HANSBERVILLE

Estamos a final de los años 80, yo acabo de cumplir 18 años, juego en un equipo semiprofesional de volley y hace un par de meses que he empezado a salir con Vanessa, uno de esos mitos sexuales de instituto. Ella es una preciosidad. Una tía con una estética de las top modelos de la época. Alta, rubia de ojos verdes, labios carnosos y unas tetas que eran la envidia de ellas y el sueño más húmedo de ellos. Vane tenía 3 años más que yo y tuve la suerte de que se encaprichara de mi. Y es que nunca le faltaron tíos mayores que yo para follar. Se decía que siendo una adolescente había estado liada con un casado de 30 años. Cómo ven todo era muy del estilo de aquellas maravillosas décadas 80/90.

En mi situación, estaba que no me lo creía. Yo, saliendo con una tía mayor y cuerpo de modelo. Una Claudia Schiffer a la que le iban los jovencitos. ¿Qué más podía pedir? Me pegaba todo el día empalmado. Follábamos todos los días que podíamos como putos animales. Por esos años yo estaba bastante bien. Era (soy) muy alto y el volley estaba tallando un buen cuerpo. Piernas fuertes, abdomen definido, brazos marcados, y además calzaba bastante bien. Éramos una pareja muy popular.

Estábamos estudiando y, los fines de semana, trabajamos en bares de copas. Yo poniéndolas y Vane de go-go en una disco. Al final de la noche nos veíamos, nos metíamos en su coche y acabamos en el parking de un centro comercial follando. Me encantaba cuando empezábamos enrollándonos en los asientos delanteros para luego pasarnos atrás. Vane se sentaba a horcajadas sobre mi. Nos comíamos la boca mientras íbamos desnudándonos mutuamente. Sus tetas eran dos maravillas de la naturaleza. Estoy por asegurar que eran las tetas más perfectas de la humanidad. Grandes, redondas, muy bien puestas. Con una aureola totalmente redonda de tamaño medio y color marrón muy claro. En el centro un pezón grueso apuntando al cielo. Podía llevarme todo el tiempo del mundo comiéndoselos. Succionándololos. Tirando de ellos con los dientes mientras con la mano le acariciaba la otra teta.

A Vane le encantaba que le comiera las tetas. Gemía de placer agarrándome la nuca y moviendo su cadera para frotar su coño por el bulto que se marcaba en mi pantalón. En más de una ocasión la humedad de su sexo acabó mojando más que sus braguitas negras de encajes. Llegaba un momento en que se disparaba. Me quitaba la camiseta y empezaba a morderme el cuello, el pecho. Yo le levantaba la faldita y le agarraba las nalgas.

Como una fiera sexual me abría el pantalón para liberar mi polla, después se echaba un poco hacia atrás, se retiraba las braguitas a un lado y colocando sus dedos, anular y corazón en V, se separaba los labios vaginales para ver como mi polla se le iba incrustando. Según la estética de la época, Vane tenía una frondosa mata de pelos en el coño. Me encantaba ver como mi rabo se iba adentrando en aquel conejo peludo y tragón:

-Dios….qué pollón tienes cabrón…

No podía evitar darle un golpe de cadera después de oirla decir eso. Vane comenzaba a cabalgar como una profesional sobre mí polla, gritando como si la estuvieran atravesando. En más de una ocasión otras parejas aparcadas cerca de nosotros debieron oírla. Alguna vez le pregunté si no le daba vergüenza que la oyeran y me decía que le daba mucho morbo que alguien reconociera su coche y supiera que se estaba calzando una buena polla. Y es que Vanessa era muy guarra. Justo después de correrme a ella le gustaba quitarme el condón, dejar caer la corrida sobre mí polla y limpiarmela. Así era mi vida en el año 89.

II

Una tarde llegué a casa y entré directamente al baño porque había quedado con Vanessa. Había hablado por teléfono y nos habíamos calentado. Entré en la ducha y dejé caer el agua sobre mi cuerpo. La conversación e imaginar cómo me follaría a mi novia más tarde hizo que me empalmara. Esto me llevó a hacerme una paja brutal sintiendo como el chorro de agua caliente caía sobre mí polla. Varios chorros de leche salieron disparados para impactar contra la pared. Quedé un poco más relajado pero a esa edad, mi nivel de testosterona eran excesivo de manera que mi polla no llegó a relajarse del todo y quedó morcillona.

Salí de la ducha pero antes de alcanzar la toalla la puerta se abrió y apareció precipitadamente Yoli, la íntima amiga de mi hermana un año menor que yo. Ambos quedamos parados, mirándonos. La chica me observaba de arriba a abajo. Recreandose en mi cuerpo trabajado con el entrenamiento y mi enorme polla semi relajada. La verdad es que la visión debió impresionarla. Entre mis piernas de jugador de volley lucía un pollón morcillón de más de 20 centímetros con el capullo, gordo, asomando. La situación se me hizo tan morbosa que no pude evitar volver a empalmarme. Ante los ojos de Yoli mi polla fue adquiriendo dureza y levantándose. Fueron dos segundos eternos los que estuvimos mirándonos hasta que por fin reaccioné:

-¿Entras o sales? -Le pregunté orgulloso de exhibirme ante la amiga de mi hermana.

Yoli salió precipitadamente. Cinco minutos después salí del baño vestido y arreglado para ir a ver a Vane, mi novia. Llegué al salón para despedirme y avisar a Yoli de que ya podía entrar en el baño. Yo le sonreí y ella se ruborizó de manera exagerada. Mi hermana no entendió nada y desconozco si Yoli le dio alguna explicación pero desde ese día mi relación con su amiga fue morbosa. Aquella tarde-noche me follé a Vane con más ganas. De manera más morbosa. Lo hicimos en su dormitorio aprovechando que sus padres habían salido. En su cama, me tumbé sobre ella y se la metí tan fuerte que Vane estuvo a punto de caer desmayada:

-Vaya follada cabrón… Joder, hoy vienes como un animal.

La imagen de la amiga de mi hermana embobada viendo mi polla crecer era algo que se me había quedado grabada en la mente. Y no es que Yoli estuviera mejor que mi novia, ni mucho menos. Era una chica de belleza normal, pelo castaño y corto. De cuerpo delgado y pocas tetas. Lo más llamativo era su bonita sonrisa de boca grande y un buen culo. Pero nunca me habría fija en ella de no haber sido amiga de mi hermana y no haber sufrido el «incidente». Nos conocíamos desde hacía muchos años. Casi desde niños llevábamos viéndonos por mi casa pero nunca había surgido nada entre nosotros y ahora la tenía plantada en mi mente produciéndome una extraña sensación morbosa.

Hace muchos años a finales de los 90, exactamente verano del 98 yo por aquel entonces con 18 años recién cumplidos era un chico donde prácticaba bastante deporte (futbol, ciclismo, correr, senderismo, ect…) cuando salia a correr o hacer senderismo, frecuentaba bastante una zona donde hay un pantano en el que esta permitido el baño e incluso alguna actividad deportiva,

para mi fué una de las zonas de descanso cada vez que salia por esa zona a hacer deporte, poco a poco empecé a practicar nudismo, ya que habia una zona algo apartada y escondida donde descubri que alli la gente solia prácticar nudismo muchas veces y eso me animó a practicarlo siempre que iba solo.
Un dia me disponia a salir a hacer mi rutina habitual, pero antes de salir se apuntaron a venir conmigo, mi hermana de 20 años y su amiga.
Partimos de buena mañana, donde a la hora de comer ya estabamos en ese pantano donde yo lo frecuentaba, descansamos y comimos, al terminar yo les indique que me iba a bañar a eso ellas comentaron de como me iba a meter, si nos habiamos traido bañadores.
Yo sin hacerles mucho caso me aleje de ellas y me fui detrás de un arbusto a desnudarme a eso ellas me dijeron el porque me escondia, mientras yo les dije que no me escondia, pero tampoco era plan de quitarme la ropa alli delante de ellas.
Mientras ellas siguieron con sus risas burlonas y haciendome comentarios que no era capaz de meterme en bolas delante de ellas, salí por detrás del arbusto desnudo, evitando que me vieran directamente desnudo, aunque si apreciaron mi desnudez de mi espalda y culo.
Ellas seguian con sus risas, yo me di un buen chapuzón y quedandome frente a ellas donde el agua me cubria hasta la cintura, les anime a que se metieran tambien, aunque sabiendo lo recatada que era mi hermana y su amiga, me hice la idea que era algo imposible, yo fui insistiendo mientras ellas me decian que no y menos iban a meterse desnudas.
Cuando de pronto mi hermana se puso de pie delante de su amiga y se empezo a quitar la ropa, camiseta y sus mallas, quedandose en ropa interior deportiva (top y bragas), mientras yo estaba alli atento, me dejo sin habla, cuando sin esperarme de ella , se quito el top y seguidamente sus bragas, quedandose desnuda completamente, mi pene reaccionó al instante, nunca antes habia visto a mi hermana desnuda, una sensación única, no tuve deseo sexual hacia ella, pero por el simple hecho de verla desnuda delante mia por primera vez, eso me dio una sensación de morbo.
Con un pecho bastante proporcionado, firme y unas aerolas tipo galleta con unos pezones bien marcados y con la moda de estética de esa epoca, con una buena mata de pelos en abundante sin llegar a tenerlo salvaje, manteniedose la forma triangular, se metio al agua conmigo, yo tambien mantenia mi frondosa mata de vello con mi pene a punto de estallar.
La amiga dudo por unos momentos, pero al final tambien termino metiendose con nosotros, desnuda, delgada con mucho menos pecho que mi hermana pero igual o más mantenia su frondoso coño cubierto de vello, con un culo que quitaba el hipo de perfecto que lo mantenia.
Para mi ese dia fué un momento especial, ya que nunca habia visto a mi hermana completamente desnuda, ni a su amiga.
El caso que ya no volví a ver o tener la oportunidad de contemplar a mi hermana desnuda, volvio a ser igual de recatada en casa, aunque a mi si me vio un par de veces desnudo por casa.
Y reconozco aunque fuera mi hermana y su amiga….fueron meses de pajas placenteras, imaginandome ese dia las tetas de mi hermana, más bien su desnudo, que años después se lo reconocí las pajas que me hice por su desnudo y ahora 20 años después, casados los dos, yo con 41 y ella 43, muchas veces hemos sacado la conversación de ese dia y no veais las risas que nos echamos recordando ese dia.

III
​Durante los siguientes días, cada vez que nos cruzábamos en mi casa, Yoli me miraba con lascivia camuflada bajo un rubor vergonzoso. Yo le sonreía orgulloso de haber exhibido mi «hombría» ante aquella amiga de la familia. Todo se precipitó una tarde. Llegué a casa y no encontré a nadie. Ni mis padres ni mi hermana. Los primeros habían salido con unos amigos y volverían muy tarde. A mi hermana la supuse en casa de Yoli. Me dispuse a ducharme. Justo en el momento de entrar en la ducha sonó el timbre. Al estar desnudo hice caso omiso y pasé. Pero la insistencia me enfadó hasta el punto de cabrearme. De manera que me envolví una toalla a la cintura y con paso firme y ceño fruncido me dirigí a la puerta. El visitante seguía golpeando el timbre de forma obsesiva. En mi cabeza iba preparando los insultos que pensaba decirle. Al abrir vi a Yoli…

De inmediato la situación se volvió tremendamente morbosa. Yo solamente tapado con una toalla en la que se abultaba mi polla siempre morcillona. En el descansillo de la escalera de mi casa Yoli, la íntima amiga de mi hermana, mirándome sin decir nada:

-¿Qué quieres Yoli?

-¿Está tu hermana? -me preguntó con un hilo de voz.

-No, no está. Creí que estaba contigo. -Y me dispuse a cerrar la puerta.

-Espera -empujó Yoli la puerta para que no cerrará -¿puedo pasar?

La amiga de mi hermana entró en casa y cerré tras ella. Había poco que explicar. Nos miramos y Yoli se abalanzó sobre mí para comerme la boca. Yo le correspondía de manera morbos. Nuestras lenguas se entrelazaban y las manos de cada uno corrían por los cuerpos del otro. Yoli tiró de mi toalla dejándome desnudo. Mi polla lucía totalmente erecta a estas alturas. Yoli no pudo contenerse y la agarró. Aún hoy recuerdo la suavidad de su mano intentando abarcar el grosor. Su torpe movimiento masturbatorio que delataba su falta de experiencia. Entre morreos y caricias llegamos a mi habitación. Nos tiramos en mi cama y comenzamos a retozar. Rodamos abrazados. Besándonos. Agarrándonos.

La verdad es que Yoli no tenía un mal desnudo. Sus tetas eran pequeñas y con la aureola y el pezón marrón muy oscuro. Pero no tenía mal cuerpo, su coñito lucía cubierto por un pequeño triángulo de rizos negros mucho menos abundante que Vane, mi novia. Llevé mis dedos hasta su rajita y comencé a acariciarla. Separaba sus labios y pringaba mis dedos con su flujo caliente y viscoso. Después los llevaba hasta su clítoris. Comencé a masturbarla y ella hundió su cabeza en el hueco entre mi cuello y mi hombro evitando así gritar por el placer. Sentía mi polla ardiendo y mi capullo latía. El morbo de follarme a la íntima amiga de mi hermana me tenía excitadísimo.

Me incorporé para alcanzar la caja de condones que guardaba en mi mesilla de noche. Abrí el envoltorio y comencé a desenrollar la goma sobre mí polla. Yoli me miraba con ojos sorprendidos al comprobar el tamaño de mi miembro en todo su esplendor. Por fin me coloqué sobre ella:

-Espera, espera…. -Me detuvo ella con voz temblorosa -Es que… Todavía soy virgen…

Le sonreí y la besé. Trataba de tranquilizarla. Era la primera chica a la que iba a desvirgar y encima era amiga de mi hermana menor. Me acomodé sobre ella y con la mano guié mi polla a la abertura de su chochito. Ella abría las piernas todo lo que podía. Sentí el calor de su rajita en mi capullo a través del condón. Hice presión contra aquella vagina cerrada y pude notar como poco a poco fui derribando la barrera que la mantenía virgen. Yoli me pedía que parase porque le dolía. Que no le cabía. Que la tenía demasiado grande. Me detuve y comencé a besarla de nuevo. Quería tranquilizarla para podermela follar.

De nuevo lo volvía a intentar. Y ahora no me detuve hasta que mi polla atravesó el coño rompiendo el himen de la amiga de mi hermana. Un grito de ella unido a unos arañazos en mi espalda me hicieron saber que la había desvirgado. Lentamente empecé a bombear. Sientiendo como la estrechez del recién estrenado canal vaginal de Yoli apretaba el grosor de mi polla de caballo. A cada movimiento de cadera, ella intercalaba gemidos de placer con gritos de dolor. Podría mentir y decir que ella era una auténtica diosa del sexo y el polvo fue de película porno pero no. Fue un polvo adolescente, torpe y rápido.

Ella me pidió que parase porque le dolía el coño. Yo conseguí correrme pero nada que ver con las folladas que tenía con Vane pero el morbo de la situación fue insuperable. Acaba de desvirgar a la amiga de mi hermana. Años después Yoli me confesó que fue la situación más morbosa de su vida. Sin llegar a tener una relación volvimos a follar varias veces más en los años siguientes. Yo ya no estaba con mi novia y ella había tenido otras relaciones. Estos encuentros se mantuvieron durante la siguiente década. Nos convertimos en follamigos. Eso sí, nunca nadie supo que lo hacíamos. A día de hoy, superando ambos la cincuentena y con muchas experiencias a las espaldas, nadie sospecha que yo fui quién la desvirgó.

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