ROCÍO PRIETO VALDIVIA

Caminamos juntos; él con ese misticismo que lo caracteriza.

 Puedo cerrar los ojos y verlo a lo lejos con su saco negro, el libro verde bajo su brazo.  El cabello le caía de lado. 

Y yo intentando besarle en los  labios.

 Pero no lo hice, soló caminé junto a él  por esas calles del puerto,

en éste que el llama mi mundo raro.

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