HANSBERVILLE

Hace un par de años, el último pre pandemia, viví una de esas situaciones morbosas que se recuerdan el resto de la vida. Trabajo como operador de sonido de una orquesta de verbenas. Una de esas que recorren pueblo a pueblo todo el verano animando las fiestas populares. Como podréis imaginar he visto de todo.

Tengo 25 años y la verdad es que estoy bastante bien. He triunfado varias veces con algunas de las cantantes de la orquesta y con alguna lugareña de los pueblos en los que toca la banda. Pero lo de hace dos años fue la más morbosa de mis experiencias.

Os pongo en situación; en medio de una gran plaza enclavada en el barrio más antiguo y alto de una localidad sureña, cientos de personas de todas las edades bailan y beben sin parar. ¿Quién nos iba a decir que los siguientes meses los pasaríamos encerrados?. Bueno, desde mi posición y siendo abstemio compruebo al personal. Matrimonios mayores en un estado lamentable. Jóvenes abusando de su «juventud». Y grupos de maduros que se divierten recordando sus mejores tiempos.

Cerca de mi puesto hay un grupo de seis personas que rondan la cuarentena. Son tres parejas que se divierten de manera desenfadada. Entre ellos se reparten besos y abrazos de manera indistinta. Cruzando las parejas. Se les nota que han vivido muchas noches. Me fijo en una de las tías. Es la más sensual de las tres. Era una morenaza de belleza morbosa y melena azabache. Sus ojos color miel se habian quedado enganchado varias veces de los míos. Nos intercambiamos algunas sonrisas.

La tía vestía un chalequillo negro sin mangas que dejaba ver un maravillo escote. Dos tetas muy bien puestas. Una minifalda vaquera con la que lucía unas maravillosas piernas que descansaban en unas sandalias de tacón. Era una de esas maduras morbosas a la que los cuarenta les sienta mejor que bien.

Estuvimos mirándonos durante una hora sin que el resto del grupo se diera cuenta de nada. Al menos los hombres porque la mujer hablaba al oído de una de sus amigas mientras me miraba. Cada hora la banda hacia un descanso y la plaza se aliviaba de gentes en busca de bebidas en las barras de los alrededores. Sobre las 5 de la mañana el grupo se disipó. La ingesta de alcohol hacía que sus vejigas no sorpotasen más.

Por mi parte me dirigí hacia una de las barras a pedir una cola. De repente alguien se me acercó y me preguntó:

-¿Cansado?

Al girar vi a la madura de ojos miel a medio metro de mí sonriendo. Su acento delataba que no era del pueblo. Ni siquiera andaluza. En el cara a cara era mucho más morbosa. No se cortaba en escrutar mi cuerpo, alto y fibrado.

-Sí, pero aún aguanto. ¿Tomas algo? -ofrecí una invitación.

-Bueno, lo que me apetece no se compra en la barra.

-¿Ah, no?

En ese momento ella me guiñó un ojo y tiró de mi mano. Me metió entre la multitud que abarrotaba las barras en ese momento y me sacó del recinto en dirección a una explanada que hacía de aparcamiento y que en ese momento estaba lleno de coches. Nos camuflados entre dos de ellos y la mujer se abalanzó sobre mí. Me rodeó el cuello con sus brazos y nos empezamos a besar. La tía me metía la lengua muy dentro. Besaba muy bien. Yo comencé a cogerle las tetas. Le abrí los botones del chalequillo y comencé a magrearle las tetas. Se las liberé del sujetador negro. Eran una auténtica preciosidad. Una aureola perfecta, de color marrón claro coronadas por un pezón puntiagudo que se endurecía entre mis labios.

Ella suspiraba y apretaba mi cabeza contra su pecho al tiempo que recorría mi cuerpo con la otra mano. Buscó mi entrepierna y encontró una polla erecta y dura. Comenzó a palparla por encima antes de decirme que se la enseñara. Me desabroché el pantalón y me bajé el bóxer negro. Mi polla saltó como un resorte. La mujer comenzó a pajearme antes de arrodillarse y lamerla desde abajo. Desde los huevos hasta el capullo. Yo tenía la respiración entrecortada viendo la cabeza de aquella desconocida madura moverse a lo largo de mi polla.

Antes de correrme la tía se puso de pie:

-¿Tienes condones? Quiero que me folles.

Me apresuré a sacar un condón del bolsillo de mi pantalón (nunca salgo sin ellos) mientras la tía se apoyaba en un coche. Se subió la mini falda y se quitó las bragas. Tenía un precioso culo sensualmente marcado por el sol y la braguita del bikini.

La agarré por las caderas. Llevé una mano a su coño donde adiviné una fina tirilla de vello púbico. Estaba totalmente mojada. Le susurré al oído:

-¿Quieres que te folle?

-Dale que no tenemos tiempo.

De un puntazo le clavé la polla en el coño. Ella gimió al sentir como un joven desconocido la penetraba en un aparcamiento público. En ese momento comencé un frenético mete-saca que me llevó al orgasmo. Mi cuerpo se tensó y comencé a resoplar cuando sentía que me corría en el condón. Para entonces ella se masturbaba al tiempo que recibía mi follada. Gritaba como una loca al alcanzar el orgasmo.

No tuvimos demasiado tiempo. Nos recompusimos y nos dirigimos a la plaza. Nos separamos para no llegar juntos. Cuando volví a mi puesto la orquesta ya estaba en el escenario. Después llegó la mujer hablando por teléfono con sus amigos:

-Pues yo estoy en el mismo sitio donde estábamos.

-………

-Ya, pues os perdí y me dirigí a una de las barras a pedir.

Dos minutos después el resto del grupo apareció. Su marido le dio un beso en la boca que ella correspondió sin miramientos. Yo no podía dejar de pensar que esa misma boca me había comido la polla unos minutos antes. El resto de la noche siguió como si nada. Ellos bailando y bebiendo y yo pendiente de que la orquesta sonará a la perfección. A las 7 de la mañana el grupo de amigos se largaron y yo me dispuse a recoger todo el equipo. No nos volvimos a mirar en toda la noche. Ni siquiera sabremos nunca nuestros nombres.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s