DERIVIA

Día 5

Es temprano y siento el aire fresco de la mañana sobre mi cuerpo a la vez que escucho como rompen las olas en la orilla. Respiro hondo intentando conseguir todo el oxígeno posible para que mis pulmones puedan alimentar los músculos de mis piernas. Miro mi reloj para mantener mis pulsaciones constantes entre 150 – 160 latidos por minuto y continuo corriendo.

La playa está vacía y solo algunos pájaros caminan sobre la arena dejando sus huellas. Al igual que yo hago con las mías.

Cuando llegué al hotel, me llamó la atención una chica de unos veintipocos años, rubia de ojos azules, delgada de piel blanca y muy guapa. Ella salía a correr y no pude evitar fijarme, se dio cuenta que la miraba y me sonrió amablemente.

-Bonjour.- me dijo con acento francés.

Yo le respondí en español «Buenos días» y me subí al ascensor.

Al entrar en la habitación Ana estaba aún tumbada en la cama, tapada con las sábanas y leyendo su último libro, Los pacientes del doctor García.

Cuando salí de la ducha Ana aún leía. Le pregunté si quería que desayunemos en el hotel o que fuéramos por ahí, me dijo que prefería el Hotel.

-Quizás me tendría que haber puesto la parte de arriba del bikini.- me dice Ana tapando sus pechos con sus manos. Lleva un Caftán muy bonito, la tela casi transparente y muy fina, se le notan bastante los pezones, incluso si te fijas se nota la piel más oscura de las aureolas.

-Estamos en la playa.- la contesto quitando importancia

-Ya, lo que a ti te gusta es que me exhiba.- responde

-Me encanta que mi mujer sea la tía más buena de los sitios a los que vamos.- la digo dando un azote a su trasero.

Le agrada el piropo, me sonríe diciendo que soy un exagerado y que soy un zalamero.

Mientras desayunamos, Ana habla por teléfono y yo aprovecho para contestar algunos mail, apenas me lleva tiempo hacerlo y como Ana sigue al teléfono, observó a la gente que hay en el comedor, mientras lo hago, veo a la chica con la que me he cruzado al volver de correr. Me llama la atención el hombre con el que va a su lado, podría ser su padre, pero la forma en la que él la agarra de la cintura y toca sus hombros deja claro que es su pareja. Una chica tan guapa, tan elegante, con ese cuerpo que parece flotar cuando camina podría estar con quién quisiera y me sorprende su elección. Se ponen al otro lado del salón donde desayunamos.

-¿Has terminado?- me pregunta Ana sacándome de mis pensamientos.

-Si, y tú.

-También

Entonces, fuimos a la playa de Binigaus, una playa nudista cercana. Se lo propuse a Ana y le pareció buena idea. Apenas había gente, se estaba muy agusto, es una playa no muy grande, no tiene más de un kilómetro de longitud y aunque me gustan las playas más grandes, está cerca del hotel y podíamos ir dando un paseo.

Me gusta ver desnudarse a Ana en la playa, me fijo y veo como algunos de los pocos hombres que hay la miran, sé que desean su cuerpo y eso me enorgullece.

-¿Has visto cómo te miran?- la digo mientras se quita la braguita del bikini.

-¿Qué?

Ana se hace la tonta, pero está claro que sabe que la miran, que tiene un cuerpo precioso y que gusta a los hombres.

-Qué te miran los tíos con ganas de…

-No seas guarro, eso es lo que tú piensas. Echame crema…

Cojo la crema, se pone de espalda a mi mientras paso mis manos llenas de crema por su espalda, cuando la he cubierto bien, aprovecho para acariciar su culo.

-Date la vuelta.- la digo cuando he sobado con ganas su trasero.

Me obedece y se gira, quedándose frente a mí, parece que me dice aprovéchate.

Mientras la hecho la crema la digo:

-Al final, anoche ¿Qué te pasó?

-Estaba super cansada cariño.- me responde, se durmió nada más tumbarse en la cama y me quedé con ganas de follar

Paso mis manos por sus tetas, cuando lo hago, sonríe, no es necesario que le hecho yo la crema, pero deja que lo haga yo.

-se te va a quemar.- bromea Ana al ver que se queda mi capullo al aire al empalmarme

No la contesto y sigo, cuando paso mi manos por su pubis le pregunto si aún le duele.

-Me escuece.- me dice.- La próxima vez tenemos que tener más cuidado, no me apetece que un día mi médico, sepa que me meto consoladores enormes y que soy tan cerda que me he desgarrado el coño.

-Como te gusta…

-¿El consolador?.- me pregunta inocentemente..

-También.

Ana se ríe, sabe que me refería a decir que es una guarra.

La mañana va pasando tranquilamente, la playa no parece que vaya a estar demasiado concurrida.

Cuando salimos del agua, nos tumbamos en las toallas para secarnos al sol. Boca abajo mirándonos el uno al otro, mientras acarició su espalda con mis dedos me pregunta:

-¿Te gustó?

-¿el que?- la respondo sin saber a qué se refería

-Lo de la otra noche.

-No estuvo mal y ¿a ti?

-¿No estuvo mal? Eso que es, no estuvo mal podía haber sido mejor, No estuvo mal debemos repetir, No estuvo mal…

-No estuvo mal, podemos repetir.- le respondo.- ¿Ya lo habías hecho verdad? Antes de estar conmigo digo.

Ana me mira, no sabe si decir la verdad o mentir…

-Si, ya lo había hecho.-opta por la primera

-Emilio y Álvaro ¿no?

-Solo con Emilio, ya te dije que intentaba darle lo que él quería. Pero no era suficiente, por eso acababa con Álvaro.

-¿Por qué ahora?

-No se, quizá porque pensé que me dirías que no, imaginaba que pensarías que era una rara…

-¿A ti te gusta?.- le pregunto a Ana

-Si, me excita mucho, esa sensación de dominación…- al oír sus palabras, sé cuál es esa sensación de la que habla.- Tú también lo habías hecho ¿Verdad?

-¿El qué?- me sorprendió su afirmación

-No es la primera vez que…- se refiere a que me den por el culo

-¿Por qué lo dices?- me sorprende que lo sepa

-No se, intuición o que pensé que serías más reticente y al no serlo…- ambos nos quedamos callados y mi silencio Ana lo toma como una afirmación.- Álex ¿Verdad?

No puedo, ni debo, ni quiero ocultarse lo más.

-si ¿Te importa?

Ana me mira y me sonríe cariñosa comprensiva. Acaricia mi mejilla y me besa.

-Creo que siempre me lo he imaginado, pero como aquel día te pusiste así…

-Bueno eran otros tiempos.- siento alivio al confesarlo sobre todo porque no se lo ha tomado mal…- verás…

-No tienes que contarme lo que no quieras.

Muchas veces he pensado en contárselo, en explicarla porque lo hacía y cómo pasó, pero el miedo a ¿que pensará?, los prejuicios que nos genera está sociedad, hacía que no pudiera decir la verdad. Me hubiera gustado contarle antes algunas fantasías, pero nunca fui capaz, las veces que estuve a punto de hacerlo siempre aparecía el fantasma de los prejuicios y la misma pregunta sobre mi cabeza ¿Pensara que soy menos hombre? Pero ya lo he hecho, lo sabe y lo acepta, pero necesito que oiga mi historia, quiero compartirla con ella, quiero sentirme libre del todo, se merece que se lo cuente.

-¿Quieres que te lo cuente?

-Si tu quieres sí, pero solo si quieres. Antes dime solo una cosa.- me mira nerviosa y preocupada pero a la vez comprensiva.- Mientras tú y yo hemos estado juntos…- hace una pausa, le cuesta soltar la pregunta.- ¿Ha habido algún hombre?

-No, el único fue Álex y cuando empezamos a salir tu y yo eso terminó. El también empezó con Sofi…

Ana respira tranquila al oírme, la empiezo a contar cómo ocurrió la primera vez.

Quizá,como muchas primeras veces cuando eres adolescente. No sabes muy bien cómo has llegado a esa situación que se escapa a tu control, que si lo piensas, no encuentras una lógica, no sabes bien, si ha sido casualidad o de verdad lo buscabas, pero ha pasado y es real.

Miras atrás buscando sentido o explicación alguna a lo que ha pasado, incluso te cuesta aceptarlo. No te han educado para que otro hombre te penetre por el culo, crees que puede ser malo o al menos eso te han dicho. Pero luego vuelve a pasar, te das cuenta que no es malo, que por el contrario te gusta… pero tiene que ser un secreto, no lo entenderían…

-si te digo la verdad, no sé cómo pasó, solo sé que pasó. Alex aquella tarde se había quedado solo en su casa, me llamó y me dijo: «no te lo vas a creer, he encontrado una peli porno de mi hermano»- mientras se lo contaba Ana me escuchaba atenta.- Fui a su casa y la pusimos. Los dos estábamos alucinados y excitados, pero aquella tarde no pasó nada más. Al día siguiente lo comentamos en el instituto, el me dijo que cuando me fui se tuvo que hacer una paja yo le dije que hice lo mismo al llegar a mi casa.

Le conté a Ana cómo durante un tiempo, cuando Álex estaba solo en casa, veíamos la peli juntos, luego cada uno por su lado, él en su casa y yo en la mía nos masturbamos. Hasta que un día, mientras veíamos la película porno, Álex me dijo que si quería hacerme una paja mientras veía la peli que lo hiciera, que no me cortara. Excitado al ver a aquella mujer follar en la pantalla de la televisión, metí mi mano debajo del pantalón y comencé a masturbarme. Alex hizo lo mismo, pero él no tuvo reparos en bajarse los pantalones y sacarse la polla para masturbarse. «No seas pringao» me dijo, «sacatela que vas a estar más cómodo»- miraba a Ana mientras que seguía callada, atenta a mi relato, me daba la sensación que se estaba excitando.

-Cada vez íbamos dando un paso más, primero solo veíamos la porno, luego nos masturbamos uno al lado del otro y comentabamos el tamaño de nuestras pollas mientras cada uno se hacía una paja.- según hablaba, me venían imágenes de Álex y mía juntos en el salón de su casa. -Entonces, una tarde, cuando llegue a su casa, Álex, mientras rebuscaba en la habitación de su hermano me dijo: «Ayer pillé a mi hermano y su novia, Le estaba haciendo una paja, no veas vaya suertudo, con lo buena que está» entonces puso la cinta de vídeo y me preguntó si alguna vez me habían hecho una paja. Le dije que no, él me dijo, que a él tampoco. Recuerdo cómo empezamos a reír. Entonces se puso serio, no bromeaba y me dijo que me la hacía, si yo se la hacía a el.- Mientras se lo contaba a Ana se dio cuenta que nuevamente estaba empmado.

-Esa fue la primera vez que nos hicimos una paja, cosa que repetimos día tras día hasta que Álex, mientras me hacía una paja, se puso a chuparmela. Me sorprendió, era la primera vez que me la chupaban… y dejé que lo hiciera. Los días siguientes se volvieron raros, casi no nos hablamos. Alex comenzó a salir con una chica de otro instituto y nos distanciamos un poco. Hasta que en las vacaciones de Semana Santa la chica se fue a su pueblo. Y yo acudí a la llamada de Álex. El me contó las cosas que había hecho con aquella chica, su historia me excitó y él también estaba excitado por eso me llaml. Le dije que pusiera una porno y nos hacíamos una paja. Alex la puso, era como al principio, los dos masturbandonos. Cuando vi su polla me entraron ganas de chupársela, se lo dije, se acercó a mí y me la puso en la boca.

-¿Te gustó chuparsela?.- me pregunto Ana.

-Si, era la primera vez y sentir su polla en mi boca, me dio mucho morbo. Estaba muy excitado. – Respondí

Note que Ana apretaba sus muslos según me oía contarle lo que paso, me fijé en sus tetas y sus pezones estaban duros. Estaba cachonda, mi historia la estaba excitando.

-¿Te pone que te lo cuente?- le pregunté.

Ella en lugar de responderme sonrió y me dijo que siguiera. Lo hice y mientras seguía contándole, Ana se acercó a mí, y con disimulo, agarró mi polla que ya estaba dura, con su dedo pulgar acariciaba la punta de mi capullo mojándolo todos con mi líquido preseminal, me sonrió y acercó su boca a la mía.

-sigue.- me pidió.-

-intentaba meterla toda en la boca no podía, me daban arcadas, pero estaba muy cachondo y quería tener su polla entera en la boca. El me dijo que le chupara la punta, así que me centré en su capullo, chupaba como si fuera un caramelo, me gustaba acero, me gustaba comerle la polla a mi amigo. Alex estaba muy muy excitado, entonces fue cuando me dijo: «Tío¿me dejas que te dé por el culo?» Aquello eran palabras mayores, saque su polla de mi boca, me quedé mirándole dudando «Venga colega, déjame». Le dije que no, más por vergüenza que por no desearlo. Pero él insistió. Me dijo que luego me dejaba a mi darle por el culo. Apoyé mis manos sobre la mesa, y empecé a notar como hacía presión sobre mi culo.

-¿Te gustó?- me pregunta Ana que ya está gimiendo sin disimulo.

-Si.

Me besa, me abraza y me dice que está muy cachonda, que nos vayamos al agua. No termino de contárselo, de la mano,caminamos desnudos hasta el agua, tengo un empalme tremendo, menos mal que hay poca gente en la playa.

Cuando el agua nos cubre por las caderas, se sube sobre mí rodeándome con las piernas, y comienzo a metérsela. Pero tiene que parar. Me dice que la escuece y la duele.

-Solo la punta.- me pide

Lo hago, pero es complicado. Sujeto su culo para que no entre entera, ella me avisa pero se sale, follar en el agua es difícil. Llevamos un calentón de miedo, pero no va a ser posible si no se la puedo meter entera. Lo intentamos por el culo pero tampoco podemos. Así que terminamos masturbandonos el uno al otro.

-Ha sido una mierda.- me dice riendo…

Ambos reímos abrazados, me siento muy agusto y noto que ella también.

-¿Porque no me lo contaste antes?- me pregunta

-No se, pensé que creerías que era gay y no querrías estar conmigo

-Qué tonto eres

-¿Te duele mucho?- la pregunto, estoy tan cachondo que quiero follarmela

-Buff.- cierra los ojos como si hubiera probado algo ácido.- te pusiste ahí con el pollón y mira…- me dice

-¿Cómo era? ¡Follame! ¡Follame! Metemela toda.- la imito lo que decía cuando la follaba con la polla negra

-Pues no te imaginas lo que me escuece…

Me he quedado dormido debajo de la sombrilla tumbado en la toalla y cuando me despierto, veo que Ana no está, la busco con la mirada y la encuentro metida en el mar. Escucho su móvil vibrar a la vez que se enciende la pantalla de su móvil, es un WhatsApp de Bassâm. Un escalofrío me entra por el cuerpo, ¿que le habrá escrito?,¿Por que le escribe?,¿Lo harán muy a menudo? Tengo la tentación de abrirlo, miles de preguntas acumuladas en mi mente y extrañamente me siento nervioso, enfadado.

Tengo la tentación de abrir el móvil y leer lo que le ha escrito, no lo hago, espero tumbado a que vuelva Ana y ver su reacción cuando vea el mensaje cosa que no tarda mucho en pasar.

Ana se sienta enrollada con la toalla a mi lado, acaba de coger el móvil, me fijo en su reacción intento identificar alguna sensación o sentimiento pero su gesto es impasible. Deja el móvil donde estaba sin ni siquiera desbloquearlo.

-Dormilón.- me dice cariñosa

La sonrío, pero no estoy cómodo, no me gusta que aquel hombre la escriba. No la puedo reprochar nada a Ana, nadie puede controlar que otra persona te escriba, pero pienso que sí lo hace, es porque Ana está siguiendo el juego y eso no me gusta.

Me fijo en su móvil, es como un imán. Debería haberlo leído, pienso, así no me sentiría como me siento. Sabría lo que pone y no tendría dudas en mi cabeza.

Dia 6

Me despierto temprano, está amaneciendo y aún le doy vueltas a que Bassâm se escriba con mi mujer. Quizá debería decírselo, ser sincero con ella, decirla que vi que la mandó un WhatsApp, pero si lo hago, si se lo digo puede que no sea sincera y me quedé peor que estaba. Creo que lo mejor es ser paciente, esperar que se de el momento oportuno.

Necesito pensar, así que lo mejor es salir a correr para despejar mi mente.

Mientras corro, miles de ideas revolotean en mi cabeza, evaluando la mejor forma de actuar para descubrir qué cosas tiene que hablar Ana con Bassâm, quiero saber de qué hablan y si tras esas conversaciones hay algo más.

Cuando llevo un rato corriendo, me doy la vuelta para volver al hotel. No he conseguido despejar mi mente, así que, cuando paso por la playa, decido pegarme un baño a ver si en el agua, consigo relajarme, no tengo bañador, solo un pantalón corto y una camiseta con los que he salido a correr, así que sin dudarlo, me meto desnudo en el agua.. Para mi sorpresa, cuando salgo del agua, escucho a menos de 6 metros de donde estaba:

-Bonjour.- me dice sonriente y con cierto retintín la joven rubia con la que me llevaba cruzando algunos días.

No soy capaz de saludar, siento vergüenza a la vez que me da morbo la situación. Ella no disimuló, paso al trote por mi lado sin dejar de mirarme. Tampoco me dio tiempo a cubrirme con las manos. Vi como se alejaba corriendo pero unos pocos metros más adelante, se detuvo cerca de la orilla del mar y comenzó a quitarse la ropa que llevaba. Cuando se quedo desnuda me miró fugazmente y caminó hacia el agua.

Su cuerpo precioso estaba a unos cuantos metros de mí y podía verla perfectamente. Desee irme a su lado, me imaginé besándola, penetrándola, lamiendo su cuerpo… dude, estuve muy cerca de salir corriendo y follármela ahí mismo, ambos lo deseábamos.

Cuando entro en mi habitación, Ana aún duerme, cojo su móvil y leo los WhatsApp de Bassâm. Apenas tres mensajes con este último, ella no le contesta. Respiro tranquilo, aliviado por no haber hecho algo de lo que me hubiera arrepentido.

Me tumbo con cuidado en la cama, al lado de Ana y retiro su braguita y la penetró desde detrás mientras duerme.

Entro despacio en su cuerpo y cuando estoy completamente dentro, la saco lentamente para volverla a meter rítmicamente una y otra vez, siento como se estremece a la vez que comienza a despertarse, oigo su respiración, sus suaves jadeos…

-¿Te gusta?- la pregunto al oido

No me responde, solo aprieta su culo contra mi, sujetando mis caderas y arqueando la espalda al sentir el roce de mis dedos en su clítoris.

Se la saco y con cuidado intento penetrar su culo.

-No por ahí no.- me dice mientras se gira sujetándome la polla para que no intente darla por el culo.

Su boca absorbe mi polla, se centra en mi capullo, siento como la succiona, pero lo que quiero es follarla, así que la sujeto de la frente, me mira y sacó mi polla de la boca, tiene la boca llena de babas que se las traga.

-¿No quieres?- me pregunta sorprendida de que renuncie a una mamada.
-No, quiero follarte…

Pero ella intenta volver a chuparmela, no la dejo y sujeto su cabeza, se está poniendo más cachonda porque no puede comerme la polla.

La tumbo en la cama boca arriba, ella se resiste pero no tiene nada que hacer, junta sus piernas pero no me cuesta ponerme entre ellas separándolas. La tengo inmovilizada con sus manos sobre la cabeza, busco la entrada de su coño. Intenta morderme, la siento muy cachonda.

Dejo mi polla entre sus labios, rozando su clítoris a milímetros de penetrarla.

-¿No quieres que te la meta?

Me mira con ojos lujuriosos y me dice que no.

Cuando entra mi polla, gorda y dura se estremece, poco a poco la penetró y siento como su vagina se va abriendo húmeda y caliente. Ana cierra los ojos sintiendo el placer que mi polla la da. Se la saco y vuelvo a meterla. Me mira, me sonríe y me quedo dentro inmóvil y la pregunto

-¿Quieres que te folle?

No contesta, sonríe y vuelve a intentar morderme. Entonces se la saco. Suelto sus manos y me levanto de la cama.

-¿Qué haces? – me pregunta tendida sobre la cama con las piernas abiertas y el coño chorreando…
Me mira atenta, sin moverse, me vuelve a preguntar al ver que abro mi cartera.

-¿Ahora ya si quieres que te folle verdad?- la digo tirándole 500€ a la cama.

Veo su cara, no se lo esperaba, creo que me va a mandar a la mierda. Pero por el contrario se gira, se pone a cuatro patas. Su coño y su ano en primer plano, ambos se abren al inclinar su pecho sobre la cama.

-Follame como una puta.

Cuando me corro sobre su espalda caigo rendido sobre la cama. Ana boca abajo intenta recobrar el aliento. Me vienen a la cabeza los WhatsApp de Bassâm.

-¿Porque te escribes con el moro?
-¿Qué?- me pregunta sorprendida.
-Si, sé que te escribe WhatsApp
-¡Me has cotilleado el móvil!- se pone de rodillas sobre la cama, visiblemente molesta.

Me quedo callado unos segundos, mientras Ana me mira levantándose de la cama aún desnuda y coge su móvil. Verla desnuda me excita pero su reacción me enfada, no entiendo porque se pone así, ¿Que quiere ocultar?

-No te hagas la indignada.- le digo levantándome de la cama.- Que la que se pone cachonda con un desconocido eres tú. No te jode

-Qué dices…- respondió altiva.- ¿que te pasa?
-Qué te gusta escribirte con el gilipollas ese, que te pone cachonda… que crees que soy gilipollas.- me enfada que intente mentirme.
-Pero a qué viene esto ahora, no lo entiendo.
-¡Quieres follartelo! he visto los mensajes, sé que te escribe

Busca en el móvil y cuando encuentra lo que quiere me muestra la pantalla.

-Ves, es él quién me escribe, no yo.
-No le has dicho que no te escriba, y si lo sigue haciendo es porque tú le contestas.
-Estás loco, pero ves que yo le haya contestado.
-Los has borrado…- la acuso
-¿Y porque no he borrado estos?
-Para no perder su número ¿Crees que soy gilipollas?

Ana se queda callada, sabe que llevo razón…

-Sabes que lo único que me jode es que me engañes.
-Pero no te engaño, no ha pasado nada…
-No ha pasado pero te gustaría que pasara.
-Eres tú, eres tú el que me dice que…
-Qué te digo…
-Es que no sé a qué viene esto ahora- se encoge de hombros y se empieza a poner unas bragas, los ojos se le enrojecen
-¿Te he dicho que te puedas poner las bragas?

Me mira sorprendida.

-¿Qué? Pero que te has creído.- me dice visiblemente enfadada y nerviosa

-Qué eres una puta y a partir de hoy me vas a obedecer.
– Eso que te lo crees tú.- me responde mientras se pone una camiseta tirándome el móvil
-No, eso es lo que va a pasar.

Si ha borrado mensajes es porque hay algo que ella misma sabe que no está dentro de las reglas de nuestra relación.

La agarró de las manos y forcejea

-¿Qué haces? Suéltame.

La tiro contra la cama, quedando de espaldas con el culo hacia mi. Intenta incorporarse pero no puede

-Estate quieto.- me dice mientras la sujeto para que no se levante de la cama

La quito las bragas con violencia dejando su culo al aire. Sus nalgas me llaman y yo las deseo.

-Si te resistes va a ser peor.- le digo.
-¡Suéltame!- me gritó inútilmente.

Me tumbo sobre ella usando el peso de mi cuerpo para inmovilizarla, arrimo mi polla dura contra su culo y al oído la digo.

-Eres una puta.- lamo su mejilla.- ahora tú decides zorra, te quedas o te vas.

Cuando suelto sus brazos me levanté dejándola libre y Ana se queda sobre la cama

-¿Qué vas a hacer?.- le pregunto.

Le doy la oportunidad para que se levante y se marche, en cambio no lo hace, sigue de espaldas a mí, de pie, apoyando sus manos en la cama, se recoge la camiseta ofreciéndome su culo para que la azote.

-No me des muy fuerte.

Le doy el primer azote y cae sobre la cama pegando un gritó por el dolor. Sabe lo que tiene que hacer.

-Porfavor no me des tan fuertes.

Vuelve a ponerse para que la de otro azote, veo su culo enrojecido. Y la vuelvo a azotar, esta vez más flojo, se echa hacia delante, pero no cae sobre la cama un gritó ahogado sale de su garganta.

Beso su culo que está enrojecido y ardiendo le por los dos azotes que le he propinado.

Ana se quedó en silencio esperando. Su coño brilla, humedecido por la excitación.

-Estás cachonda.- la digo.- qué zorra eres.- me río y vuelvo a azotar su culo. Ella sumisa y obediente vuelve a quedarse esperando un nuevo azote que no llega. Me voy a la ducha pero antes la dejo 100€ en la mesilla y la digo desde la puerta.

-Vamos ven ¿no quieres que te folle puta?

A partir de ahora, Ana se ha convertido en mi puta, no debía haberme mentido…

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