HANSBERVILLE

LA DIVORCIADA

La última mamada que he dado fue el pasado sábado, a un casado. Fue muy excitante. A mis 48 años llevo 5 divorciada y el mismo tiempo sin sexo. No es que no haya tenido oportunidad, modestia aparte estoy muy bien, pero los primeros años no quería saber nada de hombres y después me volví exigente. La cosa es que llevaba 5 laaarrrgos años sin catar varón.

La noche del sábado salí como tantas otras no veces con una de mis amigas. Primero cenar, después a tomar unas copas y bailar. El bar donde solemos ir suele tener una muy buena proporción de hombres mujeres para unas chicas hetero como nosotras. Pero a decir verdad el nivel cualitativo es bastante bajo. Tipos solteros o separados intentando aparentar una juventud que ya no tienen. Los que están de buen ver suelen estar emparejados con lo que el ir allí es más por la música y el ambiente que por las posibilidades reales de pescar algo bueno.

Pero esa noche tuve suerte. En una de las veces que fui a pedir encontré en la barra a Jesús. Un conocido de toda la vida que está bastante bien. Nos conocemos desde que de niños coincidimos en el colegio. Pero la vida nos llevó por caminos muy diferentes. Él siguió estudiando. Yo lo dejé, me quedé embarazada, me casé…

Siempre nos hemos llevamos muy bien pero la relación de adultos se limita a un saludo o una pequeña conversación de cortesía. La verdad es que tampoco hemos tenido más oportunidad, siempre nos hemos visto estando delante su mujer (a la que no conozco) y por pura discreción nos limitamos a un saludo cordial.

Por eso cuando me lo encontré solo en el bar tuvimos la oportunidad de hablar algo más. Al parecer su mujer estaba en El Rocío con su hermandad y él, poco romero, se había quedado solo en casa. Estuvimos hablando, bebiendo y riendo. Entre nosotros se fue generando una tensión sexual agravada con cada gin tonic que pedíamos y cada tema noventero que sonaba. La cosa es que sobre las 3 de la madrugada, cuando el alcohol había diluido buena parte del pudor, estábamos comiéndonos la boca en un rincón oscuro del bar.

La situación había entrado en un punto de no retorno. Media hora después estábamos en mi casa, desnudos sobre mi cama. Jesús desnudo, exhibiendo una tremenda erección, y yo arrodillada junto a él, inclinada comiéndome una buena polla después de 5 largos años. Al parecer, y por los suspiros que daba mi amigo casado, la falta de práctica no me ha hecho perder técnica.

Aceleré el movimiento de cabeza acompañándome con la mano sobre la polla mientras el tío me metía dos dedos en el culo y me masturbaba con otro. Me sentía excitadisima y la situación me resultaba muy morbosa. Mi amigo empezó a insultarme y alabar la buena mamada que le estaba dando sin dejar de follarme el culo con los dedos. Me sentía tan puta que cuando comenzó a correrse no retiré la boca. Sentí como su lechazo inundó mi garganta y lo engullí.

Por supuesto, además de la mamada, estuvimos follando en distintas posturas que me provocaron varios orgasmos. Ha sido una noche increíble. De esas que las mujeres guardamos como grandes secretos de alcoba. Mi amigo se marchó a primera hora para su casa. Su mujer no volverá hasta el lunes pero nunca sabrá que le han puesto dos buenos cuernos mientras estaba de romería.

EL RODRIGUEZ

El sábado noche, sin plantearmelo, me dieron mi última mamada. Con 48 años, llevo casado con Patri 20 años. Esto hace que la rutina lo haya invadido todo en nuestro matrimonio. No es que no nos queramos pero si es cierto que de vez en cuando me llego a sentir ahogado. Pese a eso nunca le he sido infiel a mi mujer aunque el sexo entre nosotros hace años que es muy aburrido y escaso. Falta de chispa, motivación y sobre todo falta de morbo.

Lleva desde el lunes con su hermandad rociera para hacer el camino hasta El Rocío y pasar en la aldea todo el fin de semana hasta que el lunes la virgen salga en procesión. Yo no soy romero y preferí quedarme en casa. Así, el sábado recibí la llamada de un colega soltero para salir a tomar una copa.

Fuimos a un bar donde se concentra una clientela de nuestra edad. La música suele ser muy buena, básicamente años 90. En cuanto a los parroquianos, mucho buitreo. Tipos desesperados en busca de pescar algo. La proporción de tías es muy escasa con lo que mi idea inicial en ningún caso fue salir a pillar.

En un momento de la noche me saludó Pepi. Esta era una divorciada conocida mía de toda la vida. Desde que entramos juntos en la EGB y hasta que salimos de COU fuimos compañeros de clase pero a partir de ahí nuestras vidas se separaron hasta perder el contacto. Yo salí a otra ciudad a estudiar y la vida laboral me tuvo dando vueltas varios años. Cuando volví ya estaba casado y Pepi era solo una conocida más con la que de vez en cuando me cruzaba y saludaba simplemente.

Pero aquella noche, estando sin pareja ella me saludó más efusivamente. Durante un tiempo indeterminado estuvimos hablando, riendo y bebiendo. No sabría explicar bien que sucedió pero de repente la antigua atracción que un día pudimos sentir se manifestaba. Acabamos morreándonos en un rincón del bar. Aquello ya no tenía vuelta atrás.

Media hora después me encontraba desnudo con la polla apuntando al techo sobre la cama de matrimonio de Pepi. Ella, inclinada sobre mí, me comía la polla con ansias. Con unas ganas casi adolescentes. Según me había comentado hacía años que no tenía sexo y se notaba. Se tragaba mi polla como una auténtica puta y yo se lo hacía saber. Sentía mi capullo llegar hasta su campanilla mientras le acariciaba las nalgas y buscaba con mis dedos su raja del coño. Ella suspiraba.

Lubricando dos dedos en sus flujos vaginales los llevé hasta su ano. Al ver que no oponía resistencia comencé a penetrarla por el culo. Le llegué a meter dos dedos y moverlos en círculos mientras con otro le masajeaba el clítoris. Se notaba que la tía estaba muy falta de sexo así que empecé a follarle el culo con los dedos con un mete-saca mientras ella aceleraba el movimiento de su cabeza. Cuando sentí que me iba a correr, sin sacarle los dedos del culo, le agarre del pelo y le indique que se tragara la corrida. A Pepi no le faltaban ganas y no tuve que insistir. Descargué una buena lechada en su garganta que la tía se tragó enterita.

Por supuesto, a lo largo de la noche me la follé un par de veces. La coloqué a 4 patas primero hasta hacerla llegar al orgasmo. Después boca arriba y colocando sus piernas en mis hombros. Fue muy morboso ponerle los cuernos a mi mujer con esta divorciada tan necesitada de polla.

LA ROMERA

El pasado jueves, en el penúltimo día de camino del Rocío di mi última mamada. No es que fuera buscando liarme con un tío pero la cosa se cuadró de esa manera y una no es de piedra. Llevo casada 20 años con mi marido Jesús y he de confesar que no le he sido fiel todo ese tiempo. La convivencia acaba por matar el morbo y apagar la chispa. Quiero a mi marido pero de vez en cuando necesito una pequeña bombona de oxígeno para seguir inmersa en la rutina matrimonial.

No me digan que de vez en cuando no se han planteado una desconexión y disfrutar de unos días alejadas, o alejados, de sus parejas. Pues ese momento de disfrute individual, en mi caso, es El Rocío. Cada año me uno a mi hermandad rociera para hacer los 4 días de camino y poder disfrutar el fin de semana en la aldea hasta que el lunes de Pentecostés sale la virgen. En total son 6 días en los que estoy acompañada de amigos y hermanos con los que compartir experiencias rocieras. Y eso no quiere decir que me lie todos los años con alguien.

Pero este año sucedió algo totalmente imprevisto. Fue el tercer día de camino, ya metidos en las arenas (del coto) cuando nos quedamos un pequeño grupo alrededor de una fogata cantando. Entre ellos estaba Gonzalo, un chico de 20 años. Es hijo de otro hermano de la hermandad. Juro que nunca me había fijado en él y siempre le había visto como un crio. Pero es que el niño ha crecido y se ha convertido en un hombre impresionante. Un morenazo alto, fuerte de grandes ojos negros y mirada profunda. Además de tener un carisma especial. Desde que cogió la guitarra y empezó a cantar se volvió el centro de atención.

Sentado a mi lado me empecé a sentir extrañamente atraída por aquel yogurin 30 años más joven que yo. Ayudaba que el niño me mirase a los ojos con cada sevillana que cantaba. Caí perdidamente en la profundidad de aquellos ojos negros que chispeanan a la luz de la hoguera. Poco a poco nos fuimos quedando solos y fue cuando no hubo marcha atrás.

La humedad de la noche hizo que me estremeciera de frío, lo que aprovechó Gonzalo para abrazarme y darme calor. Casi de manera instintiva arrime mi cabeza a su pecho y suspiré. Era una sensación muy confortable y no pude evitar alzar la mirada para engancharla a la suya. Él me miraba con media sonrisa cuando nuestros labios se juntaron. Durante unos minutos estuvimos besándonos al calor de la hoguera. El crepitar del fuego se mezclaba con mis gemidos mientras el chico me acariciaba la cara.

Aquello era demasiado arriesgado ya que cualquiera podría vernos así que nos levantamos y nos adentramos en el pinar. Gonzalo me apoyó sobre el tronco de un árbol y comenzó a besarme y a acariciar mi cuerpo. Yo le correspondía mordiéndole el labio inferior y llevando mi mano a su entrepierna. Pude adivinar la erección de su polla en el pantalón vaquero. No pude reprimir las ganas y me arrodillé ante él para desabrocharlo y libere su polla. Era bonita, gruesa, algo más grande que la de mi marido y me sabía a gloria dada la situación morbosa.

Agarré el tronco y tiré de la piel hacia abajo liberando un capullo gordo. No me lo pensé y después de darle un par de lamidas me lo llevé a la boca para comenzar una magnífica mamada a aquel niñato veinteañero. En el silencio de aquel pinar, el sonido líquido de la polla de Gonzalo entrando y saliendo de mi boca era excitante. El chico alababa mi técnica al tiempo que acariciaba mi melena. Hasta que justo antes de correrse me agarró del pelo, me la sacó de la boca y me golpeó la cara con ella. Por humillante me resultaba tan excitante como morbosa la situación. Estaba siendo sometida por un niñato. Me ordenó abrir la boca y se masturbó frente a mí cara. Sentí los chorros de semen caliente cruzar mi cara hasta en 4 ocasiones. Algunos restos cayeron dentro de mi boca. Tragué gustosa. Me sentía como una auténtica puta, mi coño se inundaba y mi clítoris palpitaba. Necesitaba ser follada por aquel niñato.

Durante las siguientes dos horas estuvo metiéndome la polla a su antojo. Lo cabalgué mientras me comía las tetas. Me azotó el culo cuando me colocó contra un tronco y me folló muy fuerte desde atrás. A las 5 de la mañana volvimos al campamento para meternos en nuestras tiendas. Nadie supo que le había puesto los cuernos a mi marido la última noche de camino al Rocío.

EL NIÑATO

Llevo haciendo el camino de El Rocío con mi hermandad desde que tengo uso de razón. Por tradición familiar lo he vivido muy intensamente desde niño. A lo largo de los años he tenido cientos de anécdotas pero ninguna tan excitante como la que he vivido este año. El jueves me dieron la que es mi última mamada hasta la fecha.

A mis 20 años sé que tengo mucho tirón entre las mujeres de todas las edades y es algo que lo pienso aprovechar hasta las últimas consecuencias. Llevo menos de un año saliendo con una chica de mi edad que está bastante bien pero por motivos de estudios no ha podido acompañarme en este camino. Esto me ha permitido una libertad que la he transformado en disfrute máximo.

Desde que salimos le eché el ojo a una madura que conozco de hace muchos años. Patricia es una auténtica MILF de 50 años con la que llevo masturbándome desde la adolescencia. Recuerdo que con el baile hormonal de un pre adolescentes la descubrí meando detrás de unas ramas. Quedé petrificado cuando vi a Patri levantase la falda rociera y mear. A unos pocos metros, y sin que nadie me viera, noté como me empalmaba ante la visión de las perfectas nalgas blancas de aquella romera. Por aquel entonces ella rondaba los 45 y yo 30 menos. No pude aguantar y me masturbé viéndola mear.

De eso han pasado 5 años y todavía hoy me pongo cachondo al recordarlo. Así que cuando este año la vi comencé un acercamiento con la clara intención de follármela. Yo sabía que estaba casada, y que su marido se quedaba en casa mientras ella hacía el camino. Más de eso no había constancia de que fuera una infiel que se desmelena en estos momentos. Eso hacía que me diera más morbo aún conseguir follármela.

Durante las noches de los primeros días Patri solía quedarse hasta el final alrededor de la hoguera cantando. Yo, por supuesto, era de los más activos en estas ocasiones. Solía tocar la guitarra y echar mis cantes por sevillanas. La verdad es que no se me da mal y sé que aumenta el atractivo de cara a las romeras. Un tío joven con buena planta, como es mi caso, que además tenga personalidad y carisma para ser el centro de atención en una reunión es algo que a las mujeres les moja las bragas.

Así llegó el jueves. Esa noche me senté junto a Patri después de llevar varias noches intercambiando miradas y sonrisas. Estuvimos hombro con hombro cantando. Le dediqué alguna sevillana mirándola a los ojos sabiendo que su posible resistencia caería en algún momento. Lo supe cuando su compañera de tienda se marchó a dormir y ella se quedó junto a mi. Aproveché que nos quedamos los dos solos para abrazarla y darle calor cuando la humedad de la noche la hizo estremecer de frío. Mi cuerpo duro y caliente fue un refugio confortable para aquella romera de 50 años. Suspiró y pegó su cabeza a mi pecho. Levantó su mirada hacia mí y el beso se hizo inevitable.

Ante la posibilidad de ser vistos nos levantamos de la hoguera y nos adentramos en el pinar para desatar nuestra pasión. Patri se recostó en un tronco y comencé a besarla. Nuestras lenguas se entrelazaban y mis manos recorrían su cuerpo con especial interés en su generoso escote. Siempre había soñado con cogerle las tetas a esta madura. Y es que estaba muy buena para tener 30 años más que yo. Melena negra, cara con rasgos marcados, mirada viciosa y un cuerpo trabajado en el gimnasio.

Patri me mordió el labio inferior antes de comenzar a recorrer mi cuerpo con sus manos. Para entonces mi polla estaba aprisionada por el pantalón. Ella lo palpó y se fue arrodillando ante mi. Me desabrochó el pantalón y mi polla saltó como un resorte lanzada con el vigor de mis 20 años. Ella verbalizó una comparación con la de su marido que a mí me llenó de orgullo. Luego comenzó una espectacular mamada. La experiencia y las ideas tan claras de una madura no son comparables a nada. Me comía la polla con lujuria. Se la metía hasta la campanilla y luego la sacaba lentamente para repetir la operación y acelerar el movimiento de cabeza.

De repente se activó mi lado salvaje. La agarré por el pelo y tiré su cabeza hacia atrás. Comencé a darle pollazos en la cara que ella recibía con vicio. Luego me masturbé frente a su cara mientras ella me animaba a hacerlo de la manera más soez. Descargué varios lefazos en la cara de aquella puta madura. Alguno cayó en su boca y la tía se lo tragó sin rechistar. Me excitaba pensar que le estuviera poniendo los cuernos al marido conmigo. Durante las siguientes dos horas estuvimos follando como animales. Me sentó en el suelo y me cabalgó ofreciéndome las tetas, que no dudé en devorarlas. Succioné su pezón gordo mientras ella gritaba de gusto botando sobre mi rabo. Acabé apoyándola contra un tronco y follándomela por detrás. No pude evitar azotar aquel maravilloso culo que vi por primera vez siendo un adolescente. Le dejé marcado los dedos y me la follé muy fuerte. La tía estaba encantada con el polvazo que le había echado un niñato de 20 años. Volvimos a las 5 de la mañana a dormir por separado.

Nadie supo que aquella noche romera estuvimos liados. Mí novia llegó el sábado a la aldea y estuvimos todo el fin de semana juntos. Patri no volvió a cruzar palabra conmigo y el lunes regresó a su casa con su marido.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s