KERANOS

-Que manía tienes de hacer cosas sin desayunar.
-Te estaba esperando.
-Venga anda, vamos.

Me puse mi ropa y ella se quedó con el pijama, yendo ambos a la cocina para prepararnos el desayuno. Al poco aparecieron Noelia y María, uniéndose con nosotros para desayunar. Se sentaron frente a nosotros, después de darnos los buenos días. Elena estaba bastante cortada por lo que había pasado en el baño, aunque Noelia no parecía saber nada. Yo también estaba cortado, pero por lo que pasó cuando me desperté y me las encontré en el salón. No podía evitar que se me fuera la vista de vez en cuando a las tetas de María. Llegó un punto en el que casi veía sus pezones bajo su camiseta, pero sería más por el recuerdo que por lo que veía en realidad. Estaba excitado y se me estaba poniendo morcillona, por lo que aparté la mirada para que la cosa no fuera a más. Cuando acabamos, Noelia fue a ducharse y yo un momento al coche, escuchando a Elena y María hablar cuando regresé.

-No te preocupes por lo de antes, no pasa nada.
-Eh, bueno… (dijo Elena de manera nerviosa)
-Es que has puesto una cara…
-Pues normal, ¿no? Me ha dado vergüenza…
-Bah, yo soy muy abierta para eso.
-Es que sé que te gustan las chicas, por eso me ha dado vergüenza. Es como si me hubiera visto un chico, ya sabes…
-Ah, bueno, no es para tanto…
-Ya…
-De verdad, no te comas la cabeza con eso. Además, tienes un culo muy bonito, jijiji…

Entonces María salió, viéndome casi en la puerta, pasando de largo con una sonrisa y cara de estar un poco cortada. Después entré a la cocina, encontrándome a Elena un poco roja.

-¿Qué pasa?
-¿Eh? Nada, nada.
-Estás un poco roja.
-Nada, es que tengo un poco de calor, a ver si sale mi hermana y me ducho. (dijo yéndose de la cocina)
-Sí que tienes un culo muy bonito. (dije riéndome)

Entonces Elena se giró después de quedarse un par de segundos parada, estando más roja aún. Sonrió y negó con la cabeza para irse de allí.

El resto de la mañana la pasamos juntos hasta la hora de comer, juntándonos los cuatro en el comedor, con un ambiente bastante diferente al del día anterior, con todos conversando abiertamente sin ningún tema raro de por medio. Hasta se me había pasado el bajón de lo de Ángela, suponiendo que era por estar junto a Elena más tiempo, ya que las conversaciones por teléfono y mensaje me sabían a poco. Aun así, yo no participaba mucho en la conversación por miedo a que Noelia saltara con alguna, pero para mi sorpresa se comportó bastante bien. Se me hacía una chica rara, demostrando ser un encanto, como lo era María, pero desafortunadamente, ese comportamiento era bastante raro en ella, siendo lo normal que fuera borde y contestona. Imaginaba que estaba así al estar contenta por lograr hacer lo que le preguntó a Elena en la comida del día anterior.

En cuanto acabamos de comer me despedí de ellas, con Elena acompañándome a la puerta para despedirme a solas, con un largo beso mientras me abrazaba con mucha fuerza. De nuevo noté que se ponía un poco triste porque no sabíamos cuando nos podríamos ver, aunque yo la intentaba animar diciéndole que hablaríamos todos los días y que me avisara si se quedaba sola para acercarme y estar un rato con ella. Regresé a mi casa, recibiendo un mensaje de ella por la noche diciéndome que ya me echaba de menos.

Los siguientes días solo mantuvimos contacto por mensajes durante el día y por la noche por teléfono antes de irse a dormir. Entramos ya en junio, con la misma rutina que manteníamos esos días mientras ella estudiaba y yo trabajaba, sin apenas salir porque no tenía ganas de hacerlo sin ella, sin tampoco encontrar un momento para vernos, ya que su madre estaba bastante encima de ella y prácticamente no salía de casa. Lo único bueno de estar así era no tener que aguantar a Noelia, quien ni siquiera me mandaba mensajes, suponiendo que estaba algo agobiada con selectividad y estaría concentrada. Las videollamadas se volvieron muy asiduas en esos días, donde nos veíamos desnudos de vez en cuando con sus consecuentes pajas por las ganas que nos teníamos. También había días en los que nos quedábamos hasta tarde, tumbados en la cama viéndonos mientras hablábamos, hasta que Elena caía dormida por los madrugones que se metía. Llegó un punto en el que veía ridículo estar así teniendo en cuenta que estábamos a tan pocos kilómetros el uno del otro, pero su forma de tomarse la situación me calmó, ya que a penas la notaba triste. Supongo que sería porque en realidad estábamos muy cerca, nada que ver con lo que ocurrió la otra vez, en la que estaba en otro país. También imaginé que era precisamente por eso, porque la otra vez ambos lo pasamos muy mal y seguro que no quería pasar por lo mismo, además de que estaba bastante distraída centrada en lo suyo. En estos días también hubo contacto con Irene y Mario por mensajes y en videollamadas de cuatro. Nos decían que estaban muy bien y que tenían ganas de vernos para tomarse algo con nosotros y empezar a jugar como lo hacíamos semanas atrás.

Finalmente nos plantamos a mediados de junio, teniendo Elena que ir a la universidad a presentar su proyecto. Después de hablar varias veces con su madre, la convenció para que no la llevara ella, diciéndole que se iba con algunas compañeras que también lo tenían que presentar, siendo en realidad yo el que iba a por ella. Cada día que pasaba acercándose el momento estaba más ansiosa, tanto por la exposición del proyecto, como por vernos. Finalmente llegó el día en el que tenía que ir a por ella, estaba hasta nervioso del ímpetu que le iba poniendo ella conforme se acercaba el día.

Fui hasta su pueblo, aparcando un poco retirado de su casa por si su madre decía de asomarse o algo. Me quedé embobado en cuanto la vi. Iba guapísima y muy elegante, con un traje negro, con las mangas de la chaqueta remangadas hasta los codos y con unos pantalones ajustados que dejaban sus tobillos al aire, una blusa blanca, unos tacones negros y un bolsito. Iba con un maquillaje muy ligero y el pelo alisado. Venía a paso ligero, ya que con aquellos tacones lo tenía difícil para correr, aunque cuando estaba cerca no pudo aguantarse y vino más rápido, echándose en mis brazos y empezando a darme muchos besos.

-Que ganas tenía de verte y tenerte así de cerca, mi amor.
-Eh… (estaba que no sabía que decir, balbuceando sonidos sin sentido)
-¿Qué te pasa?
-Joder, es que tenía muchas ganas de verte y es que, madre mía, estás guapísima.
-Jajajaja, gracias. ¿Te gusta?
-Me encanta.
-Mi madre se ha empeñado en que me comprara algo así.
-Pues ha acertado. Te queda genial, estás tremenda.
-Jo… Que ganas tenía de que llegara hoy…
-Yo también. Estaba hasta nervioso.
-No me hables de nervios, que estoy que me va a dar algo.
-Bueno, no pasa nada. Si es muy poco lo que dura eso.
-Ya, pero por la espera estoy atacada.
-Ya verás como no es para tanto.

Nos montamos en el coche y fuimos hasta la universidad, contándome por el camino que tenía a su madre y a su abuela aburridas de tanto practicar la exposición del proyecto ante ellas. También me contó que su hermana ya había acabado la selectividad y que creía que le había salido todo bastante bien, aunque aún estaba esperando el resultado. Llegamos a la universidad, teniendo muchos recuerdos conforme entrábamos, ya que esa era la universidad en la que yo había estudiado también. Una vez nos bajamos vi que había compañeras y compañeros de ella, esperando para exponer también su proyecto. Todos iban bastante formales, por lo que pensé en regresar a casa rápidamente para cambiarme, ya que una vez acabaran tenían pensado en irse a tomarse unas cervezas para celebrar que ya habían acabado. Hablé un poco con gente de allí que conocía de hacía unos años y me fui para cambiarme, volviendo en camisa y una americana. Elena seguía allí, sentada, sin hablar apenas con nadie. Estaba muy nerviosa, casi temblando, sin parar de mover los dedos de las manos. Le cogí las manos, apretándoselas. Las tenía heladas.

-Tranquila, ya verás como no es para tanto.
-Pfff… Estoy acojonada.
-Cuando te toque piensa que es como las veces que lo has hecho con tu madre y tu abuela, o conmigo. Bueno, conmigo no, jajaja.
-Jajajaja.
-Piensa también en que cuando acabes vamos a estar más tiempo juntos.
-¿Sí? (preguntó con brillo en los ojos)
-Pues claro. Ya verás que verano nos vamos a pegar.
-Que ganas…

La cogí de la mano y la levanté para irnos a un pasillo menos concurrido para darle un beso muy intenso.

-Como echaba de menos tus labios…
-Javiiii, así no me relajas… jajaja.
-Perdona, pero es que no podía aguantar.

Le di un abrazo, acariciando su cara y pasando el dedo pulgar por sus labios mientras ella estaba con los ojos cerrados y sus mejillas sonrojadas.

-Venga, ya verás como te sale perfecto.
-Uff…

Volvimos a donde estaban los demás y a los pocos minutos le tocó. Esos minutos se me hicieron eternos, estando realmente nervioso por ver como salía. De repente oí un taconeo acercándose y vi que era ella. Venía con una sonrisa enorme en la cara, empezando a acelerar el paso hasta que llegó a mí y me abrazó con fuerza. Fuimos a la cafetería para tomarnos un café los dos tranquilamente mientras me explicaba como le había ido y lo asustada que estaba nada más entrar, pero después se calmó y le fue bastante bien. Estaba eufórica y después de tomarnos el café llamó a su madre para explicarle como le había ido, diciéndole también que se iba a comer con sus compañeros. Volvimos con los demás, quedando ya pocos por entrar, por lo que al rato nos fuimos a un bar que había cerca de la universidad para tomarnos una cerveza. Elena y yo fuimos de la mano, bajo la mirada de varios compañeros suyos, que soltaban algún chascarrillo y alguna risita. Después de unas cervezas pasándose ya la hora de comer, dijeron de ir a tomarnos alguna copa, pero Elena se negó, diciendo que tenía que ir a casa, que estaba cansada y que se quería cambiar. Nos despedimos de todos y me cogió de la mano para ir hacia el coche, metiéndome prisa, pero sin decir nada, casi llevándome a arrastras. Llegamos y nos metimos en el coche.

-¿Qué te pasa?
-¿Tú qué crees?
-Estabas inquieta mientras estábamos en el bar.
-Lo que estoy es con unas ganas de follar que no puedo más.

Entonces se tiró encima de mí para comerme la boca con mucha ansia, sobándome el paquete con sus manos, intentando desabrocharme el cinturón.

-Elena, espera, que nos van a ver.
-Javi, tengo muchas ganas, no puedo esperar más.
-Espera que vamos a un sitio apartado.
-Vale, pero vamos ya.

Arranqué y fui hasta un solar en el que no había nada, con Elena desabrochándose el pantalón y empezando a tocarse, metiendo su mano por dentro de su ropa mientras me miraba fijamente. Aparqué en un sitio resguardado por unos árboles donde había sombra porque ya hacía un calor considerable por el mes en el que estábamos. En cuanto apagué el motor se echó de nuevo encima de mí, agarrándome la cara fuertemente con sus manos, devorando mi boca mientras respiraba muy aceleradamente.

-Vamos ya a atrás.

Se descalzó, dejando los zapatos en el suelo del asiento de alante, pasando a atrás sin bajarse del coche. En lo que me quité el cinturón y fui a la parte de atrás, ella ya se había desnudado, quedándose solo en ropa interior, siendo un conjunto negro de encaje, dejando el resto de su ropa en el asiento de alante. Abrí la puerta y tiró de mi mano, sentándome y subiéndose encima de mí, con una pierna a cada lado, comiéndome la boca de nuevo mientras movía su cuerpo sensualmente hacia delante y atrás y emitía ronroneos desde su garganta. Estaba tan caliente y me besaba y tocaba de tal manera que mi erección fue instantánea. Elena estaba hasta temblando del calentón que tenía, empezando a tirar de mi ropa para desnudarme. Puse mis manos en su culo, apreciando que llevaba un tanga.

-¿Te has puesto un tanga?
-Ajam…
-¿Tantas ganas tenías?
-Javi, te quiero dentro de mí para siempre.

Me quedé en silencio. Aquello sonó más profundo que unas palabras dichas por un calentón. Mi respuesta fue abrazarla mientras le comía la boca. Una vez estuvimos desnudos por completo, ella se puso de rodillas en el suelo del coche, empezando una mamada con mucha baba, sacándosela varias veces de la boca para pasar su lengua desde la base hasta la punta, haciendo el mismo recorrido de forma inversa para después chuparme los huevos. Me la empezó a comer rápidamente mientras masturbaba la mitad con una mano, pasando la otra por mi pecho, estómago, barriga y muslo, alternando entre esas partes varias veces.

A esas alturas creía que ya lo había visto todo en Elena, pero no me imaginaba estar tan equivocado. Elena estaba tan cachonda que le daban temblores, como escalofríos. Parecía que era nuestra primera vez follando y que era virgen, notándola muy nerviosa. La sorpresa no quedó ahí. Tiró de mis piernas para que mi culo sobresaliera de los asientos traseros y se sacó la polla de la boca, poniendo su cabeza de lado, pasando su lengua a lo largo de mi polla había abajo, pasando a los huevos y luego a mi culo. Era la primera vez que me lo hacía y se notaba que era la primera vez que lo hacía. Se limitó a imitar lo que yo le hacía ahí de vez en cuando mientras me masturbaba a buen ritmo con la mano y me miraba fijamente a los ojos con cara de estar a mil. A los pocos segundos se concentró, cerrando los ojos, dándome bastante placer por todos lados hasta que de repente paró y se incorporó.

-Lo siento, pero ya no puedo más.

Cogió mi polla fuertemente por la base y se montó encima, soltando un gran gemido al entrar en su coñito tan apretado. Sentí lo mismo que cuando me fui en aquel trabajo y estuve durante tres semanas fuera, como si su coño se hubiera cerrado un poco. Se quedó quieta durante unos segundos con toda mi polla clavada en su interior.

-¿Estás bien?
-Sí. Déjame que me acostumbre.
-¿Acostumbrar?
-No me vas a comparar haberme follado yo misma con estos dos dedos que ahora con tu polla. (dijo cerrando el puño y manteniendo los dos dedos del medio abiertos)

Incliné mi cara hacia ella para cogerle esos dos dedos con mi boca y empezar a chupárselos. Le gustó mucho que hiciera eso porque puso una cara de vicio increíble, soltando un gemidito, empezando a moverse ligeramente hacia delante y atrás inmediatamente después. Empezó una cabalgada ligera, cogiendo cada vez más velocidad hasta que llegó un punto en el que lo hacía tan rápido que el coche se zarandeaba bastante. Los gemidos eran bastante altos por ambas partes, poniéndose ella roja por el sofoco, por lo que le pasaba el pelo por detrás de la oreja para que no le molestara, sacando ella sus dedos de mi boca para cogerme la cara y besarme con mucha intensidad. Estuvo así durante minutos hasta que paró de golpe, respirando pesadamente, estremeciéndose un poco, indicio de que estaba a punto de correrse. Aproveché para encender el aire acondicionado del coche porque estábamos que nos iba a dar algo del calor que hacía, siendo el coche una sauna por estar nuestro calor corporal tan concentrado ahí dentro. Estaba deseando follarla bien, pero por mi estatura era bastante incómodo hacerlo en otra postura, incluso aquella me llegaba a cansar porque tenía que encorvar un poco la espalda y me llegaba a doler un poco de estar así tanto rato. De nuevo se empezó a mover, cogiendo rapidez mientras pasaban los minutos empezando a gemir más intensamente que momentos antes hasta que cogió mi mano derecha y se metió dos dedos en la boca, empezando a chuparlos como si fuera una polla, para sacarlos a los pocos segundos diciéndome:

-Juega con mi culo.

Inmediatamente llevé mi mano hasta su culo, jugando con mis dedos más que lubricados por su saliva con su ano, haciendo movimientos circulares, empezando a meter uno mientras ella se movía, ahora más despacio para que se lo pudiera hacer bien. De los gemidos altos paso a unos más bajos, en forma de murmuros y resoplidos, teniendo una cara de no poder estar más cachonda. Poco a poco la estimulaba con más intensidad, metiendo otro dedo, hasta que ella misma aumentó el ritmo, cogiendo mi mano con la suya para que lo hiciera más rápido, aumentando también el ritmo de la cabalgada. Nuestras caras estaban pegadas, separando la suya de la mía después mientras notaba como empezaba a temblar, como si vibrara, mirándome con los ojos muy abiertos y asintiendo. Estalló en un gran orgasmo gritando, bastante parecido al que tuvo cuando le puse el vibrador en el culo. Me empapó el pubis, las caderas y los muslos, temblando como una loca con muchos espasmos. Eso era imposible de aguantar, por lo que acabé corriéndome dentro de ella instantáneamente, casi gritando también. Se derrumbó encima de mí, balbuceando sonidos mientras le daban fuertes espasmos y respiraba aceleradamente de forma muy entrecortada. La sujeté de la espalda y cogí papel de la guantera que tenía detrás del freno de mano para limpiarnos. Le puse papel en el coño para que absorbiera mi corrida, pegando ella un respingo, con un gemido de queja al tocárselo. Al bajarse de mí, se echó en los asientos de atrás, de lado, haciéndose un ovillo mientras seguía emitiendo esos gemidos en forma de murmuros, acompañados de algunos espasmos más ligeros. Mientras ella se recomponía me limpié yo, quedándome sentado, recuperando el aire. Pasados unos minutos Elena respiraba de forma normal y dejó de hacer esos gemidos.

-Te quiero. (dijo susurrando)

Me quedé de lado mirándola, como seguía aún con sus ojos cerrados y la cara relajada, alargando su mano buscándome. Le di mi mano y ella la apretó con fuerza. Se incorporó para ponerse de la misma manera que estaba, pero sobre mí regazo, mirando hacia arriba, buscando mis ojos. Nos quedamos un rato mirándonos sin decir nada, solo nos acariciábamos, hasta que ella se incorporó y cogió su bolso para sacar unas toallitas húmedas y limpiarnos mejor.

-Sí que venías preparada hoy…
-Hombre, después de casi tres semanas sin vernos, ¿qué esperabas, unos besitos…?
-Jajajaja. La verdad es que ha sido increíble. Vamos a tener hacer esto de estar sin vernos unos días de vez en cuando.
-Ni de coña, jajajaja.

Nos vestimos, saliendo después del coche para que se aireara, dejando las puertas abiertas mientras respirábamos aire fresco y Elena se retocaba el pelo mirándose en el reflejo de las ventanas mientras yo la veía, contemplando lo elegante y tremendamente sexy que estaba con esa ropa. Era la primera vez que la veía así y no podía apartar los ojos de ella. Después vino hacia a mí y me puso bien la ropa y un poco el pelo para echarnos alguna foto. En ese momento la llamó su madre preguntándole que cuando iba a ir y se enredó un poco en una discusión con ella diciéndole que ya había acabado y que quería estar por ahí con sus amigos, que bastante tiempo había estado encerrada. Nos montamos en el coche, viéndola molesta, aunque rápidamente se le cambió el ánimo, diciéndome alegremente que fuéramos a mi casa, que le apetecía ver a mis padres, y luego quedaríamos con Irene y Mario, que seguro que se apuntaban a una cerveza por la noche. Le dije que antes iríamos a su casa, que era normal que su madre la hubiera llamado, seguramente para que le explicara mejor como le había ido y demás. Elena no quiso discutir y aceptó enseguida, con la condición de que sería algo rápido, que no tenía ganas de volver a casa tan rápido y que quería estar conmigo. A mí me pareció perfecto, por lo que nos fuimos hasta su casa. La dejé en la puerta y aparqué al final de la calle, volviendo a los pocos minutos, con el maquillaje y el pelo más arreglados. La cosa fue bien y me dijo que llevaba razón, que era para eso y que entendía que quisiera estar con mis amigos después de estar tanto tiempo encerrada.

Fuimos a mi casa para ver a mis padres. Mi madre se quedó parada cuando nos vio aparecer así tan arreglados. Rápidamente nos preparó un café, hablando con nosotros, preguntándole a Elena como le había ido, respondiendo ella alegremente, ya sin estar cortada como en ocasiones anteriores. Estaba encantada, sin embargo, mi padre pasaba del tema como siempre, limitándose a ver la tele, sin prestar atención a la conversación. Después de estar un buen rato ahí, nos fuimos a dar una vuelta cogidos de la mano y fuimos hasta la casa de Mario cuando sabíamos que ambos habían salido del trabajo. Abrió Mario, poniendo cara de sorpresa, dándonos un abrazo a ambos y haciéndonos pasar. En cuanto entrarnos al salón e Irene nos vio, dio un salto del sofá viniendo hacia nosotros, dándonos un fuerte abrazo a los dos. Tiró de nosotros para que nos sentáramos junto a ella, empezando a hablar después de varios días sin vernos. Irene miraba a Elena con unos ojos brillantes, sin parar de mirar como iba vestida y es que Elena iba realmente espectacular, notándolo cuando estuvimos andando por la calle, siendo el centro de muchas miradas, sobre todo de chicos.

I: Pfff… Elena…
E: ¿Qué pasa?
I: Pues que mira como me vienes…
E: ¿Te gusta?
I: Me has puesto cachonda, jajaja.
M: A mí también. Si ya estabas tremenda cuando salimos y te pones esos vestidos, así… No veas…
E: Tendríais que haber visto a Javi cuando me ha visto así, jajaja.
I: No podía hablar, ¿no?
E: Hacía sonidos raros, parecía que estaba malito… Jajajaja.
I: Pobrecillo, jajajaja.
J: ¿Contamos lo que pasó después de salir del bar? (dije con tono de chinchar)
M: Ojo…
E: Shhh.
I: ¿Qué pasó?
E: Naaaaada.
I: Javi, ¿qué pasó?

Le empecé a explicar lo inquieta que estaba durante el rato que estuvimos en el bar y lo como me llevó hasta el coche a rastras, como quería que la follara ahí mismo y como fuimos hasta un sitio apartado con ella empezando a tocarse porque no podía aguantar más.

I: Madre mía Elena, lo que daría por haberte visto así…
E: Si no fue para tanto… (dijo un poco sonrojada)
M: Ya, que te conocemos, jajaja.
J: Yo creo que sí fue para tanto…
I: ¿Sí? ¿Por qué?
J: Estaba muy cachonda. Creo que nunca la he visto así, estaba hasta temblando, como si fuera su primera vez.
I: Joder…
J: Pero la cosa no queda ahí, que luego…
E: ¡Javi! Tsss.
I: Venga, hombre…
J: Pues que me la empieza a chupar y luego…

Entonces Elena me cogió de la cara y me plantó un beso para que me callara. Me despegué de ella para seguir contando, pero me volvió a coger la cara para besarme de nuevo, pasando una pierna por encima para subirse a mí. Noté movimiento y abrí los ojos, viendo como Irene le pasaba el pelo por detrás de la oreja a Elena y le empezaba a mordisquear la oreja.

I: Seguro que fue un polvo genial…
J: Ajam…
M: Te follaba en esa postura, ¿no?
J: Mmm… (gemí con tono de afirmación)

Entonces noté como Elena respiraba más fuerte, notando también que el corazón le latía más rápido al estar tan carca el uno del otro y de repente pasó a besarme el cuello. Yo me dejaba hacer como siempre que ella me hacía eso, disfrutando, echando mi cabeza hacia atrás y dejando mis ojos cerrados.

J: Sí, me folló así. Muy rápido y luego lento. Después se metió mis dedos en la boca y me dijo que jugara con su culo…
I: Mmm…
J: Pero antes de todo eso, justo después de chupármela, me comió el culo.

Entonces oí como Irene lanzó un gemido, por lo que abrí los ojos y miré hacia ella, encontrándomela a 4, mirando hacia nosotros mientras Mario la embestía desde atrás ligeramente. Ver eso no hizo más que acentuar mi erección, la cual ya estaba bastante presente por como Elena se había subido encima de mí y me había empezado a besar, pasando a mi cuello. Elena también se dio cuenta al soltar mi cuello y dirigir su mirada a ellos, lanzando una risa muy encantadora, para después seguir lo que estaba haciendo.

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