DERIVIA

Dia 3 p.I

-Buenos días.

Es lo primero que oigo al abrir los ojos. Ana me mira y me acaricia la mejilla. ¡Dios la cabeza! Ayer bebí demasiado…

-¿Qué hora es?

-Las doce.- me responde.- ¿Qué tal has dormido?

-Bien… ¿Y tú?

-Buff, he pasado mucho calor y tenía mucha sed.-Ana después de contestarme, me besa y continúa mirándome mientras acaricia mi mejilla.- y no veas cómo roncabas…

Mientras la miro y siento sus caricias, no puedo evitar pensar en lo que me dijo cuando salimos de Pachá, no sé cómo preguntarla si se acuerda… Me fijo y Ana no tiene buena cara, se le nota la resaca, tiene ojeras y está despeluchada, yo tampoco tengo que tener mi mejor versión

-Tengo mal cuerpo, no debí beber tanto y ¿Tú?

-Yo también, tengo la cabeza…

¿Se acordará? Me pregunto a mi mismo sin estar seguro de la respuesta. Pero no se me va de la cabeza, aunque quizás no sea el mejor momento.

-¿Te acuerdas de todo?

Ana me mira, sorprendida y asustada…

-No se, ¿Hice algo…?- responde confundida

-No, bueno no sé, ¿te acuerdas de las dos chicas que pasaron cuando…?

-¡Diosss!- me interrumpe, riéndose y tapándose la cara.

-Y te acuerdas de lo que me dijiste…

Veo en sus ojos que sabe de qué la hablo y que se acuerda perfectamente, pero ahora no se atreve a decirmelo.

-Estaba borracha cari… no sé…te dije tantas cosas…

-Ya pero…

Me tapa la boca, avergonzada. Pienso que quizá debiera dejarlo pasar aunque hay algo que me gustaría contarla, que nunca he sabido cómo hacerlo y quizá no debiera hacerlo pero algo dentro de mi siempre ha querido que lo supiera.

Se ríe antes de empezar a hablar.

-A ver, es que… -No sabe cómo decirlo y le entra una risa nerviosa.- es que no quiero que pienses cosas raras.

-¿Qué cosas raras voy a pensar?

-No se, por eso… a ver es algo… Bueno, a ver es lo que te dije.

Nos quedamos los dos callados, pensando en lo que pensara el otro y riendo sobre la cama

-No se, dime algo.- me pide Ana.-qué piensas, crees que soy una rara…No me había atrevido a decírtelo.

-a ver, no te voy a engañar, me ha sorprendido

-No le des vueltas.- me dice.- no se porqué te lo dije…

¿Se lo cuento? Es la pregunta que pasa por mi mente, estoy a punto de hacerlo, pero me da miedo ¿Que podría pensar si no se lo había contado nunca?

Suena el teléfono de Ana, son nuestras hijas, que hoy pueden llamarnos desde el campamento.

Entre unas cosas y otras hemos dejado la conversación a medias, después de que llamarán las niñas, nos hemos duchado y nos hemos ido a comer por Ibiza, Durante la comida se notaba que estábamos de resaca, Así que hemos decidido volver al hotel para después de la siesta, irnos a la playa.Pero antes de llegar al hotel, durante el paseo vamos mirando los escaparates de las tiendas, «¿Te gusta?, Si, No, está bien, me gusta más ese» es la conversación que vamos manteniendo hasta que en uno de los escaparates vemos uno maniquíes con ropa de cuero, otros con picardías que hacen que imaginé a Ana con ellos puestos y se lo digo, ella se ríe al oírme, parece que la agrada la idea.

-Son como las que me regalaste.- me dice.- No me las he vuelto a poner.

-¿Te las trajiste?

-pues me las iba a haber traído, pero al final se me olvidó.

No hemos entrado juntos a un sexshop, los juguetes los pedimos por internet y yo hace mucho que no entro. Me está generando mucho morbo la idea de entrar con ella

-¿Entramos?

Ana acepta y entramos. La boutique no es muy grande, pero han generado un ambiente de sofisticación bastante conseguido. Tiene focos para iluminar sus paredes que están pintadas de gris, con maniquíes alrededor, todos de mujeres con picardías muy sugerentes, algún cuadro de temática erótica. Vitrinas con juguetes alrededor…

Ana y yo vamos viendo lo que tiene, vibradores de todos los tamaños, lubricantes, joyas, picardías, artículos de BDSM…

Vamos juntos haciendo comentarios de los juguetes que tienen, llegamos donde tienen unos vibradores inalámbricos e imagino a Ana con uno de ellos puesto, se lo digo.

-¿Te lo pondrías?.- le pregunto y me sonríe.

-Si, pero no sé si haría mucho ruido.

Le preguntamos a la dependienta que nos atiende amablemente explicándonos cómo funciona, lo saca de la vitrina, lo conecta y se lo pone a Ana sobre la mano, al sentir las vibraciones, Ana se ríe al imaginarlas en su interior. Hace cierto ruido, la chica nos dice que ella lo ha usado en lugares públicos y nadie se ha percatado del ruido. Ke decimos que nos lo vamos a quedar y seguimos mirando.

Veo una polla super realista, enorme y negra, se la señaló a Ana que parece asustarse, en la caja, pone que mide 9 pulgadas de largo y 2,1 pulgadas de grosor.

-Te la voy a regalar, así no echarás en falta un pollón.

-Pues mira, buena idea.- Ana ríe y coge la polla.

-Luego en la boca te ahoga.- la digo intentado salvar la honra.

-Qué tonti eres- acaricia mi polla con disimulo.- sabes que me encanta tu pollón.- me deja y se va a otro estante.

A pesar de ello no suelta la caja, cosa que me excita, me empalmo al imaginarla metiéndole esa polla. Llegó a su lado, estaba mirando los arneses, pero cuando se da cuenta que estoy a su lado disimula y se va a otro escaparate.

-¿Te pone la idea verdad?- la digo al oído

-¿Cuál?

Con mi cara señaló el estante que acabamos de pasar, en el que están los arneses. Se que es lo que quiere, aunque quiera evitar la conversación y hacer como si nada. Llamo a la chica y mientras se acerca a nosotros Ana me pregunta.

-¿Seguro?.- me pregunta Ana.

Cuando la dependienta llega a nuestro lado, la digo que si nos puede recomendar alguno.

La situación me resulta de lo más morboso, Nos pregunta si hemos usado alguno, si es la primera vez… es un momento de lo más excitante, oír a una desconocida dando consejos consejos de cómo usar el Strap on. la chica nos pregunta que quien se lo va a poner, «¿Para doble penetración o para practicarle sexo anal a el?» es lo primero que nos pregunta, y cuando la cosa está clara, nos recomienda diferentes alternativas, pero todas pasan por qué Ana use algún estimulador del clítoris o el juguetito que hemos comprado como complemento para ella. Percibí la excitación de Ana que no tuvo reparos en contar nuestras intimidades

-Algun dedito le he metido.-le dice Ana

-A ver mira para sexo anal…- la chica va a buscar por otro estante y la seguimos, rápidamente nos muestra una polla no muy grande y no muy gorda – para iniciaría, yo suelo recomendar algo así pero bueno el que llevas también puedes usarlo con el arnés, pero para iniciarse yo os recomiendo algo más pequeño.- dice la dependienta.

-No, no este no es para el.- responde Ana entre risas.- si le doy por el culo con este no vuelve a dejarse.

Cuando salimos del sexshop, en la bolsa llevamos el vibrador a distancia, el arnés, dos pollas de goma la grande y la que la dependienta nos recomendó para empezar con el arnés, lubricante y un body negro de encaje transparente con apertura en la parte de la vagina.

Me despierto de la siesta y Ana no está en la habitación, miro el reloj, veo que son casi las siete de la tarde y un WhatsApp de Ana.

«Estoy en la playa de Talamanca» el mensaje viene acompañado de una foto en la que se ve la orilla del mar y las piernas de Ana.

El taxi me deja al lado de la playa y no me cuesta encontrar a Ana, según me dijo cuando iba en el taxi, estaba al lado de los baños públicos.

La veo a lo lejos, está tumbada boca abajo en la toalla tomando el sol solo con un minúsculo tanga y cuando me ve, se levanta y me saluda moviendo el brazo, sus tetas se bambolean pienso. Al llegar a su lado nos dimos un pico.

-¿Has descansado?- pregunta cariñosa
-Si, me ha venido muy bien la siesta ¿Y tú?
-Te pusiste a roncar nada más dormirte y como no podía dormir, me he venido, me he dado un baño y me he quedado dormida un rato.

Me tumbo a su lado, seguimos hablando un rato de temas sin importancia, le pregunto si quiere venir al agua pero me dice que prefiere quedarse en la toalla, yo tengo calor así que me voy al agua. Cuando salgo y vuelvo a su lado me sonríe.

-Estás muy guapo

La miro y le tiró un beso, ella también está muy guapa, tiene mejor cara que está mañana. Me tumbo a su lado y entrelazamos nuestras piernas. Me besa y me dice que me quiere mientras jugueteamos cariñosamente. Poco a poco el sol comienza a ponerse tras el horizonte y decidimos volver al hotel.

Mientras me ducho, miro a Ana que se está arreglando para salir a dar una vuelta por la noche. Aún no sé a vestido y solo lleva un pequeñísimo tanga transparente. Miro su reflejo en el espejo, veo como ella me mira y me sonríe mientras se maquilla. Cuando salgo la abrazo aún húmedo y pego mi polla a su culo. Con cuidado comienzo a quitarle el tanga.

-luego.- me dice sin dejar de maquillarse.
-¿Luego? Sólo voy a quitarte el tanga, esta noche quiero que vayas sin bragas
-estate quieto, que con la minifalda que llevo no puedo ir sin bragas.
-Este tanga y nada es lo mismo.- la digo
-Noooo.- se ríe, quitando mi mano y diciéndome que me vaya a vestir.

En el ascensor me da un beso, me pregunta si está guapa y antes de responder, se levanta la minifalda. ¡No se ha puesto nada! Y está completamente depilada y de entre sus labios sale un tubito rosa ¡Se ha puesto el vibrador a distancia!

Las vistas del 180 gastrobar en la terraza, son espectaculares, un sitio romántico para pasar una bonita velada, aunque la nuestra prometía ser más erótica que romántica. Nos sirven una copa de vino blanco y hago que funcione por primera vez el juguetito que lleva mi mujer. No lo esperaba, se nota por su reacción, me mira carraspeando y tapándose la boca. Cuando el camarero se va, me dice que soy un capullo y vuelvo a activar el vibrador, esta vez con potencia pero a penas dos segundos, se la entornan los ojos y aprieta las manos contra la mesa.

-Cabron.

Esto me va a gustar. Pienso y acarició su mano. Mientras sus mejillas se enrojecen.

-¡Qué sorpresa!

Cuando veo a Philip con su mujer Erika no puedo decir que me alegrarse, aunque disimulé como pude.

-Os echamos de menos en la fiesta de Bassâm.- dice Erika apoyando su mano en mi hombro.

De todos los restaurantes que existen en la Isla y ha tenido que elegir este. Veo como a Ana no le hace gracia su presencia, aunque al igual que yo pone la mejor de sus sonrisas.

-Bueno estábamos cansados y preferimos descansar y hacer un poco de turismo.-le conteste.
-Quel bambino è un scricciolo.

No entendí lo que quería decir Philip, tampoco me importó demasiado, solo quería que se marcharan, sabía que Ana no estaba cómoda con Erika cerca.

Por suerte, el camarero se acercó y les indico el camino a su mesa. Ana aprovecho que ya no estaban para meterse con Erika.

En ese momento usé otra vez mi teléfono para hacer vibrar su entrepierna. Esta vez la intensidad fue bastante fuerte, lo que hizo que Ana agarrase la mesa con ambas manos y bajase su cabeza. Cuando paró, me miró. «Te vas a enterar decía esa mirada»

Y en ese momento, vi como entraba Bassâm en el restaurante. Se acercó a nosotros y nos saludó amablemente y se fue a la mesa donde estaban Erika y Philip. Entonces Philip volvió a nuestra mesa.

-Acompañarnos, es la última noche y nos gustaría que cenarais con nosotros.

Ana y yo nos miramos, no era lo que estaba planeado para aquella noche pero fue complicado negarse sin ser descortés, al fin y al cabo era solo una cena y quizá Ana pensara igual que yo, sin bragas y con un juguete en su interior, podría ser divertido. Así fue, cada vez que Ana empezaba a hablar, yo disimuladamente activaba el vibrador, ella disimulaba pero algunas veces, no podía controlar el que se le escapara alguna risita nerviosa que hacía que todos se sorprendieran al no encontrar sentido alguno. Pero no era ese el único momento, un par de veces active el control de su vagina cuando fue a beber agua lo que hizo que en una de ellas se atragantarse.

La situación resultó bastante morbosa, nadie salvo Ana y yo conocía nuestro juego y eso le daba un plus. También hizo que encierra manera Ana estuviera más concentrada en que no percibieran nuestro juego que las adulaciones que le hacía el Moro. Erika por su parte, parecía haberse aburrido de la indiferencia que mostraba y pasó el final de la velada, más pendiente del extraño comportamiento de mi mujer, que de intentar juguetear conmigo, cosa que agradecí.

Nos propusieron volver a la casa de Philip, pero al día siguiente nos marcharíamos de Ibiza y preferimos ir a tomar algo tranquilos.
Así que nos fuimos Ana y yo solos a Café del Mar.

-¿Crees que se habrán dado cuenta?- me pregunto Ana
-No creo, las vibraciones eran flojitas y no se oían.
-No se, ha habido un momento.- me dijo Ana.
-¿Por?.- la interrumpo
-Se han quedado los tres callados… es que eres un capullito, cuando vaya a beber no me lo hagas, que casi me ahogo.- no puede evitar reírse.
-No me digas que no ha sido divertido…

Ana me besa, siento su lengua fugazmente, acaricia mi mejilla.

-se me olvidaba.- me dice ana.- la zorrita de tu amiga, no dejaba de toquetearte.
-¿Ana está celosa? No puede ser.- la digo con ironía
-No estoy celosa y menos de esa niñata, pero me ha parecido una falta de respeto por su parte, con su marido delante…
-Cari, ¿tú crees que a Philip le importa?- La pregunto y antes de que me responda la digo.- Bueno tú tienes experiencia en eso.
-¿Yo?- pregunta asombrada.
-Si tu amiguito Emilio.
-Qué idiota eso no es lo mismo

No puedo evitar reír porque me parece un poco hipócrita el razonamiento de Ana, pero no se lo voy a decir, hay cosas que mejor no decir.

-Dices de Erika, pero el morito…
-Qué me dices a mí del morito.- responde.
-Qué no paraba de intentar ligar contigo.
-Pues no tiene nada que hacer.

Vuelve a besarme es delicada y me encanta el roce de sus labios, son suaves, están húmedos y noto la excitación de Ana al hacerlo.

La camarera nos interrumpe para dejar nuestros mojitos en la mesa.

-Vamos Ana me vas a decir que no es atractivo.
-A ver que sea atractivo, no quiere decir nada.
-¿Entonces te parece atractivo?
Antes que me responda, le doy una descarga, se estremece, esta vez no disimula, me agarra la mano.

-mmm!! Bassâm.- dice nombrando deliberadamente al moro.
-Qué zorra eres…
-¡oye! ¿Es lo que quieres no?
Vuelvo a darle otra descarga, sujeta mi mano y muerde sus labios.
-Joder que cabron eres.
-Te pone ¿Verdad?
-Si.
-Qué putita eres.

Ella me mira viciosa, caliente. Sentada en la silla y rodeada de gente, Ana está apunto de tener su primer orgasmo gracias al nuevo juguete. Sus ojos suplican que pare, que deje el móvil, pero no lo hago, por el contrario, aumento la intensidad de las vibraciones. No aguanta más se muerde la mano, inclina la cabeza para ocultar su rostro, se agarra a la silla y da pequeños y suaves puñetazos contra la mesa, agarra mi mano la aprieta me mira y veo como se corre, su cuerpo se tensa, me mira, su cara se desencaja de placer, su pecho se hincha con cada respiración profunda, noto pequeñas convulsiones mientras pongo al máximo el juguete.

Cuando nos montamos en el coche, apenas cerramos las puertas, Ana me está desabrochando el pantalón. Creo que nunca la he visto así. Se mete la polla en la boca, absorbe que creo que me la va a arrancar, hambrienta como una perra la llena de babas le doy al vibrador toda la potencia que tiene y se encorva al sentir las vibraciones, no puede ni chupar, jadea sin sacarse mi polla de la boca, no aguanta, aprieta ni polla con la mano y todo su cuerpo tiembla, es tanto el placer, que no lo aguanta y se quita el juguete. En el asiento con las piernas abiertas se da palmadas en el coño para intentar recuperarse. Me mira extasiada.

-Hijo de puta me vas a reventar…- parece que acabará de correr una maratón cuando me lo dice y sentada en el asiento, entorna los ojos y con delicadeza haciendo círculos acaricia su vagina.

La observo y comienzo a masturbarme cuando se da cuenta de lo que hago me sonríe.

-Que guarro eres.

Llegamos a la habitación aún más calientes, no hemos podido terminar lo que hacíamos en el coche, he visto un grupo de cuatro chicos que se acercaba a coger su coche que estaba aparcado al lado del nuestro.

Me senté sobre la cama ya sin ropa y a horcajadas, Ana se sienta sobre mí. Siento su cuerpo desnudo y caliente contra el mio y sobre mis muslos, noto la humedad de su sexo. Entre abrazos y besos, fuimos cayendo en la cama. Ella quedó encima mía, sus manos recorrían mi cuerpo, las mías agarraban su culo. Me encanta amasarlo, apretarlo, abrirlo… con su lengua bajaba por mi cuerpo, pasando por mis pezones, por mi ombligo, llegando finalmente hasta mi verga. Levantó su mirada mientras su lengua recorría mi capullo y sus manos acariciaban mis huevos. Solo jadeaba, dejándome llevar por el placer que Ana me hacía sentir. Separo mis nalgas y sus labios y su lengua se encargaron mi ano. Lo que me hizo estremecer. A la vez que lamía y chupaba mi trasero su mano subía y bajaba la longitud de mi miembro completamente duro. Sabía lo que quería.

-¿Quieres estrenar el juguete nuevo?- la pregunte

-¿Lo cojo?

Cuando la respondí sus ojos se iluminaron, se incorporó y sacó de la bolsa el arnés que esa tarde habíamos comprado. Se lo quité de las manos, no entendía en ese momento porque se lo quitaba, pero no tardó en entender al ver cómo sacaba la enorme polla negra.

-Hoy te vamos a follar los dos.

Aquella polla realmente era enorme, quedaba encima de la mía, y se notaba claramente la diferencia de tamaño.

-vamos puta chupasela.

No lo dudo, se arrodilló y chupo la polla negra.

-¿Te gusta?

-mmm, msism.- dijo sin sacársela de la boca.

Si mi polla no entraba, aquella de goma menos, la desencajaba la boca y casi solo la entraba el capullo. Yo sentía como mi polla rozaba su garganta mientras Ana imaginaba que se la comía al Moro.

Ver a Ana arrodillada convertida en una puta, imaginando otra polla en su boca, era excitante y aún quedaba mucha noche por delante. La tumbé en la cama, separé sus piernas y con cuidado empecé a empalar literalmente a mi mujer. Su cara era una mezcla de miedo por recibir tremendo rabo, placer y excitación. Según la penetraba, ella intentaba acomodarse para que la polla pudiera entrar con más facilidad. Tenía las piernas encogidas, con las manos sujetándose las por debajo de las rodillas dobladas. Yo sentía como mi polla se deslizaba por la raja de su culo pero sin llegar a entrar.

Mire a Ana, tenía los ojos cerrados, concentrándose respirando profundo para aguantar que le metiera todo el pollón y cuando entro al completo y se lo dije a lo que ella respondió.

-Dios que pollón tienes Bassam…me vas a reventar…

Acerque mi boca a la suya y lamí toda cara mientras comencé a meter y sacar la polla del interior de Ana, ella jadeaba e intentaba chupar mi lengua a la vez que agarraba mi culo, movía su pelvis como una perra, se lo dije y oir como se lo decía la excitó aún más.

-¡Follame! ¡Follame!

Jadeaba en mi boca mientras me besaba, agarré su cuello y la penetré con fuerza mientras gritaba y me miraba poseída por el placer.

-¡Follame como una puta!- pedía descontrolada.

Abría la boca jadeando. Estaba muy cachondo quería y verla así de cerda me hacía tratarla más como una guarra, se lo dije eres una guarra y la escupí en la cara y en la boca en la boca trago mi saliva y note que la puso más cachonda lamí mi saliva de su cara. Y ella hizo lo mismo, lamer mi cara como una perra, al morder su cuello, Ana gritaba de placer. Fue lo más cerdo que habíamos hecho nunca, estabamos completamente fuera de control.

-Te gusta que te trate como a una puta ¿verdad?

-Sí, ¡Diossssss! Más fuerte ¿no puedes más?

-Te voy a destrozar zorra…

Cuando la saque la polla para ponerla boca a bajo, no la gusto -¡No me la saques joder!- me pidió, pero me quite el arnés y al darla la vuelta supo que otra vez iba a tener lo que quería. Agarre su pelo y le metí mi polla en el coño mientras la de Bassâm se la di para que la chupara.

-ahhh, ahhhh, ahhh

No pude aguantar a que Ana llegase al orgasmo, así que se la saque, aguante lo que pude para llegar con mi polla a su cara. Ana pensó que lo que quería era que me la chupara se acercó para metersela en la boca y comencé a correrme sobre ella, cerro los ojos asustada porque no se lo esperaba, los lefazos fueron directos a su cara, pinte con leche su barbilla, mejilla, nariz, frente, pestañas…

-Cabronn, mira como me has puesto.- me dijo cachonda perdida.- ¿ahora que hago yo…?-preguntó mientras iba al baño a limpiarse la cara.

Ana sale del baño limpiándose la cara, la veo desnuda e independiente de las veces que la haya visto no puedo evitar desearla. Es ver sus maravillosas curvas y que me entren ganas de follar con ella. Tumbado sobre la cama mientras se acerca la miro y pienso que tienen unas tetas preciosas, unos pezones perfectos redondos y duros y su coñito depilado para mí, sus labios hinchados…

-¿Quieres que lo intentemos?- me pregunta Ana.

A la vez que Ana me lo preguntó, sacó de la bolsa la polla que había comprado para mi.

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