MOISÉS ESTÉVEZ

Fue un invierno especialmente duro, y no en lo referente a la
climatología, que también, sino porque apenas hacía dos meses que había
fallecido su mujer. Tardaría en asimilarlo, pensaba Ethan, es más, tenía una la
terrible sensación de que no lo haría.
John, su mejor amigo, le comentó un día que la muerte de un ser
querido con el que estás habituado a convivir diariamente no se supera, sino
que aprendes con el tiempo a llevarlo lo mejor posible – Siempre estará
presente – me decía, cuando ya habían transcurrido varios años desde que su
padre falleció. Anthony, que gran hombre. Todavía lo recuerdo sentado en su
rincón de leer, como él lo llamaba, en un confortable sillón con una novela en
sus manos bajo la tenue luz que le proporcionaba una vieja lámpara, y su
inseparable bufanda gris antracita en el cuello. Me mirándome por encima de
sus gafas negras y me ofrecía un café con la condición de que yo le prepara el
suyo, y como un ritual, compartíamos un rato de conversación, casi siempre en
torno a la literatura o al cine.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s