FRAN REL

El lunes empezó como siempre, desayuno con mi tía. Estuvimos hablando del fin de semana, ella contándome donde habían ido con sus hijos y esas cosas. Luego me preguntó por la celebración del fin de exámenes y le dije:
– Bien, fuimos bastantes
– Ah, y ¿hay alguna compañera que te guste?
– Alguna hay, claro
– jajaja
– Pero al final pasé la noche con una compañera del grupo de estudio
– Anda!!! triunfaste
– Sí jeje
– Que bien ¿no?
– Sí, bueno, es solo una amiga
– Ya, ya
– Fue divertido pero…
– Pero?
– Tiene pocas curvas y a mí me gustan con curvas
– ¿Te gustan los pechos grandes?
– No especialmente, me gustan normales, como los tuyos
– ¿Los tengo pequeños?
– No, los tienes en la justa medida, geniales

Me miró sonriendo con cara de incredulidad. Seguí:
– Y un culo como el tuyo
– ¿De vieja? jajaja
– No, así de bien puesto
– ay, gracias, pero exageras
– Y otra cosa…
– ¿Qué?
– esta chica era muy silenciosa, los gemidos eran muy bajitos… me gusta más que se note que está follando, como tú

Marisa se ruborizó un poco y se levantó diciendo:
– ufff, no me digas esas cosas que me da mucho corte
– Es verdad, a un tío le gusta que la chica demuestre lo bien que se lo está pasando, y tú eso lo haces genial
– Es que no puedo evitarlo, siempre he sido muy ruidosa jaja
– pues está genial
– No, me da mucho corte
– mucha envidia es lo que da jeje

Marisa me miró y me dijo:
– ¿Llegó al orgasmo?
– Creo que no
– ¿Y eso?
– Le dolía
– ¿Sí?
– Sí, eso me dijo
– ¿Era virgen?
– No, no… por el tamaño

Me miró sonriendo divertida. Le dije:
– ¿No te lo crees?
– Sí, ya me fijé que no andas mal de tamaño

Guiñándome un ojo. Dijo:
– Tienes que ir con cuidado al principio
– Ya, ya

Entonces cortó la conversación saliendo hacia su dormitorio y al poco apareció ya lista para irse al gimnasio. Había sido la conversación sobre sexo más abierta de todas las que había tenido con ella.

Ese día vi a Marta en la facultad. Me saludó pero no hablamos a solas. La noté como siempre, era más de escuchar que de intervenir en las conversaciones.

Esa semana no pasó nada especial ni con Marta ni con Gema, aunque con Marisa sí tuve otra interesante conversación sobre sexo. Estábamos terminando el desayuno, ya solo con los cafés, y le dije:
– ¿Te puedo preguntar una cosa sobre sexo?
– huyyyy, miedo me das
– es sobre el sexo anal

Marisa se me quedó mirando unos segundos sin decir nada. Al final dijo:
– Bueno, está bien, escuchaste todo así que no voy a fingir lo que está claro que pasó
– ¿Disfrutas con el sexo anal?
– Pufff, vaya preguntita
– ¿O lo haces para satisfacer a mi tío?

Se volvió a quedar callada, mirándome. Le dije:
– Bueno, si te da corte, no hace falta que contestes
– No, es que es algo íntimo
– Ya, claro, déjalo
– Mira, sí, me gusta
– Ah, ¿Sí???? me sorprende
– ¿Por qué?
– Pensaba que a las tías no os gusta, que os dolía y esas cosas
– No sé a otras, solo te digo que a mí me gusta
– ¿Te corres con el sexo anal?
– Sí, bueno, depende claro, no siempre, tampoco me corro siempre con el sexo vaginal
– Ah

Nos volvimos a quedar callados. Me extrañó que ella no se levantase como siempre hacía cuando se sentía incómoda hablando conmigo. Esta vez tomaba el café mirando la taza o a mí, parecía tranquila. Dijo:
– ¿Por qué lo preguntas? ¿quieres hacérselo a tu amiga?
– ¿A quién?
– Tu compañera, la que me contaste el otro día
– Que vaaaa jajaja
– ¿Entonces?
– Curiosidad, pero la verdad es que me gustaría probarlo con alguna chica
– Pues usa lubricante, mucho, ni se te ocurra ir a pelo, y con lo que tú tienes, ni saliva vale

Volvió a callarse y a beber. Luego dijo:
– Y si la chica no lo ha hecho antes o o lo ha hecho poco, antes debes «jugar»
– ¿jugar?
– Con tus dedos, ahí dentro, ya sabes…

Yo tenía una mano en la mesa y entonces ella puso la suya sobre la mía y dijo:
– Empiezas con éste, solo éste, y con saliva, con los dedos vale la saliva

Se me puso dura al momento. Ella siguió:
– Empiezas por fuera, acariciando así

Y empezó a acariciarme la mano con un dedo suyo. Siguió diciendo:
– Después lo metes un poquito, a ver como reacciona ella, si no dice nada, lo metes más… y luego metes dos… recuerda, mucha saliva (mientras seguía acariciándome la mano)

Entonces de repente se levantó y recogió los platos. Yo estaba empalmado y sorprendido. Empezó a lavar los platos. Tragué saliva e intenté aparentar normalidad. Le pregunté:
– ¿Y tres dedos?
– Depende, si la ha puesto muy a tono, lo pedirá ella misma… o pedirá lo «otro»
– ah
– Y un consejillo, si se lo comes mientras estás con los dedos ahí atrás, se le quitará cualquier pudor que pueda tener por el sexo anal

Se giró y dijo:
– Un orgasmo con sexo oral y dedos ahí atrás es inmenso, si lo consigues, es tuya para lo que sea

Y me miró con una sonrisa de vicio que me puso malísimo puffff. Le pregunté:
– ¿Y cuál es tu postura preferida?
– ¿Para el sexo anal?
– Sí
– Pues lo normal, la del perrito
– ah
– Bueno, arriba también me gusta si él interviene, claro
– ¿Cómo que si interviene?
– Si acaricia lo otro mientras tanto, ya sabes

Entonces terminó de lavar y se fue. Llegó a los pocos minutos lista para salir… yo seguía impactado y medio empalmado pero me levanté y nos fuimos.

Ese fin de semana fui a casa de mis padres y las pajas que cayeron, fueron por Marisa.

MARISA…..
Ese sábado, Marisa quería sexo, lo necesitaba, pero Antonio dijo que estaba muy cansado, que había sido una semana muy jodida… la excusa de siempre… y ella se estaba cansando de tener sexo solo una vez al mes. Se acostaron pero ella no podía dormir. Se levantó y fue a hacerse una taza de hierbas que la ayudaran a dormir. Se la tomó despacio pero sabía que era lo que realmente necesitaba. Terminó la taza y se fue a la habitación de Dani. Se tumbó en su cama y comenzó a tocarse suavemente, recordando como él la miraba, su cuerpo desnudo, su erección cuando le había comenzado a acariciar la mano… el orgasmo no tardó en llegar y ella gritó contra su almohada, respirando profundamente su olor… Se quedó tumbada respirando agitadamente y pensó que tenía que dejar de tontear con el chico, que eso acabaría mal… pero le encantaba ver lo cachondo que ella lo ponía… y sonrió.

Siempre llegaba cansado cuando iba un fin de semana a su casa ya que no paraba de ver a la familia y amigos. Su ex se le había acercado en un bar para saludarlo pero pasé de entablar conversación con ella, no tenía ganas. No había podido hablar con Gema desde el jueves porque ella se había ido con unos amigos de viaje y tenía ganas de contarle lo de la conversación con Marisa sobre sexo anal… solo pensarlo se le ponía dura al recordar la cara de Marisa y sus caricias… uffff. Había pensado mucho en eso durante el finde, pero también en Marta y sobre todo en Gema. Se estaba metiendo en muchos «fregados».

Gema le escribió casi a las 12 de la noche contándole que estaba reventada, que no habían parado de andar, que aquello era precioso… y que se quedaba a dormir con Lily. Yo pensé «sí, a dormir, seguro». Dejé lo de Marisa para hablarlo con Gema con tranquilidad.

A la mañana siguiente cuando llegué a la cocina me llamó la atención una cosa. Marisa tenía la costumbre de maquillarse justo antes de salir para el gimnasio, que no entendía yo muy bien eso de maquillarse para ponerse a sudar, pero siempre lo hacía. Pero esa mañana Marisa ya estaba maquillada y con el pelo suelto en vez de la cola de caballo que siempre llevaba en casa. Le dije:
– Anda, que guapa te has puesto para desayunar ¿no?

Ella se rio y dijo:
– Ah, nada, que lo he hecho sin pensar

Entonces me acerqué a ella y le di dos besos, que nunca nos lo dábamos porque nos veíamos todas las mañanas. Y le dije:
– Esto sí que es un aliciente para levantarme todas las mañanas contento
– ¿El qué?
– Pues ver a una mujer tan sexy y guapa, claro
– Ah, que tonto, anda, siéntate

Noté que la había puesto nerviosa con los besos y el piropo, pero sonreía complacida. Comimos y charlamos sobre nuestros fines de semana, conversación intrascendente. Y entonces preguntó:
– Y de sexo ¿algo con alguna amiga de allí?
– nada de nada
– ohhh
– a no ser que cuente las pajas, claro
– jajaja, que bruto eres

Nos quedamos callados y entonces le dije:
– ¿Te cuento un secreto?
– ¿De qué?
– ¿Te digo que es lo que me excita hasta tener que hacerme una paja porque sino, reviento?
– jajajaja, pues no sé, tu amiga ¿no?
– No
– ¿Mirar porno?
– No, jajaja, bueno, eso a veces jajaja
– jajaja

Y me callé. Entonces ella dijo:
– Bueno, di, ya tengo curiosidad
– Pues… me acuerdo de tus gemidos y de tu cuerpo desnudo y es que no aguanto

Marisa abrió mucho los ojos y se quedó con la boca abierta. Entonces empezó a reírse:
– Tú estás fatal jajaja
– Ya jeje
– Entiendo el morbo pero… en fin, que te doblo la edad
– ¿Y? estás muy buena, lo sabes
– Anda, anda

Y se levantó corriendo, nerviosa total, y se puso a lavar los platos. Y yo seguí:
– ¿Te molesta?
– ¿El qué?
– Que me haga pajas pensando en ti

Marisa giró la cabeza para mirarme sin dejar de lavar los platos y dijo:
– Eso es algo personal y puedes pensar lo que quieras pero cuestiono tu mal gusto jaja
– ¿Mal gusto? pero mira que culo tienes!!!
– jajaja, estás fatal

Entonces terminó y dijo:
– Venga, vámonos antes de que sigas diciendo tonterías

Y nos fuimos pero ella riendo. No se lo había tomado nada mal. Seguía por buen camino. En la calle nos separamos y me fui a clase.

MARISA…..
Marisa se despidió de Dani y empezó a andar pero antes de girar una esquina lo miró irse y sonrió complacida, este chico sabía como subirle el ánimo y algo más. Vaya culito tiene con esos vaqueros.

DANI…….
En la universidad vi a Marta y tomamos un café pero junto a otros compañeros. Cuando ya nos íbamos cada uno para sus casas, pude hablar con ella dos minutos a solas. Le pregunté que tal estaba, ella dijo que bien. Me dijo que había estado el fin de semana en casa de sus padres y le dije que yo también había ido a ver a la familia. Y no dio para más, vino su amiga y se fueron juntas. Me quedé pensando que no la veía nada interesada.

Esa noche sí pude hablar largo y tendido con Gema. Le conté las dos conversaciones con Marisa y Gema se entusiasmó, que me la follaba fijo. Entonces le dije:
– Oye, y los consejos que me ha dado para el sexo anal ¿estás de acuerdo?
– claro
– Pero ¿es algo normal que eso os guste?
– jajajaja, cada uno es un mundo, pero alucinarías con la de gente que le gusta, chicos y chicas
– ¿Chicos? te refieres a gays ¿no?
– Nooooo, jajaja, bueno, ellos sí, pero también machotes de pelo en pecho jajaja
– Anda ya
– Huyy, si tú supieras como se anima vuestra cosa con un dedito ahí detrás jajaja
– ya, claro
– Sí, nene, ya irás aprendiendo, estás muy verdecito
– jajaja, no creo
– ¿Con ese culito que tienes? fijo jajaja
– jajaja, y bueno ¿tú lo haces ahora?
– Con Lily sí
– ¿Y cómo? ¿con los dedos?
– Dedos, lengua, juguetes…
– ¿Consoladores?
– Sí, y otras cosas… Lily tiene bastantes y a veces nos divertimos mucho con ellos
– ¿Y te corres con el sexo anal?
– Sí, muchas veces, y si no me corro, me pone muy a tono para tener un buen orgasmo más adelante
– ufff, es que me lo imagino y me pongo malo
– jajaja
– Te va el sexo duro ¿eh?
– ¿Lo dices por el sexo anal?
– Sí
– Eso no es duro nene, he hecho cosas bastante más bestias y dolorosas jajaja
– ¿Sí????
– Sí
– ¿Cómo qué?
– jajajaja, eso quizás te lo cuente más adelante jajaja
– No seas mala, ahora me dejas con la curiosidad
– Mira nene, con la persona adecuada se pueden hacer muchas cosas «especiales», pero es difícil encontrar a esa persona
– ¿adecuada? ¿que esté muy bueno o buena?
– Nooo, que me ponga muyyyy cachonda jajaja

Pero ya no conseguí sacarle nada más… a saber que había hecho esta mujer que, con lo abierta que era hablando de sexo, eso no lo quería contar.

Y me volvía a dejar totalmente empalmado… me estaba matando a pajas…

A la mañana siguiente, volví a encontrarme a Marisa maquillada, perfumada y con el pelo suelto, y de nuevo le di los buenos días con dos besos y los correspondientes piropos.

Nos pusimos a desayunar y ella sin parar de hablar de sus cosas. Yo quería volver a meter el tema del sexo pero Marisa no me daba pie. Entonces se levantó y se puso a recoger. Me quedé mirándola, como siempre. Entonces ella se terminó y se giró. Me miró y dijo:
– ¿Te puedo pedir un favor?
– Sí, claro
– Es que ayer me compré un top para el gimnasio que me gustó mucho pero ahora me arrepiento
– ¿Por qué?
– Porque es de jovencita, creo que voy ridícula con él
– No te entiendo

Marisa se quitó la chaqueta del chándal que llevaba para dejarme ver el top. Ella estaba nerviosa y se reía tontamente diciendo que había sido un impulso pero que se lo iba a cambiar. El top en cuestión era de los que dejan el vientre al descubierto, como los que usa Gema. Marisa no está tan en forma como Gema pero tiene un vientre liso porque es delgada, no por hacer mucho deporte.

La miré con aprobación, el top le quedaba muy bien. Ella dijo:
– Es que no sé en que pensaba, si estoy flojucha por todo lados jaja

Estaba nerviosa y no paraba de criticarse. Le dije:
– Te queda genial
– Pero sé sincero, ¿doy pena?
– Noooo, que tontería… date la vuelta
– ¿Qué?
– A ver como te queda por detrás

Marisa se giró y admiré su culo en las mallas y parte de la espalda al aire. Siguió hablando y entonces me levanté y me pegué a su espalda. Le dije:
– ¿Crees que me pareces ridícula?

Ella jadeó cuando me pegué a su culo y notó mi erección. Puse mis manos en su vientre y la acaricié suavemente y le dije pegado al oído:
– Estás super sexy

Y entonces Marisa movió su culo sobre mi paquete, restregándose. Empecé a mover mis manos hacia arriba, hacia sus pechos pero entonces ella se separó. Me miró, estaba colorada. Dijo:
– Esto se nos va de las manos
– ¿El qué?
– Tanto juego tonto y hablar de sexo

Di un paso hacia ella pero ella me paró con una mano:
– No Dani, eso no va a pasar
– ¿Por qué?
– Mira, me siento super halagada por tus miradas y tus piropos pero ahí se tiene que quedar todo ¿Entiendes?
– Pero…
– Pero nada, si no lo entiendes, dejamos los desayunos
– Pero tú sientes…
– Yo no siento nada, son solo tonterías

Entonces se alejó aún más y recogió su chándal y se lo abrochó. Me miró y dijo:
– Mira, me encanta desayunar contigo y hablar de esta forma contigo, pero te aseguro que no va a pasar nada más.
– Ya
– Así que nada de contacto físico ¿eh?

Nos quedamos callados y luego dije:
– De acuerdo
– Bien, pues espera un momento y nos vamos

Se metió dentro y volvió 2 minutos después diciendo:
– Me he cambiado
– ¿Por qué?
– Bueno, no sé si esa reacción que has tenido es mejor o peor que hacer el ridículo
– ¿Por que se te pueden pegar todos los tíos del gimnasio?
– Porque puedo parecer una zorra buscando lío
– No lo pareces
– Yo creo que sí, vámonos

Y bajamos en el ascensor, ella seria y yo callado.

Nos despedimos secamente y la vi alejarse… Gema me iba a matar cuando se lo contara.

MARISA…..
«He estado a punto de cometer una gran estupidez» pensaba Marisa mientras andaba a paso rápido. Se paró un momento y sintió un estremecimiento al recordar a Dani detrás de ella, hablándole al oído y notando su erección… «no sé como he podido aguantarme, menos mal que he tenido algo de cabeza…». Y siguió andando pensando «esto no puede volver a pasar, lo he calentado demasiado, he sido una zorra total… es un muchacho, normal que se guíe por las hormonas pero yo ¿qué excusa tengo? ¿que follo poco? pufff». Siguió andando y entonces sonrió pensando «cómo se le ha puesto solo viéndome con el top» y sonrió más ampliamente.

DANI……
En la facultad me costó concentrarme en las clases, no hacía más que darle vueltas al episodio mañanero con mi tía. Y pensaba en lo que me iba a decir Gema cuando se lo contara. Ese día vi a Marta sola en un banco del pequeño parque que había cerca de la facultad, estudiando al sol. Estuve a punto de acercarme y hablar con ella pero estaba regular de ánimo, no me apetecía decirle para volver a quedar y que me contestara que no, ese día otras calabazas como que no. Me alejé sin ganas de nada.

Por la noche, le conté a Gema todo. Ella me dijo que me había adelantado atacando tan pronto. Dijo:
– Mira, está claro que le gustó que te acercaras y notar tu «cosa», si no le hubiera gustado, no se había restregado un poquito
– Eso creo
– Y lo del piropo al oído, ufff, eso seguro que le hizo mojar las bragas jajaja
– jajaja
– Pero si en ese momento, en vez de ir a por sus tetas, te hubieras retirado, la habrías dejado cachonda perdida, te lo aseguro
– No creo, se alejó muy rápido
– si llegas a echarte para atrás tras hablarle al oído, te digo que casi seguro que te viola allí en la mesa de la cocina jajaja
– Anda, anda
– Estoy segura
– No sé… no estaba yo para pensar en estrategias
– No, ya, pensabas solo con tu polla, jajaja
– Sí jeje, bueno y ahora ¿qué?
– ¿Qué de qué?
– ¿He perdido toda oportunidad?
– mmmm, puede ser, ahora estará recapacitando, ya en frío
– mierda
– A ver mañana como está, si distante o no
– ¿Y qué hago si está distante?
– Deja pasar unos días, no seas pesado, cuéntale cosas de la facultad, de tus amigos, pero no de sexo, y que se ría
– Vale
– Ayyy, si es que no me haces caso, te dije que no atacaras, que la dejaras a ella, mira que te lo expliqué bien
– Ya, ya, soy tonto, lo sé
– Eres un tío jajaja
– jeje
– Oye, yo también tenía algo que contarte
– Ah, pues dime
– Antes he estado cenando algo con las chicas en el salón
– ¿Y?
– El novio llamó a Maite y ella se fue a su cuarto y entonces Sara me dice «mañana Maite duerme en casa del novio, podríamos montar una noche de chicas tú y yo ¿no?»
– ¿Cómo?
– jajaja
– ¿Quiere volver a follar contigo?
– ¿Te extraña?
– Estás buenísima pero joe, que tiene novio
– jajajaja
– ¿Y qué le has dicho?
– Que sí, claro
– joeee, que envidia le tengo a esa cabrona
– jajajaja
– ¿Y me vas a dejar verlo?
– No sé, ¿Te lo mereces? jajaja
– Claro!!!
– mmm bueno, quizás
– No seas mala!!!
– Estate atento y quizás veas algo jajaja

Y estuvo haciéndose de rogar un rato pero estaba claro que sí quería que la viera follándose a Sara. Nos despedimos.

Pensando en volver a verlas follando, se me olvidó la cagada con mi tía. Alucinaba con Sara, la tía poniendo cara de asco cuando le insinué que tuviera sexo con Gema y va y ahora le pide repetir… que falsa era.

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