumenté el ritmo de mis embestidas y Marta no tardó en correrse, gritando contra la almohada. Seguí un poco más pero quería que Marisa viera bien todo. Salí de dentro de Marta, me quité el condón y me masturbé un poco hasta correrme sobre el culo y espalda de una Marta ajena a todo, aún con la cabeza hundida en la almohada, recibiendo una corrida que era en parte por ella y en parte por Marisa. Me había asegurado que se viera bien todo, mi polla y la corrida y tras unos segundos, miré a la puerta. No pude ver nada pero al par de segundos, se cerró de repente, haciendo ruido, pero Marta ni se enteró.

MARISA….
Entonces la chica se corrió, no había duda por sus gritos ahogados y como temblaba. Y de repente, Dani se incorporó un poco mostrando su polla por encima de ella. Se quitó el condón y admiré la buena polla que tenía el chico, y me entró un cosquilleo intenso. Dani se masturbó unos segundos y se corrió sobre la chica, un buen chorro de esperma, dos, tres… la estaba bañando… me quedé extasiada mirando y, de repente, Dani me miró… bueno, a la puerta. Me dio un susto de muerte y cerré demasiado rápido, haciendo ruido. Me fui a la cocina, cogí mi chaqueta y bolso y me fui de la casa, con la cara roja por vergüenza y por excitación.

MARTA….
Me dirigí a la puerta y dije:
– Bueno, nos vemos en la facultad, hasta dentro de un rato
– Pero espera, me ducho y te llevo
– No, quiero dar un paseo
– Pero que no es una molestia
– Lo sé, lo sé, pero tengo ganas de andar
– ¿No has hecho suficiente «deporte»? jeje
– jajaja, nos vemos

Y salí de su casa y por el camino iba pensando «¿Qué me pasa? si a mi no me gusta el sexo y ahora no hago más que pedirlo o masturbarme». Seguí andando y pensando «Pero ¿no me ha gustado el sexo o no me gustaba el sexo con mi novio? porque está claro que ahora me gusta» y me puse a pensar en las de cosas que hacía con Dani y con su novio siempre se había negado. A su novio jamás le había pedido sexo, era él el que lo pedía constantemente, y ahora, ella le suplicaba a Dani. Esta mañana, fue ella la que empezó con el sexo. Y anoche, pufff, mejor ni recordarlo, ni lo entendía ni quería entenderlo. Y no había polvo que no se corriera varias veces con Dani y con su novio, ni un orgasmo pequeñito, como mucho gustito a veces. Desde luego, algo le pasaba…

Llegué a casa y me fui para la ducha. Mientras me enjabonaba me acordé de esa mañana, el gran orgasmo que había tenido a 4 patas… «menos mal que tenía la almohada y pude ahogar ahí los gritos» riéndose nerviosa. Y luego recordó la corrida de Dani sobre su espalda y culo… la de veces que su novio le había pedido algo así y ella se había negado en redondo… y llega Dani y lo hace sin ningún problema y a ella va y ¡¡le gusta!! Estando destrozada por el orgasmo, él se corre encima de ella y le gusta… alucinante. «Y por la noche, la vergüenza y la excitación con Dani lamiéndole todo ahí abajo… noooo, no puede ser, otra vez estoy cachonda» pensé mientras empezaba a tocarme hasta llegar a un nuevo orgasmo. SalÍ de la ducha pensando «estoy enferma, después de todo el sexo que he tenido, me he vuelto a masturbar pensando en ese sexo, estoy fatal…».

DANI….
En cuanto se fue Marta, le escribí a Gema que estaba en casa de Lily aún. Le conté todo, lo de Marta y ella flipaba. Le dije lo de la grabación y me dijo:
– mmmm, no sé si escucharlo
– ¿Por? (muy extrañado)
– Me gustaría conocerla antes, así me daría más morbo, creo
– Ah
– A ver si quedamos con ella y la conozco ¿Vale?
– Vale, podemos quedar mañana viernes
– No nene, mañana salgo de viaje con unos amigos, tendrá que ser la semana que viene
– Bueno, de acuerdo
– Y guarda esa grabación, estoy deseando escucharla pero cuando conozca a Martita la gritona jajaja
– jajaja

Y entonces le conté lo de mi tía, como nos había espiado. Aquí Gema alucinó y se emocionó. Me dijo:
– Ahora le toca a ella sentirse avergonzada jajaja
– jajaja
– Pero estuviste bien, que te viera en acción y que supiera que la habías visto, eso lo hace más interesante
– jejeje, ¿Crees que ahora querrá algo conmigo?
– No, a ver, sí, pero no dará el paso por esto… con Marisa tienes que tener algo de paciencia, ya te dije que con ella no te va a servir entrarle directamente
– Ya
– Tiene que ser ella la que de el paso
– No la veo yo pidiéndome sexo
– No, eso nunca lo va a hacer… dará el paso para dejarte claro que quieres que le entres
– pufff, mira que sois complicadas, si yo ya le he dejado claro que me mola
– Sí, pero no te pones en su lugar, te dobla la edad, tiene pareja…
– ¿Y cómo voy a saber yo que quiere que le entre?
– Lo sabrás, te lo aseguro jajajaja
– Ya me equivoqué una vez
– Porque pensaste con la polla jajaja
– Claro jeje
– Mira, vas a hacer una cosa, ella estará avergonzada, cachonda pero avergonzada
– jajaja
– Y tú vas a…

Y me explicó su plan. Por ahora siempre habían ido bien así que le haría caso. Luego me fui a la facultad donde me encontré a la Marta tímida que me sonrió pero poniéndose colorada. Pensé en la otra Marta de hacía unas horas en mi cama, gritando y pidiendo follar, como cambiaba de un lugar a otro. Ese día no hablamos a solas, solo estuvimos en clase o en grupo. Luego por la tarde ya me volví a casa.

MARISA….
Estaba nerviosa, no lo podía negar. No sabía si Dani estaría avergonzado o no, lo dudaba, pero yo sí. Los niños ya estaban acostados y me puse a preparar la cena imaginando que Dani no aparecería pero me equivocaba, llegó saludando jovialmente. Luego se me acercó y me dijo:
– ¿Qué hacemos hoy?

Se comportaba como si no pasara y mientras hablaba con su tío, me ayudaba con la cena como siempre, pero entonces dijo:
– Perdona que no fuera esta mañana a desayunar, estaba ocupado, ya sabes

Mirándome con una sonrisita de «lo sé todo». Me puse más nerviosa y le dije muy bajito:
– Mañana hablamos
– Vale
– Pero que fue sin querer, fui a ver si ibas a desayunar
– Ya
– Solo fue un segundo
– ¿Un segundo?
– Sí
– mmmm, pues la cara de excitación que tenías parecía que llevabas más tiempo

Que cabrón… me había pillado. Le dije:
– No, era cara de sorpresa
– Ya, y no te gustó lo que viste ¿no?
– No vi casi nada

Entonces se me acercó y me dijo al oído:
– Yo casi tampoco te vi desnuda, las pajas que me hice después eran fantasías imaginarias

Me puse colorada y me callé. Pues claro que lo había visto, y bien visto, y cuando llegué del gimnasio, me toqué en la ducha recordándole, pero eso jamás se lo diría. Me volvió a decir al oído, muy pegado:
– Tú tienes que ser fabulosa en esa postura

Me estremecí por su aliento en mi oreja e imaginándome en esa postura con él detrás. Me aparté y dije en alto que se fuera con su tío, que ya acababa yo. Dani me miró sonriendo y se fue. Me dejó exhausta esa tensión. Luego se comportó normal en la cena, menos mal.

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