FRAN REL

DANI
Dejé pasar un par de días, por las mañanas sin mirar a mi tía y por el día, sin decirle de quedar a Marta. Pero una tarde que estábamos estudiando con el grupo, me fijé que uno del grupo la miraba de forma insistente mientras ella le explicaba algo. Marta parecía no enterarse del interés del chico, ella iba a lo suyo explicando. Ese día iba con leggins y un jersey que le tapaba el culo, pero estaba sexy, algo maquillada, con lentillas y el pelo suelto. Me senté a su lado para que me explicara algo que no me entraba en la cabezota. Ella me lo explicó con paciencia pero yo tenía la cabeza en otra parte. Le puse una mano en el muslo y automáticamente, Marta se puso nerviosa y no atinaba a explicarse. Había empezado a anochecer y ya mismo nos echaban de la sala. Entonces le dije:
– ¿Por qué no seguimos en mi casa y te quedas a dormir?

Marta no tardó ni medio segundo en responder:
– Vale

Recogimos y nos fuimos. En cuanto entramos en mi casa la besé y empecé a desnudarla. Encendí la luz y ella se quejó, prefería sin luz, pero no la dejé. Ella me hizo una buena mamada pero no me quería correr, quería follar y la paré. Fui yo a comérselo pero ella no me dejó, que no y no… al final desistí pero por las ganas de follar que tenía. Echamos un buen polvo, con Marta muy ansiosa y con muchas ganas.

Tras 10-15 minutos tumbados, ella se levantó y se empezó a vestir. Le dije:
– Oye, no te vayas a ir
– ¿Por?
– Que me tienes que ayudar con el tema
– Ah pero ¿iba en serio?
– Claro, ahora pedimos algo de comer, luego estudiamos, y luego volvemos a follar, y te quedas a dormir, que ya será tarde

Ella me miró sonriendo y dijo:
– Vale

Y siguió vistiéndose. Le dije:
– Por mucho que te vistas, te voy a estar metiendo mano

Ella se reía pero terminó de vestirse, así que me vestí y pedí unas pizzas. Durante la cena, le pregunté:
– ¿No te gusta el sexo oral?

Ella me miró extrañada y dijo:
– ¿No te gusta como te lo hago?
– No, me refiero a recibir tú sexo oral
– Ah, eso… no, no me gusta
– ¿Por qué?
– Porque no
– Pero si te gusta con los dedos, imagina con mi lengua
– Ya pero no
– Pero será por algo ¿no?
– Que no me gusta… me siento muy incómoda con eso

Se mostraba a la defensiva. Le dije que se relajara y lo disfrutara, que solo era sexo pero nada… ella con su cuerpo era muy especial. Entonces le dije:
– Pues es una tontería, que se ve bien bonito y rico, y más ahora que te lo has arreglado

Me refería a que se notaba claramente que se lo había recortado, ya no tenía tanto pelo ahí abajo aunque tenía mucho más que las otras chicas con las que yo había estado. Marta se quedó de piedra y dijo:
– ¿Te has fijado en eso?
– Claro
– Diossss, que vergüenza (cubriéndose la cabeza)
– ¿Por qué?
– Que soy muy descuidada con eso y como siempre lo hago a oscuras, me había despreocupado totalmente, y esperaba que no te hubieras fijado
– Claro, te veo desnuda y me voy a fijar en tus ojos jajaja
– Que mal, que asco me doy
– Si, menudo asco que das que estoy deseando comértelo
– Pufff
– Pero ¿tan mal te lo comía tu novio que ahora no quieres?
– No es eso… él nunca me lo ha hecho, no le he dejado

Me quedé sorprendido y le dije:
– Vale, perfecto, así te lo hago yo primero
– Nooooo jajaja
– Que no lo hago mal, al menos eso decía mi ex
– Estoy segura que lo haces muy bien pero no, no voy a tener tu cabeza entre mis piernas, ahí en mi sexo… no, ni hablar
– Pero ¿te sientes incómoda por la postura? porque se quieres, me tumbo y te pones encima de mi boca
– Noooo, peor me lo pones jajaja, no es esoooo jajaja
– De verdad que no te entiendo
– Lo sé

Y estuvimos bromeando un rato sobre su corte de pelo ahí abajo, para que viera que me gustaba, pero ella se sentía incómoda hablando de esas cosas… estaba claro que le gustaba que me hubiera fijado pero por otro lado, sentía vergüenza… era rara en ese aspecto. También le pregunté:
– Entonces a Charo le has dicho que somos folla amigos?
– Sí, bueno, no así, le he dicho que es solo sexo
– ¿Y qué te ha dicho?
– Que a ver si me espabilas jajaja
– jajaja, pero si estás muy espabilada en el sexo jajaja
– Que vaaaa, eso es por tu culpa jajaja

Y nos quedamos callados y entonces me dice:
– Yo la he dejado flipada, pero ella a mí también
– ¿por qué?
– mmmm no sé si debo contarlo
– ¿Un secreto?
– Sí
– Bueno, tú verás

Se calló y entonces dijo:
– Es que es increíble, lo tengo que contar
– jajaja
– Se está acostando con Ale

Me dejó sorprendido, Ale le estaba poniendo los cuernos a Sara con Charo!!! vamos, dos chicas más diferentes no podían ser. Me estuvo contando que todo empezó en los exámenes, estudiando juntos, y que se veían un par de veces a la semana. Me reí y estuve a punto de contarle lo de Sara pero me acordé a tiempo que le prometí a Gema no contarlo. Vaya pareja de cornudos e infieles, que joyitas jeje.

Luego nos pusimos a estudiar un buen rato. Marta es lista a rabiar y tenía paciencia con mi torpeza. Al final consiguió que me entrara en la cabezota y cuando terminamos dijo:
– Entonces ¿me quedo?
– Claro
– ¿Seguro?
– Que sí, si son ya casi las 12, ¿Dónde vas a ir a esta hora? además, aún tenemos que follar

Ella se rio y dijo:
– Bueno, vale, pero dame una camiseta
– ¿Para?
– Para dormir
– Duerme desnuda
– No, no me gusta
– pero…
– Venga, dámela

Y se la di. Ella la cogió y se metió en el baño. Y aproveché y activé la grabadora de audio del móvil aunque en el polvo anterior Marta había estado muy comedida en cuanto a ruidos, solo cuando se corrió aumentó un poco el tono, Gema se iba a defraudar al escucharla.

MARTA……
Cerré la puerta y respiré hondo, dos polvos en un día, genial jeje. Hice mis necesidades, me lavé todo y me quité la ropa. Estuve dudando si dejarme solo la camiseta o dejarme también las bragas. Al final me las dejé, que no me viera con tantas ganas. Me miré al espejo, tenía cara de cansada, y más cansada que iba a estar en un rato y me reí con mi propio chiste. Ya notaba la excitación y ni lo veía. Entonces abrí la puerta.

Dani se había desnudado quedándose solo en calzoncillos. Que cuerpo tenía… además, no usaba los mismos que mi novio, que eran casi como unas bragas, no, Dani usaba unos ajustados tipo pantalón corto que le quedaban de muerte, marcando el paquetazo y su culito. Me temblaron las piernas. Él me miró y dijo:
– ¿No me digas que te has metido ahí para cambiarte de ropa?
– Sí, bueno, y otras cosas
– Pero desnúdate delante mía, que disfrute del espectáculo
– Síii, menudo espectáculo jajaja
– Oye, tú no tienes ni idea… no sabes como anima eso…
– jajaja
– Eres una cabrona, que lo sepas
– Oye ¿puedo usar tu cepillo de dientes?
– ¿No te da asco?

Lo miré sonriendo… «asco algo de él… ayyyyy». Le dije:
– No, después de lo que me he metido tuyo en la boca jajaja
– jajaja
– Es que no me gusta acostarme sin limpiarme bien
– Claro, úsalo, pero vamos, ya sabes que vas a seguir comiendo
– jajajaja

Y me puse a limpiarme los dientes. Entonces él se puso detrás mía y me dijo:
– Estás sexy con la camiseta

Y me besó en el cuello. Sentí un estremecimiento por todo el cuerpo. Encima, se pegó a mí y noté su paquete, ya lo tenía duro y me estremecí de nuevo. Me tuve que apoyar en el lavabo. Entonces él levantó un poco la camiseta y dijo:
– Vaya, llevas bragas, sería más sexy sin ellas

Y se agachó y me las quitó. Luego se levantó con ellas en la mano y dijo:
– Me gustan, son sexys con estos encajes… no como las del otro día

Me puse colorada… se había fijado en las bragas que llevaba el día que follamos en la facultad. Escupí y le dije:
– Es que ese día no pensaba que me las viera nadie, llevaba unas cómodas para la compresa
– Casi de vieja jeje
– Ayyyy, pero ¿no se supone que los tíos no os fijáis en esos detalles?
– Yo sí, era la primera vez que te veía desnuda, me fijé en todo

Me puse aún más colorada. Me fui a la cama corriendo antes de que me viera tan colorada. Él se reía y también cerró la puerta diciendo «no escuches que eso corta rollo». Luego salió con el cepillo en la boca. «Ufff, que bueno está» mientras lo miraba. «Menos mal que no llevo bragas, ya estarían mojadas».

Luego él se metió en la cama junto a mí. Le dije que apagara la luz pero se negó. Joder, me ponía de los nervios que me viera, pero la verdad es que consiguió que se me olvidara pronto, tras un buen rato de besos, «que bien besa».

DANI…….
Nos enrollamos en la cama donde le duró poco la camiseta. Jugué con sus pezones mientras la besaba por todos lados, pellizcándoselos y tirando de ellos. Luego bajé la mano, acariciándola hasta llegar a sus piernas que acaricié también mientras ella abría las piernas pidiendo con ese gesto que me dejara de caricias y jugara en profundidad. Con un dedo acaricié zona púbica, despacio, con ella gimiendo y deseando que llegara al fondo, pero esta vez iba a sufrir jugando con el dedo alrededor.

Al final metí un dedo y lo encontré totalmente mojado. Le toqué con suavidad el clítoris con el dedo mojado y ella exhaló una gran suspiro y empezó a jadear, lo estaba deseando. La masturbé un rato con un dedo, luego con dos. Bajé la cabeza para comerle los pezones, chupándoselos y tirando de ellos. Marta no paraba de gemir bajito, jadeando y respirando fuerte. Le metí dos dedos y los moví rápido mientras con el pulgar acariciaba su clítoris. Y empecé a bajar por su torno, lamiéndoselo, luego el ombligo y cuando ya estaba cerca de la zona púbica, ella me paró:
– No, eso no
– Sí
– No, por favor

Y tiró de mi cabeza para besarme y alejarme de esa zona. La besé y moví más rápido los dedos. Vi que estaba a punto de un gran orgasmo y seguí hasta que, de repente, paré. Ella protestó y le metí mis dedos mojados en la boca. Ella chupó con ansia y le dije:
– Está rico ¿eh? pues yo también quiero

Ella me miró y movió su mano para masturbarse. Se la paré y ella dijo:
– Estoy a punto, sigue
– No
– Por favorrrrrr

El tono no era nada exigente, era de imploración ansiosa. Ella tiró de mi mano para llevarla abajo pero me negué. Entonces fue a por mi paquete y me dijo:
– Fóllame
– No
– Por favor, fóllame

La besé y luego le chupé y tiré de sus pezones. Marta volvió a intentar tocarse pero le cogí las dos manos y se la puse a la espalda y se las agarré para que no pudiera moverse. Ella empezó a gritar implorando, moviendo sus piernas para frotarse ella misma. Le separé las piernas con la otra mano para evitar que ella se estimulara para terminar de correrse. Le dije:
– Si quieres acabar, ya sabes que me tienes que pedir
– Fóllame, por favor, por favor
– No
– Dani, por favor, no puedo…

Seguí con la dulce tortura a sus pezones y ella implorando y suplicando. De pronto tuvo unas convulsiones, parecía que se estaba corriendo pero tenía las piernas abiertas, sin nada que la estimulara ahí abajo, pensé que eran los nervios y el ansia. Entonces gritó:
– COMEMELO!!!!
– ¿El qué? ¿tus tetas?
– MI COÑO!!! CÓMEMELO, POR FAVOR!!!!
– ¿Seguro?
– Siiiiiii

Y me puse entre sus piernas y le lamí el coño y ella lanzó un gran gemido. Entonces le metí dos dedos y comencé a lamerle el clítoris. Marta me agarró la cabeza, empujándome fuerte contra su coño mientras decía «SIII SIIII» y no tardó nada en correrse de una forma explosiva lanzando un gran grito que me acojonó porque podían escucharnos mis tíos, pero Marta estaba en otro mundo. Me fui a apartar pero ella me agarró fuerte del pelo y no me dejó retirarme. Seguí comiéndoselo y masturbándola con los dedos y se volvió a correr a los pocos segundos, de nuevo con otro grito. Entonces empezó a convulsionarse. Cuando ya pareció que paraba, le pasé la lengua por el clítoris y se convulsionó otra vez. Entonces tiró de mí hacia arriba y me abrazó, besándome con fuerza y ardor. Luego se quedó quieta, respirando entrecortadamente.

Al minuto me dijo:
– Eres un cabrón
– ¿No te ha gustado?
– No quería eso
– Me lo has pedido
– Cabrón
– No, perdona, me lo has suplicado jeje

Y me golpeó en el pecho pero flojo, y se empezó a reír:
– Me vas a matar haciendo esas cosas
– ¿El qué?
– No puedes parar justo en ese momento, que cabrón eres
– jeje, era para darle un poco de emoción al tema
– diossss
– Te has corrido varias veces ¿no?
– Y yo que sé ¿te crees que estaba contando? jajaja

MARTA……….
Sabía perfectamente los orgasmos que había tenido. Uno primero pequeño pero intenso, por pura ansiedad mientras luchaba por tocarse o que él la tocase, le había llegado de pronto. Luego otro al sentir su lengua por primera vez, ese había sido corto, como una ráfaga, y luego llegaron dos que habían sido seguidos, no comprendía como había ocurrido todo eso porque porque habían sido muy diferentes, unos pequeños, , grandes y largos, y tan seguidos… dios, le había agarrado la cabeza y apretado contra ella, para que siguiera comiéndoselo… que vergüenza… ¿Cómo podía hacer esas cosas? ¿Qué le pasaba con Dani?

Ahora estaba totalmente agotada, tenía todo el cuerpo dolido de la tensión… había sido como en la facultad, igual de intenso o más, no lo tenía claro. Y otra vez había gritado, ahora estaba segura que lo había hecho, pero era incontrolable, no lo había podido evitar.

«Y Dani querrá follar y yo ni me puedo mover» pensé cerrando los ojos, intentando recuperarme. Entonces noté que Dani se movía y abrí los ojos para verlo levantarse e ir a la cocina americana que tenía en la habitación. Aún llevaba puesto los boxers ajustados «dios, ni se ha desnudado y ya me ha hecho todo eso». Y lo miré y noté que me entraba ese calor «que bueno está… pero no puede ser ¿aún tengo ganas de más?» notando como me excitaba de nuevo. Dani volvió con un vaso de agua que me ofreció. Bebí agradecida y luego nos volvimos a tumbar. Dani me acarició en el estómago y comenzó a besarme en el hombro y luego en el cuello y pensé «jooooo, ya estoy de nuevo cachonda» dejándome besar y lamer el cuello, cosa que me excitaba muchísimo.

Entonces Dani subió la mano y comenzó a acariciarme los pechos. Giré la cabeza y nos besamos, primero en los labios pero abrí rápidamente la boca para sentir su lengua «que bien besaaaaaa» y me entraron ganas de tocarme. Notaba su erección en mi pierna y me incorporé.

DANI…..
De repente, se incorporó y dijo:
– Ahora te toca a ti

Y me besó profundamente y luego bajó, lamiendo con su lengua mi cuerpo hasta llegar a mis boxers. Marta lamió y salivó encima de la tela, siguiendo la longitud de mi polla aprisionada aún. Luego me quitó el boxer y comenzó una mamada más salvaje que las otras veces, con mucha saliva y gemidos, intentando meterse mi polla hasta la garganta, con ruidos de atragantamiento. Las otras veces las mamadas habían sido de boca y lamiendo, esta vez intentaba meterme todo lo que podía. Y sin olvidarse de mis huevos. Era la mamada más salvaje que me habían hecho nunca, pero me gustaba verla así.

Me di cuenta que se estaba tocando mientras chupaba de esa forma y entonces la paré. Ella protestó pero me puse el condón y le dije que se pusiera encima. Comenzó una cabalgada igual de salvaje que la mamada, con movimientos muy rápidos y empezó a gritar, cada vez más fuerte. Me acojoné de nuevo, eran gritos, no simples gemidos altos. Le tapé la boca y ella lo que hizo fue meterse mis dedos en su boca, chupando y gimiendo, sin parar de cabalgarme. Luego me llevó la mano llena de su saliva a sus pezones y se los pellizqué, cosa que solo consiguió que ella gritara aún más.

La cogí y la tumbé y me puse encima, para besarla mientras la follaba rápido y que se callara un poco. Lo conseguí pero entonces empezó a correrse de una forma compulsiva, temblando y gritando en mi boca. Me corrí en ese momento pero ella siguió temblando un buen rato, sin dejarme salir de ella. Había sido un polvo extenuante para los dos, pero sobre todo para ella que se durmió casi de inmediato.

Me quedé mirándola, sudorosa y aún temblando mientras dormía… tenía unos orgasmos de lo más raro, en el primer polvo había sido normal pero esta vez había sido como en la facultad. Cogí el móvil y apagué la grabadora, al final Gema iba a tener espectáculo sonoro.

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