KERANOS

-Javi, ¿ha pasado algo con mi madre?
-No.
-¿Seguro?
-Solo hemos hablado de lo que pasó el otro día por la noche. Que no hagamos tanto ruido, nada más.
-Ah, es que a mí no me ha dicho nada.
-No sé… Le dará corte o algo…
-Oye, ¿vienes esta noche a dormir?
-No creo que sea buena idea…
-Jo… ¿Por qué?
-Porque no puedo dormir tan pegado a ti, con ese pijamita que te pones y no hacer nada… (dije acercándome a su oreja)
-Uff…
-No puedo estar así sin comerte enterita. Además, me da corte estando aquí toda tu familia.
-Podemos tener cuidado, sin hacer ruido… (dijo poniendo ojitos)
-Ya has visto lo que ha pasado la primera vez, que estaba revolucionado. ¿Y si vuelve a pasar? No me puedo controlar si me pongo así. Y tu cama suena mucho…
-Jooooo…
-¿Quieres que te folle? (dije susurrando)
-Siiiii… (dijo mordiéndose el labio)

Le empecé a coger del culo, apretándoselo mientras le besaba intensamente, pasando a su cuello después.

-No puede ser Elena, cuando tengamos más intimidad.
-Javiiiii…
-Venga, no pilles una rabieta, que te veo venir.
-Vaaaale. Pero me voy a quedar con ganas de ésta… (dijo cogiéndome el paquete)
-Ésta ya te dará lo tuyo…
-Mmm…
-Venga, me voy ya, esta noche hablamos.

Nos dimos un buen beso y me fui camino al coche. Justo antes de montarme en el coche apareció Noelia viniendo hacia mí a paso ligero.

-Javi, espera.
-¿Qué pasa, Noelia?
-¿Has hablado con María?
-Pues… (dije haciendo una mueca con la cara)
-Huy…
-No te voy a engañar. La cosa está fea.
-¿Sí? (dijo poniendo cara triste)
-Estaba muy ilusionada. Me ha dicho que estaba enamorada de ti y que le has hecho mucho daño.
-Ya, eso ya lo sabía.
-Le dije que habías roto con ella antes de que pasara más tiempo y fuera más doloroso.
-¿Y qué te ha dicho?
-Empezó ella diciendo que al menos habías tenido el detalle de hacerlo después de los exámenes para que no le afectase.
-Sí.
-Le he dicho que es porque le importas. Pero que eso, que has roto con ella antes de que sea más doloroso y le dije lo que tú me dijiste, que ahora viene el verano y luego os vais a la universidad.
-¿Y bien?
-Pues que es cierto. Dice que se va en poco a la playa con su familia y en nada empieza la universidad. Que para unas pocas semanas que le quedan aquí, no quiere verte porque va a sufrir.

Noelia se quedó en silencio, con la mirada perdida.

-Lo siento, Noelia. Me siento mal por vosotras porque haya acabado todo así.

Noelia resopló y entonces se le empezaron a caer unas lágrimas de los ojos.

A pesar de todas las provocaciones, a pesar de todas las putadas que me hizo durante esos meses, buscando y forzando situaciones, sus salidas de tono y borderías, no pude evitar sentirme mal y fui rápidamente hacia ella para darle un abrazo. Ella me lo devolvió, apretando bastante.

No podía evitar crear un paralelismo para ponerme en su lugar, comparando como si Irene, Mario o incluso Elena se fueran así de mi vida. Fue una sensación de vértigo que intenté quítame rápidamente de la cabeza.

-Venga Noelia, no te pongas así.
-Javi, es la única amiga que tengo… (dijo con la voz ida por el llanto)
-Bueno, nos tienes a tu hermana y a mí. También a tu madre y a tu abuela.
-Ya…
-¿Tu madre lo sabe?
-Sí.
-Pues háblalo con ella, seguro que es la que mejor te puede ayudar y consolar.

Noelia no habló más, pero no se separaba de mí, siguiendo con su llanto.

Entonces Elena salió de su casa, viéndonos a Noelia y a mí, poniendo cara de extrañada. Le hice señas con la mano para que se acercara. Se acercó rápidamente, con cara de preocupación.

E: ¿Qué pasa?
J: Tu hermana está mal.
E: Pero, ¿qué pasa?

Noelia por fin me soltó y abrazó a su hermana de la misma manera que lo hizo conmigo.

N: Es María, no me quiere volver a ver.
E: ¿Por qué?
J: He hablado con ella y dice que no quiere sufrir más, que le ha hecho mucho daño.
E: Joder… (dijo aumentando la preocupación que reflejaba su rostro)
J: Le he dicho que no pasa nada, que nos tiene a nosotros, a tu madre, a tu abuela…
E: Claro que sí, Noelia. No estás sola, ¿vale?

Noelia seguía sin decir nada, solo sollozaba. Entonces Elena cogió su cara para que la mirara a los ojos y le retiró las lágrimas con sus dedos.

E: Venga, que ahora te vienes conmigo, que voy a casa de una amiga y así te distraes, ya verás como se te pasa.

Poco a poco se le fue pasando a el berrinche a Noelia, por lo que ambas se montaron en el coche, Elena a mi lado y Noelia atrás y las acerqué a casa de su amiga. Cuando llegamos Noelia se bajó diciéndome adiós y Elena se quedó unos segundos conmigo para despedirse.

-Vaya panorama…
-Sí. Nunca había visto así a tu hermana…
-Gracias por intentar ayudarla, eres un tesoro, de verdad.
-No hay de qué.
-Javi…
-Dime.
-Vente esta noche a dormir.
-Elena… No creo que sea buena idea.
-Por favor… (dijo poniéndome ojitos)
-Está bien…
-¡Bien!
-Qua cabrona eres… Sabes que no te puedo decir que no cuando me pones ojitos…
-Sí, jajajaja. No te preocupes, esta noche te compenso, mi amor.
-No, no. Paso de hacer nada, que como se entere tu madre…
-Bueno, eso ya lo veremos…
-No me jodas, ¿eh?
-Jajaja, esta noche te veo. Te quiero.
-Y yo, venga, luego nos vemos.

Las dejé ahí y me fui a mi casa para trabajar lo que quedaba de tarde.

Llegué a casa y me puse a trabajar, ya más relajado que el día anterior. Unas horas después me acordé de que Irene me dijo que le contara como me había ido después de la charla con Maribel, por lo que le mandé un mensaje para ver si podía hablar.

-Estoy trabajando, Javi. Vente esta noche al bar que vienen todos éstos y luego me cuentas cuando nos vayamos.
-Es que Elena me ha dicho que vaya esta noche a dormir con ella.
-Bueno, pues te vienes y luego vas un poco más tarde con ella.
-Venga, va.
-Tengo ganas de que me cuentes que ha pasado.
-Algo hay.
-Huy…

Seguí trabajando durante un rato más hasta que llegó la hora a la que todos quedaron para ir al bar, echando un rato mientras caía una cerveza bien fría para calmar ese día tan caluroso. Cuando acabamos fui hacia el coche, acompañándome Irene y Mario. Por el camino me preguntó directamente.

I: ¿Qué ha pasado entonces? Y le he contado todo a Mario, espero que no te importe…
J: No, hay confianza, si nos hemos comido la boca… Jajajaja.
M: Ya ves, jajaja.
J: Bueno, pues hoy he conocido a la abuela, la mujer es genial, como si me conociera de toda la vida.
I: Venga, ¿qué pasó con la madre?
J: Mientras estábamos en el salón, ya después de comer, estaba mirando a Elena y a su abuela y ella hizo un gesto que hace Elena. Ya me puso nervioso.
I: ¿Cuál? ¿Este? (dijo imitando ese gesto)
J: Joder, me tienes bien calado…
I: Jajajajaja, sí. Si solo hay que ver la cara que pones cuando te lo hace.
J: Bueno, el caso es que lo hizo y me puso nervioso, es que no solo son iguales físicamente, tienen hasta los mismos gestos… Solo se diferencian en su voz y en su carácter.
M: Eso me ha dicho Irene, que se parecen mucho, pero, ¿es para tanto?

Le enseñé la foto de perfil de whatsapp a Mario para que la viera.

M: Ostias… Que pasada…
I: ¿Ves como no exageraba?
M: Ya ves… Oye y la morenita, ¿quién es?
J: Su hermana.
M: No está mal.
I: Sí, buena herencia les ha dejado, son todas muy guapas. ¿Qué pasó entonces?
J: Pues va a preparar ella el café y me dice que vaya a ayudarla. Y me empieza a preguntar si estoy a gusto y demás, muy amable. Pero de repente me coge de la muñeca con fuerza y me dice que no dijera nada de lo que pasó y que se me olvide, pero muy borde.
I: Buff… Yo no hubiera aguantado, ¿eh? A mí me pone mucho que sean así…
J: A ti lo que te pasa es que estás salida, jajajaja.
I: También.
M: Pero, ¿pasó algo?
J: Se puso hecha una furia, que ni se me ocurriera pensar nada de eso, pero que me cogía así de la camiseta y me estaba empujando.
I: Pero bueno…
J: Yo acojonado perdido. Después se puso otra vez con el café y le dije que no se pusiera así. Me hecho una mirada que madre mía… Y se puso otra vez a echarme la bronca por hacer ruido y luego por encontrarnos por la mañana con el colchón en el suelo y desnudos…
I: Si que tiene mala ostia…
J: El problema es que la forma en la que me lo dijo todo me tocó mucho los cojones.
I: Huy…
J: Cuando se calló y se puso otra vez con el café, fui yo quien la cogió de la muñeca como me había cogido a mí antes.
M: No jodas…
J: Sí. Le dije que me parece muy bien quiera proteger a su hija y demás, pero que no iba a dejar que me faltara al respeto de esa forma.
M: ¿Y qué dijo?
J: Nada, estaba acojonada. Los ojos muy abiertos, le temblaban, respirando un poco más fuerte y ya está. La solté y me disculpé por las formas y me fui al salón con Elena.
I: Uff… Te imagino así y me acuerdo de cuando dominaste a Elena… ¿Y viste algo así de lo que te dije?
J: No, y eso que me acordé en ese momento, pero no vi nada en absoluto, ni una mirada ni nada.
I: ¿Cómo iba vestida?
J: Normal, nada provocativo. Iba con unos vaqueros cortos y una camiseta de manga corta.
I: ¿Con o sin sujetador?
J: Con.
I: ¿Y nada de una postura insinuante, ni mirada ni alguna palabra así fuera de lugar o algo?
J: Nada de nada.
I: Pues entonces tranquilo, no busca nada.
M: Veis cosas donde no las hay a veces. Que fuera a avisaros no es que fuera buscando nada.
I: Me pareció raro. Sabía que habían follado.
J: Da igual.
I: Cuándo tuviste ese accidente con ella, ¿llevaba sujetador?
J: No, pude ver como se le marcaban un poco los pezones. Y se le marcaban las bragas, llevaba un pantalón muy fino.
I: Mmm…
J: Era de noche y se había ido a dormir, es normal que fuera en pijama, ¿no? ¿O tampoco?
I: Bueno…
M: Ireeeeene. No saques las cosas de quicio…
I: No, no. No es tan raro eso, no pasa nada.
M: Ni caso, Javi. Le ciegan las ganas que tiene de…
J: Ya.
M: Que en verdad la mujer tiene un polvazo, eso es innegable.
I: Es como Elena, pero con el factor milf.
J: Bueno, me voy ya, que todavía me caerá una bronca por la cara, de tanto nombrarla…
I: Jajajaja, suerte.

Me monté en el coche y fui al pueblo de Elena, aparcando en su puerta. Llamé a la puerta y enseguida me abrió Elena dándome un beso.

-Creía que ibas a venir a cenar.
-No hemos hablado nada, ¿no?
-Te he mandado un mensaje.
-Pues no me he dado cuenta. He estado con éstos tomándome una cerveza.
-Ah, bueno no pasa nada. Venga, entra.

Entramos y nos fuimos al salón, donde estaba Maribel. Nos saludamos normalmente y nos quedamos los tres viendo la televisión. De pronto me habló Maribel.

M: Javier, ten cuidado la próxima vez, porque mi madre está ya durmiendo.
J: Perdón, no había caído.
M: No pasa nada, es para que lo sepas, para que no vuelva a pasar.
J: Vale. Llevaré cuidado.

Se notaba un poco la tensión en el ambiente, aunque Elena no se dio cuenta de nada.

E: ¿Javier? (dijo riéndose)
M: Es su nombre, ¿no?
E: Sí, pero todo el mundo le llama Javi.
M: Bueno, no pasa nada porque lo llame así, ¿no? ¿O sí?
J: No, no pasa nada. Aunque prefiero Javi.

Nos quedamos un rato callados y volvió a saltar Maribel.

M: ¿Tú madre también te llama así?
J: Me dice hijo. Javier solo lo dice cuando está enfadada conmigo o cuando pasa algo serio.
M: ¿Te molesta que te llame Javier?
J: No, ya te lo he dicho.
M: Vale.

Seguimos viendo la tele durante un buen rato hasta que Maribel volvió a hablar.

M: Creíamos que ibas a venir a cenar…
J: Es que al final no había quedado en nada con Elena, solo en que venía a dormir. Me ha dicho que me ha mandado un mensaje, pero no lo he visto, estaba tomándome una cerveza con nuestros amigos.
M: ¿Sales mucho?
E: Mamá…
J: No, la verdad es que no.
M: Bueno, me voy a dormir ya, que estoy cansada.
E: Vale, hasta mañana.
J: Buenas noches.

Maribel se fue y nos dejó a Elena y a mí solos en el salón. En cuestión de segundos Elena se subió encima de mí con una pierna a cada lado. Empezó a darme besos mientras metía sus manos por dentro de mi camiseta.

-Creía que no se iba a ir nunca…
-Elena, ya te he dicho esta tarde que no quería hacer nada…
-No estamos haciendo nada, solo son unos besitos.
-Ya… Ambos sabemos como acaba esto.
-Venga, Javi… Relájate.
-Vale, pero nada más, me da corte.
-Mmm…
-Oye, ¿cómo está tu hermana?
-Bueno, se ha distraído un poco cuando me la he llevado, pero está tristona…
-Se me ha puesto mal cuerpo cuando se ha puesto así.
-No te preocupes, ya se le pasará. Y gracias por preocuparte por ella.

Puse las manos en la espalda de Elena para acariciársela, pasando ella a besarme el cuello. Me empezaron a dar escalofríos, por lo que me empecé a retorcer, con ella riendo porque sabía lo que me pasaba. Mi polla empezó a aumentar de tamaño por la excitación, por lo que abrí los ojos para mirarla y decirle que parara. Justo cuando iba a hablarle vi que Maribel estaba en el marco de la puerta, haciéndome señales para que fuera. Me asustó, por lo que di un respingo.

-¿Qué te pasa?
-Nada, ya sabes como me pongo cuando me haces esto.
-Parece que te has asustado.
-Que va. Oye, voy un segundo al baño, vengo en nada.
-Vale.

Me levanté del sofá, un poco arrepentido porque la tenía bastante morcillona, por lo que me bajé la camiseta para que no se me notara tanto, pero no sirvió de nada. En el breve trayecto que había entre el sofá y la puerta del salón me puse a pensar en qué quería Maribel para decirme que fuera para allá en ese momento. Eso sí que me pareció raro, por lo que me empecé a poner nervioso, y mi semierección no ayudaba a tranquilizarme. Cuando llegué a la puerta y doblé para ir salir, agarró con fuerza mi muñeca, llevándome hacia su habitación, poniéndome más nervioso aún. Una vez llegamos, cerró la puerta. Y me miró fijamente a los ojos.

-Javier…
-¿Qué pasa Maribel?
-Me quería disculpar por lo de esta tarde. La manera en la que te he hablado ha sido horrible. No sé qué me ha pasado para ponerme así, no quiero que pienses que estoy loca.

Maribel esperó mi respuesta con expectación, casi desesperándose porque tardaba en responder.

-¿Para esto me has llamado?
-Sí.
-¿No podías esperar a mañana para decírmelo?
-No. Me conozco y es algo que tengo que sacarme, porque me pongo a darle vueltas y no duermo.
-Maribel, esto me parece raro.
-¿Cómo?
-No sé, estoy ahí con Elena, me estás viendo como estoy y me llamas para decirme esto…
-Javier, creía que habíamos dejado eso muy claro, ¿no?
-¿El qué?
-¿Te estás quedando conmigo?
-No, simplemente esto me parece raro.
-Te he dicho que ni se te ocurra pensar nada raro y me sales con esto. Te estoy diciendo esto porque necesitaba sacármelo, me he pasado y no me he dado cuenta hasta que tú has respondido así.
-Vale, tranquila, no pasa nada. No te preocupes, no me importa, pero sí que te pido que no vuelva a pasar, estaba muy incómodo. Y si algo de mí te molesta, pues lo mismo, me lo dices y le ponemos solución.
-Vale.

Me di la vuelta para irme, pero me quedé quieto cogiendo el pomo de la puerta.

-¿Has hablado con tu hija? (dije dándome la vuelta)
-No, no le he comentado a Elena nada de nuestra charla.
-Me refería a Noelia.
-¿Hablar de qué?
-¿No has visto cómo está?
-Sí, me ha contado lo de su amiga.
-Creo que necesita que le ayudes. Está muy triste.
-No me ha dicho nada.
-Pues lo necesita. Estaba llorando y todo.
-No me digas… Pues voy a ir con ella ahora.
-Vale, yo vuelvo con Elena, que le he dicho que iba al baño.
-Vale. Gracias por avisar.

Regresé con Elena mientras pensaba lo raro que era lo que me acababa de pasar. Por suerte mi polla volvió rápidamente a la normalidad, aunque me puse bastante nervioso cuando me metió en su habitación.

Cuando volví, Elena me estaba esperando con una sonrisa, tirando de mi mano para que me tumbara en el sofá, tumbándose ella encima de mí para empezar a besarme con risitas. La cosa empezaba a ir a más, pero yo me resistía.

-Venga, Javiiiii…
-Elena, te he dicho que no y menos aquí en el sofá.
-Pues vamos a mi habitación.
-Creo que tu madre ha entrado a la habitación de tu hermana.
-Joder, pues tengo muchas ganas…
-Venga vamos a dormir, mañana ya veremos lo que hacemos.

Fuimos a su habitación sin encontrarnos a nadie por el camino y se puso su pijama, quedándome yo en boxers para dormir. Una vez en la cama, Elena seguía caliente por lo que me empezó a acariciar el pecho, bajando por mi estómago y barriga, cada vez más hasta llegar a mi polla, empezando a sobarla.

-Eleeeeena… (dije susurrando)
-Dime.
-¿No tuviste suficiente con lo de ayer?
-Está claro que no, jijiji…
-Me da corte con tu madre y tu hermana ahí al lado.
-Venga, una mamada rapidita.

Entonces Elena bajo hasta mis caderas para bajarme los boxers y meterse mi polla en su boca directamente, empezando a crecer rápidamente. Empezó una mamada lenta, que cogía ritmo por momentos. Después de unos breves minutos se incorporó, montándose encima de mí, habiéndose quitado las braguitas antes.

-Elena, para.
-Venga Javi, solo un poquito.

Iba a reprocharle, pero ya era tarde, puso su mano en mi boca para que no hablara y empezó a moverse mientras jadeaba ligeramente. Solo me soltó la boca unos segundos para quitarse la camiseta y llevar mis manos a sus tetas, notando lo duros que tenía los pezones. Me tapó la boca de nuevo y empezó a moverse un poco más rápido. Intentaba apartar su mano de mi boca, pero ella no me dejaba.

-Te suelto si te tranquilizas y te dejas llevar. ¿Vale?

Me retorcí un poco sin contestar.

-¿Vale? (dijo sería)

Asentí con la cabeza y me soltó. Apoyándose sobre sus manos, retomando una ligera cabalgada, moviéndose muy sensualmente mientras me lamía los labios. Nuestras respiraciones se empezaban a acelerar por la excitación y por la follada.

-¿Ves como se puede follar sin hacer tanto ruido?
-Mmm…

Yo estaba ya muy cachondo y no quería ni hablar, solo sentir. Me dejaba llevar, concentrándome en disfrutar. Elena al verme así se lanzó a mi cuello, acelerando la cabalgada lo justo para ser una follada más rápida, pero sin llegar a hacer ruido con la cama. Como era habitual, en cuestión de pocos minutos me empecé a correr dentro de ella mientras jadeaba, por como le besaba el cuello y se movía encima de mí. Ella me siguió al notar mi orgasmo, lanzando unos gemidos muy bajitos y dulces, con algún espasmo fuerte, pero sin llegar a temblar como solía hacer. En cuestión de segundos se apoyó sobre sus manos para empezar a besarme.

-¿Ves como se puede hacer así también?
-¿Ya te has recuperado?
-Sí. Bueno, lo noto sensible, pero no ha sido como otras veces que me quedo muerta.
-¿Pero te has corrido?
-Sí, contigo siempre. Pero como ha sido así tan despacito, pues ha sido menos intenso. Pero me ha encantado igualmente. ¿A ti no?
-Sabes que sí, cuando me haces eso en el cuello…
-Jejeje. Voy al baño a limpiarme.
-Vístete, a ver si te va a ver tu madre y todavía la tenemos.

Se tapó con papel y se vistió con las braguitas y el pijama. Se fue al baño y me dejó ahí, tumbado boca arriba, con los boxers por las rodillas. Me los subí y me levanté para beber agua de una botella que tenía ahí, abriendo también la ventana, ya que tenía calor. Después me tumbé en la cama, esperándola, pero tardaba mucho y al final caí dormido.

Me desperté ya por la mañana por la luz que entraba por la ventana, solo. Me extrañó bastante porque recordé que me dormí antes de que volviera Elena. Me estaba meando, por lo que fui al baño. Cuando acabé, salí, yendo a buscar a Elena. No tardé en encontrarla, porque al pasar por la habitación de Noelia, me la encontré ahí. Estaba la puerta entrecerrada, por lo que eché un ojo viendo a Maribel en medio de las dos, abrazadas a ella, durmiendo las tres. Era una imagen muy tierna y no quería molestar, por lo que volví a la habitación para echarme un rato más. Me volví a quedar dormido y esta vez me despertó Elena dándome besos.

-¿Dónde estabas?
-Ay, Javi… Cuando salí del baño oí a mi madre hablando y me acerqué y vi a mi hermana llorando y a mi madre consolándola y me quedé con ellas y nos acabamos durmiendo juntas.
-Vaya… ¿No se le pasa?
-Bueno… Todavía es pronto, pero está la cosa fea. Le hemos dicho que nos tiene a nosotras, pero me preocupa que no tenga con quien juntarse.
-El problema es su actitud. Es muy echada para alante, pero es muy borde.
-Ya.
-Bueno, a ver si con el tiempo…
-La cosa es que dice que no quiere juntarse con nadie tampoco porque ahora parece que la gente se ha dado cuenta de que ya no se juntan, porque antes iban a todos sitios juntas y ya no.

Nos levantamos para desayunar, yendo a la cocina. Al poco apareció Maribel, dándonos lo buenos días y contándonos que no sabía que Noelia estaba tan mal y que se había quedado durmiendo más. Se le notaba preocupación en su cara, aunque Elena intentó quitarle importancia diciéndole que era normal que se lo tomara así.

Después de desayunar dije de irme, acompañándome Elena hacia la puerta.

-Javi… Quiero estar contigo…
-Tengo que trabajar, mi vida.
-Ya, pero es que ahora estoy libre y no sé qué hacer. Y me apetece mucho estar contigo…
-Elena, ¿por qué no te quedas con tu hermana y le haces compañía?
-Jo… Parece que no quieres estar conmigo…

Le cogí de la cara y le planté un buen beso, muy intenso y largo. Cuando me despegué de ella se quedó con los ojos cerrados, dándole una risa tonta.

-¿Eso crees?
-No… jijiji.
-Anda… Quédate con ella y la animas un poco, id a dar una vuelta o con tus amigas. Que como te lleve a casa sabemos que no voy a trabajar nada, que no voy a poder quitarte las manos de encima.
-Vaaaaale. ¿Vienes a comer?
-Venga, va.
-¿Y esta noche a dormir?
-Tranquila, Elena.
-Va… Quédate.
-Mira, mañana por la mañana mis padres se van con mis tíos, tengo la casa para mí, mañana vengo a por ti y estamos todo el día juntos.
-¿Sí? (dijo con ilusión)
-Claro.
-¿Y me vas a follar como es debido? (me preguntó con voz de niña buena, mirándome como tal)
-Evidentemente. (dije apretándole el culo y pegándola a mí)
-Mmm…
-No puede ser que estemos siempre haciéndolo como anoche. Sabes que necesito hacértelo bien. Mañana rompemos la cama.
-A ver si me vas a romper a mí… (dijo con el mismo tono de niña buena y poniendo la misma cara)

Me mordí el labio mientras ella se ponía de puntillas para darme un beso. Cuando nos despegamos vi que Maribel estaba a pocos metros mirándonos.

-No paráis, ¿eh?

Mire a Elena, quien se había puesto roja como un tomate, mirándome con los ojos muy abiertos.

-Bueno, me voy ya.
-Vale, te esperamos para comer.

Salí de allí con otra situación un poco vergonzosa, aunque más para Elena que para mí, porque vaya cara se le puso… Me monté en el coche para ir a mi ciudad, pero en vez de ir a mi casa, pasé de largo y fui a casa de Mario para hablar con Irene. Me bajé del coche y llamé a la puerta, abriéndome Irene en seguida.

-Javi, ¿qué pasa?
-¿Te pillo mal?
-No, no, pasa.

Pasé y nos sentamos en el salón.

-¿Ha pasado algo?
-Pues más o menos. Me pareció raro y quería contarte a ver qué opinas tú.
-¿Qué es?
-Pues anoche estábamos Elena, su madre y yo en el salón viendo la tele y su madre como que quería iniciar conversación, pero poco se hablaba. Se fue a dormir y Elena se puso cariñosa y tal. Se subió encima de mí y ya sabes…
-Al cuello, ¿no? jajajaja.
-Sí, jaja. Pues imagínate, como me pongo yo cuando me hace eso, ya con la polla morcillona, va y su madre se pone en la puerta haciéndome señales para que vaya…
-¿Qué dices?
-Pues eso. Voy para allá diciéndole a Elena que iba al baño y nada más salir del salón me coge de la muñeca con fuerza y tira de mí para llevarme a su habitación.
-Madre mía, esa mujer quiere algo.
-La cosa es que me dijo que se quería disculpar por lo que pasó por la tarde.
-¿Para eso te llama?
-Eso fue justo lo que le dije.
-¿Y qué te dijo?
-Que sí, que se sentía mal y que se quería disculpar.
-No sé, Javi… Me parece muy raro…
-Le dije que si no podía esperar al día siguiente para decírmelo y me dijo que si no lo hacía no dormía. Le dije que me parecía raro y ya se empezó como a enfadar.
-Bueno…
-Que me había dicho que no pensara cosas raras ni nada…
-¿Y qué vas a hacer?
-Pues nada, ¿qué quieres que haga?
-No sé… yo me la follaba… jajajaja.
-Y hace un rato ya cuando me iba nos ha pillado a Elena y a mí dándonos un buen beso mientras la cogía del culo diciendo que no paramos.
-Pero vamos a ver, sois una pareja que lleva poco saliendo, es normal.
-Elena se ha puesto de roja…
-¿Por qué? No es para tanto.
-Es que justo antes del beso hemos hablado un poco… Que si mañana vamos a mí casa y que quiere que la folle bien, que ahí no podemos hacer ruido y como mañana vamos a estar solos…
-Y se cree que la ha oído, ¿no?
-Supongo.
-Pues no sé. Por lo que me cuentas me huelo algo, pero tendría que verlo en persona, lo mismo me acerco a su casa y que me la presente, jajajaja.
-Jajajaja, me gustaría ver eso.
-Pues no son por falta de ganas, ¿eh?
-Ya. Oye, dentro de poco es el cumpleaños de Elena.
-¿Tienes pensado algo?
-Pues la verdad es que no.
-¿Qué te parece si vamos a mi apartamento de la playa? Mis padres no van hasta agosto y Mario y yo teníamos pensado ir antes.
-Me gusta.
-Pues ya sería ponernos de acuerdo para pillarnos las vacaciones todos en el mismo tiempo, porque lo suyo es echar una semana, ¿no?
-Ya ves. Tiene buena pinta el plan. Y se me está ocurriendo prepararle algo en la playa.
-Huy… Eso suena muy romántico, jajajaja.
-Es la idea.
-Vaya, quién te diría que ibas a hacer algo así hace unos meses, ¿eh?
-Ya ves…
-Me encantáis como pareja.
-Por cierto, hablé con Sofía.
-¿Sí?
-Sí, todo muy bien. Me dijo que estaba muy estresada y que lo mismo venía unos días cuando tuviera vacaciones.
-Ah, genial.
-Se me acaba de ocurrir de decirle que se venga con nosotros a la playa, pero lo mismo no es buena idea, ¿no?
-¿Por qué no?
-No sé… Por lo que pasó y a lo mejor Elena no está cómoda…
-Por nosotros no te preocupes, ya está todo resuelto y si viene pues haremos cosas con ella, aunque queríamos empezar con vosotros.
-Pues lo hablo con Elena y a ver qué le parece.
-Vale.
-Pues no te molesto más.
-Nada, tú no me molestas nunca.

Me dio un beso en la mejilla y me fui a casa para trabajar, con mi madre pinchándome un poco diciéndome que paso más tiempo en otra casa que en la mía. Me puse a trabajar durante el resto de la mañana, yendo todo normal hasta que llegó la hora de comer y fui a casa de Elena. Todo fue bien, fue una comida normal con todos conversando. Parecía que Noelia estaba mejor porque ya sí que participaba más en la conversación, incluso sacando algún tema. Cuando acabamos me despedí de todas, con Elena como hablando más para que no me fuera tan rápido, pero entendía que tenía que trabajar para dejarlo todo preparado para tener todo el fin de semana libre y por eso precisamente, porque estaríamos todo el sábado juntos, quedando en que iría a por ella por la mañana. Nos despedimos con un buen beso y regresé a mi casa.

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