ECONOMISTA

Basilio ya no se pudo contener y se acercó hasta ellos, poniéndose casi en medio de los dos.

―¿Qué tal? ¿Todo bien por aquí?
―Ehhh, sí… ―dijo Claudia abochornada mientras se pasaba el pelo por detrás de la oreja, con la respiración acelerada.
―Estábamos hablando algo importante en privado, si no te importa ―le dijo Ambrosio muy serio a su amigo.
―Da igual, ya me iba a ir al hostal, estoy muy cansada…
―Ohhhhh, noooo, pero si todavía nos queda ir a tomar una copa a otro bar…
―Te lo agradezco de verdad, pero ya me voy.
―Yo te acompaño ―dijo Basilio―. Bueno, Ambrosio, me ha gustado mucho volver a verte, mañana a primera hora nos vamos ya para casa… muchísimas gracias por todo, nos habéis tratado genial y hemos estado muy a gusto.

Le estrechó la mano a Basilio y después le pegó un abrazo, al alcalde se le notaba que le había sentado fatal su irrupción cuando pensaba que ya tenía a la rubia en el bote. Luego salieron del bar y Basilio caballerosamente le cedió el paso para luego poner la mano sobre su cintura.

Echaron a andar en dirección al hostal y Basilio se resistió a soltar a Claudia, refrescaba un poco por la noche y ella se dejó hacer acurrucando su cuerpo, con los brazos cruzados, sobre el de Basilio mientras caminaban.

―Siento lo que ha pasado, se ha comportado como un cretino ―dijo Basilio.
―Ehhh, ¿lo que ha pasado?
―Déjalo, Claudia, no disimules, lo he visto todo, esto nunca tenía que haber sucedido, me siento fatal por ello…

Mientras caminaban, Basilio sentía las caderas de Claudia menearse de un lado a otro a cada paso que daban, aquel movimiento le volvía loco, literalmente. Era su doble moral, haz lo que haga, pero no lo que yo diga, mientras criticaba el comportamiento de Ambrosio él iba agarrado a Claudia con la polla completamente dura.

Y ahora Claudia tenía serias dudas, estaba excitada después de que el cerdo de Ambrosio le hubiera sobado bien el culo por encima de la falda, pero es que además le estaba muy agradecida a Basilio por el papel de protector que había desempeñado. Ya se estaban acercando al hostal y aquella noche tenía ganas de sexo.

Tenía ganas de follar.

Sabía que si volvía a acostarse con Basilio luego se iba a arrepentir de hacerlo, y en las siguientes ocasiones le iba a costar más negarse. Estaban entrando por el hostal y subieron hasta el primer piso por las escaleras. Basilio se quedó un poco rezagado mirando su culo y las botas altas que le llegaban casi hasta las rodillas. Siempre le habían puesto cachondo ese tipo de calzado.

En cuanto terminaron de subir la escalera aceleró el paso para agarrarse a la cintura de Claudia, y sin decir nada y completamente decidido la guió hasta la puerta de su habitación.

―Creo que esta no es mi habitación ―dijo Claudia ingenuamente mientras Basilio sacaba una pequeña llave de su bolsillo.

No tardó en abrir la puerta y empujó ligeramente a Claudia hasta hacerla pasar dentro.

―Pasa por favor, quiero decirte algo…

Cuando se quiso dar cuenta Claudia ya estaba dentro de la habitación de Basilio y éste cerró la puerta a su espalda.

―¿Qué pasa?

Él se acercó por detrás abrazándola por la cintura y Claudia notó inmediatamente la polla de su jefe pegada a su culo.

―¿Qué haces, Basilio?

Intentó subir su falda, pero Claudia se lo impidió, caminaron juntos torpemente avanzando unos pasos, hasta que ella pudo apoyar las manos contra una mesa. Basilio se abalanzó restregando su paquete contra el culo de Claudia y luego le agarró las tetas pasando las manos hacia delante.

―Basilio, para, ahhhhhhh, nooooo, Basilio ahhhhh ―gimió Claudia moviendo el trasero contra la polla de su jefe.

Otra vez intentó subir su falda, pero Claudia se lo impidió, aquella resistencia le estaba volviendo loco a Basilio, no entendía el comportamiento de Claudia, le negaba subir la falda, pero movía el culo contra su paquete y se dejaba sobar. Tiró del sujetador hacia abajo, desnudando sus tetas y se las apretó directamente sobre su caliente piel. Tenía las manos rebosantes con sus imponentes pechos.

Como pudo se desabrochó el pantalón que le cayó hasta los tobillos, antes de que Claudia volviera a incrustar la polla de él entre sus dos glúteos. La imagen era patética, Basilio con su bóxer azules a cuadros y los pantalones por el suelo babeando el hombro a Claudia mientras se frotaba contra ella como un perro a la vez que le sobaba las tetas.

Claudia estaba muy cachonda, pero tenía claro que no se iba a dejar follar, la falda no se iba a mover de su sitio. Acomodó la polla de Basilio, que ahora sí que sentía perfectamente, entre sus dos glúteos e hizo fuerza, aprisionándola allí. Con un vaivén amplio de arriba abajo notó como la piel de su rabo subía y bajaba dentro de su calzón.

Era como si le estuviera haciendo una paja con el culo.

Y Basilio, disfrutando de esa sensación, se dejó llevar, bajó un poco la camisa a Claudia para besar su hombro desnudo y bufó cuando notó como las pelotas se le ponían duras.

―Uffff, 

ufffff

, no puedo mássssss…

Pero Claudia no le hizo caso y siguió meneando su pequeño culo sobre su paquete hasta que el cuerpo de Basilio comenzó a temblar. Ya estaba empapando los calzones con su corrida.

―Ohhhhhh, ohhhhhhhh ―farfulló patéticamente mientras se le caía la babilla en el hombro de Claudia.

Se quedó parado unos segundos, él seguía con las manos en las tetas de Claudia, pero no las movía. Entonces ella le apartó violentamente y se abrochó un par de botones de la camisa para taparse. Dignamente hizo el gesto de bajarse la falda y dejó a Basilio allí de pie, con los pantalones por los tobillos y los bóxer mojados por su propia corrida. Ni tan siquiera se giró cuando escuchó el ruido de la puerta cerrándose detrás de él.

Con las manos temblorosas le costó sacar la llave de su habitación y cuando pasó dentro echó el cerrojo. Todavía respiraba agitadamente y el coño le palpitaba. Se miró unos segundos frente al espejo y luego se tumbó en la cama. Le apetecía compartir aquello con el cornudo de su marido, al que le mandó un WhatsApp.

Claudia 2:12
Vengo de la habitación de Basilio, ni te imaginas lo que acaba de pasar…

Dejó el móvil tirado en la cama y entró al baño a desmaquillarse. Pese a ser una noche de primavera tenía demasiado calor, y no tardó en quitarse toda la ropa antes de tumbarse en la cama completamente desnuda. Su marido no contestaba y tuvo que hacerle una llamada perdida.

―Hola, Claudia, ¡joder qué susto!, ¿estás bien?, estaba dormido profundamente…
―Sí, estoy bien, te había mandado un mensaje…
―Ehhh, sí, ahora lo he visto… ¡¡hostia, Claudia!!, tengo el corazón acelerado, entre el mensaje y el susto que me he pegado… pero dime, ¿ha pasado algo?
―Pues que casi dejo que me folle ―dijo Claudia susurrando.
―¿¿En serio?? ¿Tu jefe…? ―preguntó David con miedo.
―¿Quieres que te lo cuente, cornudo?
―Síííí, mmmmmm, ya estoy 

ufffff

f…
―¿Te estás tocando?, yo estoy completamente desnuda sobre la cama…
―Joder, Claudia, ¿estás caliente?
―Ni te lo imaginas, vengo de la habitación de Basilio, casi me ha obligado a pasar y yo le he dejado hacer, ¿cómo crees que estoy?
―¿Qué ha pasado, Claudia?, cuéntamelo todo…

Claudia se abrió de piernas y subiendo un hombro hacia arriba mantuvo el móvil pegado a su oreja, luego bajó la mano y la metió entre sus piernas acariciando su húmedo coñito. Comenzó a masturbarse elevando el culo y luego dejándose caer. Estaba tan cachonda que hasta le costaba hablar y tampoco quería elevar mucho el tono de voz pues el hostal estaba completamente en silencio y Basilio estaba en la habitación de al lado. Se le escaparon un par de gemidos antes de comenzar con su relato.

―¿Te estás tocando, Claudia?, lo noto en tu respiración ―dijo David meneándose la polla bajo las sábanas.
―Shhhhííííí… me estoy tocando, estoy que… joder, no sé ni qué hacer ―dijo dándose la vuelta para ponerse a cuatro patas, abriendo las piernas y sacando el culo hacia fuera.
―Vamos, cuéntame qué ha pasado y por qué estás así…
―¿Quieres saberlo, cornudo? ―dijo Claudia metiendo la mano entre sus piernas para empezar a acariciarse―. Pues mañana te lo cuento, estoy a punto de correrme, ¡¡ahhhhhgggggg!!
―Nooooooo, no me dejes así, noooooooooo… Claudia…
―¿Sabes que he dejado que el alcalde me sobe el culo en una discoteca y que luego Basilio casi me folla en su habitación?
―Joder, Claudia… ahhhhhhh, sigueeee, sigueeee…
―No puedo mássss, estoy tan caliente que iría ahora mismo desnuda a la habitación de Basilio…
―¡¡Vete y folla con él!!, lo estás deseando… ―le pidió su marido pajeándose más rápido.
―¿Eso quieres, cornudo?, ¿de verdad quieres que me presente en su habitación completamente desnuda? ¿Qué pensaría de mí?
―Que eres una puta… eso pensaría de ti… ¿qué te parece?
―Ahhhgggggg, ¡¡voy a correrme, ahhhhhhgggggg, voy a corrermeeee!!

Era increíble, pero David podía escuchar perfectamente el chapoteo del coño de su mujer, aunque estuviera a metros de distancia. En cuanto Claudia comenzó a correrse no lo pudo evitar y como había hecho Basilio diez minutos antes él también empapó los calzones, eyaculando sin salir de la cama.

Y Claudia cerró los ojos y pensó en Lucas, pero sobre todo en Ambrosio, con aquellas manos grandes y duras manoseando su culo en el bar del pueblo delante de todos los concejales. Entonces, se acordó de Gonzalo, la escena había sido muy parecida a cuando su cuñado le hizo un dedo en la boda de su prima. Así empezó todo. Intentó apartar ese recuerdo de su cabeza y volvió al alcalde de Villazarcete que ahora estaba detrás de ella, bajándose los pantalones y apuntando con su polla para ponerla entre sus piernas. En la postura en la que estaba él podía elegir por qué agujero meterla. Y seguro que Ambrosio elegiría su culo. No tenía dudas.

Con una mano se daba golpecitos en su rebosante y mojado coño y con la otra se abrió las nalgas para meterse un dedo en el ojete, fantaseando con que el alcalde se la follaba en aquella habitación, pero Gonzalo se volvió a meter en sus fantasías. Ahora era su cuñado el que sujetaba sus caderas para embestir su culo.

Su cuerpo tembló casi convulsionándose y el orgasmo le atravesó intensamente gimiendo en alto sin importarle que Basilio pudiera escuchar cómo se corría. Luego se dio la vuelta y se quedó desnuda abierta de piernas, al girarse sintió la humedad de las sábanas mojando su culo. Tenía los pezones duros y el orgasmo no había calmado su calentura.

Claudia colgó la llamada a su marido y estiró los brazos hacia arriba acariciándose el pelo mientras se retorcía en la cama con las piernas abiertas. Todavía necesitaba correrse otra vez.

25

Se despertó temprano con los primeros rayos de luz, no había dormido nada mal para ser la primera noche en su nueva casa. Se levantó con ganas de dejar el apartamento a punto. Durante un par de horas estuvo haciendo limpieza general y después llamó a Coral para ver qué tal estaba.

Se pegó buena ducha y luego estuvo descansando en su fantástica terraza, tenía unas vistas increíbles y aquello le daba mucha paz y tranquilidad. Sobre las diez había quedado con Luz para firmar algunos papeles y puntual la vio aparecer andando por uno de los caminos de la urbanización.

Estaba estupenda con una falda blanca y larga, muy del estilo ibicenco, una camiseta blanca de tirantes y una cazadora vaquera por encima. Cuando llegó a la puerta se quitó las gafas de sol, dejándolas puestas sobre el pelo y Víctor le fue a abrir.

―¿Qué tal has dormido? ―le preguntó ella.
―Pues la verdad que fenomenal, no he extrañado nada al ser una cama nueva y el sitio es muy silencioso y tranquilo por las noches…
―Tiene pinta, sí, bueno, te he traído la documentación, me han dicho en la inmobiliaria que están agilizando los trámites para que puedas firmar cuanto antes la compra de la casa, aquí te traigo el recibí y un contrato de temporalidad por el uso del apartamento…

Fueron hasta la terraza y allí firmó los papeles una vez que los hubo leído.

―Pues creo que ya está, esto hay que celebrarlo, te invito a desayunar, me han dicho que hay un sitio estupendo al lado de la playa ―dijo Víctor.
―Ahhh, pues no te voy a decir que no, me he levantado temprano y apenas me he tomado un café.

Se bajaron hasta la playa dando un paseo y Víctor invitó a Luz a un buen desayuno con café, zumo y pan con tomate y aceite. Estuvieron hablando un rato, Víctor le dijo a Luz que tenía que comprar muchas cosas para la casa y le preguntó si le podía indicar alguna tienda.

―Voy a tener la mañana movidita, tengo que comprar comida, quiero mirar un colchón también, una tele, un par de lámparas para la habitación… varias cosas…
―Tampoco te pases, porque luego cuando lo empecemos a decorar lo mismo no nos sirve… coge lo imprescindible que necesites y de las cosas de decoración ya me encargo yo.
―Vale, sin problema, pero si querría al menos una lámpara en la mesilla, luego si no vale pues la tiro y fuera…
―Está bien, no, hombre, no hace falta que la tires, seguro que algún sitio encuentras que quede bien.
―¿Tienes algo que hacer hoy? ¿Me acompañas?
―Bueno… ehhh, la verdad es que no tenía nada pendiente, no sé, bueno, ¿por qué no?, venga te acompaño, así te digo algún sitio y podemos ir hasta una tienda de colchones que está muy bien.

Durante toda la mañana estuvieron haciendo compras, un colchón, la lámpara, vasos, cubiertos, trapos de cocina, toallas, una tele, una cafetera y hasta le acompañó al súper en el que llenó casi dos carros.

―Yo creo que con esto puedes ir tirando una buena temporada ―dijo Luz―. Se ha hecho un poco tarde, son casi las dos, me voy a ir a comer.
―¿Va a ser mucho si también te invito a comer?, es para agradecerte todo lo que has hecho por mí.
―Puessss, a lo mejor sí, hoy tenía pensado comer sola, mi marido tiene reunión con los del club de lectura y luego se pasan la tarde divagando mientras fuman en sus cachimbas…
―Entonces no hay nada más que hablar, si quieres buscamos algún restaurante que esté bien cerca de donde vivo, así los voy conociendo.
―Perfecto.

Se sentaron en la terracita del restaurante y Luz se quitó la cazadora vaquera quedándose tan solo con la camiseta blanca de tirantes. Se notaba que no llevaba sujetador y Víctor se puso caliente recordando las tetas de Luz en la playa. Ya se las había visto el día que fueron a la cala e hicieron topless delante de él. Además, esa falda blanca le sentaba fenomenal, le disimulaba un poco las caderas y le hacía muy buen culo. Aquella pelirroja le volvía loco, y le excitaba la idea de que Luz fuera a estar mucho tiempo en su casa mientras la decoraba.

―¿De qué te ríes? ―le preguntó Luz.
―No, de nada, me estaba acordando del día que estuvimos en la calita, Coral, tú y yo.
―¿Y eso?
―Pues no sé, puede parecer una tontería, casi no os conocía de nada, y ahora se me hace raro estar así, contigo, después de haberte visto… bueno ya sabes.
―No, ¿después de haberme visto cómo?
―Pues casi desnuda, bueno, no del todo… en topless, el caso es que se me hace un poco raro, pero cuando queráis repetimos, eh…
―Ahora va a ser difícil, te recuerdo que cualquier día de estos vas a ser papá y me parece a mí que Coral y tú vais a estar ocupados una buena temporada…
―Eso creo yo… hablando de Coral, ¿te parece si le hacemos una video llamada?…
―Pobrecilla, ella en casa y nosotros aquí, no seas malo… casi que no…

Pero Víctor ya estaba haciendo la llamada, movió la silla y se puso al lado de Luz.

―¡Mira con quién estoy comiendo! ―dijo Víctor.
―Anda, pero ¿qué hacéis ahí?
―Holaaaaa, hemos estado toda la mañana de compras, ¿y tú cómo estás, Coral? ―preguntó Luz.
―Pues con molestias, esta mañana he notado unas contracciones.
―¿Contracciones?, ¿cada cuánto tiempo? ―preguntó Víctor.
―Pues no son muy seguidas, a lo mejor cada veinte minutos o así, pero de momento estoy bien.
―Bueno, pues esa es buena señal, si quieres me paso ahora por tu casa y ya me quedo contigo, enseguida te vas a poner de parto.
―Y yo también ―dijo Luz.
―No, tranquilos, voy a esperar un poco, voy a aguantar todo lo que pueda, quiero estar lo mínimo posible en el hospital, ya sabéis que me ponen histérica.
―Vale, pero cualquier cosa nos llamas, por favor ―dijo Víctor.
―¡Que síííí, tranquilos!, venga anda, pasadlo bien…
―Un beso, guapa ―le dijo Luz.
―Ciao.

Víctor colgó la llamada y de repente se puso muy nervioso.

―Ahora creo que sí ha llegado el momento, no sé si voy a poder comer.
―Te está bien empleado, ya te dije que no la llamaras…

Al final comieron fenomenal en ese restaurante, pasaron una velada agradable hablando de las posibilidades que tenía la casa de Víctor para reformarla y dejarla a su gusto, Luz tenía muy buenas ideas y después de los postres se acercó el camarero hasta ellos.

―¿Van a tomar café?
―¿Te parece si lo tomamos en la terraza de mi casa?, así estrenamos la cafetera ―le preguntó Víctor.
―Pues me parece muy bien.
―¿Nos trae la cuenta cuando pueda?
―Por supuesto, señor.
―Eh, invito yo, faltaría más…
―¿Vas a pagar tú todo o qué…?
―Después de lo que has hecho por mí es lo mínimo…
―Muchas gracias.

Subieron andando hasta la casa de Víctor, estuvieron un rato colocando la comida y desenvolviendo la cafetera de cápsulas que habían comprado por la mañana, fregaron un par de vasos y cucharillas y cuando lo tuvieron todo listo se fueron con el café para tomarlo relajadamente en la terracita.

―Me encanta el sitio, has acertado de pleno comprando esta casa… ―dijo Luz poniendo los dos pies en la silla mientras se agarraba las piernas.

La imagen era muy sexy, Luz seguía en tirantes y se había descalzado para apoyar los pies. Víctor se le quedó mirando mientras degustaba el café.

―Me gusta que estés aquí, puedes venir cuando quieras, no me importa, de hecho, me encantaría que vinieras a menudo…
―Víctor, no empieces, hemos estado muy bien hoy sin discutir, no lo estropees ahora, el pasar el día contigo no ha hecho que cambie el concepto que tengo de ti, pero por lo menos ahora me caes un poco mejor.
―¿Tan mal concepto sigues teniendo de mí?
―No me hagas hablar.
―¿Por qué?
―¿Te tengo que recordar lo que pasó el año pasado en la playa?
―No, no hace falta, pero era normal, si lo piensas bien, después de estar todo el día con vosotras haciendo topless, estaba uffff… uno no es de piedra… normal que quisiera ligar contigo, más que ligar fue tontear…
―Déjalo anda…
―Y me sigues gustando, por cierto, me pareces una mujer increíble, espero que no te siente mal que te lo diga…
―¿Ves?, es que no lo puedes remediar, tienes a Coral a punto de dar a luz y tú queriendo ligar conmigo… parece que mi amiga tiene imán para atraer a todos los cabrones…
―Bueno, algo bueno tendré, ¿no?

Luz se le quedó mirando de arriba a abajo, sopesando las palabras que iba a decir.

―Algo, sí…
―¿Por ejemplo?
―¿Te interesa mi opinión?
―Pues la verdad es que mucho, después de que me hayas llamado cabronazo me gustaría saber las cosas buenas que tengo.
―Pues por ejemplo, me ha sorprendido que te hayas hecho cargo de la situación… Coral no quería llamarte y la convencí yo… por intentarlo no perdía nada… y mira, aquí estás, emocionado, es muy normal, está a punto de nacer tu hija…
―Es lo menos que podía hacer, venir aquí… ¿y alguna cosa más que tenga buena?
―Eres educado con la gente, sabes comportarte en los sitios… vas de frente, o eso me parece y…
―¿Y qué más?
―Físicamente reconozco que no estás mal, aunque no eres mi tipo… ―dijo Luz mirando el paisaje mientras le daba otro sorbo al café.
―Ohhhh, ¡¡qué pena!!
―Por cierto, me contó Coral lo que pasó ayer… otra vez…
―Joder, calla, calla, fue un error, ya se lo dije, pero vamos, tuve yo la misma culpa que ella…
―No sé a qué estáis jugando, mira no me quiero meter donde no me llaman, pero tenéis que cortar eso cuanto antes, no le está haciendo nada bien a Coral, y te lo digo a ti porque conozco perfectamente a mi amiga, y creo que se está equivocando, siempre le pasa lo mismo, se encoña con los tíos que no debe y contigo le está pasando…
―No me había dado cuenta, me dijo que solo era sexo… yo tampoco quería darle esperanzas, pensé que lo teníamos claro los dos, Coral me parece muy lista para esas cosas…
―Sí, eso se cree ella, pero luego se acaba pillando… es que le pasa siempre, por eso te lo digo a ti, pon distancia si no quieres nada con ella, pero no estéis follando un día sí uno no, al otro os dais un beso, eso solo va a confundir más a Coral… ¡no juegues con ella!
―Yo no estoy jugando con tu amiga.
―Pues yo creo que sí y ya te digo que es un tema vuestro, tampoco me quiero meter en vuestra relación, solo te digo que sé cómo es Coral y lo que va a pasar…
―Está bien, lo intentaré… por cierto, me ha gustado cuando has dicho la palabra… follar, me ha sonado muy morboso saliendo de tu boca.
―¡Joder, Víctor!, contigo no se puede tener una conversación seria, enseguida sale tu lado infantil… va a ser mejor que me vaya…
―¿Ya?, si yo no te he dicho lo que me gusta de ti… y lo que no…
―Tampoco te lo he pedido, pero adelante, puedes decirlo…
―Pues eres una mujer muy… interesante, con mucha vitalidad, eres un puto volcán, trabajadora, buena amiga, y… me encanta tu voz, también eres muy atractiva, aunque tampoco eres mi tipo.
―¡Qué suerte!, así me dejas tranquila, aunque no lo parecía el día que querías que fuera a tu habitación a…
―A follar…
―No lo quería decir otra vez, para que no te emociones…
―¿Ahora te molesta que te diga que no eres mi tipo?
―Otra vez has sacado tu lado infantil, va ser mejor que lo dejemos, no quiero acabar discutiendo contigo, lo he pasado muy bien hoy ―dijo Luz poniéndose las sandalias y cogiendo la cazadora vaquera que había dejado sobre la silla.
―¡No te vayas así!, todavía no te he dicho lo que no me gusta de ti…
―No te lo he pedido.
―Pero lo quieres oír…
―¿Y qué es lo que no te gusta de mí?
―Principalmente, que estés casada…
―¿Cómo dices?, es que esto ya es de coña…
―Si no lo estuvieras posiblemente ya nos habríamos acostado… y lo sabes…
―¿Tú te has parado a pensar que puede que haya mujeres que no estén interesadas en ti? ―dijo Luz poniéndose de pie―. Es que lo tuyo es increíble, ya has tenido que estropear el día que hemos pasado, como sigas por ese camino me voy a replantear seriamente lo de trabajar en la decoración de esta casa, cosa que me jodería mucho porque me encanta y tiene muchas posibilidades, pero yo no puedo trabajar así, con un tío que se me está insinuando continuamente…
―Pero a ti sí te gusto, si te has resistido a estar conmigo ha sido por Coral, no por tu marido, ¿verdad? Y en el fondo te encanta que me insinúe…

Luz se quedó de pie con la cazadora vaquera en la mano y le echó una mirada asesina, estaba a punto de tener una buena bronca con Víctor, pero prefirió no discutir con él.

―Tampoco me gusta tu marido ―continuó Víctor―. El día que cenamos con él me pareció… en fin… no lo voy a decir, pero tú estabas distinta, no tenías esa vitalidad que tienes ahora, ese fuego, estabas apagada… lo siento, pero te lo tenía que decir…
―¿Tú qué cojones tienes que decir de mi marido? ―dijo Luz acercándose desafiante a Víctor y poniendo su cara casi pegada a la de él mientras le ponía un dedo delante.

Entonces Víctor, pudo ver de cerca su rostro, estaba muy enfadada, pero había algo más, podía ver pasión y deseo en sus ojos, la cogió por el brazo llevándoselo a la espalda y luego intentó darle un pico en la boca, ella se apartó rápidamente empujándole.

―¡No me toques, joder!, y en tu puta vida vuelvas a decir nada de él… ―dijo Luz andando hacia la puerta.
―No te vayas así… ―dijo Víctor agarrando su mano cuando ella ya había abierto.

Tiró de Luz hacia dentro y cerró la puerta a su espalda.

―¿Qué coño haces? ¿Ahora no me vas a dejar irme?

Víctor intentó besarla de nuevo, pero Luz se resistió, fue un pequeño forcejeo que hizo que se acelerara la respiración de los dos.

―¡Suéltame! ¡¡No, Víctor, nooo!!

Pero Víctor la había sujetado por la cintura pegando su cuerpo contra ella, Luz giró la cabeza intentando resistirse, la cazadora vaquera se le cayó al suelo y agarró a Víctor de los brazos. Por un momento dejó de luchar y se quedaron mirando frente a frente. Luz estaba jadeando y Víctor la soltó para que ella pudiera irse.

―Lo siento ―se disculpó él.
―¡¡Eres un hijo de puta!! ―dijo Luz lanzándose a su boca.

Le puso la mano en la cabeza, entrelazando sus dedos en el frondoso pelo de Víctor y antes de que sus bocas entraran en contacto Luz sacó la lengua salvajemente chupando sus labios y después se la introdujo en la boca comenzando a morrearse.

Víctor se dejó hacer correspondiendo el beso, tenía las manos en su cintura y tiró de la falda ibicenca hacia arriba para poder meterlas debajo. Se encontró el suave y duro culo de Luz cubierto tan solo por unas braguitas brasileñas que dejaban la mitad de sus glúteos al aire y apretó su culo con ganas. Era lo que llevaba deseando desde el día que se conocieron.

Le volvía loco aquel culo ancho de caderas.

Luz le empujó contra una silla del salón y remangándose el vestido se puso sobre él. No estaba para perder tiempo, ansiosa le desabrochó el cinturón del pantalón y tiró de los botones que se soltaron inmediatamente. Introdujo sus manos por dentro del calzón y le agarró la polla que esperaba sus dedos ya dura y potente.

Mientras, Víctor tampoco se estaba quieto y le había levantado la camiseta, efectivamente no llevaba sujetador y se volvió a deleitar con esas preciosas tetas que ya había tenido el gusto de ver el año pasado. Se las tocó brevemente antes de agachar la cabeza y meterse uno de los pezones en la boca. Luz gimió dejando que Víctor mamara sus tetas unos segundos, pero estaba demasiado excitada con la polla de él en su mano y le pegó unas cuantas sacudidas para que estuviera más dura todavía, aunque eso era imposible.

Ella misma se apartó las braguitas y puso la polla a la entrada de su coño dejándose caer para meterla por completo. Tocó las piernas de Víctor con su culo aplastándole los huevos con sus glúteos.

Tenía toda su polla dentro de ella.

Víctor bajó las manos para acariciar su culo mientras ella se movía furiosa encima de él. ¡¡Qué manera de follar!!

Además, su coño desprendía un calor parecido al de Judith, Víctor se preguntó si eso sería lo normal entre todas las pelirrojas. Su interior estaba caliente y húmedo y su polla se deslizaba perfectamente dentro de él. Luz con la camiseta subida, le mostraba sus tetas y se meneaba alternado los movimientos arriba y abajo y delante y atrás. Lo hacía con ganas, fuerte, como si buscara que Víctor se corriera lo más rápido posible.

Entonces el teléfono de Víctor comenzó a sonar, ni se había dado cuenta de que lo llevaba metido en el bolsillo delantero. Perdió la concentración unos segundos y lo sacó para dejarlo sobre la mesa, pero antes miró la pantalla y vio que la que estaba llamando era Coral.

―¡Es Coral, mierda!

La pelirroja se detuvo de repente, se apartó el pelo de la cara mientras jadeaba ansiosa en el oído de Víctor y se quedó sentada con la polla de Víctor en su interior.

―¿Qué hago?
―¡Contesta, puede ser importante! ―dijo Luz intentando salirse de él.

Pero Víctor agarró su muslo impidiendo que se moviera mientras hablaba con Coral.

―Hola, ¿estás bien? ¿Pasa algo?
―Sí, Víctor ―dijo Coral muy nerviosa―. ¡¡Creo que he roto aguas!!, me voy al hospital…
―No, espera que voy a buscarte…
―¡No te preocupes, estoy con mi madre, ya vamos en un taxi, estamos de camino!
―Está bien, ahora voy yo…
―¿Estás con Luz todavía?
―No, no, ya se fue a casa…
―Vale, era para que la avisaras…
―No te preocupes, yo la llamo… venga ahora nos vemos.
―Vale, hasta ahora…

Colgó la llamada y Luz se bajó la camiseta tapándose las tetas. Hizo el gesto de volver a desmontarle, pero Víctor se lo impidió.

―¿Qué haces? ―dijo ella, que había escuchado toda la conversación.

Él se lanzó a su boca y le acarició los pechos metiendo su mano por debajo de la camiseta.

―¡Vamos, sigue follándome, quiero correrme!
―¡Joder, Coral está a punto de dar a luz!, ¡eres un hijo de puta! ―dijo ella subiendo sus caderas unos centímetros y después dejándose caer.
―Todavía puede tardar muchas horas…
―Ahhhhhh, ¡eres un auténtico hijo de puta!

Poco a poco ella fue aumentando la longitud de sus movimientos y fue acelerando hasta que recuperó el ritmo de antes de que Coral les interrumpiera. Víctor metió las manos bajo su falda y le apretó las nalgas con fuerza disfrutando de su gran culo.

Ella parecía concentrada en hacer que Víctor terminara cuanto antes, le rodeó el cuello con los brazos y se inclinó sobre él poniéndole el pelo en la cara, y Víctor ayudaba lo que podía acompasando el vaivén de Luz con las manos en su culo.

―Sigue, sigueee, 

ufffff

, joderrr, ¡¡eres increíble!

Los gemidos de Luz también se incrementaron, se le había quedado la boca seca y giró el cuello para volver a besarse con Víctor. Se fundieron en un morreo desenfrenado mientras seguían follando. Cuando separaron sus bocas se quedaron mirando a los ojos.

―¡Voy a correrme, voy a correrme!

Luz volvió a inclinarse sobre él para meterle la lengua en la boca, en un húmedo y sucio beso. Ya no iba a dejarle escapar y Víctor se dejó hacer correspondiendo ese beso notando como sus huevos empezaban a soltar una increíble corrida. No quiso avisar a Luz, que no paraba de botar sobre su polla y así, con las manos en su culo, comenzó a eyacular dentro de ella.

Cinco, seis, siete lefazos, le estaba llenado el coño con una inagotable y fantástica corrida. Luz fue bajando el ritmo al que le cabalgaba y apartó la cara cuando Víctor intentó besarla de nuevo.

―¡¡Joder, no me habían follado así en la puta vida!! ―dijo eufórico el médico

No pareció gustarle el halago a Luz, que se puso de pie con el rostro serio. Se le salió de dentro la polla húmeda y pringosa de Víctor y sin decir nada se metió en el baño. No tardó mucho en salir, ya se había recompuesto la falda y la camiseta, se agachó a coger la cazadora vaquera que estaba tirada en el suelo y se puso el bolso en el hombro.

―Ya te has salido con la tuya ―dijo enfadada antes de irse.

Luego Víctor se pegó una ducha y se vistió rápidamente antes de coger el coche para ir al hospital. Se encontró a Coral en la sala de urgencias junto a su madre y en cuanto llegó les llamaron para que pasaran dentro, aun así, tardó más de seis horas en dar a luz.

Víctor estuvo con Coral en todo momento, fue un parto natural que no tuvo ninguna complicación y a las 23:45 nació María. Estuvo haciendo unas fotos y luego salió al pasillo para anunciar el nacimiento a los amigos y familiares de Coral. Allí estaba Luz, junto a su marido, se había cambiado de ropa, y disimuló muy bien mientras Víctor les iba enseñando a todos el móvil con las fotos de Coral y su pequeña recién nacida.

Después volvió dentro con la mamá y sonrió feliz cogiendo en brazos a su hija. Incluso se le escaparon unas lágrimas de felicidad liberando la tensión de un momento tan importante. Por unas horas ni se acordó de lo que había pasado durante la tarde.

Todavía no había medido las consecuencias de lo que significaba haberse acostado con Luz.

26

A mediados de semana habíamos quedado para conectarnos con Toni, así iba a enterarme de primera mano lo que había pasado con Basilio el viernes pasado en Villazarcete. Cuando se acostaron las niñas dejamos preparado el portátil delante del sofá y Claudia pegó la polla negra en el suelo, entre el ordenador y dónde nos sentábamos.

La noche prometía.

Se subió a la habitación para prepararse y yo me quedé delante del portátil hasta que se conectó Toni24.

―Hola, chicos, ¿ya estáis?
―Hola, Toni, soy David, Claudia está arriba cambiándose…
―Mmmmmm, me encanta que se vista como una puta para mí…
―Ya baja.

Al momento vi aparecer a mi mujer por las escaleras, llevaba un conjuntito que era nuevo, de color verde, el sujetador llevaba un bordado de flores sobre tul y los tirantes iban revestidos con un volante, en la parte de abajo llevaba un tanguita de triangulo con las mismas flores que las tiras.

―Uffff, estás increíble, Claudia, ya está conectado Toni.

Se sentó delante de mí y estuvo chateando un rato con nuestro ciber amante. Pero Toni no estaba para previos, quería que mi mujer le contara lo qué había pasado el viernes pasado. Y yo también.

―Así que el alcalde te sobó el culo y tú le dejaste… mmmmm, ¡menuda fulana estás hecha! ¿te gustaba ese tío?
―No, era desagradable, tenía bigote, barriga y olía fatal a tabaco…
―¿Y por qué te dejaste?
―Sinceramente, para fastidiar a Basilio, solo quería tontear con él, no pensé que se iba a atrever a tocarme el culo.
―¿Y le dijiste algo?
―No, pero él me dijo si quería ir a su casa, que vivía a dos minutos…
―Joder con el alcalde, no quería perder el tiempo… ¿hubieras follando con él?
―Nooooo, eso no lo hubiera hecho…
―¿Por qué?
―Deberías haberle visto, no pensaba follar con ese tío.
―Pero dejaste que te tocara el culo…
―Eso es distinto…
―¿Y qué pasó luego?
―Basilio debió verlo y enseguida vino dónde estábamos nosotros, luego me fui con él para el hostal…
―Ohhhh ¡qué pena!, seguro que te había puesto cachonda que ese cerdo te sobara el culo…
―Puede ser…
―Puede ser no, seguro, ¿te puso cachonda o no que ese tío te tocara bien el culazo ese que tienes?
―Un poco, quizás, no quería que lo hiciera, pero… luego creo que me dio morbo… y entonces, pasó lo que pasó con Basilio…
―Shhhhh, ¡¡no corras, zorra!!, cuéntamelo detalladamente…
―Nos fuimos al hostal, se disculpó por lo que había hecho el alcalde, él vio como me tocaba y se sintió un poco responsable, al fin y al cabo, era amigo suyo, pero me llevaba sujeta por la cintura, como si fuéramos pareja, yo creo que se excita cuando me agarra así…
―Normal, y cuando llegásteis al hostal, ¿qué hizo?
―Me llevaba sujeta por la cintura y me llevó hasta la puerta de su habitación sin decirme nada… dando por hecho que yo quería entrar con él y tener sexo, no me dio otra opción, otras veces me acompaña hasta la puerta de mi habitación y luego me invita a la suya, pero esta vez no lo hizo…
―Se vio con confianza, o eso o que tú le diste pie a que lo hiciera…
―Yo no hice nada, solo me dejé llevar…
―¿Y luego?
―Pues en la puerta de su habitación me dijo que quería hablar conmigo, que pasara dentro, pero en cuanto entramos se abalanzó sobre mí, estaba como loco y se pegó detrás… agarrándome las tetas.
―¡Joder, qué morbazo! ¿Y dejaste que te sobara esas tetazas de zorra que tienes?, ¡¡qué envidia!!
―Sí, había bebido…
―Ya, la típica excusa… ¿y qué pasó luego?, vamos sigue, me la estás poniendo muy dura…
―Intentó subirme la falda, estaba detrás de mí, pero no le dejé, esta vez quería ser yo la que dominara la situación, si quería sexo iba a ser a mi manera… y pegué el culo contra su paquete, restregándome contra él.
―Mmmmmm, ¡qué bueno! ¿y qué decía Basilio?
―Nada, solo se movía como si me estuviera follando y yo me frotaba contra él, pasó las manos hacia delante y me besó por los hombros mientras yo restregaba mi culo contra su paquete, entonces escuché como se bajaba los pantalones…
―¿Estabas cachonda?
―Sí.
―Mmmmmmm, ¿y el cornudito cómo está ahora?
―No dice nada, le debe de estar gustando la historia…

Claudia se giró y me dio un beso en la boca, luego me acarició la polla por encima del calzón.

―¿Qué tal vas?
―Uffff, es increíble la historia, Claudia, voy a explotar de un momento a otro…
―No te corras todavía, quiero usar eso delante de Toni… y me tienes que ayudar… ―dijo señalando la polla de silicona que estaba pegada al suelo.

Volvió a reanudar su conversación con Toni, tecleando en el portátil.

―¿Quieres que te haga la videollamada ya? ―escribió Toni.
―No, espera a que termine la historia, luego tenemos una sorpresa para ti.
―Mmmmmm, me encantan las sorpresas… venga sigue contándome lo del viernes…
―Poco más, seguí moviendo el culo contra su cuerpo, pero ahora le sentía perfectamente sobre mi falda, se notaba que no llevaba pantalones, su pene quedó encajado entre mis dos cachetes y así, moviéndome… hice que se corriera…
―Joderrrrr, mmmmmmmm, ¿te empapó bien la falda?
―No, no se la llegó a sacar, se corrió encima…
―Joder, ¡qué tío más patético!, se tenía que haber corrido en tu falda, ¿y pasó algo más luego?
―No, me fui a mi habitación y llamé a David, tenía ganas de masturbarme y que él lo escuchara…
―Te había dejado bien caliente el cerdo de tu jefe…
―Sí.
―¿Y cómo te tocaste?
―Me desnudé por completo y me puse a cuatro patas encima de la cama…
―Ufffff, Claudia, ¡¡cada día me pones más!!, ¡cómo me gustaría haberte visto!… ¿y te corriste así?, pensando en tu jefe…
―No, no me corrí pensando en él…
―¿Entonces en quién pensabas cuando te corriste?
―Me da un poco vergüenza reconocer esto, pero fantaseé que el alcalde venía a mi habitación y me follaba…
―¡Diossssssss!, ¡¡qué guarra!!

Toni24 llamando…

Claudia aceptó la videollamada y apareció medio cuerpo de Toni masajeando su enorme pollón delante de la cam, él pudo ver a mi mujer y su precioso conjuntito de color verde.

―Guauuu, Claudia, ¡estás preciosa! ―dijo Toni―. Venga, cornudo, acaricia esas tetas para mí…

Mi mujer me agarró las manos e hizo que las pusiera sobre sus pechos, yo sobé sus tetas haciendo que se bambolearan arriba y abajo delante de la cam.

―¡Me encanta la sorpresa! ―exclamó Toni.
―Esta no es la sorpresa ―le respondió Claudia.
―¿Ah, no?, ¿entonces?

Mi mujer se acercó al portátil y quitó la cam que estaba sobre la tapa, luego enfocó hacia abajo mostrándole la polla de silicona pegada en el suelo.

―¡Hostia, puta! ¿Y eso?, ¿vas a meterte eso delante de mí?
―Sí ―le contestó Claudia.
―Pues puedes empezar cuando quieras… espera, espera, quiero que el cornudito te lo deje bien preparado, vamos, David, enséñame como lubricas esa polla…

Me quedé mirando a Claudia esperando su respuesta, ella sonrió y me pasó el bote de lubricante, luego enfocó el juguete directamente con la cam poniéndola a medio metro y yo me eché el gel en la mano y comencé a embadurnar el consolador.

―Así no, cornudo, hazlo como si estuvieras meneando una polla ―dijo Toni.
―¡Vamos, hazlo, estoy impaciente! ―me apremió Claudia.

Eché otro chorro de lubricante por la punta y dejé que se fuera escurriendo hacia los lados, lo agarré con la mano y le pegué unas cuantas sacudidas pajeando aquella polla, ante la atenta mirada de mi mujer que me apuntaba con la cam.

―Jajajajaja, ¡cómo disfruta el muy cornudo!, seguro que si le pido una mamada también lo haría ―dijo Toni―. No lo voy a hacer, pero otro día chuparás esa polla delante de tu mujercita… venga deja de pajear eso que al final te va a gustar y todo, ¡¡quiero ver a Claudia con esa polla dentro!!

Me puse de pie y Claudia me pasó la cam.

―¡Que no se me vea la cara! ―me advirtió antes de ponerse de cuclillas delante de la polla negra.

Bajé la cam e hice un primer plano del culazo de Claudia, tan solo estaba cubierto por una fina tira de tela de color verde que se perdía entre sus dos glúteos.

―¡¡Qué culo, diossss!! ―dijo Toni meneándose la polla.

Claudia bajó todavía un poco más hasta que su coño rozó la polla de silicona, ella misma agarró el juguete y se lo restregó por los labios vaginales sin quitarse el tanguita.

―Eso es, mmmmmm… vamos cornudo, aparta esa tela… ayuda a tu mujercita… ¡quiero ver como folla con eso!

Me costaba seguir grabando y a la vez apartar el tanga de Claudia, pero acerqué más la cam, estaba a unos cuarenta centímetros de ella apuntando directamente a su coño. Estiré el brazo y eché a un lado la tela verde de su tanguita haciendo que la polla de silicona entrara en contacto directamente sobre su piel.

―Eso es, másssss, mássssss ―chilló Toni eufórico―. Ahora al revés, que Claudia se sujete el tanga y tú agarra la polla y vete metiéndosela, mmmmmmmmmm…

Ya seguíamos sus órdenes sin rechistar, Claudia mantuvo la tela descubriendo su intimidad y yo cogí la polla apuntando directamente a la entrada de su coño. Lo sujeté con fuerza poniéndolo lo más duro posible mientras mi mujer se iba dejando caer despacio, me parecía increíble ver tan de cerca como los labios vaginales de Claudia se iban abriendo mientras ese pollón de silicona entraba en su coñito. Fue bajando lentamente hasta que su culo tocó con la base del juguete. Unos enormes huevos de color negro.

―¡¡Maravilloso, qué morbazo!!

Luego me aparté haciendo un plano más general, como a un metro de la escena, enfocaba con la cam la espalda y el culo de Claudia cabalgando aquella tremenda polla. Mi mujer se ayudaba apoyando las manos en la mesita que tenía delante, donde estaba el ordenador. Miraba directamente a la pantalla sin perder detalle de la verga de Toni, un monstruo de veinticuatro centímetros duro y lleno de venas, que parecía a punto de reventar.

Y yo seguía sujetando la cam, mostrándole a Toni como mi mujer se follaba esa polla negra de silicona pegada al suelo. El culo de Claudia se movía suave arriba y abajo y ella misma podía verse en la pantalla del ordenador en un recuadrito en la parte de abajo. Me encantaba especialmente cuando la tenía dentro por completo y ella contraía su culo para luego relajarse y volverlo a sacar hacia atrás buscando que el juguete se deslizara por completo a través de sus paredes vaginales.

Claudia estaba disfrutando enormemente con esa follada, y yo seguía sujetando la cam, excitado, caliente y empalmado. Como un puto cornudo.

―¡Qué culo! ¡Eres una jodida diosa!, ¡¡muy bien, cornudo, graba bien como tu mujercita prefiere follar con eso antes que contigo!! ―dijo Toni sin dejar de pajearse.

Se echó un poco hacia delante, buscando estar más cómoda y en esa postura sacó más el culo hacia fuera, yo me acerqué con la cam en la mano e hice un primer plano. Aparté la tela verde que se metía entre sus glúteos y se lo mostré a Toni. Era increíble como se veía su ano y por debajo sus labios vaginales bien abiertos.

―¡¡Métele un puto dedo en el culo, vamos, cornudo, méteselo!!

Cogí el bote de lubricante que estaba en el sofá y me eché un poco en la mano derecha. Luego acerqué la cam todavía más al ano de Claudia, estaba a veinte centímetros escasos y fui arrimando el dedo hasta que rocé su culito. Mi mujer no protestó, solo se inclinó más hacia delante intentando facilitarme el trabajo.

Por arte de magia mi dedo fue entrando con suavidad en su culo, la sensación era increíble, todo estaba demasiado apretado en su interior, además notaba perfectamente la polla de silicona a través de la membrana que separaba sus dos agujeros. Claudia pareció volverse loca con mi dedo jugueteando en su entrada trasera y aumentó el ritmo al que cabalgaba.

―¡¡Sííííí, síííííí!!, muy bieeeeeennnn, ¡¡¡vamos, cornudo, mete otro dedo en su culo, mete otro puto dedo!!! ―chilló Toni que parecía al borde del orgasmo.

Ni tan siquiera me hizo falta echar más lubricante, la entrada de su ano ya estaba lo suficientemente preparado para recibir un segundo dedo, que esta vez sí, me costó bastante introducir. Claudia parecía haber llegado a su límite.

No podía estar más llena.

Sin embargo, Toni no estaba muy convencido de eso y soltándose la polla para no correrse me pidió algo que yo pensé que iba a ser imposible realizar.

―¡¡Vamos, cornudo!!, ya lo tienes preparado, ¿eres tonto o qué cojones te pasa?, ¡¡agáchate y métesela por el culo!!, ¡¡fóllate ese culo!!, ¿no ves que tu mujercita está deseando una doble penetración?

Aquellas palabras hicieron que mi polla palpitara literalmente. Doble penetración. En la vida jamás se me hubiera ocurrido que Claudia me fuera a permitir hacer eso, pero allí agachado viendo cómo se follaba una polla negra de silicona de veinte centímetros y con dos dedos metidos en su culo la idea no me pareció tan descabellada.

De todas formas, esperé a que mi mujer se pronunciara, ella había escuchado las palabras de Toni perfectamente y ralentizó el ritmo de su follada. Yo seguía enfocando con la cam, y Claudia me apartó la mano. Pensé que era el final. Volví a echarme hacia atrás grabando su espalda a un metro de ella. Me fijé en su cara, su rostro estaba desencajado de placer, tenía las mejillas coloradas y la boca abierta. Se giró para que la viera y volvió a inclinarse hacia delante cabalgando con suavidad el juguete que tenía entre las piernas.

―¿A qué esperas?, ¡¡hazlo, cornudo!! ―me dijo Toni.

Entonces Claudia se fue levantando lentamente, y la polla de silicona se le salió de su interior, dejando sus labios vaginales abiertos, hasta que la tela del tanga volvió a su sitio. Hice un primer plano de su culo mientras ella estaba de pie, luego se quitó el sujetador y nos enseñó su espalda desnuda. No sabía que es lo que estaba haciendo Claudia, ni lo que pretendía, pero yo seguí enfocándola con la cam en la mano.

Muy despacio metió las manos por los laterales del tanguita y se lo fue bajando, mostrándonos su coño. Claudia estaba completamente desnuda y bajé la cam enfocando los pies y fui subiendo poco a poco por las piernas, su culo, la espalda, hasta que llegué a su pelo.

―¡No muevas la cabeza! ¡Te estoy grabando! ―advertí a Claudia para que no se girara y así Toni no pudiera ver su cara.

Se quedó unos segundos más así, enseñándonos su cuerpo y entonces, se agachó otra vez metiendo la mano entre sus piernas para sujetar la polla de goma por la base. Se fue dejando caer metiéndosela hasta el fondo y reanudó la follada, solo que esta vez estaba completamente desnuda.

Me di cuenta que Claudia estaba ganando tiempo y dudaba si hacer lo que Toni nos había pedido. Nuestro cíber amante viendo que Claudia no le había hecho caso reanudó la paja y yo sabía que en cuanto se corriera haría llegar a mi mujer al orgasmo.

Me senté en el sofá con la cam en la mano, grabando otra vez a Claudia como movía sus caderas en círculos con toda la polla de silicona dentro de ella. Se inclinó hacia delante mostrando su culo y con una mano se abrió uno de sus glúteos ofreciéndome el ano. Se giró hacia mí y me dijo con voz de guarra.

―¡¡Está bien, hazlo!! ¡¡Dame por el culo!!

Toni recibió aquella frase con un ¡¡¡sííííííí!! y yo comencé a temblar como un perrito asustado. Ahora me pasaban a mí toda la presión para hacer algo que no me veía capacitado. Me puse de pie con la cam en la mano, paralizado por el miedo. Me bajé el pantalón hasta los tobillos y Claudia me vio desnudo con la polla empalmada apuntando hacia ella.

―¡¡Vamos, ven aquí y métemela por el culo!!, ¡¡no puedo más, voy a correrme!!… ―dijo tirando más fuerte de uno de sus glúteos.

En ese momento me olvidé de Toni… y del mundo en general. Solo podía ver el culo de Claudia subiendo y bajando sobre el juguete, dejé la cam apoyada en el suelo y me acerqué a ella. Mi mujer gimió cuando sintió mi temblorosa mano sobre sus nalgas, podía ver su culo abierto, pidiendo una polla a gritos y ella apartó la mesa para inclinarse más hacia delante, intentando mantener el juguete dentro de su coño.

Yo me puse detrás, la postura era muy incómoda, incluso me dolían las rodillas cuando las clavé en el suelo, pero me dio igual, sujeté a Claudia por la cintura y acerqué mi polla a su ano. Claudia dejó de moverse, facilitándome el trabajo y gimió al primer contacto de mi cuerpo con el suyo. Yo seguía temblando de los nervios, pero esta vez no se me bajó la erección, más bien al contrario.

La tenía más dura que nunca.

Cogí el lubricante y me embadurné la polla, sobre todo el capullo, que palpitaba brillante y triunfal ante la posibilidad de volver a encular a Claudia. Al fondo escuchaba los ánimos que me daba Toni, pero ya no le prestaba atención. Me recordó a lo que pasó con Víctor la primera vez que sodomicé a Claudia.

Estaba concentrado en el culo de Claudia, era mi máxima y única prioridad. Volver a romper el culo a mi mujercita. Con la polla ya lista me acerqué a ella rozando ese ano que parecía más dispuesto que nunca. Me agarré con fuerza por la base y empujé con decisión y firmeza. Increíblemente mi capullo desapareció dentro del cuerpo de Claudia.

―¡¡Ahhh, síííí!!, ¡¡sííííí!!, ¡¡dame por el culo, ahhhh!!

Sujeté a Claudia por la cintura empujando despacio, ella seguía quieta y cerró los ojos poniendo cara de dolor. Sorprendentemente mi polla fue entrando más fácil de lo que me esperaba. Notaba a través de la fina membrana que separaba los dos orificios el juguete que estaba dentro del coño de Claudia y eso era lo que más me dificultaba la penetración y a la vez me daba más placer al hacer muchísima fricción.

No movió un músculo mientras se la metía y cuando nos quisimos dar cuenta yo había empalado completamente su culo. Ella miró hacia atrás buscándome con la mirada, entonces vi su cara de éxtasis, las rodillas se me estaban clavando en el suelo cada vez más, pero me daba igual, el morbo del momento superaba esas pequeñas molestias. Nunca había visto a Claudia semejante cara de placer mientras mantenía relaciones conmigo. Nunca.

Y una vez que Claudia se fue acomodando a estar llena comenzó su movimiento, primero con lentitud, yo seguía quieto detrás de ella, pero notaba perfectamente como la polla de plástico se deslizaba en su interior y a la vez me rozaba a mí, proporcionándome un tremendo gustazo. Claudia miró hacia atrás otra vez incrementando sus acometidas sobre el juguete pegado al suelo.

―¡Vamos muévete, venga! ¡¡Dame por el culo, cornudo, dame por el culo!!

Yo quería follármela, pero para mí no era fácil, nunca había sentido esa sensación y quería durar un poquito más de lo normal. Al final, hice caso a lo que me pedía mi mujer y empujé hacia delante buscando acoplarme a los movimientos de cadera que ella hacía. Claudia gritó de placer.

―¡¡¡Sííííííí, eso essssss, sigueeeee!!!

La sincronización entre los dos fue perfecta. No me lo creía ni yo, una polla entraba y la otra salía y la una salía y la otra entraba frotándonos dentro de Claudia en una doble penetración, que ni en el mejor de los sueños hubiera imaginado.

Claudia me marcaba el ritmo con sus caderas y sus gemidos, yo la tenía sujeta por la cintura y se la metía hasta los huevos cada vez que la embestía desde atrás. No nos hizo falta aumentar la velocidad a la que follábamos, cuando por fin, escuché las palabras que estaba deseando para poder dejarme llevar.

―¡¡Me voy a correr, me voy a correr!!, ¡¡sigueeeee, sigueeeeee!! ―chilló mi mujer.

El cuerpo de Claudia comenzó con un ligero temblor y soltó un gemido que fue incrementando de volumen a medida que se iba corriendo, para acabar prácticamente con convulsiones, fruto del gustazo que la recorría.

―¡¡¡aaaaahhhhgggggg AAAAAAHHHHHGGGGG!!! ¡¡¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!

Yo descargué también dentro de su culo mientras Claudia movía las caderas de lado a lado, en una de las mejores corridas de mi vida. Si no la mejor. No hice nada, ni me moví, solo eyaculé mirando su culo mientras sujetaba a mi mujer por la cintura.

Luego me senté hacia atrás sacando la polla de su ano, Claudia seguía empalada en el juguete de silicona ronroneando de placer mientras degustaba el orgasmo que acababa de tener. Comenzó a salir semen del agujero de su culo que estaba abierto delante de mis narices.

Orgulloso cogí la cam, para mostrarle a Toni como brotaba mi corrida del cuerpo de mi mujer, y ella se levantó haciendo que saliera la polla de goma de su coño. Ni nos habíamos dado cuenta de que Toni ya se había corrido, al mirar la pantalla del portátil vimos sus lefazos bañando su propia cam.

―¡¡Ha sido la hostia, chicos, menuda pasada!! ―dijo Toni emocionado.

Yo seguí apuntando con la cam el culo de Claudia y la polla negra que tenía una mezcla de lubricante, jugos de Claudia y parte de mi semen que le había ido cayendo. Me puse de pie cerrando la tapa del ordenador y dando por finalizada la sesión.

Claudia seguía desnuda e inerte, tumbada boca abajo en el suelo.

―¿Estás bien, cariño?
―Uffff, sí, pero me duele todo, ayúdame a levantarme…

Me agaché para poder incorporar su pequeño cuerpo sujetándola por las axilas, apenas se mantenía en pie y le dolían las rodillas por la postura en la que había estado.

―¡¡Ha sido increíble, Claudia!!, yo creo que nunca habíamos follado así… esto hay que repetirlo…
―No te acostumbres, cornudo… ahora te va a tocar estar castigado una buena temporada ―me dijo Claudia medio en bromas dándome un pequeño azote en el culo. Habíamos logrado una complicidad entre nosotros como hacía tiempo que no teníamos.

Luego subimos abrazados a la habitación y nos duchamos juntos, enjabonándonos mutuamente antes de irnos a dormir.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s