DERIVIA

DIA 4 MENORCA

Nos despertamos tarde ese día, tuvimos que salir corriendo de la habitación porque casi perdemos el vuelo a Menorca. Pero por fin estábamos en el Hotel. Tenía muchas ganas de pasar los últimos días de las vacaciones en Menorca.

Nos hospedamos en el Meliá Villa Le Blanc, cuando Ana escuchó en recepción suit presidencial, se le cambió la cara pero cuando la chica que nos acompaño para enseñarnos la habitación, abrió la puerta y vio la habitación, supe que no me había equivocado, que iba a merecer la pena el precio que iba a pagar. Vistas al Mediterráneo y piscina privada para relajarnos y poder disfrutar en pareja con intimidad.

-Estás loco.- me dijo nada más irse la chica.- se agarró a mi cuello abrazándome, estaba feliz y se notaba.

Poco tardaría el botones en traernos las maletas, mientras tanto salimos a la terraza. Ana se giró y extendió su mano para que la cogiera, al hacerlo, tiró de mí y me dio un beso.

-Estoy deseando que nos traigan las maletas para darme un baño.
-¿Por qué no lo haces?
-Porque no tengo bañador.

Al oírla me vino una pequeña carcajada.

-Tienes una piscina privada y estás pensando en el bañador…
-¿y si me ven?
-¿Quién te va a ver?

Escuchamos que tocaban a la puerta, era el botones que traía nuestras maletas. Las dejo en la habitación y se marchó, pero al cerrar la puerta de la habitación, no pudo evitar mirar a la piscina, me sonrió y se despidió.

Al girarme, supe el porqué de su risita, se veía a la perfección el culo desnudo de Ana apoyado sobre el cristal del ventanal, incluso se veían sus labios sobresalir un poco entre sus piernas. Estaba seguro que lo había hecho a propósito. Ella sabía que si se quitaba la ropa en ese momento la veríamos desde la habitación y no tuvo problemas en quedarse desnuda mientras yo abría al botones y ella se exhibía.

Antes de salir con Ana a la terraza, encargue que nos trajeran a la habitación algo de comida. Habíamos pasado unos días bastante movidos en Ibiza y nuestro tiempo en Menorca iba a estar destinado a descansar y relajarnos todo lo posible.

-¿No te metes?- me pregunto Ana desde dentro de la piscina.- el agua está muy buena.- me animó

Me quite la ropa y mientras lo hacía, Ana me observaba.

-¿Te gusta lo que ves?
-Mucho.- me respondió salpicandome.

Entre al agua, estaba ideal para pasar horas dentro de ella. Cuando llegué a la altura de Ana le di un beso y nos abrazamos. No pude evitar empalmarme y cuando ella lo noto me dijo

-¿Como es posible que te empalmes solo con rozarnos?
-Estás muy buena cariño y me pones un montón.

Ella se rió y se separó de mi.

-Qué tonti eres.

Yo me volví abrazar a ella y comencé a acariciar su cuerpo, pero ella volvió a separarse.

-Hoy no va a poder ser.- me dijo.- ayer me lo dejaste dolorido.

Sus palabras me hicieron gracia, era la primera vez que me ponía esa excusa.

-vaya excusa te acabas de buscar más mala.
-De verdad, me escuece y al hacer pis me ha salido un poco de sangre.
-¿y eso?- sus palabras me preocuparon, aunque Ana parecía no darle importancia.
-Nos vinimos demasiado arriba… y mi totito es chiquitito…
-¿Te duele mucho?
-No me duele, es molestia…
-A ver si vas a tener un desgarro.
-Que exagerado eres- me contestó riendo.

Entonces me abrazo y me rodeo con sus piernas la cintura.

-No te preocupes, no es nada, solo que me molesta un poquito, mañana estará perfecto para que lo uses.

Me sentí un poco mal de saber que había lastimado a Ana y se lo dije, la pedí perdón y ella sonrío, me besó y me dijo que no fue culpa mía. Que quizá cuando usemos a nuestro amiguito debamos hacerlo con más cuidado.

-Te pone mucho ¿No?-
-¿El que?.- la pregunte.
-Imaginar que me folla otra persona.- me respondió..
-Me da morbo imaginarte… creo que es porque me pone que en el sexo seas muy guarra, me gusta verte disfrutar y verte super cachonda…¿A ti te gusta?
-A mi me gusta si a ti te gusta.
-Vaya respuesta, que pasa que a ti no te pone
-Si, claro que me pone pero me pone más verte a ti super cachondo.
-¿Que es lo que más te pone a ti?- la pregunto aunque no es la primera vez que hablamos de nuestros gustos, pero últimamente estamos viviendo una nueva forma de tener sexo. Antes de responderme, se queda pensativa, se baja de encima mía y se separa nadando de espaldas delicada sonriendo. No me respondo y ella me mira, rodea la piscina y me agarra por la espalda, siento sus pechos contra mi, besa mi cuello, acaricia mi pecho sujetándose a mi, vuelve a besar mi cuello y al oído me dice.
-Qué me trates como un zorra.-me susurra al oído, siento su mano sobre mi polla, su pubis se pega a mi culo y comienza a masturbarme.

Con su mano, sube lentamente la piel de mi polla. Me excita lo mal que me masturba, realmente no sabe hacer una paja, nunca ha sabido, pero es algo maravilloso, da la sensación que te están haciendo una paja por primera vez.

-¿Te gusta?
-Sabes que haciendo pajas no te ganarías la vida.- bromeo al contestarla

Se hace la avergonzada, pero no lo está, ni mucho menos.

-¿Le vas a enseñar a tu putita?.- su cara me invita a emocionarme
-Claro que sí…- le respondo excitado.

Aprieta su cuerpo contra el mio, siento sus tetas aplastadas en mi espalda mientras mueve su pubis contra mi culo, como si pudiera penetrarme.

-¿Te gustó?.- me dice con voz suave al oido
-¿El que?- me hago el ignorante
-Qué te follara el culo.- responde apretándose más.
-Si.

Se separa de mí soltando mi polla, pero antes besa mi mejilla. Se gira, me mira y me sonríe.

-aún no.- me dice mientras nada de espaldas por la piscina, dejando sus tetas flotar sobre el agua. «¿Quiere dejarme así?» Pienso aunque ya se la respuesta.

Me lanzo sobre ella y nos hundimos, la abrazo y nos besamos intento penetrarla pero se resiste.

-No, no de verdad que me duele.

Había olvidado que ya me lo había dicho antes, me separo de ella y me quedo mirándola.

-Está noche voy a darte lo tuyo.- me dice apoyada sobre el bordillo.

Mientras jugueteamos en la piscina, escucho que tocan en la puerta, debe ser el servicio de habitaciones.

Cuando terminamos de comer, nos tumbamos en la cama. Los días en Ibiza han sido duros y vamos a descansar. Tumbados en la cama agarrando nuestras manos, nos besamos aunque más bien lo que hacemos es juntar nuestros labios sin dejar de mirarnos

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