ALMUTAMID

El ambiente que se creó después me recordó mucho al de los jueves en el pub tras los partidos con el equipo cuando Luisinho tenía un buen día. Aunque la competición había sido muy diferente. Lo curioso es que yo recibía bastantes más felicitaciones que Astrid. Tanto es así que la perdí de vista entre tanto jaleo mientras me traían una cerveza tras otra.

A la que noté contrariada era a Amelie. Estaba seria y no parecía disfrutar de la fiesta. Me acerqué a consolarla pero me respondió arisca. Para que se sintiera mejor le dije lo siguiente:

-He tenido que hacer un esfuerzo increíble. No podía mirarte pues si veía tu cara tan bonita ahí abajo no iba a durar nada. No sé si te diste cuenta que evitaba verte. He tenido suerte pero me lo has hecho pasar muy bien y muy mala a la vez…
-¿Muy mal?
-Cuando empezaste pensé que no iba a durar ni dos segundos.
-¿Y muy bien?
-Imagínate. Tener la suerte de que me tocara una preciosidad como tú…

Seguía sin sentirse del todo bien pero al menos le saqué una sonrisa y me aceptó una cerveza. Cuando se la traje Alice Li estaba con ella. Seguía desnuda de cintura para arriba pero al tener poco pecho no le estorbaba. Alice no era del todo plana pero su pecho no abultaba más que mis pectorales aunque sí eran más blandos. La diferencia es que ella tenía en el centro de cada teta un pezón muy pequeño y oscuro que sobresalía mucho más que uno masculino. Además era muy menuda y delgada, con una cintura tan fina que hacía parecer sus caderas más anchas de lo que eran pese a tener un culo muy pequeñito.

La chica al verme, y a pesar de no tener mucha confianza se me abrazó a la cintura brindando conmigo felicitándome por haber ganado el juego. Su rostro orientas se abría en una gran sonrisa que sólo modificaba para dar un sorbo a su botella de cerveza. Estuvimos hablando los tres un rato. Ellas ya sabían que yo era español pero en la conversación me contaron que Amelie era francesa y Alice Li había nacido en china pero había sido adoptada de bebé por una familia danesa. Me explicó que su familia se había preocupado por que ella no perdiera lazos con su cultura y aunque llevaba un muy danés Larsen como apellido sus padres la habían bautizado respetando su nombre asiático. Pero ella de niña había decidido usar uno europeo combinando ambos.

Lo curioso de la conversación es que durante todo el tiempo había estado abrazada a mi cintura y en ocasiones apoyaba su mano entre mi ombligo y el pantalón, como había hecho Heike el fin de semana. ¿Era una señal de que estaba dispuesta a tener sexo? Apoyé mi brazo en su hombro de modo que mi mano colgando casi rozaba su pezón y ni se inmutó. Estaba cómoda. La idea empezó a rondarme la cabeza pero nunca sabía como proponerlo. Y además me estaba meando, así que me avisé que iba al baño y ya vería después.

Lo curioso es que Alice Li se vino conmigo. Eché una de esas meadas largas y de chorro continuo en un urinario junto a uno de los amigos de Yusef bastante borracho. Cuando terminé de mear noté que la churra me olía a las babas de Amelie. La pobre se había afanado pero no había conseguido nada más que un esfuerzo vano. Cuando la danesa salió de su baño volvió a agarrárseme de la cintura, pero al salir al pasillo me preguntó:

-¿Te gustaría venir a mi dormitorio?

Ya no tenía que pensar en como descubrirlo. Ella me lo había preguntado claramente. La abracé por la cintura como ella a mí y le respondí:

-Me encantaría.

Así cogidos de la mano llegamos hasta su puerta a escasos 10 metros de los baños y la abrió encendiendo la luz al entrar mientras yo cerraba la puerta tras de mí. Sin decir nada la oriental se desabrochó el pantalón sacándoselo mientras me sonreía y lo tiró al rincón. Y sin vergüenza alguna se bajó unas braguitas de algodón fucsias dejándolas resbalar por sus piernas hasta que llegaron al suelo quedando a mi vista un monte de Venus alargado y estrecho rematado en dos labios gordos con la raja muy marcada en un arco muy amplio entre sus muslos por la delgadez de estos.

Tenía un cuerpo tan menudo que casi parecía infantil por su poco pecho y su chocho pelón pero su actitud era decidida, pues una vez desnuda se acercó a mí ofreciéndome su boca que besé ofreciéndole mi lengua mientras ella no perdía el tiempo desabrochándome el pantalón. Cuando abrió los botones del vaquero no perdió el tiempo y me desnudó bajando a la vez pantalón y calzoncillo. Tuvo que ayudarme a sacarlos por los pies pues se me enredaron mientras Alice tenía una risita divertida. Mi polla morcillona esperaba más atención por parte de la chica que se levantó para besarme de nuevo acariciando mi pecho mientras que yo buscaba sus nalgas.

Al pegarla a mi cuerpo tuve una extraña sensación al notar como sus pezones durísimos se clavaban en mi piel. Tuve que tocarlos con mi mano para comprobar que era real. Pero la chica no gemía especialmente a pesar de haber modificado su sonrisa por una expresión mimosa. Así llegó el momento que hasta ahora era siempre el inicio del sexo desde que había llegado a Lieja. Alice se puso de rodillas y agarró mi polla que ya estaba casi dura del todo y se la llevó a la boca con deleite a pesar de oler a babas o quizá a sudor también. Al sentir sus labios apretar mi glande se me escapó el primer “ufff”.

Tras unos instantes succionando la cabeza de mi nabo y pasando la lengua Alice empezó a tragarse mi trozo de carne. Los ojos se me abrieron súbitamente al ver como sentía su garganta presionar la punta de mi churra y alcanzar con sus labios mis pelotas. Sin inmutarse ni llorar, ni por supuesto atragantarse. Ya sabéis que mi polla no es precisamente grande pero tampoco tan pequeña. Las chicas que anteriormente se la habían tragado entera o les lloraban los ojos o tenían arcadas. Pero Alice Li se tragó todo mi nabo sin inmutarse y aguantando un rato generándome tal sensación que si no se la saca me hubiera corrido sin control en su garganta.

Pero Alice Li no dejó de sorprenderme metiéndose cada uno de mis huevos completamente en la boca provocando una extraña sensación de dolor placentero a pesar de tenerlos sudadillos. Tras otra mamada profundísima la levanté pues no quería que el combate terminase en el primer asalto. La oriental se sentó en la cama y yo, pese a no ser un obseso de los coños, me arrodillé frente a ella en la cama dando a entender que quería probar el suyo.

Demostrando una sorprendente flexibilidad abrió las piernas flexionadas colocando sus pies en mis hombros dejando que su coño literalmente se abriera dejándome ver la piel sonrosada de su interior y como se marcaba perfectamente su clítoris. A pesar de tener sus pies en mis hombros su elasticidad me permitió hundir mi cabeza en su chocho y comprobar el sabor agridulce de su raja. Su rostro mantenía la misma sonrisa de satisfacción sin mostrar ningún signo de placer hasta que algo mosqueado metí un dedo en su coño empapado perdiéndose en su interior. Probé con dos y ahora sí sus caderas empezaron a moverse y su boca se entreabrió dejando escapar gemiditos apagados.

Me la estaba follando con los dedos mientras le comía la pipa y la chica me recompensó con un orgasmo echando su cabeza hacia atrás y elevando sus caderas con la fuerza que sus propias piernas hacían sobre mis hombros mientras yo sujetaba su cinturita. 1-0. El pabellón seguía alto.

Me puse de pie y la danesa quiso volver a comerme la polla sentándose en la cama de nuevo con la misma sonrisa inicial. Pero le dije que me apetecía follar ya por lo que se levantó y me dio un condón de una caja que tenía en la mochila del ordenador. Chica precavida. Nunca se sabe donde puede caer un polvo y yo estaba descubriendo que cuando vas de Erasmus tienes muchas posibilidades.

Me puse el condón mientras sus ojillos rasgados me observaban sentada con las piernas cruzadas y abiertas. Tras mi cunnilingus se le habían hinchado aún más los labios. Pero la hice levantarse tendiéndole la mano mientras me miraba extrañada. Se lo aclaré:

-Me apetece follar de pie.

Alice Li se apoyó en la pared y yo comencé a comerle el cuello mientras mis manos se paseaban por su culo y su vientre alcanzando sus pezones puntiagudos y, por sus gestos, sensibles. Tenía las piernas entreabiertas pero no demasiado de modo que su coño quedaba casi a la altura de mi churra por lo que flexionando ligeramente las piernas podía penetrarla a placer.

Y eso hice dirigiendo con mi mano mi polla a su raja a la vez que ella colaba la suya entre sus piernas para llevarla a su destino. Me deslicé fácilmente pegando mi pubis a su pequeñas nalgas mientras que Alice Li vaciaba sus pulmones. Me quedé un momento dentro de ella sin moverme acomodando la postura de mis piernas, pero pude sentir como su coño ¿Me succionaba? No sabría explicar lo que ocurría exactamente, pero debía tener tal control sobre los músculos de su pelvis que sentía como si su vagina se cerrara y abriera alrededor del tronco de mi polla. Era una sensación parecida a alguna que había sentido cuando una chica me follaba sentada sobre mí. Pero no tan evidentemente pues sus músculos se contraían y se relajaban alrededor de mi falo.

Las sensaciones que recibía hicieron que instintivamente empezara a penetrarla desde atrás tomándola por la cintura. Ella juntó sus piernas de modo que su coño se estrechó pero como tenía un espacio tan amplio entre sus muslos podía penetrarla fácilmente mejorando la sensibilidad aún más. Iba a ser un polvo corto por lo estimulado que ya venía yo de dos mamadas previas y como sentía cada roce de mi churra en su coño a pesar del condón y sus contracciones. Para ganar ritmo la cogí por los hombros y empecé a bombear con fuerza. Alice Li dejó caer su cabeza hacia atrás golpeándose con mi hombro y pude comprobar su boca entreabierta, sus ojos cerrados y unos ahogados “arghs” a cada pollazo que le daba.

Su actitud me encendió mucho más llevándome a concentrar todas las sensaciones de mi cuerpo en las que recibía de mi churra. No iba a parar hasta correrme y creo que Alice Li lo sabía. Con su postura con la cabeza hacia atrás mi mano podía agarrar con facilidad su pequeño pecho y estimular e incluso pellizcar su pezón regalándome gemidos cuando lo hacía. Aunque no podía ver su culo por la postura yo sentía sus nalgas apretadas cada vez que mi pubis chocaba con ellas.

El cosquilleo en mis pelotas era ya aviso de que faltaba poco y cuando sentí como me subía por el espinazo un escalofrío sabía ya de la inminencia de mi orgasmo que deseaba. Tanto que sentí como el semen se abría paso por mi uretra para llenar el saquito del preservativo mientras yo lo corroboraba con gemidos roncos. Clavé mi nabo cuanto pude en el chocho de la asiática y ella al notar que me corría empezó a contraer de nuevo los músculos de su pelvis aumentando la sensibilidad de mi glande. No sé si era voluntario o reflejo el movimiento de sus músculos pero prolongaron las sensaciones de mi orgasmo a pesar de haberme vaciado.

Pero cuando quise retirarme ella apretó sus nalgas y los músculos de su chocho rogándome que me esperara:

-Please, please, stay in…

Arqueó su espalda apoyando totalmente su cabeza en mi hombro y empezó a jadear al mismo ritmo que sus contracciones hasta que echó su cabeza hacia adelante vaciando sus pulmones. Fue entonces cuando me salí de ella acariciando su espalda. Me quité el condón haciendo un nudo y comprobando lo abundante que había sido mi eyaculación mientras la chica se giraba resoplando y me besaba con suavidad en los labios.

Cansado me tumbé boca arriba en la cama recuperando aun mi respiración y Alce Li se vino a mi vera sentándose con las piernas cruzadas. Con su sonrisa complaciente me preguntó:

-¿Qué tal lo estás pasando?

¿Presente? ¿Quiere más?

Me relajé tumbado en la cama mientras Alice Li me acariciaba el vientre. Yo no pude evitar lanzarle una pregunta:

-¿Sólo por verme gana el concurso te ha apetecido hacerlo conmigo?
-Jajajajaja. Claro que no.
-Además Amelie no se lo ha tomado muy bien.
-Le falta experiencia. Se ha pensado que con ser mona era suficiente y todo tiene su técnica.
-Contigo no habría ganado…-admití.
-Jajajaja. Lo sé. Te he visto muy excitado mientras te la chupaba.
-Bueno, ya no competía. Pero no me has respondido- insistí.
-Pues…hay un rumor por ahí de que alguien se lo pasó muy bien contigo en la cama y el juego ha confirmado esa idea. Al menos duras.
-¿Y después de probar conmigo?
-Confirmados los rumores. Follas bien y aguantas. Al final también tienes tu técnica.
-¿Entonces bien?
-Muy bien- respondió ampliando su sonrisa casi permanente.
-Me alegro. Temía defraudarte.
-Luis, esto no es una competición como el juego. Me ha apetecido, a ti te ha apetecido y lo estamos pasando bien. Además estás muy bien.
-No soy precisamente el mejor tío de esta residencia. Hay tíos más altos. Más fuertes, más…bueno, dotados…
-¿Crees que eso es todo?
-Mira, Georges está muy bueno. Pero es un patán egoísta. Sólo quieren que le digan todo el día lo bueno que está y le bien que folla. Además es guapo pero sus rasgos son más duros. Tú en cambio tienes una cara aniñada con rasgos poco marcados salvo los labios y la barbita de dos tías te sienta muy bien. Y encima eres divertido.
-Bueno pero tampoco estoy…dotado…
-¿Pero qué problema tenéis los tíos con eso?- preguntó poniendo los ojos en blanco.- Tu pene es más que correcto. Y lo importante. Sabes usarlo. Con Georges no podría hacer lo que he hecho contigo y que me gusta tanto…
-Entonces ¿lo has hecho con él?
-Noooo, que va.
-¿Y cómo sabes que la tiene tan grande?
-¿Aparte de que la va luciendo por todas partes? Pues porque las chicas de esta residencia hablamos entre nosotras…y déjate ya de hablar de Georges o me vas a quitar las ganas…

Me incorporé en la cama sentándome frente a ella y busqué su cara encontrándose nuestros labios para besarnos, primero un par de picos con sonrisa y terminar comiéndonos la boca con mucha lengua. Mis manos jugaron con sus pezones corroborando su sensibilidad y sorprendente dureza y ella tras acariciar mi pecho buscó directamente mi polla acariciándola con dulzura despertándola de su descanso pero sin llegar a empalmarse del todo.

Dejé de besarla y acerqué mi cara a su oído para morderle el lóbulo de la oreja con cuidado y besarle el cuello. Después le susurré:

-Con la boca se despierta antes…

Al separarme de ella Alice Li tenía una sonrisa maliciosa pero medio en broma me empujó apoyando su mano en mi pecho para que me tumbara.

-¿No has tenido suficientes mamadas hoy?- me preguntó sin abandonar la expresión risueña.
-Si las hacen tan bien como tú nunca es suficiente…

La danesa se puso de rodillas en la cama pasando una pierna primero por encima de mi muslo y después otra obligándome a abrir las piernas y que mis huevos y mi churra se colaran entre mis muslos. Se sentó de rodillas sobre sus piernas mientras acariciaba mi muslo mirando mi entrepierna hasta que me dijo:

-¿Sabes una cosa?

Temí que me mandara a mi dormitorio por mi descaro, pero sin modificar su rostro añadió:

-Que yo también tengo hambre, jiji…

Se agachó sin apoyar los brazos demostrando flexibilidad y fuerza y aspiró fuertemente cuando su cara se apoyó justo en mi paquete. Abrió la boca y atrapó mi churra morcillona pero en vez de jugar con ella siguió engullendo hasta que sus labios llegaron a mis huevos, pero no se detuvo intentando colarlos también en su boca. Evidentemente mi nabo se despertó hinchándose dentro de su boca colándose por su garganta y obligándola a soltar mis bolas de sus labios. Después apoyando sus manos a ambos lados de mis caderas subió y bajó varias veces su cabeza recorriendo toda mi polla para tragársela entera y quedarse unos instantes así. Era algo increíble.

Posteriormente sin decir nada se levantó comprobando como su nada había provocado el efecto deseado y se fue a buscar un condón. Me lo dio para que yo me lo pusiera y se sentó a horcajadas sobre mí para montarme. Pero en vez de sentarse se puso en cuclillas y mientras yo sujetaba mi polla con la mano para que estuviera erguida fue descendiendo dejando que se perdiera dentro de su coño delante de mis ojos. Cuando entre su pubis y el mío ya no había distancia con mi trozo de carne desaparecido en sus entrañas empezó a contraer los músculos de su suelo pélvico succionando y presionando mi nabo. Era una sensación increíble.

-Eso es técnica…-dije sorprendido por el dominio de la chica.

Ella me sonreía pero con alguna contracción de su rostro por los esfuerzos que hacía para controlar sus movimientos musculares en el bajo vientre.

-Eres increíble…-reconocí extasiado.

Alice Li comenzó entonces un suave sube y baja haciendo que su coño y mi polla se rozaran más.

-Soy un aprendiz a tu lado- la halagué con la voz entrecortada por el placer que me daba.

Entonces sin decir nada se levantó inesperadamente. Fue al armario a buscar algo. Notó mi desconcierto y desde allí con su sonrisa me dijo:

-Espera un segundo. No te muevas.

Se dio la vuelta con algo en la mano. Era una especia de mango negro. Cuando se acercó pude comprobar que tenía forma fálica aunque era de un tamaño algo menor a mi churra erecta. ¿Qué pensaba hacer con eso? A mí desde luego no me lo iba a encajar por el culo. La experiencia con Dani ya era demasiado como para plantearme ningún juego con otra polla que no fuese la mía aunque ésta fuese de goma. Pero al llegar a la cama volvió a pasar una de sus piernas por encima de mi cuerpo. ¿Qué tramaba?

Entonces volvió a ponerse en cuclillas y colar mi polla en su coño bastante mojado. Sin decir nada se levantó de nuevo dejando que mi churra se escurriera fuera y aún en cuclillas la agarró pero no la llevó a su coño sino a su ano. Se posicionó y demostrando sobre sus esfínteres el mismo control muscular fue dejando que se colara en su recto apretado hasta la mitad. Alice Li cerró los ojos intentando acomodar la apertura de su ojete al grosor de mi nabo resoplando y lanzando un gemidito. Después se dejó resbalar hasta ensartarse completamente resoplando y contrayendo su cara ante mi asombro y mi excitación.

Abrió los ojos sonriéndome mientras resoplaba y me preguntó:

-Ufff ¿te gusta?
-Me encanta…

No era el primer culo que comprobaba pero jamás había entrado con tanta facilidad y dirigida la operación por la propia chica. Aunque seguía sin saber para qué quería el dildo. ¿Pensaba encularme a mí también? ¿Era algún tipo de juego oriental? La respuesta llegó rápidamente pues la chica me pidió que flexionara mis piernas apoyando su espalda en ellas. Su coño abierto y sonrosado se abría a medio metro de mi cara con sus piernas también flexionadas y abiertas. Entonces cogió el dildo y lo dirigió a su raja jugando con él pasándoselo entre gemidos que me ponían como una moto para después empezar a introducirlo poco a poco. Yo notaba a través de su vagina y su recto el objeto rozando mi polla hasta que lo metió casi entero llegando el glande de la falsa polla a la altura del mío.

Sentí hasta un escalofrío con el roce en zona tan sensible de aquella forma. Alice Li ponía los ojos en blanco moviendo el dildo lo justo para que me estimulara a mí pero se ve que era suficiente estando doblemente penetrada para llevarla al cenit de su placer pues estaba abandonada y sólo su mano movía aquel extraño juguete dentro de su coño dándonos placer a ambos.

Yo por mi parte no pude evita contraer mis nalgas con una ligera penetración que aumentaba el roce. Era increíble la sensación, la visión, pero sobre todo el pensamiento de lo que aquella chica estaba haciendo. Lo mejor de todo es que yo apenas me movía. Ella apenas se movía salvo su mano manejando la polla de goma y unas contracciones seguramente involuntarias en sus músculos del bajo vientre y faciales entre resoplidos y gemidos. No sé si el placer que el roce de mi glande me comunicaba o era algo mental pero la cuestión es que en unos pocos minutos notaba que me iba a correr sin control. Se lo avisé a la oriental pero ella parecía concentrada en su propio placer. Sus contracciones aumentaban y yo me abandoné dejando que mi polla palpitase vaciando mis huevos por segunda vez en el condón.

Alice Li pareció sentirlo pues de golpe empezó a temblar abriendo la boca dejando caer la cabeza sobre mis rodillas y dejando el dildo clavado en su chocho. Mi orgasmo fue intenso pero corto pero el de la chica fue más intenso y más largo que el anterior. Estuvo bastante tiempo lanzando gemiditos ahogados y con la cabeza colgando hacia atrás hasta que con una enorme sonrisa y bastante sofocada alzó su mirada al fin buscándome para decirme:

-¿Te ha gustado?

Yo también bastante sofocado y sudando pese a no haber hecho ningún esfuerzo estaba algo bloqueado por la experiencia que acababa de vivir. Fue ella la que apartó la polla artificial y se fue levantando poco a poco dejando que mi polla se fuera escurriendo. Incluso tuvo el detalle de sacarme el condón y ofrecerme un pañuelo para limpiarme.

Me había quedado sin palabras.

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